Declaración a lo merodeador
Cuando la sala volvió a quedarse en silencio, Sirius se levantó y se dirigió a la tarima con paso firme.
Hola a todos. Ya sé que me he presentado no me miréis como si me hubiera salido una nariz tamaño Quejicus.
La sala se rió. Snape los fulminó a todos con la mirada y se hizo el silencio.
Mi ahijado querido me ha dicho que no soy lo suficientemente valiente. Se ha atrevido a insinuar que no debería estar en Gryffindor y le voy a demostrar que se equivoca.
Harry y los merodeadores lo miraban sonrientes.
Como ya sabéis la guerra se acerca y el miedo a perder a quienes nos importan es enorme. La gente suele pensar que tienen todo el tiempo del mundo y dejan las cosas para mas tarde y lo van alargando hasta que ese mas tarde ha sido demasiado y lo que debimos hacer no podemos hacerlo porque se nos ha acabado el tiempo.
La gente en la sala asentía dándole la razón y Remus lo miraba pensativo.
Sirius respiró hondo y prosiguió.
Los merodeadores pensábamos que estaríamos siempre juntos y no fue así. Queríamos hacer un viaje y siempre lo pospusimos. También quise disculparme con Regulus por no estar ahí cuando me necesitó y al final se fue también.
Algunos en la sala lloraban incluso Sirius.
Regulus subió a la tarima y dijo:
No hay nada que perdonar hermanito. Tu estuviste ahí cuando pudiste y me protegiste siempre que era posible incluso recibías algunos castigos de madre por mí.
Los hermanos se abrazaron y lloraron.
Menudo espectáculo están dando.
Un hechizo púrpura salió de la barita de Regulus.
Aprende a callarte Lucius y no tendré que volver a hechizarte.
El pequeño de los Black volvió a sentarse sin importarle que Lucius le cruciara con la mirada.
Cuando la sala se calmó Sirius volvió a hablar.
Remus no quiero arrepentirme de no haberte dicho nada cuando pude hacerlo.
Joder Canuto mayor pareces una Hufflepuff feliz.
Cierra la boca Cornamenta. ¿O cuento lo que le decías a Evans?
Ya me callo Canuto. Dejaré a tu futuro hablar.
Sirius continuó hablando después de que la sala se quedara en silencio.
Bueno pues... Remmie quiero que sepas que ... ¿De verdad tengo que hacerlo Cachorro? Lunático ya sabe lo que quiero decir. Y no es que me dé vergüenza, es que no sé hacer esto.
Venga padrino puedes hacerlo.
Pero es que...
No eres un Gryffindor.
¿Rem tu me has entendido verdad?
Supongo que sí.
Hermanito yo creo que Lupin quiere que se lo digas porque aunque lo sepa, necesita escucharlo. Además quizá puedas arrepentirte de no habérselo dicho.
¿Desde cuando eres un Ravenclaw? -preguntó Canuto.
Regulus le sacó la lengua como respuesta.
Está bien lo haré por ti. Remus John Lupin te amo y quiero estar contigo todo el tiempo que pueda. Porque cuando estamos juntos no tengo pesadillas. Porque te prometí que siempre estaríamos juntos.
Remus solo lo miraba. Había pasado mucho tiempo desde que le dijo por última vez que lo amaba.
Vamos tío Remus sube antes de que le de un ataque o algo. -dijo Harry.
Lupin subió a la tarima y dijo:
Yo también te amo Sirius.
La pareja se abrazó y se besaron con ternura. Al separarse Sirius dijo:
Cásate conmigo Lunático.
La sala se mantenía expectante.
Por supuesto Canuto.
Sirius le puso un anillo de oro y se besaron. Después le dijo:
No soy tan tonto como para darte uno de plata.
Los que sabían la condición de Remus rieron y los demás los miraban sin comprender.
Debe quererte mucho para haberte dicho eso. -Dijo Lily.
No sabes cuanto pelirroja. -dijeron los dos Sirius al unísono. Después Sirius y Remus bajaron de la tarima cogidos de la mano y sonriendo se sentaron con los merodeadores.
¿Ves padrino? no te ha pasado nada.
Bueno cachorro ya sabes.
Lo sé.
Parecías una cursi Hufflepuff.
¿Cornamenta quieres que te castre?
Si lo castras Lunático ¿puedes hacerlo después de que haya nacido? No quiero privar al mundo de mi hermosa presencia.
Harry gracias por defenderme.
Cuando quieras papá.
Cachorro pasar tanto tiempo con los merodeadores te ha afectado.
¿Padrino yo también tengo que ser un cursi Hufflepuff?
Un respeto Potter.
Perdona Tonks.
Tu sabrás Cachorro.
Por cierto padrino... ¿Qué le decía mi padre a mi madre?
¡Sirius no te atrevas!
La sala estaba espectante y en silencio. Algunos se miraban y luego reían.
-Yo una vez escuché una de esas famosas declaraciones.
¡No le digas nada Regulus o te castro!
El joven Black carraspeó y haciendo una imitación bastante buena de James dijo:
Oh mi dulce Lily. Eres más dulce que el azúcar y te amo. ¡Sal conmigo pelirroja y seamos dulces juntos!
La gente en la sala reía sin control.
Ahora me toca a mí. -dijo Canuto.
-Evans te quiero tanto... Que cuando me hechizas soy feliz porque... Porque... ¡Yo sé que me amas!
Harry lloraba de la risa y James se daba golpes en la cabeza con la mesa.
La sala se calmó y Sirius le hizo a Harry una seña con la mano. El chico suspiró y asintió.
