Capitulo 21: ¿Sueño, o realidad?
Algo sonaba en sus oídos, tomó su almohada y la puso por encima de su cabeza, no podía ser ya la hora de despertar, no quería, estaba cansado y lo único que necesitaba en esos momentos era descansar un poco más, no importaría si por un día se retrasaba un poco, ¿verdad?
Pero el insistente pitido de su despertador colocado unos metros más allá, porque si por él fuese seguiría durmiendo durante mucho más rato, le instaba a levantarse, quería ignorar el ruido, pero no podía, decidió abrir los ojos debía de llegar a su trabajo.
Se desperezó en su cama y puso los pies en el suelo buscando a tientas con ellos sus zapatillas de levantarse y su garganta produjo un quejido al notar que llevaba la de pie derecho en el izquierdo y viceversa, no se molestó en cambiarlas. Se sentó un instante y decidió levantarse, se dirigió hacia el armario empotrado de su habitación y eligió unos pantalones vaqueros y una de sus camisetas más viejas, hoy le tocaba estar en el laboratorio de prácticas, tomo la ropa interior de uno de los cajones, unos calzoncillos estilo Bóxer en color negro y unos calcetines negros, se dirigió a su cuarto de baño dispuesto a darse una ducha fría que lo espabilase.
Sin duda alguna esa era la mejor idea que había tenido aquella mañana, después de un buen rato bajo la corriente helada se sentía mucho mejor, el sueño había desaparecido y ahora estaba lleno de energía. Miro a su reloj de muñeca, no tenía tiempo de secar su pelo, aunque con la temperatura exterior podía pillar un buen resfriado, sonrío para si mismo, que suerte haber nacido en la fría Noruega para poder dejárselo así sin miedo a acatarrarse. Se dirigió a la cocina y tomó de allí el café y las tostadas que gracias a la tecnología estaban listos cuando él quisiera. Se colocó bien las zapatillas, apuró el café y cogió de la misma cocina su maletín, saliendo de esta y dirigiéndose hacia la puerta de salida, del perchero colocado justo al lado de la puerta de salida cogió su chaqueta de cuero negra y un paraguas en color azul marino, la lluvia amenazaba, como casi siempre, en Londres.
Tomó el autobús, lo tenía más próximo que el metro y lo dejaba un poco lejos de su puesto de trabajo pero le agradaba caminar por las mañanas, además así de paso la veía a ella, le gustaba empezar todas las mañanas con una bronca, sobretodo era divertido. Advirtió que había llegado y la vio caminar hacia él, como todas las mañanas.
-Buenos días Isabela-pronunció con su aterciopelada voz.
-Buenos días Vladimir-sin embargo ella no le sonrió cínicamente, estaba como ausente.
-¿Estás bien?-pronunció él al comenzar a caminar a su lado, ella lo miro significativamente-es que no me has gritado y créeme, eso es nuevo para mi.
-Algún día después de tanto tiempo uno de los dos tenía que madurar-Isabela apresuró el paso, haciendo ruido con sus botas de tacón alto.
-Tu no estás bien, ¿acaso ayer no te fue bien con tu novio?-ella lo miro en un principio con furia, pero esto se fue aletargando hasta que esta se convirtió en una mirada acuosa, como con ganas de llorar-Ya veo.
-No necesito que te metas en mi vida privada, yo se como manejarme-giro ella orgullosa su cara haciendo que su cabello negro volase-Ya hemos llegado-abrió la puerta del departamento de ingeniería química de la facultad de ciencias donde trabajaban ambos-Que tengas un buen día Vladimir.
Ella entró en su despacho que era compartido con otras dos compañeras y lo dejo a él plantado y con cara de preocupación.
-Extraño-pensó hacia sus adentros mientras se dirigía hacia el que era su despacho que estaba situado justo al final del pasillo-hoy estaba irreconocible.
Abrió la puerta y sin darle demasiada importancia a lo que acababa de vivir miro su agenda del día.
00000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000
Era un día apacible de Junio, sin duda alguna el tiempo se había vuelto completamente loco, hacia muchísimo calor, y eso era muy extraño en la capital inglesa, todo el mundo aprovechó para poder lucir sus mejores vestimentas de verano, en el caso de las estudiantes la tela era casi inexistente.
Iba caminando hacia su despacho, cuando la vio, con la mayor ola de calor vivida y ella llevaba un suéter de manga larga y cuello de cisne, esto empezaba a ser sospechoso.
Hasta hacia pocas semanas no había dejado de llevar la bufanda o en su defecto pañuelos en el cuello, ahora habían sido cambiados por suéteres de cuello vuelto o cisne, y todos de manga larga, además podía notar que llevaba un exceso de maquillaje.
-Isabela-pronunció suavemente-Me gustaría verte en mi despacho-los ojos azules brillaron con suspicacia y ella lo notó.
-No puedo Vladimir estoy…..
-Soy el jefe de departamento.
-Yo te he dicho que no puedo-trató de decir de forma sumisa-Estoy poniendo un examen.
-¡AHORA!-bramó él y la chica se asustó encogiéndose y cubriéndose con los brazos, como esperando un golpe-Haz el favor de venir conmigo-le dijo de forma afable y con una sonrisa igual-serán solo cinco minutos.
La chica retiró las manos, él se había dado cuenta, lo siguió, él le cedió el paso cuando abrió la puerta y cuando entro la cerró con la llave.
El despacho era sencillo, estanterías llenas de libros, una mesa con un ordenador, impresora y escáner y una silla cómoda, en el lado una mesa para atender las dudas de sus alumnos junto con tres sillas.
