Capítulo 24: "Tratando de olvidarte"

Un joven de cabello negro se ponía de pie mientras dejaba unos billetes sobre una mesa mientras una castaña lo miraba con nostalgia.

Ya tengo que irme, te deseo lo mejor junto a él, solo quería pedirte perdón por el error que cometí hace más de 9 años, dijo Tsubasa tratando de mantenerse calmado.

Pero no has acabado lo que pediste, respondió la castaña con calma.

Ema me espera, tengo que ir con ella a Shizuoka, la presentare a mis padres, dijo Tsubasa en su dolor sin saber que con esas palabras lastimaba el corazón de la castaña.

Entonces ve con tu novia y no te preocupes por lo que paso hace 9 años, ello ya está olvidado, respondió la castaña lo más calmada que pudo.

Si, tienes razón, un gusto haberte visto Sany, dijo Tsubasa acercándose a darle un beso a la castaña lo más cerca que pudo de sus labios luego de ello se marchó con los latidos de su corazón acelerados y dejando a la castaña conmocionada por el momento.

Luego de algunos minutos de que Tsubasa salió, lo hizo la castaña quien abordo un auto para volver a la editorial.

Mientras tanto Tsubasa manejaba por las calles de Tokio mientras pensaba: Se casara, se casara con el tal Sam, me olvido, me dejo de amar, me dejo de amar, aunque merezco esto por estúpido, si lo merezco por estúpido.

Luego de algunos minutos Tsubasa llego al hotel donde se estaba alojando al bajar del auto una peli roja que salía del hotel se acercó a él.

Justo iba de compras, pero dime Tsuby, ¿cómo te fue?, pregunto Ema con calma al ver el rostro de nostalgia del pelinegro.

Mal, me fue muy mal Ema, ya no hay un futuro para los dos, ella dejo de amarme, me olvido, se casara con otro, decía Tsubasa con voz quebrada.

¿Qué?, ¿estás seguro de ello?, pregunto Ema.

Si, si lo estoy, ella me lo dijo, hasta tiene un anillo de compromiso, Ema vámonos de aquí, no quiero estar un solo minuto más aquí, siento que moriré si sigo aquí, respondió Tsubasa con voz entrecortada.

Está bien Tsuby, vamos por las maletas ahora mismo llamo a la agencia de vuelos para que nos aparten el primer vuelo de regreso a España y de allí partimos en el crucero al Caribe aún estamos a tiempo por suerte retrasaron la partida del mismo por el oleaje, dijo Ema.

Bien, respondió Tsubasa.

Editorial:

Una cabizbaja castaña caminaba por unos pasillos hacia su oficina cuando de repente alguien le cortó el paso.

¿De dónde viene jefa?, dijo con ironía Aremi.

¡Hola Aremi¡ respondió la castaña con voz quebrada.

¿Qué te sucede?, dijo Aremi dejando su voz irónica cambiando a un tono de preocupación.

Quiero dormir, dormir mucho y pensar que todo lo que paso hoy fue solo un sueño, respondió la castaña.

¿A qué te refieres?, ¿tuviste algún problema con los de la televisora?, si necesitas apoyo solo dímelo, después de todo a pesar de nuestras diferencias, somos un equipo, ¿no?, dijo Aremi.

Si así es, no tuve ningún problema con los de la televisora pues aún ni voy a verlos, la verdad no sé si tenga cabeza para ir allá no me siento bien, respondió la castaña.

Si gustas yo voy, ya sabes cuando tú te cases y te vayas a Alemania, el jefe me dijo que yo ocupare tu lugar entonces creo que sería bueno ir preparándome desde ahora, dijo Aremi.

Ve Aremi, ve tú, te lo agradeceré mucho, respondió la castaña no dándole mayor importancia al comentario de la joven.

Bien, veras que lo hare bien, gracias por la confianza, dijo Aremi antes de que la castaña entrara a su oficina.

