Capítulo Veinticuatro
El Espíritu del Queso
El cerebro de Harry todavía estaba tratando de procesar el hilo de los acontecimientos. Un minuto atrás había estado escuchando una ridícula historia de Snape, que parecía haber perdido la cabeza finalmente, y al siguiente, Draco estaba murmurando algo sobre vino, echar un polvo, y deseo. Lo siguiente que supo fue que Hermione había perdido el control, Draco estaba profesando su amor por Hermione, y Hermione se había lanzado a los brazos de Draco.
Sin embargo, Harry no tenía tiempo para meditar sobre otra situación imposible ocurrida en la clase matutina de Snape. Hermione chocó contra Draco, sus brazos extendidos, Harry suponía que para lanzarlos alrededor de la cintura de Snape, pero Draco se había desequilibrado y los dos se cayeron al otro lado de la poción de Draco, que se había vuelto de un oscuro y pútrido verde y había empezado a emitir un denso humo. Un olor increíblemente asqueroso, como una montaña de hamburguesa de queso, empezó a llenar la habitación, acompañado por un alto y desagradable sonido, como un interminable y magnificado gemido.
"¡Que nadie se mueva¡Permaneced quietos¡Que no cunda el pánico!" gritó Snape, sonando bastante asustado él mismo.
La niebla de humo verde creció a gran velocidad, hasta que Harry no pudo ver su mano enfrente de su cara. "¡HERMIONE!" chilló, y luego se atragantó, tosiendo por culpa de la fétida neblina de humo.
"Har-" la voz de Hermione se escuchó entre el sonido de las toses y ella, también, inhaló el humo.
"¡Apártate de mí, Granger!" jadeó Draco.
Lentamente, incluso demasiado lentamente, el humo empezó a disiparse, hasta que sólo quedó el rancio hedor. "¡Hermione!" la llamó Harry de nuevo, cuando por fin pudo respirar por su boca más o menos normalmente. "¿Te encuentras bien?"
"¡No lo estará si no se aparta de mí!" gruñó Draco.
"¿Qué es lo que has hecho¡IMBÉCIL!" gimoteó Hermione.
Cuando el humo desapareció completamente, Harry fue capaz de ver que una alterada Hermione y un Draco preocupado estaban mirando el caldero con turbación. Harry se giró para mirar y dejó que su mandíbula colgara con horror.
De pie en el caldero estaba la criatura más asquerosa que Harry había visto jamás. Su cuerpo entero tenía tres pies de altura y apenas forma humanoide, con una piel extremadamente grumosa que iba del verde pálido al amarillo blanquecino y con manchas amarillo- anaranjado esparcidas al azar. No tenía pelo u orejas externas, sólo pequeñas hendiduras en donde debían estar las orejas, y sus dedos eran grandes trozos con forma de bloques de queso. Grandes ojos negros se quedaron mirando alrededor de la clase desde una cara que a Harry le recordaba a algo parecido a los duendecillos de Lockhart.
Todo el mundo estaba tremendamente quieto, conteniendo la respiración (bueno, a lo mejor eso tenía algo que ver con el hedor) y mirando con recelo. El espíritu del queso sonrió, revelando una doble fila de dientes punzantes como una hoja de afeitar.
"¡BOOGA BOOGA!"
El chillido del espíritu del queso fue tan de repente que la mayoría de la gente pegó un salto mientras empezaban a gritar. Hubo un instante de terror; como si el espíritu del queso hubiera amenazado con matarlos a todos o hubiera fabricado una motosierra.
"¡Que no cunda el pánico¡QUE NO CUNDA EL PÁNICO!" gritó Snape, pero nadie estaba escuchando; todo el mundo estaba demasiado ocupado en correr hacia la puerta.
"¡Vamos, Harry!" chilló Neville.
"¡Ve tú!" le dijo Harry, y empezó a retroceder, decidido a asegurarse de que Hermione salía de allí. "¡Os veo luego!"
"¡RAWG!" El espíritu del queso se echó hacia delante y meneó sus brazos amenazadoramente, sus dedos con forma de bloque convertidos en garras. Harry dio un salto hacia atrás y alzó su varita, mirándole con recelo.
"Oh, por el amor de dios¿por qué está gritando todo el mundo?" murmuró Draco mientras marchaba hacia él. "A mí no me parece peligros- AAAAHHHHH!"