-No es necesario que cierres-la chica estaba nerviosa y tomó asiento en la silla hecha para las tutorías.
-Si lo es-afirmó él-Porque si no lo hago de esta forma tu escaparás-él se sentó en una silla justo enfrente-¿No crees que hace demasiado calor para llevar esas camisetas?
-Estamos en un país libre-ella frunció el ceño-además tengo frío.
-Siempre fuiste mala mentirosa.
Él se acercó con un pañuelo y en un rápido movimiento retiro, casi sin que ella lo notase, el exceso de maquillaje, desearía no haberlo hecho, bajo la capa espesa apareció un enorme morado que ocupaba casi todo el ojo, sin que ella rechistase retiro el resto, dejando ver muchos otros golpes.
-Isabela, retírate la camiseta-el chico estaba conteniendo su furia y su enfado.
-No, n,..-ella tartamudeaba, pero él la tomo de la mano mirándola con ternura-Esta bien.
La chica retiró el suéter dejando ver bajo una camisa de tirantes negra, aunque los moratones de sus brazos eran casi más negros, Vladimir levantó el suéter en la zona del estómago, más golpes.
-¿Desde cuando?-preguntó él con tranquilidad.
-Desde hace una semana-respondió ella.
-Mentira-le tomó con cuidado del mentón y la miro directamente a los ojos-¿Desde cuando?-los ojos de hielo penetraban en los de ella, haciendo que se doblegara a hablar.
-Desde una semana que nos fuimos a vivir juntos.
Y sin que ella se diese cuenta él la había rodeado con sus brazos, notó que frías lágrimas caían sobre sus hombros semidesnudos.
-Eres una estúpida-le susurró al oído-¿por qué no me lo contaste? ¿por qué?
Ahora la morena le acariciaba el pelo consolándolo.
-No podía, no podía-confirmo ella-Me hubiese matado.
/
Retiro la mano cubierta de sangre y comenzó a acariciar el pelo lacio y dorado, se lo retiro del cuello y entonces ahí se dio cuenta de algo, la cadena que ella siempre llevaba no estaba, en esa cadena supuestamente llevaba colgando el anillo que él había llevado en su mano derecha hasta hacia unas horas, tal y como él llevaba el de ella.
Flash back
Estaban en casa de Eriol y ella no paraba de moverse de un lado a otro, los tacones que llevaba resonaban en el piso de la cocina y cada dos por tres sonaba un suspiro, no había nadie más, supuestamente, Marcus la había seguido cuando iba a por algo de beber para todos.
-Marina-dijo el sueco-te están esperando, llevas más de cinco minutos, ¿necesitas ayuda?
-No Marcus-sonrió ella mirándolo-Tan solo estaba aprovechando que estaba sola para pensar.
-No hay nada que pensar-él se acercó-solo nos queda actuar-bajo la cabeza.
El silencio se impuso entre ambos.
-No soporto la idea de perderte-la voz potente se oyó en toda la cocina-sin ti no se si…….
Dos dedos le taparon la boca.
-No sigas-le sonrió ella levemente-para mi no es fácil tampoco, tengo una maraña de sentimientos que no voy a poder descifrar nunca, tengo ganas de hacer muchas cosas……….-de repente la sonrisa se acentuó-Me convertiré en un fantasma con tantas cosas pendientes.
Marcus se rió abiertamente.
-¿Y vendrás a torturarme?-se atrevió a preguntar.
-Por supuesto, sobretodo cuando estés con chicas en plena faena-hizo un gesto obsceno.
-Nunca más estaré con nadie-lo dijo casi a modo de promesa-si tu mueres yo no saldré con nadie.
-¡Ah no!-exclamó sonriente-Hay algo que te tengo que devolver-la risa era muy leve pero sincera, tomó su dedo corazón de la mano derecha y retiró el anillo que llevaba-Debes de dárselo a quién realmente vaya a pasar toda tu vida contigo, de este modo yo la protegeré.
-Marina…..., no puedo-ella le puso el anillo plateado en la mano y se la cerró-Esta bien-retiró la mano y se sacó el suyo dándoselo-Quiero que me lo devuelvas, si vives, me lo darás.
Ella afirmó con la cabeza. De repente se le ocurrió una idea, desabrochó la cadena que llevaba en el cuello e introdujo el anillo.
-Así me protegerá-la cruz y el anillo estaban unidos por la cadena plateada.
-Y a mí la tuya-Marcus hizo el mismo gesto uniéndose a su flecha plateada-Bueno, ¿te ayudo con esas bandejas?-señaló a lo que había encima de la mesa.
-Su ayuda es buena, señor Hedger.
Esa era la despedida privada de ella, sabía que no iba a haber te quieros, ni llantos, ni tan siquiera besos, pero tal vez era lo mejor para ambos.
Fin del flash back
Comenzó a buscarlo con la mirada no se veía en la estancia y ella le había jurado que no se lo iba a quitar que ese era su amuleto.
Su mente trabajo rápido, Marina era muy torpe con la espada, no tenía ni idea de cómo se cogia correctamente y eso que él había intentado enseñarle muchas veces, pero nunca lo había conseguido, siempre la clavaba en algún sitio, pero esta vez había sido demasiado correcta, demasiado buena. Y otra cuestión era, ¿por qué no había usado su magia? Sabía de sobra que ella podría haberse enfrentado a él sin ningún miedo, tenía un potencial parecido.
Miro de nuevo a la Marina muerta, era ella o tal vez no.
-Ella no se dejaría morir así, no esta muerta, no lo esta-se dijo a si mismo con seguridad-Esto es un conjuro, estoy soñando-cerró fuertemente los ojos.
