Capítulo 25 Jingle Bells

Elsa suspiro al ver el cielo gris y las olas del mar embravecidas, cerró los ojos recordando aquella mirada que la había perturbado tanto.

-Lo perdí- los pensamientos de ella fueron interrumpidos por Jack.

-¿Qué cosa?- noto como el chico comenzaba a inquietarse.

-El bolso con mis cosas-

-No te preocupes, aún tengo comida para los dos- ella palpo el bolso que llevaba.

-No, no necesito eso, necesito el bolso- la respiración del chico era más agitada.

-¿Qué había ahí?-

-Las pastillas para…- comenzó a hiperventilarse –Ay no, ¿Qué voy a hacer ahora?, ¿Qué va a pasar?-

-Tranquilo- ella empezó a asustarse un poco –Podemos ir a una farmacia-

-¿Bromeas?, una farmacia en medio de la nada- estaba alterado.

-Jack, mírame- lo tomo por los hombros -¿Qué tienes?, ¿de qué pastillas hablas?-

-Es que yo…- Jadeaba asustado.

-Jack…- ella pensó un poco y entonces se le ocurrió -¿eres una persona ansiosa?-

-No puedo controlarlo- sudaba.

-Hagamos algo- ella tenía que tranquilizarlo o si no esto sería grave –respira hondo, tres veces- tomo una gran bocanada de aire, la retuvo por unos instantes y la soltó lentamente –Vamos, se que puedes-

Con respiración temblorosa intento seguir a la chica.

-Muy bien, otra vez…-

.

.

.

Jack abrazo sus rodillas apreciando el mar, el aire frio comenzaba a molestarle, después de su crisis se había apartado de Elsa para pensar.

-¿Por qué no me habías dicho?- ella apareció por detrás, traía sus zapatos en la mano y sus pies pisaban la arena.

-No es algo de lo que me guste hablar- respondió en voz baja.

Ella se sentó a su lado –Cuando era más joven, me detectaron una arritmia cardiaca-

-¿En serio?- levanto la mirada, se había preocupado.

-Es inofensiva, estaré bien- sonrió –lo que trato de mostrarte es que todos tenemos defectos que nos avergüenzan; muchas veces no dejamos que nadie los conozca por esa razón o tal vez porque no queremos preocupar a los que queremos-

Ambos se miraron.

-Yo creo que tú lo hacías por ambas razones- ella se encogió de hombros.

-Perdón- suspiro –Es decir… gracias por ayudarme-

Ella sonrió cálidamente –De nada-

-Tenemos que salir de aquí antes de que la tormenta caiga- se puso de pie y ayudo a su amiga a ponerse de pie también –suerte que eres tú la que trae el globo de nieve, no sé qué hubiéramos hecho sin el-

Ella saco la esfera de nieve que uno delos clones de Norte les había dado –Vayamos a donde están las plumas –el obre de luz entro en el portal y ambos siguieron la luz.

.

.

.

-Wow- ambos exclamaron al ver el taller de santa en un estado catastrófico.

-Es como si un tornado hubiera pasado por aquí-

-Shostakovich, ¿Quiénes son ustedes?- un hombre en bata y con ojeras apareció, sostenía una taza de café.

-Mi nombre es Jack, ella es Elsa y ambos venimos de muy lejos- sonrieron ante la figura conocida de Norte.

.

.

.

-Me temo que llegaron en un momento muy caótico chicos, la navidad acaba de pasar y todos estamos agotados, eso sin mencionar que el lugar es un desastre- Ambos estaban de acuerdo, habían visto el taller de Santa antes y no era tan majestuoso como solía verse, todo estaba muy vacío.

-No importa, solo estamos de paso, buscaremos las plumas y nos iremos-

-Ya veo, ¿y cómo se la pasaron en Navidad?-

Los chicos se miraron mutuamente –Nosotros…-

-No sabemos cuándo es Navidad-

-¿No lo saben?- pregunto Norte sorprendido.

