Capítulo 24

-¿Así que un bombón?- preguntó el con una sonrisa ladina.

-¿Eh?- pensó en su pregunta sin entender muy bien que estaba preguntándole, tenía que reconocer que no era eso lo primero que esperaba que saliera de su boca tras relatarle los sucesos de aquel día. Entonces se dio cuenta de a que se refería, al comentario de esas arpías y frunció el ceño.- ¿En serio, eso es con lo que te has quedado de TODO lo que te he contado?- le dijo molesta aguantándose las ganas de darle otro puntapié bajo la mesa.

-Bueno, es que, a ver, saber que todavía uno conserva su atractivo y su encanto incluso para jovencitas universitarias…- dijo haciendo un baile con las cejas.- ¡Ay!- se inclinó y se rascó su dolorida pierna donde había recibido otro golpe.

-Eres un idiota y eso lo dirán porque no te conocen, sino lo dudo.- terminó con una sonrisa mientras él le miraba tragándose su respuesta por miedo a recibir otra patada.-Tonterías a un lado, ¿sabéis algo de esto? ¿es normal? Porque te puedo decir por experiencia,- se refería a lo que había visto con su hermana, así que al ver su extraña y confusa mirada y dándose cuenta de que pensaba que hablaba de ella se intentó explicar.- no te imagines cosas raras, no me refiero a mi, sino a la hermana de una amiga, y te puedo asegurar que la joven no lo pasó bien, no se como estará ahora pero…- no terminó la frase al darse cuenta de que realmente se preguntaba como estarían, se decia que debería ir, aunque sea haciéndose pasar por una amiga de Alice, ella misma, y asi quitarse ese pequeño nudo en el estomago que se le formaba cada vez que se acordaba o de repente le venían a la mente por algo que le hacia recordarle a ellos.- entonces, ¿ella esta ocmo siempre? No se, quiero decir…- no sabia como explicarse, asi que dejo la frase en el aire.

-Sinceramente,- pensó un momento antes de seguir hablando.- estas vacaciones estaba muy animada y vivaracha, suele ser bastante tímida y contenida, pero parecía que la vida en la universidad le había sentado bien, aunque a veces podías ver a la pequeña Georgie ahí, como vive en la residencia.- viendo en la cara de Lizzy la pregunta que le iba hacer se extendió explicando por qué.- decía que le iría bien, siempre en la casa con su hermano o yo como un halcón encima,- ignoró la mirada divertida de ella.- que viviría así la vida universitaria al completo, ya sabes cosas de adolescentes.- se encogió de hombros como si eso lo explicara todo. En parte podía entenderlo así que asintió por toda respuesta y permaneció en silencio mientras Richard se volvía a perder en sus pensamientos, antes de volver a hablar.- No sabría decirte si pasa algo, pero conociendo a Georgiana, siempre ha sido una niña que odia los conflictos, recuerdo que se ponía a llorar cada vez que Darcy y yo discutíamos.- ese brillo de interés en los ojos de Lizzy le hizo darle una respuesta para acallarla y evitar que se desviaran del tema.- Darcy y yo siempre solíamos discutir por chorradas, me gustaba cabrearle y él, bueno, se cabreaba con nada.- dijo con una carcajada cuando vio la cara que puso de "me lo creo y puedo verlo".- La cosa es que Georgiana es una persona muy afable y si tengo que decirlo, creo que la hemos sobreprotegido un poco.- ignoró el "¿solo un poco?" que murmuro Lizzy como si pensara que quizás era algo más que solo un poco. Podía imaginarse a esos dos como dos sabuesos asesinos pendiente de todos y cada uno de los movimientos, deseos y palabras de Georgiana al ser la única niña de la familia.- Supongo que debería ir hacerle una visita y ver que tal está. Darcy…-estaba hablando más para sí que para ella.

-¡No! Ni hablar, creo que habíamos aclarado que Darcy no entraba en la ecuación.- le dio entre dientes conteniéndose para no gritar.

