FAQS
Que pasara con Míster Big?
Te odio profundamente por haber adivinado parte de la trama. Eso se abordara en este capítulo.
Randall?
Bien, a estas alturas es imposible esconderlo; sobre todo por el capítulo anterior.
Ame tanto el personaje de Randall que planeó darle su propio fic. En un principio pensaba mantenerlo participando activamente dentro del fic, incluso aunque su relevancia para la trama fuera más bien poca. El personaje en si se lo merece, y además aquellos que no les agrada el personaje, no se verán obligados a leerlo; siento que ha sido la decisión correcta.
Aún estoy trabajando en ello, pues Original Sin me ha absorbido mucho últimamente. Advertidos están que es una historia paralela, y que si bien Randall no va a desaparecer del todo de este fic, muchos eventos solamente serán explicados en el otro fic. De hecho, como ya habrán notado, tendrá más personajes de Sing que de Zootopia.
Esto no afectara de ninguna forma al fic, pues en el otro fic se abordaran los eventos desde el punto de vista de Randall, un joven e intrépido conejo adolescente en la gran Zootopia. Se podría decir que será una perspectiva de "civil".
24- Issues
(Sábado 26 de Febrero)
-¿Cómo ha estado Randall?- preguntó Judy sonriendo.
La hembra pasó al departamento, precedida por su hermana July que la invitó a la sala.
-Bien, se está adaptando rápido- declaró July con una amplia sonrisa-. Ya tiene un pequeño grupo de amigos con los que va a todos lados.
-¿En serio? Vaya, eso fue rápido- exclamó Judy tomando asiento en un sofá cercano- ¿Y ustedes?
-Bueno, yo también acabo de conseguir un empleo, y a June le va bastante bien…
Como si la mera mención de su nombre la hubiera convocado, June salió de su habitación, acomodando sus gafas; cruzo miradas con Judy y se detuvo en seco, ladeando la cabeza.
-Judy…
-June, me alegro de verte- saludó la aludida con una amplia sonrisa-. No sabía que aun estabas…
-Voy tarde, me retrase un poco- interrumpió la coneja encogiéndose de hombros, con una expresión fría en su rostro-. No nos habíamos visto desde que llegamos, me alegra verte.
La frase era un mero compromiso, pues June no demostró la más mínima alegría. Judy desvió la mirada y July rio nerviosa, mirando alrededor; el ambiente se volvió un poco tenso. June simplemente tomó asiento en un sillón cercano y dejó su bolso a un lado.
-¿Día libre, Judy?- preguntó June rompiendo el silencio-. Dicen que la justicia nunca descansa.
-Afortunadamente no soy la única policía ni la más competente- aseguró Judy alzando las orejas-. Así que aproveche para darme una vuelta.
-¿Y Nick?- preguntó su hermana girando los ojos para buscar algún rastro del zorro.
-No. Él no vino- la situación con Nick se la había explicado a July brevemente, pero al parecer ella no había hablado con June sobre eso y se le antojo un tema de conversación incomodo, así que prefirió zanjar el asunto.
-Bueno, no importa- replicó July riendo-. Ya después podremos convivir todos juntos.
-Tal vez podríamos ponernos de acuerdo en nuestros próximos descansos y salir…
-Tengo planes con Herbert- declaró July suspirando.
-¿Herbert?
-Mi novio- respondió June sonriendo de forma infantil.
-Un chico que acaba de conocer, un conejo…
-July, yo puedo hablar de mi propio novio- interrumpió June molesta-. No necesito bocera. Y es bastante obvio que iba a ser un conejo, si acaso una liebre pero no podrías esperar…
June cortó su frase y volteó a ver a Judy. Agachó las orejas y se aclaró la garganta, desviando la mirada, antes de continuar.
-En realidad lo conocía desde hace tiempo, trabajamos juntos en las madrigueras pero el cambio de sede. Ahora con el ascenso que tuve, me lo volví a encontrar- explicó June sonriendo-. La verdad es que no lo conoces, pero es adorable.
-Es una masa de músculos…- susurró July a Judy.
-¡Te escuche!- replicó June cruzando los brazos-. Es mi problema si me gustan musculosos.
-A ti lo que te gusta es que te den duro- replicó July sacando la lengua.
June guardó silencio y se sonrojó, desviando la mirada y haciendo un puchero. Sus hermanas soltaron una carcajada al mismo tiempo.
-Bien, digan la verdad- dijo July con malicia- ¿Quién sigue siendo virgen?
Tenían años que no se juntaban en privado como lo estaban haciendo en ese momento. Casi todos sus encuentros desde que ella ingresara a la academia habían sido bastante casuales, lo cual era casi dos años sin estar las tres reunidas. El ambiente se relajó un poco; June rio nerviosa y sonrojada, pero su enojo se esfumo de inmediato. Judy se encogió de hombros.
-Oh… realmente las tres dejamos la niñez atrás el mismo año?- preguntó July con malicia.
-Empieza tú, si tanto te interesa- replicó June acomodando sus gafas.
-Hace seis meses, con un chico llamado Héctor- declaró July jugueteando con sus manos-. Y cuando digo chico…
-¡Santa galletas con queso!- exclamo Judy sorprendida- ¡¿Héctor Saltillo?!
-¡No puede ser!- replicó June escandalizada- ¡Tiene dieciséis años, July!
-Oigan, las cosas se dieron…- respondió avergonzada la coneja de ojos azules al haber sido descubierta-. Es un chico tierno, agradable y muy guapo. Además fue algo casual y no se volverá a repetir…
-July, debería meterte a la cárcel solo de escuchar esto- replicó Judy riendo.
-¡No es delito si lo disfrutó!- exclamó July sonrojada.
-¡Eres una estúpida pervertida!- replicó June soltando una carcajada.
-No puedo creerlo…- Judy se cubrió el rostro con las orejas, incapaz de contener la risa- ¡Pero estoy totalmente de acuerdo con June!
July hizo un puchero y desvió la mirada, esperando que terminaran las burlas, lo cual no tardó mucho en realidad. Tras esto le llegó el turno a June.