Los ojos de Marcus se abrieron en una habitación muy diferente a la que había estado, su respiración era acelerada.
-Maldito Diagur-el chico se levantó del suelo de la estancia que parecía una antigua habitación-Esta me la pagas-se limpio las lágrimas que había derramado-No te vas salir con la tuya-ando hacia la salida y de una patada abrió la puerta.
/
-Voy a entrar dentro-anunció Isabela cuando vio que todo el mundo estaba consciente y que las heridas, aunque debían de ser tratadas por un médico, no necesitaban más cuidados.
-¿Estas segura de querer entrar ahí?-le preguntó Gloria.
-Debo de hacerlo-afirmo ella-no se porque pero debo de hacerlo-les dio una sonrisa a las chicas que estaban conscientes-Tranquilas, estaré bien.
Y con paso decidido comenzó se acercó hacia los grandes portones, introduciéndose dentro de ellos, siempre sin mirar atrás, ya que si lo hacía entraría en pánico y no seguiría lo que le dictaba el corazón.
/
Eriol despertó en su cama, como todos los días, solo, en su cama.
Sonrió para si mismo, dentro de poco no despertaría en ese mismo lugar.
Todavía era temprano, decidió incorporarse colocando la almohada de forma que estuviese cómodo y observo la habitación, estaba llena de cajas, los muebles estaban tapados por sábanas, todos excepto la cama, hoy mismo se marchaba de aquel lugar que había sido su hogar durante los últimos diez años.
Lo que más destacaba en la habitación sin duda alguna era el traje de chaqueta que estaba colgado detrás de la puerta, sonrió, si, hoy iba a ser un gran día.
-Nervioso amigo-fue lo primero que Syoran le dijo al verlo llegar, estaba esperándolo justo en las escalinatas de aquella catedral.
-No demasiado-le sonrió ampliamente.
-Pensaba que pasarías a por ella-le dio un codazo-Claro que hay que cumplir con la tradición de que ningún hombre vea a la novia antes de entrar.
-En realidad fui yo quien le dijo que no iría-ambos levantaron la vista al ver llegar una limusina blanca decorada con flores y cintas de color malva-Ya ha llegado, será mejor que vuelvas junto a Sakura-le señaló dentro de la iglesia-No deberías de dejar a tu esposa en su estado sola.
El chino le hizo caso y se despidió con un gesto de la cabeza.
Se acercó hasta la limusina, cuando estiró el brazo para abrir la puerta esta temblaba, sabía que detrás de ella se iba a encontrar a un ángel, tomo valor y la abrió y efectivamente encontró a un ángel de ojos color amatista, ella le sonrió y él pudo contemplar sus sonrisa.
-Estas preciosa-la alabo mientras la ayudaba a bajar del vehículo-Como un ángel.
Ahora la observo bien, el diseño del vestido era de ella misma, el escote cruzado en su pecho con los tirantes finos cayendo sobre sus delicados hombros, llegaba con tela bordada hasta la cintura y ahí la tela de seda se abría sujetándose en un lado con una rosa de tela como si fuese un abrigo, dejaba paso a una falda realizada en gasa muy fina, mientras que la tela superior continuaba por detrás formando una larga cola, el color no era blanco, sino un plateado mate mientras que el bordado estaba realizado en plateado con brillo, sencillamente magnifica, el tocado de la cabeza un semi recogido que dejaba caer en suelto los hermosos bucles, con pequeñas flores realizadas en cristal de swarovsky, en sus orejas unos pendientes en forma de pequeña lágrima de diamante.
-Gracias-ella le dio un leve beso en la mejilla.
-Es la hora-anunció él mientras se colocaba correctamente los guantes y la tomaba del brazo-Deja de temblar Tomoyo-le sonrió él al ver que la muchacha cada vez respiraba más rápido.
La chica sonrió y con una gran bocanada de aire subió las escalinatas, no pudo evitar sonreír al ver a todos sus amigos sentados en los bancos, avanzaban de forma lenta, con pequeños saludos de cabeza hacia todos los asistentes y una sonrisa nerviosa por parte de la novia. Finalmente llegaron al altar y entonces fue cuando Eriol con una gran sonrisa soltó el brazo de la chica y le unió la mano con la de quien se iba a convertir en el esposo de la chica de ojos amatista, su gran amigo de la infancia, Patrick.
Todo había terminado, ahora los novios reían felices de mesa en mesa después de aquel suculento banquete, estaban en los postres y Eriol miraba desde su posición privilegiada de padrino lo feliz y radiante que estaba la novia.
-Eriol-una voz dulce llamo su atención, alzo la cabeza y pudo ver a Sakura, vestida con un precioso vestido de premamá realizado en gasa muy fina-pareces triste.
-No, tranquila-le dijo con una sonrisa y volvió a mirar a Tomoyo.
-Siempre pensé que terminaríais juntos-afirmo la señora de las cartas mientras se sentaba en una silla al lado del inglés-Os llevabais tan bien, nunca entendí como acabasteis vuestra relación.
-Ya la habíamos acabado cuando yo le presente a Patrick-el chico no le quitaba los ojos de encima a la pareja de recién casados-ella no tuvo la culpa de enamorarse, el corazón es caprichoso.
-Te vuelves a Inglaterra, ¿cierto?-Sakura vio como su amiga le enviaba una sonrisa y la saludaba con la mano-Su recuerdo es demasiado doloroso-la chica estaba triste.