Con un alarido gutural, el espíritu del queso se lanzó hacia Draco, sus afilados dientes a la vista, luego saltó sobre su cabeza, sujetándola firmemente, y con un elegante giro, hundió sus dientes en el hombro de Draco. Draco gritó y empezó a hacer un extraño tipo de baile, tratando de quitar al espíritu del queso de su cabeza y consiguiendo únicamente que hincara aún más sus dientes. Empezó a golpear su cabeza, tratando de apartarlo de su hombro, gritando todo lo que podía y preguntándose si el mordisco sería doloroso. No se podía ver sangre o rasguños en sus ropas cuando el espíritu del queso levantó la cabeza. Lamiendo sus labios, el espíritu del queso se giró en dirección a Hermione, sonriendo inquietantemente mientras ellas intentaba apartarse de la marginada fondue antes de acordarse de su varita. Como no era capaz de pensar con demasiada claridad mientras el espíritu del queso la miraba, preparado para saltar otra vez, su elección del hechizo no fue la mejor. "¡Expelliarmus!"
El espíritu del queso, confundido sólo por un instante, se lanzó a por Hermione cuando Harry, incapaz de poner en su punto de mira al espíritu del queso para realizar un hechizo, corrió y trató de golpear la nuca del espíritu del queso. Eso sólo llamó su atención hacia él, y metió la mano de Harry en su boca, la mordió, luego la escupió. Harry soltó un grito de dolor al ver su varita y su mano, todas cubiertas de caliente y viscoso queso que olía a rayos.
La voz de Snape hizo que todo el mundo, incluso el espíritu del queso, despertara. "¡Hagáis lo que hagáis, NO dejéis que esa cosa salga de la habitación!" Snape estaba haciendo todo lo posible por llegar al fondo de la habitación, pero la corriente de estudiantes tratando de llegar a la puerta le estaba ralentizando, sin importar cuántos apartara de su camino.
Riendo a carcajadas, el espíritu del queso se giró hacia Snape y siseó. "Seweeeeruuuus…" dejando escapar un aullido que sonaba como una carcajada, el espíritu del queso se alejó de los tres, saltó sobre una mesa cercana, y corrió precipitadamente tras Snape. "¡SEWEEEERUUUUS!"
Cuando el último estudiante –Neville- salió, golpeando la puerta tras él, Snape se giró hacia el llanto del espíritu del queso. Endureciendo su cara con determinación, Snape plantó sus pies y preparó su varita, mirando hacia abajo la grotesca visión del espíritu del queso mientras corría tirando las cosas, encogiendo y agitando sus brazos como un cura vudú, sus cortas piernas doblándose en extraños movimientos.
Debió de ser una visión en realidad sorprendente –un pequeño, violento demonio corriendo directamente hacia un poderoso mago. Sin embargo, se trataba de un demonio hecho de queso, y de un poderoso mago que había perdido la cabeza y llevaba puesto un cursi –um, estúpido- suéter navideño que destrozaba la mayor parte del factor intimidante. Harry, Hermione y Draco se giraron para observar con nerviosismo mientras el espíritu del queso de pronto pegó un salto volador en dirección a Snape.
"¡Hey, calmaos¡Que todo el mundo se calme¡No pasa nada, está encerrado ahí dentro!"
Ron estaba haciendo todo lo posible para calmar a los gritones Slytherins y Gryffindors que acababan de salir corriendo al vestíbulo. (Bueno, en realidad sólo le importaban los Gryffindors, pero los Slytherins estaban allí.) "¡Está encerrado!" repitió Ron. "¡Snape y Harry y Hermione lo arreglarán!" Ron, Fred y George, que habían estado espiando a la clase mucho antes de la aparición del espíritu del queso, lo habían visto todo, y no habían tenido tiempo de escapar antes de que la clase corriera hacia la puerta y empujara a Ron y a los gemelos, cortando sus salidas hacia la primera planta. Los Slytherins estaban ahora de pie a un lado de los tres Weasleys –el lado que conducía hacia su sala común- mientras que los Gryffindors estaban en el lado del pasillo que les conducía al vestíbulo de entrada.
"¿Qué demonios era esa cosa?" jadeó Parvati.
