Naruto y personajes pertenecen a Masashi Kishimoto

Solo la trama de esta historia pertenece a mi autoría

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Men´s Club

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XXV

« Comienza el suplicio »

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—Bien. Ahora que hemos llegado a un acuerdo, ¿Cuál es tu plan? —preguntó todo negocios.

Sasuke no confiaba en que Sakura cumpliera con su palabra de no molestarlo y dejarlo vivir como él quisiera, a la primer discusión que ella creara respecto a su ya acabada relación, la sacaría de su vida, no le importaba que ella intentara ayudar a Itachi e Ino a retomar su compromiso, ni siquiera por su hermano estaría dispuesto a exponerse a caer ante Sakura Haruno de nuevo.

"Tirarme en el piso y ponerme a llorar hasta quedarme dormida", ah no, ya había hecho eso, y sabía que no funcionaria. Pero, ¿qué más podía hacer si el amor de su vida la miraba con esos fríos e insensibles ojos?. Sasuke se dejó caer en la silla detrás del escritorio, claramente esperando su respuesta. Sacudió la cabeza intentando apartar sus pensamientos derrotistas, no era el momento de seguir enfrascada en su dolor.

—Konan y Yahiko —soltó por fin.

— ¿Qué con ellos? —arqueó la ceja al verla sentarse frente a él.

—Tu hermano va a casarse con ella porque Konan terminó con el corazón roto después de romper con Yahiko. Ellos no se quieren, pero están tan decididos a casarse, que no les importa que su compromiso sea únicamente una salida a sus problemas. Itachi no va a dejar a Konan, porque sabe que su relación con ella es lo único que le impide correr hacia Ino, y ella tampoco va a apartarse, porque piensa que no hay nada más para ella en cuanto a su relación con Yahiko. Debemos hacer que ellos vuelvan también, así tu hermano no tendrá pretextos para no buscar a Ino de nuevo —explicó rápidamente—. Tú viste la reacción de Itachi ayer, estaba impactado de ver a Ino, por un momento incluso pensé que se arrojaría a sus brazos.

—Tienes razón, Itachi no puede ocultar lo que siente. Cada vez que habla de su compromiso con Konan, su expresión decae, pero anoche que vio a Ino…en fin, es cierto que él no dejará a Konan, mi hermano es muy responsable, dio su palabra ante los padres de Konan de llevarla al altar, a menos que sea ella la que rompa la relación, ellos estarán casados en unos días.

—Pues ahí lo tienes, nuestro primer movimiento debe ser ese. Reunir a Konan con Yahiko, sé de sobra que él la quiere —expresó culpable, no debería estar ventilando los sentimientos de su mejor amigo, pero Yahiko también necesitaba dejar de esconder la cabeza en la arena y luchar por lo que quería.

— ¿Y cómo sugieres que hagamos eso?

Exhaló pesadamente, Sasuke parecía no tener un solo hueso conspirador en su cuerpo, lo único que hacía era presionarla a ella para que fuese quien ingeniara todas las ideas.

—Creo que mañana sería una buena ocasión para reunirlos.

— ¿Qué, aquí en el bar? —la miró como si estuviese loca—, ¿Qué no te acuerdas como terminaron Yahiko e Itachi la última vez?. Yahiko no tiene permitido volver. No, planea otra cosa.

—Pero es que esa idea es perfecta. Yahiko pertenece a la banda, es una cara conocida que atraerá mucha atención, Itachi tiene que ver la ventaja en ello, además, podemos convencer a Karin de que hable con él y le deje claro que fue su idea reunir a la banda para el evento, así tú y yo no tendremos que enfrentarnos a su ira.

—Bueno…planteándolo así… —se acarició el mentón sopesando las palabras de tachuela.

—Tal vez estemos de suerte y la mismísima Konan lo compre para revivir viejos tiempos —se permitió desear optimista.

—Probablemente a Itachi no le importaría que su futura esposa cene con su ex —aportó Sasuke, recordando que Itachi era completamente apático a todo lo que no se relacionara con el Katon o con Ino—, si…puede funcionar.