-Oh, no te preocupes por mi-trató de hacer broma-Estoy seguro de que encontrare a alguien más-de repente las palabras cayeron por su propio peso-Aunque en realidad no importa si no lo hay, soy el mago Clow y siempre he estado destinado a estar solo-dicho esto se levantó antes de que la japonesa pudiese decir nada-Espero que me avises cuando nazca el pequeño-le dio un beso en la frente y la dejo allí sentada.
Se dirigió hacia los novios quienes en ese instante estaban en la mesa de los compañeros de trabajo de Tomoyo, todos eran unos esnobs, bueno tal vez habrían algunos que no, Eriol sonrió viendo como el pobre Patrick trataba de salir del lugar, le alivio ver la llegada de su amigo.
-¿Ya te marchas?-le preguntó al ver que llevaba las llaves del auto en la mano-No puedes irte ahora, todavía queda lo mejor…….
-Lo siento, tengo que tomar un avión hacia Londres-le sonrió, vio como Tomoyo se les unía-Os deseo toda la felicidad del mundo-dijo con una sonrisa forzada.
-Es gracias a ti que la tenemos-la chica tomo a su esposo por la cintura-si no hubiese sido porque nos presentaste no la habríamos encontrado-le dio un beso en la mejilla-Espero que vengas a vernos de vez en cuando.
-Por supuesto-volvió a sonreír falsamente-Yo os espero en Londres.
Y salió con la mayor dignidad de aquel salón sabiendo que muchas de las miradas estaban clavadas en él.
Condujo como alma que lleva el diablo por la carretera hasta el aeropuerto, no quería saber nada más, necesitaba tiempo para comprender que su vida iba a ser por siempre solitaria.
-Así es como debe de ser, yo soy Clow y debo de vivir solo.
/
En una mansión en el extrarradio de Tomoeda una chica de cabellos azabache y mirada amatista, tenía los labios posados sobre el anillo que no hacia ni dos horas que llevaba puesto, con las manos entrelazadas, rezando y suplicando a cualquier Dios que la escuchase que salvase a Eriol.
Ella no se dio cuenta pero aquel pequeño anillo brillo y en un lugar lejos de aquella dimensión, su gemelo un poco mayor también brillo.
/
Shaoran acababa de despertar de su pesadilla, horrible, dio dos sacudidas a su cabeza y miro a su lado, pudo ver como Eriol seguía desmayado y por la cara que tenía lo estaba pasando bastante mal, el anillo de la mano del inglés brillaba un poco y parecía que comenzaba a recobrar la conciencia, pero esta no llegaba.
-Eriol, lucha contra tus miedos-comenzó a susurrar el heredero del clan Li-Vamos Eriol, puedes hacerlo-dijo un poco más alto-Eriol Hiragisawa más te vale que salgas de esa pesadilla porque hay alguien que te esta esperando, es que no te das cuenta-prácticamente le gritaba-¡Vamos Eriol, lucha contra ellos!
/
Había llegado al aeropuerto, pero cuando paso la puerta todo se volvió en color negro.
-¿Qué demonios?-como algo inconsciente sacó su báculo, y este le proporciono brillo para poder ver lo que tenía delante, la nada.
De pronto apareció un brillo justo delante de él que se aproximaba cada vez más y más, cuando estaba lo suficientemente cerca pudo observar con claridad que era el mismo báculo que él portaba y pronto se dio cuenta de que ya no era adulto, sino que volvía a ser un adolescente, entonces vio al mago Clow delante de él.
-Yo no viví en soledad-le sonrió-Yo siempre tuve a alguien, al principio a mi familia, que si bien no era la mejor del mundo me protegían, después viví en casa de Mar durante mucho tiempo y luego viví con su hija, la cual yo trate como propia hasta que ella decidió su camino, siempre tuve a alguien en mi vida, nunca llegue a estar solo.
-Pero, nunca encontraste el amor-Eriol lo dijo conscientemente, y sus propias palabras le sonaron infantiles-Nunca tuviste a alguien a quien amar.
-Tal vez porque siempre viví para los demás-le puso una mano en el hombro-Tu, no eres yo, tu si que amas a alguien y créeme que ese alguien te esta esperando-una imagen le mostró a Tomoyo en la biblioteca de su casa con los ojos cerrados y rezando a quien sabe quien-Y aunque no tuvieses amor tendrías amistad-y ahora le mostró como Shaoran le gritaba para que saliese del sueño-Yo solo decidí morir en soledad, nunca vivir en soledad.
-Gracias-pronunció el inglés.
Y entonces abrió los ojos.
La respiración era muy agitada, Shaoran estaba a su lado sonreía.
-Tranquilo, respira tranquilo-lo ayudo a incorporarse, poco a poco el inglés recuperaba la respiración-Ha sido horrible, ¿verdad?
-No del todo-confirmo-Gracias por gritar, pensaba que un poco más y me ibas a golpear.
-Realmente estuve a punto de hacerlo-le sonrió-Tu anillo no dejaba de brillar-entonces frunció el ceño-es algún tipo de magia.
-No-el inglés miro a su dedo-O tal vez si-sonrió-Vamos tenemos que buscar a los demás-empezó a andar-¿Que soñaste tu?
-Mejor te cuento en el camino-sonrió el chino.
/
-Mama-la voz era suave y ligera, se sorprendió viéndose a si mismo de niño de nuevo-¿Mami?-estaba en su casa de Vancouver, no había duda alguna, reconocía el salón, ahí estaba la alfombra con sus juguetes esparcidos.
-Veo que te has despertado-la voz era de una mujer mayor, la reconocía, era Mary, su nana-Mama se ha tenido que ir de nuevo.
-¿Otra vez?-el pequeño miro como la mujer asentía con tristeza-Nunca están en casa para jugar conmigo-miro la videoconsola, los coches teledirigidos, los peluches, los bloques y una sola mirada basto para que estos estallasen.