-Bueno, fue hace cuatro meses… así que July me gano- dijo June con malicia-. Fue con mi ex novio, y bueno… fue todo muy tierno, lindo, aunque en realidad poco después cortamos así que… aun no tengo mucha experiencia en el asunto.
-¿Y tú, Judy?
-Bueno, yo…- Judy se sonrojó y agacho la mirada avergonzada-. Yo lo hice apenas en este mismo mes…
-¡Carne fresca!- exclamó July sorprendida.
-Espera, eso significa que fue con…- June no termino la frase sino que se enderezo en su asiento y se cubrió el rostro sorprendida- ¡Debes estar bromeando!
-Con Nick- completó Judy con dulzura, aunque eso no impidió que se sonrojara unos cuantos niveles adicionales.
-Wow, hacerlo con un zorro debe ser… interesante- comentó July desviando la mirada-. Dicen que los depredadores son excelentes amantes.
-¡July!
-N-no estoy segura…- Judy se encogió de hombros-. Solo he estado con Nick así que…
Judy soltó una risa cómplice y sonrió con malicia.
-Pero les puedo decir que en cada ocasión ha sido hermoso y maravilloso.
-Por favor, no quiero relatos eróticos aquí- dijo June cubriéndose el rostro.
-¿Sabes lo que dicen de los zorros y los nudos?- inquirió July con una sonrisa maliciosa.
-¡July!- gritaron al mismo tiempo June y Judy.
Alguien llamo a la puerta y July aprovecho para huir del lugar. June y Judy intercambiaron miradas y soltaron una carcajada.
-Me alegra que te vaya bien con Nick.
-Gracias, yo también te deseo lo mejor con Herbert.
-Siempre hemos tenido nuestras diferencias, Judy. Tu y yo, quiero decir- dijo su hermana soltando un suspiro-; pero realmente me gustaría que pudiéramos convivir más.
-A mí también.
-Pronto lograre la dirección de mi área y entonces…
-¡June!
Detrás de las hermanas ingreso una liebre marrón a la sala; era una chica de la edad aproximada de ellas, con una vestimenta casual pero tal vez demasiado provocativa por lo entallada que le quedaba ¿Es que acaso era dos tallas más pequeña? La realidad es que la hembra no era gorda, pero la ropa resaltaba demasiado sus atributos femeninos. Llevaba el pelo recortado y sus ojos eran de color miel, con una expresión infantil en el rostro. A Judy le pareció vagamente familiar.
-Emma…- June se puso de pie y saludo con un beso en la mejilla a la recién llegada-. Judy ¿Recuerda a Emma? Mi mejor amiga…
-¡Claro!- la mente de la hembra se aclaró-. De las madrigueras.
-Bueno, ahora es de zootopia- declaró June abrazando a su amiga.
Emma abrazó con fuerzas a June, juntando sus cuerpos más de lo necesario para un abrazo; recargo brevemente su mejilla en el hombro de esta, antes de separarse sonriendo. Judy alzó una ceja, pero no dijo nada en absoluto.
-Bien, debo irme- declaró June tomando su bolso-. Estamos en contacto, linda.
-Cuídate, June.
Emma no soltó la cintura de June y ambas salieron de la casa rápidamente. July volvió, pero la plática se volvió más intrascendente.
Al salir del departamento, Judy se topó con su pequeño hermano, Randall; el conejo caminaba platicando con una puercoespín hembra, que debía tener algunos cuantos años más que él. Vestía una chamarra negra y ropa entallada y oscura, con maquillaje bastante oscuro; una rockera. Ambos estaban muy entretenidos platicando y no la vieron hasta que casi la tuvieron de frente. Al ver a Judy, Randall alzó la mano para saludarla; pero su rostro cambió ligeramente con una gran sorpresa y emoción, al parecer a reconocer a Judy por sobre sus otras dos hermanas.
-¡Judy!- exclamó Randall abrazando emocionado a su hermana.
Ella respondió al abrazo, acariciando la cabeza del joven conejo y sonriendo ampliamente. La acompañante de Randall alzó una ceja y asintió.
-Wow, pues sí que son trillizas- dijo ella sonriendo divertida-. Es igualita a tu hermana July solo que ella…
-Sí, los ojos morados- dijo Judy sonriendo y estirando la pata-. Judy May Hopps, un placer.
-En realidad iba a decir que tienes los pechos más chicos- replicó la puercoespín pero estrecho la mano de Judy amablemente-. Puedes decirme Ash…
-Un placer, Ash- respondió ella ligeramente sonrojada por el comentario de ella. Randall también se mostraba avergonzado por el comentario, pero optó por ignorarlo por completo.
-Te vi en la tele, la persecución del ave fue fenomenal- Randall alzó las orejas y dio un salto- ¡Nadie podría haberlo hecho mejor!
-Escapo…- replicó Judy soltando un suspiro.
-Aun así, Randall tiene razón- dijo Ash señalando al aludido-. Eso ha sido lo más loco que he visto en toda mi vida. Incluso estando al lado de Texas…
-¿Al lado de…?- Judy volteó a ver a Randall de forma interrogativa.
No necesito muchos segundos para recordar el nombre. Y menos segundos aun necesito para maldecir por dentro; no hubo forma de escapar cuando la aludida apareció por las escaleras al final del pasillo.
-Chicos, deberían haberme esperado antes de…
La cerda guardó silencio cuando su mirada se cruzó con la de Judy; ambas entendieron las implicaciones de ese evento, y al parecer ninguna de las dos se atrevió a actuar en un principio, pero Randall rompió la magia.
-¡Texas, ella es mi hermana mayor! ¡Judy Hopps!
Judy y Texas se conocían bien. Judy aun recordaba su último encuentro con la rubia, cuando Bugs estuvo a punto de arrestarla; la furia se reflejó en el rostro de ella.
-¡¿Ella es tu hermana?!- preguntó Texas indignidad- ¡Eres el hermanito de la oficial mentirosa!
-¿Qué?- Randall bajo sus orejas, confundido y asustado por la reacción de Texas.
