La unión había sido prevista por el destino para ese preciso momento… Tantos instantes juntos, hermosas miradas y pruebas de confianza que a lo largo del tiempo los fueron acercando, acumulando recuerdos en sus almas y cuerpos que terminarían por reconocerse como parte del otro, en la profundidad del significado del amor verdadero.

Si pasaría… pasaría… y no había dudas al respecto, la entrega más íntima que podría brindarle, se quedaría con ella como el tesoro que él representaba en su mundo.

POKÉMON

XYZ AND THE HALL OF FAME

Capítulo 25 "Sin precedentes"

ADVERTENCIA: LEMMON

Luego del primer acercamiento entre sus alientos en la parte trasera de la Torre Prisma, se habían dirigido hacia la habitación donde esos días reposaba la reina. Apenas con un catre improvisado y una pequeña ventana, a la que al entrar en la pieza se asomaron.

La magnificencia de la oscuridad se transformaba en las rutas de colores que adaptaba la luz lunar sobre sus rostros, brindándoles un aura fresca y de paz.

—Creo que no habría manera en que este momento pudiera ser más perfecto… —Mencionó el campeón, mirando el prado, hacia afuera, para luego suspirar y dirigir su mirada hacia ella, cuyos iris yacían fijos en su rostro, cual esperara capturar en su memoria cada uno de los segundos que estaban por venir, a su lado.

—¿No importa este lugar?... —preguntó tratando de comprender sus palabras.

Su pregunta le dibujó una sonrisa en el rostro. —De ninguna manera importa… si algo me ha quedado muy claro a través de todo esto que ha pasado… es que el mejor lugar para estar… Serena… —el sonrojo terminó por aparecer al sincerarse. —Es el lugar donde tú estés…

—…Ash… —temblaron sus orbes al escucharlo. —Puedo decir exactamente lo mismo… —elevó ambas manos hasta el rostro del entrenador, y las colocó con delicadeza sobre sus mejillas, sintiendo la delgadez de la que no se recuperaba aún, tras esos tres años de haber permanecido alejado de este mundo. Lo sentía tan frágil, que las lágrimas se le asomaron, al recordar la verdad… llegaría el momento en que él ya no estaría… pero hasta el final… ella permanecería a su lado, sin importar lo que sucediera… porque para eso existía.

El campeón cerró los ojos, dejándose ir en el contacto de sus manos, cada centímetro de su piel que ella tocaba, se sentía vivo y feliz, por lo que ladeó un poco la cabeza para besar una de sus palmas.

Ante el gesto, la reina, se puso de puntillas para alcanzar su altura y bajando la otra mano de su mejilla a sujetarlo del brazo para que no se desestabilizara, llegó hasta sus labios que no esperaron nada para al instante corresponderle.

Sería… la primera vez… un acto sin precedentes que le enseñaría un significado más de la palabra vida, creada a través del amor, compartida entre los dos desde lo profundo de su ser.

Sin separarse del beso, empezó con aquel ritual que… no podía fingir… había imaginado más de alguna ocasión. Sin embargo, jamás pensó que la realidad del momento se tornaría tan magnética y adorable, no tenía miedo… estaba nerviosa sí… pero… quería que pasara…

Metió entonces su mano exploradora bajo la camiseta, haciendo un contacto inmediato con la piel de su abdomen, que sintió contraerse al sentirla, pero no dijo nada, la dejó continuar, mientras su respiración aumentaba de frecuencia segundo a segundo.

Subió hasta sus pectorales y rozando con sus dedos la sensibilidad en ellos, empezó a enloquecerlo. Sabía que su complexión no era la misma… que aquellos firmes músculos se habían descontinuado… pero no buscaba impresionarla, el solo hecho de pensarlo le trajo alegría, estaba seguro con ella y se sentía a salvo incluso de si mismo y de los pensamientos que lo atormentaban sobre su destino.

En ese momento sólo existía ella y… la camiseta que le sacó, dejándolo semidesnudo ante sus manos que no se separaron de su pecho y cuyos dedos dibujaron caminos sobre su clavícula izquierda, cual trazara un puente para depositar en él sus pequeños y dulces besos que despertaban una corriente eléctrica dentro de él. ¿Qué era esa sensación? Que iniciaba en las zonas donde podía sentir sus labios tibios y pasaba a hacerse nudo en su pecho para descender hasta su vientre.

