Hola a todos, y como lo prometido es deuda... una vez rebasados los 150 reviews... ¡os traigo el nuevo capitulo!

Un capitulo rarito, que me gusta a partes, definitivamente lo mio no es escribir bodas... en fin...

Agradecer los reviwes de Cammiel (lo se, lo se, y te lo agradezco de veras... no creo que la moderacion se pase por un fic con tan poca acogida como el mio, pero nunca se sabe, además tu sabes lo que pienso al respecto. Con respecto a las uñas de Jane... ¡aun no has visto nada, lee los spoilers y verás. Celos no se si le va a dar... pero que se vengara... se vengara. En cuanto a lo de descafeínada, gracias por el consejo, pero estaba echo a posta... Sirius siempre dijo que Lis era descafeínada,al menos en el colegio.El repetirlo tanto, es para tratar de que todos recordemos que Jane la esta imitando. Lamento no haber conseguido ese efecto. Besos y gracias), Anny Black (¡cierto, era el 150, fue un.. ¿ya¡¡aun no lo tengo escrito!... nenaaaaa ponte las pilas... En cuanto a lo del retorno de la luz, solo dire que esta historia va a tener un epilogo, que... será posterior a esa historia. No te digo más), Niv riddle (ella lo trata, y lo logra a duras penas eso de no llorar.Gracias), Clawy (espero que tb te encante), tania (pues si es tu ultimo año para entrar a la universidad¡¡aprovechalo, y espero que de vez en cuanto me leas y que cuando puedas me vayas dando tu opinión... besos y gracias), Luna Black (weno,no fue al dia siguietne,pero aqui esta... espera al proximo capi y veras las garras de Jane), emma feltom (lo del beso va a tardar.. creo, no lo se... igual me da la vená y los amorro en el siguiente... seria lo logico dadas las circunstáncias), Karla Gilmore, xX ashley Xx (yo en el caso de Jane tambien habría llorado... pero luego, cuando nadie pudiera verme, estando allí probablemetne ´habría arañado a Sirius)


CAPITULO 25: Espera al último baile

Tras aquel encontronazo en el cuartel de aurores, las cosas entre Jane y Sirius no habían ido especialmente a mejor, aunque era más que evidente que los dos trataban de comportarse de la manera más cívica que conocían... evitándose.

Jane procuraba enterarse de los horarios que Sirius iba por casa de los Potter, para llegar cuando hacía justo 10 minutos que él se había marchado. Y Sirius por su parte procuraba no aparecer por la casa cuando iban a hacer cosas que se supone hacen las chicas, escribir notas de agradecimiento a los regalos enviados, preparar pastas para las visitas. Aunque algunas veces era inevitable encontrarse allí, alguna comida familiar para detallar cosas, los ensayos... en esos momentos, Jane y Sirius se ignoraban como si el otro no existiera, y en caso de que tuvieran que decirse algo, lo hacían de la única forma que sabían (o que fingían saber):

-Black, alcánzame el zumo de calabaza- le dijo Jane haciendo que todos la mirasen

-Alcánzatelo tu sola Addams, estoy comiendo

-Bueno, pues gracias de todos modos- añadió ella con una de sus mejores sonrisas- lamento haberte interrumpido

Esas eran las mayores conversaciones que tenían los dos. Sus amigos desesperados trataban un acercamiento entre ellos, aduciendo que era estúpido que se comportaran como si aun estuvieran en el colegio en lugar de hablar y arreglar las cosas.

Sirius, por su parte defendía que Jane le había insultado en la entrevista y no tenía porque hablar con ella ni disculparse por defenderse. Jane se limitaba a sonreír dándoles la razón, pero no hacía nada por tratar de arreglar las cosas con Sirius. Y así, con los ánimos caldeados se fue acercando el día de la boda.


Jane estaba en su piso en el centro de Londres, era bien entrada la noche, pero estaba sentada en el sofá mirando unos planos que Lecter le había pasado, tenía que aprendérselos de memoria ya que dentro de dos días, ella, Miguel y Max iban a Praga a investigar el edificio que parecía estar controlado por vampiros.

Como siempre que estaba en casa, Jane llevaba unos pantalones blancos, anchos y cómodos y un top negro de tirantes por encima del ombligo. Estaba sentada en el sofá con los pies sobre la mesita de centro, y una humeante taza de café bien cargado en sus manos. Era un edificio inmenso, lleno de pasillos interminables... aún estaba revisando la primera planta buscando puntos de escape cuando el timbre de la puerta empezó a sonar.

Jane se quedó quieta. No era muy normal que la llamaran a esas horas de la noche. El timbre volvió a sonar con mayor urgencia, y Jane tomó su varita antes de dirigirse a la puerta. Miró por la mirilla y la silueta de una chica pelirroja se materializó ante ella.

Con un movimiento imperceptible, los planos desaparecieron de encima del sofá, y abrió la puerta.

-¡Lily!- exclamó sorprendida al ver a su amiga.

-Su mejor amiga, tenía los ojos rojos e hinchados, por la cara corrían regueros de lágrimas saladas sin cesar...

-¿qué ha pasado?- le preguntó Jane arrastrándola al interior del piso

Lily inmediatamente se abrazó a ella y empezó a llorar de manera desconsolada. Jane la rodeó con sus brazos arrastrándola hasta el sofá donde sin soltarla la obligó a sentarse, empezando a acunarla como si fuera una niña pequeña, susurrándole palabras tiernas. Finalmente, Lily fue calmándose y se separó levemente de Jane que la miró con una tierna sonrisa:

-¿qué pasa Lily?- le preguntó

-No hay boda- musitó la pelirroja entre sollozos

-¿cómo que no hay boda?- preguntó James atónita

-Me he peleado con James- musitó la pelirroja enterrando la cara entre las manos

-Pero¿por qué?- volvió a preguntar haciendo que Lily la mirara...

