Yo creí que no podría escribir nada después del nacimiento de Katsuya (A excepción de la party hard en la que se conocen Akashi y Furi que está en proceso… un proceso muy, muy lento :D ) peeeero resulto que sí pude… Espero y se disfrute.
Por qué tarde tanto… de nuevo… el mundo real no me deja ser libre :(
Y bueno este capítulo está lleno de dulces y unicornios y vomito de arcoíris… y es tan tranquilo como el nombre del fic lo indica.
ADVERTENCIA: Aquí se menciona un hombre lactando, porque la lactancia materna es más saludable que la fórmula y… porque soy una pervertida, por eso. No, no fue nada demasiado explicito, no se me emocionen, tampoco hay escenas sexosas, no… pero la advertencia la pongo porque… ñe.
Kagami no está muy seguro de que decir en estos momentos; ¿Fue su culpa?, Debió preparar mejores platillos a Tetsuya, debió insistir más en los suplementos, ¿Debió obligarlo a tomar más ácido fólico o hiero?
¿Su comida no fue suficientemente nutritiva?
-No se preocupe es algo completamente esperado, es uno de los riesgos después de un embarazo- Explicó el médico asegurándose de cambiar su atención entre uno y otro.
Katsuya eligió ese momento para llorar, siendo de inmediato arrullado por Tetsuya. Kagami entendía completamente a su hijo, él también quería llorar.
-Así que solo se quedarán un día más. Le pondremos hierro por el suero-
-¿Hierro?- Preguntó, sin lograr retener aquel pensamiento en su mente.
-Sí, hierro… por el suero-
-¿No necesita sangre?- El médico sonrió con amabilidad.
-No, su anemia no es tan grave como para necesitar sangre, una dosis de hierro por el suero y tomar hierro en casa por un mes, al menos, será suficiente, debemos hacer un seguimiento posterior, claro, pero eso debe ser suficiente- Y luciendo satisfecho con su explicación (Aunque Kagami deseaba que no se fuera hasta que le dijera que estaba 100% seguro de que su esposo estaría bien y no solo un "Debe" estar bien) el hombre se despidió. –Bueno, me retiro, Felicidades de nuevo-
-Gracias- Contestó Tetsuya y el hombre en bata blanca dio media vuelta para desaparecer, no sin antes echarle una miradilla a la pierna vendada de Kagami.
El pelirrojo decidió que era el momento perfecto de restregar sus manos contra su rostro, preparándose para preguntarle a su esposo si se encontraba bien.
-¿Estás bien?- Y al final el primero en preguntar fue Tetsuya.
-¿Que si yo estoy bien?, ¡Tú eres el que tiene anemia!- La respuesta instantánea de su pareja fue encogerse de hombros, mientras acercaba un poquito más a Katsuya a su rostro.
-Tú tienes un esguince- De repente se sentía muy cansado para continuar con el ceño fruncido. Soltó un suspiro derrotado y se sentó junto a su esposo en la pequeña camilla.
-No solo encojas los hombros-
-El doctor dijo que era algo esperado- "Esperado" no quería decir que Kagami estuviera de acuerdo.
-¿Cómo te sientes?-
-Estoy cansado- Y por respuesta terminó acercándose para acariciar el rostro de su pareja con el propio, uniendo sus frentes, para finalmente besarlo de forma lenta y ligeramente perezosa, pero impregnando todo el amor que sentía por el otro. Terminando por rodear el cuerpo contrario con uno de sus brazos, recargando su cabeza sobre la de Tetsuya.
-No estés tan asustado-
-Yo estaré asustado si quiero estar asustado-
-Siempre tan elocuente Taiga-
-Mhm- Se quejo como niño malcriado, para comenzar a acariciar la manita de su hijo, acabando su dedo índice por ser atrapado por el agarre mortal (De un recién nacido). – ¡Es muy fuerte!- Exclamó apartándose un poco de su respaldo personal, girándose para sonreírle a su esposo, encontrándose con una sonrisa dirigida a su persona, una llena de un "Eres un tonto pero te encuentro muy tierno" -En eso se parece a ti, ¿no?-
…
Y así, sin más, lograron una extraña pero cómoda forma de hacer las cosas, cuando Taiga cuidaba de Katsuya, Tetsuya limpiaba un poco la casa, cuando Tetsuya alimentaba a Katsuya, Taiga recordaba que no había más papel de baño, y así, sin que ninguno pudiera dar el 100% en esos momentos juntos lograban un rendimiento que sobrepasaba la calificación de "Sobresaliente", llenando los huecos del otro, en perfecta sincronía, justo como en sus años de preparatoria, cuando eran la luz y sombra del equipo de baloncesto.