—Genial. Tú habla con Karin e implanta en ella la sugerencia, yo convenceré a Yahiko de aceptar asistir cuando Karin lo contacte —sonrió emocionada, funcionaría, pronto Ino, Yahiko, Konan e Itachi estarían felices con sus respectivos amores, todos serian felices, todos menos…

—Hn. Perfecto, puedes irte entonces a trabajar, no hay que levantar sospechas hasta que tu elucubrado plan para hacer feliz a mi hermano y a tu amiga esté hecho —la despidió con un desdeñoso ademán.

Asintió viéndolo encender su computadora y enfrascarse en unos documentos que permanecían sobre su escritorio. Hasta ahí llegaba su anhelado reencuentro con su adorado jefe. Respiró hondamente, debía ser paciente, Sasuke la perdonaría, eventualmente. Por lo menos Tsukumo no había sido lanzado por la ventana. Salió de allí con sus esperanzas renovadas, Karin la esperaba en el pasillo.

— ¿Qué pasa Tsukumo, Sasuke te molestó de alguna manera?, parecía furioso.

—No, todo está bien. De hecho quiere hablar contigo para ultimar los detalles finales de la subasta.

—Hmn, bien. Le comentaré la idea que me diste, me parece de lo más divertida. Seguro hará que las asistentes al evento paguen más por ustedes. Gracias —besó inadvertidamente su mejilla, Sakura solo pudo sonreír, no le gustaba que Karin estuviera tan prendada de Tsukumo, pero tenía que seguir guardando las apariencias—. Nos vemos en un momento —se despidió entrando a la oficina de Sasuke después de tocar.

Suspiró cansada, sentía que el mundo le caería encima y la aplastaría en cualquier momento. Se dirigió al bar, era hora de continuar con el show y apagar su dolor por algunas horas.

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Sasuke por fin se dignó a salir de la oficina, reconocía que se estaba portando como un cobarde, pero entre menos interacción tuviera con Tsukusakura, mejor. Todo estaba arreglado para llevar a cabo el plan de su ex, Karin convencería a Yahiko de participar en la subasta, a la vez que advertiría a Itachi de no pelear cuando Yahiko apareciera. Se dirigió a la barra y le pidió a Sasori un whisky doble, no anhelaba otra cosa más que perderse en el efecto sedante del alcohol, aunque no lo haría, era demasiado responsable como para emborracharse en horas de trabajo.

Bebió un gran sorbo cuando detectó a tachuela entre la multitud. Que fácil era para Sakura comportarse como todo un mesero, la vio charlar con varias mujeres que la rodeaban, reía y coqueteaba como una profesional. Entrecerró los párpados y sintió el rencor consumirlo, era una gran farsante, una experta manipuladora. Ni el mismo Maquiavelo podría superarla, recordó la sencillez con la que trazaba sus planes para "arreglarle" la vida a los demás.

La vio dirigirse hacia donde él se encontraba, no podía permitir que lo descubriera observándola con tanta atención. Giró hacia su derecha, una rubia de ojos grises le sonrió interesada, no desaprovechó la oportunidad y le sonrió de vuelta. La chica dijo llamarse Kenny o algo parecido, a él no le importaba. Le permitió manosearlo a su antojo, dejando que acariciara su pecho y se acercara más de lo normalmente permitido, no registraba las seductoras palabras que ella le decía, simplemente asentía como si estuviera al tanto de la unilateral conversación.

De pronto una fría sensación recorrió su espalda, podía jurar que era la mirada de Sakura clavada en él. Se dejó llevar por el odio que lo dominaba en ese momento, acercó a la rubia a su cuerpo, abrazándola y permitiéndole a ella colgarse de su cuello. El beso le supo a nada, pero no despegó sus labios hasta que requirió tomar aire de nuevo. Esperaba que Sakura estuviera disfrutando del espectáculo que le estaba dando, ignoró la punzada de arrepentimiento que luchaba por surgir, Sakura no se merecía su consideración, y entre más rápido entendiera que él nunca iba a perdonarla, mejor. Volvió a besar a la extraña que continuaba en sus brazos.

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— ¿Por qué Sasuke besa a esa mujer, que él no estaba de novio con tu prima? —cuestionó Sasori atónito al ver a su jefe montar tremendo entretenimiento.

—Las cosas no funcionaron entre ellos… —parpadeó furiosamente para no empañar sus lentes de contacto.