-¡No hagas eso!-se alarmo la mujer-William, no debes de hacerlo-vio como por la cara del pequeño salían lagrimas de rabia.
-Es la única forma de que vengan a casa-bramo-si no destrozo algo no vienen a interesarse por mi-miro a las ventanas, si, si conseguía reventar las de todo el edificio sus padres volverían a venir volando como la ultima vez.
-William-pronuncio dulcemente la mujer-eres un niño especial y lo sabes, tus poderes son un don especial-ella se acerco y le paso la mano por la cara, las lagrimas y los mocos de la rabieta desaparecieron-Yo he sido la encargada de hacer que los controles, pero parece que tus padres no son capaces de aceptarte tal y como eres-el niño la miro encandilado, esa mujer era como él, lo sabía.
-Nanny-comenzó el pequeño-He soñado que era mayor, que tenia muchos amigos como yo-el niño se sentó en el sofá y la mujer se sentó a su lado animándolo a seguir contándole-Había mucha gente, gente que era buena-sonrió-y estábamos luchando porque un malvado quería hacer daño a la Tierra, pero yo había sido aliado de ese malvado………-de repente se quedó en silencio-¿Mama y papa me tienen miedo?
-No, mama y papa tienen vergüenza de ti-la mujer lo miraba con dulzura-Tendrás que estar solo toda la vida o tendrás que esconder tus poderes.
Ante tal afirmación el pequeño canadiense se puso muy triste.
0000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000
No quería estar allí, era horrible. Mary había muerto hacia dos meses, no, no había muerto, se había suicidado porque alguien la había llamado monstruo, si tan solo el hubiese estado delante le hubiese gritado que el monstruo era el, ahora que tenia doce años podía acompañar a sus padres a cualquier sitio, era capaz de controlar sus poderes tranquilamente, pero si alguien mas le tocaba la cabeza juraba que le iba a volar la tapa de los sesos.
-William-lo llamo su madre-hay una sala habilitada para los niños-su madre era muy guapa, no cabía duda, pero muy fría con el-Ves allí, podrás conocer nuevos amiguitos-y se pensaba que todavía era un niño-Vamos-lo metió en una habitación con un montón de niños snobs y se fue dejándolo allí.
-Así que tu eres el nuevo-vio como uno de ellos se dirigía hacia el, tenia pinta de ser el líder-eres de clase media, si tus padres han entrado aquí es porque tu madre se ha tirado a la mitad de………….-pero un golpe seco lo hizo callar.
Vio como una niña de pelo negro y ojos azules se reía, no le había dejado que terminase la frase, extrañamente el niño se había mordido la lengua y no podía hablar, o tal vez no, la niña se retiro en silencio hacia un lado.
-¡Gloria!-exclamo el niño que acababa de ser golpeado-Nunca entendí porque esta niña entro en el grupo, es vulgar-la niña no le hacia ni caso, sencillamente tenia una sonrisa maquiavélica.
William pasó de todos ellos y se fue a un rincón al lado de la ventana a tratar de relajarse, no quería hablar con ellos pero aquella niña que respondía al nombre de Gloria le parecía fascinante. De pronto sintió un olor a gas y risas detrás suyo.
Lo entendió de pronto al sentir que olía a quemado, le estaban intentado prender el pelo, no lo aguantaba mas, se giro y vio que el cabecilla era el autor de la gracia, llevaba un mechero en la mano que producía una gran llama, estaba fuera de si, aunque solo le habían quemado un poco.
-¿A eso le llamas llama?-pregunto con sus ojos encendidos por la rabia que sentía-¡Esto es una llama!-y de sus manos salio un enorme haz de fuego que dirigió a la puerta e hizo estallar las ventanas, pronto la puerta comenzó a arder.
-Es un monstruo-las voces de los niños pronto empezaron a gritar-ES UN MONSTRUO-no dejaban de repetirlo-ES UN MONSTRUO.
Al tercer grito salio huyendo por la ventana, justo antes de que los adultos entrasen para sacar a los pequeños y adolescentes que había allí, todos salieron por la puerta y el se dirigió al único lugar que podía ir en ese momento.
Necesitaba acabar con aquello y no había duda alguna que lo mejor era suicidarse, si, el mar se lo tragaría por completo, corrió en dirección a la bahía mas cercana, sabia que podía lanzarse y a nadie le importaría, le gustaría ver por una vez en su vida la cara de su madre siempre tan fría como se contraía por el dolor, por la perdida de su único hijo, llego, al lugar que quería, un acantilado, con muchas rocas saliente para conseguir una muerte rápida, el atlántico lo esperaba embravecido, no mas insultos, no mas soledad, solo la muerte lo podía salvar.
-¿De verdad piensas tirarte?-la voz hizo que se girase, allí estaba Gloria, sonriéndole-Si no tienes valor yo puedo ayudarte-la niña le sonrió-te empujare.
-Puedo hacerlo solo.
-¡Vaya si no eres mudo!-la niña parecía extrañamente feliz-¿Vas a hacerlo?
-Si-miro por última vez esos ojos azules y sonrió-Gracias.
Miro hacia el frente y cruzo el paso que lo llevaba hacia la muerte, noto como el estómago se le vaciaba cuando dio el paso, el aire era fuerte, frío, pero pronto no sentiría nada mas, solo el choque contra el agua, pero no sucedió, cuando abrió los ojos se vio en el aire, como en una plataforma, con el agua a sus pies y con Gloria frente a el.
-No querías hacerlo-le sonrió.
-Si quería-le reclamo-¿por qué no me has dejado?
