¿Hola?¿hay alguien por ahí?¿algún signo de vida? ...Ok, Hello, darkness my old friend I´ve come to talk.. Bueno me dejo de payasadas. Si hay algún sobreviviente allí afuera y puede leerme, es porque tu eres una de las trece razones por las que no estoy viva. xD (sí, necesito amigos) Ahora poniéndose serios, lamento muchísimo la demora, pero mi capacidad de ser una procastinadora de mierda me mantuvo lejos de mis firmes propósitos de acabar esta historia para antes de este año. Fuera de que mi vida real esta bastante movidita, los momentos que tengo para mi los uso para dormir y vagar. (soy un desastre, I know) Pero lo importante es que me decidí a ponerle orden a mi vida y por eso en lugar de estudiar como debería estar haciendo estoy aquí divagando tristemente. :´v

Así que, viendo que este capítulo estaba acabado hace milenios decidí subirlo. Lo que no me esperaba es que el epílogo que tenía escrito no apareciera por ningún lado, por lo que apenas tenga un tiempo voy a escribirlo de nuevo y lo publicare, no se preocupen.

Era hora de que este momento llegara mis queridos, les presento al último capitulo de este fic, ha sido un viaje increíble y me siento infinitamente agradecida de haber contado con su apoyo, sus opiniones y divertidos reviews a lo largo de este historia que me vio crecer, cambiar y (espero que) mejorar.

Antes de que me ponga más sentimental...que lo disfruten y nos leemos abajo.

Yuru Yuri no es mio, sino sería rica, famosa y redefiniría la palabra hentai. ;D


Esto fue último que sucedió en el capítulo anterior:

—Gracias, Kyouko. —Murmuró Yui ligeramente sonrojada contra su oído. —Gracias por estar a mi lado.

—No hay ningún otro sitio donde quisiera estar. —Contestó la rubia con una sonrisa juguetona dibujándose en sus labios a la par que un plan travieso se esbozaba en su cabeza. —Bueno, eso no es del todo cierto…

Yui frunció el ceño y abrió los ojos tratando de distinguir las facciones del rostro de la otaku entre la oscuridad de la habitación.

— ¿Qué significa eso? —Preguntó con incertidumbre la castaña.

—Bueno…—Susurró Kyouko moviéndose lentamente mientras trataba de no reírse y dañar el plan. —Se ocurre un mejor lugar. Me parece que a tu lado no es tan bueno… como encima de ti.

— ¿Qué? —Balbuceó Yui casi sin voz. Sus mejillas se calentaron y agradeció estar casi en la penumbra o de otra manera Kyouko se habría burlado de ella y alardeado de su capacidad de hacerla sonrojar.

Entonces Kyouko logró su cometido y para cuando Yui lo notó estaba bajo el cuerpo de la otaku. Cuando sus miradas se encontraron, Yui sintió la garganta seca. Con la poca luz que entraba por la persiana americana, podía distinguir esas pupilas azules casi oscurecidas mirándola con tal intensidad que si no estuviera recostada, le habría hecho temblar hasta las rodillas.

—Deberías saberlo, Yui. No me gusta perder. —Contestó la rubia sin poder dejar de sonreír con malicia.

—Kyouko…y-yo…—Masculló Yui perdida ante la intensidad del momento.

Necesitó humedecerse los labios, repentinamente resecos y mientras miraba el techo blanco de la habitación buscando algo de coherencia para poder expresar alguno de los pensamientos erráticos de su mente, se perdió de la manera en la que Kyouko admiró hipnotizada el movimiento. La rubia se estremeció inevitablemente, el plan había escalado dramáticamente. Su intención inicial había sido molestar un poco a Yui y hacerla sonrojar otro poco, y lo había cumplido. El problema es que había subestimado su propia reacción y el rumbo erótico por el que se habían ido sus pensamientos. Habían básicamente estado juntas buena parte de la tarde, sin contar la noche anterior…pero por alguna razón era como si su cuerpo le suplicara por más. Se había vuelto adicta. No era el simple placer físico, eso también ayudaba, pero era más lo que ocurría al momento después. La forma en la que Yui cuidaba de ella tratándola como a una princesa, el cómo no le importaba ceder ante ella y se entregaba completamente a sus caprichos.

