Perdonen por la tardanza pero debido a la presión en la universidad no he tenido tiempo hasta ahora para actualizar el fic. La semana que entra empezaré mis parciales y déjenme decirles que más estresada y preocupada no puedo estar.
Esta semana que pasó, más emocionada no pude estar. El estreno del primer capítulo de InuYasha Kanketsu-hen fue el 03 de octubre y la emoción no pudo ser mayor. Mi hermana menor y yo estuvimos esperando a que los subtitulen lo más rápido posible para poder verlo. A penas lo encontramos con subs en español... no puedo comentarlo solo véanlo.

Les recuerdo que los personajes acá utilizados no me pertenecen sino a la mangaka Rumiko Takahashi y que solo los he tomado prestados para la creación de esta historia alterna.
Ya saben, cualquier comentario o sugerencia por favor háganmelo sin ninguno problema.

Espero les guste =)


DURA REALIDAD
Capítulo 25 – ¿Cosas pendientes?

"Qué bueno volver a verte, Kagome" – InuYasha estaba frente a mí y no sabía qué hacer. Sus ojos dorados… esos ojos dorados querían volverme a hechizar – "Mi auto está hacia allá" – lo dijo señalando uno de los tantos carros que había – "¿Vamos?"

"Claro, pero antes déjame sacar mi bolso de mi auto. Lo dejé olvidado adentro…" – aceptó y empecé a buscar mi carro. Cuando lo encontré, desactivé la alarma para poder abrir la puerta

"Bonito carro. ¿Hace cuánto lo tienes?" – InuYasha me hablaba mientras yo ingresaba tratando de buscar mi cartera que la había dejado olvidada.

"Desde hace unos meses… me la compré este año…" – encontré mi bolso y cerré la puerta. Activé la alarma y fui hacia donde estaba él – "Listo…"

"Vámonos entonces…" – noté como sacó sus llaves, presionó el botón para desactivar la alarma y el auto de al lado sonó. Abrió la puerta del copiloto y se quedo mirándome – "¿Kagome?" – reaccioné y empecé a avanzar hacia él.

"No sabía que tu carro estaba al lado del mío" – cerró la puerta y rodeo el auto para entrar a su asiento del piloto.

"Lo mismo digo yo. Quien sabe… tal vez no sería la primera vez…" – giré a verlo incrédula encontrando una mirada seria en él y es que no comprendía a qué se refería con eso exactamente.

Encendió el carro y salimos rápidamente del estacionamiento. Miré el reloj por unos instantes, "Tengo 2 horas, a lo mucho… no más…" Volví a mirar hacia la calle, los carros pasaban al igual que las personas. El cielo estaba gris, el invierno estaba cerca…

"¿A dónde vamos?" – giré a ver a InuYasha que estaba manejando. Habían pasado cerca de diez minutos y aún no habíamos llegado a donde sea que estuviéramos yendo. Ahora claro, diez minutos es nada pero no saber a dónde iba me fastidiaba más.

"A comer…" – odiaba su sarcasmo, no estaba de humor como para escucharlo.

"Sabes a lo que me refiero…" – me miró y se rió un poco. Yo estaba seria, esperaba una respuesta y él solo se mofaba de mí.

"No has cambiado nada…" – no aguanté más y giré a ver hacia la ventana, hacia la calle – "Tranquila, estamos cerca… no pienso secuestrarte…" – no le hice caso no respondiéndole.

Lo que siguió después de eso fue puro silencio aparte de un "¿Puedo poner la radio?" El silencio me agobiaba, me incomodaba y mucho más el saber que estaba con él. No habría pasado otros diez minutos de nuestro primer cruce de palabras cuando por fin el auto se detuvo.

"Llegamos…" – lo miré notando como le quitaba el seguro a las puertas. Estaba a punto de abrir la puerta cuando en eso noté como un hombre se acercaba y la abría por mí.

"Buenas tardes" – bajé del auto, le agradecí y en eso me atreví a percatarme de mi entorno. El restaurante a donde habíamos llegado no estaba nada mal. No era un lugar cualquiera, tampoco era de los más caros pero se notaba a simple vista de la categoría del mismo. Avancé un poco notando que InuYasha me estaba esperando. Llegué hacia donde estaba él e hizo una leve seña.

"Después de ti…" – lo miré por unos instantes ingresando en silencio al restaurante.

Debía admitirlo, era hermoso por dentro. Muy pocas veces había tenido la oportunidad de ingresar a uno así y eso que con Hoyo había sido las únicas veces. A penas ingresamos nos ubicaron en una mesa, nos sentamos rápidamente y nos dieron las cartas. Me puse a leer tratando de encontrar algo "rico" para comer, era la primera vez que iba a ese restaurante en particular y no conocía su comida.

