25. Hermanas y mentiras
Al día siguiente, Albus seguía pensando en el encuentro con Vega. Era insoportable, estaba claro, pero había algo en ella, su manera de sonreir, la forma displicente en que lo trataba que sin poder remediarlo, le atraía mucho. Agitó la cabeza para alejar esos pensamientos, la hermana de Malfoy además de estar vetada por ser quién era, era inaguantable. Si le desesperaba pasar cinco minutos con ella, no se imaginaba lo que había podido pasar el pobre Scorpius toda su vida. Soltó una risita ante la idea, y Jeremy lo miró interrogante.
-Nada, cosas mías.- le dijo. Acababan de salir de la última clase, y estaban en el pasillo charlando animadamente. Bajó la voz.- Tenemos que hablar sobre Bere.
Jeremy asintió, de acuerdo con su amigo.
-Ha estado muy rara en estas vacaciones.- explicó Jeremy.- He intentado hacerle ver que corre peligro pero...- negó con la cabeza mientras miraba a su amiga, que estaba más alejada de ellos, besándose con Dylan.- ella dice que no ha hecho nada extraño, y que todos los jueves por la noche quedaban juntos, así que es imposible que sea un miembro de la logia.
-Creo que va siendo hora de avanzar de verdad.- dijo Albus mientras miraba de reojo a la pareja, que se susurraban cosas entre risitas.- Seré yo quien hable con Dylan esta tarde.
En ese momento, pasó el grupo de sexto curso de Gryffindor, que venían de hacer unas prácticas de Pociones. Silver y Rosie caminaban juntas, como de costumbre, y Albus se fijó en la morena, por encima del hombro de su amigo. Era la primera vez que la veía después de vacaciones, y se sintió un poco culpable por el encuentro que había tenido con Vega,ya que en cierto modo se sentía como si la estuviera traicionando: ¿Casi la besa en la Torre de Astronomía y ahora no dejaba de pensar en la hermana de Scorpius? Apartó esos pensamientos de su mente, obligándose a pensar que no tenía nada ni con una ni con otra y era absurdo pensar en ello. Le sonrió cuando la joven pasó a su altura y ella le devolvió el saludo con un gesto, sin apartar los ojos de él. Rosie, al lado de su amiga, le lanzó una mirada de desprecio y Albus estuvo seguro de caer fulminado si las miradas matasen. Jeremy también se dio cuenta.
-¿ Qué le pasa a tu prima? Está más desagradable que de costumbre.
Albus no quería que sus amigos se enterasen de que era probable que podía hablar pársel. Prefería demorar ese tema, aunque no sabía el motivo.
-Nada, ya sabes, unas navidades movidas.
Jeremy suspiró.
-Bueno, espero que la conversación con Dylan valga la pena. porque ya sabes cómo se pone Bere si te metes con lo suyo...
-Daños colaterales.- dijo Albus, consultando la hora. Ese día tenía entrenamiento.- Vaya, se me ha hecho tarde. Luego te veo.
-Que te sea leve.- contestó Jeremy mientras Albus se volvía en dirección al Campo de Quidditch. Ya en el vestuario, se puso la ropa de entrenamiento y salió al campo, donde los jugadores aún no se habían colocado en sus posiciones de juego. Por el contrario, habían colocado tres mesas bajo el campo mientras los golpeadores volaban en sus escobas, calentando. Albus se acercó a Scorpius.
-¿ Para qué son las mesas?
-Tenemos la selección de cazador. Ahí se van a sentar Avery, Bradshaw y tú mismo.
-¿Yo?
-Hay tres aspirantes y necesito que cada uno os fijéis en uno. Yo supervisaré el vuelo desde mi escoba.- añadió al tiempo que montaba y se elevaba en el aire. Albus se sentó resignado junto a sus compañeros y se fijó en el nombre de la persona a la que iba a evaluar: Irina Krum. Le extrañó que una chica se presentase a las pruebas de cazador: En Slytherin, normalmente sólo había chicos.
-¡ Empezamos!- gritó Scorpius desde su escoba. Los cazadores alzaron el vuelo, mientras Scorpius les tiraba la quaffle y hacía pases cada vez más complicados, a la par que Drake y Liotta golpeaban bludgers lo más fuerte que podían. Los tres lo hacían realmente bien, pero la tal Krum resultó ser una fuera de serie. Marcó cinco veces en media hora que estuvieron jugando y cuando acabaron las pruebas todos lo tenían claro: Irina Krum era la nueva cazadora de Slytherin. Scorpius se acercó a ellos mientras recogían.
-¡Qué fiera la tia! - exclamó Scorpius.-¿ Quién se lo iba a imaginar?