Era… lindo…

Más que lindo… la palabra que buscaba era otra.

Era…

No pudo seguir con aquel pensamiento, al sentir como los dedos se habían detenido en la parte más baja de su abdomen, con uno de los pequeños y delgados dedos de su amada, apoyado en su ombligo, mientras el resto se apoyaban en la orilla del broche de su pantalón.

Habían terminado el beso y perdiendo con él el contacto visual. Serena bajó la mirada, sintiéndose agitada y ruborizada, a pesar que había decidido tomar la iniciativa, que sabía que Ash no estaba en las condiciones óptimas… que sería ella la responsable de todo…

Lo que el entrenador comprendió de inmediato, al ver su mano temblorosa sobre él, por lo que colocó su mano sobre la de ella y quitándola de donde estaba posada, la atrajo hacia él para que lo abrazara.

—No es necesario… —cerró los ojos, al sentirla apretando su espalda.

—No es eso…

—Esto no es una tarea a completar…

—Lo sé… no lo veo así… de verdad… se separó para buscar su mirada.

—Yo también… tengo miedo… —le sonrió

—¿Qué?... —temblaron los azules ante sus palabras. —No pensé que los chicos… tuvieran miedo por… —se sonrojó.

—No es precisamente… a decir verdad… —bajó la mirada, sonrojado por no saber como continuar, pero levantó la mirada casi dos segundos después. —Estoy muy intrigado… feliz… emocionado… —tragó saliva al haberle confesado todo lo que aquel suspenso había despertado en él.

—…Ash…

—Así como tú tienes… curiosidad… —el sonrojó parecía haberse estampado cual tatuaje, todo lo que se le venía a la mente, lo alteraba. Tomó la mano con que ella lo acarició primero, dándole a entender que también deseaba hacer lo mismo.

Serena no podía hacer más que mirarlo con aquellos grandes ojos color cielo, tan abiertos como podía, en medio del sonrojo que la consumía desde dentro, al ver que él se llevó la mano que le sostenía a los labios, ubicando en ella un trio de besos, para luego subir por su antebrazo y de este seguir el camino hasta su hombro, repartiendo un cosquilleo que le parecía una delicia y se proyectaba como risitas en ella.

El camino descubierto había terminado, por lo que se detuvo y la miró sin decir nada más, a lo que ella respondió, tomando su mano y tras brindarle los tres besos en respuesta a los que él le dio. Lo guió hacia el catre.

Pequeño e incómodo, pero sin duda, sería mejor que permanecer parados, en las condiciones en que estaban. Brindándoles la posición que buscaban, Serena sentada contra el respaldo y Ash frente a ella, que terminó por poner la mano que Serena le tenía tomada en uno de sus pechos por instrucción de ella que le guió hasta ahí.

Al notar las intenciones y el permiso, no tardó nada en continuar con su cometido. Lo que más deseaba era averiguar… que era todo lo que ella podía expresar, ver las reacciones de su rostro mientras la acariciaba le parecía estar dentro del campo de la misma gloria, al darse cuenta de lo conectados que estaban, sus reacciones repercutían en él.

Acarició, tocó, lamió y mordió, todo lo que se encontraba en su camino, cual no fuera suficiente por el sentido que le brindaban sus manos, la necesidad de olerla y saborearla se había vuelto parte de él, revolviéndola en un mundo de sensaciones que jamás había experimentado y que sin duda, sentía como lo mejor del mundo al provenir de él.

Hasta el punto en que de un momento a otro, todas sus ropas habían finalmente abandonado sus cuerpos y la unión que habían planeado realizar, se llevó acabo sin demasiada dubitación al respecto.

.

.

.

—¿Estás bien? —lo tomó por la nuca y la mejilla con cada una de sus manos, para verlo, jadeaba mucho y apenas y podía sostenerse sobre ella, pero aún así asintió. —Te amo… y quiero esto…

El acoplamiento entre sus cuerpos no llegó a perderse en ningún momento, mientras se miraban, llegando a sentir que se veían en el otro. Mientras él veía su yo dulce y delicado, sudando sin dejar de sonreírle. Ella veía su fortaleza luchando por mantenerse firme.

—Levántame…

—¿Qué?... —la miró sin comprender.