El cariño que le profesaba era algo tan precioso, que Kyouko se sentía insaciable. Sí, quería que Yui le hiciera el amor hasta el cansancio tanto como ella quería hacerle el amor a la castaña, pero era algo más que eso. Era esa sensación de estar a salvo y en casa, que tenía justo después, cuando Yui la abrazaba con dulzura como queriéndola proteger del mundo, la forma en la que susurraba cosas dulces, la forma en la que se sonrojaba porque tal vez creía que estaba siendo muy cursi. Kyouko sabía que si antes quería a Yui, ahora que la había tenido entre sus brazos, que la había amado y había contemplado cada aspecto de ella como amante, probablemente no sería capaz de vivir sin ella.

—Kyouko…—Tartamudeó Yui sin saber que decir y maldiciendo él no poder expresar bien lo que pasaba por su mente.

La aludida solo sonrió, tampoco estaba en condiciones como para hacer un discurso o algo así, en realidad lo único en lo que podía pensar era en lo mucho que quería a Yui nuevamente y él porque aún seguían allí mirándose como dos tontas en lugar de volver a perderse entre la otra. Así que al ver que su chica parecía no ser capaz de reaccionar, ella interrumpió el incesante balbuceó con un roce de labios que pronto se transformó en un beso hambriento. Sus manos se perdieron entre la nuca de Funami intentando hacer el beso más profundo a la par que la castaña se apretaba a ella lo más posible.

Era como si no pudieran detenerse, la delicadeza total se perdió porque ninguna de las dos podía o quería tomar las cosas con calma, terminaron cediendo ante el hambre que tenían, las ganas de abarcarlo todo, tomarlo todo…como si nunca se hubieran besado antes, como si nunca se hubieran perdido en ese torbellino de placer antes. Como las dos adolescentes que eran. Era la primera vez que se abandonaban de esa forma a sí mismas con la esperanza de estar más cerca de la otra, con la desesperación de sentir que, a pesar de que no había ni un solo centímetro que las separara físicamente, aun no estaban tan cerca como querían.

Solo pudieron parar cuando ambas estaban demasiado exhaustas como para otra cosa, una timidez tonta las embargó cuando fueron conscientes de que se habían perdido cualquier inhibición, de que habían cedido a sus más bajos instintos y que eso había sido increíblemente satisfactorio. Así que, avergonzadas y sin ser capaces de mirarse a la cara, pero con sus cuerpos íntimamente entrelazados pronto cayeron en un sueño tranquilo y relajante.

Si hubieran sabido lo que les depararía el destino en tan solo unas pocas horas, ninguna de las dos hubiera querido levantarse de esa cama.


Veinticuatroavo Capítulo. Sesenta minutos.

—Por favor…no tiene que hacerlo. —Masculló Yui con las mejillas inundadas de lágrimas odiándose por tener que rogarle a esa detestable mujer. —No así…n-no así.

— ¿Entonces cómo? ¿Quieres una muerte tranquila? ¿Recostada en una cama sin poder levantarte y esperando a que llegue esa pequeña falla que te permita acabar con tu miserable vida? —Se burló la mujer jugueteando con el revólver calibre veintidós que tenía en mano. —Bueno, quien soy yo para juzgar, de tal palo tal astilla…

— ¿De qué habla? —Inquirió la castaña entre furiosa y desconcertada.

—Oh, cariño…es una lástima que vayas a morir sin saberlo, pero desde luego lo único que me interesa es destruirte.

Yui se quedó de piedra, se preguntó en que momento las cosas habían vuelto a cambiar tanto. Hace unas pocas horas se había despertado con el aroma del cabello de Kyouko y la chica que amaba entre sus brazos. Se había sentido feliz y plena. Las había despertado el detective para darles la noticia de que el payaso había sido identificado y era el mismo sujeto que había tomado las fotos a juzgar por los rastros químicos del látex de la máscara y de madera en algunas fotografías. Había sido un trabajo impecable y con el ADN que habían encontrado en algunos espejos rotos que habían sido escondidos y tirados en una bodega cercana era cuestión de horas hasta que hubiera una coincidencia en la base de datos y pudieran conocer la identidad de aquel hombre.

Su padre se había comunicado con ella para informarle que había hecho arreglos para que ella y Kyouko viajaran a Melbourne, Australia y se quedaran en el hotel donde él se alojaba, esa misma tarde para mayor tranquilidad. Así que tan pronto como le dio a conocer a su chica la noticia ambas se dedicaron a despedirse de todas sus amigas mediante Skype ya que tenían prohibido salir de la habitación por cuestiones de seguridad.