-Al viajar, no tenemos noción del tiempo en el que estamos- Elsa respondió con tristeza –No sabemos en qué día vivimos-

-Eso es imposible…- Norte se preocupó –Ustedes merecen tener una Navidad y yo me encargare que así sea o dejo de ser Santa Claus-

-Muchas gracias, pero no queremos causar molestias, además tenemos que seguir viajando-

-Seguirán viajando, solo descansen esta noche y mañana por la mañana se irán-

-Pero…- intentaron protestar pero Norte los hizo callar.

-Está hecho, se quedaran- silbo –Ding Dong, llévalos a su habitación y después vuelve, tenemos que organizar una cena- tres duendes pequeños de forma cónica aparecieron.

.

.

.

-No puedo creer que nos hayamos metido en esto- Elsa suspiro –esto nos retrasara-

-Estaremos bien- Jack mordió una de las galletas con chispas de chocolate que habían en una bandeja –Además, después de lo que paso en el mundo anterior, merecemos descansar-

-Pero, ¿una cena de Navidad?- volvió a suspirar –no sé si sea una buena idea-

-¿Por qué no?-

-Todo esto me hace pensar en casa…-

Jack dejo la galleta a un lado –Te entiendo, me siento igual respecto a eso-

-¿Cuánto tiempo crees que haya pasado en casa?- pregunto ella con tristeza.

-No lo sé…- respondió con sinceridad –realmente no tengo ni idea-

-¿Cuánto tiempo seguiremos así?, ¿Cuándo volveremos?-

-Sabes que lo haremos cuando terminemos de buscar las plumas-

-Lo sé pero, está tomando mucho tiempo-

-Solo hay que… tratar de disfrutar el descanso- no sabía que decir para animarla.

.

.

.

La noche había caído y ambos chicos bajaron después de que uno de los elfos de Norte apareciera tocando una campana, indicando que la cena comenzaría pronto.

Quedaron boquiabiertos al ver lo que Norte había hecho, una enorme mesa con mantel blanco estaba llena de comida típica que suele servirse en esas fechas.

-¡Mira el tamaño de ese pavo!- Jack se saboreó el platillo.

-¡Un pay, por Dios, hace mucho que no veía uno!- Elsa se emocionó.

Norte se rio a carcajadas –Sabia que les iba a gustar-

-Es demasiada comida para nosotros-

-Lo sé, por eso invite a unos amigos, espero que no les moleste-

-Por supuesto que no- Elsa sintió curiosidad -¿A quién invito, Sr. Norte?-

-A todos nosotros- por la puerta entraron los clones de Jack y Elsa en este mundo acompañados del resto de los guardianes.

-Norte nos envió esto diciendo que sería una noche interesante- el clon de Jack sostuvo en alto una invitación con temática navideña –Creo que no nos fallara- sonrió.

-¿Quiénes son estos pequeños?- el Hada de los dientes revoloteo alrededor de los jóvenes.

-¿Doctora Toothiana?- Jack recordó el rostro de la joven dentista con la que había tenido un encuentro anteriormente en su mundo -¿Así que usted es el Hada de los dientes?, creo que tiene lógica-

-¿De qué hablas chico?- pregunto Conejo confundido.

-Lo siento- la rubia se aclaró la garganta –Soy Elsa y él es Jack, somos viajeros provenientes de otro mundo, estamos en busca de algo-

-¿Otro mundo?- el clon de Elsa pregunto extrañada.

-¿Por qué no dejamos las preguntas para después?, miren este banquete, hay que aprovecharlo-

-Norte tiene razón- El Hada de los dientes tomo asiento en una de las sillas, a su lado se sentó Conejo, frente a ellos Jack y Elsa; a la derecha se sentaron los clones y Norte junto con Meme ocuparon los espacios frente a ellos, el resto de las sillas fueron ocupadas por duendes y Yetis.