-¡Ella le mintió a mi madre, le dio falsas esperanzas!- gritó Texas señalando a Judy- ¡Nos hizo creer que pondría todos sus esfuerzos en encontrar a mi padre cuando ella ya sabía que estaba muerto!
-¿Judy?
-Randall, yo…
-No puedo creer que entre tantos conejos, me haya hecho amiga del hermano de esta…
-¡Texas, basta!- interrumpió Ash girándose hacia su amiga- ¡Randall no tiene nada que ver en esto!
-Exacto- Judy alzó las orejas y encaró a Texas-. Fue mi error…
-¿Error?- la palabra llamo la atención de Texas, que guardó silencio.
-Nunca me imaginé que fueran la familia de Porquisimo. Yo… no me moleste en leer el informe completo- admitió Judy con tristeza-. De haberlo hecho, habría reconocido a tu madre; mi trabajo es dar el mayor esfuerzo, y estaba dispuesta a darlo buscando a tu padre… los asesinatos son extremadamente inusuales y yo ni siquiera lo considere posible.
Judy agacho las orejas pero mantuvo la mirada firme en Texas. La chica titubeó un segundo, pero nuevamente tomó una postura hostil y se acercó a Judy, quedando frente a ella; era notablemente más alta que la coneja, así que Judy tuvo que alzar la mirada.
-Ni siquiera tuviste la decencia de ser tu quien le informara a mi madre…
-No podía verle la cara después de haber cometido aquel error- admitió Judy.
-Al menos no mientes.
-Nunca fue mi intención hacerlo.
Texas desvió la mirada unos segundos antes de volver a ver a Judy.
-Te odio- exclamó antes de darse media vuelta y regresar por donde había llegado.
-¡Texas, Texas, espera!- Ash salió corriendo tras su amiga.
Judy soltó un suspiro, sintiéndose mal consigo misma, pero no creía que pudiera haber manejado la situación de mejor manera. Lamentablemente, no todo termino ahí cuando Randall se acercó a ella con mirada triste y confusa.
-¿Judy, es cierto?- preguntó el joven encorvándose- ¿Le metiste a Texas?
-Si- admitió ella avergonzada-. Pero no fue mi intención.
-Supe que perdió a su padre pero… un asesinato?- exclamó Randall preocupado-. Ni siquiera se como se deletrea eso.
-Hay palabras más difíciles en este mundo- exclamó Judy sonriendo con amargura-. Como terrorista e Interespecie; y me parece que es hora de que Zootopia aprenda esas palabras, para bien o para mal.
-¿De qué hablas?
-Es solo que… lamento que te hayas tenido que enterar así, Randall- respondió soltando un suspiro-. Deberías ir a buscar a tu amiga.
-¿Estarás bien?
-Soy la oficial Judy Hopps- la hembra se puso firme y sacó el pecho con orgullo-. Estaré bien.
Randall asintió con una sonrisa y fue tras sus amigas. Judy soltó un suspiro al ver a Randall bajar las escaleras; al parecer, ella tomaría el elevador.
(Domingo 27 de Febrero)
-Los primates no necesitan una fuerza pública que mantenga el orden, sino que cada miembro de la comunidad tiene, no solo el derecho y la capacidad, sino la honestidad de ejercer un deber cívico ante actos de cuestionable moralidad- declaró con fuerza y convicción el león, alzando una mano en gesto majestuoso-. No existe corrupción en una ley que pone a todos los individuos al mismo nivel: una ley que trasciende la política.
-¿Qué pasaría si un primate justifica sus actos adjudicando falsos crímenes a su víctima?- inquirió una Jirafa.
-El conocimiento es poder, querida niña- respondió el León sonriendo de forma afable-. Y todo primate que pretenda actuar sin las pruebas adecuadas a su mano, en sí mismo está realizado un acto de cuestionable moralidad.
-¿Entonces el fin no justifica los medios?- preguntó una pantera-. Porque pensaba que acababa de decir…
-Si un primate comete un acto vil, eventualmente será atrapado- interrumpió el León con una calidez inusitada-. Sin el poder adecuado para esconder su villanía ¿Cómo podría escapar de la justicia?
-Fuera de su comunidad- respondió un cerdo alzando una mano.
El auditorio guardó silencio y volteó a verlo. La sonrisa en el rostro del León se esfumó, pero sus ojos brillaron de una forma cuando menos curiosa.
-Y es eso lo que debemos evitar…
Judy estaba observando la televisión cuando llegó Benjamín al cuarto y volteó a ver la tele. Tomó una rosquilla antes de dirigirse hacia su compañera.
-¿Qué cosa estás viendo?
-Una antigua conferencia de prensa- respondió Judy dejando de poner atención y dedicándole una amplia sonrisa al recién llegado-. Es una especie de remembranza al León Santillán.
-Oh… si, bastante lamentable- declaró Benjamín soltando un suspiro-. Aunque sus discursos siempre eran muy intelectuales y ambiguos. No puedo presumir de haber entendido el motivo de una sola de sus oratorias.
-Sí, parecía hablar en código- se burló Judy.
La coneja se estiró y tomó una taza de café. Benjamín dio una mordida a su rosquilla.
-Es una lástima lo de su asesinato…
Judy alzó las orejas y volteó a verlo.
-¿Qué dijiste?
-Que es una lástima que lo hayan asesinado.
La coneja se puso de pie y corrió hasta su compañero.
-¿De qué hablas, Garraza?
-Oh, sí. La postura oficial fue un ataque cardiaco por su edad- dijo Garraza pensativo-. Bueno, hoy acaban de llegar los resultados de su autopsia, y creen que el ataque fue provocado por la presencia de una toxina de nombre raro descubierta en su sangre. Los primates están investigando el asunto y…
-Asesinado…- susurró Judy pensativa.
-Seguro tenía muchos enemigos- declaró Garraza con un suspiro-. Sera casi imposible encontrar al culpable solamente con pruebas de sangre.
-Sí, tenía muchos enemigos…- Judy volteó a ver la pantalla, donde el León Santillán seguía hablando-. Y posiblemente todos reunidos en un solo punto.
-¿Eso qué significa?