-No querías-le repitió ella-de ser así porque estarías llorando.
Toco su cara y efectivamente estaba llena de lágrimas, poco a poco noto como subían de nuevo y tocaban tierra firme, una vez allí se arrodillo y rompió a llorar.
-La soledad me carcome, no quiero estar solo-noto como unos brazos frágiles le rodeaban.
-No estas solo-la pequeña le sonrió y el se dio cuenta de que ella era igual-No somos monstruos, somos especiales, y tus padres te quieren-giro la vista y a los ojos azules le siguieron los verdes.
-¡William!-su madre, podía ver como la mascara de frialdad había caído, estaba corriendo hacia el, noto como aquella pequeña se aparto y le dejo paso a su progenitora quien lo recibió con una bofetada y un gran abrazo-No lo vuelvas a hacer, mi pequeño, no me vuelvas a asustar así-lo apretaba como si le fuese la vida en ello.
Cuando abrió los ojos vio como Gloria le sonreía, esperaba volverla a ver.
Cuando despertó vio unos ojos azules que le sonreían cariñosamente, era la cara de Zaira que lo miraba realmente preocupada, cosa extraña en la rusa ya que no solía dejar entrever sus sentimientos.
-¿estas bien?-le pregunto mientras lo ayudaba a incorporarse.
-Te pareces a mi madre-le dijo como respuesta, la chica se quedo un poco anonadada-Pareces fría e imperturbable, pero cuando algo te preocupa de verdad cambias radicalmente-sonrió-Gracias.
-Estabas llorando, estabas soñando con algo horrible, ¿cierto?
-¿Cuándo entraste?-preguntó el chico recordando que ella se había quedado fuera con el resto.
-No hace mucho-respondió la rusa-entre por el techo, Isabela ha entrado antes que yo, pero ella lo hizo por la entrada principal-la chica dio signos de agotamiento.
-¿Estas bien?-se acercó un poco más el canadiense-No tienes buena cara.
-Tranquilo, fuera ya no hacía falta, y aquí aunque este agotada puedo ayudar en algo-le dio una mirada significativa-Era una de las pruebas que Diagur nos hacía, ¿cierto?
-Si, yo ya estoy acostumbrado-afirmó el moreno-Quien me preocupa son Sakura y los demás, esto es tan horrible.
-También Phillip y Vladimir deberían de preocuparte-el chico se extraño ante tal respuesta-Cuando estábamos con Diagur ninguno de los dos tenia a nadie a quien proteger, te recuerdo que por entonces la relación de Phillip y de Dafne era mas carnal que otra cosa, el estaba lleno de odio por el mundo, pero en este ultimo mes se ha dado cuenta de que realmente la ama, y a Vladimir le ha pasado algo parecido, hay a alguien a quien quiere proteger por encima de todas las cosas.
-¿Vladimir esta enamorado?-el canadiense estaba extrañado-No me digas que es Isabela, porque yo creía que era un pasatiempo.
-Eso no es algo que me toque decir a mi-la chica ayudo a su amigo a levantarse del suelo-Debemos de buscar a los demás-de pronto vio la sonrisa de su compañero-Mierda tu también estas enamorado.
A lo que el joven rió y comenzó a andar.
/
-Cariño-la voz era muy dulce-Cariño, despierta-comenzó lentamente a abrir los ojos, pudo ver un rubio, ahí estaba ella, sonriente-Buenas tardes dormilón.
Notaba el césped bajo de su cuerpo, sin duda alguna se había quedado completamente dormido en medio del jardín, al lado estaba su esposa, con su "tripita" de ocho meses.
-Buenas tardes-contesto el medio somnoliento-Buenas tardes-dijo acariciando el vientre de su esposa-No deberías de agacharte, sabes que en tu estado no es bueno-el chico se levanto de forma inmediata-Dafne, nuestra pequeña no puede sufrir ningún daño.
-Por favor-ella estaba mas que harta de oírlo hablar una y otra vez acerca de que se debería de cuidar mas y estar menos de pie, que no hiciese gestos bruscos-tengo poderes mágicos, esta enana-se señalo al vientre-también los tiene, estamos muy protegidas, sabes de sobra que no nos va a pasar nada-le sonrió descaradamente.
El chico le mando una sonrisa significativa.
-Debes de cuidarte mas, ¿y si se te adelanta el parto?
-Eso es algo normal y común en nuestros días-se encogió la rubia de hombros-no creo que pasase nada.
El hombre suspiró y la miro con ternura. Dafne, su esposa desde hacia un año, estaban a punto de tener un bebé, una niña, un pequeño regalo de la madre naturaleza, las quería a ambas, mucho.
-Phil-dijo de repente la chica sujetándose con una mano el vientre-Creo que tienes razón, ya viene.
El chico se levantó rápido de su posición, llevaba el móvil en el bolsillo trasero del pantalón, llamo a urgencias.
-Una ambulancia, por favor-pero un golpe secó hizo que gritase más, Dafne se había desplomado contra el suelo, y sus piernas estaban bañadas en sangre-RAPIDO, ESTA SANGRANDO.
0000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000
Estaba esperando que ella saliese del apartamento, después de haber hablado con ella la había convencido de que tenía que largarse de allí lo más rápido posible, no debía de quedarse ni un segundo más, sino la seguiría golpeando.
No lo había dejado subir con ella, decía que así iría más rápido, no podía subir si ella no quería, de modo que se quedo allí en el portal.
Un grito, un grito muy fuerte llamo su atención, era ella, sin duda alguna era ella. Subió las escaleras como alma que lleva el diablo, de dos en dos, de tres en tres. Algo hizo que parase en seco, era él, bajaba completamente ensangrentado, miro con una sonrisa de superioridad.