Faltaban apenas sesenta minutos para que el auto que las iba a llevar al aeropuerto pasara por ellas. La emoción las tenía en las nubes, tanto que ya no se hallaban a sí mismas, la ansiedad las estaba matando, en su caso sentía que se le iba a parar el corazón en cualquier instante, en caso de Kyouko su estómago pedía a gritos una barra de chocolate o algo dulce.

—Kyouko, no deberías salir…ya escuchaste las instrucciones del detective. —Insistió Yui mientras trataba de entretenerse pasando canales en la televisión.

—Vamos Yui, hay una máquina expendedora al final del pasillo. No van a traernos una simple barra de chocolate como servicio a la habitación. Serán cinco minutos, quizás diez si compro las suficientes como para llevar a Australia. — Suplicó Kyouko enérgicamente haciendo su mejor cara de perrito abandonado.

—Al menos guárdame alguna. —Se rindió Yui resignada.

Kyouko asintió enérgicamente y después de tomar todo el cambio necesario para la maquina salió alegremente de la habitación. No era solo las barras de chocolate, tenía que admitir. Era el hecho de estar tanto tiempo alrededor de Yui. Después de aquel desbordante e increíble encuentro había sido raro mirarse a la cara, ella misma se sentía un poco tonta por ser incapaz de interactuar con Yui con más naturalidad, pero se sentía algo abrumada por lo que había sentido la noche anterior. Así que necesitaba algo de espacio, y dado que tendrían al menos otras cinco o seis horas sin poder separarse era su única opción.

Habrían pasado apenas cinco minutos cuando un golpeteo en la puerta llamó su atención. Yui bufó al ver las llaves de Kyouko sobre la mesa y se levantó a abrir la puerta. El cañón de un revólver fue lo primero que vio, lo segundo fue la sonrisa triunfante de su madrastra que la obligó a retroceder hacía la habitación.

—Cielo, ¿nunca te han enseñado a que antes de abrir una puerta tienes que ver quién es? —Se burló la mujer frente a ella antes de cerrar la puerta tras de sí.

Yui estaba aterrada, no entendía que hacía esa mujer allí ni que había sucedido con Kyouko. Decidió no decir nada al respecto y dejar que Danielle le diera la información poco a poco, pues aún estaba la posibilidad de que ni si quiera supiera que Kyouko estuviese con ella.

— ¿Qué hace aquí? —Preguntó la castaña con la voz temblorosa.

— ¿Creías que te iba dejar ir tan fácil? —Se burló la mujer con una sonrisa depredadora dibujada en sus labios pintados de rojo. —Estuve buscándote un buen tiempo, no pensé en Tokio porque me imagine que tu padre tendría más creatividad, supongo que no te quiere lo suficiente como para esconderte bien de mí. Y luego me llamaste, y tú misma te entregaste a mí, tal vez creíste que ya no tendría el número activado después de escapar de prisión, pero aquí estamos, te equivocaste. Tu padre no te esconde pero no hace falta si te entregas a ti misma en bandeja de plata.

—Quizás es porque sabe que nunca ha sido muy capaz, lo único que ha logrado en su vida fue a base de engaños y traiciones. —Escupió Yui con odio tratando de no mirar a la puerta y darle a entender a la pelirroja que estaba esperando a alguien, pero con cada minuto que pasaba no sabía cómo sentirse, si Kyouko golpeaba esa puerta estaba condenada pero si no aparecía significaba que algo le había sucedido en el camino.

—Oh, no seas así. En realidad te equivocas, para poder triunfar en la forma que lo he hecho se requiere de muchas cualidades que no cualquiera posee, de ser una miserable secretaría termine siendo una mujer inmensamente rica, ¿Qué pensaría tu madre si supiera que tu papá cayó bajo mis encantos casi al instante en el que ella se fue? —Expuso Danielle con veneno en cada palabra deleitándose de como Yui se veía cada vez más molesta. — Quién sabe si incluso antes.

El teléfono de Yui sonó cambiando el foco de atención de ambas, la mujer se acercó al IPhone que estaba encima de la mesa y frunció el ceño al ver la identidad de la persona que llamaba. Agarró el aparató y se lo tendió a Yui quien lo tomó con duda.

—Contesta. Y más te vale que no se te salga nada, sino en menos de lo que se demore en colgar ya estarás tres metros bajo tierra…y no necesariamente muerta. —Le amenazó con un dejé de peligro en la voz.