La castaña al cerrar la puerta, soltó en llanto mientras pensaba: No comprendo, ¿Por qué tuviste que aparecer nuevamente en mi vida cuando creí que te estaba olvidando?, ¿Por qué Tsubasa?, una cosa es ser amigos otra que vuelvas a desenterrar nuestro pasado, no tiene sentido pedirme perdón por algo que ya no podemos remediar, es absurdo, es absurdo.

Horas después:

Tsubasa y Ema abordaban un avión mientras platicaban.

En cuanto lleguemos a España nos vamos directo al terminar marítimo para empezar nuestro crucero querido, dijo la peli roja.

Perfecto Ema, respondió con voz melancólica Tsubasa.

Cambia esa carita Tsuby, ya verás que en el crucero te divertirás mucho tanto que se te olvidara todo lo que has pasado estos días, decía Ema sonriendo.

Eso espero, dijo Tsubasa.

Mientras tanto:

Una deprimida castaña que tenía los ojos hinchados y enrojecidos de tanto llorar hablaba por teléfono con su prometido.

No comprendo hermosa, ¿Por qué no quieres conectarte por video llamada?, escucho la castaña.

Ya te dije Karl estoy horrible por culpa de la gripa, tengo los ojos rojos e hinchados, decía la castaña.

Aun enferma debes seguir viéndote hermosa, Sanae no me hagas esto tú a mí si me estás viendo, yo quiero ver tu bella sonrisa porque aunque estés resfriada tu sonrisa de seguro sigue siendo bella, decía el rubio.

Está bien, está bien me conectare como video llamada pero luego no vayas a asustarte, dijo la castaña sonriendo.

No, claro que no hermosa, escucho la castaña mientras activaba la video llamada.

Allí me tienes, ¿ya puedes verme?, dijo la castaña forzando una sonrisa.

Pues yo te veo igual de bella,…., decía el rubio mientras la castaña al escuchar lo que el rubio le decía parecía olvidarse de su dolor.

Días después:

Un joven de cabello negro se encontraba en la cubierta de un barco bebiendo una copa de licor mientras estaba acompañado de un par de rubias de diminutas prendas mientras a lo lejos una peli roja lo observaba con nostalgia.

A ver chicas, díganme ¿quién de ustedes es la más leal?, decía Tsubasa con voz de ebrio mientras topaba su copa con la copa que sostenían cada una de las rubias.

Las dos cariño, las dos, dijeron las jóvenes acariciando el rostro de Tsubasa.

Pues eso está bien, ¿y no son ce….celo….sas?, pregunto Tsubasa

No mi vida, nos gusta compartir todo por algo somos gemelas, dijeron las rubias simultáneamente mientras sonreían de manera coqueta al tiempo que la peli roja caminaba hacia ellos.

Vaya chicas, muy sinceras, saben yo también seré sincero con ustedes, yo estoy tomando por despecho, si, por despecho, la mujer que amo se casara con otro y todo por mi estupidez…, decía el ebrio.

No, no digas eso hermoso, es más que te parece si nosotras te ayudamos a olvidar las penas, dijo una de las rubias de manera sexy.

Si chico hermoso, ya verás que….., decía la otra rubia cuando la peli roja llego junto a ellos.

Este hombre tiene dueña por lo tanto aléjense de él zorras, dijo con firmeza Ema.

No, lo sabíamos, disculpa, dijeron las gemelas saliendo despavoridas del lugar.

Ja ja ja, Ema pareces madrastra, decía el ebrio riendo.

Creo que ya fue mucha fiesta por hoy Tsubasa, vamos al camarote, estas muy borracho, dijo la peli roja tomándolo del brazo.

Pero Ema tú me dijiste que aquí me divertiría a lo grande, que ni me acordaría de ella y ahora me vienes a echar en cara mi alegría, decía Tsubasa mientras caminaba tambaleante junto a la peli roja.

