SAILOR MOON: LA SIGUIENTE GENERACIÓN

N.A: Ya saben lo que va aquí...

Y si no…

Pues regresen a otro capitulo y lean…


Capítulo 25: Recuerdos…:

Ya habían pasado tres horas desde que ocurrió la reunión. Era de noche. Regresaron a casa después de dejar a la princesa en la casa de las Neo-Inners. La joven estaba un tanto desconcertada cuando descendió del auto.

Lo que había sucedido después de que su inocente, aunque muy tonta, princesa revelará lo que tanto ocultaban…

Había dicho que eran sus hijas.

Después que un gran silencio ocupara toda la habitación, se escucharon gritos de sorpresas, preguntas incoherentes, explicaciones entrecortadas, más gritos y más explicaciones.

Sin embargo, dos de ellas no le creyeron por completo y las demás…probablemente no. Serena, era la que se creía todo. Si le decían que la tierra era plana, de seguro se lo creería. Pero sus amigas le previnieron de tener cuidado, que esta vez no podían creer en lo que decían.

La chica de cabellos rosados, había quedado tan decepcionada, de que sus 'amigas' no le creyeran y, mucho menos, las palabras de sus amigas.

Después de eso, Elinor se disculpó con todas, alegando que tenían que irse y que lamentaban el incidente. Las otras dos chicas solo pudieron quedarse calladas y seguir a su compañera. No podían pasar más vergüenza de la que ya habían pasado.

Después de que salieron del lugar, pensaron que talvez las otras 'estupefactas' mujeres irían tras de ellas para 'sacarles' la verdad de buena manera…o de la mala manera. De cualquier forma, Alex les indicó a sus tres compañeras moverse rápido para regresar al auto. No querían ser interrogadas para nada.

Para cuando llegaron al auto, las cuatro subieron como si se tratasen de gansters huyendo de la escena del crimen. Después de eso, todo fue silencio. Ninguna pronuncio ni una sola palabra durante todo el viaje.

Y ahora, la chica de cabellos aguamarinos, estaba sentada en el sofá, frente al equipo de sonido (o Stereo, como prefieran llamarlo). Escuchando lo que parecía ser Mozart. Un clásico de seguro.

No era como si madre. No era de tocar canciones con el Stradivarius que le había regalado su padre, cuando se sentía triste. No era de colocarse a preparar canciones y tocar hasta que sus dedos se hiciesen añicos. ¿Y de pintar? Jamás! No nació con ese don.

En su lugar, colocaba uno de sus innumerables discos de música clásica, y escuchaba. Se sumergía en aquellas operas y se dejaba llevar por aquellas notas que la conformaban. Era como si estuviese encerrada en una caja de música oxidada.

Alex, era diferente. Cuando estaba triste, deprimida o enojada, solía salir corriendo y al decir corriendo, corría por todas las calles para quitarse todos esos pensamientos negativos de encima. Corría hasta que su cuerpo no diese más.

Pero había encontrado algo diferente, que no la haría cansarse tanto, pero que seguro la mataría pronto: el alcohol. Para ese entonces, ella no estaba en la casa. Entró por unos segundos en ella, solo para sacar lo que parecía dinero de su dormitorio.

La chica de cabellos aguamarina no entendía bien. Teniendo tanto dinero, lo gastaba en estupideces como esas. La chica tenía vicios muy malos. El fumar, el cual no entendía de dónde había sacado esa manía; y el tomar, que eso si entendía el porque.

Sin embargo, había un tercer vicio que sin duda eso lo había heredado de su madre: las mujeres.

No comprendía bien, los gustos de Alex. Unas veces eran mujeres otras veces eran hombres (por un tiempo). Se rió un poco ante esto, al recodar su infancia, cuando Alex solía estar con joven muchacho, antes de que toda esa locura de las mujeres invadiera su aún joven mente.

No sabía porque, pero algunos recuerdos regresaban a su mente. Muchos de ellos fueron agradables, algunos no lo fueron tanto y otros no quería recordar. La chica de cabellos platinos, había sido su compañía durante su infancia. Habían sido criadas juntas. Ante esto, la chica de los ojos aguamarinas suspiro…

Era una pena…

Sus madres no se llevaban bien…

Sin embargo, en la tarde parecía todo lo contrario. Era como si el conflicto que se generaría (hablando en un futuro imperfecto) no hubiese sucedido.