Por un momento sorprendió a Richard que la miro fijamente.- Tranquila, he mencionado ha Darcy pero no era por eso, estamos ahora mismo bastante ocupados con unos asuntos de trabajo y supongo que tendré que ver que excusa le doy para ir a visitar A Georgie así de la nada.- ella le miro no muy convencida.- ¿Te crees que soy tan tonto como para ir y decirle "Eh, Darcy, primo, pues ya ves Lizzy esta con Georgie en la misma universidad y tu hermana parece tener problemas con unas arpías"?- su mirada le dijo que si.- Vale, si mejor no digas nada. Eres una mujer muy fría y cruel.- dijo con tal drama que hizo que Lizzy pusiera los ojos en blanco pero ya no estaba tan tensa, que es lo que pretendía.- No te preocupes aunque.- se rio antes de seguir.- Tú tienes muy buena suerte ¿eh?- ella le miro entrecerrando los ojos.- De todas las universidades a la que podías ir, ¿acabas en la misma donde está la hermana de tu querido amigo Darcy?- ella entrecerró más los ojos ante sus últimas palabras.

-Si, parece que me ha mirado un tuerto. Primero el restaurante, el trabajo en la cafetería justo bajo sus narices, y ahora esto.- frunció la nariz mientras Richard se reía, aunque se le corto la risa ante la mirada divertida de ella y se apartó de un brinco del asiento por miedo a que le fuera a dar otro puntapié, ante su reacción ella no pudo evitar contener la risa. Miro un momento su móvil y se dio cuenta que era bastante tarde, habían estado más rato del que habría esperado allí hablando.- Creo que debería irme, como he mencionado antes tengo un trabajo que a este pasó no acabare nunca y quiero ponerme un rato con ello antes de irme a dormir.- se levantó y recogió su bolso mientras Richard abría la boca para decir algo más pero la cerraba y asentía.

-Voy a pagar y nos vamos.- le dijo.- Te acercaré a tu casa.-

-No hace falta, aquí cerca hay una parada de metro y puedo…- empezó ella.

-No, insisto, supongo que no quieres pasar ahora un tiempo indefinido discutiendo sobre ello cuando en un momento puedo dejarte en tu casa.- le respondió con una mirada desafiante.

Sabiendo que eso era lo más probable asintió sin más y puso una cara de pocos amigos cuando él sonrió y le trató como una niña dándole una palmadita en la cabeza mientras decía buena chica. Se mordió la lengua para no empezar una discusión ya que se suponía que su asentimiento era para evitar una, él pareció darse cuenta y alejándose con una sonora carcajada llegó a la barra para pagar sus bebidas y despedirse del camarero.

-¿Cómo que estás en la universidad?- preguntó Richard para romper el silencio que se había instalado en el vehículo al darle Lizzy las indicaciones de su apartamento.

Ella se encogió de hombros.- supongo que he llegado a la conclusión de que ya iba siendo hora.- fue su vaga respuesta, no sabía si Richard quería insistir más o no, él simplemente asintió. Y en el fondo lo agradeció ya que era demasiado complicado como para poder explicar los porqués.

Cuando llegaron se despidió de él y le dio las gracias por haberle llevado a casa.

-Oye, Lizzy.- ella se giró y se agachó para mirar por la ventanilla del coche.- Gracias por haberme contado lo de Georgie.- por sus ojos firmes y su serio semblante supo que lo decía seriamente y de corazón.

-A ver, quizás son solo tonterías mías pero…- intentó explicar, se sentía incomoda ante esa tan sincera gratitud y seriedad.

-Lo sean o no, gracias, teniendo en cuenta lo bien que os lleváis Darcy y tu.- dijo con sarcasmo y una sonrisa ladeada antes de ponerse serio de nuevo.- Otra persona, solo por el hecho de que es su hermana ni siquiera se hubiera molestado. Así que, de corazón, gracias. Y como dices quizás no sea nada, pero es la intención lo que de verdad cuenta.- ella cada vez más incómoda solo quería irse ya, aunque pareciera masoquista y totalmente de locos prefería al irritante Richard que a este hombre. Ahora entendía porque las mujeres caían rendidas ante él, si es que así actuaba para camelarlas.

-Ya te lo he dicho, quizá son solo chorradas mías y no tienes que agradecérmelo, no he hecho nada. Cualquier persona lo habría hecho sin importar cuantos Darcy prepotentes haya por medio, Georgiana es una joven encantadora.- desestimó todo con un gesto de la mano, restándole importancia y siendo sincera en lo que a Georgiana se refería.