-¡no lo se!- exclamó volviendo a enterrar la cara entre las manos

Jane suspiró, y tomando la varita entre las manos, hizo aparecer una tetera que inmediatamente empezó a hervir, hizo aparecer dos tazas y un plato con galletas. Cuando miró a Lily, la pelirroja la contemplaba ligeramente sorprendida:

-Los hechizos domésticos también se me dan bien- añadió Jane haciendo sonreír a Lily en medio de las lágrimas.

La pelirroja suspiro tomando la taza de te bien caliente y cargado que Jane le ofrecía. Se lo fue tomando en silencio y emitió un largo un profundo suspiro.

-Y ahora- empezó Jane- cuéntame con calma que ha pasado.

-James y yo estábamos en mi casa organizando las mesas para los invitados. Él ha hecho un comentario estúpido sobre mi hermana y su novio y yo me he enfadado...- Lily emitió un sollozo, Jane se apresuró a rodearla con fuerza- Hemos terminado gritándonos cosas horribles. Y me he marchado diciéndole que no me iba a casar con él.

-¿James no ha ido tras de ti?- preguntó atónita

-Yo... me he desaparecido nada más salir de casa- musitó Lily- ¡oh Jane, no puedo perder a James por algo así..., le quiero y no se que haría sin él, estoy tan avergonzada- musitó Lily volviendo a llorar.

-Shhh!- Jane la acunó acariciándole el pelo- solo ha sido una tontería producto de los nervios. Ya veras que en cuanto lo habléis, todo se solucionará

-Pero... ¿y si no se soluciona?...- Lily tomó a Jane de los hombros-. Le quiero.

-Y él también a ti- añadió Jane poniendo unas manos en sus hombros- esto solo ha sido un malentendido, una tontería. No va a pasar nada Lily- La pelirroja la miró fijamente sintiéndose confortada por las palabras de Jane, por sus ojos seguros y confiados...

-¿estas segura?

-Completamente- musitó la castaña esbozando una pequeña sonrisa

De pronto Lily se puso en pie de golpe dejando a Jane totalmente sorprendida.

-Tengo que hablar con él- exclamó

-Me parece bien- susurró Jane levantándose con una sonrisa divertida por el cambio radical de su amiga- Pero ahora es muy tarde.

-¿qué hora es?- preguntó Lily

-Casi las tres de la mañana

-Oh cielos, te habré despertado- exclamó Lily

-Estaba despierta. No te preocupes por eso- añadió Jane con una tierna sonrisa

-Gracias Jane- dijo Lily estrechándola entre sus brazos

-No tienes porque dármelas. ¿Para que estamos las amigas?- Lily empezó a reírse con ganas

Las dos se separaron mirándose unos instantes sonriendo sinceramente. Lily ensanchó su sonrisa, al fijarse en Jane y como iba vestida, sus ojos, su sonrisa, esa era justamente la amiga que tenía en el colegio, la sincera y dulce Jane que sabía templar los nervios de todo el mundo con las palabras adecuadas en el momento preciso.

-Será mejor que me marche a casa- empezó Lily

-De eso nada- añadió Jane seria- ya es muy tarde como para que vayas vagando por ahí. Te quedas a dormir

-No quiero molestar

-No molestas- respondió Jane

-No tengo nada para dormir...

-Ven conmigo.

Jane arrastró a Lily a través del salón, por primera vez, la pelirroja se detuvo a contemplar el piso de su amiga. Era muy grande, espacioso y estaba decorado con gran gusto.

Jane abrió una puerta y entró en lo que Lily dedujo que sería su cuarto. Había una gran cama junto a un balcón con vistas a la céntrica calle en la que Jane vivía y en armario vestidor enorme a un lado.

-Esto es enorme- musitó Lily

-Lo se... yo quería algo más pequeño, pero, Lecter buscó esto para mi.

Jane abrió el armario vestidor y entró dentro seguida por Lily, que se quedó maravillada. Jane tenía un montón de ropa, pero era una ropa que no se parecía en nada a lo que había estado llevando hasta ahora. Si observó que al final habían algunos vestidos de esos que había estado poniendose últimamente.

Mientras su amiga iba hacia un lado del armario. Lily fue hacia una zona pulcramente ordenada por colores. Había visto un vestido color verde de cocktel que la había fascinado. Lo tomó entre sus manos y ahogó una exclamación de sorpresa:

-Esto es de Givenchy

-¿qué?- Jane se dio al vuelta para ver su vestido verde favorito entre sus manos

-¡y esto de Escada!

-Ah... si- musitó Jane incómoda consciente de que su armario no era precisamente el mejor lugar para introducir a alguien que la había visto vestida con las ropas de su hermana- toma- añadió Jane incómoda caminando hacia ella tendiéndole un pijama de seda color blanco.

-Gracias- añadió Lily

-Voy a prepararte el cuarto de invitados- terminó Jane saliendo del armario

Lily contempló todo a su alrededor para descubrir unas enormes estanterías hasta el techo llenas de los zapatos más fantásticos que había visto en su vida. Había de todos los colores y formas. Desde zapatos de finísimo y mortal tacón en todos los colores hasta sencillas sandalias, pasando por una amplia gamma de cómodos zapatos de deporte.

Pero si algo llamó la atención de Lily, fueron unas botas hasta la rodilla de cuero negro con tacón de metal. Lily las tomó entre sus manos, observándolas con cuidado, para descubrir que no era cuero, sino un material muy similar en aspecto, pero mucho más flexible. Tocó el tacón con las manos... era de plata, o al menos eso parecía a simple vista.

Las dejó en el suelo aún sorprendida y entonces lo vio.. un pantalón del mismo color sobre una silla dejado de cualquier manera. Lo tomó entre sus manos... a juzgar por el corte debía ser ceñidísimo, y sobre todo, era para llevarlo por dentro de las botas. Pero lo que realmente la descolocó del todo fue lo que parecía ser un corsé, lo tomó entre sus manos, era terriblemente subversivo..., se ataba a la espada con una cremallera, llevar eso debía ser como una celda con las ballenas que tenía a ambos lados del pecho, y al mismo tiempo lo elevaría y sostendría de una manera... espectacular ¿para que podía usar Jane esas prendas de ropa?... solo imaginarla vestida con ellas la hizo enrojecer violentamente, no podía ser eso..., a Jane no le iban esas cosas... ¿no?