Kagami apagó la estufa, dirigiéndose a acomodar los platos a la mesa.
-Bien- Una vez todo listo, caminó (con ayuda de sus muletas y seguido de un Número 2 que parecía mirarlo con lastima) de forma lenta y trabajosa hacia la habitación en busca de su esposo y su bebé.
-Estúpido pulgoso- Murmuró a lo que Número 2 movió la cola y el suspiró resignado. –Ya sé, espera y te doy de comer-
Finalmente llegó a la habitación, encontrándolos con Tetsuya a medio camino de desvestir al pequeño.
-¿Cambio de pañal?- Cuestionó.
-Sí- Le contestaron sin dirigirle la mirada.
-Yo lo hago- Expuso, colocando los palos de metal del mal recargados contra la pared, acercándose con una marcada cojera hacia el bebé.
-Creí que estabas preparando la comida-
-Ya terminé- Exclamó, inclinándose para colocarse en el campo de visión del hombre, exaltándolo un poco, pero haciéndose merecedor de una sonrisa.
-¿Qué haces?- Le preguntaron con diversión.
-Yo lo cambio- Su esposo respondió apartándose, alzando a número 2 y yendo a sentarse en la mecedora color crema (regalo de sus padres), que usaban para alimentar a Katsuya, con el perro bien acurrucado en su regazo como si en lugar de un bebé, ellos tuvieran dos.
-¿Cómo está tu pierna?-
-Está bien-
-Recuerda que debes descansar y elevar la pierna para que no se inflame-
-Sí, sí, después de que comamos-
-No sabía que Taiga se convertiría en un entusiasta de cambiar pañales-
-Mhm- Semi contestó usando toda su concentración para no lastimar el pequeño vestigio de cordón umbilical (que aun esperaba su épica caída) al quitar el pañal.
-No lo dejes tanto tiempo destapado porque le va a dar frí…-Y sin que Tetsuya lograra terminar su advertencia, su bebé se convirtió en una fuente de agua dorada (?).
-¡Aaahh!- Kagami soltó un gritillo de pánico (Muy, muy masculino) y Tetsuya soltó una carcajada discreta. –Vi esto en un vídeo pero no sabía que realmente pasaba, creí que era un chiste del vídeo-
-Pasa- Le dirigió una pequeña mirada de terror a su pareja para continuar con su tarea.
Una vez terminó, gracias al cielo, sin más contratiempos, se permitió preguntar.
-Crees que cuando fuimos bebés, ¿Le hicimos eso a nuestros padres?-
-Es muy posible- Tetsuya aun lucía divertido y Katsuya decidió que ese era un buen momento para llorar.
-Ah, no, Katsuya…- Lo alzó en sus brazos. –Don't cry- Murmuró acercando una de sus manos a la barbilla del bebé, quien de inmediato comenzó a buscar su fuente de alimento (Porque sí, Kagami había descubierto que todo lo que estuviera cerca de sus manos y/o boca, para Katsuya era alimento).
-¿Tiene hambre?-
-Sí- Sin agregar nada más, Tetsuya extendió sus brazos, como una solicitud silenciosa.
Acomodando al pequeño de inmediato, desarreglando su ropa, para acercarle al pequeño su fuente de alimento, quien de inmediato comenzó a comer.
Kagami observó por un corto tiempo a su familia, sin poder resistirse de cojear hasta ellos.
-¿Qué?- Preguntó su esposo sin alzar el rostro. Kagami lo obligó a mirarlo, alzándole el rostro, usando su mano dominante, para inclinarse y besarlo.
-Te Amo- Noto como lentamente el rostro de Tetsuya se llenaba de color.
-También Te Amo Taiga-
…
-Hey Tetsu, ¿Qué hiciste de comer?, huele bien-
Un tarde sin más, Kagami encontró a Tetsuya en el sillón de la sala con una mano sobre su propia frente, como si no pudiera sostener su propia cabeza.
