.-School Days-.

By: Sumeragi-chan

"Este capítulo va dedicado exclusivamente a: Betsy17, YagamiKamiLight, saki-uzumaki, loli-gothic, :), Tary Nagisa, bijin-hime, Ginebra, YASNyoko1, Lorena Malfoy, Yoana-Lawliet, Vegen Isennawa, skaylainthedarkness, Nickte Lawliet, Diana Albatou, Megami-Chan, Gigi, Edainwen, Kinary-chan, Lili,y a xilema95, quienes continúan leyéndome y por los que continuaré escribiendo.

Y a los nuevos, ¡gracias por comenzar a leer!"

Capítulo XXV: "Good bye, Ryuuzaki"

A la mañana siguiente, Light abrió los ojos todavía medio adormilado. Vio entonces al futuro L parado junto a la ventana de la habitación.

- ¿Ryuuzaki? – No lo había sentido levantarse.

- Buenos días, Light – saluda el pelinegro volviéndose hacia él. Se acerca lentamente al japonés - ¿Dormiste bien?

- Sí, bueno. ¿A qué hora te levantaste? – el castaño se sienta en la cama para despertarse mejor.

- Eso es prolijo Light. ¿Por qué no te levantas mejor y vienes conmigo?

- ¿Ir a contigo? ¿A dónde?

- Hay algo que quiero mostrarte.

De ese modo, el japonés se vistió con algo de prisa ansioso por saber lo que esperaba.

"¿Tendrá que ver con lo de anoche?"

Confusión.

"¿Qué rayos está pasando…?"

Entretanto, los niños también se habían levantado. Mello le estaba enseñando los controles del tablero de seguridad a Matt, puesto que ya no volverían a verlo, les parecía buena idea al usarlo por última vez.

- No demoren mucho, chicos. Pronto tendremos que irnos – aclaró el pelinegro vigilándolos de cerca.

- Sí, sí – murmuraba el nuevo sin perder de vista su videojuego – No deberías preocuparte por nosotros. Después de todo eres tú quién tiene a una visita aquí que no vendrá con nosotros a Inglaterra.

- …

El futuro L se retiró sin decir más. Tenía razón. Light no iría con él.

Más tarde, los dos jóvenes se dirigían al último piso de la mansión. El ático.

- ¿De se trata, Ryuuzaki? – insistía el castaño mientras se dirigían allí.

- Pronto lo sabrás, Light. No deberías ser tan impaciente – indica el pelinegro con su tono neutro de siempre.

- … Sobre lo de anoche…

- Anoche no pasó nada, Light. Hemos estado en una situación de tensión estos últimos días, por lo que cualquier reacción habría sido justificada.

- ¿Te refieres a que todo fue producto de la presión que sentíamos?

- En momento de tensión todo puede ocurrir, Light. Es de lo más común sentirse súbitamente… abrumado, por algo así.

- De modo que nada que ver con la realidad.

- Exacto.

"En momento de tensión los lazos se forman con facilidad e intensidad que en situaciones comunes. Pero esto, ¿empezó recién esta semana, Ryuuzaki?"

"Ridículo. Light ya debería saber sobre estas cosas. No tiene sentido siquiera el preguntarse eso, es lógico que no pase nada ahora que no estamos en una situación crítica. No fue más que un vano apoyo emocional."

Al llegar al ático, se encontraron con una habitación oscura y poco polvorienta. Estaba extrañamente vacía, a excepción de un par de cajas en el centro.

- Esto, Light – comienza el inglés con solemnidad – Son todas mis cosas de la preparatoria – En las cajas se podían ver algunos trabajos, cuadernos, propagandas de JEIR y FEUI – Me gustaría que te quedaras con esto.

- Ryuuzaki…

- En serio. Me temo que no podré llevarlo a Inglaterra conmigo.

- ¿Por qué no?

- Porque no, Light – el pelinegro parecía molesto – Si en verdad he conseguido esto… Convertirme en el nuevo L, entonces no debería conservar nada que me recordase mi antigua vida.

- ¿Antigua vida?

- L no puede tener amigos, Light.

- … De acuerdo – accede finalmente el japonés – Me quedaré con todo esto sin no quieres botarlo.

- Gracias.

Entonces Light saca un folleto de una las cajas. Sonríe.

- ¿Sabes, Ryuuzaki?

- ¿Qué?

- Todavía me debes esto.

El castaño le enseña el folleto y el pelinegro se sorprende al observar que se trataba de una de las propagandas de la obra teatral de vampiros.

- ¿Te refieres a la apuesta?

- No. Me refiero a que dejaste que Jack me besara en el escenario con semejante insolencia sin hacer nada.