-O mía o de nadie-le susurro aquel tipo al pasar por su lado-Date prisa, aún estaba con vida-pasó por su lado, Vladimir le dio un fuerte empujón, que hizo que rodase por las escaleras.
Lo vecinos salieron y vieron como su vecino estaba tirado en las escaleras gritando de dolor, había rodado dos pisos y tenía las piernas rotas, al ver su aspecto llamaron a la policía, sabía que esto iba a ocurrir tarde o temprano.
Vladimir entró rápidamente al apartamento, la imagen que vio era horrible, ella estaba sentada en una silla escribiendo algo, y por su cuerpo fluyendo la sangre, lo miro y sonrió.
-Tu no tienes la culpa-el chico se acercó y la abrazó-Gracias por intentar sacarme de este infierno, perdóname por no conseguirlo-pudo notar como el último suspiro de ella se escapó de sus labios.
Las lágrimas comenzaron a brotar, no era capaz de gritar puesto que ya no tenía voz, siguió así un rato hasta que noto como alguien le tocaba en la espalda.
/
Había entrado al lugar sola, el resto de sus compañeros no estaban para entrar en él, Zaira finalmente se había quedado, no tenía fuerzas suficientes como para poder entrar dentro, estaba totalmente agotada, no sabía bien porque pero todas las que estaban conscientes, es decir, Gloria, Sheresade y Zaira habían decidido que ella gastase la menor energía posible, al preguntar porque Zaira le respondió muy convencida.
-Hay alguien que te espera dentro.
El lugar estaba oscuro totalmente, no dudo en usar un hechizo para alumbrarse, estaba todo muy tranquilo, tal vez demasiado tranquilo, oyó pasos a un lado y a otro y se puso en posición de defensa, a la vez que apagaba la luz, estaban cerca, muy cerca, sacó la lanza y cuando los sintió a pocos metro la bajo.
-¿Shaoran?-preguntó extrañada.
-Isabela-la voz era la de Eriol-¿Cuándo entraste?
-No se el tiempo que ha pasado, pero ya hace un rato, estaba perdida.
-Normal-ahora si era el chino-esto es como un laberinto.
Una luz potente los cegó a los tres, pudieron ver como William y Zaira estaban justo detrás de ellos.
-¡Zaira!-exclamó la morena-pensaba que te habías quedado.
-En cuanto me encontré un poco mejor entré, solo que por arriba-señalaron las escaleras que habían detrás de ellos-William y yo hemos comprobado que tiene tres pisos, el último arriba…….
-Hay una enorme azotea-termino Eriol por ella-Estuve arriba antes con Gloria, lo vi.
-¿Quién falta entonces?-William comenzó a contar-Sakura, Marcus, Phill, Vladimir y Marina.
-Marina puede ser que al caer dormida se la hayan llevado a un lugar distinto-apostó Shaoran, todos lo miraron-Es decir, se supone que es a ella a quien quiere para introducir un alma distinta en su cuerpo.
-Pude ser-afirmó William-Lo mejor es separarnos, si encontráis a alguien permanecer unos minutos hasta que se recupere de su ensoñación.
-Espera, yo ando perdida-exclamó Isa-¿Qué ensoñación?
-Todos hemos caído en un sueño-le relató la reencarnación del mago Clow-un sueño horrible que te muestra la peor de tus pesadillas, cuando te despiertas estas confuso, no sabes si ha sido real o no.
-¿Y si alguien se encuentra con Diagur?-preguntó Zaira-No puede enfrentarse solo contra él.
-Diagur esta entretenido con Marina, eso hay que tenerlo por seguro-afirmo Shaoran.
-Entonces vamos separados, luego habrá tiempo para salvarla, cada uno por un lado-y con las palabras de William cada uno tomo una dirección distinta.
0000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000
Marcus corría por donde le dictaba la poca cordura que le quedaba, sin duda alguna no podía ir más rápido, aun y cuando el arco que llevaba en la mano no le pesaba, solo pensaba en encontrarla, no sabía si aquello que había soñado era real o no, vio unas escaleras, las bajo, había estado dando muchas vueltas por aquellos pasillos laberínticos, no podía seguir por el mismo piso.
Su sorpresa fue enorme cuando pudo ver como estaba allí ella, pudo ver como el báculo volaba hacia donde estaba él, un báculo con forma de cruz, lo tomó.
La vio vestida de azul, pegada contra la pared y lanzando un enorme dragón de agua, vio algo de color metálico que iba hacia ella, bajo las escaleras corriendo, y aún sabiendo que se iba a mojar interpuso en la trayectoria el báculo de su amiga, paró lo que ahora pudo comprobar que era una espada y se cruzó con los ojos grises, que no tardaron ni dos segundos en volverse rojos.
0000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000
Después de aquel grito de en guardia no había tenido miramiento alguno, se había lanzado contra ella con la espada en alto y tratando de vencerla por todos los medios, suerte que ella tenía de su parte algo que él no esperaba, su agilidad, con un salto lo esquivo.
-Fallaste-se burló la chica, aun sabiendo que no debía de hacerlo.
-Solo has dado un pequeño saltó-Diagur la miraba satisfecho-Vamos atácame con la espada como solías hacer…….
Una patada impresionantemente fuerte había dado contra la cara de Diagur, la chica iba con zapatos de tacón, así que se lo había clavado en la mejilla.
-Si te dijese que no se usar una espada no me creerías, ¿cierto?-la chica lo dijo inocentemente.