No culpaba a Sasuke por estarle causando aquel despiadado sufrimiento. Su jefe era un hombre herido, era claro que necesitaba sacar su dolor de aquella manera, ya que era la única que conocía. Aun así, estuvo tentada de correr hacia él y rogarle que dejara de aplastar su maltrecho corazón. Implorarle que no besara a esa mujer, ni a ninguna otra, solo para darle su merecido a ella. Pero no tenía derecho a pedirle nada, él dejó claras sus condiciones, mismas que ella estúpidamente aceptó. Se dio la media vuelta para no seguir atestiguando semejante horror. Con palabras medidas y un control envidiable, comunicó sus órdenes a su amigo pelirrojo, Sasori no preguntó más, se dedicó a preparar los tragos diligentemente. Sakura agradeció y continuó con su trabajo, ignorando completamente la escena tras ella.

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—Teme, ¿Qué diablos haces? —Sasuke dejó de intentar fingir que le interesaba la conversación con la morena que llegó después de la rubia.

—Hmp, dobe —se giró hacia su amigo, descartando a la chica que continuaba luchando por llamar su atención.

— ¿¡Estás loco!, Por qué diablos estás engañando a Sakura, y en la cara de Tsukumo? —demandó con incredulidad.

—Tsk. Sakura ya no es mi novia, esa relación solo fue un lapsus, agradecería que dejaras de recordármelo.

—Pero… ¿Qué sucedió? —preguntó intrigado, el rostro de Sasuke parecía inalterable, él hubiera pensado que esta vez su amigo estaba verdaderamente enamorado de la prima de tachuela.

—Digamos que no era lo que esperaba, estoy mejor así. Deja de preocuparte dobe, todo está bien. Mejor continuemos con el trabajo, vamos a la oficina, quiero comentarte los últimos cambios sobre la subasta de mañana.

—Bien, como digas —siguió a Sasuke alzándose de hombros, no le sorprendía el cambio de actitud de Sasuke, su amigo jamás dejaría de ser un donjuán.

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Sakura guardó sus propinas sin siquiera contarlas, lo único que quería era salir de allí de una vez por todas, no podía continuar respirando el mismo aire que Sasuke, menos mal la noche había terminado por fin.

—Entonces, no olviden llegar con dos horas de antelación, serán preparados para la subasta, esperemos que todo salga según lo planeado.

—Seguro que si —asintieron todos tomando sus cosas de los casilleros.

—Tsukumo, necesito hablar contigo antes de que te vayas —informó con tono desinteresado mientras salía de los vestidores.

—Adiós chicos —se despidió de sus amigos y siguió a Sasuke a una de las mesas—. Tú dirás —se cruzó de brazos frente a su jefe.

—Solo quería informarte que Karin estuvo de acuerdo con convencer a Yahiko de participar en la subasta. Me reclamó que no se lo sugiriera antes, pero le encantó la idea. Ahora te toca a ti hacer tu movimiento.

—Bien. ¿Algo más? —preguntó sosteniéndole la mirada.

—Es todo —apretó los labios imperceptiblemente, ¿Por qué le molestaba que Sakura no le estuviera haciendo una escena de celos por lo ocurrido horas atrás?

—Hasta luego jefe —se despidió sin decir más ni mirar atrás.

Podía sentir los ojos de Sasuke siguiéndola hasta que salió del bar, pero estaría condenada si le demostraba lo que su indiferencia generaba en ella. Se dirigió a su auto con más prisa que cuidado, tropezando y evitando apenas caer de cara en el pavimento. Contuvo sus sollozos valientemente, llegando a una cuadra lejos del Katon. Encontró un parque cercano en el que pudo estacionar su coche, la radio amortiguaba el sonido de su llanto, ¿Cuántas más de esas noches la esperaban en su futuro?, ¿Cuánto más para que sus lágrimas por fin se agotaran?, dejó salir su renovado dolor hasta que la mañana la alcanzó.

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— ¿Segura que debería asistir a esa estúpida subasta?, ¿Qué si Itachi y yo terminamos yéndonos otra vez a los golpes frente a todos los asistentes? —Yahiko saboreó con gusto la lasaña que Sakura le había invitado a comer en su departamento.

