DON'T GO HOME WITHOUT ME

XXV.


El hogar está donde el corazón duele.


Ella se va no mucho tiempo después de hacer constante su presencia vacía. Okita no sabe si ha tomado la decisión precipitadamente o si lo ha estado pensando por un largo tiempo porque nunca comentó nada sobre eso con él. Sólo la ve con sus maletas en la terminal abrazando a su descomunal perro lloriqueante con fuerza, lamentando no poder llevárselo.

Observa cómo se despide de la Yorozuya; no se acerca ni se aleja, sólo se queda clavado a unos metros de distancia, viendo cómo Gintoki la despeina y Shinpachi la envuelve en un apretado abrazo con lágrimas en los ojos a pesar de las quejas de ella.

—"El dinero que envíe será para la comida de Sadaharu. No se te ocurra gastarlo en el pachinko, Gin-chan" —son las últimas palabras que le escucha decir antes de que su existencia en la Tierra se desdibuje por varios meses.