Sí... Me tardé un poquito en esta actualización. No fue un bloqueo en sí, simplemente decidí tomarme un pequeño descanso. Realmente no hay mucho que contar, han sido días difíciles, pero al final todo sale bien, o eso creo. Les tengo una pequeña actualización con los títulos, al final sí se los puse xD, pero solo al capítulo como tal, en el escrito aparece el capítulo sin título.
¡Bueno! Respondo reviews.
*Iosaf: Aww qué linda, pero no, es feo que te quiten el cel en la escuela xD, a menos que me agarre la locura de borrar la historia, el capítulo que publique te esperará en tu casita y te dirá: " Okaeri, vengo a hacerte sufrir " *smile* hehe vale no. Hehe Yoshiko va a lo que va, ya de paso se casa con Maru y tenemos boda ( ? Sería una pena que algo pasara y rompieran... Vale no xD. Gracias por leer, espero te guste el capítulo nwn
*Love Live: Mi mikan nunca la regará! Al menos no mucho xD, hahaha bueno Dia y Chika apenas van conociendo cosas la una de la otra, aparte se viene grande. Uy, me vas a matar con el YouRiko xD. YohaMaru is life, YohaMaru is love, se vienen cosas bien bonitas. Muchas gracias por tu review, hehe he notado que eres de pocas palabras, así que agradezco mucho que te hayas tomado el tiempo de escribir *corazón* hehe, espero te guste el capítulo, y muchas gracias por seguir apoyando.
*Sparki128: Ahh a You y a Riko les falta un empujoncito, o más bien, You necesita que la tiren del barranco ( ? hahaha. Admitiré que soy DiaRuby shipper (sí, tengo el infierno ganado), así que metí un poco de amor no incestuoso para un pequeño gusto personal xD. Veamos cómo le fue a Yoshiko. Muchas gracias por esperar, espero te guste el capítulo.
*Elenarivaille23: *esconde su guilty ship DiaRuby* ¿Dia y Ruby con incesto? No, no, este fic sigue las sagradas escrituras ( ? Mías ; - ; hahaha, bueno la verdad fuera del shipp, Dia y Ruby se me hacen super fluffy como hermanas, son una cosita adorable. Hay que ver si Yoshiko sigue viva. Muchas gracias por tu review tan linda hehe, espeor te guste el capítulo y gracias por esperar.
*Dirigo: OYE NO! NO PUEDES DEJAR DE ESCRIBIR! Necesito ese beso KananMari y la confesiónd de You y Riko, y quiero que Yoshiko pelee por Ruby! O que Ruby se ponga celosa por Leah, yo que sé! PERO NECESITO OTRO CAPÍTULO! No, ya, en serio, tienes potencial, bastante, pero escribir bien no te lleva días, mucho menos meses y te va bien si es que son algunos años, simplemente es algo que aprendes con el tiempo. Mi papá cuyo y alguien por aquí pueden dar fe de que aun a mi me falta mucho como escritora, pero voy mejorando, y tu lo harás también, solo necesitas práctica y leer mucho, y sobre todo, que te guste lo que haces. Puede que incluso mejores antes que yo, quién sabe, pero no te rindas. Me hizo reír mucho tu review xD, me encanta que sea capaz de que una persona pueda sentir tantas cosas en una lectura, la verdad me hace feliz. Hashtag, Riko pasiva everywhere haha xD Espero te guste el capítulo, y no te desanimes, por favor, ¡podemos mejorar aun más!
*Ritsuki Kurusawi: Me alegro mucho de que te haya gustado el capítulo, espero este lo haga igual y muchas gracias por esperar. ¡saludos!
*Karma: Oh sí, el padre de Dia es una fichita, pero veamos qué pasa con él. Dia es un ser de paz siempre y cuando no respires, no la toques y no invadas su aire, fuera de ahí hornéa galletitas y demás ( ? . Con You y Riko no vendrá nadie, al menos no aun, pero mira que se anda cocinando algo muy curioso. Esperaré a que lo veas uwu, Hehe gracias por leerlo, aunque fuera medio dormido... ¿dormida? bueno, así xD. Espero te guste el capítulo y muchas gracias por esperar y aun más, por tu apoyo!
*C.A Press: haha por ahora no fangirleo con Chika y Dia porque sé que ahorita son amigas así bien bonito, pero ya se acerca algo grande uwu. En cuanto a Dia y Ruby, ayy muchas gracias, en la serie no se nos muestra mucho de sus padres o madres, así que siempre he pensado que todo viene desde ahí, dudo mucho que Ruby y Dia tengan dos madres, pero aquí, al menos Ruby, sí las tiene uwu. Pretendo que en este mundo el problema no sea la orientación sexual, sino las tonterías que se hacen por amor y lo que creemos que es amor. Kabedon intensifies, mientras escribía me acordé que Riko se pone yurista con el kabe don xD, así que pues ya, aquí está hehe. Wow! Me alegra haber logrado bien la escena para que se notara la emotividad, muchas gracias por decirme! Ya veremos lo que Riko ha hecho con You, o más bien, lo que You ha hecho con Riko. Hahaha sí, Baphomet kun no es nada demoniaco ni nada, pero Yoshiko no sabe eso xD, más tarde Maru se lo hará saber ( ? La verdadera confesión de Yoshiko apenas llegará... Pero! no aquí xD. Uhh Ame, ya la veremos un poquito más, pero en pequeñas cosillas. Muchas gracias por tus análisis y palabras, realmente espero poder mejorar más y más, espero te guste el capítulo, saludos!