Lo dejó encima de la silla aún sonrojada y empezó a vestirse intentando eliminar la imagen de Jane vestida de ese modo delante de algún hombre..., no quería pensar eso de su amiga que la había apoyado cuando más lo necesitaba. Se vistió con el pijama y salió del cuarto, al final del pasillo vio una luz encendida. Cuando llegó a la puerta, vio un cuarto más pequeño que el de Jane, pero con otra cama bastante grande, también decorado son exquisito gusto.

Jane estaba haciendo la cama a golpe de varita en esos momentos. Se volvió cuando Lily entró y esbozó una sonrisa.

-Veo que te queda bien el pijama

-Si... ahora eres tan alta como yo- añadió la pelirroja algo seria. Caminó hasta la cama y se sentó sobre ella. Jane la imitó

-¿estas mejor?- le preguntó

-Mucho mejor...- Lily lo meditó unos minutos- Jane...¿puedo preguntar algo?

-Por supuesto

-A parte de con Max... ¿has estado con algún otro chico?- Jane enarcó una ceja sorprendida

-Con algunos, si- asintió Jane ambigua

-¿Buenas personas?- Jane ladeó la cabeza pensándolo

-Sabes que siempre he tenido debilidad por los chicos malos- añadió con una pícara sonrisa y sus ojos brillando divertidos. Lily volvió a enrojecer hasta la raíz del pelo..., no podía ser... - ¿por qué me preguntas eso?

-Solo era simple curiosidad- musitó Lily metiéndose entre las sábanas

-¿Y quieres saber algo más?- la animó Jane sin dejar de sonreír

-Creo que no- definitivamente Lily había tenido suficiente esa noche. Primero se peleaba con James, se desahogaba con Jane y cuando parecía que había recuperado a su amiga, descubría que tenía unos gustos sexuales fuera de lo normal..., no definitivamente no quería saber nada más

-En ese caso te dejo dormir- añadió Jane levantándose de la cama- buenas noches y que sueñes con angelitos cuatrojos de cabello negro alborotado

-Buenas noches- respondió Lily. En otra situación se habría reído con ganas. Ahora se encontraba totalmente fuera de lugar.

Jane dejó a Lily durmiendo y volvió al salón, los planos aparecieron encima de la mesa de nuevo. Se sentó empezando a estudiarlos, seguían pareciéndole algo complejos, pero nada muy difícil de llevar a cabo por cinco personas, pasarían desapercibidos fácilmente...

El sol hacía un rato que había salido en la ciudad, el tumulto, los coches de un lugar a otro. En un céntrico piso de Londres, una chica se había quedado dormida en el sofá con lo que parecía ser el plano de un edificio entre las manos... el sonido del timbre la hizo abrir los ojos aún somnolienta. Miró el reloj... las 9 de la mañana. ¿a quien podía ocurrírsele ir a verla a esas horas?. El timbre empezó a sonar con más insistencia..., refunfuñando, Jane se puso en pie para ir a abrir la puerta, no sin antes hacer desaparecer los planos del salón

-¡ya va!- protestó rascándose la cabeza con un bostezo empezando a caminar hacia la puerta.

Echó un vistazo por la mirilla de la puerta para ver dos figuras paradas delante de la puerta, con la oscuridad no podía distinguir a sus visitantes. Con mucha precaución y preparada para sacar la varita, Jane abrió la puerta de golpe para encontrarse a Sirius y James frente a ella. El primero tenía un semblante serio... James simplemente parecía... en estado de shock... de pronto James se abalanzó sobre Jane haciéndola dar unos pasos hacia atrás totalmente histérico...

-¡Lily ha desaparecido!- le gritó asustado

-James...- empezó Jane tomándole de los codos, pero el chico estaba fuera de control

-¡Nos peleamos anoche y no esta en su casa. Nadie la ha visto desde ayer!

-¡James!

-¡Tenemos que encontrarla, podría haberle pasado algo. Podrían haberla atacado los mortífagos...!- exclamó cada vez mas desesperado

-¡JAMES!- gritó Jane de pronto interrumpiendo al chico, que calló de pronto- esta aquí

-¿qué?- preguntó sorprendido

-Que Lily ha pasado la noche aquí- explicó Jane

-¿aquí?- preguntó como si las palabras le estuvieran costando de llegar al cerebro, mientras su semblante iba relajándose poco a poco

-Si, esta dormida en el cuarto de invitados. No me pareció prudente dejarla marcharse anoche a altas horas de la madrugada

-¡como no avisaste a nadie?- la reprendió James- estaba muy preocupado por ella. ¡Casi movilizo a la mitad del departamento de aurores para buscarla!

-¿a que vienen esos gritos?- la voz de Lily se escuchó desde el comedor.

Inmediatamente James terminó de entrar en la casa corriendo hacia allí. Jane y Sirius le siguieron con el tiempo justo de ver como James abrazaba a Lily antes de besarla como si la vida le fuera en ello. La pelirroja, aunque sorprendida al principio, al verlo correr hacia ella, le abrazó para besarle ella también.

Jane notó como una mano se cerraba sobre su muñeca y la arrastraba a través de una puerta hasta la cocina de su piso. Sirius cerró la puerta tras de si, y la miró con semblante serio. Jane se apoyó en la encimera cruzándose de brazos, para protegerse en parte de la fulminante mirada que el animago le estaba lanzando en esos momentos.

-Debiste avisar a alguien que ella estaba aquí- la reprendió Sirius. Jane bajó la mirada avergonzada. Tenía razón...

-Yo...- dijo Jane- tienes razón, pero anoche no se me ocurrió. Cuando Lily llegó estaba muy nerviosa, y después de que se acostara me quedé dormida en el sofá

-James y yo hemos pasado toda la noche buscándola... estaba desesperado- susurró frunciendo el entrecejo

-Lo siento...- musitó Jane bajando la mirada hubiera preferido que le antes de ver esa mirada de profunda decepción- no era mi intención preocuparos, de verdad que no se me ocurrió...