"¡Harry y Hermione todavía están allí!" exclamó Neville preocupadamente.
"Hey, si alguien puede enfrentarse a eso, esos son Harry y Hermione," dijo lavender. Ron le lanzó una mirada asqueada. "Y Ron," añadió rápidamente.
"No os preocupéis, chicos, estamos a salvo, estoy seguro-" Ron se detuvo; pudo oír la malévola risa del espíritu del queso precedente del interior y meneó la cabeza nerviosamente y se alejó de la puerta, por si acaso. "Estoy seguro de que pueden con ello. Neville, ve a buscar a Dumbledore¿sí? Tiene que saber esto."
"Sí, claro." Neville se fue corriendo a máxima velocidad.
"¿Qué hacemos nosotros?" preguntó Parvati, retorciéndose las manos.
"Esperaremos aquí," dijo Ron, tratando de sonar más seguro de lo que estaba. "Por ahora todo lo que podemos hacer es esperar a que se despeje. Si suena como si se estuviera poniendo peor ahí dentro, entonces entraremos de nuevo y les echaremos una mano."
"Olvídalo," escupió Blaise Zabini. "Yo me largo de aquí."
"¡Hey¡Draco todavía está ahí dentro!" le gritó Pansy.
"¿Y?"
"¡No podemos abandonarle!"
"Hey, si tú quieres entrar ahí de nuevo y luchar con alguna extraña criatura endemoniada, haz lo que quieras," le espetó Theodore Nott.
Pansy frunció los ojos hacia él. "Bien. Iros ¡Me aseguraré de decirle a Draco que os largasteis!"
De repente, ninguno de los Slytherins estaba deseoso de marcharse.
Ron rodó los ojos hacia los Slytherins y se giró hacia Dean, Seamus, Parvati y Lavender. "Estoy seguro de que estarán bien, chicos," les dijo a los Gryffindors. "Harry y Hermione han estado en situaciones mucho peores."
"Estoy muy contento de que tú estés aquí, Ron," dijo George, golpeando el brazo de Ron y fingiendo una expresión burlesca de terror en su cara. "¡Eres un chico tan grande, fuerte y decidido!"
"Sí, tú nos protegerás¿verdad?" preguntó Fred temblando, agarrando el otro brazo de Ron, sus ojos revoloteando alrededor, como si estuviera buscando al demonio.
"Oh, cerrad la boca," gruñó Ron, tratando de apartar a los gemelos de sus brazos.
"OH DIOS MÍO ¿QUÉ ES ESO?" gritó Fred de repente.
"AAAAAAAAAAAAHHHHHHHH!" chilló el resto de la clase, y sin echar la vista atrás, tanto los Gryffindors como los Slytherins salieron corriendo, dejando a los tres Weasleys solos en el pasillo.
Tanto Fred como George estallaron en carcajadas, soltando a Ron y apoyándose en la pared en busca de un soporte. "Oh, eso no ha tenido precio," resolló Fred.
"Muy Buena, Fred," jadeó George.
"Estoy rodeado de idiotas," murmuró Ron, alzando sus manos y girándose para mirar la puerta con recelo.
Harry, Hermione y Draco observaron cómo el espíritu del queso volaba más y más cerca de Snape, y entonces-
"JUUSTO!"
-y simplemente con eso, el espíritu del queso se quedó inconsciente en el aire. Aterrizó inconscientemente en el suelo enfrente de Snape, que sonrió con suficiencia hacia él.
"¡JA!" se relamió, apuntando su varita hacia su cuerpo. "Estaba preparado esta vez¿verdad Dorwilaron? Tú… ¡arrojadizo bastardo de queso, tú¡JAJAJA!" Miró hacia arriba en dirección a los tres estudiantes. "No se preocupen, está bien. Sé cómo deshacerme de Dorwilaron."
"Dorwilaron?" repitió Hermione.
"Sí, Dorwilaron el Demonio de leche".
"¿El demonio de leche?"
Snape asintió bastante solemnemente. "Así es como lo llamé."
Harry, Hermione y Draco le dedicaron una extrañada mirada. "…Usted… ¿le puso nombre?" dijo Draco débilmente.