-¿Quieres ver una película mientras comemos?- Había preguntado, cortándose de golpe al notar la palidez en el rostro de su esposo. -Tetsuya- Llamó, tratando de ocultar aquel timbre de pánico. El hombre alzó el rostro lentamente para dedicarle una sonrisa discreta. -Estás pálido- Explicó sentándose junto al peliazul, quien recargo su cabeza (todo el cuerpo) contra el brazo de su esposo.
-Me maree- Sí, su corazón dio un salto como si acabara de tropezar justo antes de comenzar a correr como si un asesino serial lo persiguiera desde hacía horas.
-¿Te mareaste?-
-Sí- Le contestaron en voz bajita.
-Ok... ¿q-quieres ir al hospital?- ¿Qué?, No, claro que Kagami Taiga no tartamudeaba.
-No-
-¿Quieres que te ayude a llegar a la cama?- Tetsuya se separó un poquito de él, solo el tiempo justo para mirarlo a los ojos, transmitiéndole con ese pequeño gesto una cantidad exorbitante de amor.
-No-
-¿Te sientes mejor?-
-Sí-
-¿Quieres agua?-
-Estoy bien- Le sonrieron suavemente, obligándolo a relajarse contra el respaldo del sillón donde se encontraban, tomando una de sus manos para obligarlo a rodear su cuerpo (Aunque la palabra obligar estaba de más).
-Duerme, yo me levanto si Katsuya llora-
-Eres un esposo y padre tan dedicado Kagami-kun- Ante tal comentario no pudo evitar que su rostro se sonrojara.
-Bastardo-
-Te Amo, Taiga- Le murmuraron después de que un corto beso fue colocado en sus labios.
Como Kagami justo esperaba, no pasó mucho tiempo para que Tetsuya se quedara dormido y justo como esperaba, no pasó mucho tiempo para que Katsuya comenzara a llorar.
Se levantó del sillón, cojeando de forma menos marcada que los primeros días, llegando hasta su habitación (seguido muy de cerca por un Número 2 que soltaba un pequeño gimoteo casi silencioso de tanto en tanto, notándose ansioso, como si estuviera muy preocupado por el hecho de que el bebé llorara), yendo hasta la cuna donde descansaba su hijo, alzando a Katsuya, quien lloraba con todo de sí.
-Katsuya- Exclamó, lo que pareció llamar la atención del bebé, que se tranquilizó un poco, sin ser suficiente obviamente, pues el hambre aun estaba presente.
Taiga se dirigió a la cocina de forma lenta, con Número 2 (más tranquilo) muy cerca, se dirigió al refrigerador, sacando uno de los biberones con leche, previamente preparadas, todo era difícil, considerando que tenía hacerlo con una sola mano, pues con la otra sostenía a su bebé, siempre cuidando de no apartar su mano más libre por mucho tiempo pues temía que algo pasara si no sostenía a Katsuya con ambas manos y siempre cuidando su equilibrio, dejando caer la mayor parte de su peso sobre una pierna.
Pero, y porque tenía que pasar, la torpeza que venía con la falta de sueño, hizo que terminara por traicionarse, dejando caer el biberón, tratando de alcanzarla en el aire, pero finalmente reprimiendo sus reflejos al temer que algo le pasara a Katsuya si hacía un movimiento muy brusco, recordando muy tarde a número dos, que soltó un gemidillo de dolor.
-¡Número 2!- Se hinco asustado junto al perro, tocándolo por donde pudo y por donde no también, encontrándolo a salvo. Al parecer el pobre solo se había asustado. – ¡No me asustes pulgoso!- Suspiró cansado, recordando de forma súbita que Tetsuya se encontraba durmiendo, por lo que se estiró tratando de ver si su esposo se había levantado, observando a Kagami desde el centro de la sala acusadoramente, pensando que era patético y no se le podía dejar ni una simple tarea, pero su esposo simplemente se había estirado cual largo era en la comodidad del sillón. Suspiró de nuevo esta vez con un toque de alivio, escuchando el llanto bajo de Katsuya –Necesito otros dos pares de manos-
…
Tetsuya despertó un poco confundido, la cantidad de luz que entraba por la ventana había disminuido y no sabía dónde estaban Taiga, Katsuya y Número 2. Alzó un poco el rostro hasta que notó a Taiga sentado en el suelo, usando el sillón como respaldo.