-Solo un pequeño detalle- respondió Judy sonriendo-. Un detalle que lo cambia todo…
-El peligro reside en nuestra propia sociedad- declaró Santillán mirando fijamente a la cámara-. El miedo nos puede manipular a niveles insospechables…
Ella se encontraba acostada en su cama cuando sintió unas patas recorriendo sus caderas. Dedos traviesos que recorrían su pelaje lentamente, como grabando cada curva de ella; no se molestó en abrir los ojos, pero sonrió con satisfacción. Una respiración en su cuello la hizo erizar su pelaje, para poco después sentir el beso en su cuello. Una presencia cálida a espaldas de ella se acercó, apretando contra su trasero lo que solo podía ser un enorme miembro erecto.
Las manos bajaron lentamente por sus piernas, llevándose consigo la delgada ropa interior que vestía; Judy soltó un suspiro y acarició la cabeza de su amante aun dándole la espalda, pero entonces se dio cuenta del error: la cabeza era demasiado grande, el pelaje no era sedoso. Se giró solo para toparse con que el animal acostado a su lado no era Nick Wilde, sino Jake Colmillar; y el lobo le sonrió de forma seductora, antes que ella se abalanzara sobre el mismo, uniendo sus labios con los de él.
Su pata le quito fácilmente sus bragas antes de subir e invadir su intimidad. Su corazón se aceleró, y su respiración se volvió entre cortada cuando sintió los grandes dedos del lobo tocar su húmeda entrepierna.
-¿Tan rápido?- preguntó el lobo sorprendido.
Ella no respondió, no podía; invadida por una excitación incontrolable, solamente temblaba ante las caricias del lobo: su mano derecha en su vagina, jugueteando con sus labios; su mano izquierda sobre sus pequeños senos, apretándolos suavemente. Su respiración sobre su cuello, y su larga lengua recorriendo el mismo con deseo y pasión.
Con una pierna, él la hizo abrirse más ante los deseos del macho, separando sus piernas para quedar totalmente expuesta ante él; sabía que estaba mal, sabía que no debía. Pero su mente estaba nublada y no podía pensar claramente; tantos días lejos de Nick, tantos días sola, y ahora la sola idea de verse por fin satisfecha aumentaba a medida que las malévolas caricias del lobo aumentaban de ritmo y la dejaban en un estado de excitación acumulada terrible. Horrible. Lo desea, lo necesitaba, en su interior.
-¡Hazlo ya!- suplicó ella con los labios entre abiertos.
Colmillar no la hizo repetirse y se colocó sobre ella; sintió su miembro rozar su intimidad, apretarse contra su clítoris, mientras él le abría aún más las piernas. La penetró de una sola estocada, resbalando entre la humedad de su cálido interior; lo sintió invadirla, abrirse paso despiadadamente en su interior, forzando su entrada. No fue una sensación dolorosa, sino todo lo contrario, y casi solamente por ello logró correrse, aunque le faltó poco. Jake la observaba, de rodillas, viendo su cuerpo expuesto.
-Quítate el sostén- ordenó mostrando los dientes. Y ella obedeció arqueando la espalda.
Las patas de él recorrieron su vientre cálido, hasta llegar a sus senos. Se afianzó de ellos y comenzó a penetrarla salvajemente, levantando sus caderas con cada embestida; el repentino ritmo tomó por sorpresa a Judy, la cual solo cerro los ojos y disfruto, mordiendo sus labios para contener los pequeños gemidos de placer que querían escapar.
Tomándola de la cintura, Jake sonreía con satisfacción mientras ella se agarraba de las sabanas desviando la mirada. Estaba avergonzada de su propio comportamiento, pero no podía pensar con claridad; su cuerpo actuaba contra su voluntad, o mejor dicho se sometía a la voluntad del lobo sin que ella pudiera decidir por sí misma. Sentirlo llenarla no solo le daba placer, sino que la llenaba de una enorme satisfacción al ver por fin cumplida su fantasía.
Sus caderas chocaban, creando un sonido húmedo que avergonzaba a Judy, mientras sentía como sus piernas se humedecían más; los fluidos aumentaban, así como el ritmo del macho. La tomó de la cintura y la hizo girarse, poniéndola de rodillas; no pidió permiso ni pronuncia palabras, sino que se inclinó sobre ella y volvió a penetrarla en esa posición. Eran dos animales salvajes teniendo sexo y nada más. Ninguno de ellos dijo nada, sino que ambos empezaron a gemir sin tapujo disfrutando la uniendo de sus genitales, la pasión embriagadora que los invadía, las caricias agresivas que se daban el uno al otro.
Jake besaba su cuello, su nuca, mientras ella procuraba apretar las piernas para darle más placer al macho en cada embestida. La tomaba de la cadera, embistiendo con fuerza lo más rápido y profundo de lo que era capaz, sometiéndola a su voluntad; y ella simplemente se dejaba hacer, entre jadeos y gemidos de placer. No tardó mucho en alcanzar el clímax, apretando los dientes y cerrando los ojos, pero el macho aún estaba insatisfecho.
-¡Jake!- gritó ella estremeciéndose de placer.
-Así…- susurraba mientras ella gemía descontrolada-. Me gusta verte así…
Susurrando esas palabras, el lobo dio su última antes de morder su cuello y acabar en su interior, llenándola completamente de su semen. Los fluidos mezclados salían de su interior, escurriendo por sus pantorrillas mientras el lobo aún se movía suavemente en su interior; ella soltó un suspiro y abrió los ojos, solo para ver la silueta de un zorro en la oscuridad frente a la puerta.
Judy despertó de golpe, sentándose en la cama y mirando alrededor. Ahí no estaba Jake, estaba sola en su cama; no había manchas en las sabanas que delataran una infidelidad reciente, ni ropa ajena a la que pertenecía a Nick. Todo había sido solo un sueño, aunque sus piernas se apretaban con fuerza y sus ganas de estar con un macho eran bastante reales. Terriblemente reales.
Rápidamente se arrojó a un lado para tomar su teléfono y realizar una llamada. Se dio cuenta que era demasiado tarde, o más bien temprano, pero no podía esperar ni un segundo. La llamada fue respondida en pocos segundos, al principio con una pantalla oscura hasta que apareció el rostro adormilado de Nick iluminado por una tenue luz.