Wow... Han sido muchos reviews, muchas gracias por el apoyo! Tanto de los que comentan como de los que leen, muchas gracias en serio. Bien, los dejo con el capítulo, que tengan un excelente inicio de semana, ¡muchas gracias por esperar!
Tienes todo lo que no me gusta
Capítulo 25:
"Hablaremos mañana"
— Deseo hacerla mi novia.
El silencio de la habitación se convirtió en uno que otro exclamo de sorpresa ante las audaces palabras del ángel caído, pero estaba dicho, y no había nada que pudiera borrarlo.
— Entonces, crees que tienes lo que se necesita para ser pareja de nuestra hija zura— intervino la madre de Hanamaru.
— S-Sí— esa pregunta no la había visto venir.
— ¿Podrías platicarnos un poco de tu desempeño escolar? — en momentos como ese, Yoshiko agradecía ser una estudiante promedio.
— Actualmente mi promedio se mantiene en nueve, no falto a clases y siempre procuro mantener una buena conducta.
— ¿Actividades extra? — esta vez el padre de Hanamaru era quien había tomado la palabra.
— Estoy en el club de natación de Uranohoshi— la mirada del ángel caído se mantenía en los ojos de sus futuros suegros, así que no vio que los tíos de su ángel habían comenzado a mirarse, señal de que comenzaban a evaluarla, o al menos así lo interpretó Maru.
— ¿Qué aspiraciones tienes para el futuro zura?
— Bueno… Realmente no lo he pensado con claridad, pero si mi carrera en la natación puede crecer más, espero ser una nadadora reconocida— irremediablemente, al envolverse en el club, Yoshiko había conocido cada vez más del deporte, y aunque los entrenamientos bajo el sol no le atraían en lo más mínimo, descubrir su gran habilidad para la natación fue algo que comenzó una secreta pasión por lo que hacía.
Los señores se miraron un momento, parecían tener una plática silenciosa de miradas, cosa que nadie se atrevió a interrumpir, pero que era algo que al ángel caído le comía el alma, pues los rostros severos de los señores Kunikida no le decían nada.
— Bueno, es hora de la comida, ¿comenzamos? — anunció el hombre de cabello castaño mientras se levantaba, junto a todos los demás en la sala. No llamaron a Hanamaru a su lado, así que la castaña caminó en dirección a su amiga, que tenía un rostro que dejaba ver escrito en el: "¿Ésto es bueno o malo?".
— Lo hiciste bien zura— dijo Maru mientras apartaba algunos mechones de cabello del rostro de su ángel caído.
— Dime que al menos me veía segura de mí misma.
— Te veías muy segura de ti misma zura— besó su nariz mientras sonreía —, creo que ha salido bien, ya que sigues dentro de la casa, ahora solo relájate zura.
— No puedo, en serio… No quiero arruinarlo.
— Incluso si al final dicen que no quieren que esté contigo, yo no me alejaré de ti zura.
— No quisiera traerte problemas con ellos.
— No lo harás, porque seguro te amaron zura— Maru se acercó a su rostro y posó delicadamente sus labios en los de Yoshiko, en un contacto cálido y dulce. El ángel caído puso sus manos sobre las de Hanamaru, las cuales estaban en sus mejillas.
— Será mejor que vayamos, no quisiera que piensen que te estoy faltando al respeto o algo parecido.
— Te vas a llevar bien con mi padre zura.
— ¿Eh?
— Vayamos— y con esto dicho, tomó la mano de la confundida chica y la llevó al comedor, donde todos ya las esperaban.
El camino a casa había sido bastante animado pese a lo desastroso que había sido por la mañana. Dia platicaba animadamente con Ruby, mientras que Leah sostenía una pequeña discusión con Chika acerca de la mejor época de las idols, Riko y You se habían limitado a intentar calmar a ambas, ya que estaban siendo demasiado intensas en su debate (pelea).
Una vez todo se calmó, Chika, You y Riko se separaron del grupo para tomar su camino a casa. La ojicarmín se acercó a Dia y le susurró al oído una pequeña frase que realmente podría no significar mucho, pero que para la bravucona de Sakuranomiya, significó todo.
— Lo hiciste bien— dijo para después sonreír y despedirse de ella.
