N/A: Hoy la nota es traída a ustedes gracias a Perseo ~
Perseo entra a la habitación y los mira a todos mientras sonríe con superioridad - Su escritora me a pedido que les diga lo siguiente...- toma el papel en sus manos - El viaje que había dicho hace semanas, esta aquí- finge felicidad - Así que esta semana no habrá capítulo por más que quieran, porque donde estará no hay internet... sea lo que sea eso - dobla la hoja - Eso es todo, ahora lean el capítulo corto --
- ¡Perseo! ¡Tienen coca cola aquí! - se escucha la voz de alguien desde la otra habitación. Perseo parpadea.
- ¡Dejame coca cola Tes! - se va corriendo por la puerta.
~ Sigan con el capítulo ~
Zeus estaba en su templo, no aguantaba el dolor de cabeza, los gritos resonaban cada vez mas fuerte ¡Ayuda padre! ¡No lo hagas Zeus! ¡Por favor! a esto se le sumaban las imágenes de su futura hija cargando en sus brazos a su pequeño hermano en manos, el llanto del niño por los gritos de su madre, su hija Suplicando por ayuda y siendo atacada por monstruos, llorando la perdida de su hermano. Sus manso sostenían su cabeza mientras se sentaba en el trono que había en su templo. pronto una ráfaga blanca y una gris se hicieron presentes delante de él.
- ¡Largo! ¡No las quiero ver! - bramo aun sosteniendo su cabeza y desatando vientos amenazadores por toda la sala.
- ¿Que te pasa Zeus? esta mañana te encuentro en... esa habitación - dijo lo ultimo con total desprecio Hera señalando hacia el pasillo. Atenea les veía atentamente, no comprendía demasiado de lo que estaban diciendo pero sabía muy bien a que habitación se refería así que comenzó a atar cabos.
- ¿Qué hacías en la habitación de mi madre, padre? – pregunto con el ceño fruncido a ella no le gustaba no entender las cosas, la información siempre era importante para trazar una estrategia.
- ¡Afíste tous na pané! ¡Áse me! - les grito a las dos empujándolas con una ráfaga de viento, y algunos rayo - ¡Milíste! !Stamatíste ourliázonta! - el clima dentro de la habitación se pánica cada vez peor, ella apenas podían ver con la gran ventisca que se formaba amenazando convertirse en un tornado.
- ¡Que te pasa Zeus! ¡Detente Ya! - bramo Hera ya cansada de todo esto.
- Haremos que se callen pero necesitamos saber ¿quien grita? - dijo Atenea con tono calmo tratando de que su padre se tranquilice. Hera se la quedo mirando ¿es que acaso no veía que el no le iba a oír?, sino la oyó a ella que era su esposa peor a ella que solo era una mocosa desde su perspectiva.
- Todos, todos gritan - repetía Zeus volviendo al idioma actual y apaciguando un poco los vientos, lo que hacia a Hera enfurecer, era una vez mas como en la sala. El obedeció, la escucho a Atenea y no a ella.
- ¿Quiénes son todos? - cuestiono con cautela la diosa de la sabiduría acercándose un poco mas, lo mismo hizo la diosa del matrimonio.
- Ellos, el bebe, la niña suplica. Arde, es el peor lugar - comenzó a murmurar mas y mas cosas, que las dos no entendían para nada.
- ¿Como llegaste a la habitación de Metis? - pregunto ahora Hera, sentándose a su lado, el respiraba con irregularidad sus manos tenían icor dorado, habían heridas abriéndose, un golpe apareció en un lado de su cráneo cuando levanto la cabeza.
- No lo sé, ella no deja de rogar - su respiración era cada vez mas errática y un segundo después una ráfaga de viento cruzo la habitación haciendo que ella sienta demasiado frió y después de eso una oleada de calor. Miraron para todas partes no había nada que lo provocara, de la nada las heridas del rey comenzaron a curarse pero el seguía sin respirar con normalidad.
- ¿Soñaste algo cuando estabas ahí? - cuestiono Atenea viendo las heridas que desaparecían y comenzando a hacer conjeturas con la poca información que tenia, Hera le había dicho mientras llegaban que le encontró dormido. Eso era extraño, Hipnos no solía trabajar en ellos debido a que ellos no lo necesitaban.
- Tres mujeres - fue todo lo que dijo él un poco mas tranquilo, el dolor pareció menguar, Hera y Atenea compartieron una mirada.
- Las moiras - dijeron al unisono y comenzaron a cuestionarse que estarían tramando esas y si esto lo harían por el trato que estaban llevando acabo. Pero ¿Como se enteraron ellas de este?.
En el templo de Poseidon el ambiente no estaba mejor que en el de Zeus, Tritón estaba aun con la imperceptible sonrisa que le había acompañado desde su pequeña broma en la sala de los tronos, su padre no le reprocho nada por esto, su madre menos. Apolo fue el único que se lo reprocho pues había ido ahí a revisar a su tío que no se encontraba del todo bien por todo lo leído.