-¿Quién habla?- preguntó el zorro bostezando. Solo entonces Judy se dio cuenta que estaba totalmente a oscuras, así que encendió la pequeña lámpara al lado de la cama.
-Nick. Soy yo.
-¿Judy? ¿No es demasiado temprano incluso para ti?- pregunto Nick sin apenas abrir los ojos.
-Yo… solo quería decirte que… te amo- dijo ella sonriendo nerviosa-. Lo sabes ¿no?
-¿Qué? ¿De qué hablas?- preguntó Nick con incredulidad, tallando sus ojos.
-Te amo, te amo mucho- repitió ella sonriendo-. Solo a ti…
Nick abrió los ojos y miró fijamente a Judy, que se sintió nerviosa antes la mirada inquisitiva del zorro. El macho se sentó en la cama, soltó un bostezo y devolvió su atención a ella.
-Estas infectada, verdad?- preguntó Nick con tristeza.
Judy agacho las orejas y palideció ante las palabras de Nick; sus miradas se cruzaron y supo que no había manera de seguir ocultándolo. Asintió en silencio.
-Debiste decirme antes…- comentó Nick con un suspiro-. Siempre pensé que era solamente que era muy intensa…
-¡Nick, yo te amo!- replicó ella con tristeza- ¡Y cada vez que lo hemos hecho lo he disfrutado mucho! ¡Yo quería hacerlo!
-Yo sé que si- admitió Nick sonriendo-. Y sé que es algo… vergonzoso admitirlo. No estoy seguro de que yo lo hubiera admitido de estar en tu lugar.
Judy se sonrojó y asintió desviando la mirada.
-Gracias por entender.
-Solo espero que cuando encontremos la cura, nuestras relaciones no pasen a jueves por la noche y fines de semana- se burló el zorro.
-¡¿Quieres no hablar de mi libido en este momento?!- replicó Judy molesta, pero riendo avergonzada-. En este momento, ni yo misma lo sé.
-¿Desde cuándo es esto?
-¿La infección?- Nick asintió. Judy hizo una breve pausa-. Mi primer encuentro con Fred; activo accidentalmente el virus.
-Eso es antes de que fuéramos novios- dijo Nick pensativo.
-Tranquilo, Nick- comentó ella sonriendo con malicia-. Ya desde antes fantaseaba contigo en mi cama…
Nick alzó una ceja y sonrió de forma seductora. La satisfacción, y la vanidad, se reflejaron en su mirada, aunque no hizo comentario al respecto; a Judy eso la excito un poco, ver a su macho complacido y con tanta seguridad era… soltó un suspiro.
-Y ahora que estamos lejos… como lo llevas?- inquirió el zorro con tono gentil.
-Mal...- admitió ella con vergüenza, pero dispuesta a no seguir fingiendo y tratando de compartir un poco más de su intimidad con Nick; después de todo, lo amaba, y ya se habían acostado varias veces. Conocía cada parte de su cuerpo perfectamente, ya era hora de revelar sus pensamientos más profundos y sus secretos más personales-. Cada día es una tortura lejos de ti…
-¿Te has acostado con alguien más?- preguntó Nick con serenidad.
-¡No!- respondió ella alarmada- ¡Por supuesto que no!
-Pero lo has pensado… deseado- puntualizo Nick y ella agachó las orejas-. Por eso me llamaste a las tres de la mañana.
-Soñé con Jake…- admitió ella avergonzada y con un nudo en la garganta-. Él me tomaba, y nosotros lo hacíamos; pero Nick, no fue mi culpa… yo solo no pude…
Nick soltó una carcajada. Judy alzó la mirada, con pequeñas lágrimas en sus ojos, viendo a su novio reír. Confundida, espero unos segundos.
-¿Nick?
-¡Por supuesto que no es tu culpa, zanahorias!- replicó Nick encogiéndose de hombros-. Fue solo un sueño.
-¿No estás enojado?- preguntó la hembra limpiando sus lágrimas.
-Judy, yo no sé por lo que estás pasando- admitió el zorro con tranquilidad-. Pero definitivamente nunca tendría el descaro de enojarme por un sueño, aun cuando no estuvieras infectada.
-Pues yo si te mataría si sueñas con otra- replicó Judy a manera de broma.
-No te apures, te aseguro que mi miembro solo piensa en ti.
-Si intentas ser romántico, estas fracasando de forma muy poco decorosa- comentó Judy sonriendo.
-Tal vez solo intento ser un poco indecente.
-¿Y crees que podrías ser más?- preguntó relamiendo sus labios.
-Solo para ti…- respondió el zorro alejando un poco la cámara y quitándose la ropa con una mano.
Judy hizo lo mismo, mostrando sus senos a la cámara junto con una pequeña y tímida sonrisa; Nick sonrió con malicia, inclinando la cámara para que su cara siguiera enfocada mientras con su otra mano tomaba su miembro erecto y lo mostraba.
-Te extraña…- comentó el zorro alzando una ceja con gesto cómplice.
-Y yo lo extraño mucho…- suspiró Judy pasando su mano por su entrepierna-. Demasiado.
-Tal vez pueda ir…
-No, no quiero arriesgarte- dijo Judy sonriendo-. Toda tu investigación se iría a la mierda.
-Yo también te extraño y te necesito- respondió Nick con una media sonrisa.
-Yo sé que sí, mi amor…- asintió ella- ¿Quieres ver cuánto te extraño?
-Si…
Judy se quitó las bragas, abrió las piernas y bajo su celular para mostrar su intimidad al zorro. Sus dedos jugueteaban con su intimidad, mostrando la humedad que tenía en aquella zona; escucho a Nick soltar un suspiro y no pudo evitar sonreír con satisfacción antes de volver a alzar el celular. Encontró a Nick empezando a masturbarse lentamente mientras le sonreía.
-Me gustas tanto…
-Y tú a mí, torpe zorro.
-Sexy conejita- dijo el zorro sonriendo.