Dia sonrió, no era la primera vez que escuchaba algo así, pero sí era la primera vez que no pensaba que era algo que "tenía que pasar" como en sus estudios o sus presentaciones tocando el koto. No tuvo tiempo de responderle, pero asintió al mirarla bajar del autobús. Ahora se había quedado sola con Ruby y Leah, no era precisamente incómodo, pero sentía que Ruby no era la única persona a la que le debía una disculpa, así que cuando estuvieron cerca de su casa, le pidió a Ruby unos momentos para hablar con la pelimorada.
— ¿Te sientes mejor?
— Yo sí, ¿tú estás bien? Lo siento, escuché que estuviste unas horas en la enfermería mientras te hacía efecto el desinflamatorio.
— Estoy bien, mínimo puedo moverme sin sentir que me voy a partir en dos— Leah miró cómo los ojos de Dia bajaban al suelo, en señal clara de culpa —, pero nada malo, tienes que enseñarme a pelear así un día, me dejaste hecha polvo.
No pudo evitar reírse al ver a la mayor de las Kurosawa mirarla con extrañeza, palmeó su espalda mientras le sonreía.
— Lo siento… De verdad lo siento mucho.
— Las disculpas ya no valen de nada, solo procura no matar a tu futura cuñada.
— ¿Futu-?, ¿Qué?
— Voy a luchar por Ruby, y espero que me dejes viva para hacerlo.
Dia miró a la chica frente a ella sin poder atinar a decir algo. Una parte de su mente decía que le diera otra dosis de puñodol para que se dejara de tonterías, y la otra, le gritaba que era hora de que soltara a Ruby, o al menos que soltara una de sus dos manos, para que Leah la tomara. Si ese era el deseo de su hermana, entonces ella tenía que respetarlo, aunque no estuviera de acuerdo del todo.
— Si te atreves a lastimarla, te haré trizas.
— En el amor no todo es color rosa, ¿sabías? Pero te prometo que jamás le haré daño con la intención de hacerlo y que la cuidaré todo lo que ella me permita.
La chica de ojos verdes miró a donde Ruby se había ido, el cruce de las avenidas. Lo suficientemente lejos como para dejarlas hablar en privado, pero no lo suficiente como para perderlas de vista en caso de que decidieran que querían matarse. Volvió su vista a la pelimorada y suspiró con pesadez.
— Cuídala mucho, por fav…
Escucharon un pequeño "piggya" y voltearon a ver al instante en dirección a la pequeña Kurosawa, ahí, frente a Ruby, estaba un señor de más o menos cuarenta años, de intenso cabello negro y ojos verdes. El padre de Dia.
Los miraron intercambiar algunas palabras mientras el hombre sonreía, pero esa sonrisa siempre había provocado escalofríos en Dia, porque nunca sonreía, a menos que hubiera hecho algo que lo hiciera feliz, y nada que le gustara a la pelinegra podía hacerlo feliz.
— ¿Padre? — llamó la ojiverde.
— Dia — tan pronto como su hija apareció en su campo de visión, la expresión del hombre cambió tan drásticamente a una mueca seria y hostil, que pareció humanamente imposible.
No importaba cuántos años pasaran, ni cuanta experiencia adquiriera, ante el hermano de su madre, el cuerpo de Ruby no podía hacer otra cosa que temblar, y un escalofrío recorrió su cuerpo mientras pensaba en lo que le había dicho antes de que su hermana y Leah llegaran.
— Hasta mañana Ruby, Leah— se apresuró a decir la chica de cabello negro mientras miraba a su hermana y a la menor de las Kazuno. La pelirroja pudo ver el temor en las esmeraldas de Dia, y aunque quería quedarse, sabía que no podría hacer nada y, al contrario, preocuparía más a su hermana el que se rehusara a dejarla.
— Ha-Hasta mañana— abrazó a Dia y se volvió a Leah.
— ¿Tan rápido te vas? — la gruesa voz del hombre se hizo escuchar, aun entre el sonido de los autos pasando y el de las personas hablando.
— L-Lo siento, mis madres me esperan— alcanzó a decir mientras tomaba la mano de Leah.
— Saluda a mi hermana de mi parte.
— Seguro— no, no lo haría. Sus madres la matarían si sabían que había cruzado palabra con él otra vez, pero quizá lo que sabía tenían que saberlo ellas también
Leah se dejó guiar por la pelirroja hasta que cruzaron en la siguiente avenida, la mano de Ruby temblaba.
— ¿Estás bien?, ¿Qué ocurre con él?
— Es el padre de Dia.
— Sí, lo noté— Ruby no la miraba, así que la pelimorada se puso frente a ella y colocó ambas manos en las mejillas de su amiga — ¿Todo bien?
— Me… me dijo que estaba muy ocupado con la mudanza.
Una chica de cabello rubio entró en el campo de visión del trío de amigas, provocando un sentimiento extraño en You.