-Eso es evidente- Sirius en cada palabra no hacía más que destilar mala baba

-¿cuántas veces he de decir que lo siento?- preguntó Jane empezando a enfadarse

-Las que sean necesarias- respondió Sirius- No sabes el susto que nos llevamos al ver que Lily había desaparecido. Pensamos que la podían haber atacado los mortífagos. Hemos ido a casa de Alice, de Hestia..., a su casa, a casa de Remus... a James casi le da algo al no encontrarla en ningún sitio...- Los ojos de Jane se volvieron vidriosos, cada vez se sentía más culpable por haberle producido a James esa angustia.

-No se que decir- musitó Jane con voz quebrada- perdóname

-Eso no me corresponde a mi- respondió Sirius caminando hacia la ventana- debes decírselo a James.

-Lo haré... no te preocupes- Jane apartó con fuerza una lágrima que había empezado a resbalar por su rostro dejándose caer abatida en una de las sillas de la mesa de la cocina.

¿Por qué con Sirius siempre lo hacía todo mal, más lágrimas acudieron a sus ojos sin poderlo evitar, apoyó los codos en la mesa escondiendo la cabeza tratando de controlar los sollozos. En circunstancias normales, Jane no habría llorado, llevaba mucho tiempo sin hacerlo, pero estaba cansada, llevaba dos días sin dormir bien, puesto que todas las noches había tenido que ir a algún sitio de misión, luego había acudido a los entrenamientos, por las tardes a casa de Lily para ayudarla con los preparativos... su vida era un caos desde hacía tiempo, pero ahora, la presencia de Sirius en su vida... había echo que todo empezara a girar más frenéticamente de lo que había echo nunca. Todo sumado al enfado de Sirius, a la tensión que estaba viviendo esos días cada vez que estaba con él, su pequeña reprimenda... habían producido que empezara a llorar como una niña.

Sirius, al oírla sollozar, se volvió hacia ella lentamente, sin quererlo sintió como se le desgarraba el alma. Nunca, jamás había podido ver a Jane llorar, y en esos momentos, vestida con un pantalón de pijama blanco, un top ceñido negro, el pelo totalmente desecho y la cara escondida entre las manos...

-Jane- musitó Sirius acercándose a ella. Jane negó con la cabeza intentando detener las lágrimas que corrían por sus ojos inútilmente- Por favor no llores más, me he pasado- Sirius, sin atreverse a tocarla se acercó a ella en la mesa

-Tienes razón... debí avisaros, pero estoy tan cansada, no se me ocurrió

-¿cansada?- Sirius se sorprendió¿cómo iba a estar cansado una superestrella de quidditch que solo entrenaba 2 horas al día,- ¿cansada de que?- Jane bufó

-Cansada de no hacer bien las cosas- levantó la mirada, sus ojos estaban encendidos, Sirius se sobresaltó... esos ojos... justo esos ojos eran los que él amaba con locura- cansada de nuestras peleas absurdas- levantó la voz, ella misma se puso en pie andando hacia Sirius que retrocedió- ¡cansada de fingir que ya no me importa lo que pienses de mi¡¡cansada de que me miréis como si no me conocierais!... y CANSADA DE VER QUE EN REALIDAD NUNCA ME HABEIS CONOCIDO- terminó sin llorar gritando a un sorprendido Sirius.

De pronto Jane parecía mucho más alta de lo que nunca había sido, parecía firme y decidida, de ella emanaba una especie de aura de combate que Sirius nunca había visto... era fuerte, y poderosa, era Jane en estado puro... la Jane que él había ansiado desde el mismo momento en que la vio de nuevo, pero en ella había algo más, había un alo desconcertante... Sirius se sintió abrumado, sobrepasado, con el corazón latiéndole a mil, y el irresistible impulso de sentarla sobre el banco de la cocina para tomarla allí y ahora. Todo su cuerpo le estaba pidiendo a gritos que lo hiciera desde que la había vuelto a ver, desde que había vuelto a besar sus labios. Pero que nunca antes había sido tan fuerte como en esos momentos.

Sirius movió sus labios tratando de hablar, de decir algo coherente, Jane le miraba fijamente mientras respiraba acelerada, nerviosa... no podía permitir que todos los muros que había creado alrededor de él cayeran con esa facilidad. No quería, no podía... ceder, aunque todo su cuerpo se sacudiera y el alma se le volviera a partir en pedazos. Le había costado demasiado recomponerse, como para caer otra vez...

-¿qué es lo que quieres Jane?

-Lo que quiero temo que lo perdí cuando me marche- respondió ella bajando la mirada. Sirius la miró alarmado... "no por favor!" gritó todo él- me conformo con... – Jane vaciló unos momentos- una pequeña tregua entre los dos

-¿Una tregua?- Sirius en esos momentos estaba echo un lío... no quería una tregua, la quería a ella...

-Si... no más peleas, ni insultos, ni faltarnos al respeto, ni hacernos daño...

-Esta bien- empezó Sirius... ¿una tregua, así que a ella le daba igual, así que no le importaba lo que estaba sintiendo... pues muy bien- Haremos una tregua hasta que pase la boda de James y Lily- Jane le miró sorprendida- Luego... se acabará y cada uno... se irá por su lado- añadió con voz fría- ¿te parece bien?- le preguntó cruzándose de brazos enarcando una ceja...

-Me parece bien- añadió Jane volviéndose de espaldas a él tratando de ocultar su semblante triste.

Jane caminó hacia la puerta de la cocina y la abrió para salir al salón. Allí vio a James y Lily sentados en el sofá abrazados. Una ligera envidia se apoderó de ella, se les veía tan enamorados, ella nunca podría estar así con nadie, esa vida no era para ella, aunque la echara de menos renunció a ella el día que salió del colegio como una ladrona...