-Antes de comenzar, hay un par de palabras que quiero decir- Norte se volvió a poner de pie y alzo la voz para que todos escucharan –La Navidad es un día para estar con tu familia y amigos, con la gente que te importa, teniendo esto… cualquier día puede ser Navidad- alzo su copa –Sé que no nos conocemos muy bien, pero permítanos ser su familia esta noche-

-Les agradecemos las atenciones- Elsa sonrió –realmente se siente como estar en casa-

-Un poco fuera de lo común, pero sí, se siente así- Jack dijo.

-Feliz navidad- Todos chocaron copas y se sentaron a disfrutar de la cena.

Cuando todos llenaron decidieron ir a una de las salas, esta era muy acogedora, el piso era de madera, un piano algo antiguo estaba en una esquina, había una chimenea que calentaba la habitación con el calor del fuego, sobre esta colgaban las típicas medias navideñas esperado ser llenadas con dulces, un gran pino decorado con luces tintineaba, galletas con chispas de chocolate esperaban tentadoramente en una bandeja, el aroma a jengibre perfumaba todo y una gran ventana dejaba ver la incesante nieve cayendo.

Un par de horas transcurrieron, todos simplemente charlaban de manera agradable, Jack y Elsa se sorprendían con las historias que les contaban los presentes sobre este mundo; finalmente hubo un punto en el que todos se quedaron sin nada que decir.

-Tengo una idea- Norte se rasco la barbilla -Jack, ¿podrías cantar para nosotros?-

-No lo sé, sabes que no acostumbro a…-

-Oh, vamos no seas modesto, por favor canta- Hada lo alentó.

Meme dibujo sobre su cabeza notas musicales en señal de aprobación.

-Por favor- su esposa lo miro con ojos suplicantes.

-Está bien- se puso de pie y se sentó en el banquillo del piano y comenzó a tocar notas.

Oh, the weather outside is frightful

But the fire is so delightful

And since we've no place to go

Let it snow, let it snow, let it snow

Man it doesn't show signs of stoppin'

And I brought me some corn for poppin'

The lights are turned way down low

Let it snow, let it snow, let it snow

When we finally kiss good-night

How I'll hate going out in the storm

But if you really hold me tight

All the way home I'll be warm

And the fire is slowly dying

And, my dear, we're still good-bye-ing

But as long as you love me so

Let it snow, let it snow, and snow

When we finally kiss good-night

How I'll hate going out in the storm

But if you really grab me tight

All the way home I'll be warm

Oh the fire is slowly dying

And, my dear, we're still good-bye-ing

But as long as you love me so

Let it snow, let it snow, let it snow

Cuando la canción acabo todos aplaudieron encantados –La típica canción navideña, nada fuera de lo común- el clon sonrió nervioso por la atención que estaba recibiendo. Se puso de pie y se dirigió a la joven Elsa –Creo que sería más interesante escuchar algo más original- extendió su brazo para que Elsa lo tomara.

-Oh, no, yo no canto- se sintió apenada ante la petición

-Miente, hizo un musical en la escuela- Jack sonrió con malicia.

-¡Jack!- Elsa lo miro con odio –No lo sé, no tengo ninguna canción-

-Canta algo que salga de tu corazón- sugirió Norte.

-¿Improvisar?, eso es muy difícil, no podría-

-No te preocupes, lo harás bien, yo te ayudo- ella tomo el brazo del espíritu y él la guio a un lado del piano.

-Pero…- intento protestar.

Jack Frost toco una nota sostenida y la chica tuvo una extraña sensación –Tranquila, Let it go…-

Ella comenzó a sentirse adormilada, sus ojos perdieron brillo y su cara expresividad.

Tras las mejillas de aquel viajero de afable mirada,

Podía percibir el olor de las lágrimas humedecidas por la lluvia.

Una nostálgica melodía resuena débilmente,

Y aquellos recuerdos que no puedo recuperar vagan sin rumbo.

Sueño con volar con mis pequeñas alas,

Hasta encontrar un lugar en el que mis recuerdos no desaparezcan.

Juntos tu y yo,

Más allá de los lejanos mares y cielos.

En la mitad de la noche oscura me iluminas con tu afable mirada,

Quiero volverte a ver.

