Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, la historia tiene como único fin entretener. Perdón si esta historia es medio pesada y no les gusta… pero es lo primero que hice y bueno, yo disfrute escribiéndola. Tal vez los próximos son mejores. Si leen los capítulos, ¡Gracias! =)

Capitulo 25:

Dos meses después:

Luego de aquella confesión, algo pareció haberse perdido entre mi amiga y yo. Nuestra amistad seguía igual de inseparable, pero en ocasiones, cuando me veía con disimulo sabia que pensaba en mas de una cosa. Y, yo también lo hacia, créanme. Pero trataba de que no vuelvan las mismas preguntas a mi cabeza, porque ya estaba agotada de tener que buscar una excusa para apartarlas. El calendario escolar pasaba mas rápido cada día, con deberes, con los exámenes que pronto se acercarían, pero en mi interior seguía viviendo una lentitud insoportable en cada parte del colegio. Cada lugar por el caminaba, veía una figura rubia parada, sentada o apoyada en la gris y fría pared, llena de secretos que ambos compartíamos. En las clases trataba de no girar la cabeza, de no escuchar su voz o su risa. Porque me sentía culpable por pensar y sentir lo que me atormentaba… desde hacia dos años. Si, el miedo a perder a mis primos, el miedo a no poder respetar el sufrimiento de mis padres por su pasado, por su historia, por su valentía para luchar contra el lado oscuro, por el miedo de haberlos perdido antes de haber nacido me impedía ver reflejado en los ojos grises llenos de angustia mi dolor. Sabia que Scorpius estaba en la misma situación, sabia que el quería explicarme porque nada de lo que parecía ser perfecto para nosotros funciono. Pero siendo realista… ninguno lo sabía. El se entero a los catorce años cuanto daño su familia había echo. Cuando Albus lo enfrento. Mi tío Fred muriendo en manos de Bellatrix, tía de su padre… la misma sangre. Si de honor se trataba, al diablo con su maldito honor, era un ser humano, tenia corazón, tenia una mente que le decía todo lo que estaba bien para el pero que le impedía seguir lo que sentía. Pero yo me decía que era en vano… porque los sentimientos en el mundo de las diferencias no existen. Son como el blanco y el negro, el agua y el aceite… las serpientes y los leones. Gryffindor era de valientes, era de leales, era de honestos… yo no era valiente, no era leal y mucho menos honesta conmigo misma. Maldita vergüenza por seguir lo correcto, por seguir la palabra que no me creía. La lealtad esta en sentirse fuerte y creer en los pensamientos. Yo no podía creer en nada, yo no quería creer en nada, porque me ahogaba con mis inútiles explicaciones. Para variar en comentarios, había dado mis MHB de la mejor manera posible, había sido felicitada por la familia Weasley con una enorme celebración en la Madriguera, donde asistieron Hagrid, los hijos del tío Bill y los de George, que haciendo reir a toda la mesa menos a su esposa, comento las aventuras de su quinto año en Hogwarts y como eso le costo su ausencia en los últimos partidos de quidditch. El tío Harry se sentía culpable por eso pero estuvieron de acuerdo en que "Draco Malfoy" se merecía aquella golpiza. Y otra vez el apellido de esa familia retumbaba en mis oídos como música lejana y otra vez la abuela Molly se ponía morada como remolacha y amenazando a su hijo y yerno, les prohibió comentar más cosas de esas en la mesa. Jamás se hablaba de los Malfoy, jamás se hablaba de su pasado… jamás me entere de nada, hasta que un día en casa paras las vacaciones de navidad, las que solo estuvimos lo Weasley en nuestra acogedora morada, le pregunte a mi madre con disimulo algo sobre el tema. Incomoda y con una dura expresión en su rostro oculto su tensión en adornar la mesa mientras susurraba palabras muy rápidas:

-Hablar de esa familia aquí Rose… es complicado. No se si estaría bien faltarle a la palabra a tu padre y contarte cosas que no deberías saber hasta cumplir los…

-¿Qué?, ¿los diecisiete?-Mire a mi madre con gracia-Mama… ¿recordas el vestido rosa con volados?.

Sintiéndose chantajeada mi madre dejo una servilleta roja en la mesa mientras caminaba hacia la puerta y veía a mi padre y a Hugo, adornar el árbol con guirnaldas que cantaban y botas en la chimenea que hablaban entre si. Me tomo de la mano y caminamos hasta la cocina, dejando el living, y cerro la puerta mientras me apoyaba sobre el bajo mesada. Me miro con el ceño fruncido y trato de tomar el tono de "madre enojada":

-¿Qué es lo que quieres saber?

Trate de pensar bien las preguntas, o las mas importantes, o las que me sacarían de dudas. Me retorcía las manos nerviosa buscando un punto en donde concentrarme y cuando tuve el aliento y la idea en mi cabeza, mire los ojos marrones de mi madre.

-¿Ellos te torturaron?-Sorprendida por mi interrogación me miro con desconfianza.