Ambos seguían masturbándose, viéndose fijamente a los ojos a través de la pantalla del celular, mientras soltaban pequeños suspiros y gemidos contenidos.
-Te amo tanto, Judy- comentó Nick.
-Y yo a ti, Nick. Te amo con locura.
Judy pasaba sus dedos por su vagina, recorriéndola completamente mientras apretaba suavemente la palma contra su clítoris, haciéndola estremecerse. Judy bajo la cámara y abrió sus piernas lo más que pudo para darle un espectáculo completo al zorro, que por sus gemidos parecía disfrutarlo bastante. La excitación anterior y el deseo actual, junto con el placer que se propiciaba ella misma, hicieron que no tardará mucho en terminar; aumentando el ritmo antes de terminar, comenzó a meter dos dedos dentro de ella aumentando su placer antes de terminar con un intenso orgasmo. Al juzgar por los gemidos de Nick, el termino al mismo tiempo que ella. Cerró las piernas sin sacar sus dedos de su interior y alzó la cámara.
El zorro sonreía de manera complacida, y ella le sonrió de vuelta, sonrojada y ligeramente avergonzada, pero también satisfecha.
-Te amo…
-Y yo a ti.
-¿Ya podrás dormir?- inquirió Nick.
-Sí, gracias a ti.
-Y si ocupas más… siempre puedes usar mis fotos en tu celular.
Judy se encogió de hombros y se sonrojó aún más, desviando la mirada.
-¿Acaso sabes de…?
-¿Qué ya te tocabas pensando en mi antes de ser mi novia?- preguntó Nick con malicia-. Si, lo sospechaba…
-¡No lo digas así que es vergonzoso!- replicó cubriéndose el rostro con sus orejas.
-Vamos, zanahorias, creo que en estos momentos eso ya no importa.
-Tonto- exclamó ella con enojo.
-Descansa, Judy.
-Y tú también, Nick…- respondió ella sonriendo.
(Lunes 28 de Febrero)
-Debemos hablar- dijo Judy con seriedad.
Jake se dio la vuelta, agachó las orejas y asintió. Los días anteriores se la habían pasado evadiéndose el uno al otro, pero sabían que era una situación que tarde o temprano tendrían que afrontar. Y ambos sabían que el momento había llegado.
-Estoy… estoy avergonzado de mi comportamiento, Judy- comentó el lobo con serenidad.
-Y deberías estarlo, cruzaste una línea que nunca debiste siquiera tocar- replicó Judy con enojo-. Pero no puedo adjudicarte toda la culpa cuando me he portado como… como una estúpida…
-Judy, no es…
-Esto no es una discusión, Jake- advirtió Judy frunciendo el ceño-. Y no quiero respuestas de tu parte.
Jake asintió y desvió la mirada. Judy soltó un suspiro y se relajó un poco, cruzando los brazos.
-Lo que sucedió fue… horrible para mi relación con Nick, y no quisiera que volviera a pasar.
-Entiendo.
-Tú y yo no somos nada, Jake- Judy alzó la voz mirando fijamente a los ojos al lobo-. Y nunca lo seremos. Jamás debió suceder aquello y definitivamente nunca volverá a suceder nada; solo somos compañeros de trabajo, amigos, y nada más.
La mirada de Jake se ensombreció y el loco asintió en silencio, encorvándose un poco; por un momento, Judy se sintió mal de tener que manejar eso de forma tan ruda, pero no tenía más opciones.
-Jake, eres un excelente policía y un gran amigo- continuó Judy-. Y necesito saber si puedo contar contigo para esto o necesito cambiar de pareja…
El lobo alzó las orejas y miró a Judy unos breves segundos.
-Antes que nada, soy un agente de la ley. Y siempre estaré para proteger zootopia y ayudar a mis compañeros- respondió el lobo enderezándose del todo-. Y para patearle el culo a Fred y a cualquier otro imbécil que asome su nariz por aquí.
-Me alegra escuchar eso- dijo Judy estrechando la pata de Colmillar-. Vamos por ellos.
-¡Si!
Nick bajó del vehículo y acomodó su gabardina; volteó a ver a Krystal y le dedicó una breve sonrisa. Ella miró la casa de Míster Big y con expresión neutral volteó nuevamente con Nick.
-¿Estás seguro de esto?
-Él mandó a llamarme a mí, solo- respondió Nick con tranquilidad mirando hacia la casa y subiendo el brazo sobre el capote del auto.
-Es peligroso.
-Claro que lo es- asintió Nick sonriendo-. Por eso soy el indicado para el trabajo.
-Debo admitir que nadie lo conoce mejor que tu- asintió Krystal soltando un suspiro-. Pero no deberías exponerte demasiado; primero lo de Bellwether, ahora esto…
-Fox me enseño bien- comentó Nick sonriendo.
Al pronunciar el nombre del zorro, estando con Krystal, Nick recordó la revelación de Judy; observó el rostro de la hembra, pero ella no delató una sola reacción. Su rostro permanecía de hielo, tal como su raza. Krystal era, curiosamente, también una zorra ártica.
-¿Sabes? Me recuerdas a mi hermana- comentó Nick con calidez-. Ella es totalmente blanca, pero me la recuerdas mucho.
-Y tú me recuerdas a Fox- dijo ella sonriendo-. Después de todo ambos son de la misma raza, y un poco idiotas.
-¿Ustedes son… hermanos de sangre?
-Medios hermanos- respondió la hembra mirando al frente-. Nos criamos separados en realidad. Yo nunca conocí a nuestro padre,
-Ya veo…
-Vamos, Wilde- dijo ella riendo-. No seas tan condescendiente como Fox. Sabes perfectamente que no soy una chica indefensa; me preocupas más tú.
-Estaré bien, Krystal.
-¿Debo esperarte?
-Eso o dejarme el auto- respondió Nick sonriendo.
-Te esperare.
Nick asintió y se alejó del auto, caminando hacia la gran mansión de Míster Big. Dos osos ya lo esperaban en la entrada, dos que no conocía del enorme repertorio de subordinados de Míster Big; no tardó más de cinco minutos en llegar a la oficina del mafioso, el cual a diferencia de todos sus encuentros anteriores, ya lo esperaba. Eso le dio bastante mala espina al zorro.
