Ni Glee ni sus personajes me pertenecen
De corazón deseo que hayan empezado bien el año.
Eyes on fire –Blue Foundation
Capítulo 24: Duchas de agua fría.
Desperté abrazada a una morena hermosa de ojos marrones y cuerpo de infarto.
Mi chica.
Sonreí al recordar lo sucedido la noche anterior. Ahora que nuestra relación era oficial, nada me detenía a hacerla feliz. A darle lo que ella se merecía.
Estaba jodidamente enamorada de ella. Y aunque Rachel no lo hubiera dicho. Yo todavía tenía todo el tiempo del mundo para enamorarla y no arruinar las cosas.
Aun permanecía dormida a mi lado. Bese su mejilla expuesta con suma delicadeza y ella se removió un poco. Lentamente me fui desplazando de la cama, intentando no interrumpir su letargo. Me adentre en el baño con intención de tomar una ducha para comenzar tranquila y relajada, un día con muchas oportunidades.
Hasta ahora todo estaba casi perfecto, y digo casi, porque me faltaba un círculo en mi vida por cerrar. Sin embargo, con Rachel a mi lado, sentía que nada podía estar mal.
Salí del baño, solo con una toalla envuelta alrededor de mi cuerpo, y me gire hacia mi armario con intención de buscar algo de ropa para ponerme.
-Creo que podría acostumbrarme a verte medio desnuda cuando me despierto –Dijo aquella voz algo ronca y somnolienta. Y por qué no, una voz algo picara.
-Buenos días, Cariño –Salude acercándome a ella para darle un beso de buenos días.
-Buen día, amor. –Dijo mientras tomaba mi mano y tiraba de ella obligándome a tumbarme sobre su cuerpo. Solté una carcajada y sonreí con ternura al caer en la cuenta lo que había dicho.
"Amor"
-Suena bien esa palabra cuando sale de tus labios. –Musite mientras acariciaba su cuello con mi nariz.
-Cursi Fabray. –Dijo soltando una risilla. –Me gusta cómo suena esa palabra en ti. –Capturo mis labios en un suave y pausado beso, que se fue intensificando. Acaricio mi labio inferior con su lengua, pidiendo permiso para profundizar aquel gesto. Accedí sin ningún problema y nuestras lenguas se encontraron en una batalla que no tenía ganador.
Ella acaricio mi espalda suavemente, hacia arriba y hacia abajo. Por mi parte, enrede mis dedos en su moreno cabello, en un intento de acercarla más hacia mí.
Lentamente nos fuimos separando por la falta de oxígeno.
-Me quedaría haciendo esto y mucho más, pero muero de hambre. –Susurro Rachel, haciéndome gruñir con frustración y luego ambas nos reímos.
-Te preparare el desayuno, mientras tu te das una ducha… -Comencé a decir, pero ella me interrumpió
-De agua fría, por supuesto. –Dijo ella frunciendo el ceño. Reí libremente y deposite un beso en su mejilla para luego pararme y seguir buscando ropa para aparentar ser una persona decente.
-Suena perfecto, Srta. Berry. Te veo abajo. –Le di un fugaz beso, antes de ver como se perdía detrás de la puerta del baño.
Ya vestida y cambiada, decidí hacer acto de presencia en la cocina.
-Pero miren quien apareció –Saludo Santana con la boca llena.
-Mastica y traga antes de hablar, por favor. –Pedí mientras le daba un beso en la mejilla y otro a Britt que estaba muy concentrada en su tazón de cereales. –Buenos días a ambas. –Salude mientras rellenaba una taza de café y me servía varias tostadas con algo de tocino.
Al cabo de unos segundos, Reagan ingreso por la puerta de la cocina, aun en pijama.
-Buenos días, Sexys chicas. –Dijo sentándose al lado de Britt, mientras esta la abrazaba y Santana le guiñaba un ojo.
-Entonces… Fabray. –Comenzó a decir Santana, con esa voz casual, que nada inocente era –Que fueron a hacer tu y mi Hobbit a altas horas de la noche, en el bosque?
Intente no atragantarme con el café. Tosí un poco.
-Bueno, de eso quería hablarles. –Dije mirándolas a las tres presentes con seriedad. –Pero Rachel debe estar presente.
-Me llamaban? –Dijo el amor de mi vida ingresando a la cocina. Me levante de mi lugar y le serví una taza de café, acompañado de un cuenco con frutas picadas y aparte, unas tostadas. Ella me miro agradecida por la atención y fulmine a Santana con la mirada antes de que se le ocurra decir alguna de sus ocurrencias.
-Sí. –Respondí, mientras me sentaba a su lado. –Las chicas me cuestionaban hacia a donde fuimos anoche. Creo que si estás de acuerdo, es hora de decirles.
Rach asintió y respiro profundamente.
-Quinn y yo… Somos novias. –Dijo Rachel con una gran sonrisa.
Santana nos regaló una sonrisa de satisfacción. En cambio Britt aplaudió y nos regaló un sentido abrazo a ambas.
Sonreímos, pero rápidamente nuestro gesto decayó cuando vimos el rostro de Reagan.
-Rachel. Tengo que hablar contigo –Dijo muy seria, poco propio de ella. Rach solo asintió. –Seré directa. Adoro a Quinn. Ella es importante. Si le rompes el corazón, te rompo la cara y Broadway estará muy lejos de donde vas a terminar. Okay?
Eso fue muy directo. Contuve las ganas de Reír.
-No pienso jugar con Quinn. –Respondió cruzándose de brazos.
-Lo se, solo me aseguraba. –Le regalo su sonrisa torcida. –Estoy muy feliz por ustedes.
Rachel asintió y le regalo a Reagan un beso en la mejilla.
Sonreí genuinamente ante aquella conversación.
Continuamos con el desayuno con tranquilidad. Pero Rachel siempre sorprende a todos.
-Reagan –La llamo. –Gracias.
-Por?
-Por cuidar de Quinn.
Le regale un beso en la mejilla a ambas y me dispuse a recoger las sobras del desayuno.
Britt y Reagan habían salido a alimentar patos en el lago luego de terminar.
Santana se perdió en la sala mirando televisión. Mientras, Rachel tomo los platos sucios y comenzó a enjuagarlos tarareando una melodía.
Me acerque a mi chica y comencé a besar dulcemente su cuello.
-Mmmm Quinn –Dijo apenas en un susurro
-Si, amor? –Pregunte inocentemente. Para luego seguir con lo que estaba haciendo.
-No hagas eso. –Suplico
-Porque? –Pregunte de forma sensual.
-Porque… -Se detuvo un momento y suspiro. –Porque tendré que volver a ducharme con agua fría. –Refunfuño como niña pequeña- Además, hay muchas personas es esta cabaña.
Solté una carcajada, ahogándola en su cuello.
-Está bien. –Respondí. –No haré nada indecoroso.
-Esta noche no te me escapas. –Susurro dándome un beso en los labios. –Mientras tanto, tu terminaras de limpiar esto y yo subiré arriba porque tengo que hacer algo
-Quieres que te enjabone las espalda? –Bromeé alzando la voz.
-Si así lo quieres… -Y su voz me indico que no bromeaba.
Luego de pensar un momento, sonreí de lado y sin perder el tiempo, corrí escaleras arriba.