—Eso no va a pasar, Itachi sabe lo importante que es este evento tanto para Karin como para el Katon —bebió un sorbo de su vino.

—Bien. Aunque creo que será extraño ser observado y luego comprado por alguna de las mujeres que frecuentan el Katon.

—Solo reza porque no sea una ancianita pervertida —rió divertida.

—Me gusta eso —señaló Yahiko concentrado en ella.

— ¿Qué, ser acosado por una abuelita degenerada?

—No, verte reír —tomó su mano por encima de la mesa, los ojos ligeramente hinchados de su amiga, eran un claro signo de cómo pasó su noche—. Me alegra que tu loco plan de presentarte ante Sasuke como Tsukumo, haya funcionado.

Según Sakura, Sasuke había aceptado una tregua, juntos idearían una manera de hacer que Itachi e Ino volvieran. Aquel era un buen principio, esperaba que también ellos pudieran arreglar su situación. Sakura no merecía sufrir por el desamor de Sasuke, no cuando ella lo quería tanto.

—Sí, bueno, a mí también. Aunque mi acercamiento a Ino no salió tan bien.

— ¿Qué pasó?

—Ni siquiera quiso abrirme la puerta, tampoco contesta mis llamadas —recordó con malestar, como su amiga la ignoró completamente cuando fue a buscarla a su departamento y después a su trabajo.

—Dale tiempo.

—Sí, es lo único que puedo hacer ahora. Como sea, termina rápido tu comida, un gran evento nos llama —aplaudió motivada, esperaba que aquella noche trajera algo de diversión, era lo mínimo que merecía por colaborar con la noble causa de Karin.

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Sasuke vio a Tsukusakura atravesar la puerta del bar con Yahiko junto a ella, incorporándose de inmediato al resto de los empleados que ya se hallaban en el Katon, a la espera de las últimas indicaciones para el evento de esa noche. Todos saludaron y abrazaron a Yahiko, Sasuke estuvo tentado de hacer lo mismo, pero no quería acercarse a tachuela.

—Todo luce muy bien —alabó Sakura asombrada por el arreglo del lugar.

La plataforma en la que se subastarían los chicos y ella, era alumbrada por montones de luces, un camino que más bien parecía una pasarela de modas, llevaba hasta el preparado escenario. Mientras las mesas y elegantes sillas estaban acomodadas alrededor. Los encargados del catering corrían de un lado a otro afinando los detalles faltantes.

— ¿¡Qué rayos hace esa tipa aquí!? —murmuró con tono acerado, al ver a la morena asistente de Karin aparecer por el pasillo que conducía a la oficina.

Lena lucía un apretado y minúsculo vestido rojo que marcaba cada una de sus curvas, su largo cabello azabache le llegaba a media espalda, Sakura estaba a dos segundos de arrastrarla por el piso cuando la vio llegar hasta Sasuke y colgarse de su brazo.

—Contrólate —pidió Yahiko atrayéndola por los hombros—, recuerda quién eres y el acuerdo al que llegaste con él —la vio cerrar los párpados y respirar cuidadosamente.

—Quiero estrangularla —apretó las manos en puños al oírla reír y charlar con su adorado jefe.

—Lo sé, pero no puedes.

—Bien, chicos, su atención por favor —Naruto se aproximó con una urna de plástico transparente que contenía varios papeles en su interior.

— ¿Qué rayos es eso? —preguntó Sai señalando la caja en manos del rubio.

—Una idea de último minuto. Dentro de esta caja, está nuestro destino —comentó bromista—, Karin, aconsejada por nuestro amigo Tsukumo aquí presente, tuvo la brillante idea de conseguirnos disfraces para la subasta, ya que al parecer, nuestra cara bonita no es suficiente, también tenemos que hacer el ridículo ataviados de lo que Karin y Tsukumo creen, es la fantasía de toda mujer.

— ¿¡Qué!? —Deidara la fulminó con la mirada.

— ¿Cómo? —Suigetsu y Sasori fruncieron el ceño.