-Hay chicas que juegan bien al Quidditch.- dijo Albus.- Lily también es una máquina. Y el padre de Irina es Victor Krum, la leyenda búlgara del Quidditch.
Su padre le había contado cien veces cuando vio volar a Krum en el Mundial de Quidditch y cómo se enfrentó junto a él en el Torneo de los Tres Magos. Cuando era pequeño, era la historia que más le gustaba.
-Hablando de hermanas...¿Os podéis creer que Vega quería presentarse a las pruebas de cazador?- dijo Scorpius. Albus tragó saliba: menos mal que al final no lo había hecho. El rubio negó con la cabeza.- No sé cómo pudo ocurrírsele semejante tontería.
-¿Es que vuela mal?- preguntó Bradshaw.
-No, pero mi padre se moriría si su princesita entrase en un equipo de tíos.- dijo Scorpius divertido.- Mejor, mi hermana cuando quiere es insoportable.
Albus le dio la razón internamente. Cuando todos se hubieron ido, Albus se fijó en que Dylan aún seguía en los vestuarios ,haciéndose una coleta. Se acercó a él.
-Dylan
El chico se volvió con una sonrisa.
-¿ Qué hay, Albus?
-Dime tú que es lo que hay.- atacó Albus. Había decidido hacer como que daba por hecho que sabía que Dylan estaba implicado en la logia de sangres limpias. El chico le miró sin dejar de sonreir.
-Creo que no te entiendo.
-Yo creo que me entiendes mejor de lo que crees.- dijo Albus.- Sé lo que está pasando en el castillo.
-Iluminame.- dijo el otro con sorna. Albus pensó que iba a ser más dificil de lo que creía, pero decidió ser más sincero.
-Sé que no te gustan mucho los hijos de los muggles.- dijo Albus. - Y sin embargo, te gustan mucho los clubes secretos.
A Dylan se le congeló la sonrisa en los labios.
-No sé de qué diablos me estás hablando Albus, pero si me estás acusando de algo será mejor que me digas qué es.
-Está bien, Dylan.- dijo Albus.- Si no quieres hablar tendré que descubrirlo por mí mismo, y esta vez no me asustará que te pongas una máscara y me amenaces. Y otra cosa.- dijo antes de volverse hacia el Castillo.- Ten cuidado con Bere. Si me entero de que sufre daño de algún tipo, vas a ver lo bien que se me da agitar la varita cuando mis amigos están en problemas.
-Bere ya es mayorcita para saber en qué meterse.- dijo Dylan mientras él seguía andando.- Ya veremos lo que opina cuando sepa que su amiguito me ha amenazado.
Albus continuó su camino sin volverse. Ya pensaría que decirle a Bere si llegaba el momento, lo importante era que estuviera a salvo.
[….]
Cuando llegó a su habitación, dejó la ropa llena de barro en una silla y se metió en la ducha, dejando que el agua cayese por su cuerpo y se llevase todos sus pensamientos de aquel día. Eran demasiadas cosas: el club secreto, Bere, Dylan, y ahora también la hermana de Scorpius. La verdad es que no podía quitársela de la cabeza, y a la misma vez odiaba cuando se la encontraba en alguna parte y le hablaba con esa prepotencia enteramente Malfoy. Salió de la ducha, se colocó una toalla en la cintura y se acercó a su cama, mirándola con extrañeza: los doseles estaban corridos, y él recordaba haberlos dejado abiertos, ni siquiera los corría por la noche. Tomó su varita de la mesilla y se acercó sigilosamente a su cama. Abrió de par en par los doseles y sintió que la sangre se le congelaba en las venas. Tumbada boca abajo sobre su cama, con los pies levantados, se encontraba Vega Malfoy leyendo tranquilamente. Y lo peor no era eso: lo peor es que llevaba su camiseta de Quidditch, verde con un enorme 7 plateado en la espalda. Sobre el número se leía POTTER en grandes letras.
-¿ Qué cojones haces tú aquí?- le gritó, odiando esa absurda norma en la que los chicos no podían subir al dormitorio femenino, pero si a la inversa.-¿ Y se puede saber por qué llevas mi camiseta?
Ella se volvió con esa irritante parsimonia que la caracterizaba y se desperezó como una gata sobre la cama. Al estirar las piernas Albus se dio cuenta de que solo llevaba su camiseta que le quedaba como un vestido, y la ropa interior, que vio fugazmente mientras ella se desperezaba.
-Quería saber qué se siente llevando la camiseta del equipo.- se fijó en él, recorriendo con su mirada a Albus.- Eso de ir sin ropa te favorece. Tendrías que ir así más a menudo.
Albus fue consciente de repente de que él solo llevaba una toalla tapándole las ingles y se cubrió como pudo la parte superior del cuerpo, tomando unos pantalones del suelo.