Yui contestó el teléfono y la mujer activó la opción de altavoz.

— ¿Sí? —Murmuró dubitativamente tratando de reponerse.

—Hola, señorita Funami…tengo muy buenas noticias. Sé que en este momento no estarás pensando en eso con esas vacaciones que se te aproximan, pero no solo identificamos al hombre que te atacó en la feria, acabo de encerrarlo en una celda después de obtener una confesión firmada.

—Oh… ¿en serio? —Contestó Yui casi sin voz, por la expresión en el rostro de la que alguna vez fue su madrastra estaba en grandes problemas.

—Sí, no solo eso…pudimos rastrear la base donde operaban, ya tenemos varias cajas repletas de documentos que los inculpan a ambos de crímenes por lavado de activos, robo de identidad, secuestro, extorsión y con cada caja hay al menos otros cinco delitos más, para cuando los capturemos quizás incluso vayan presos en el exterior, digamos que no solo han hecho desastres aquí en Japón. —Finalizó el detective entusiasmado.

Se hizo un silencio en la línea que lo hizo fruncir el ceño preocupado.

— ¿Yui-chan? ¿Está todo bien?—Inquirió con duda.

Ante la mirada psicótica que tenía la pelirroja, a Yui no le quedó otra que disimular, de alguna forma tendría que comunicarle al detective que no estaba sola, trató de componerse mientras su mente daba vueltas en busca de la forma más acertada.

—Sí, si…yo solo estaba casi en shock. Se ve que cada quien recibe lo que da. No puedo creer que esa mujer vaya a terminar en prisión. ¿Y el cómplice, qué relación tiene con ella? —Preguntó Yui tratando de ganar tiempo.

—Eran amantes, de todas formas es probable que ella lo estuviera usando por su dinero. No es multimillonario pero su abuelo murió y le dejo una buena herencia. Aunque, definitivamente te confieso que es más agradable a la vista con mascara de payaso que sin ella. —Se burló el detective.

Yui empezaba a odiarlo un poco. En una situación normal estaría seguramente riéndose pero en ese instante con cada comentario del hombre, el semblante de su ex madrastra se volvía cada vez más oscuro y peligroso.

—Bueno, creo que voy a colgar. Ya sabe que me está esperando la loca vida pagana, me alegra mucho escuchar que todo está bien. Hablaremos apenas haya alguna otra novedad. —Lo despachó Yui rápidamente, ese hombre le estaba sentenciando a una muerte tonta.

—Es cierto, el auto no demora en pasar. En pocos minutos estarás en el aeropuerto y en unas horas todo esto no será más que un mal sueño.

Yui quiso matarlo, definitivamente ese detective se había convertido en su verdugo. Danielle apretaba tan duro el arma que tenía los nudillos blancos.

—Claro, claro. Entonces hasta la próxima. Un saludo a Toshino y a tus niños. Espero que te salves de sus quejas por no estar nunca en casa. Tanto trabajo te hará mal, cuídalos a todos y mándales un beso de mi parte. —Improvisó y antes de que el policía pudiera contestar ella ya había colgado.

Afortunadamente la mujer estaba tan enojada por cómo estaba saliendo todo, que no prestó atención a la última parte, para bien o para mal, ella se había perdido justo en el instante en que el policía había mencionado el aeropuerto.

—Entonces, tu que dices, cariño… ¿estoy bien vestida como para tomar un vuelo a una isla paradisíaca? —Murmuró Danielle con una confianza que hizo que Yui se retorciera del miedo, ahora solo esperaba que el detective se diera cuenta de que había algo mal.


Kyouko estaba frustrada, la máquina de su piso no funcionaba al igual que el ascensor. Así que había tenido que bajar un montón de escaleras para nada, pues la máquina de abajo estaba fuera de servicio. Tenía hambre así que se dirigió al restaurant maldiciéndose por no haber optado por el servicio a la habitación después de todo, solo esperaba que Yui no estuviera enloqueciéndose porque llevaba un buen rato sin aparecer.

Subió medio confundida sin recordar exactamente si ya había pasado por allí, cuando recordó que los policías que interceptaban las cámaras del hotel estaban justo en una habitación de esa ala, quizás ellos la convidaran a algún bocadillo.