- ¿Sigues molesto por esto?

- No es justo que tú no besarás a nadie contra tu voluntad.

- ¿De qué hablas, Light? Jack también me ha besado a mí.

- Eso no forma parte del asunto.

- ¿Y por qué no?

- Porque yo no le pedí que te besara.

- ¿Entonces estás celoso?

- Claro que no, Ryuuzaki. ¿Qué sucede contigo?

- No te entiendo, Light. ¿Exiges algo, pero a la vez no?

- Me refiero a algo que no te guste, pero que a la vez no me importe a mí tampoco.

El inglés se levanta algo alarmado, pero el japonés se le acerca de pronto y lo aprisiona contra una pared. Entonces lentamente, acerca sus labios a los de él. Era extraño, al japonés no le repudiaba el contacto, e incluso notó como en cierta ocasión, que el pelinegro le correspondía, y hasta intensificaba el beso. Sin embargo, así como rápido se inició, rápido se acabo, y ambos se apartaron bruscamente en busca de aire.

- ¿Esto era lo que tenías en mente? – reclama el pelinegro levemente molesto. El castaño estalla en risa al verlo así.

- ¡Hubieras visto tu cara! Nunca te había visto así de asustado antes.

- No es gracioso.

Por un momento el castaño continuaba riéndose ante la vista enojada del otro, pero luego ambos caen en una sombría seriedad, y deciden bajar las cajas hasta abajo.

Al bajar advierten que Eraldo Coil había llegado y ya estaba enviando a los niños al auto.

- Joven Ryuuzaki – saluda al verlos bajar las gradas – Me temo que ya ha llegado la hora de irnos.

- ¿Dónde está mi abuelo? – pregunta el pelinegro dejando la caja que cargaba junto a las gradas.

- Ya está esperándonos en el aeropueto, joven Ryuuzaki.

- … Bien, entonces… - el inglés se gira hacia Light que estaba junto a él.

- Eh, sí. Por favor dese prisa.

- Sí.

Coil sale de la casa empujando a los infantes y se dirigen a la limusina que aguardaba en la entrada.

- Creo que ya es hora, Light – indica el pelinegro en tono neutro.

- Sí – suspira el japonés dejando su caja a lado de la otra.

- La casa se cerrará sola después – señala Ryuuzaki – Tienes tiempo de llevar una caja primero y regresar luego por la otra.

- De acuerdo – afirma Light. Luego de unos segundos de silencio agrega – Y bueno, fue un placer haberte conocido, Ryuuga hideki – Estira la mano con una sonrisa poco alegre. El futuro L sonríe también y estrecha la mano de su compañero con confianza.

- Lo mismo digo, Yagami Light. Procuraré escribirte de vez en cuando.

- Sí.

Entonces se sueltan, y se dirigen hacia la limusina que aguardaba afuera. Light se detiene en la puerta, mientras que el inglés continúa su camino unos pasos más.

- ¡Ryuuzaki! – grita de pronto el castaño. El aludido se voltea inseguro - ¡Ya sé que pedirte por la apuesta! – El pelinegro se lleva una mano al oído inclinándose ligeramente para indicar que lo escuchaba - ¡Tienes que volver! Algún día, ¡tienes que volver a Kanto!

El futuro L sonríe y afirma casi sin moverse. De ahí continúa su marcha hasta entrar en la limusina.

- ¡Hasta luego, joven Yagami! – se despide Coil que aguardaba al volante, y entonces parten hacia el aeropuerto con las ventanas subidas.

"Adiós, Ryuuzaki."

Coge una de las cajas y sale hacia la parada del autobús.

Más tarde, cuando volvía por la segunda caja, advierte un pequeño tumulto en las puertas del hospital al pasar en el autobús. Decide bajarse y averiguar de qué se trataba.

- ¡Kiyomi Takada ha despertado! – le anuncian algunos reporteros tratando de obtener acceso para su exclusiva con la primera víctima.

Light se abre paso con algo de dificultad, pero logra hacerse por uno de los policías que ya lo había visto antes. Logra entrar al hospital y se dirige hacia la nueva ubicación de Takada en un cuarto privado del segundo piso acompañado por dos guardias más.

El agente Toogu estaba allí.

- Normalmente no permitiríamos visita alguna – indica al saber que el japonés quería ver a la paciente – Pero haré una excepción en tu caso, muchacho.

- No voy a hacer nada más que un par de preguntas.

- Está bien. Con tal que no acudas a la prensa luego, ni busques publicidad…

- Desde luego que no. Lo hago porque soy amigo de ella y quiero saber cómo está.