-Míster Big- Nick se acercó y beso con delicadeza el anillo del roedor. Este lo observó en silencio unos segundos.
-Nick Wilde.
-En efecto.
-Supe que estás trabajando con los federales- comento el anciano con enojo-. Cosa de la cual no me informaste.
-Para atrapar al imbécil de Frederick Bunnyard y restaurar la paz en zootopia, me vi obligado a asumir este puesto bajo circunstancias apremiantes- declaró el zorro acomodando su gabardina; pudo ver por el rabillo del ojo como dos osos más entraron a la habitación, pero fingió no darse cuenta-. Le aseguro que nuestros intereses no se verán cruzados.
-Si, al parecer has dejado a mi querida Judy sola…
Míster Big solía demostrar su poderío dejando "escapar" pedazos de información que se supone nadie deberían de conocer. Por norma general, estos intimidaban a sus interlocutores, pero Nick dudaba que realmente estuviera amenazándolo con Judy, pues después de todo había aprendido a apreciar a la coneja como si fuera un miembro de su propia familia. Aun así, el mensaje era claro: se exactamente lo que haces.
-Ha sido difícil para ambos- respondió Nick.
-Y también escuche otras cosas, como la muerte de Nutriales…
La muerte en si no había sido encubierta en absoluto, pero nuevamente las palabras de anciano encendieron una alarma en su cabeza. Dos de los osos se acercaron un poco más.
-Fue… lamentable- dijo Nick con serenidad-. Supe que Judy estuvo ahí…
-Yo también estuve allí- dijo Míster Big desviando la mirada hacia su copa de vino diminuta-. Vi a la señora de Emmet destrozada; Emmet era un buen amigo mío, lo respetaba. Lo respetaba tanto que cuando quiso dejar de trabajar para mí, se lo permití; lo quería mucho, Nick, muchísimo…
El zorro asintió, notando como los osos polares se acercaban un poco más. No le quedaron dudas de las intenciones de Míster Big, aunque el resultado tal vez no sería el que el anciano esperaba.
-Le prometí a su viuda que encontraría al culpable de esto, al culpable de que Emmet… dejara de ser el mismo- declaró el anciano soltando un suspiro-. Pero la policía no parece querer revelar nada, aunque mi memoria no es tan mala, y recuerdo perfectamente que hace menos de un mes ustedes buscaban contactar con Nutriales; hace poco más de diez días lo buscaron en el club naturalista. Hoy Emmet está muerto.
Los osos dieron dos pasos más, aunque esta vez lo hicieron con menos gracia, como queriendo llamar la atención de Nick; el zorro decidió jugar su papel como le fue trazado y volteó a verlos.
-No se necesita ser Lora Alpha para unir las piezas, Nick. Tú me dirás lo que sucedió.
-Emmet se suicidó por la muerte de su amante- declaró Nick mirando de reojo al anciano.
-¿Amante?- la palabra tomo por sorpresa a todos los presentes, incluidos los osos polares.
Nick aprovecho la distracción y aplico una llave sobre el oso de la izquierda; lo tomó del brazo derecho y pateando su rodilla lo hizo caer. Aprovecho la inercia del enorme peso para desviar su caída contra su compañero, haciéndolo caer uno sobre el otro; antes de que reaccionaran, sacó su pistola de dardos y disparo a los otros dos osos los cuales cayeron fulminados.
Con la pistola alzada, apunto a los Osos que lo miraban atónitos en el suelo, y volteó a ver a Míster Big con tranquilidad.
-Hoy no.
-Sabes que este solo es un pequeño contratiempo- dijo Míster Big sin alterarse-. Te encontrare y te romperé las piernas antes de que me digas lo que quiero saber.
Frunciendo el ceño, Nick disparo a los otros dos osos restantes y se dio media vuelta.
-Creo que hemos terminado.
-¡Si lo que dices es cierto, no tienes por qué huir!- replicó el anciano poniéndose de pie con furia- ¡Dime quien mato a esa hembra! ¡¿Quién lastimo a Emmet?!
Nick titubeo unos segundos y una idea le paso por la cabeza. Míster Big era un hombre de enormes recursos, pero bastante impulsivo; ahora más que nunca había demostrado una desesperación ejemplar, así que vigilarlo no sería problema. Volteó a verlo con tranquilidad.
-May Bellwether era la amante de Emmet- dijo Nick con tranquilidad-. Y May fue asesinada cuando iba a revelar la identidad de "El Matador"; así que pensamos que su asesino fue el propio matador o alguien cercano a él
-¿El matador?- repitió el anciano pensativo- ¿El reportero clandestino?
-Si…
-¿Saben quién es?
-No- admitió Nick-. Pero encontrara un breve reporte de los datos de la muerte de May en la ZPD, y algunos datos sueltos sobre el matador.
-Nick, si yo lo encuentro primero… no volverán a encontrarlo- declaró el anciano volviendo a tomar asiento.
-Y si nosotros lo encontramos primero…
-Se los voy a arrebatar- interrumpió Míster Big entrelazando sus manos.
Nick no agregó nada más y salió del edificio sin voltear atrás. Nadie lo siguió. Para bien o para mal, acababa de despertar a una feroz bestia. Solo esperaba que eso realmente les ayudara a localizar más fácilmente al matador; que los ayudara a encontrar de una vez por todas a Fred Buddy, el bastardo blanco, el monstruo carmesí. El azote de Zootopia.
Corenote:
Bien, para empezar sé que me ausente un periodo considerable de tiempo.
Lo cierto es que contraje una enfermedad que duro más de dos meses, lo cual fue terrible y me quito mucho tiempo y ánimos de continuar este y otros proyectos; aun al día de hoy, tengo secuelas de esa enfermedad, aunque mi salud ha mejorado. Tras eso, el capítulo anterior fue notablemente diferente a lo que los tengo acostumbrados.