Mira Tsubasa bebiendo no arreglaras nada, aquí puedes pasarla muy bien sin necesidad de beber, no al menos tanto, eres una figura pública además hay mucha chica aprovechada aquí, creo que solo podrás divertirte con ellas nada más, respondió la peli roja.

Ya mamá, dijo Tsubasa sonriendo.

Mira Tsubasa, no estoy de humor para tus burlas, no se me hace nada gracioso verte en ese estado, en cuanto lleguemos al camarote te me bañas o duermes en el piso, dijo Ema con firmeza.

Horas después: "Camarote"

Hay mi cabecita, decía Tsubasa.

Vaya al fin despiertas, pensé que dormirías hasta el siguiente día, respondió Ema mientras le alcanzaba un vaso de agua y un par de pastillas al joven de cabello negro.

¡Gracias Ema¡ y disculpa por lo que te haya hecho pasar, dijo Tsubasa.

Ya olvidemos eso, solo no vuelvas a beber como hoy, respondió Ema.

No lo hare, lo prometo, dijo Tsubasa.

Aquí nos divertiremos en los juegos, en la piscina, en las tiendas, ya lo veras,…, decía Ema mientras Tsubasa la escuchaba con atención.

3 semanas después: "Alemania"

Un rubio recibía a una castaña con un efusivo abrazo en el aeropuerto.

Pensé que bromeabas cuando me dijiste que vendrías visitarme, dijo Karl.

Yo no bromeo Karl, yo cumplo, te dije que vendría a visitarte aprovechando los tres días de descanso que me dieron, si bien solo estaré un día creo que podemos pasarlo maravilloso, ¿no?, dijo la castaña sonriendo.

Si hermosa, lo pasaremos increíble, ya lo veras, respondió Karl.

Crucero:

Una peli roja y un joven de cabello negro se encontraban jugando en una mesa de billar.

Solo una, solo una, decía Ema mientras golpeaba suavemente con un taco una pequeña bolita.

Tsubasa y Ema miraban la trayectoria de la bola al igual que las otras personas que estaban jugando con ellos en la misma mesa.

Entro, entro, ganamos, ganamos, dijo Ema abrazando a Tsubasa de manera efusiva.

Si, si ganamos, respondió Tsubasa.

Jóvenes pasen a reclamar su premio, dijo el encargado de los juegos.

Sí, claro, dijeron Ema y Tsubasa a la vez.

Alemania:

Una castaña y un rubio se encontraban en un lujoso restaurante cenando mientras platicaban.

Mis padres quedaron encantados contigo hermosa, mamá me dijo que estará contando los días para tenerte aquí en Alemania, decía Karl.

Tu madre es encantadora al igual que tu familia, respondió la castaña.

¿Y yo también soy encantador?, pregunto Karl.

Si, si lo eres respondió la castaña sonriendo.

Barco:

Un joven de cabello negro miraba el mar mientras pensaba: Ya se va a cumplir un mes desde que me embarque en este barco tratando de olvidarte, un mes desde que mi corazón se quebró por completo al saber que te casaras con otro, pero la vida sigue no puedo decaer como dice Ema, Ema ha sido un gran apoyo para mí, si bien entre ella y yo ya no hay intimidad hay mucha confianza y cariño, ella es como una hermana para mí, siempre me está cuidando y aconsejando sino fuera por ella no hubiera podido sobreponerme aquella terrible noticia, espero y algún día Ema encuentre a alguien que la ame como lo merece y sobre todo que la comprenda y no la juzgue porque ella es una gran chica.

Interrumpo tus pensamientos, dijo Ema al llegar junto al joven de cabello negro.

No Ema, no, respondió Tsubasa.

Te traje un refresco, dijo la peli roja mientras le entregaba el mismo a Tsubasa.

¡Gracias¡ respondió Tsubasa.

En tres días estaremos de regreso, ¿ya lo superaste?, dijo Ema con calma.

Si Ema, creo que ya lo entendí, la vida sigue como dices tú, respondió Tsubasa.

Así es querido, la vida sigue, dijo Ema sonriendo.