Snape rodó sus ojos y miró con el ceño fruncido a Draco. "La fastidié con un ingrediente de la poción y conjuré un demonio de leche, y pensé que necesitaba un nombre, ya que estuvo encerrado en mi armario durante seis horas, mientras buscaba el hechizo que arreglara todo el lío. Prometí que no volvería a hacer algo tan estúpido otra vez." Asimilando las miradas que le estaban lanzando Draco, Hermione y Harry, Snape finalmente frunció el ceño. "Tenía diez años¿vale?" Se giró hacia Draco. "Y, por cierto¿cuál es su excusa¿Hermione no le estaba dando suficientes problemas y pensó que literalmente crearía alguno más¿O simplemente le apetecía un poco de queso?"
Draco miró a Snape con furia. "Pensé que estaba mintiendo. Así que decidí probarlo."
Snape le miró con ira, luego se rió al viejo estilo de Snape –sarcasmo implacable. "Draco, si le dijera que si apunta su varita hacia usted mismo y dice un encantamiento que lo mataría¿trataría de probar que estoy equivocado haciéndolo¿Podría ser más estúpido¡Chico imbécil!"
"¿Cómo has podido ni siquiera PENSAR en probar?" le espetó Hermione a Draco. "¡Sólo dios sabe lo que podrías haberle hecho a Harry!"
"¡No me importa lo que le haya hecho a Potter¡Me importa lo que me he hecho a mí!" replicó Draco, que parecía mortificado al pensar que la mordedura de su espíritu del queso podía tener efectos secundarios.
"¿Qué tipo de idiota realiza una poción con esos ingredientes?" inquirió Hermione. "La cafeína de la cerveza de raíz podría haber causado una reacción negativa en los pétalos de rosa¡y todo el mundo sabe que los pétalos fe rosa se usan para hacer que los espíritus aparezcan! Y todas esas hierbas amorosas extras que usaste –cilantro, jengibre, vainilla- ¡por no decir el resto de las cosas! Nuez moscada y anís-"
"¿De qué estás hablando, Granger?" le espetó Draco.
"¿Tienes la más mínima idea de lo que hay en la cerveza de raíz?" le dijo Hermione, prácticamente gritando ahora. "¡Todo tipo de hierbas, la mayoría usadas para potenciar la adivinación y la habilidad psíquica o para pociones amorosas!"
"Bueno, hay algún consuelo," murmuró Snape. "Por lo menos le mordió."
"¿Qué quiere decir eso?" inquirió Harry muerto de miedo.
"Dios mío¿qué le está pasando a Malfoy?" preguntó Hermione. Extrañas partes de su piel y de su pelo se estaban volviendo de una sombra rosa que lentamente se oscurecía en una bonita sombra fucsia.
"Eso debe ser por el mordisco," dijo Snape con cansancio. "Si te muerde, cualquier parte de tu cuerpo que haya tocado o haya mordido se vuelve-"
"¡MI MANO!" gimió Harry.
"¡MI PELO!" gimió Draco, y agarró una botella de cristal de una mesa cercana para comprobar su reflejo. "¡AAAAAAAAAAHHH!"
"¡Desaparece, no se preocupen!" dijo Snape apresuradamente.
"¿CUÁNDO?" gritó Draco. "¿CUÁNDO¡MI CABEZA ES ROSA¡OTRA VEZ!"
"Bueno, el rosa se va en unas seis horas, si lo recuerdo correctamente," dijo Snape, las comisuras de su boca moviéndose nerviosamente con diversión. "Luego se vuelve del color del queso blanco, luego como el queso amarillo, y en unas seis horas, entonces se vuelve verde mohoso durante otra hora. Creo. De cualquier forma, sólo dura unas trece horas."
"¿SÓLO?" rugió Harry."¿SÓLO?"
"Bueno, comparado con otros problemas que causa la mordedura, eso no es nada-"
"¿Qué otros problemas?" demandó Draco.
"Bueno, como ha dicho Granger… la cerveza de raíz causa un montón de problemas. De todos modos¿dónde encontró una lata de cerveza de raíz Barq?"
Draco frunció el ceño. "Dobby. Fui a las cocinas cuando me dejó ir al cuarto de baño."
"¿Fuiste a las cocinas con Malfoy¿En medio de la clase?" le preguntó Harry a Hermione con incredulidad mientras sacaba un guante de piel de dragón de su bolsillo y cubría su mano rosa.