-Taiga- Llamó a lo que el hombre volteó de inmediato, al tiempo que él se levantaba un poco, recargándose en uno de sus brazos, pudiendo observar como su esposo alimentaba a Katsuya, todo siendo observado por un alerta Número 2.
-Buenos días- Saludó su pareja.
-Buenos días- Contestó sin ponerse a pensar en la hora.
-¿Te sientes mejor?-
-Sí- El pelirrojo asintió con la cabeza y regresó su atención al bebé. -¿Por qué estás en el suelo Taiga?, ¿No te gusta la mecedora?-
-A Katsuya y a mí nos gusta el suelo- (Taiga no planeaba decirle que quería estar cerca para escuchar su respiración y mover la mecedora hasta este lugar haría demasiado ruido, además de que necesitaba más manos para eso y por alguna razón sentarse en el sillón no había parecido una buena opción). Tetsuya solo se permitió sonreír divertido, viendo como su bebé terminaba de comer, siendo recolocado para ayudarlo a sacar el aire, él estiró un poco el brazo, sabiendo el lugar exacto en que se encontraba la pequeña toalla que usaría para que Katsuya no ensuciara la ropa de su papá si regresaba un poco de leche al eructar.
-La toalla Taiga- Y la acomodó en el hombro del hombre.
-Ah… sí- (Taiga no planeaba decirle a Tetsuya que ya había cambiado su camisa en dos ocasiones… el día de hoy).
Una vez alimentado, limpio y sin gas en su interior, Taiga lucía como si no tuviera idea de porque su bebé no dejaba de llorar (que no es que Tetsuya supiera más que su esposo).
-¿Por qué no deja de llorar?- Le preguntó Taiga preocupado, pero Tetsuya no sabía y lo cierto es que estaba por ponerse a llorar junto con su bebé. -¿Crees que le duela algo?-
¿Y si realmente le dolía algo?
¿Cómo se suponía que Tetsuya sabría?
-Déjame cargarlo- Solicitó con una voz monótona, logrando ocultar el nudo en su garganta. Taiga realizó su petición de inmediato, pero para cuando esto pasó, ya no pudo contener más las lágrimas.
-¡T-Tetsu!, n-no llores- Exclamó al tiempo que se sentaba junto a él, con brazos extendidos, como si deseara atrapar sus lagrimas y regresarlas a sus sacos lagrimales. Sabía que estaba causándole un ataque de pánico a Taiga, pero simplemente no podía evitarlo.
-¿Que si hay algo mal con él?-
-No, Katsuya está bien, no tiene fiebre, su pancita está blandita, ¿eso es bueno no?, está comiendo y hace del baño… está bien… ¿no?- Y Taiga usaba un tono decidido para cambiar a uno completamente lleno de inseguridades y de repente Tetsuya se sentía muy cansado como para sostener su propio cuerpo erguido; así que se dejó caer suavemente sobre el sillón quedando semisentado, sin parar de llorar.
Taiga se acercó más a él, envolviéndolo como pudo con un brazo y colocando su mano libre, bien extendida, sobre la espalda de Katsuya (Casi abarcándola por completo).
-No llores cuando no sé cómo arreglarlo- Y eso lo enterneció y entristeció a partes iguales. –No-no quiero decir que no puedes llorar si tú quieres, yo solo…- Taiga se veía tan estresado que a él solo se le ocurrió colocar un beso en la frente de su esposo para hacerlo sentir mejor.
Y con Taiga mirándolo a los ojos, bien envuelto en el calor del hombre que amaba, con Katsuya bien pegado a su pecho, permitiéndole al pequeño escuchar los latidos de su corazón, al igual que su respiración, Taiga se relajó (realmente, realmente relajado por primera vez desde que dejaron el hospital), Tetsuya finalmente pudo detener a sus ojos de producir más lágrimas después y el llanto de su hijo se hizo más y más bajo, hasta quedarse profundamente dormido.
-¿Cómo lo hiciste?- Susurró Kagami, sentándose a su lado.
-Yo no hice nada- Contestó en el mismo tono.
-Tu corazón- Murmuró su esposo.