—Te sentirás mejor… —le acarició la mejilla una vez más, indicándole que todo estaría bien. Por lo que así lo hizo, con un impulso la haló hacia él, sentándola al instante sobre sí. El impacto del cambio de posición se sintió cual relámpago destellante subiendo por su espalda desde el último borde de su columna, al sentir como el camino dentro de ella se expandía un poco más a su paso, delineado a su alrededor, con el diseño perfecto para encajar. La tomó por la cintura y espalda muy fuerte, tanto que sin notarlo marcó sus dedos intensamente sobre la clara piel, pero ese sería el único modo de superar aquel primer momento en que se sintió perder dentro de ella, quien de igual forma se aferró a su cuello y espalda.

Pasados unos segundos de adaptación, se dio cuenta de la manera tan violenta en que la sostenía, por lo que relajó el agarre de sus manos. —Perdóname…

—Mmm…mm… —negó con un sonido suave de su garganta la reina. —De esta manera… puedo sentirte… aún más… —se separó de él en un principio con la necesidad de encontrarse con su mirada, pero al mencionar dichas palabras, el rubor se acumuló en sus pómulos sin poder controlarlo. ¿Qué le había dicho?... Sentía que su lengua no tenía freno, podía decir tantas cosas que pasaban por su mente en ese instante, una más bochornosa que la anterior que decidió bajar la mirada ante él, misma que al instante se elevó, pero no demasiado, al sentir como su frente chocaba contra la de él.

—Lo sé… y Serena… —jadeó ante lo que tenía que decir —Es maravilloso… —Con sus manos, dibujó sobre su silueta el camino que se emprendía desde los lados de su cintura, hasta su cadera, de la cual se aventuró solo un poco más hasta tocar el inicio de sus glúteos y la movió un poco hacia arriba, provocándole un dulce sonido por el sorpresivo movimiento.

Al que le siguió una más y otra más… en un ciclo sin fin, sin reparo de cuantas veces o por cuanto tiempo, llevaban ejecutando dicha acción, sólo con la necesidad de culminarla, en un momento que no tenían idea cual sería o como se manifestaría, pero estaban seguros lo encontrarían en el tiempo indicado.

Había perdido el control sobre si mismo y sus caderas que no buscaban más que profundizar el contacto con las de ella, cada vez más y más, evidenciado en las sensaciones que le proporcionaba, estaba segura que mientras más se rozaban por dentro, él crecía y se expandía, hasta un punto que le aseguraba, todo estaba por terminar, mientras en su interior, la irradiación de miles de luces de colores la dominaban, cual se hubiera transformado en una bomba o una sorpresa explosiva.

—Soy… ¡Soy! ¡Soy! ¡Tan! ¡Afortunado! —le expresó en medio de su propio delirio

—Esa… soy yo… ¡Ash! —Las miradas se chocaron en medio del vaivén de subidas ya bajadas. —Todo estará… bien… No quiero… no puedo…no quiero estar sin ti…

—No lo estarás… —hundió su mano entre los cabellos de miel y la acercó lo más que pudo, para terminar besándola como sello a sus palabras. Beso del que casi inmediatamente se separaron al tratar cada uno de controlarse pero sin éxito ante el inminente éxtasis que se apoderó de ambos en un segundo, obligándolos a abrazarse con fuerza, al percibir la sensación de poder derrumbarse cuando pasara.

Se sintió invadida de una corriente de líquidos tibios que no la dejaban recuperarse de temblores y al sentirla tan frágil, de ninguna manera la soltaría, por lo que permanecieron abrazados fuertemente unos minutos más, mismo tiempo en el que percibían sus respiraciones agitadas, exhaladas desde la sonrisa que se les formó.

—…Gracias —pronunció la reina, acomodándose sobre su pecho, aún sentada sobre él.

—Siempre… eres tú la que agradece por las cosas buenas… esta vez soy yo… Serena… eres lo mejor que me pasó en la vida… —besó sus cabellos y cerró los ojos aún aferrándola contra su pecho.

.

.

.

Continuará…

XYZ and The Hall of Fame, Capítulo 26 "Pago"

OMG! Por fin! Jajajaj he venido atrasando y atrasando este momento en la trama hasta que por fin le encontré cabida perfecta! Uff un capítulo sólo para su amorsh xD pero se lo merecían, después de todo lo que han pasado!

Gracias por leer!