Él la miro durante un momento como viendo algo que se le escapaba a ella, después sonrió, asintió, cuando pensaba que iba a despedirse de ella dijo algo que le pilló por sorpresa.

-Por cierto, me lo he pasado muy bien…- sonriendo como sabiendo que lo siguiente que iba a decir iba a molestarla.- para ser una primera cita.

Ella frunció el ceño y mientras él se despedía a toda prisa entre carcajadas le respondió al coche que se alejaba.- ¡No era una cita, Idiota!- ahí estaba el Richard que había empezado a conocer e incluso a cogerle cariño, aunque solo un poco, le irritaba tanto que… sacudiendo la cabeza murmuró.- Yo también me lo he pasado mejor de lo que esperaba.-

Se sorprendió ante sus palabras y caminando hacia la puerta del bloque de apartamentos al acordarse de que era inevitable pasar unas horas con el trabajo se le hundieron los hombros y con un suspiró se preparó para estar ocupada con ese odioso trabajo y una bien cargada cafetera.

-O&P-

Georgiana se despertó como cada mañana, se duchó y vistió antes de bajar a desayunar para seguidamente coger el metro para ir a sus clases, su rutina desde hacía ya semanas. Se paró ante el espejo de cuerpo entero y le sonrió a su reflejo mientras se murmuraba "eres una joven con carácter y feliz" hasta que notó que su sonrisa podría acabar con cualquier cosa que le tiraran encima.

"Es una sosa…" "se ríe como una tonta"- su sonrisa flaqueó, pero antes de perderla por completo se volvió a repetir su mantra.-"es una chica muy dulce y muy mona".

Perdió la sonrisa por completo dejando a una joven seria y abatida, de ojos tristes que la miraba con culpabilidad.

Cerró los ojos, yo no quiero ser mona y dulce, quiero ser… Abrió los ojos y se miró al reflejo mientras sacudía la cabeza, por un segundo iba a decir como Elizabeth Bennet, pero eso no era así, la joven y dulce Lizzy que había querido como una hermana y admirado como una hermosa y energética adolescente con carácter para saber decir lo que pensaba y lo que quería, era una vulgar ramera y alocada… se cubrió la boca aunque no había pensado nada de eso en voz alta.

Se aterró y avergonzó de sí misma por sus propios pensamientos, ¿cómo podía pensar algo si de ella? Pero recordó lo que le dijo en la cafetería, la vergüenza de que fuera testigo de su situación y de cómo la trataban esas jóvenes que decían ser sus amigas y ella no hacía nada ante la situación, en el fondo intentaba justificar su actitud diciendo que se debía a que en parte no la conocían realmente y solo la veían como la hermana y la prima de dos hombres importante, ricos y guapos, y porque creían que vivía feliz de la vida entre algodones, solo necesitaban tiempo para conocerla mejor… tomó aire y se volvió a repetir su mantra mientras se sonreía.

"Porque dejas que te mangoneen y hablen así de ti" "si sigues así, la única que va a terminar mal eres tú"- las palabras de Lizzy se repitieron en su mente y se enfadó con ella y con Lizzy, ¿quién se creía que era para decirle nada?, desapareció de su vida dejándola sola con un padre que nunca estaba allí para ella porque siempre estaba ocupado con su trabajo, al cargo de un hermano que se dejaba la piel en su carrera y su trabajo y aun así conseguía tiempo para estar y criar a esa niña introvertida y solitaria. Recordaba cómo iba siempre detrás de Lizzy como si fuera la hermana que nunca tuvo y como un día, puf, sin más desapareció. Recordaba cómo cada vez que le preguntaba a su hermano por ella podía ver la rabia, el dolor y el odio en sus ojos y no entendía porque. Intentó sustituir a Lizzy con las otras hermanas Bennet, incluso las más jóvenes que eran más o menos de su edad pero, no era lo mismo. Recordaba…

