Y al fin llega el esperado último capítulo… snif, snif… gracias a todos los que has seguido el fic hasta el final, los llevaré siempre en el corazón (¿?). En serio, gracias por todos los reviews… y, si a alguno le gusta Full Metal Alchemist, les dejo el link de mis otros fic, que estoy escribiendo inspirada por la fabulosa Mikki-chan! Gracias!
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CAPÍTULO 25:Qué fue de Umi y Tsunami?
Era verano. En una casa cerca de la playa, al Sur de Japón, una mujer de pelo muy oscuro se encontraba en la cocina preparando el desayuno.
-Nami! –llamó-. A desayunar!
-Voy mami –dijo una vocecilla aguda desde el piso de arriba.
Al momento, un niño pequeño, de piel morena y ojos azules y pelo rosa, entró en la cocina corriendo.
Iba desnudo y parecía estar pasándoselo genial.
Un hombre de pelo rosa y piel morena entró por la otra puerta de la cocina.
-Buenos días, Umi –dijo besándola.
-Buenos días, cielo.
-Hola papi! –dijo el niño-. Mira! La pilila está al aire.
Umi miró a su hijo ojiplática. Tsunami solo reía.
-Tsunami! No te rías! Y tú, Nami!
-Qué mami?
-Que haces así, desnudo?
-Es que… tenía calor, mami… y papá me dijo que podía sacarme algo.
Umi miró a Tsunami.
-Qué? No pensé que se lo iba a quitar todo!
-Venga, Nami, a vestirse!
-No!
Nami salió corriendo, y Umi detrás. Corrió detrás del niño por toda la casa hasta volver a llegar a la cocina.
-Tsunami! Dile algo!
Tsunami agarró al niño.
-Venga, campeón, hazle caso a tu madre!
-Vaaaaaaaale papi…
-Anda, vamos.-le dijo Umi.
El niño se fue de la mano de su madre. Tsunami se quedó en al cocina acabando de preparar el desayuno.
Arriba, Umi y Nami estaban en la habitación del pequeño.
-Mami, hoy viene Jashin?
Sí, cielo con Hidan y Tenten.
El timbre sonó.
-Son ellos? Son ellos? Son ellos?
-Supongo, pero todavía es muy temprano…
El niño volvió a escaparse, ahora ya vestido de cintura para abajo.
-A dónde vas?
Tsunami iba a abrir la puerta, pero su hijo se le adelantó.
-Demonio de niño!- maldijo Umi.
-A dónde ha ido?
-A abrir la puerta.
Nami abrió.
-Mamáaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa! Aquí hay un señor muy raroooooooooooooooo!
Umi y Tsunami fueron hasta la puerta. Y, ese señor tan raro era Kakuzu.
-No es ningún señor raro, es tu tío Kakuzu.
Desde que se había mudado a Europa, hacía casi seis años, no había vuelto a Japón. La última vez, Umi todavía estaba embarazada de Nami.
-Cuanto tiempo Kuzu-kun.
-Hacía mucho que nadie me llamaba así.
-Casi seis años.
-Pero pasa, hombre –le dijo Tsunami.
-Gracias.
Kakuzu entró con una maleta.
-Espero que no les importe que me quede aquí un tiempo.
-Claro, sin problema. Aquí hay sitio de sobra.
Kakuzu se agachó para hablar con Nami.
-Hola! Yo soy Kakuzu, y tú?
-Yo… Nami.
-Y… cuántos años tienes?
-Mm… cinco.
-Sabes? Te he traído un regalo.
Kakuzu sacó de su bolsillo mágico, que no , que es broma, de su maleta, un coche teledirigido de última generación.
-Para mí? Pero por qué? No es mi cumpleaños…
-Bueno, es que gracias a ti me hice rico.
-En serio?
-Sí, hijo, tu tío Kakuzu se pasó tres meses frotando el billete de lotería en mi barriga mientras tú estabas dentro.
-Hala! Qué guay!
El chico cogió el regalo y fue al salón a jugar. Tsunami, Umi y Kakuzu, fueron a hablar a la cocina. En esto, un niño entró por la puerta. Tenía el pelo blanco y los ojos marrones.
-Tío Tsunami, tía Umi! Dónde está Nami?
-Ah, hola. Está en el salón, Jashin.
-Vale.
El niño desapareció.
-Has dicho… Jashin? No me digas que es…
-Hola familia!
Hidan entró en la cocina acompañado por Tenten.
En ese momento, Kakuzu maldijo el momento en que se le había ocurrido ir de visita.
-Hombre! Kakuzu! Cuánto tiempo! Me alegro de verte.
-Yo no –dijo Kakuzu.
-Jajajajajajajajajaja. No has cambiado nada puñetero tacaño avaricioso!
Kakuzu suspiró.
-Y tú? Quien hubiera dicho que serías padre!
-Bueno, al principio no me hacía mucha ilusión.
-Pero cambió de idea al dejarle escoger el nombre –aclaró Tenten.
-Jashin, eh?
-Claro. Ya le enseñé los mandamientos Jashinistas. Ya verás.
Hidan llamó a su hijo.
-Venga, dilos.
-Claro, papi. Uno, amarás a Jashin sobre todas las cosas; dos, no dirás en nombre de Jashin si no es en vano; tres, bendecirás a Jashin; cuatro, maldecirás a los paganos; cinco, matarás; seis, robarás; siete, mentirás; ocho, dirás una palabrota al menos una de cada cuatro palabras; nueve, agregarás a Jashin a tu Facebook, y diez, rezarás a Jashin una vez cada dos horas.
Kakuzu volvió a suspirar. Llevaba veinte minutos allí, y ya deseaba marcharse.
FIN
Bueno, y hasta aquí el fic. No sé qué más decirles… Espero que les haya gustado y que se hayan reído mucho.
Hasta siempre, Andrea, oséase, yo. También conocida por Tobi-chan!^^