—La urna contiene un papel con el disfraz que les corresponderá ponerse, vayan pasando de uno por uno para tomar una opción, escojan sabiamente —contribuyó Naruto con expresión abatida—, mi Hinata-chan va a mandarme a dormir al sofá —susurró decaído. Su esposa apoyó amablemente la causa por la que Karin hacía la subasta, por lo que no le molestó que Naruto fuese uno de los subastados, aunque ella no sabía que él tendría que ponerse un disfraz para verse aún más atrayente para las posibles compradoras. Cuando lo supiera, bueno…Naruto ya podría darse por muerto.

— ¡Gracias Tsukumo! —Deidara le dio un empujón al pasar junto a ella.

—Oigan, es para una buena causa —se defendió de inmediato, lo importante era conseguir todo el dinero posible para esos pobres niños.

—Como sea —Sai, al igual que todos los demás se adelantaron.

Sakura tuvo que tomar el último papel disponible, rogando al cielo que no le tocara un disfraz demasiado atrevido. Ella solo sugirió la idea, pero Karin había sido la que escogió y compró los disfraces a utilizar.

— ¿Bombero? —Sasori leyó en voz alta—, bueno, supongo que mi cabello combinará con el disfraz —bromeó ligero, era el que se tomaba las cosas con más tranquilidad.

—Yo seré el representante de la ley, un policía —comentó Obito.

—Emperador roma-…esto no puede ser, por favor díganme que no tengo que usar toga —se quejó Sai.

—Oh, vaya, ¡seré el diablo! —Suigetsu expresó juguetón—. Espero que el disfraz traiga un tridente.

— ¿Mesero, en serio?, eso no es justo, me visto de mesero a diario —Deidara resopló.

—Oh, he visto ese disfraz, creo que solo consta de una corbata de moño—informó Naruto.

—Bien, yo seré Drácula —Gaara chocó puños con los de la banda.

—Seré un obrero, ¿y tú Tsukumo? —cuestionó Yahiko.

—Un pirata —aportó divertida—, espero que no tenga que usar pata de palo ni loro en el hombro —los demás rieron junto con ella, el enojo de antes olvidado.

—Yo seré un caballero —suspiró Naruto relajado, por lo menos no tendría que mostrar más piel de la necesaria—. Los disfraces están en los vestidores, ¡a por ellos! —ordenó terminando con la plática, contaban con poco tiempo para prepararse.

—Iré por el disfraz y me vestiré en los baños, te veo después —Sakura se despidió de Yahiko.

Buscó con la mirada a Sasuke, él seguía pegado a la asistente de Karin, se veía muy a gusto a su lado, reconoció con el corazón encogido. Al parecer el destino no quería darle ni siquiera una noche de descanso, dudó seriamente que pudiera divertirse, no cuando Sasuke se empeñaba en restregarle en la cara, lo poco que le importaba.

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Itachi dejó a Konan en el lugar privilegiado que le correspondía para apreciar el show. Caminó hacia su hermano, Sasuke había hecho un muy buen trabajo preparando el evento de caridad de Karin. Las ganancias serían inmensas, no solo la entrada al evento era una buena cantidad de dinero, también lo que los chicos recolectarían al ser subastados, representaría una importante suma.

—Todo luce perfecto —alabó llegando hasta él.

—Hn —asintió satisfecho.

—Vi que Lena no se separa de ti, no crees que estás exagerando en tus atenciones, ¿Qué hay de Sakura? —lo confrontó preocupado, Sasuke por fin manifestaba ser más que un casanova, no le gustaría que arruinara todo con su nueva novia, por no saber ponerle un alto a la asistente de Karin.

—Sakura y yo ya no tenemos nada que ver —explicó calmado—, antes de que preguntes, no, tú no tienes la culpa de que ella y yo decidiéramos no continuar. Simplemente me di cuenta que no valía la pena perderme de todo esto —señaló a las mujeres que empezaban a llegar al club.

—Sasuke…

—Itachi —respondió tajante—. Basta, no te metas en mi vida, no cuando la tuya está de cabeza. Hay que saludar a los asistentes, recuerda que somos los anfitriones.

—Sasuke, ¿listo para las presentaciones? —Lena apareció de nuevo, su depredadora sonrisa concordaba perfectamente con su calculadora mirada.

Asintió dejándose conducir por ella. Daba lo mismo esa que cualquier mujer, lo importante era olvidarse de Sakura, lo importante era no mostrar su dolor.