— ¿Rossalía? — Riko agudizó la vista, y en efecto, se trataba de ella, parecía que tenía su maleta hecha y esperaba fuera de su casa.
Chika dirigió una mirada rápida a You, su ceño y labios estaban fruncidos. Riko también lo notó, así que volteó a ella mientras tomaba su mano, pero la peligrisácea la apartó casi por impulso, un impulso que llevaba a los celos y el enojo a la ex novia de la pianista como delantera.
Riko lo supo desde ese momento, tendría que trabajar mucho en ese lado celoso de la co capitana del equipo de natación.
— Todo está bien, esperen un momento, por favor— suspiró y comenzó a avanzar hacia Rossalía, su pecho se sentía pesado, pues si bien, ya todo parecía zanjado, había cosas en esa chica rubia que aún no lograba digerir, como el hecho de que ahora, cada que salía a la escuela, ella la saludaba desde la entrada del ryokan de su amiga. Algo que agradecía era que desde que le había pedido espacio, la rubia no le había intentado hablar ni acercarse. También tendría que trabajar en eso, quizá serían cosas que el tiempo seguiría curando.
— Hola.
— Ho-Hola… ¿Qué ocurre?
— Bueno, voy de regreso a Tokio, pero pensé en pasar a despedirme de ti, intenté contactar con Yoshiko, You y Kanan, pero al parecer ahora las tres están ocupadas.
— Sí, un poco.
— Escucha… Sé que dijiste que no querías profundizar en una amistad conmigo, lo entiendo, pero mira— sacó un papel de su bolsillo y se lo entregó —, el día que necesites algo o simplemente apoyo, llámame, siempre contarás conmigo.
— L-Lo agradezco.
— Bien— Rossalía extendió su mano hacia Riko, y ella la tomó, sellando así su pasado, y esperando mirar a su futuro. En secreto prometió que quizá un día, podrían ser amigas, si es que la oportunidad se daba —. Veo que You viene contigo, creo que aprovecharé para despedirme de ella al menos.
— E-Eh… No sé si sea buena idea.
— ¿Por qué?
— Quizá la veas un poco renuente a hablar contigo.
— Lo entiendo, pero realmente en lo poco que la conozco he llegado a apreciarla, así que, incluso si después de esto ya no quiere saber de mí, al menos quiero despedirme de ella.
— B-Bien.
Rossalía avanzó hacia You.
— ¿Me podrías dar un momento, Chika? — pidió la co capitana del equipo de natación a su amiga.
— Claro— la pelimandarina comenzó a avanzar hacia Riko, en su camino, se cruzó con Rossalía, quien, con un gesto de la mano, le pidió que se detuviera.
— Gracias, Chika.
— No hice nada, me alegro que hayan podido hablar al fin.
— Yo igual— palmeó su hombro —. Cuida de Riko, por favor.
— Por supuesto— sonrió a Rossalía y siguió su camino, pero pronto se volvió de nuevo a la rubia —. Que te vaya bien.
— Gracias.
Finalmente, la nadadora de Tokio se encontró con la de Uchiura. Esta vez, Rossalía podía mantener el rostro en alto, pero You seguía igual que la primera vez que se habían encontrado, estaba perdida, aunque lo que ahora debía buscar sería más difícil de encontrar que un hotel.
— Rossalía.
— You— la rubia suspiró —. Supongo que a estas alturas ya sabes lo que pasó entre Riko y yo.
— Sí.
— Entiendo si ya nunca más quieres volver a verme, o si ahora te desagrado.
— Eso es poco.
— Sí, está bien, pero si me dejas pedir algo, cuida de Riko, por favor, no dejes que alguien como mi yo del pasado vuelva a hacerle daño.
Las palabras de la rubia no tenían malas intenciones, pero en You, fueron un: "Cuidado con que la lastimes".
— ¿Qué quieres decir con eso? No tienes derecho.
— Simplemente quiero que sea feliz.
— Entonces jamás hubieras regresado.
Rossalía no entendía la actitud agresiva de You, pero entonces recordó cómo Riko había tomado su mano y la peligrisácea apartaba el agarre con molestia. Inicialmente no había entendido el gesto, pero ahora, parecía conectar perfecto con las piezas del rompecabezas que ella había querido armar hace tiempo y terminó tirando a la basura.
— ¿Te gusta? — y parecía que a Riko también le gustaba.
— Eso no te interesa.
Ahora era la rubia quien estaba molesta. ¿Sería capaz de dejar a la pianista en manos de alguien que, a la mínima, rechazara su cariño?
— Hacer tu berrinche no te llevará a ningún lado, menos si intentas estar con Riko, no le hará bien.
— ¿Crees que no lo sé? — You miró a Rossalía con molestia. ¿Quién era ella para hablar del bienestar de Riko?
— Cree en ella.
— Lo hago.
— Demuéstraselo, nunca sueltes su mano, sin importar qué.