-¿Cómo te enteraste de eso?-Era un mal comienzo si hablaba así.

-Contéstame mama… no importa como lo haya sabido, en algún momento iba a enterarme ¿no te parece?-Asentí para que moviera sus labios y apagara con su respuesta las llamas que crecían dentro de mi.

-Bueno…-Miro hacia el suelo con pena en sus ojos y sentí que con obligación, la hacia volver al pasado-… ellos no. Ellos estaba extasiados por tenerme allí… por habernos encontrado. Ellos querían recuperar su gloria, su honor… querían llevarse las de ganar. No le importaba cuanto tuvieran que hacer para mantener su línea… Lucius Malfoy no me torturo, tampoco su esposa… menos Draco.

Mi madre tenía la valentía para defenderlos, para justificar sus actos, muy lejos de los oídos de mi padre claro. Me miro a los ojos y continúo hablando.

-Draco Malfoy, mi compañero… jamás dijo que éramos nosotros los que estábamos ahí, tampoco nada de las otras personas secuestradas que habían llegado con nosotros… el no delato a sus enemigos… es lo que me sorprende hasta el día de hoy-Sus ojos se estaban humedeciendo-Nunca tuve el valor para preguntarle que le llevo a no afirmar ni negar que éramos a quienes estaban buscando… su madre salvo a Harry… su madre salvo la vida de mi mejor amigo y… yo les debo a ellos algo mas que un simple gracias o una palabra de respeto.

La mire admirada, con ganas de abrazarla. Se cruzo de brazos y se apoyo a mi lado, mirando un punto en la pared blanca, haciendo que su perfil me pareciera el más severo.

-Su familia estaba llena de gente malvada… loca de rebelión…-Me miro con lastima y poco a poco levanto la manga de su camisa y me mostró, las palabras "sangre sucia". Me tape la boca con una mano mientras trataba de asimilar lo que estaba viendo. Aunque hubiera querido saber todo, no podía escuchar mas. Mi madre había sido una mujer muy valiente y yo me había dedicado a poner en duda mis versiones de porque o no seguir sin el juego.

-Rose…-La mire con lagrimas resbalando por mis rojas mejillas y sonrió de lado-Nunca dejes que el exterior de una persona… sea un impedimento para ver mas haya de la verdad… eres libre para tener pensamientos propios. Eres inteligente… y si me escuchas y tenes la razón para pensar mas de una vez lo que te eh contado, se que actuaras… no te dejes cegar por la mentira y el dolor.

Me habían nombrado prefecta para orgullo de mis padres y de mis abuelos, muggles y los tan amados magos pelirrojos. Quería sentirme contenta por mí, porque había logrado mucho más de lo que hubiera esperado. Pero no podía. Los exámenes se estaban acercando y pasábamos con Tatiana, y en ocasiones con Albus, horas en la biblioteca. Mi amiga sufría pequeños ataques nerviosos que se le pasaban comiendo chocolate en la puerta de la biblioteca. Como si hubiera sido atacada por dementores y luego iluminada con un Patronus. Sus crisis aumentaba cuando leíamos lo anotado en pociones y cuando decidíamos, practicar clandestinamente una poción en el baño, pero en mas de una ocasión habíamos tenido que juntar las cosas rápidamente y meternos en un cubículo porque las chicas entraban a asearse. Mi amiga se negó a seguir haciendo eso cuando la poción que tomo consistencia de barro se le callo en el cabello. Fue un verdadero dolor de estomago evitar reírme frente a ella. Pero luego, era todo muy tranquilo. Mi amiga no se atrevió a preguntarme nunca sobre Scorpius, pero presentía que estaba atenta a cada mirada o actitud en mí. Caminando por uno de los pasillos del cuarto piso, en una de esas tardes soleadas de Mayo, fue el primer encuentro tenso entre los Slytherin y Gryffindor, la primera vez en el que Malfoy, me volvía a hablar.

-No creo que sea tan grave… podes organizarte, o ponerte de acuerdo con Albus. Llegaras tanto a los exámenes como a los partidos pero yo sigo sosteniendo que eso es tiempo perdido.

-Dijiste que ibas a apoyarme Rose…-Mi amiga fruncía el entrecejo presa del enojo mientras caminábamos para la cena al gran comedor, mucho mas temprano de lo normal.

-Te apoyo, yo jamás dije que no lo hacia… pero los estudios son importantes, no son cualquier examen. ¿Piensas hacer lo que hizo Albus el año pasado?-Negó-Ah… porque no creo que puedas retener las doscientas hojas del libro de Transformaciones para ese día… ¿Qué es eso que tienes ahí?

Una Hufflepuf de primero se paro en seco al verme y se detuvo agarrando fuerte una bolsa de color marrón.

-Muéstrame… por favor.

Al ver la "P" en mi pecho comenzó a temblar haciendo que mi amiga frunciera los labios y me mirara con reproche.