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—El Katon está a reventar, no puedo creer que tengamos que salir vestidos así.

Lo único que indicaba que Suigetsu era el diablo, eran los cuernos de plástico rojo que sobresalían en su cabeza y el pequeño tridente de juguete que sostenía. El pobre ni siquiera llevaba puesta una camisa, mostrando sus músculos bien definidos.

—Tu no podrás quejarte Naruto, además de Tsukumo y de Gaara, eres el más vestido aquí —Obito sostenía unas esposas en el cinturón de su ajustado pantalón, una gorra con la insignia de policía, su pecho solo decorado por una pistolera y una pistola de juguete.

—Parecemos sacados de un club nudista. Espero que no quieran que bailemos frente a esa multitud —Yahiko acomodó su casco de obrero. El pantalón de mezclilla que vestía, tenía más hoyos que un rayador de queso, su cinturón de herramientas hacía que el pantalón bajara unos centímetros, mostrando sus estrechas caderas. Por supuesto, tampoco llevaba camisa.

—Chicos, por lo menos tienen qué mostrar, no sean nenas, solo recuerden que el dinero recaudado será para esos pobres niños que no tienen a nadie en el mundo.

—Tsukumo tiene razón —Sasori la apoyó como siempre. El agradable pelirrojo tenía la chaqueta desabrochada, mostrando su six pack, sobre su hombro colgaba la distintiva manguera.

Sakura apretó los labios para no reír. Era absurdo que quisiera reconfortarlos estando ella tan vestida, reconocía que era injusto para sus pobres amigos estar tan expuestos. Sin embargo, se veían bastante calientes, le hubiera encantado formar parte de la audiencia, sin duda pujaría por varios de ellos.

—Tercera llamada —Naruto les indicó guardar silencio cuando la voz de Karin se escuchó a través del micrófono—. Todos preparados, ya saben, cada quién su papel. Desfilamos por la pasarela y subimos al escenario, allí las mujeres empiezan a pujar por nosotros, hay que estar atentos para escuchar cuando seamos llamados.

El discurso de la pelirroja continuó durante diez minutos más. Karin explicó la importancia de reunir todo el dinero posible para su noble causa, agradeció a Sasuke e Itachi su importante colaboración al ofrecer el Katon para tal fin. Los hermanos Uchiha también dedicaron unas breves palabras, Sakura prefirió hacerse la tonta para no mirar hacia donde su adorado amor cautivaba al público. Por fin toda la ceremoniosa perorata finalizó. La maestra de ceremonias, una conocida modelo amiga de Karin, se hizo cargo de subir a la tarima para comenzar con la subasta.

—Pongamos en alto el Katon, reunamos mucho dinero para los pequeñines —animó Naruto antes de salir hacia la multitud después de escuchar su nombre.

Todos se apelmazaron tras las cortinas para ver el desfilar de su gerente. Las chicas comenzaron a gritar, animadas por la sonrisa y el saludo de Naruto. Había unos cuantos hombres acompañando a las gritonas féminas, pero las mujeres dominaban el lugar.

—La subasta comienza con 500 dólares por una cena con el señor Namikaze, chicas, recuerden que Naruto es casado, por lo que sean respetuosas con sus comentarios.

— ¡500!

— ¡600!

— ¡1000!

— ¡1500!

— ¡Seis mil dólares!

Solo podían escucharse los gritos de las compradoras.

—Seis mil a la una, seis mil a las dos, ¡vendido a la señorita con el número 345, por seis mil dólares!

—Guao, el jefe vale seis mil dólares, y eso que es casado.

El siguiente turno fue el de Lee, a él le siguió Sai, luego Obito, Kankuro, Gaara, Sasori y después Deidara. Las cantidades eran igual de buenas que la de Naruto. Sakura comenzaba a ponerse nerviosa, ¿Por qué no la llamaban de ya?, se secó las sudorosas manos en sus pantalones de cuero por décima vez. El pequeño chaleco empezaba a sofocarla, la camisa blanca de mangas anchas que portaba debajo, ya lucía varias arrugas. Contempló con renovado interés su atuendo, intentando calmar sus destrozados nervios. La faja que servía como cinto, era de un rojo intenso, lo mismo que su paliacate, su espada curva permanecía recargada en el marco de la puerta para que no se le olvidara, el parche que debía llevar en su ojo derecho colgaba de su cuello, lo mismo que una gran cadena de plata con un crucifijo. Las calurosas botas le llegaban casi a las rodillas, ansiaba arrojarlas lejos y jamás volverlas a ver.