"Kagome, ¿deseas tomar algo?" – levanté la cabeza notando que un mozo ya estaba a su lado esperando a que le dieran instrucciones – "Tal vez un trago corto…"

"Un daikiri pero con poco alcohol…" – al mozo apuntó para luego InuYasha resaltarle que con "poco" alcohol. Volví a mirar la carta tratando de decidir qué iba a pedir…

"Yo deseo una cerveza" – de reojo noté como el mozo se iba. Pasamos un rato en silencio mientras (supongo) que los dos decidíamos sobre lo que venía después – "¿Sabes lo que vas a pedir?" – noté como InuYasha ya había cerrado su carta y la había puesto a un lado.

"Sí, ya sé lo que quiero… no te preocupes…" – cerré la mía y puse la carta encima de donde InuYasha dejó la suya notando su fría mirada sobre mí. No tardaron mucho y pronto vinieron con las bebidas de ambos. Nuevamente el mozo tomó la orden para lo que íbamos a comer y se retiró.

"Brindemos, Kagome… coincidencias como éstas no ocurren todos los días" – noté como tomaba su copa, listo para hacerlo.

"Es cierto… solo ocurren una vez…" – tomé la mía y la alcé como lo hizo él – "¿Entonces por qué vamos a brindar?"

"Por la vida… por las oportunidades que nos da…" – chocó su copa con la mía

"Por las lecciones que nos da…" – lo miré algo sería y es que el doble significado en esa frase era claro. Tomé un pequeño sorbo de mi bebida para dejarlo en la mesa – "No sabía que trabajabas en esa clínica. En todas las veces que he ido ahí, pues nunca me he cruzado contigo…"

"Lo sé, llevo trabajando ahí cerca de un año…" – que pequeño era el mundo, de todas las clínicas y hospitales donde él pudiera estudiar precisamente tenía que trabajar en esa, justo en la misma donde Hoyo trabajaba, donde yo me atendía – "… pero yo ya sabía que ibas a esa clínica…" – levanté mi cabeza y es que no comprendía a qué se refería – "No te sorprendas, manejo las historias clínicas de los pacientes y entre una de ellas vi tu nombre" – un cierto alivio me invadió el cuerpo y es que por un instante pensé que se refería a que me había visto antes en ese lugar sin que yo me diera cuenta, cosa que de ser así me hubiera incomodado mucho – "Lo que no comprendo es qué hacías hoy ahí"

"¿Por qué dices eso?" – tuve que tomar un poco y es que necesitaba un "respiro". Además su pregunta era simplemente extraña e incluso fuera de lugar.

"Pues…" – se acercó a mí y se quedó mirándome detenidamente. Esos ojos viendo de esa forma me hicieron estremecer "Como hacía mucho no lo hacía…" – "Te veo sana, no veo ningún malestar aparente en ti así que…" – se recostó nuevamente en su silla – "Enferma no estás… ¿por qué fuiste a la clínica?"

"Tal vez no lo sabes pero Hoyo trabaja ahí…" – InuYasha tomó su vaso de cerveza y tomó de él – "Fui a verlo porque quería comentarle algo…"

"¿Y no podías decírselo por teléfono?" – me fastidió ese comentario. Sonó como si me estuviera reclamando haciéndome sentir como si fuera una tonta. ¿Quién se creía que era?

"No, no podía. Tenía muchas ansias de verlo…" – dejó su vaso en la mesa haciendo algo de ruido al hacerlo. No lo entendía, ¿qué le pasaba? – "Además, de no haberlo hecho no me tendrías aquí, ahora… frente a ti…" – me miró a los ojos haciéndome estremecer nuevamente.

"Lo sé… eso es lo que me fastidia más…" – no podía más, ya no aguantaba más esta situación. Tenía que detenerla de una buena vez o me pondría histérica.

"¿Qué pretendes, InuYasha? ¿Qué es lo que quieres? ¿Te apareces nuevamente en mi vida después de muchos años así como si nada y todavía te fastidias?" – lo miré seriamente y es que tenía que terminar ahora – "Vamos…hazlo…" – me recosté en mi asiento – "¿qué es lo que quieres saber? Te conozco, InuYasha… así que lo que quieres decir dilo ahora…"

"No es el momento…" – lo último que esperaba era esa respuesta – "No te puedo mentir… quiero preguntarte muchas cosas… pero ahora no… no es el momento ni el lugar adecuado para hacerlo…"

"InuYasha, las coincidencias ocurren una sola vez… ¿crees que nos volveremos a ver después de hoy?" – tenía que aclararle que no estaba dispuesta a verlo de nuevo, al menos de forma indirecta.