Se gritó a sí misma en su mente que ya era suficiente, lo que había parecido ser una mañana normal y corriente se estaba ensombreciendo por momentos y no quería empezar así el día. Volvió a repetir el ritual mirándose al espejo, sonriendo y citando su mantra hasta que se sintió fuerte y valiente como para seguir con un día más. Daba gracias porque su hermano estuviera en su apartamento y ocupado poniéndose al día con su trabajo o tendría que dar explicaciones de porque estaba en casa cuando ella fue la que decidió irse a vivir a la residencia. No quería ver esa mirada victoriosa y de "te lo dije" en la cara de su hermano. Por suerte su padre no era consciente ni de la mitad de las cosas que hacían sus hijos, sabía que estaban bien de salud, Darcy con su vida y sus empresa, ella con su universidad, así que ni siquiera le preguntó que hacía en casa cuando unos días atrás la encontró allí en vez de en la residencia universitaria. Incluso se llegó a preguntar si sabía que durante el año anterior y el comienzo de este curso había estado viviendo en una residencia.

-Buenos días padre, ¿no tienes que…?- se quedó con la pregunta en la boca al ver a su hermano sentado en la mesa.- ¿Will?- no pudo evitar la sorpresa en su voz.

-¿Georgie? ¿Qué haces tú aquí, no se supone que estas en la residencia?- preguntó a su vez.

Su padre miró de uno a otro con interrogación sin saber muy bien que pasaba entre esos dos al ver el ceño de su hijo y la palidez de su pequeña. Bueno, no tan pequeña, ahora que se fijaba bien se daba cuenta de que era toda una mujercita, ¿Cuándo había ocurrido eso? ¿Tan poca atención les había prestado a sus hijos que ni se había dado cuenta de un cambio así? Suspiró mientras sus dos seres más queridos de este mundo seguían mirándose sin decir una sola palabra. ¿Tanto se había hundido en el dolor de la pérdida de su querida Anne que había descuidado a sus propios hijos? ¿Tanto se había sumido en su trabajo? Sintió un pinchazo en el corazón, se tranquilizó inspirando y expirando aire. Tenía tanto que hacer, tanto que compensar a esas dos maravillosas personas que tenía ante sus ojos, y no podía decir que se debía a su educación y su cariño, ya que si lo pensaba no les había dado mucho de ninguna de las dos cosas, solo les había dado una vida acomodada y dinero con el que poder hacer todo lo que pudieran desear, como si eso pudiera justificar sus faltas.

Mientras veía como Georgiana se sentaba con la cabeza gacha mientras William le preguntaba de nuevo, se dijo que ya iba siendo hora de que se despertara de una vez y actuara como un padre, solo esperaba que no fuera demasiado tarde y sus hijos tuvieran el corazón de perdonárselo alguna vez.

-¿Y bien?- insistió Will mientras tranquilamente tomaba otro sorbo de su café.

-La vida en la residencia está bien, pero… después de un año en ella, creo que puedo volver a casa.- se encogió de hombros como restándole importancia.- Tener que compartir cuarto no es tan divertido como parece.- se decía así misma que no le estaba mintiendo, pero no le iba a contar todo, no quería que pensara que era una niña malcriada. Por lo que no pensaba decirle a su hermano que su anterior compañera una joven encantadora de último año se había graduado y la joven que le había tocado ahora era insoportable. Era desordenada, cada dos por tres traía chicos a su cuarto, cuando intentaba estudiar o hacer algo le resultaba imposible porque era realmente escandalosa y la gota que colmó el vaso, una vez se enteró de que era LA Georgiana Darcy la convivencia se convirtió en algo insoportable. "Porque dejas que te mangoneen y hablen así de ti" Las palabras de Lizzy volvieron a su mente y notando el silencio alzó la mirada hacia su hermano que la miraba como si no se creyera nada.

-¿En serio que está todo bien?- insistió.

-Claro que sí, ya te lo he dicho me he cansado de la residencia, no hay nada como vivir en casa. ¿Tanto te cuesta creer eso?- le dijo exasperándose. Will la miró durante un interminable momento, o eso le pareció, pero en realidad no fueron más que unos pocos segundos antes de asentir sin mucho convencimiento.

-Georgie, sabes que si te pasa cualquier cosa, lo que sea, puedes hablar conmigo ¿verdad?- le dijo él mientras seguía con su desayuno.