Justo en el momento en el que el espíritu alejo sus manos de las teclas Elsa recobro el sentido -¿Qué paso?- pregunto confundida.

-Escuchamos tu canción- el hombre se puso de pie.

-Fue extraño, se sintió como si me hubiera ido- se rasco la frente.

-Lo siento, solo quería saber la verdad-

-¿Tu lo hiciste?- pregunto el chico de cabello castaño.

-Es un truco que aprendí-

-Pensé que solo tenías poderes de invierno, si acaso viajar entre mundos, pero ese tipo de magia parece más a la de Sandman-

-Es verdad, de él obtuve la idea- miro al joven –pero el truco vino naturalmente-

-Interesante- Jack reflexiono respecto a lo que acababa de suceder.

El tiempo siguió transcurriendo y finalmente los invitados comenzaron a despedirse, ya era tarde y tenían que marcharse.

-Fue un placer conocerlos- La reina de las nieves sonreía mientras su esposo le colocaba la capa de piel blanca sobre los hombros.

-Esperemos volver a vernos- extendió su brazo para que su mujer lo tomara.

-Nosotros les agradecemos a ustedes, la pasamos muy bien- Elsa sonrió.

-Casi casi olvide por completo que tenemos que buscar las plumas- Jack se preocupó un poco.

-No piensen en eso esta noche, descansen y esperen los regalos mañana- Jack Frost sonrió cálidamente –Feliz Navidad-

.

.

.

Jack abrió lentamente los ojos, se los froto y bostezo, aun quería seguir durmiendo, pero sabía que no podía darse ese lujo –Elsa…- la llamo con voz ronca.

-¿Ya es hora?- pregunto adormilada.

-Sí, tenemos que buscar las plumas e irnos-

Ambos se pusieron de pie, se vistieron y bajaron a la habitación de anoche, se encontraron con que el árbol navideño tenía un par de regalos.

-Mira- Jack señalo las cajas adornados con envolturas y moños coloridos.

-Feliz mañana de Navidad, como están en la lista de los chicos buenos tenían que recibir sus regalos- señalo el tatuaje de su brazo que decía "Nice".

Jack y Elsa tomaron sus respectivos regalos y los desenvolvieron, ella fue la primera en sacar del interior de la caja un hermoso vestido; su corazón latió con fuerza –Un vestido, hace tanto que deseaba volver a usar uno- lo abrazo contra su pecho –Muchas gracias, lo atesorare-

-Úsalo en una ocasión especial- Norte sonrió.

-¿Y qué hay de ti?- Elsa miro a su amigo.

Jack saco de la caja un frasco naranja que conocía muy bien, soltó una pequeña carcajada al verlo –Desde que perdí mis cosas esto ha sido lo que más he deseado en todo el mundo-

-Yo creo que no las necesitas, pero tenerlas te hará sentir más seguro- el hombre con barba miro a Jack con sus ojos azules.

El chico sonrió –Es verdad- suspiro –muchas gracias, las guardare pero intentare no depender tanto de ellas como antes- guardo el frasco en su sudadera.

-¿Buscaran las plumas?-Pregunto el hombre.

El obre guio a los chicos hasta el globo terráqueo en el taller -¿Cómo las alcanzaremos?- pregunto Elsa al ver lo alto que estaba.

-No hay problema- Norte los tranquilizo -¡PHIL, TRAE LA ESCALERA!- grito a todo pulmón.

Los jóvenes se aturdieron con el ruido.

El Yeti había traído una muy larga escalera que utilizaron para llegar a las plumas, cada uno tomo la suya recuperando los recuerdos que habían en estas; las plumas no mostraron nada relevante pero la satisfacción de haberlas obtenido era más que suficiente.

-Cuídense chicos- Norte se despidió de los chicos mientras el portal se abría.

-Feliz Navidad- Jack se despidió.

-Y feliz Año Nuevo- la chica bromeó.


Canción: You´re my love-Tsubasa Chronicle