Él volvió al ataque y esta vez si que no pudo evitarlo, puso la espada entre su cuerpo y la de su contrincante.
-Pues yo creo que si sabes usarla-estaban cara a cara y muy cerca, a pesar de que ella era mucho más bajita que él.
Un fuerte empujón por parte de la chica le dio tiempo para respirar, pero no demasiado, sabía que no iba a parar hasta vencerla, salvo una estocada dando una voltereta hacia atrás y subiéndose encima de la mesa.
-¡Mierda!-pensaba ella-No puedo ganarle, pero si me gana tendré que quedarme con él-algo le llamo la atención, pero sin mucho tiempo se agachó para evitar otra estocada-¡ES QUE PRETENDES CORTARME LA CABEZA!-sabía que no era tiempo para reproches, pero le había salido del alma.
-Por favor-sonrió él descaradamente-no estas utilizando todo tu potencial, ¿Dónde esta la Mar que conocí?
-Te he dicho mil veces que no soy Mar-la chica se lanzó en picado contra él.
Pero con un fácil movimiento la esquivo y su espada se quedo clavada en la puerta, la intentó soltar, pero al mirar hacia atrás vio como estaba acorralada, Diagur puso las dos manos a sus lados e hizo que la mirase.
-Touche-le dijo con voz sensual. ¡Oh Dios!, no quería admitirlo, pero era guapo, muy guapo, y sensual y……..y malvado y se había cargado a la mitad de su familia-Yo gano.
-Ni lo sueñes-en un movimiento brusco abrió la puerta y ella puso un pie fuera, volvía a tener magia-Dragón de agua-y la figura del dragón impulso hacia la estancia a Diagur, había incumplido su palabra, ahora tocaba huir.
-Ni te creas que esto se ha acabado-notó como él la perseguía, ella se había saltado las reglas y él iba a hacer lo mismo.
Pronto las bolas de energía pasaron por su lado, no sabía en que dirección huir y él no dejaba de de atosigarla, así no podía pensar bien. Sabía que Diagur sonreía justo detrás de ella, lo presentía, pronto se vio atrapada entre una pared y la escalera, comenzó a lanzar todos los conjuros que se le ocurrían, pero al final una de las bolas de energía de su contrincante le dio en la mano y su báculo voló en dirección escaleras arriba, vio como se acercaba, espada en alto, solo podía cegarlo con chorros de agua, ahí vio como él iba a ir con la espada por delante, la vio encima de ella y cuando ya iba a empezar a correr escaleras arriba su propio báculo se interpuso y puedo ver a Marcus realmente cabreado.
0000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000
Isabela había seguido por bajo, no sabía bien bien porque, pero estaba caminando muy deprisa, tenía una corazonada que no tardo en hacerse real, vio una puerta, igual que las muchas que había visto, pero esta le llamo la atención, decidió entrar. Era una habitación, amplia, muy amplia, tenía una cama y encima de esa cama había alguien, un chico, Vladimir.
Se acercó, sabía que no podía hacer nada, tenía que despertar por si solo, pero algo le llamo la atención, lágrimas, lágrimas surcaban el rostro de aquel chico frío, estas contra su tez pálida, era raro, juraría que él era de esos que no lloraba, repentinamente sin muy bien saber como, él chico se despertó.
-¿Estas bie…..-pero las palabras murieron en la boca de la morena, él la estaba abrazando, muy fuerte, tanto que hasta le dolía.
-No………-él murmuraba-Estas viva………-la apartó un poco de él y la miro a la cara, se empezó a acercar poco a poco a ella, su rostro, sus labios, era suya y ahora lo sabía, al fin y al cabo estaba soñando, ¿no?.
-¿Qué te crees que haces?-le golpeo ella en la cabeza, mierda, le habían dicho que podían estar confundidos, pero esto ya era demasiado, la había intentado besar-Perdona-le dijo al ver que él se sobaba la cabeza-Me he pasado.
-No te iba a besar-el chico rápidamente se había quitado las lágrimas, se giro y se puso de pie-Bueno si, pero solo en la mejilla-mentira, lo sabía él de sobra, aquel sueño le había hecho saber que estaba completamente enamorado de ella, al verla viva había sentido un gran alivio.
-¿por qué?-le preguntó.
Él se giro y con su sonrisa sarcástica le contesto.
-Si quieres saberlo, sal conmigo un día cuando todo acabe y si seguimos ambos vivos-y comenzó a andar tambaleándose hacia la puerta.
-Creo que es mejor-le dijo ella ayudándolo a sentarse en el suelo-que descanses un poco-a lo que añadió girando la cara-No quiero que te mueras y no me expliques el por que.
Eso era un si.
0000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000
Nota de la autora: La última vez que publique un capítulo de este fanfic fue hace ya más de dos años y lo deje en el tintero, se me había ido la inspiración, hoy publico lo último que escribí, no se si la inspiración tardara mucho más en venirme, no suelo escribir a menos que este motivada. Lo empecé con 17 años y fue mi primer fanfic, por eso le tengo mucho cariño.
Quiero dejar claro que esto solo es la mitad de lo que tenía pensado escribir para este capitulo, de modo que como mínimo quería publicarlo y saber si aun quedan lectores de este fic, de ser así creo que podré continuarlo y terminarlo.
Actualmente no solo escribo sobre CCS, pero repasando mis fics vi este trozo y creo que es mi deber terminar la historia, solo decir que tal vez vaya escribiendo capítulos cortos, para de este modo lograr mi cometido y sin presiones.
Gracias a todos por leer y espero que la espera haya valido la pena.
PD; Sakura no aparece en este capítulo pero es más que nada porque el siguiente estará dedicado a ella.