Carraspeó levemente para llamar su atención. Los dos se volvieron hacía ella algo sonrojados. Jane notó como Sirius había aparecido detrás de ella, pero no se volvió:

-¿Alguien quiere desayunar?- preguntó Jane con una sonrisa...


Nunca en una casa del nº 4 de Privet Drive se había visto tanto movimiento como en esos momentos. Pero era innegable, hasta incluso para los rectos vecinos que en esa casa se celebraba una gran boda ese sábado 14 de julio.

Había un elegante coche blanco en la entrada, ataviado con hermosos adornos florales. Los vecinos, desde sus ventanas se preguntaban que extraña y exótica flor era la que adornaba el vehículo, pero si algo estaban esperando todos, era la salida de la novia.

Aún no podían creerse que esa chica tan rara, la hija menor de los Evans iba a casarse. Esa chica pelirroja a la que los vecinos miraban con cierto temor, sobre todo por la profundidad que irradiaban sus ojos verdes... pero si Lily Evans siempre ha sido un misterio para los vecinos, la chica que había llegado en un hermoso coche negro no se quedaba atrás. Tenía los ojos verdes también, pero a diferencia de Lily se parecían sospechosamente a los de un gato. Era hermosa, muy hermosa, con el cabello de rebelde rizado. Salió a toda prisa para entrar dentro de la casa.

Pero la tranquilidad en la calle, solo es aparente, entremos dentro de la casa.

Allí la señora Evans corría escaleras arriba con una hermosa mantilla acabada de planchar, para subir al cuarto de su segunda hija que dormía en el dormitorio más pequeño de Privet Drive. Aunque en esos momentos, estaba en el cuarto de su hermana, que ya no vivía en la casa puesto que se casó hace unos años con un importante hombre de negocios.

La señora Evans cruzó la puerta del cuarto de su hija a toda velocidad para quedarse plantada delante de la puerta con los ojos llenos de lágrimas. Lily se volvió hacia ella con una sonrisa en sus labios.

-Estas preciosa cariño- musitó su madre

-Gracias mama- respondió Lily con una sonrisa mientras los ojos se le llenaban de lágrimas

-Ni se te ocurra llorar hasta que te ponga el hechizo impermeable para el maquilla- protestó una tercera voz desde el lado de la cama- faz impermeable- exclamó Jane con un elegante movimiento de varita

-¿dónde has aprendido esto?- le preguntó Lily atónita-

-En uno de mis viajes a Francia- añadió Jane caminando hacia ella- será mejor que nos demos prisa en colocarle la mantilla

Con otro movimiento, Jane hizo aparecer una silla que inmediatamente fue ocupada por Lily. La señora Evans y Jane tomaron la mantilla con cuidado empezando a acomodarla en el recogido bajo que Lily llevaba.

-Listo- exclamó Jane con júbilo.

Inmediatamente Lily se puso en pie para mirarse al espejo..., su madre inmediatamente salió nerviosa de su cuarto. Lily permanecía mirando su reflejo en el espejo... tranquila, relajada, nunca en toda su vida había estado más tranquila que en ese momento. La alta figura del señor Evans apareció en el dintel de la puerta contemplando a su hija con orgullo creciente.

-Ningún hombre se merece algo tan precioso como tu- le susurró su padre desde allí

-¡papa!- Lily se volvió para así correr hacia su padre y abrazarlo con fuerza

-Te juro, que si ese Potter no se porta bien contigo y te hace inmensamente feliz, lo mataré por muy mago que sea.

-No se preocupe señor Evans, yo le ayudaré- exclamó la voz de Jane sentada en la cama

-Bien- el hombre sonrió afablemente mirando a Jane- le mataremos entre los dos. Jane le lanzará algún hechizo doloroso y yo le remataré- Lily ahogó una risita mirando a su padre con mucho cariño.

-No creo que sea necesario llegar a esos extremos- añadió la pelirroja- soy tan feliz que nada puede estropear este día...

-En ese caso- empezó el señor Evans mirando la hora- será mejor que nos pongamos en marcha. Llegamos tarde.

-Ninguna novia que se precie- empezó Jane andando hacia la puerta recogiendo la cola del vestido de Lily- llega puntual a la iglesia

-¿ah no?- preguntó el señor Evans

-No, llega elegantemente tarde- se acercó a Lily antes de susurrar- no hay que ponérselo tan fácil a Potter

-Que mala eres- musitó Lily tomando el brazo de su padre para empezar a bajar la escalera.


La iglesia de San Patrick es una pequeña y antigua construcción cercana al valle de Godric, futuro domicilio de la feliz pareja. Ya había mucha gente a las puertas esperando la llegada del novio. En ese momento, un coche color negro se estacionó en la entrada. El primero en bajar fue un apuesto chico de cabellos negros y brillantes con una profunda mirada azul-grisáceo, de la puerta del conductor. De la segunda puerta bajó el novio, se oyeron algunas exclamaciones, nunca un smoking había sentado tan bien a un mago, pero los muggles allí presentes no lo sabían. Solo unos pocos amigos magos, lo sabían, pero por una vez, todos ellos iban impecablemente vestidos, la señora Potter, que bajaba detrás de su hijo se había encargado personalmente de ello.

James nunca había estado tan nervioso, le sudaban las manos. En esos momentos no podía ver a nadie, a pesar de que todos habían empezado a saludarle, a felicitarle, el solo podía notar lo seca que tenía la garganta y maldecir el maldito flequillo que su madre había intentado agachar de mil maneras y que en esos momentos estaba más alborotado que nunca.

James se vio arrastrado al interior de la iglesia por Sirius bajo la mirada de todos los presentes, que lentamente fueron entrando a ocupar sus sitios.