-Vete ahora mismo de mi cuarto.-dijo Albus en un susurro furioso. Alzó la voz.-¡YA!
Ella soltó una risita, adoptando una pose de lo más angelical.
-¿ Y si no me voy?
Albus se acercó hasta donde ella estaba, se le cayeron los pantalones que había cogido para taparse, pero le dio igual. Apoyó las palmas sobre la colcha, acercándose a Vega, que estaba de rodillas sobre la cama.
-Me pones de los nervios.- le dijo furioso.
-Yo creo que solo te pongo, a secas.- dijo ella divertida. Albus iba a contestarle con otro grito cuando algo se oyó por el pasillo de fuera.
-¿Albus?
Era la voz de Scorpius. Albus palideció.
-Quédate quieta y no hagas ruido.-le dijo a Vega a la par que corría los doseles rápidamente. Tenía aún las cortinas en la mano cuando entró el rubio.
-Te he buscado por todas partes.- se fijó en Albus, con la toalla amarrada sobre las caderas, y agarrando los doseles.- ¿ Qué estás haciendo?
-Eh...el cuarto estaba muy desordenado, y es mejor que nadie lo vea.- dijo sin mucha convicción.
- Yo siempre digo que los desordenados tenemos nuestro propio…-de pronto, se interrumpió y Albus se fijó en lo que miraba su amigo. En el suelo, había una falda del uniforme femenino. Albus creyó morir, pero disimuló como pudo, seguramente , no muy bien.
-Vaya, no creí que fueras de los que subían chicas al dormitorio.- dijo Scorpius divertido. Se acercó a la cama sonriendo maliciosamente y Albus se interpuso en su camino.
-Es mejor que no.- dijo con una sonrisa nerviosa. Scorpius alzó la ceja.
-Vamos, si ha subido hasta aquí no tiene que importarle mucho si la veo yo.- dijo Scorpius intentando apartar a Albus. Este le cogió del brazo.
-¡No!.- alzó la voz más de lo normal.- Es muy tímida.
-Oh- dijo Scorpius mirando los doseles cerrados. Bajó la voz- ¿Quién es?
-Eh... vamos, Scorpius, ¿Qué más te da a ti con quien me líe?- dijo intentando darle a su voz un tono normal, aunque estaba seguro de que no lo había conseguido. El rubio se rió.
-Tienes razón, mientras no sea mi hermana...- dijo de broma y Albus sintió que se le subía el corazón a la garganta. Tras las cortinas se oyó una risita femenina y Albus se apresuró a hacer como que tosía.
-Esa risa me resulta familiar.- dijo Scorpius.- Venga, me he cansado de juegos.- dijo agarrando por un extremo el dosel. Albus le apartó la mano de un tirón y pensó rápidamente en algún argumento que detuviese al capitán del equipo.
-¡Es Bere!- gritó desesperado, sin pensar en lo que decía. Scorpius alzó las cejas.
-Hostias.- dijo Scorpius.- ¿Y Dylan?
-No lo sabe.- dijo Albus, arrepintiéndose según lo decía.- No digas nada, por favor.
-Lo que tú digas.- dijo Scorpius retrocediendo. Albus resopló aliviado.- Ya sabía yo que pasar tanto tiempo con Zabini tendría resultados.- se rió y le dio un protector de rodillas que llevaba en la mano.- En fin, yo sólo venía a darte esto. Se te olvidó en el entrenamiento.
Albus cogió lo que le tendía y acompañó a Scorpius a la puerta. Cuando cerró la puerta, se dirigió a su cama y corrió con ímpetu los doseles. Vega le miraba divertida.
-Por tu culpa estoy metido en un lío.- le dijo Albus.- Y ahora haz el favor de vestirte y largarte de aquí.
-Como quieras, Potter.- dijo riéndose. Se levantó de un salto de la cama y le miró con una expresión extraña.
-¿A qué esperas?- dijo Albus de malos modos.
-¿Vas a mirar mientras me cambio? Quiero decir, a mi no me importa, pero...
Albus le tiró su ropa en un ademán nervioso y se volvió.
-No tengo ningún interés en verte desnuda, Malfoy.- según lo dijo pensó en lo rara que sonaba esa frase. Siempre había asociado el apellido a su amigo. De espaldas, oyó como Vega se vestía y esperó pacientemente a que estuviera vestida.
-Y ahora, vete de aquí y no vuelvas a venir.- le dijo muy serio.
-Vale, pero antes de irme quiero que me contestes a una pregunta.- Albus esperó, expectante.-¿ Quién es Zabini?
-¡LARGO!
Vega se marchó entre risas, mientras que Albus suspiró y se sentó en la cama. Estaba claro que tener un día normal en el colegio a partir de ahora iba a ser una utopía.