-Estas asustándola…

-¡No!-Negué mirando la bolsa con desconfianza-¿Te estoy asustando?

La castaña no contesto si no que sus ojos negros me hicieron sentir fría, como si estuviera congelándome con la mirada.

-¿Piensas que te lo dirá?, para ser prefecta eres un poco despistada Rose-Mis mejillas se pusieron rojas al momento en que la pequeña abría la bolsa y veía dentro de ella confites y dulces.

-¿De que son?-Los ojos negros se fijaron en los verdes de mi amiga y con una voz chillona contesto a su pregunta:

-Son de chocolate y pasas…

-Guarda esa bolsa ahora mismo si no tendré que descontarte puntos-Me sentía culpable por la incomodidad de la chica de primero pero la hipocresía de Tatiana me hizo enrojecer de la indignación.

-¡Son mis favoritos!-Con una sonrisa de oreja a oreja abrió un poco mas la bolsa y olvidándose de que tenia un prefecto a su lado, que era su amiga y que se estaba burlando tomo uno de la bolsa y lo intento abrir, pero se lo agarre de la mano apartándolo de su boca y ante el susto que las dos se pegaron aproveche para confiscarlo y mirar a la castaña con el ceño fruncido.

-Vete a tu clase-Con paso apresurado y moviendo las piernas muy rápido se perdió de vista mientras fulminaba con la mirada a la morena.

-Y a ti te descontare puntos y le diré a la profesora Aline sobre tus dudas sobre el quidditch.

-¡No te metas con el quidditch!-Reí fingiendo aun irritación y seguí caminando a su lado, tomando la marcha.

-Bueno… ¿entonces luego de cenar nos juntamos con Albus a repasar Runas?

-¿Quién es Albus?-Sonrió de lado.

-Es un moreno, bastante apuesto, su apellido es Potter no se si lo conoces… creo que lo hemos visto en la sala…

Se callo al instante, mientras miraba hacia el frente. No tarde en mirar hacia el centro del pasillo, y caminando con paso lento, siguiendo a la Gryffindor vi a dos personas caminar muy lentamente, hablando entre si animadamente. Scorpius Malfoy, mucho mas alto, apuesto, atractivo y bonachón' que antes, con la misma mirada fría, dura y cruel caminaba junto a un Marcus, también cambiado. Ellos notaron nuestra presencia, y cuando los ojos grises se cruzaron con los míos aparto la mirada hacia los cuadros de las paredes mientras su amigo, Marcus Flint se paraba frente a nosotras, haciendo que paráramos en seco y lo mirara nerviosa y llena de dudas, que volvían a nadar en las aguas de mi desesperanza.

-Hola Rose… ¿Cómo estas?-Sonreí de lado estúpidamente y apartando la mirada hacia su escudo, de una serpiente, evite los ojos grises mas espantosamente familiares.

-Bien Marcus, ¿y tú?

-Yo estoy bien.

El silencio inundo el pasillo tanto como la incomodidad de los cuatro, Tatiana analizaba cada fecha y aspecto de los cuadros mientras Marcus me analizaba el rostro, a su lado, Malfoy se limitaba a respirar y ver sus pies. Cuando pude sostenerla la mirada mi alivio de acrecentó pues había comenzado a hablar con mi amiga.

-Te eh visto jugar al quidditch… eres muy buena.

Había tocado el punto mas critico y no nos iríamos de allí en horas si no cambiaban el tema luego de diez minuto.

-Muchas gracias… eres el primero que lo nota-Las ultimas palabras las pronuncio con sarcasmo.

-Dime… ¿tu capitán tiene noción de las jug…?

No había podido escuchar sobre las jugadas europeas y americanas de quidditch porque Malfoy había levantado la mirada, y en un choque de confusión nuestro contacto fue visual. Y volvió a formarse en mi el nudo en el estomago, que había estado apagado por varios meses sin su voz. No podía concentrarme, oír nada de lo que decían mis compañeros, porque el Slytherin no pronunciaba ningún saludo grosero o malicioso. No decía nada… y me estaba irritando, mas no podía dejar de ver mi reflejo en esos hermosos ojos grises que no me dejaban dormir. Recordé las palabras de mi madre, la nota del profeta, y sus notas que guardadas en mi cajón, me acompañaban cada noche… sintiendo que el estaba junto a mi y que susurraba mi nombre mientras veíamos la salida de la luna. Recordé en esos segundos todas las escapadas del castillo mientras todo era perfecto. Y podía jurar que el las estaba recordando, porque sonrió de lado, como nunca antes lo había visto. Sus labios pálidos se separaron y su voz llego a mis oídos.

-Hola.

Tarde varios segundos, que fueron eternos en debatirme si contestarle. Pero un tímido:

-Hola-Se escapo de mi vos-Malfoy…

Y ambos, sonreímos de frente, mientras nuestros amigos no dejaban de hablar de sus quejas hacia el arbitraje de Hooch,