-Claro que si Will, y si así fuera habría ido a ti sin dudarlo, pero no pasa nada, de verdad.- mirándole a los ojos sin apartar la mirada para que viera que estaba siendo sincera, o al menos eso esperaba que pensara su hermano. Aunque a veces, solo a veces, muy de vez en cuando, odiaba ser una Darcy, desearía ser una chica normal. Pero nunca le diría eso a su hermano, sabia cuanto le dolerían esas palabras y conociéndole, se echaría la culpa.

Pasaron a temas más mundanos sin darse cuenta de que su padre les observaba, atento a cada uno de sus gestos y palabras como no lo había hecho desde que eran unos niños. No sabía muy bien que pasaba pero no podía estar más orgulloso de ellos aunque lo quisiera. Se daba cuenta que sus hijos habían crecido solos, y sin necesidad de su padre, y la culpa era solo suya. ¿Podría hacer algo por ellos ahora? ¿Se lo permitirán cuando se había pasado toda la vida sin hacerlo?

Podía ver las pequeñas ojeras en los ojos de su hijo y aunque mantenía una postura firme y rígida notaba como llevaba una pesada carga sobre sus hombros, siempre había mantenido una fachada firme y seria incluso de niño, o al menos así lo recordaba él. Suspiro. Y su Georgiana, su pequeña, la viva imagen de su madre, con la cabeza gacha y esa sonrisa temblorosa y tímida, en este mundo de lobos y más aún en su caso teniendo en cuenta que era una Darcy, una de las familias más ricas del país, temía que la devoraran, o acabara como…

Elizabeth Bennet, sintió una extraña incomodidad y pena, la había querido como una hija, siempre había imaginado junto a su querido amigo Bennet que acabaría con su hijo, uniendo a las dos familias de una forma que sus negocios jamás podrían, siempre supieron que la joven estaba prendida de él. No sabían muy bien que pensaba William, era mayor que ella, un adolescente que dio paso a un hombre que tenía que vivir y experimentar la vida antes de saber que quería hacer con su vida, pero tenían la esperanza de que dejara de ver a la pequeña Lizzy como la niña pesada que le perseguía a él y a su primo a todos lados bebiendo los vientos por él y la viera como la jovencita que ellos veían en la que se estaba convirtiendo. Se le escapó una risita llamando la atención de sus hijos pero no se dio cuenta antes de ponerse serio de golpe al ver como se fueron torciendo las cosas, su hijo desesperado por irse a Nueva York si dar más explicaciones que aprender y expandir sus horizontes en América y Lizzy… ¿en que se habían equivocado Ed y él?

-¿Padre, te pasa algo?- preguntó Georgiana con una mirada preocupada.

-¿Eh? No, ¿Por qué? ¿He dicho algo en voz alta?- preguntó algo incómodo al ver que habían dejado su desayuno y conversación para fijarse en él. Entonces se dio cuenta, ¿desde cuando su niña le había dejado de llamar, papi, papa, para empezar a llamarle padre? Sonaba tan… frio e impersonal.

-¿Estás seguro?- esta vez fue su hijo que le miraba con los mismos ojos preocupados que ella. Suponía que estaban pensando en aquel ataque al corazón que sufrió años atrás.

-Estoy perfectamente, quitar esa cara de matronas preocupadas.- dijo con un intentó de humor que solo consiguió que sus hijos le miraran más sorprendidos y se giraran para mirarse el uno al otro comunicaciones con los ojos, lo que seguramente seria "se está volviendo senil" o alguna cosa así. Le resultó tan extraño y a la vez divertido que no pudo evitar reírse, al ver como volvían sus ojos hacia él cada vez más preocupados se rio más fuerte. No recordaba la última vez que se había reído así.- De corazón, os estoy siendo sincero, estoy perfectamente.- sacudió la cabeza.- No, mentira, estoy mejor que… en años.- sonrió, una sonrisa que cambió por completo sus rasgos y sorprendió a su hija al mostrar a un hombre tan atractivo, podía ver como seria Darcy cuando tuviera la edad de su padre, nunca había visto a su padre así.- Es como si por fin me hubiera quitado una venda de los ojos.- murmuró, miro a su hijo y luego a su hija que parecían cada vez más preocupados y confusos, les sonrió mientras se decía a si mismo que ya iba siendo hora de que hiciera algo más que trabajar y hacerse más rico.