—Suigetsu, tu turno —comunicó Yahiko resoplando por milésima ocasión, el también ansiaba librarse de aquella tontería de una vez por todas. A mala hora decidió hacerle caso a su obstinada amiga pelirosa.

— ¿Quién crees que sea el último, tú o yo? —Sakura comenzó a morderse las uñas.

— ¿Quién es el consentido de Karin?

— ¡Oh no, esa chiflada me puso como el gran cierre!, ¿verdad? —¿Cómo no se le ocurrió antes, que su fan número uno le haría aquel favor?

—Tranquila, solo tienes que pararte allí y escuchar cómo se pelean por comprarte. Yo estoy más desesperado por quitarme este ridículo disfraz, que por saber en qué depravadas manos caeré —explicó con los hombros tensos.

—El siguiente será nuestro sexy vocalista de Akatsuki, ¡recibamos con un aplauso a Yahiko, el obrero que todas quisiéramos para trabajar no solo nuestra casa, sino también nuestros cuerpos!

— ¡Aniquílalas tigre! —Sakura no pudo evitar carcajearse ante tan estúpida presentación.

—Locas —farfulló Yahiko saliendo al estridente clamor del público.

Konan apretó los labios al ver aparecer al magnifico hombre de piercings. ¿Qué hacía Yahiko allí?, y además, ¡subastándose ante aquellas mujeres que no dejaban de gritarle obscenidades y devorarlo con los ojos!, empezando por su compañera de la derecha. Kin Tsuchi, una de sus superficiales amigas, no dejaba de alabar los bien cincelados pectorales de su ex.

— ¿No es ese tu antiguo novio?, ¡lo compraré!, es tan atractivo, no sé cómo pudiste dejarlo ir.

— ¡Comenzamos la subasta con 500-…!

— ¡1000 dólares!

— ¡2000!

— ¡3000!

Las cantidades no tardaron en aumentar. Konan contempló incrédula, el revuelo que Yahiko causaba con su sonrisa. Kin esperaba pacientemente a la última oferta, obviamente pretendía ser la que se llevara a Yahiko.

— ¡10,000!

— ¡11,000!

— ¡15,000! —gritó Kin, segura de su victoria.

Yahiko por fin reparó en ella, ya que Kin llamó su atención hacia donde se encontraban ambas. Sus ojos se abrieron por la sorpresa, su sonrisa desapareció. Konan sintió el latido frenético de su corazón cuando sus miradas se quedaron entrelazadas.

— ¡15,000 a la una…!

—Sí, lo primero que haré será llevarlo a mi cama, no puedo esperar para disfrutar de todo su delicioso cuerpo —la molesta voz de Kin le taladró los oídos.

— ¡15,000 a las dos…!

Su respiración se quedó atorada, cogió la paleta con fuerza, su brazo se movió antes de que su mente registrara el movimiento, su voz escapó de su garganta en un grito que sorprendió a la multitud.

— ¡30, 000! —ofreció sin saber lo que hacía.

— ¡Increíble, treinta mil a la una…treinta mil a las dos…vendida a la señorita con el número 42, por treinta mil dólares! Una magnifica compra debo añadir —bromeó la modelo soltando una risita coqueta.

¿Qué acababa de hacer?, Itachi iba a poner el grito en el cielo y con toda razón. Se enfrentaría a su prometido llegado el momento. A pesar de que sabía que había cometido un gran error, no se arrepentía. Vio alejarse a Yahiko, él también le exigiría una explicación, solo esperaba ser capaz de dársela, porque ni ella misma lograba comprender lo que le pasaba por la cabeza.

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Sakura dio un gran salto de felicidad cuando escuchó a Konan pujar y comprar a Yahiko, el plan estaba dando el resultado esperado. Sacudió su cuerpo preparándose para su turno. Acomodó el parche y se despeinó un poco más los cabellos que escapaban de debajo del paliacate, tomó su espada y esperó a escuchar su presentación, ojalá que no fuera tan ridícula como la del resto de sus compañeros.