-¿Eh?-
-Escuchar el corazón tranquiliza a los bebés, les recuerda cuando estaban en el vientre, lo leímos, ¿no lo recuerdas?- Ahora con la cabeza más fría (y con su nariz un poco congestionada), Tetsuya lo recordaba. –Eso, o te quiere más a ti y te extrañaba después de estar lejos de ti tanto tiempo-
-¿Qué?- Y se permitió reír divertido (de forma muy, muy silenciosa). –Claro que no me quiere más, siempre que Taiga habla, Katsuya trata de girarse en tu dirección-
(Aunque siendo un bebé, Katsuya realmente no podía hacer mucho pues aun no podía controlar ni los músculos de sus ojos).
-No-
-Sí-
-No lo he notado-
-Katsuya ama la voz de su papá- Y Taiga se sonrojó tiernamente para sonreírle con todos los dientes acompañado de ojos entrecerrados, luciendo jovial y u poco torpe (como amaba a ese gigante de cabello rojo).
Pero el estomago de Taiga eligió ese momento para interrumpir la escena.
-¿No has comido?-
-Tú tampoco-
-Será mejor ir a acostarlo a su cuna- Dijo, sin querer hacerlo realmente, no tenía muchas ganas de apartarse de su bebé, si era sincero.
-Esperemos un poco- Contestó Taiga, como si se sintiera justo igual que Tetsuya.
-Papá Taiga es tan responsable, poner a Katsuya por encima de tu estomago, estoy feliz- Lo dijo con una mínima inflexión en la voz.
-Bastardo- Murmuró Taiga sonrojándose marcadamente.
-Eres demasiado lindo para tu propio bien, Taiga-
-¡Tú!... ¡Ya te he dicho que no soy lindo!- No sabía que Taiga tenía la habilidad especial de hacer sonar un susurro como un grito. –¡Tú eres el lindo aquí!- Exclamo irritado. Y fue ahí que Tetsuya se dio cuenta de que había querido escuchar a su esposo llamarlo "Atractivo", incluso si era en una versión "Linda". -¿Po-por qué lloras?, está bien, está bien, dejaré que me llames lindo, ¡Pero…!-
-No, yo… solo me hace feliz que Taiga lo piense- Trato de decir, cortando sus lagrimas traicioneras (Y si tan solo pudiera cortar sus hormonas también).
-¿Feliz?...- Y aunque gustaba de burlarse de la inteligencia de Taiga, sabía que el hombre no era tonto, solo un poco descuidado y distraído. –Eres muy atractivo Tetsuya…- Sintió como su esposo se acercaba a su oído. -Y muy sexy- No pudo controlar el sonrojo (justo como no podía controlar sus hormonas), terminando por aceptar su rostro avergonzado y sonreírle al padre de su bebé.
-Taiga también es muy sexy- El pelirrojo sonrió de forma discreta sin dejar de mirarlo como si añorara besar cada pequeña parte del cuerpo de Tetsuya. –Y lindo- Ante aquello el más alto rodó los ojos sin dejar de sonreír.
Por desgracia el estomago de Taiga los volvió a interrumpir.
-Creo que es mejor que vayamos a comer-
-También no es bueno que estés tantas horas sin comer-
-Mhm-
-Tomaste tu medicamento-
-Mhm- Respondió, afirmativamente, dejándose ser ayudado por su esposo, que había dominado la habilidad de mantener el equilibrio con una pierna sana y otra medio sana.
-¿Tú tomaste para el dolor hoy?-
-No, es que ya no duele, pronto podré quitarme esta cosa...- Dijo mirando despectivamente el pobre pedazo de yeso. -Y podré ser mucho más útil-
-¿Más?, No se puede-
-Tetsuya no bromees, con mi pierna así soy un inút…- Fue un poco difícil, mantener a su bebé lo más quieto que pudo, mientras se acercaba a su esposo, hasta ocupar su espacio personal, logrando interrumpirlo en su camino por ofenderse a sí mismo.
-Taiga jamás ha sido un inútil… jamás- Los ojos de su esposo brillaron, porque justo como Tetsuya había necesitado sentirse amado y deseado, Taiga también había necesitado sentirse amado y deseado.
Eran un par de tontos.
Gracias por leer :)