-¿Nervioso?- James se volvió para ver a Remus elegantemente vestido con un traje muggle negro

-Claro que lo esta- susurró otra voz. Peter Pettigrew le dio un fuerte golpe en la espalda que casi lo hizo caer- la pelirroja aún no esta aquí

-Ella vendrá- musitó James con voz ronca ajustándose el nudo de la corbata

Por supuesto que si- dijo Lupin con semblante serio y confiado

-Siempre y cuando no se lo piense mejor- añadió Sirius

-¡ha de venir!- clamó James con urgencia pasándose la mano por el pelo revolviéndolo más

-Chicos- la señora Potter hizo su aparición- será mejor que vayáis entrando. Tenéis que estar en el altar cuando llegue Lily

-Suerte- le deseó Remus dándole un cariñoso golpe en un hombro

-Si, suerte- añadió Peter siguiendo a Remus dentro de la iglesia

James miró a Sirius fijamente y deseó poder estar tan tranquilo como él en esos momentos. Sirius pareció percibir el nerviosismo de su amigo, porque lo rodeó por los hombros antes de susurrarle:

-Todo saldrá bien- le dijo con una cálida sonrisa

-Eso espero

James notó como Sirius lo arrastraba por la puerta hacia el interior de la iglesia. Estaba adornada con unas preciosas flores blancas. Caminó entre las filas de bancos seguido de Sirius hasta el altar, James no miró a nadie, no podía, sin embargo, Sirius sonrió a todo el mundo y hasta tuvo tiempo de guiñar el ojo a unas primas de Lily que habían acudido a la ceremonia que rieron nerviosas.

James llegó al altar y se quedó de espaldas a todo el mundo, hasta que notó la voz de Sirius en su oído.

-Deberías estar de frente, sino, no verás a la novia cuando llegue

Lentamente James fue dándose la vuelta. Pudo ver en las primeras filas a varios miembros de la orden con sus familias. Los Longhbottom, Tom Tonks con su esposa Andrómeda y su pequeña hija Nymphadora, Alastor Moody, Kingsley Sackelbot. Algunos profesores de Hogwarts, como McGonagall que tenía los ojos vidriosos y a su lado el profesor Dumbledore, que le sonrió guiñándole un ojo a través de sus gafas de media luna.

James cada vez estaba más nervioso, miró el reloj que colgaba de su muñeca... diez minutos... ¡pasaban 10 minutos, empezó a angustiarse consciente del ridículo que iba a hacer si Lily no aparecía¿cuántas horas podían pasar hasta que le obligaran a marcharse de allí?

Perdido como estaba en sus reflexiones, no vio como todas las cabezas se volvían hacia la puerta para ver como los señores Evans corrían a sentarse en la primera fila. Una música dulce empezó a sonar, y en ese momento, las puertas de la capilla se abrieron. Todas las cabezas se volvieron hacia allí.

Sirius abrió los ojos sorprendido, la primera en entrar, fue Jane, que con paso firme y seguro comenzó a andar hacia el altar. Estaba bastante guapa con aquel vestido malva hasta los pies que se ceñía bajo su pecho con amplias mangas acampanadas. El pelo lo llevaba recogido con flores en una coleta baja. Avanzó entre los invitados al ritmo lento y parsimonioso de la música hasta el altar. Fue allí donde su mirada se cruzó con la de Sirius, cosa que le hizo llevarse una decepción, quizá fuera por el color del vestido, pero sus magníficos ojos estaban algo apagados.

Jane se situó al lado de James y se volvió hacia la capilla. En ese momento la marcha nupcial empezó a sonar. Todos los invitados se pusieron en pie para volverse hacia allí. Todos excepto James que tan nervioso como estaba no se había enterado de nada, recibió dos codazos desde cada lado que le hicieron levantar la mirada molesto... pero en ese instante, todo desapareció...

Lily estaba en la entrada de la capilla con una sonrisa resplandeciente, llevaba un vestido de cuerpo entero con cuello de chimenea ligeramente alzado que se ceñía a su figura delineándola y ensanchándose poco a poco hasta los pies, de donde nacía una gran cola. El vestido tenía unos elegantes bordados en dorado en los puños, cuello y bajos del vestido. Llevaba el pelo recogido debajo de la nuca donde llevaba enganchada una mantilla de chantilly. Cuando cogida del brazo de su padre Lily empezó a avanzar por el pasillo, los ojos de ella se posaron sobre los de él, y todos los nervios de James desaparecieron como por arte de magia, teniendo la absoluta certeza de que esa imagen de la mujer que amaba más que nada, le acompañaría hasta la tumba...

La futura casa de James y Lily estaba perfectamente engalanada para la ocasión, en la entrada habían colocado unos elegantes setos de begonias en todos los colores habidos y por haber, y unos pequeños farolitos marcaban el camino hasta la puerta principal de la casa. El interior parecía normal, pero justo dentro, al salir de la cocina, se había habilitado una gran carpa para acoger a todos los invitados que acudían al gran evento.

En la mesa presidencial, estaban Lily y James enfrascados en su mundo de color rosa dándose tiernos besos cada dos por tres. Al lado de Lily, Jane estaba cenando manteniendo a su vez una agradable conversación sobre quidditch con los señores Potter. Al lado de James, Sirius junto a los padres de Lily cenaba en silencio, hablando de vez en cuando con ellos.

La comida fue trascurriendo tranquila en general, pero la tensión entre los padrinos era mas que palpable, sobre todo, cuando James y Lily iniciaron el vals que abría el baile: el Danubio azul. Sirius no tuvo más remedio que sacar a Jane a bailar..., después de todo, eran los padrinos de la boda, como bien le recordó la señora Potter amablemente "haz el favor de comportarte como un adulto y saca a esa chica a bailar" habían sido sus palabras.

Fastidiado, Sirius se levantó y caminó lentamente hacia Jane que estaba mirando el baile con una sonrisa entre los labios. No encontró prudente poner una mano sobre su hombro para llamar su atención, así que carraspeó haciendo volverse a Jane, que le miró confundida.

-Como padrinos, debemos ser los siguientes en salir a bailar- Sirius trató que su tono de voz sonara casual, no lo consiguió, más bien parecía tratar de justificarse.

-Oh, claro- musitó Jane visiblemente sonrojada. "¿Porque justamente el Danubio azul?" pensó fastidiada tomando la mano que Sirius le tendía.