Golpeó ligeramente la puerta y se sorprendió cuando la madera cedió casi con el roce de su mano. Algo preocupada abrió la puerta despacio, sintió que estaba a punto de desmayarse cuando vio los cuerpos sin vida de los policías aun recostados en sus sillas. Quiso gritar pero no salió ningún sonido de su garganta, aterrada avanzó y aunque la escena no era muy sangrienta o terrible, lo que sugería una muerte rápida, el hecho de que dos de los hombres que estaban velando por ellas estuvieran muertos sacudió todas sus alarmas.

En seguida pensó en Yui. Antes de salir de la habitación trato de comunicarse con la policía pero los teléfonos no tenían línea, vio un radio tirado bajo la mesa y poniendo en el sus últimas esperanzas trató de comunicarse con el auto que vigilaba afuera, pero el silencio fue la peor su única repuesta.

No quiso perder más tiempo, hizo un barrido visual de las cosas que podrían servirle y en cuanto estuvo lista salió corriendo en dirección a su habitación, necesitaba avisar a Yui y si conseguía algo de ayuda por el camino sería un bonus extra.


El detective Ayagasaki no tuvo que pensarlo mucho, tras el extraño comportamiento de Yui y la aún más extraña despedida llamó inmediatamente a los hombres que había ubicado en el hotel donde estaban hospedadas las chicas.

Ninguno respondió y eso sí que no le gustó.

Su única hija estaba por graduarse de la universidad de Hong Kong en literatura, su esposa, Saki había muerto hace diez años en un accidente de tráfico y la única Toshino que conocía era la esposa de un primo. No habían niños en su vida, no a menos de que su hija le diera esa sorpresa…Pronto algo hizo click y recordó que el apellido novia de Yui era Toshino, por el mensaje deducía que Yui estaba acompañada de alguien diferente a la rubia, aquel ultimo pedazo de "cuídalos a todos y mándales un beso de mi parte" le hizo estremecerse, sonó demasiado sentimental, demasiado cargado como para una despedida casual…no lo quería creer pero sonaba casi como las últimas palabras de despedida.

No lo pensó más, giró el auto con dirección al hotel mientras que mandaba a todas las unidades posibles y una unidad de inteligencia a la habitación donde estaban las chicas.


Los sollozos de Yui eran difícilmente audibles, el miedo le podía pero el orgullo le impedía perder la compostura. Tras algunos comentarios malintencionados y amenazas, Danielle le había golpeado, no había sido un golpe terrible pero si había sido suficiente como para hacerle sangrar el labio.

—Tantos años de soportar a tu padre y a ti, ¿para qué? Para que una mocosa lesbiana de doce años lo arruinara todo, no te imaginas lo repugnante que fue compartir la cama con Tamaki. Tanto para nada, y hoy por fin voy a destruirte, voy a hacerte odiar a tu padre tanto como lo odio yo. —Se mofó la pelirroja con diversión. —Va a valer la pena cuando le muestre como las últimas palabras de su hija fueron insultos contra su persona, luego voy a matarlo tan lenta y dolorosamente que me rogara que acabe con él.

—No se saldrá con la suya. —Replicó

—Oh… querida, pero si ya lo hice. —Se burló la mujer vestida de rojo con una sonrisa maniaca dibujándose en su perturbado rostro destilando falsa condescendencia. —Ahora, ¿qué haré contigo? Una muerte rápida es algo demasiado agradable, pero el tiempo está en mi contra. Mmm, no te preocupes, te prometo que vas a rogarme porque te mate después de un poco.

Yui estaba resignada, si la mujer se apresuraba quizás para cuando Kyouko volviera no habría nadie, solo se encontraría con su cuerpo, pero por muy perturbador que sonara… al menos estaría a salvo. Un par de golpes rápidos y ansiosos arruinaron cualquier esperanza. Danielle la observó con el ceño fruncido por unos instantes y con el insistente golpeteo, permitió que su mirada se desplazara por la habitación. Murmuró algo entre dientes para luego apretar el revolver contra la cien de la muchacha.

—Voy a ignorar que no me dijiste que estabas en una pijamada y vas a abrir la puerta y actuar con normalidad. A menos de que quieras ver el cerebro de tu amiguita esparcido en el suelo. —Murmuró la mujer contra el oído de la chica.