"No, fui arrastrada hasta las cocinas," replicó Hermione, mirando a Malfoy con furia.
"¿Cuáles son los otros problemas?" repitió Draco con preocupación, yendo a su pupitre y cogiendo su gorro, luego encajándolo tanto como pudo en la cabeza.
"Bueno, lo más molesto, tal y como lo recuerdo, fueron las visiones psíquicas. Son bastante preocupantes, sobre todo porque normalmente no tienen ningún sentido. En cuanto al otro efecto… bueno¿a quién estaba visualizando, Draco?"
"¿Qué?"
"¿Siguió todas las instrucciones con exactitud?"
"Sí…"
"Entonces¿a quién estaba visualizando como el objeto de su deseo cuando recitaba el poema de amor?"
Draco pestañeó. "No estaba visualizando a nadie," dijo. Draco había estado demasiado ocupado preocupándose de que Granger fuera a descubrir lo que estaba haciendo y lo estropeara, como para recordar que se suponía que tenía que visualizar a la chica que quería que se enamorara de él.
"¿Lo hizo usted, Potter¿Pensó en alguien mientras él decía el poema?"
"No—"
"Entonces probablemente estén los dos a salvo de los otros efectos secundarios," dijo Snape. "Así que no se preocupen de ello. Las visiones son más molestas que cualquier otra cosa –verán un flash del futuro o algo, sólo un revoltijo de imágenes que probablemente no tendrán sentido hasta que sucedan. Eso se pasa tras una semana. Quizá incluso suelten alguna pequeña profecía, una línea o dos sobre el futuro. Con suerte, si ninguno de los dos visualizó a nadie, el efecto disminuirá. E ignoren cualquier tipo de sueño extraño durante la próxima semana¿de acuerdo?"
Harry y Draco casi le miraron con horror.
"Um… bien," dijo Hermione. "Volviendo al tema… ¿qué hacemos con el espíritu del queso?"
"Yo digo que lo lancemos al fuego," dijo Draco, calzándose el gorro un poco más y frotándose el hombro.
"Pero es un demonio¿no¿Eso funcionaría?" preguntó Harry.
"No, no lo haría," contestó Snape. "Sólo hay una manera de deshacerse de él, como descubrí hace 29 años. Y no es nada agradable."
"Wow, un ritual desterrramiento de un demonio," dijo Hermione, sus ojos encendidos. "¿Puedo ayudar? Eso sería muy interesante-"
"A ti te pasa algo realmente grave," dijo Draco, dedicándole una mirada enfadada.
"Cierra la boca, rosita."
"En realidad," dijo Snape, ignorando la pelea, "todos tendrán que ayudar. Este ritual en particular requiere a cuatro personas. Yo tuve que reclutar a Avery y a los hermanos Lestrange."
"¿Los mortífagos?" dijo Harry bruscamente.
"Eran las únicas personas que tenía para ayudarme," le dijo Snape encogiendo los hombros. "Eran mis amigos, los hijos de los amigos de mi padre. Bien, será mejor que empecemos," dijo, y se giró hacia la puerta.
"¿Qué está haciendo?" preguntó Hermione.
"Encontrar a un estudiante confiado para atar al desterrado espíritu del queso," replicó Snape alegremente. "Juré que una vez que me deshiciera de él, nunca jamás iba a hacerlo otra vez. Bueno, técnicamente," añadió, abriendo la puerta de la clase, "juré que nunca sería tan estúpido como para conjurarlo en- ¡WEASLEY¡Justo el hombre al que quería ver!"
Snape, que había abierto la puerta para encontrarse con tres Weasleys de pie en el pasillo (quienes ahora tenían todos expresiones nerviosas) sonrió de oreja a oreja al verlos y agarró a Ron por el brazo, tirando de él hacia el interior de la clase. "Tú podrías ser la cuarta persona para el ritual de desterramiento," dijo Snape, poniendo a Ron en marcha hacia el insconsciente demonio que yacía en el suelo.
"Hey, ni de broma voy a algún sitio cerca de esa cosa," dijo Ron, cruzando los brazos contra su pecho. "Sobre todo si tengo que ayudar a esos tres." Se burló de Harry, Hermione y Draco.
"Oh, lo hará, Weasley," dijo Snape en un tono amable, "o habrá serias consecuencias."
