19 de diciembre

Estoy rodeada de la más negra oscuridad, no veo absolutamente nada… De pronto, la estrella de ocho puntas aparece ante mí, rodeada de luz. Encima de cada gema, veo una sombra. Hay cinco siluetas de mujer, y cuatro de hombre. De pronto, se cambian de orden, y veo cinco de chica y tres de chico. En una no acabo de ver bien si es chico o chica. Algunas me son vagamente familiares, pero cuando intento acercarme a averiguar quiénes son esas siluetas, se esfuman y la estrella me absorbe con su luz. Lo último que recuerdo antes de despertarme gritando y toda sudada

-Solo era una pesadilla… Dios, esto es horrible…

¿Algún día me podré despertar agradablemente?

-¿Y hoy qué nos deparará el día?-me pregunto retóricamente.

Ni siquiera sé qué investigar ahora, porque las pesquisas de Ed pueden ir para largo, y no soporto la idea de quedarme de brazos cruzados. Sin querer, le doy con el brazo a una revista que tenía en la mesilla.

-Maldita sea…

Es una revista que llegó por correo, y yo, que me aburría, la recogí y la apadriné. Y ahora me toca recogerla del suelo. De repente, algo me incita a quedarme mirando la portada.

Es una especie de emblema, donde hay una silueta de una pareja, toda pintada de negro. Pienso que ya me estoy hartando de siluetas, pero me fijo en un detalle que me parece bastante curioso: la chica tiene una marca de admiración en blanco sobre ella, y el chico un interrogante. Pensando y pensando, he tenido una idea.

Lo que ahora tenemos que hacer es investigar más a fondo el asesinato de Brian Bradley. ¿Y qué mejor manera que investigando la escena del crimen, esa que sigue intacta y tengo aquí al lado? Decido despertar a Kya, al igual que hizo ella ayer conmigo. Ojo por ojo, siesta por siesta.

-¿Eh? ¿Ky-Kylie?

-Despierta. He tenido una iluminación, y creo que ya sé dónde hemos de investigar ahora…

-Hum…

Kya se despereza como puede y decide empezar el nuevo día.

-De acuerdo. Dame diez minutos para que me prepare.

-Está bien.

Salgo del cuarto de Kya y espero frente a su puerta cerrada. Empiezo a silbar una rítmica canción jazz. Incluso empiezo a hacer como si tocara el saxo con las manos.

-Hale, ya estoy lista…

Sigo a mi bola.

-¿Kylie? ¿Qué estás haciendo?

-¿Eh? Ups… Me has pillado en pleno recital de saxo.

-¡Ja, ja, ja! ¿Sabes tocar el saxo?

-Pues… No, en realidad. Bah, da igual.

-Eso, eso, ¿Qué tienes pensado? ¿Acaso te ha llamado Ed con información sobre la estrella?

-No, Ed no me ha llamado aún. Mirando una revista, por casualidad, es posible que haya encontrado una pista: examinar minuciosamente el piso de tu padre, es decir, el escenario del crimen.

-Sí que es una buena idea, y yo tengo la llave, así que podemos entrar sin problema. ¿Cómo no hemos caído antes?

-Ni idea. Si quieres, voy yo, para que no te empieces a sentir mal…-propongo.

-Gracias por pensar en mí, pero no te preocupes. Iré contigo sin ningún tipo de problema. ¿Vamos?

-Vamos.

He de admitir que ahora mismo tengo mariposas en el estómago. ¿Qué habrá en ese sitio?

-¡Chicas!

Oímos una voz que viene de las escaleras. Es Cheryl, tan risueña como de costumbre, y trae una bandeja de plástico con un montón de cacharros dentro que no me suenan de nada.

-Qué hay, Cheryl.-saluda Kya.

-Venía a veros para preguntaros qué tal va la investigación.

-Pues, tirando, por definirlo de alguna manera…-informo.

-Eso es sinónimo de "regular". Me lo imaginaba, en parte, y si queréis que os sea sincera.

-¿Qué insinúas?-amenazo…

-Nada, nada, si no lo digo por nada. Los asesinatos no se resuelven así como así, detectives. Pero por si os viene bien, os he traído unas cosas de mi laboratorio.

-¿En serio? ¿Qué es?-pregunta Kya, mirando por encima todo el montón de utensilios.