—Y por último, para nuestro gran final…el mesero con rostro de ángel, el hombre que ha robado nuestros corazones y los ha guardado como su máximo tesoro en el fondo del mar, nuestro bello pirata… ¡Tsukumo!

Sí, no tenía tanta suerte. Resopló ante las cursis palabras. Caminó con cuidado para no caer ante las cegadoras luces. Los chiflidos, no se hicieron esperar, tampoco los besos y los gritos de excitación, en verdad parecían amar a Tsukumo, subió por fin al escenario. Los aplausos tardaron en extinguirse.

—Bien, la subasta comienza con-

— ¡2000! —gritó una rubia que Sakura conocía del bar.

— ¡3000!

Ahora ya sabía lo que los antiguos esclavos romanos habían sentido. Su ojo se abrió con incredulidad, a donde quiera que mirara, una mujer con una nueva oferta gritaba por ella. Le dieron ganas de hacerse una bola y esconderse detrás de la modelo, las intenciones eran claras en las miradas hambrientas de aquellas mujeres.

— ¡10, 000!

— ¡20, 000!

Dirigió su único ojo visible a Sasuke, apretó los dientes y miró a otro lado. Él observaba impertérrito lo que acontecía con ella, solo que lo hacía abrazado a la cintura de la hermosa e insistente Lena. Sintió un enorme nudo en la garganta, le encantaría tener otro parche cubriendo su ojo izquierdo, así podría ignorar la desgarradora imagen que tenía frente a ella.

— ¡50, 000!

Aquello era una verdadera sorpresa, ¿en verdad las mujeres estaban pujando tanto para una cena con ella?, que estuvieran tan dispuestas a gastar tan obscena suma, era increíble.

—Cincuenta mil a la una…

— ¡200,000! —el cacareo de las desordenadas chicas quedó silenciado tras la potente voz.

Sakura se estremeció, conocía perfectamente a la persona que ofrecía tal cantidad por ella, habían sido contadas las ocasiones en que se encontraron, aun así, no olvidaría jamás su nombre.

— ¿¡Qué diablos hace ese imbécil aquí!? —Sasuke no daba crédito a lo que oía y a lo que veía, Seto Kirigakure acababa de ofrecer 200 mil dólares por Tsukumo, ¡por Sakura!, pensó con horror.

—Es amigo de mi padre, me pidió una invitación, no podía decirle que no —explicó Karin en shock—, ¿Por qué puja por Tsukumo?

—Esa es una increíble cantidad, entonces, 200 mil a la una, 200 mil a las dos…

Sakura cerró el párpado que mantenía abierto, iba a ser vendida a Seto, ¿Qué querría ese hombre hacer con ella?, "¿tú qué crees que va a hacer?, ¡no seas ingenua, ese hombre quiere corromper tu virginal y falso cuerpo de hombre!", tragó con dificultad.

—Vendido al-…

— ¡500 mil!

Sakura se quitó el parche para entender mejor la imposible situación, no podía ser cierto lo que sus ojos veían, su corazón casi se detuvo, una tonta sonrisa comenzó a formarse en sus labios. Había alguien dispuesto a salvarla de las garras de Seto…

Él la amaba.

Todavía la quería, ¿si, no?

¿Por qué otro motivo estaría Sasuke pujando por ella?

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¡Hola!, ¿qué dice la vida?

¿Quiénes odian a Sasuke ya?, hehe. No la tomen contra él, solo es un simple mortal =). Oh, el plan de Sakura ya empieza a funcionar, yo también habría comprado a Yahiko vestido así, hahaha, la verdad. Cuéntenme qué les pareció el capítulo, ¿Quién creen que puje más por Tsukusakura =P?.

Me alegra saludarlos/as, me tardo más de lo esperado, pero aquí sigo haciendo mi esfuerzo por volver. Gracias por regresar cada vez que hay algo nuevo para leer, me animan mucho con su apoyo.

Por ahora no tengo mucho que decir, más que los extrañaba enormemente y me da placer regresar. Les mando un fuerte abrazo y mis mejores deseos, cuídense mucho. ¡Nos leemos espero que pronto!

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¡SasuSaku CANON!