Eso le llegó a You más profundo de lo que le habría gustado admitir.
— Ya vete.
— Sí… Pero si ella me necesita, volveré las veces que sean necesarias.
La peligrisácea sentía que estaba a punto de romperle la cara a Rossalía si seguía hablando, así que comenzó a caminar, pasando de ella. No era buena con las emociones, y menos si esas eran negativas.
Riko y Chika habían estado mirando el enfrentamiento de You y Rossalía, la chica de ojos azules se veía tan enojada que pensaron que en cualquier momento tendrían que ir a separarlas, pero cuando miraron a You avanzar hacia ellas, respiraron con alivio.
— You, ¿todo está bien? — levantó la mano para tomar el brazo de la peligrisácea, pero de nuevo rechazó su contacto.
— Nos vemos mañana— respondió a Riko mientras seguía caminando sin mirarlas.
Rossalía volvió también, y la pianista la miró con molestia.
— ¿Qué le dijiste?
— Nada que no sea verdad.
— ¿Qué le dijiste? — volvió a preguntar Riko, remarcando sus palabras.
— Le dije que nunca suelte tu mano, sin importar qué— la pianista se quedó callada —. Y tú no te conformes con lo que quieran darte, sino con lo que te mereces.
— ¿A qué hora tienes que irte?
— Realmente ya voy tarde, así que me voy— tomó su maleta y miró a Riko fijamente—. Adiós.
— Adiós.
Su mirada viajó a Chika y le sonrió, sacó una libreta de su sudadera y anotó en ella.
— No espero que me llames, pero siempre estaré dispuesta a ayudar— arrancó la hoja y se la entregó.
— Gracias, suerte.
— A ustedes igual.
La rubia comenzó a caminar a la parada y esperó el autobús que la llevaría a la estación. La miraron subir, y después, esperaron a que el transporte saliera de su vista.
— ¿You estará bien? — preguntó Riko.
— ¿Tú estás bien? — ser rechazada tantas veces por la co capitana del equipo de natación debía ser duro.
— No…
— Ven— la abrazó y acarició su cabeza con ternura.
Sí, había mucho camino que recorrer aún.
La tarde en la casa Kunikida había llegado a su fin, al terminar la comida y después de una breve charla sobre cosas cotidianas, todos se reunieron en la sala donde habían recibido a Yoshiko en un inicio y tomaron sus respectivos asientos, todos, menos los padres de Hanamaru.
— Bien, familia, señorita Tsushima— comenzó a decir el señor Kunikida —, hoy es una ocasión importante, pues la señorita Tsushima, si me permite decir, Yoshiko, ha venido a pedir el permiso para tener una relación con mi hija, Hanamaru.
— Ya la conocimos un poco y convivimos con ella, ¿qué tienen que decir y cuál es su opinión zura? — dijo Nanami. El ángel caído no pudo evitar pensar que el "zura", en Maru, era lindo, pero en la señora Kunikida, daba miedo. Se disculpó internamente.
— Bien— habló primero uno de los tíos de Hanamaru—. Sus modales en la mesa son pésimos, tal parece que nunca ha comido sopa miso — eso era técnicamente verdad, a Yoshiko no le gustaba la sopa miso, ¿debería gustarle? Quizá, por Maru lo intentó, pero al parecer salió mal —. Pero si es lo que Hana quiere, entonces no estoy en desacuerdo, pero tampoco de acuerdo.
— G-Gracias— fue lo único que dijo e hizo una pequeña reverencia.
— Es divertida, cuando hice la broma de que comeríamos con tenedor y cuchillo su cara fue invaluable— comentó divertida la madre de Ayumu —. Yo siempre he sido de la idea de que los jóvenes simplemente necesitan ganas para empezar una relación, pero si Yoshiko ha tenido la atención de venir a dejar claras sus intenciones con la pequeña Hanamaru, yo la acepto, por supuesto que sí.
— Pues yo no la acepto, Hanamaru no tiene edad para andar de novia— hizo saber la otra tía de Maru —. Que vuelva cuando sean mayores de edad y con carrera.
— Pienso lo mismo que mi esposa— secundó un hombre de cabello castaño y ojos grises —, pero Hanamaru tiene la última palabra.
— Bien— el padre de la castaña volvió a hablar. A estas alturas Yoshiko comenzaba a preocuparse, pero se mantuvo firme —. En lo personal, apoyo que mi hija quiera tener una relación, solo pido respeto para Maru, para nosotros y este templo, pues es nuestra única hija y no quisiéramos a alguien que no la merezca, aunque siendo sincero, nadie merece a mi hija.
— Yoshiko Tsushima me mostró que no es capaz de respetar horarios, pero también que puede aceptar las consecuencias zura — habló Nanami —. Pido lo mismo que mi esposo, respeto para ella y para nosotros, que depositamos nuestra confianza en ti, pero más importante, que la quieras mucho zura— miró al ángel caído y esta hizo una reverencia con la cabeza.