"Te recuerdo que en nuestro caso ya van dos veces… la primera hace unas semanas y hoy la segunda… ¿por qué no habría de haber una tercera?" – esa ironía en sus palabras, no las soportaba hace diez años y me seguían incomodando ahora.

"InuYasha…" – no pude responderle porque el mozo con los platos ya había llegado. Los dejó y me limité a mirarlo.

"Come… o se va a enfriar…" – tomó los cubiertos y empezó a comer tranquilamente. Suspiré y es que ya no había más vuelta que darle por lo que me limité a hacer lo mismo y almorzar con tranquilidad.

"Está delicioso…" – no pude evitar soltar ese comentario. Si algo tenía yo es que amaba la comida y cuando algo está así de rico como estaba ese plato pues no podía evitarlo, así de simple.

"No has cambiado nada, Kagome" – no pudeo evitar reírse cosa que me hizo sonrojar y fastidiar. "Genial, lo que más quería… que se riera de mí". Se tranquilizó y me miró a los ojos fijamente – "Aunque lo niegues… sigues igual que antes…"

"No, InuYasha… te lo dije hace unos días, no soy la misma…" – con su cabeza lo negaba y cuando volví a mirarlo sus ojos se mostraron enternecidos por unos instantes.

"Te equivocas. La niña que conocí en el colegio y la joven que volví a ver hace diez años, ambas son la misma mujer que tengo al frente mío…" – no pude evitar sonrojarme y es que la forma en que lo decía y sus ojos… esos ojos eran demasiado… "No, no de nuevo…" – "… igual de dulces y con un gran corazón en su interior…"

"Lleno de preguntas que nunca pudo responder…" – InuYasha se irguió en su asiento y es que corté su intento de "coqueteo". Tenía que terminar con eso como sea y eso era lo que estaba haciendo – "… pero que ahora simplemente ya no importan…"

"Kagome, yo…" – negué con la cabeza y lo miré a los ojos.

"No, InuYasha… no es el momento, ¿recuerdas?" – le respondí seria, tenía que disimular cualquier rastro de inseguridad y tristeza – "Come… o se enfriará…" – volví a mi plato y comí en silencio.

Lo que siguió del "almuerzo" fue en silencio. No intercambiamos palabra alguna tras esa última conversación. Comimos tranquilos, sin siquiera cruzar miradas entre nosotros. "La situación se ha vuelto incómoda…"

"La cuenta por favor…" – el mozo retiró los platos y al escuchar esas palabras rápidamente busqué mi cartera, la tomé y me dispuse sacar mi billetera – "No, Kagome…" – cuando estaba sacando el dinero InuYasha instó a que me detuviera con esas palabras – "Yo pago"

"No permitiré que pagues lo que yo consumí… no quedamos en eso…" – extendí mi mano para dejarlo dentro del sobre donde se entregan las boletas cuando en eso me detuvo colocando su mano sobre la mía.

"Fui yo el de la idea, así que no insistas… quiero hacerlo…" – mi mano terminó envuelta en la suya y lo único que sentí era su tacto, como si ese instante quedara congelado. La razón, volví a reaccionar y retiré mi mano de la suya y volví a guardar el dinero. Lo último que quería era insistir para terminar molesto con él. Al final, si no lo iba a volver a ver pues no venía al caso hacerlo.

Salimos del restaurante y subimos rápidamente al carro. Una vez adentro vi el reloj, "Poco más de una hora… ni lo había sentido". Nuevamente, en el camino de regreso el silencio se posicionó de nosotros creando un muro entre los dos. No teníamos nada de qué hablar, ¿por qué intercambiar palabras entonces?

"¿Aún te gusta?" – giré a verlo y es que no comprendía su pregunta – "La calle, observarla mientras estás en el auto…"

"Sí… cada vez que no soy la que manejo me dedico a ver las casas… a las personas…" – volví a mirar hacia la venta y es que simplemente no podía evitarlo. Me gustaba hacerlo desde siempre y a pesar del tiempo seguía haciéndolo.

Volvimos nuevamente a la clínica e InuYasha ingresó rápido al segundo sótano del estacionamiento del centro médico. Por si fuera poco, el espacio al lado de mi auto seguía vació así que no dudó en dejar su carro ahí.

"Gracias… la pasé bien…" – no sabía si mirarlo a los ojos y es que simplemente sentía que si lo hacía me iba a poner como un tomate. Odiaba sentirme así, tan débil y maleable y justo tenía que ocurrir nuevamente con él – "Adiós…" – estaba a punto de abrir la puerta del auto cuando en eso siento que me toma del brazo.