-Me alegra de que me lo preguntes. No es mucho, solamente algo básico, formado por las bases de la ciencia y…

-¡Cheryl, al grano!-corto de cuajo.

-Vale, vale… Mirad este espray.

Cheryl nos da una bombona con un dispensador de espray. Tiene una etiqueta con un nombre escrito: Navixen.

-¿"Navixen"? ¿Qué es eso?-pregunto.

-Es un líquido especial, capaz de reaccionar ante la hemoglobina…

-¿Traducido?

-*Suspiro* Echas el espray y, si hay restos de sangre, emite un brillo.

-¿En serio? ¡Qué maravilla!-se asombra Kya.

-Os voy a hacer una demostración, observad. Soy un asesino despiadado, y acabo de manchar una pared con sangre.

Cheryl se saca una aguja del bolsillo y se pincha el dedo con cuidado. Se derrama un poco de sangre, sangre que ella dispersa por toda la pared-Ay, madre…Señor Moore, espero que no tengo muchos planes y que se quede hoy en casa…

-Y para que no me pillen borro mi sangre.

Ahora Cheryl se saca un paño, también del bolsillo, y frota la pared para no dejar rastro alguno de su sangre. Al final, desaparece por completo.

-¿Y ahora qué?-cuestiona Kya, ansiosa.

-Kya, rocía el Navixen por toda la pared.

Kya obedece como buena chica y echa mejunje raro de ese por toda la pared. Al cabo de un rato de echarle, la pared se cubre de rayas discontinuas de brillo azul.

-¡Funciona! ¡Está reaccionando!-me sorprendo.

-¡Gotcha! ¡El poder de los forenses!-exclama Cheryl, orgullosa.

-Muchas gracias, Cheryl. Seguro que nos será de gran ayuda…-agradece Kya.

-Au contraire, mon sœur, estoy para ayudaros en todo lo que pueda. Y aquí traigo algo menos innovador, a la vez que eficaz.

La forense chalada nos da un rollo de un plástico incoloro y una lata con polvo gris.

-Detección de huellas, amigas mías. Si veis una buena marca de huellas, ya sean de manos o de pies, echadle el polvo por encima, soplad el exceso e imprimidla con el papel adhesivo.

-Entendido.

-¿Queréis hacer el tutorial con una huella mía?

-Está bien, gracias.-sigue Kya, con su historial de agradecimiento.

-De acuerdo. Observad.

Cheryl se dirige a nuestra puerta y marca bien su mano en ella.

-Kylie, ¿Te animas a probar tú ahora?

-Está bien, de acuerdo. Veamos… El polvo.

Abro la lata pequeña y me pongo a echar polvo de ése por toda la huella. Al instante, va marcando dedo a dedo la palma de la mano de Cheryl.

-Fantástico, te ha quedado una huella muy nítida. Ahora sopla.

Cojo aire como si fuera el lobo feroz que quiere tirar la casita de los cerditos y soplo sobre mi propia puerta. Algunos polvos caen sobre mis ojos.

-¡Mierda! ¡Mi reino por una mascarilla, por Dios!

-¡Ja, ja, ja! ¡Modérate, molinillo de viento!-bromea Cheryl, al momento en el que Kya se echa a reír también.

Al menos, la huella queda bien clara. Desenrollo un fragmento de plastiquito y cubro con él toda la huella, que queda impresa.

-Magnífico. Ahora, solo falta compararla con esto.

Cheryl se saca un cuaderno de su mochila. En él hay nombres de todos los vecinos y tallas de zapato.

-¿Eh? ¿Y las huellas dactilares?

-¿Eh? ¿No están aquí? ¡Porras, me las dejé en la universidad! Solo tengo los números de pie de cada uno. Lleváoslos de todas formas. Si encontráis alguna huella, traédmela y yo la llevaré a analizar, ¿Entendido?

-Sí, entendido.

Cheryl nos está siendo de gran ayuda.

-Muchas gracias por todo, Cheryl.

-No hay problema. Ahora, ¡Suerte con la investigación!

Cheryl nos dedica estas palabras de ánimo y se va por las escaleras.

Dejamos a Cheryl, Kya con su antigua llave en mano, y entramos en el 15º 1ª, la segunda escena del crimen, por llamarlo de algún modo.