— Tengan por seguro que no planeo darle a Zu… Hanamaru menos de lo que se merece.
— Ahora hija, ¿cuál es tu respuesta?
— Quiero ser novia de Yoshiko— Maru se levantó de la mesa y miró a sus tíos —. Agradezco que se preocupen por mí, y es lindo que se hayan tomado el tiempo de venir, pero, aunque algunos no estén de acuerdo, yo quiero estar con ella zura.
Yoshiko sintió sus mejillas arder, pero no bajó la mirada ni la desvió, solo dejó que los cazadores ojos ambarinos de su ángel, hicieran presa a su mirada.
— Entonces, nosotros te concedemos permiso de ser su novia— habló el padre de Maru.
— No traiciones nuestra confianza, Tsushima— secundó la señora Kunikida.
— ¡No lo haré! — dijo mientras se levantaba de su asiento y hacía una reverencia profunda — ¡Muchas gracias!
— ¡Gracias zura! — Hanamaru abrazó a sus padres y éstos correspondieron el gesto.
— Bien, es algo tarde, así que, por favor, acompaña a Tsushima a la puerta del templo.
— Ve con cuidado zura.
— Avisa a Hanamaru cuando llegues para que nos lo haga saber.
— Bienvenida a la familia— habló la madre de Ayumu.
— ¡Quiero verte pronto! — dijo la pequeña.
— Hasta luego.
— Cuida de Hana.
El ángel caído respondió a todas y cada una de las cosas que le decían, pero su mente estaba aturdida, no creía que de verdad los padres de Maru la hubieran aprobado.
Caminaron en silencio a la salida del templo y una vez ahí, Yoshiko inhaló y exhaló profundamente.
— ¡Somos novias Yochan! — dijo Maru mientras tomaba sus manos.
— No, aun no— corrigió la peliazulada —. Pedí permiso a tus padres, pero falta que te lo pida a ti oficialmente.
— Pero yo ya dije que sí.
— Tiene que ser más significativo Zuramaru.
— Eres toda una romántica zura— bromeó la castaña.
— Para— el sonrojo en las mejillas del ángel caído no se hizo esperar —. Z-Zuramaru… ¿Podemos salir el fin de semana?
— Seguro que sí zura— Maru la abrazó mientras sonreía.
— B-Bien, entonces es una cita.
— Es una cita zura.
Una vez se separaron del abrazo, Yoshiko besó con cariño la mejilla de Hanamaru, y esta, le robó un beso discreto.
— ¡Z-Zuramaru! ¿Qué hacemos si tu familia nos ve?
— Prácticamente ya somos pareja, así que no creo que sea malo zura— esa afirmación hizo que los colores subieran a la cara de Yoshiko de nuevo —. Ahora, ve con cuidado mi ángel caído.
— Ha-Hasta mañana— siguió tomando la mano de Hanamaru hasta que no pudo estirar más su brazo, entonces la soltó y bajo con cuidado las escaleras del templo.
— ¡Te quiero zura! — escuchó detrás de ella, antes de doblar la esquina. Miró a Maru y ésta hizo un gesto con su mano en señal de despedida, antes de entrar a su casa.
¿Eso realmente estaba pasando?
Hanamaru iba a ser su novia… Sonrió. Podía que no tuviera tan mala suerte como creía.
— Dia…
— ¿Qué ocurre?
— ¿Tu padre no ha hablado de nada contigo?
— No realmente.
— B-Bien.
Ruby no sabía si de lo que hablaba era de una mudanza de cambio de domicilio, o de algunos materiales para dojo que su tío solía vender. No quería que la pelinegra se alterara, pero no sabía si decirle o no.
Los días habían pasado técnicamente en paz, siempre esperaban a Dia a la salida para corroborar que las amigas de Sasha no le hubieran hecho nada, aunque más bien, se quedaban a mirar si no llegaba una patrulla y se llevaban a la bravucona de Sakuranomiya. Al parecer la chica de ojos verdes había logrado controlar su carácter más de lo que hacía antes, y reflejo de esto, era que ahora muchas más chicas (la mayoría del club de música) le hablaban o saludaban.
— ¿Qué llevas en la mano? — preguntó Mari mientras se colgaba del cuello de la pelinegra.
— Una carta.
— Eso veo silly, pero, ¿de qué?
— No lo sé, creo que es una carta de amor.
— Really?!
— Bueno dice "Con todos mis sinceros sentimientos, para Dia Kurosawa" y hay un corazón dibujado al lado, llámame loca, pero parece una carta de amor.
— ¿La vas a abrir? — preguntó Chika, con curiosidad.
— No aquí— un rubor coloreó las mejillas de la pelinegra.
— Vamos, es mejor que la abras en compañía a que lo hagas sola, puede que podamos aconsejarte— dijo el ángel caído.