Muy serios los dos, y como si les llevaran al matadero, caminaron entre las mesas para llegar al centro de la pista. Jane estaba muy nerviosa, notaba las miradas de todo el mundo sobre ellos, e incluso juraría que al pasar junto a Remus, este le había guiñado un ojo mientras reía de manera pícara.

Llegaron al centro de la pista y soltándole la mano, Sirius se puso frente a ella. Se miraron durante unos momentos, fue unas décimas de segundo para todo el mundo, para ellos toda una vida... la tregua terminaba con ese baile, era curioso, todo había empezado a desmadrarse entre los dos ese día..., con esa música, y justo era esa música que les acariciaba en esos momentos, la que iba a poner fin a todo.

Sirius colocó la mano en la cintura de Jane, esta tratando de no pensar en el cosquilleo que le subía por la espalda puso la mano sobre el hombro de Sirius, que trató de fingir que el corazón no le había dado un vuelco al notar como se había acercado hasta él cubriendo la poca distancia que les separaba... sus manos se unieron en alto... la mano presionando sobre la cintura de Jane hizo que los dos empezaran a girar... Rompiendo la estricta postura del baile, Jane no ladeó la cabeza, sino que permaneció mirando los azules ojos de Sirius clavados en ella, simplemente dejándose llevar por la música, notando como Sirius le presionaba la espalda o la obligaba a girar sobre si misma.

Cuando ya llevaban unas cuantas vueltas, algunas parejas se les unieron en la pista, como los padres de los novios, y sus amigos. Sirius nunca pensó que los ojos de Jane pudieran parecer tan tristes como en aquellos momentos, hubiera querido abrazarla, acercarla más a su cuerpo, pero simplemente estaba perdido en la profundidad de ese verde que había soñado durante 5 años cada noche... sus alarmas casi empezaron a sonar... casi se pusieron al rojo vivo. No podía caer, otra vez no..., en mitad del baile, le pareció un buen momento para aclarar algunos puntos:

-¿sabes?- empezó mirando a Jane- creo que aquí termina nuestra tregua

-Creía que hasta que no acabara la boda...- empezó Jane, pero Sirius la cortó

-Ya hemos cumplido con todo el protocolo que teníamos como padrinos. No creo que sea necesario alargar más la tortura. En cuanto termine el baile... todo- Sirius puso énfasis en esa palabra obviando la mueca que Jane había puesto ante la palabra tortura- volverá a la normalidad

-Bien...- musitó Jane por lo bajo. De pronto, su posición cambió, la cabeza quedó colocada ligeramente hacia atrás, en lugar seguro, allí donde no podía mirarlo a los ojos directamente.

Aunque para algunos de los presentes, su baile fue de lo más conmovedor, para ellos era totalmente frío y carente de emoción, no bailaban, no giraban al compás de la música, no se dejaban llevar por sus dulces notas... ese baile había cambiado en el mismo momento en que Jane adoptó la posición de baile... más perfecta que en toda su vida, tan perfecta que era antinatural, Sirius podría haber estado bailando con un palo de escoba. No habría notado la diferencia.

Jane había cambiado con aquella conversación, su forma de bailar, su expresión, su cuerpo se pusieron casi rígidos en brazos de Sirius, que notó como de pronto, no podía dirigir el baile con la misma fluidez, hasta Jane parecía haberse alejado de su cuerpo... una sensación de frío y vacío lo recorrió de la cabeza a los pies...

Las notas del Danubio azul, llegaron a su fin, y con un movimiento que Sirius no supo si era sutil o brusco, Jane tomó el control del baile. Y se vio sin su delicado cuerpo entre sus brazos, ella ahora estaba frente a él, hizo una reverencia cuando las notas acabaron, y quedó con la mirada baja.

-Aclárame algo- empezó Jane sin mirarle - ¿Que entiendes tu por que todo vuelva a la normalidad?- su voz, por primera vez carecía de emoción, era dura... profesional, como si estuviera ensayada para hacer temblar el mundo. La piel de Sirius se tornó de gallina, intentó recomponerse antes de contestar.

-Quiero que todo vuelva a ser como antes de que volvieras...- notó como Jane asentía en silencio con un leve movimiento de la cabeza-... quiero que desaparezcas de mi vida...- añadió notando como su alma se rompía en pedazos.

-Esta bien...- Jane se dio la vuelta y se alejó de él unos pasos antes de volverse- si eso es lo que quieres...- Sirius dio un respingo, fue algo raro, sus ojos eran raros... habían pasado de apagados como solían estar esos días (y sin sonrisa insulsa) a fríos... fríos como un témpano de hielo, fríos como el acero eran unos ojos carentes de ninguna expresividad, eran calculadores, aturdidores. Hasta el movimiento de la ceja elevada parecía estar estudiado al detalle para atosigar a Sirius- es... Lo... Que... Tendrás

Jane se entretuvo en cada palabra, dejando pausas demasiado largas de por medio, mientras su tono iba bajando hasta los mismísimos infiernos, tornándose algo duro y tenebroso. No había dulzura o belleza en su expresión... solo frío, un frío que caló hasta dentro de Sirius, un viento que empezó a agitarse a su alrededor que descendió la temperatura de su cuerpo varios grados...

Jane se volvió lentamente entrecerrando los ojos, en una mirada cargada de odio..., de desilusión, de ira..., era una de esas miradas que solo lanzar a tu peor enemigo.

Muy despacio, pero con una firmeza y seguridad pasmosas, empezó a caminar hacia el final del salón donde James y Lily estaban hablando con unos amigos. Vio como Jane se dirigía a ellos con una mueca similar a una sonrisa, solo que era lo más mecánico y aterrador que había visto en su vida. Observó como abrazaba a Lily... y a James antes de darse la vuelta y desaparecer por las puertas de su casa... Era lo mejor para los dos...

Sirius no entró en calor en toda la noche...