Haber dado faqs o notas de autor hubiera roto la inmersión, y quería crear un gran impacto con ese capítulo. Supongo que no lo logre, porque a la fecha fue el capítulo con menos comentarios que me han dejado. El capítulo también tuvo la otra intención de ser una especie de anuncio de un fic paralelo que planeo publicar, donde Randall será el protagonista. El fic será totalmente independiente, así que no se preocupen por leer obligatoriamente, solamente será para quien le gusto el personaje.
En un principio este capítulo pretendía ser el único capitulo antes del capítulo especial del matador, donde se responderán muchas respuestas, pero el capítulo se extendió demasiado y decidí cortarlo en dos, así que puede que este sea un poco menos extenso de lo normal, pero lo cierto es que la lectura se volvía cansada y pesada con tantos eventos importantes. Confió en que la división sea de su agrado, lo cual a su vez significa que no pasara mucho tiempo antes de publicarse el siguiente capítulo.
No olviden dejar sus comentarios, teorías, sugerencias, trastornos de lenguaje o cualquier cosa que quieran compartir conmigo (dibujos, fics, foros…). En serio me ayudaría mucho a saber que mi esfuerzo está siendo apreciado por otros y que mi fic aun cuenta con sus seguidores. El final del fic se avecina y espero disfruten de los últimos capítulos. Hasta luego!
Extra 01
(Martes 29 de Febrero)
El hambre lo invadía, lo torturaba horriblemente; comer frutas, verduras, insectos… No lo satisfacía lo suficiente en absoluto. El hambre lo torturaba. Después de probar la dulce sangre de Leonoro, y haber tenido que abandonar tan enorme presa, no había probado carne en absoluto; y eso empezaba a enloquecerlo pues necesitaba más. Deseaba más carne.
Pero no tenía más enemigos. Leonoro estaba muerto; Frank, el abogado mentiroso, también. Y Porquisimo también. Ninguna carne había sido tan dulce, tan tierna, tan sabrosa como la de su amante porcino; soltó una carcajada mientras observaba la ciudad. Era un día lluvioso, un día hermoso. Un día más de vacía existencia ¿Cuánto tiempo más podría sobrevivir? No tenía dinero, no tenía un lugar fijo para descansar, además que era buscado por todos lados. Zootopia ya no era su ciudad perfecta, zootopia ya no era para él.
-Aquí tiene, señor…
Lenard alzó la mirada y sonrió al recibir el plato de comida caliente. No pudo dejar escapar el detalle de que el olor de quien sostenía el plato le llamaba más la atención que la comida.
-Está caliente…- comentó Lenard dando el primer bocado. Sabía bien, pero no tan bien como la carne.
-Hice lo posible- su anfitrión se sentó a su lado.
Llevaba una sudadera con gorro, y estaba totalmente empapado; cargaba una caja, en la cual seguramente había guardado la comida antes de traérsela. Lenard sonrió y dio otro bocado.
-Me gusta la lluvia- comentó el chico.
-A mí también… y a Porquisimo le gustaba…
-¿Así que usted es el asesino del padre de Texas?- preguntó Randall quitándose la chamarra.
-Si…- admitió Lenard con mirada perdida.
-No parece mala persona.
-¿Es por eso que no me tienes miedo?- preguntó Lenard mostrando los dientes en una sonrisa malévola.
-No- negó el conejo con tranquilidad-. La verdad es que no sé qué pensar de usted. Su sonrisa… yo sé que no se divierte tanto como aparenta.
-En eso tienes razón, chico- Lenard dejó el plato vacío a un lado y soltó un suspiro-. El problema es que ya no se ni lo que soy…
-Yo sé que usted no es el villano.
-Tampoco soy el héroe.
-No, esa es Judy, mi hermana- asintió Randall sonriendo.
-Una chica impresionante, ya la conocí- Lenard sonrió a Randall-. Pero no lo suficiente para enfrentar a Fred Buddy.
-¿Usted lo conoce?
-Lo vi un par de veces, pero nunca imagine que escondiera un monstruo en su interior- respondió Lenard encogiéndose de hombros-. Aun así, si no pudieron conmigo…
Ninguno dijo nada más, sino que observaron la lluvia caer un rato más.
-Podría matarte- comentó Lenard. Randall volteó a verlo, pero no con miedo sino con confusión.
-¿Y porque lo haría?
-Soy un monstruo.
-No creo que todos los monstruos sean malos.
-Mate al padre de tu amiga.
-¿Lo hizo por gusto?
-No…
-¿Qué sucedió entonces?
-Yo solo…- Lenard observó sus garras con voz entrecortada-. Me deje llevar…
-¿Lo lamenta?
-Cada hora que pasa…
-Sé que Texas nunca lo perdonara- comentó Randall agachando las orejas-. Pero tal vez debería hablar con ella.
-Esa es una pésima idea.
-Lo sé.
Lenard alzó una ceja pero no insistió en el tema.
-¿Por qué no llamaste a la policía?
-No sé- respondió Randall pensativo-. A veces hago tonterías.
-Eres demasiado honesto para tu propio bien.
-Quiero ser oficial de policía, y un oficial debe ser honesto.
Lenard soltó una carcajada, la más sincera que había soltado en semanas.
-Me agradas, chico- Lenard se puso de pie.
-¿Qué hará?
-No lo sé…- respondió Lenard con tranquilidad-. Cuando lo decida, serás el primero en enterarte.
-Podría ayudar a mi hermana a encontrar a Fred Buddy.
-Ellos no quieren mi ayuda...
-Pero la necesitan.
Lenard alzó la mirada al cielo, pensativo.
-Lo tendré en cuenta. Adiós, chico.
-Mi nombre es Randall.
-Adiós, Randall.
-Hasta luego, Lenard…
Lenard se puso en cuatro patas y salió corriendo bajo la lluvia. Quería alejarse del conejo, de Randall; era un buen chico, y le preocupaba lo mucho que empezaba a agradarle. No quería devorarlo, no quería acostarse con él. No quería que sus bajos instintos lo dominaran de nuevo hasta dejar al chico convertido en una masa de carne deformada, igual que sucediera con Chancho… Se alejó hasta que no pudo percibir más el dulce aroma del chico.