— No me lo tomen a mal, pero no creo que puedan, aunque— miró a Yoshiko y Maru, junto a Leah —, puede que ustedes sí.
— ¡Qué mala! — dijeron Chika, Ruby y Mari al unísono.
Kanan y Mari siguieron caminando en silencio. Kanan iba pensando en cómo podría acercarse a Mari sin que se viera demasiado meloso, y Mari estaba pensando en cómo le iba a pedir a la amante de los delfines que salieran el fin de semana.
¿Cómo una cita?
¿Una salida de amigas?
¿Debía confesarse antes de hacer cualquier cosa?
La rubia miró a sus amigas, en busca de alguna excusa. Riko estaba riendo a su lado, pero You no había regresado con ellas en esos días.
— ¿Segura que todo está bien con You, Riko? — preguntó.
— Sí…
— No le creo nada— susurró al oído de Kanan.
— Yo tampoco, pero, ¿qué hacemos?
— No lo sé…
— Puedo escucharlas— interrumpió Riko.
— Está mal escuchar las conversaciones ajenas, Riko— reprendió Kanan.
— También está mal hablar de la gente a sus espaldas— contra atacó.
— Pero nosotras no decimos nada malo de ti, solo queremos ayudar.
— Creo que… es mejor dejarlo por ahora.
— We want to help you Riko.
— Gracias, pero ahora no creo que sea el momento.
Kanan y Mari se miraron con preocupación, pero no dijeron nada más. Llegó su estación y ambas bajaron.
— Me pregunto qué pasó esta vez— dijo Mari mientras tomaba la mano de Kanan, quien la ayudaba a bajar del autobús.
— You está en un momento difícil, pero a veces esperar demasiado hace que pierdas lo que más te importa, y eso pasará con ella si no actúa.
Esas palabras resonaron en la cabeza de Mari.
"Si esperas demasiado… Puedes perder lo que más te importa", se repitió.
— Es así, eh…
— ¿Um?
— Kanan— la rubia se detuvo antes de bajar las escaleras al puerto del ferri.
— ¿Qué pasa?
— Sal conmigo.
— ¡¿Eh?!
— Go out on a date with me!
— ¡¿Cita?!, ¿C-Cuando?
— Ahora— tomó su mano y volvió a subir las escaleras mientras miraba si había un autobús a Numazu en la parada.
— ¿Qué?, ¿Por qué? — comenzó a buscar su celular en el bolsillo de su falda, Mari podría tener permisos ilimitados, pero ella al menos debía avisar a su padre.
— I do not want to lose you.
Kanan no supo cómo interpretar eso último, pero si era lo que imaginaba, entonces le bastaba para ser feliz en esa vida y otras cinco más.
— El número que marcó se encuentra apagado o fuera del área de servicio— intentó de nuevo—. El número que marcó se encuentra apagado o fuera del área de servicio.
Parecía que sus mejores amigas no se encontraban disponibles. Dejó el celular sobre la mesilla y se recostó, abrazó su almohada y miró una de las pesas que usaba para entrenar en su habitación.
¿Qué estaba haciendo?
Ni siquiera ella lo sabía. De nuevo había comenzado a evitar a Riko, pero esta vez con total descaro, incluso había comenzado a hablar más con Ame con tal de que la pianista no se acercara a hablar con ella, y en caso de que lo hiciera, la capitana del equipo de natación la interceptaba y ella salía del lugar. Se sentía mal usando a Ame con tales fines, pero a esas alturas ya no sabía qué hacer. No podía salir con Riko, pero tampoco podía evitar que los celos se apoderaran de su corazón de una forma que nunca creyó posible, y que, para su mala suerte, no sabía cómo manejar. Había intentado hablar antes con Kanan y Yoshiko, pero sabía que siempre le dirían lo mismo: "Tienes que enfrentar lo que sientes". Eso se escuchaba genial, pero, ¿cómo enfrentaba algo que desconocía?, ¿cómo podía hacerlo sin llevarse a Riko entre los pies?
Quizá ahora mismo estaría enojada con ella.
Las palabras de Rossalía le habían clavado una flecha en el pecho, y ahora no podía dejar de preguntarse si lo que sentía en ese momento no lastimaría a Riko a la larga, pudo ver su rostro cuando evitó sus atenciones, al parecer había más formas de dañar a alguien que simplemente rompiendo su corazón, y ahora ella lo había hecho.
Ahora Riko pasó de ella, sin siquiera mirarla ni intentar hablar, eso la molestó tanto como la alivió.
Su cabeza estaba hecha un caos, no sabía hacia donde moverse.
El tono de su celular llamó su atención. Pensó que serían Kanan o Yoshiko, pero no, era Ame. Se debatió entre contestar o no, pero al final aceptó la llamada.
— ¿Hola?
— ¿Cómo estás?
— Bien.
— Hoy te veías triste.
— ¿De verdad?
— Sí, ¿ocurre algo?