"Espera" – vi el agarre para luego mirarlo a los ojos. Su voz sonó seria y su mirada también. No comprendía por qué me detenía – "Me gustaría volver a verte…Kagome" – no sabía qué hacer o qué decir. Mi corazón latía a mil por hora, parecía que se me iba a salir del pecho, estaba estática. Probablemente, en otra situación hubiera accedido feliz su propuesta. En cambio ahora, todo era diferente. Mi razón, esa que me hacía despertar volvió a aparecer no solo para hacerme reaccionar sino también para recordar el pasado. "No, no volverá a repetirse… no quiero que de nuevo suceda…"

"No puedo… tengo cosas pendientes en el trabajo y estoy muy ocupada…" – giré para ver hacia afuera. No quería verlo a los ojos, sabía que eran un hechizo mortal para mí así que tenía que evitarlos. No quería caer, no de nuevo, no ahora después de tantos años.

"Yo también lo estoy… pero quiero verte…" – su insistencia se sentía claramente en su tono de voz. Se oyó decisivo, sin un solo rastro de titubeo pero en vez de hacerme sentirme alagada o algo similar me exasperó. No aguantaría más esa situación…

"InuYasha, encontrarnos una vez fue coincidencia, la segunda no la pude evitar. Provocar una tercera es imposible…" – se irguió en su asiento pero no me soltó – "Lo siento, pero tengo que irme. Así que por favor suéltame…" – me miró serio pero no suavizó el agarre – "InuYasha, por favor hazlo…"

"¿Por qué no quieres volver a verme?" – no podía creer lo que mis oídos estaban escuchando. Fue la gota que derramó el vaso, era el colmo, ¡y todavía preguntaba por qué! Lo miré molesta, ya no podía callarme más…

"¿En serio no lo sabes? ¿En verdad quieres saber?" – asintió levemente mientras soltaba el agarre que tenía sobre mi brazo. Tomé mi cartera, negué con la cabeza indignada por lo que oía y bajé del auto.

"Espera, ¡Kagome!" – caminé por el estacionamiento camino al ascensor. Tenía que alejarme de lo contrario explotaría y es que dentro de mí empecé a sentir una cólera que de continuar a su lado simplemente explotaría. Me paré frente al ascensor esperando a que este llegara – "Kagome, ¿qué te pasa?" – tomé aire para tratar de relajarme.

"Es que…" – respiré para no hacer que las cosas empeoraran – "Solo quiero irme…" – no quería mirarlo, solo veía hacia la pantalla del ascensor viendo como bajaba del último piso lentamente. "Dios, tanto se demora en bajar…"

"Y yo quiero saber por qué no quieres volver a verme" – puso su mano sobre la pared acorralándome contra ella. La diferencia de alturas era claramente visible, ahora podía notar que era más alto y más ancho tal que su cuerpo cubría el mío fácilmente. Nuestros rostros estaban a centímetros de distancia, no había escapatoria.

"Porque aunque el tiempo pase, siempre quedan cicatrices…" – la expresión de extrañeza en InuYasha no se hizo esperar.

"¿A qué te refieres con eso?" – desvié la mirada para sacar fuerzas. "En verdad no sabe a lo que me refiero con lo que he dicho…"

"Mira hacia atrás… tal vez ahí encuentres la respuesta…" – justo en ese momento el sonido del ascensor se escuchó levemente. Eso quería decir que estaba un par de pisos más arriba, a punto de llegar – "El ascensor va a llegar… tengo que irme…" – bajó el brazo que me tenía acorralada y me dejó pararme justo frente a la puerta del ascensor.

"No creas que no sé a qué te refieres con lo que dijiste…" – abrí los ojos y giré para verlo. Estaba a mi lado apoyado en la pared mirando hacia los demás carros cuando en eso giró su rostro hacia mí – "Es por eso que nos volveremos a ver… tenemos cosas pendientes por aclarar…" – el sonido de que el ascensor había llegado se hizo más fuerte. Estaba a punto de responderle cuando en eso las puertas se abrieron – "Nos vemos…" – se puso de pie para luego irse hacia el estacionamiento dejándome con la palabra en la boca.

Ingresé al ascensor, presioné el botón para ir a uno de los pisos viendo a InuYasha partir hasta que las puertas se cerraron. Era la única que estaba ahí dándome así tiempo para poder reflexionar sobre lo que había pasado… "No, no puedo volver a verlo. No hay nada pendiente entre nosotros… no hay nada que aclarar… ya es tarde para eso…"


09 de octubre del 2009

Hecho por: letta-san =)