—Se equivoca, no hay nadie más conmigo. Es una habitación doble porque así sería más difícil de ubicar. Le dije a una amiga que viniera para despedirme, sus padres la esperan afuera. Si le hace algo y ella no aparece pronto sabrán que algo esta mal. —Susurró Yui tratando de ganar tiempo. Tendría que esperar que Kyouko lograra interpretar la situación.

—De acuerdo. —Masculló la mujer después de unos segundos en los cuales solo se escuchaba el golpeteo cada vez más desesperado al otro lado de la puerta. —No quiero nada raro.

Yui asintió antes de aproximarse a la puerta se limpió la sangre del labio tratando de verse lo más normal posible, las rodillas le temblaban pero trató de olvidarse del miedo. Tenía que hacer lo necesario para sacar a Toshino del peligro.

—Ya voy. —Gritó antes de abrir la puerta lentamente.

— ¡Yui, rápido…!—Empezó Kyouko alarmada tratando de pasar.

Funami se había interpuesto entre la puerta y la habitación. Posó su mano en el hombro de la chica y trató de sonreír pese que cada musculo de su cuerpo estaba demasiado tenso.

—Tranquila, Kyouko. Tus padres entenderán si te demoras un poco despidiéndote. Yo simplemente espero que la pases muy bien, que tengas una vida plena y sin importar lo que suceda que siempre sonrías. Voy a echarte de menos, pero esto tenía que pasar… mi padre quiere que esté más tiempo con él y no hay nada que pueda hacer para evitarlo. —Improvisó la muchacha sintiendo la voz temblarle ligeramente en algunos momentos pero tratando de mantener la calma.

Kyouko la miró confundida antes de que comprendiera algo que la hizo estremecerse: Yui no estaba sola. Estaba tratando de salvarla. No podía irse y dejar a Yui por cuenta propia, vio el rostro suplicante de Funami y como sus labios formaban una simple palabra "miénteme."

Sintiendo un sudor frío recorrerle la espalda y el miedo apoderarse de ella, no pudo hacer otra cosa que escuchar a Yui.

Ella quería que le mintiera.

Y así lo hizo.

—Tienes razón. Vamos a estar bien, vas a irte muy lejos pero no te preocupes no voy a extrañarte. Tengo una vida, amigas…no te creas que eres el centro de mi universo. Ni por un segundo pienses que se me va la vida sin ti conmigo. —Contestó Kyouko con la voz medio rota y lágrimas silenciosas cayendo por sus mejillas. —No es como si te amara, o no pudiera ser capaz imaginarme sin ti. Eres solo mi mejor amiga. Y esto es por tu seguridad…p-por fin vas a estar salvo.

—Si…no te preocupes, quizás, la vida va a hacer que nos encontremos otra vez. —Susurró Yui conteniéndose casi sin lograrlo.

Sin embargo, y cuando parecía que todo iba a ir de acuerdo al improvisado plan, Danielle sujetó violentamente a Funami por el cabello y la arrastró hacia atrás, permitiendo que la puerta se abriera en su totalidad. Kyouko logró omitir un grito de espanto al ver a la mujer apuntando a Yui a con un revolver.

—Oh, niña. Tenías que hacerlo difícil. —Murmuró la mujer más para sí misma que para las chicas. Luego se recompuso y se dirigió a Toshino. — ¿Serías tan amable de entrar y cerrar la puerta, Toshino-san?

— ¡Kyouko corre! —Gritó Yui resistiéndose a la mujer sin éxito. Danielle furiosa la golpeó en la cabeza con la culata del revolver dejándola tirada y adolorida en el suelo.

Kyouko no fue capaz de moverse ni un solo centímetro. La mujer le sonrió macabramente antes de mover ligeramente el revolver hacía ella.

—Así que, ¿por qué no entras y cierras a puerta, querida? —Insistió la mujer y aunque su voz no era especialmente agresivo, estaba implícito que la rubia no tenía otra opción. —Yui, cariño… ¿estás consciente de que acabas de matar a tu mejor amiga? No había razón en el mundo para que le dijeras algo de nuestra situación. Podrías haberle dicho que te ibas para estar más cerca del anciano de tu padre, o por cuestión escolar, de vacaciones…pero no, decidiste contarle que estabas en peligro. Espero que hacerte ver más interesante ante tu amiga haya válido la pena.

—No…espere. —Rogó Yui adolorida entre sollozos sintiendo el sabor metálico de su propia sangre en su boca. —Ella no sabe nada más, solo le dije que un antiguo socio de mi padre estaba de vuelta en Tokio y él se había sentido amenazado y me había pedido que me fuera con él. Ella no sabe nada, por favor. Déjela ir.