-O&P-

Jane se despertó como si hubiera estado toda la noche de fiesta y tuviera una terrible resaca. Fue a su baño a por unos analgésicos antes de darse una ducha. Al salir comprobó la hora y por un momento maldijo entre dientes al darse cuenta de que si seguía en esa parsimonia llegaría tarde al hospital.

Se detuvo a mitad de ponerse sus pantalones dejándose caer sobre la cama. Los recuerdos de todo lo sucedido el día anterior le golpearon como un huracán.

Inspira. Expira. Inspira. Expira.

¿Qué iba hacer? Tan solo de pensar en ir a pedirle ayuda a su padre, tal como habían ido las cosas las últimas veces que hablo con él le incomodaba. ¿Tenía alguna otra opción? Ella no sabía qué hacer ni con quien hablar para encargarse de esto, solo su padre y su tío Darcy podían ayudarle. Quizás William o Richard pero… Lizzy le mataría y además nunca había tenido con ellos la relación de Lizzy, habían sido cordiales pero distantes las veces que sus familias se reunían o para algún evento importante en el que coincidieran no era algo que pudiera pedirle. Con lo que de nuevo le dejaba a su padre como única opción, ya que no pensaba abusar de la amabilidad del doctor Colis, había hecho por ella demasiado, le debía demasiado como para encima pretender pedirle más.

Se dio cuenta que estaba sentada a medio vestir, así que terminando y peinándose salió al salón para encontrarse a su hermana tirada sobre la mesa del salón.

-¿Lizzy?- preguntó parada en la puerta del pasillo mirándola sorprendida.

-¡Eh! ¡Ah! Estoy despierta, estoy despierta, no me he dormi…- levantó la cabeza como si tuviera un resorte y miro de un lado al otro mientras hablaba aun medio dormida, representaba una imagen tan… cómica, con unos cuantos mechones de pelo apuntando en diferentes direcciones, una hoja pegada en un lado de la cara los ojos medio cerrados que a pesar de su pésimo estado de ánimo y lo serio y preocupante de su situación no pudo evitar reírse. Incluso sin quererlo su querida hermana conseguía levantarle el ánimo y hacer ver las cosas más coloridas que del gris que llevaba vislumbrando todo desde el caótico día anterior. Volvió a darse cuenta de lo mucho que la había echado de menos y un ligero miedo a volver a perder a Lizzy de nuevo por ese camino de autodestrucción que había tomado le hizo olvidarse de sus propios y acuciantes problemas. Su voz le hizo volver a la realidad. -¿Jane? Oh, que susto me has dado pensaba que era el idiota de mi profesor, estoy tan asqueada con su odioso trabajo que hasta tengo pesadillas con él.- terminó entre dientes, el cabreo oscureciendo su rostro al mencionar a su profesor y se estiró para desperezarse y se levantó.- ¿De qué te ríes?- ella señaló hacia su cara y se la tocó.- Mierda, con razón decía que sentía algo raro. Asco de trabajo, de profesor y de todo.- murmuró dejando caer el folio sobre la mesa. – Buenos días.- le dijo sonriendo mientras se soltaba el pelo e iba camino a su baño.- Me ducho y me voy a clase.- explicó perdiéndose en su cuarto.- ¿Tu qué tal?- escuchó su voz amortiguada por la puerta cerrada.

-Bien, yo también… me voy ya.- dijo con la voz más tranquila y pasiva que pudo. –Nos vemos luego.- dio gracias a su buena suerte por tener algo de tiempo para poder encargarse de todo y asimilarlo antes de hablar con Lizzy. Sabía que se lo tendría que contar tarde y temprano y temía su reacción, era temperamental y lanzada, y parecía no haber cambiado a pesar de los años y... las circunstancias, y esperaba tener al menos el tema controlado antes de que a su alocada hermana se le ocurriera hacer alguna de las suyas. Así que con decisión se fue a buscar a su padre, que como siempre estaría en su despacho, trabajando.