- No debiste gritar así - farfullaba el dios de la música mientras examinaba a su tío y el mensajero de los dioses no le presto ni un ápice de atención, seguía sonriendo. - Si quiera préstame atención, soy un dios demasiado sexy para ser ignorado así - lo ultimo lo susurro mientras terminaba la revisión a su tío, y una sonrisa de apodero de sus labios, recordando a su pequeño ya no tan pequeño ex paciente, como le gusto escucharlo reír aunque sea por un rato. Así era como prefería recordarlo y no pensar en el lugar que se encontraba.
- ¿Por que estas tan feliz Tritón? - pregunto Orión, pues la actitud de su hermano inmortal se le hacia sumamente extraña.
- Yo tengo mis razones - le dio una mirada a Teseo quien la esquivo, estaba seguro que el lo vio dormir con Perseo, ¡No había hecho nada malo! pero el dios mensajero parecía no entender eso. - Tal vez Teseo te las cuente - salio de ahí muy tranquilamente dejando a un muy nervioso antiguo héroe.
- ¿De que habla Teseo? - pregunto con interés Belerofonte y el chico simplemente hizo un gesto con las manos de no se no tengo ni la mas mínima idea, se levanto de donde estaba sentado y camino tranquilamente hasta su habitación.
- Ahora son dos los raros - dijo Orión a lado del castaño mirando los caminos que habían tomado sus hermanos, el uno hacia las habitaciones y el otro hacia la biblioteca.
- Maldito Tritón - mascullaba el antiguo héroe aunque no entendía porque le molestaba tanto el hecho de que le dijera a los demás que Perseo durmió en su cama. ¡No habían hecho nada! ... bueno al menos nada que el recordara, ¿Habían hecho algo? trato de hacer memoria mientras se sentaba en su cama.- No hicimos nada... - dijo para sí mismo mirando la cama perfectamente tendida. Paso una mano sobre ella y se quedo pensando.
- Teseo - dijo Anfitrite en el marco de la puerta, ella también lo había visto con Perseo así que las mejillas de el tomaron color, no demasiado, se aclaro la garganta. Ni sabia porque se ponía así - ¿Podemos hablar? - El chico asintió y ella termino de entrar en la habitación - Cariño quiero saber que te pasa - comenzó ella con voz dulce, después de todo para ella el fue como un hijo mas.
- Nada - dijo el desviando la mirad ¿Por que desviaba la mirada? ¿Por que ella lo vio en esa situación en la mañana? pero si no seria la primera vez, ya seria como la quinta, después de todo las náyades eran muy hermosas y serviciales. Aunque bastante celosas.
- Teseo por favor - dijo ella y el capto que eso no la iba a convencer, respiro hondo.
- No es nada, Lady Anfitrite - relamió su labio antes de seguir - solo no me agrado que me hayas encontrado aquí con Perseo y no entiendo el porque - frunció el ceño y ella sonrió mientras pasaba una mano por su mejilla.
- ¿Enserio no lo entiendes? - inquirió ella y Teseo negó rotundamente con la cabeza, ella sonrió como si lo que el no entendía era demasiado obvio - Bueno ya lo descubrirás, pero no solo me preocupa eso Teseo - ella le dio una mirada de esas que solo las madres daban y el suspiro. Vaya que ella si tenia instinto de madre.
- Eh pero no se lo diga a nadie por favor - pidió antes que todo, ella hizo un movimiento y silencio toda la habitación.
- Puedes confiar siempre en mi Teseo - aseguro ella.
- Es que... - no sabia por donde comenzar - He estado hablando con Percy - ella frunció el ceño, el esquivaba su mirada - Me dijo que por favor vigile aquí, que sea sus ojos y oídos pero nadie debe saberlo - ella sintió.
- Pero me parece riesgoso - dijo ella tratando de recordar como es que se podían hacer estas comunicaciones.
- No es todo el tiempo, es solo a veces. Ambos sabemos que si nos excedemos puede ser peligros, así que ninguno hará eso - afirmo él pero había algo en su voz que a la diosa no le dio confianza, había algo ahí - Ademas de esa forma el se entero también del trato y ya le dijo a las moiras ellas se harán cargo - eso distrajo la mente de la diosa.
- ¿Ellas harán algo ? el chico asintió como toda respuesta, eso alivio un poco a la esposa de Poseidón y pronto escucharon a lo lejos una caracola.
- Creo que ya van a seguir con la lectura - dijo Teseo y ella asintió era lo mas probable pues no se solía escuchar eso ahí. Ella movió la mano y quito el silenciador que no permitía que el sonido salga de ahí y salieron hacia donde estaba el resto de la familia. - No te equivoques hermanito - susurro el cuando ella se alejo un poco.