La mujer se mantuvo pensativa por unos segundos antes de negar con la cabeza.

—Mi querida, después de conocerte aprendí el gran error que significa dejar cabos sueltos. Y ella podrá no saber ni mi nombre, pero ha visto mi rostro. Y la última vez que deje que una chiquilla supiera algo de mí terminé cinco años presa. —Comentó la mujer con amargura en su voz. —Supongo que gracias a ti voy a conseguirlo, cuando veas como tu amiga muere por tu culpa me rogarás porque te mate.

—Por favor no…—Sollozó Funami desesperada.

Kyouko no podía moverse. Estaba aturdida. Sentía un palpitar en su cabeza y no podía controlar ninguno de sus músculos. Quería con todas sus fuerzas salir corriendo de allí, quería abrir los ojos y darse cuenta de que solo había sido un mal sueño. Quería despertarse y estar rodeada por los brazos de su amorosa novia, segura y feliz. Cuando la mujer se burló una vez más de Yui quien yacía toda ensangrentada y lastimada en el suelo, lo supo. Este era el fin.

—Así que, ¿algunas últimas palabras, Toshino-san? —Inquirió la mujer fríamente dirigiéndose a ella.

Su garganta estaba tan reseca que dolía. Era la primera vez en su vida (y aparentemente también la última) en la que no sabía que decir. Y entonces antes de que pudiera formar alguna palabra coherente, lo sintió. Justo en su pecho, podría jurar que en su corazón. El impacto la hizo retroceder y chocar violentamente con la puerta que estaba a sus espaldas antes de caer al suelo pesadamente.

— ¡No! —Gritó Yui desde el fondo de su cuerpo hasta que se quedó sin voz. Lágrimas caían abundantes y gruesas por sus mejillas y se sintió helada.

Cuando el cuerpo de Kyouko cayó en el suelo el ruido le pareció ensordecedor, pero no se comparaba al silencio que transcurrió por aquellos pocos segundos antes de que su voz resonara rota, gruesa y salvaje. Se sentía adormilada, atontada por el dolor que parecía nublarlo todo, y entonces su sangre empezó a arder. Apretó la mandíbula con tanta fuerza que sus dientes se resintieron, se levantó tan cegada con el odio y la ira que cualquier dolor físico pasó a segundo plano.

— ¡Maldita zorra desagraciada! —Gritó la chica antes de arrojarse contra la mujer que estaba demasiada distraída regocijándose por el dolor de la adolescente.

Pese a que la había tomado por sorpresa, Danielle logró esquivarla y Yui se golpeó contra un mueble. Llorando sin poder evitarlo, cansada y dándose cuenta por primera vez de que no tenía oportunidad en contra de la mujer, Yui dio un vistazo al cuerpo de Kyouko tendido en el suelo y luego miró a la mujer con odio infinito.

—Hazlo. —Le ordenó Funami reincorporándose lentamente hasta quedar a la altura del arma que Danielle sostenía firmemente contra ella.

— ¿Me estás rogando por qué te mate? —Inquirió ligeramente sorprendida la mujer sin poder ocultar su sonrisa de satisfacción.

—Ya lo hiciste. —Contestó la chica refiriéndose a Kyouko.

Su corazón se aceleró sin poder creer que esto estaba sucediendo, la secuencia en la cual aquella mujer asesinaba a su novia se repitió junto con las últimas palabras que Kyouko le había dirigido, como a pesar de todo quería reír porque Kyouko era terrible mintiendo. Dándose cuenta de que ella era demasiado buena en eso cuando se trataba de Kyouko. Recordó su rostro aterrorizado y aniñado tratando de encontrar algo que decir y luego aquella bala despojarla de su vida, extinguirla. Sí, tal vez no era tan buena mintiendo como creía.

Aquella bala le había robado todo. La convirtió en un simple cuerpo, un cuerpo más. No quería morir y mucho menos a manos de esa mujer, pero tampoco quería vivir. Jamás lograría perdonarse por llevar al amor de su vida a la tumba. Jamás sería capaz de vivir sin Kyouko. Si morir significaba algo de alivio a aquel dolor que sentía, iba a hacerlo. Con algo de suerte la policía lograría relacionar los crímenes y evitar que esa psicópata pudiera volver a hacerle daño a alguien más.