Hacía unas pocas horas que Sirius había dejado a James y Lily en el aeropuerto rumbo a su viaje de novios cuando se levantó sobresaltado en el sofá cubierto con muchas mantas... tenía mucho frío y una gran resaca, se había pasado toda la boda bebiendo como un cosaco desde que Jane se había marchado.

Estaba despuntando el alba y alguien estaba llamando a la puerta con insistencia. Se levantó de golpe, una sensación rara en el pecho se hizo más intensa. Casi corrió a abrir. Remus Lupin blanco y demacrado apareció ante él:

-¿qué ha pasado?- le preguntó dejándole entrar

-Nos acaban de avisar- empezó cerrando la puerta tras de si- será mejor que te sientes

-¡que ha pasado Lunático!- gritó desesperado

-Han atacado otra casa... Otro mago- Remus se recostó sobre la pared sintiéndose sin fuerzas- la marca tenebrosa ha aparecido en lo alto... y ya sabes que nadie sobrevive

-¡como están Lily y James!

-Ellos estan bien. No les hemos dicho nada para no arruinarles el viaje. No son ellos

-¿entonc...- Sirius notó algo amargo bajar por la garganta- ¡No me digas que han atacado a Jane!- Remus se limitó a asentir- ¡NO¿cómo esta?. ¿le han hecho algo?

-No lo se Sirius, solo se que su piso esta en llamas...

-¡NO!

Sirius corrió hacia la puerta y la abrió. Remus le siguió gritándole que se detuviera. Pero no lo escuchaba, no escuchaba nada. No podía ser, no podía creerlo, le estaban mintiendo. Era imposible que Jane se hubiese ido, ella tenía que estar bien, tenía que estar con él. No podía irse sin saber que no estaba enfadado con ella, que la necesitaba, que la quería, no podían arrancarla e ese modo de su lado, no era justo... ¿qué había echo¿cómo le había dicho todas esas cosas?...

Las llamas se elevaban hacia el cielo, grandes, imponentes frente a él, un humo negro subía como una cruel hemorragia tiñendo el frío amanecer de negro, y allí la marca tenebrosa, una calavera con una serpiente enroscada saliendo de la lengua. Sirius avanzó sin retirar la mirada del edificio, incrédulo, veía a gente gritar y correr en todas direcciones. Los bomberos muggles ya estaban apagando las llamas. Los magos del Ministerio esperando para actuar cuando acabaran. La calle estaba llena de curiosos

-Sirius- gritó Peter corriendo hacía él

-Jane- musitó mirando al vacío

-No han podido entrar a su apartamento, de ahí proceden las llamas- musito Remus alcanzándole con ojos brillantes- los bomberos dicen que es imposible que nadie sobreviva ahí dentro

Una explosión los hizo agacharse a todos. El suelo retumbó bajo los pies de todos los presentes. Las ventanas del piso de Jane se rompieron y algo negro y chamuscado salió por ellas quedando enganchado a uno de los árboles... malva, era malva... era el vestido de la boda. Sirius gimió. Se oyeron varios gritos asustados y el llanto de algunas mujeres. Había un olor que iba de la carne quemada, olía a muerte y destrucción, olía a sangre derramada.

-No os preocupéis, ella no estaba dentro- resonó una voz a sus espaldas

Todos se volvieron hacia allí para ver a Hannibal Lecter con una cálida sonrisa. Mirándoles con ojos tranquilos. Las palabras fueron llegando a la mente nublada de Sirius "ella no estaba dentro"

-¿No estaba?- repitió mirándole

-No- dijo Lecter- la habíamos trasladado hace una horas

-¿trasladado?- preguntó Remus atónito

-Si- respondió Lecter con ambigüedad- todos los jugadores están viviendo en nuestra mansión. Dadas las circunstancias, nos parecía lo más acertado. Veo que no me equivoqué

-¿y donde esta la mansión?- preguntó Sirius ansioso. Deseaba correr hasta allí para ver a Jane

-Da igual que te lo diga. No podrás entrar si no es con invitación. La casa esta protegida firmemente. Además Jane se va de viaje mañana, ha decidido tomarse unas vacaciones de dos semanas aprovechando el paro en los partidos

-¿se va?... ¡quiero verla!- exclamó Sirius

-Puede, pero ella por el momento no quiere verte a ti


¿pedir 165 reviews para actualizar es mucho pedir?... bueno, por provar... antes me funcionó... 165 reviews y actualizo! y para que veais que os lo pongo fácil esta vez os dejo un spoiler:

- Oh vamos Ice... ¿qué te cuesta?

- ¿Es que tu no sabes lo que es un no?

- ¿y que tengo que hacer para que digas si?

- ¡no me voy a acostar contigo por mucho que insistas!- replicó la voz. Varios aurores dieron un respingo. ¿qué era aquella casa?

- ¿pero porque?... ¡te has acostado con la mitad de los hombres del mundo¿por qué conmigo no?

- Porque no...- Sirius dio un respingo, acababa de reconocer esa voz

- ¡por merlín!- exclamó Jane llevándose una mano el pecho- uno.. dos...- fue levantando los dedos- ¡5 insultos seguidos, y algunos nuevos, estoy gratamente sorprendida... ¿qué mas puedes hacer perrito faldero¿si te doy un hueso te tiraras por la ventana?- Sirius se soltó de James y caminó rápidamente hacia ella- ¡QUIETO CHUCHO!- gritó Jane despectivamente con el rostro serio y autoridad mirándole fijamente, sus ojos brillaron peligrosos, tanto que Sirius se detuvo a un escaso metro de Jane - eso esta mejor...- Jane volvió a sonreír con suficiencia

- Debo reconocer que la oferta me parece tentadora, pero... no lo suficiente... como para tentarme- miró hacia otro lado. Empezaba a tener

mucho calor...

- ¿Ah no?...- Jane había torcido la sonrisa

- No

- Comprobémoslo...- Sirius se sobresalto al notar la mano de Jane sobre sus partes nobles apretando ligeramente.. pero es que en ese momento... estaban más endurecidas de lo normal