Advertencias:
Los personajes pertenecen a L. J. Smith, menos la protagonista, Sally, su familia y algún que otro personaje más, que son originales míos.
Esta historia contiene lenguaje fuerte, escenas de violencia y sexo.
La historia está inspirada en la serie de televisión, por lo cual, habrá detalles que se tomen de ella al igual que habrá cosas originales.
Si se me olvida algo, perdón. Gracias al que lo lea y al que comente
Capítulo 25
La mañana siguiente se presentaba tranquila en la casa de los Salvatore. Era temprano y no se escuchaba ni un solo ruido, cosa que tranquilizó a Sally, quien se encontraba en la cocina observando una lista de nombres de lugares en los cuales encontrar las plantas necesarias para el hechizo. Suspiró ante la pantalla del portátil y comenzó a apuntar los nombres de los lugares cercanos, sin poder distraer su mente de lo acontecido el día anterior.
Una vez realizada la tarea, apagó el ordenador y se levantó mientras terminaba el café de su taza y lo llevaba al fregadero para lavarlo con lentitud y desgana. Al terminar y depositar el objeto a un lado para dejarlo secar, se dio la vuelta dando un respingo, asustada, encontrando frente a ella a Damon, serio, observarla.
-Juro que no era mi intención. –Habló serio el moreno finalizando la frase con una pequeña sonrisa a media asta.
-Tranquilo... –Respondió con pesar Sally sin mirarlo a los ojos, continuando hasta una de las sillas de la estancia, de donde recogió su chaqueta guardando la pequeña lista en papel, mientras se ponía la prenda.
-¿Te vas?
-Sí, voy a empezar a buscar las plantas, mi madre me ha pasado la lista que prometió.
-Voy contigo. No es muy sensato salir sola con nuestros amigos merodeando.
-Como quieras, Damon.
La castaña comenzó a caminar tras dirigirle una fugaz mirada, saliendo del lugar con el vampiro tras ella. Ambos montaron en el pequeño coche rojo de la joven y pusieron rumbo hacia el primer destino.
Durante el trayecto, el silencio fue el protagonista, hasta llegar a las afueras del pueblo, donde el bosque comenzaba a ser frondoso.
-Este es el primer sitio, debemos encontrar un claro en las profundidades del bosque, al parecer allí debe haber un álamo negro. –Habló mientras paraba el motor del vehículo junto a unos árboles, no muy lejos de la carretera.
-¿Cómo sabe eso tu madre?
-Al parecer nuestras antepasadas pensaron en todo y dejaron escrito donde poder encontrar los ingredientes de sus hechizos.
-Creo que ahora me caen un poco mejor.
-No sé si eso es bueno... –Murmuró la joven mientras observaba el paisaje y decidía por donde continuar la marcha. Damon habló tras unos segundos.
-Ayer nos pasamos los dos.
-Sí, es cierto. Aunque todo lo que nos dijimos fue verdad.
-Oye, si tenemos que trabajar juntos será mejor que evitemos nuestras disputas personales. Todos queremos salir vivos de esta.
Sally suspiró dándole la espalda al hombre mientras trataba de tranquilizar su ánimo. Tras resignarse, se volvió para observar al joven y continuar hablando.
-No puedo olvidar lo que me hiciste, Damon. No puedo fingir que no me duele verte como si nada pasase respecto a mí. Ojalá pudiera olvidarlo y llegar a ser tu amiga, pero es imposible que eso ocurra.
-Sé que no estuvo bien. Ahora entiendo por lo que te hice pasar, y por una vez en mi vida, voy a hacer caso a Stefan y voy a decirte que lo siento. Aunque no aceptes mis disculpas y nada cambie.
El joven continuó la marcha hacia delante dejando a la chica clavada en el mismo lugar, pensando sobre lo que acababa de ocurrir ¿Él la había pedido perdón de forma sincera? No sabía que pensar y eso hacía crecer una terrible ansiedad en su interior. No podía bajar la guardia, ya confió una vez en él, no podía caer dos veces con la misma piedra.
Tras unos minutos de rápida caminata, ambos llegaron en total silencio a un claro en el frondoso bosque y, en el centro de este, un gran árbol de corteza grisácea resquebrajada en sentido longitudinal, con unas costras negruzcas entre sus grietas, presidía el lugar.
-Con que nos llevemos una de las ramas principales bastará, no es necesario cortar el árbol.
-Bien, pues, aléjate. No tardaré nada.
El vampiro subió con gran agilidad al árbol hasta alcanzar una de las altas y gruesas ramas. En un movimiento ágil y secó, arrancó sin esfuerzo la elegida, que se precipitó contra el suelo de forma vertiginosa ante la mirada sorprendida de Sally. Esta se acercó a la rama y comenzó a quitarle con la mano las pequeñas ramificaciones y hojas.
Damon descendió del árbol de forma veloz y ojeó a su alrededor, deteniéndose en una planta que reconoció al instante. Se acercó con paso lento y llamó a la joven alzando la voz.
-Ya tenemos la verbena también.
-Estupendo. Sigue tu con esto y yo la cogeré. A no ser que quieras demostrar lo duro que eres.
-Creo que voy a cederte los honores está vez, bruja.
La joven sonrió con malicia levantándose del suelo para dirigirse hacia el vampiro con decisión. El chico sonrió falsamente y continuó la tarea de la castaña sin decir nada.
Horas más tarde, la pareja llegó a la casa donde Stefan se encontraba con Elena en el salón, ojeando el diaria de John Gilbert. Ambos centraron su atención en Damon, quien entró con la imponente rama a cuestas con toda naturalidad.
-No hemos encontrado la flor en los sitios que me dijiste, Sally. –Dijo Stefan observando a la joven con resignación.
-Nosotros tampoco en el cementerio, mi madre dijo que allí Joan plantó, pero lo hemos registrado de arriba a abajo y nada.
-Creo que va siendo hora de hablar con la familia... –Añadió Damon con un tono de sorna mientras depositaba la rama en el suelo.
-Voy a hablar con mi madre sobre ello, pero si no sabe otra alternativa... Lo haré mañana. Ahora voy a empezar a tallar la estaca.
-Mejor que todo esto lo hagamos en el sótano, por eso de las visitas inesperadas y demás.
-Claro, donde queráis.
-Bien, sígueme.
Stefan cogió la rama del álamo y comenzó a caminar hacia el pasillo que conducía al vestíbulo, donde bajó unas escaleras que conducían a un lugar de la casa en el que Sally no había estado antes. El sitio era oscuro y de piedra, un pasillo angosto conducía hasta una serie de mazmorras de las mismas características.
-¿Necesitas ayuda?
-Aunque la necesitase no podría aceptarla, esto sólo puede hacerlo una bruja.
-Vale, pues si tienes algún problema con que hables un poco alto te escucharé.
-Vale, gracias Stefan.
-Por cierto, ¿qué tal con Damon hoy?
-Mejor, se ha disculpado. Pero no me fío, Stefan.
-Poco a poco. Ya verás como las cosas se van a arreglar.
El castaño sonrió levemente, para después salir del pequeño habitáculo dejando a la chica frente al trozo árbol. Lo miró y tras unos segundos, comenzó a cortar la gran rama en trozos pequeños de forma mágica.