Draco pestañeó al observar a Snape, el único profesor del colegio que de hecho le caía bien, que le había favorecido por encima de Harry y Hermione, el único profesor que sentía que realmente estaba de su lado, amenazando a Weasley incluso cuando vestía su estrafalario suéter navideño y campanas y estaba sonriendo.
"¡Lo sabía!" chilló Draco, corriendo hacia el frente y rodeando con sus brazos a Snape. "¡En realidad todavía es usted un bastardo y maligno Slytherin!"
Todo el mundo se quedó mirando, incluyendo Snape. "Sí, bueno, nosotros los bastardos y malignos Slytherins normalmente no abrazamos, sabe," dijo Snape con repugnancia, palmeando a Draco en la espalda con extrañeza.
"¿Podemos desterrar al demonio ahora, por favor?" dijo Hermione. "Realmente quiero ver cómo se hace, y tengo otra clase justo después del almuerzo-"
"Además, eso es inquietante," dijo Harry, señalando a Draco, que todavía estaba abrazando a Snape.
"Sí, será lo mejor," dijo Snape, y frunció el ceño, tratando de recordar el ritual de desterramiento. "Nien. Ahora.. creo que el professor Vector debe tener alguna tinta de color que podamos tomar prestada, así que les pediremos a los elfos domésticos que le hagan a Draco un collar de dientes de ajo-"
"¿Qué?" inquirió Draco, echándose atrás inmediatamente.
Fred y George, que habían estado pendientes en el umbral de la puerta, tratando de decidir si debían irse antes de que algo malo pasara, o quedarse para contemplar la acción, inmediatamente entraron en la habitación y cerraron la puerta tras ellos, sentándose en una de las mesas. "Oh, no nos perderíamos esto ni de coña," dijo Fred, sonriendo todo lo que podía.
"¿Minerva¿Estás ahí?"
McGonagall pegó un salto y se giró para encarar la chimenea de la clase, en donde estaba la cabeza de Snape, sonriéndole de la misma espeluznante manera en la que había estado sonriendo el día anterior. "Hola, Severus," dijo con cansancio. "Estoy haciéndoles un examen a mis alumnos de segundo año, qué-"
"Siento interrumpir," dijo Snape, señalando con la cabeza hacia la clase, que rápidamente pareció confundida ante su gesto de disculpa, "pero necesito hablar contigo de Granger y Malfoy. Necesito que les pongas su examen otro día."
McGonagall alzó una ceja. "¿Por qué?"
"Oh… la razón no es importante, sólo les necesito aquí un rato, y no creo que estén listos para hacer un examen hoy…"
"Explícate," gruñó McGonagall, cansada de no obtener nunca una respuesta. "Y será mejor que no tenga nada que ver con esta guerra de las bromas, o me tendrás que escuchar, Severus…" Dejando colgada su frase, McGonagall frotó el borde de su nariz, esperando una respuesta.
Snape le dedicó una sonrisa nerviosa. "Bueno… le conté a mi clase de la mañana la primera poción que hice… y cómo salió… mal… Bien, ahora Draco tiene puesto un collar de ajos mientras que Granger y Potter tienen dibujados símbolos en su cara-"
"¿Qué?" balbució McGonagall asustada. Susurros y risitas estallaron en la clase, provocando que McGonagall se girara rápidamente, mirándoles con dureza antes de volver a la chimenea una vez que los susurros se esfumaron.
"Es una larga historia-" Un grito repentino, que extrañamente sonó como si fuera de Fred Weasley y que sólo sonó apagado al provenir de la red de polvos Flu, hizo que Snape cortara su discurso.
"¡ARGH¡EL ESPÍRITU DEL QUESO SE HA DESPERTADO!"
"¡CORRED!" se escuchó la asustada voz de Draco Malfoy.
"Sí, bueno, te lo cuento más tarde," dijo Snape con preocupación, y rápidamente desapareció.
Nota de la traductora: jejejeje... es que como hoy es puente me he inspirado y os dejo otro mas!! Pero ya no creo que pueda hasta la semana que viene... consideradlo un regalito de halloween :) Besos y que sepais que sois muuuuuuy vagos para dejar reviews!!! Indignada que me teneis! (es broma, pero no seais tan petardos, anda). Muack!