— No mucho, solo no sé qué hacer con algunas cosas.
— ¿Qué cosas?
— Nada importante.
— Bueno, sabes que de cualquier manera estoy aquí.
— Sí… Gracias.
— ¿Quieres escuchar algo genial?
— Claro, dime.
— Espera— sonidos extraños llegaron a los oídos de You, quien no supo identificar qué era lo que pasaba del otro lado de la línea.
— ¿Ame?
El delicado sonido de un piano la sorprendió, quizá la pelinegra lo había puesto para ella, pero cuando escuchó un re que rompía la armonía de la pieza, supo que no era una nota de audio.
— Demonios, pensé que ya había dominado esta parte.
— ¿Tocas el piano, senpai?
— Hacía mucho que no me llamabas así— rio la capitana —. Sí, hace unas semanas comencé a hacerlo, ¿qué tal lo hago?
— Es terrible— sonrió.
— Qué cruel.
— Pero gracias, me ayudó a relajarme.
— Eso esperaba, deseo que al menos eso te ayude a dormir mejor, tienes unas ojeras que parece que no has dormido en años.
— ¿Cómo sabes eso?
— Te estoy mirando a través de tu ventana.
— ¿Eh?
— Es broma.
— Por supuesto que sí, mi ventana está en el segundo piso.
— Eso no impediría que fuera a verte ahora.
— Entiendo— era en esos momentos, donde Ame se ponía a decirle cosas cursis, cuando You no sabía qué decir, ya que no quería darle falsas esperanzas a su senpai, pero tampoco quería que la dejara. Era la única persona que no le decía lo obvio.
— You…
— ¿Qué pasa?
— ¿Quieres salir mañana?
— ¿Mañana? No lo sé, no creo poder.
— Entonces al día que sigue.
— Mi padre va a llegar de su viaje.
— ¿El domingo?
— Parece que no te rindes fácilmente— suspiró —. Ame, mi mente está hecha un caos, no quiero añadirle más cosas.
— ¿Es por Riko?
— … Sí.
— No te pido que salgamos como novias, una salida de amigas, ¿qué dices? Prometo mantener mis manos alejadas de ti.
Hacerlo podría ser o muy bueno, o muy malo… You lo pensó con seriedad, una salida como amigas, eso no debería ser problema. Con la promesa de Ame se garantizaba no tener que rechazarla de manera descortés, y quizá, salir le ayudaría a despejar su mente.
El celular de You comenzó a vibrar, era una llamada de Riko. Su corazón comenzó a golpear su pecho como si quisiera salir a responder el móvil y decirle a Riko que salieran, en vez de salir con Ame, pero su cabeza le seguía atormentando con esas imágenes de la pelirroja junto a Rossalía, todas esas veces durante ese mismo día en que la pianista la había ignorado en vez de intentar hablar con ella. ¿Ya no le importaba a Riko?, ¿Entonces valía la pena aún que quisiera guardar sus sentimientos para cuándo pudiera comprenderlos?
— Y-Yo… Iré.
— ¡Genial!
El pulgar de You tomó el ícono verde de la llamada entrante y lo deslizó a la palabra "colgar".
— Mañana nos ponemos de acuerdo.
— Genial, ¡no puedo esperar!
— Hasta mañana.
— Hasta mañana You.
Estuvo unos minutos en silencio, mirando el móvil. Lo dejó en la cama mientras cerraba los ojos.
"No debí hacerlo".
Tomó el celular de nuevo y llamó a Riko, no tenía muchas esperanzas de que la pelirroja le contestara, pero cuando escuchó su voz del otro lado, preguntándole si estaba bien, sonrió ligeramente.
— Estoy bien.
— ¿Qué ha pasado estos días?
— No quiero hablar de eso.
— You… Yo no puedo ayudarte si no eres honesta conmigo, ¿te molestó lo de Rossalía?, ¿hice algo que te sentó mal?
— ¿Por qué estás tan preocupada por eso? Al final ya lo dijiste, yo no te gusto a ti, y yo no sé qué hacer, simplemente me siento mal.
— Me gustas.
Todo quedó en silencio.
— ¿Qué dijiste?
— Lo que oíste, pero no es la clase de cosas que se deban hablar por celular.
— Iré a verte.
— Mis padres no te dejarán pasar a esta hora.
— Subiré a tu ventana.
— Hablemos mañana.
— Pero…
— Es tu castigo, podría habértelo dicho ya, pero tu amiguita no me dejaba acercarme a ti ni para darte los buenos días, y tampoco ayudó el que salieras corriendo de mí.
— Lo siento…
— Mañana hablemos, y ya no huyas, que no te voy a morder, por favor.
— Lo prometo.
— Hasta mañana entonces, descansa.
— Hasta mañana.
No esperaba que saliera tan bien, pero… Riko se lo había dicho… Le correspondía.
Ahora, en vez de una noche eterna, deseaba que el día siguiente llegara ya.