Sus pensamientos se cortaron cuando escuchó los pasos de una persona en el segundo piso. Seguro que era Elinor, que estaba en su habitación, haciendo Dios sabe qué.

Elinor, parecía ser la menos afectada en todo el asunto. Al parecer, ella sabía lo que pasaría. Talvez no con exactitud, por lo que cuando llegó el momento, no pudo contener su sorpresa.

No era como Alex, que salía a perderse por ahí. No era como ella que escuchaba música y se quedaba pensar hasta que su cerebro se quemará. Elinor, no era igual. Ella comenzaba a hacer diversas actividades: ordenaba papeles, libros, revisaba su laptop, escribía notas, leía, etc., en pocas palabras, trataba de mantener su mente ocupada.

En cuanto Andrea. Talvez ya sabía como había sido todo el incidente. A pesar de ser algo desobediente y distraída, la chica era muy sensible con lo que la rodeaba, por lo que no tuvo que preguntarles como les había ido. Talvez ya sabía la respuesta.

Su hermosa y brillante mirada se fijó en el reloj que estaba en su muñeca. Las 8:00 pm. aún era temprano. La albina no regresaría hasta más tarde.

Se recostó en el sofá dejándose llevar por la maravillosa música. Aún no había tomado su parte más dramática, su favorita.

Recordó que tenía que llamar a las demás guerreras. Las Neo-Inners, debían saber de lo ocurrido. Ante esto, se rió un poco. De seguro la joven princesa ya le había dado, con lujo de detalles, la información que necesitaba. De todas formas, tenía que llamar a Johann para decirle las indicaciones dadas por Elinor.

Las chicas no debían mostrarse por ningún momento, hasta que las cosas se relajaran. Talvez por dos o tres días no irían a la universidad. Se darían un tiempo libre, hasta que los 'humos' hayan bajado.

Esta vez ya estaba algo cansada. No sabía porque pero se sentía cansada. Talvez era por el 'shock' de tantas emociones. No estaba segura.

Debí ir con Alex…talvez no me aburriría tanto.

Se levanto un poco mientras se acomodaba un poco su camiseta.

Además, me aseguraría que regresara ilesa a casa.

Al recordar eso, se rió. Su amiga llegaba en un estado solía llegar en un estado no muy agradable. Talvez se peleaba o Dios sabe que, debido a que siempre regresaba con toda la ropa hecha jirones.

Bueno, al menos se divierte…

Dio otro pesado suspiro y siguió escuchando.

8:10 p.m

¿Qué podría estar haciendo ahora? Seguro que recién estaría llegando al local. O talvez recién estaría tomando su primera copa.

¿Y así se ahoga las penas? Qué ridículo…

Talvez lo era. Alex no solo sufría por las cosas que pasaban. Sufría por su mala suerte en el amor y por no haber tenido una buena infancia.

Al recordar esto, Michelle se entristeció. No había tenido nada de suerte durante su corta vida. Habían sido tantos los golpes que la albina recibió, ocultaba sus verdaderos sentimientos en una sonrisa.

Se estremeció ante esto. No era correcto, que ocultará lo que sentía bajo una sonrisa que para muchos (o muchas) era una sonrisa encantadora y conquistadora. Pero la verdad, era que se trataba de una sonrisa fría, calculadora y quizás manipuladora.

"El fin justifica los medios…"

Como odiaba esa frase. Sin embargo, Alex solía pronunciarla muchas veces.

"Si quiero algo, lo tengo. No importa cómo."

"No es así, Alex".-se escuchó murmurando.-"No es así"-dijo esto ultimo cerrando su ojos al recordar lo egoísta que podía ser.

Abrió nuevamente sus ojos. Estaba algo preocupada, por lo que pasaría.

No sabía hasta cuanto ocultaría todos esos sentimientos…

Hasta cuanto le duraría esa farsante sonrisa…

Al parecer, Alex se había vuelto una bomba de tiempo.


Roar18-Duran17:

Sí, me demore un poco. Pero ya ven…puse algo de Michelle y Alex.

Aunque algunas cosas están inconclusas, les haré saber con claridad en episodios posteriores

Bueno espero sus reviews…nos vemos pronto!