- Bien, pasa. Pero que sea rápido.

- Sí.

Takada se hallaba recostada en su cama mirando perdidamente por la ventana.

- Light… - se sorprende al ver al aludido entrando.

- Kiyomi, ¿te encuentras mejor?

- Sí… - La mujer estaba visiblemente feliz por el hecho de tenerlo cerca – Oh, Light. Qué buenos que has venido a verme. Estaba tan sola que…

- Kiyomi – interrumpe el castaño con delicadeza – No puedo quedarme por mucho tiempo.

- Lo sé.

- ¿Podría preguntarte algo serio?

- … - la joven parecía evaluarlo mientras lo observaba fijamente – Sí.

- ¿Quién te hizo eso? ¿Quién te atrapó y ató al puente?

Takada pareció confundida por unos segundos.

- Pero… ya lo atraparon, ¿o no?

- Sí… pero igual, me sería muy útil si lo describieras.

- ¿Describirlo? Light, ¿te encuentras bien?

Ahora Light era el confundido. Ella lo miraba de manera preocupada.

- ¿A qué te refieres?

- Light, tú conocías al asesino. Ambos lo hacíamos, es lo horrible de todo esto.

- ¿L-lo conocíamos?

- Sé que eran muy amigos…

- ¿Qué?

Light no comprendía.

"¿De qué rayos está hablando?"

- Yo… lamento mucho lo de Ryuuzaki, pero honestamente me parece lo mejor.

-¡…!

- ¿Light?

- ¿R-Ryuuzaki fue quién te secuestró?

- Ah, pues si no fue él, podría haber sido su gemelo.

"¡Nooo!"

Light se levantó torpemente y salió corriendo directamente hasta emergencias. Al ingresar pasó rozando enfermeras y doctores, pero no podía detenerse. Llegó hasta el cuarto donde antes estaba Takada y ahora estaría Jack, sin embargo al correr la cortina de su cama…

"¡Jack!"

- Oh, Dios mío, ¡esta cama está vacía! – grita una de la enfermeras cercanas.

Light se marcha antes de que llegase la multitud y le acusaran de la desaparición del supuesto paciente. Corre fuera del hospital y no se detiene hasta hallarse fuera de la vista del hospital.

"¡¿Jack es el asesino?!"

Todavía se encontraba recuperando el aliento cuando alguien lo sujeta por detrás…

Mientras tanto, Ryuuzaki ya había llegado al aeropuerto.

- ¿Dónde está mi abuelo? – pregunta al no encontrarlo allí.

- Oh, cielos… Debí entenderle mal – se lamenta Coil – fijándose en su celular.

- ¿A qué se refiere?

- Creo que debíamos haberle esperado en la casa antes de venir.

- ¿No iba a venir directamente aquí?

- No, no. Maldición, aquí está.

Le enseña entonces uno de los mensajes que tenía en el celular:

"Prepara a los chicos"

Presiona el botón para seguir leyendo el mensaje.

"Yo les alcanzaré en"

Vuelve a presionarlo.

"la casa para ir al"

Y lo presiona una vez más.

"aeropuerto."

- Debí haberlo presionado muy fuerte y leí directamente les alcanzaré en aeropuerto.

En ese instante le llega un nuevo mensaje de Wammy.

"Ya estoy en la casa."

- ¡Rayos!

- No importa, papá – tranquiliza Mello – Volvamos a la casa para recogerlo. Hay tiempo.

- Sí, señor Coil. Además me he dejado unas cuántas cosas allá sin querer – admite un sonriente Matt.

- Bien, pero tenemos que darnos prisa.

En el camino de vuelta, Mello le explica discretamente al pelinegro que su padre, Eraldo Coil padecía de una enfermedad extraña que le afectaba algunas cosas como la memoria y la concentración. El futuro L se da cuenta lo maduro que el niño era a pesar de ser justamente eso, un niño. Sin embargo eso no le calmaba en lo absoluto, tenía un extraño presentimiento.

Al llegar a la casa, los niños se bajan corriendo a coger sus cosas abandonadas, mientras que Coil aseguraba la limusina para dirigirse a la casa también. El pelinegro se adelantó para comprobar algo que ya temía en su interior.

Llega al portón, y comprueba ese temor que lo embarga súbitamente.

La segunda caja que le había dado a Light permanecía allí olvidada…

Notas de Sume-chan: Hi! Aquí va otro capi más! Podría ser el penúltimo así que espero lo hayan disfrutado n n Agradezco sus muy inspiradores comentarios, y espero los de este capi con sus diversas reacciones. Se cuidan!

Sin más decir:

Es un placer entretenerlos!