—Si eso es lo que deseas, mándale un saludo en el infierno a la zorra de tu madre. —Se burló la mujer disfrutando como el rostro de Funami era salpicado por tantas emociones en un solo instante.

Con cada segundo convertido en hora, Yui finalmente encontró el sentido. Su madre. Ahora entendía su ausencia, con la mente sorprendentemente clara supo que ahora todo iba a estar bien. Era tal como lo había dicho, tal vez ahora volvería a ver a Kyouko, a su abuela y a su madre. Tal vez esto era el destino. Pensó en Akari, en Chinatsu e incluso en Ayano. Pensó en su padre y sus demás familiares. En Mary, seguramente su prima haría grandes cosas… ahora podría convertirse en su ángel guardián. Por fin podría velar por todas aquellas personas que amaba y a las que les había fallado. Nunca había creído que existía algo más allá de la muerte, pero se había equivocado en tantas cosas que con un poco de suerte también se equivocaba en esta.

Tal vez eso era lo que necesitaba. Y sintiéndose en paz por primera vez en mucho tiempo, Yui se sintió lista para morir.

El cañón del revolver se posó sobre su frente. Con el corazón latiéndole como nunca antes, las mejillas empapadas de lágrimas y el alma en pedazos, Yui sonrió mientras esperaba.

Una luz blanca le nubló la vista.

El sonido ensordecedor de una bala recorrió el mundo. Un cuerpo cayendo al suelo.

Y luego… simplemente quedo el silencio. Un mortal y pesado silencio casi infinito.

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Por favor, no me maten aún...se que ha sido un final traúmatico e inesperado, pero si me matan ahora jamás sabrán que ocurre en el epílogo. Después del epílogo si pueden matarme si gustan ;)

No puedo hacer esto muy extenso porque las obligaciones me están llamando, por lo que contestaré lo más breve posible sus lindos reviews;

Dani tg: Sorprender es mi segundo nombre...bueno en realidad es...jaja nope, eso es información clasificada. Sé que esto es algo inesperado y espero que tu masoquismo sea el suficiente como para que decidas leer el épilogo en mi próxima actualización. Muchas gracias por los ánimos, la verdad es que tus reviews siempre me sacaron una sonrisa. Un saludo.

Cuchufli: Creo que no dejaste tu corazón en tan buenas manos,muajaj...mentira, te prometo que si odiaste este capítulo vas a amar el epílogo, ahora es cuestión de paciencia. Yo estoy atrapada entre un millón de obligaciones y siento que la facultad me esta ahogando, pronto le agarraré el ritmo, espero te haya ido super en tus examenes. Un abrazo y gracias por cada review.

nadaoriginal: Muchas gracias, si la verdad no tenía mi imaginación en todo su esplendor igual espero haberlo hecho entretenido. Este capítulo fue muy angst, pero el epílogo será todo lo contrario...¿o no? tan tan tan tan...jaja, Un saludo.

Ebani Solis: Holi holi, se que este capítulo probablemente te traumo más que los payasos, pero paciencia mi querido saltamontes, todo tendrá sentido..lo prometo. Igual escribí el anterior con esa oscura intensión de mostrar todo hermoso y feliz para luego ser dramatica y malvada, pero ¿quién mando a Yui y Kyouko en meterse en mi fic? xD Ya estoy desvariando, espero puedas leer esto, un abrazo y hasta la proxima. P.D: no te preocupes a pesar de todo mi mente yurista jamás deja de trabajar y pronto tendrás más noticias mías.

Flor99041: Aquí esta la conti, jaja debes estar arrepintiendote de haberla pedido, pero tenme paciencia con el epílogo, no te arrepentiras. Un saludoy gracias por el review :D

Yuikyo Forever: Bienvenida a la historia, no te desanimes el epílogo no te decepcionara. Un saludo y gracias por tu review. :D

Muchas gracias a todos, la verdad (lo reitero) sin su apoyo esto no sería posible y probablemente habría dejado esto en el olvido hace mucho tiempo. Son los mejores, espero poder contar con ustedes para futuras historias, cualquier opinión, crítica queja y amenaza de muerte son bien recibidas (me gusta redefinir la palabra masoquismo xD)

P.D: ¿Llegaremos a los 200 reviews? O.o...eso depende de ustedes :P

Un abrazo para todos y que tengan una buena semana.

Enteramente suya,

Alexis Gray.