LUNA ROJA
CAPITULO 24
ROSTROS TENEBROSOS
…
-Lo escuchas… - susurro Calius desde el regazo de Hermione.
-Si… -respondió Cayus sentado mirando las lejanías por la ventana.
-Son los gritos de los muertos… sus lamentos… - continúo susurrando Calius manteniendo sus ojos cerrados, concentrándose en esos gritos lejanos siendo conducidos encadenados por la muerte que mantenía una sonrisa llena de deleite.
-Es una hermosa melodía… hermana… me gustaría poder observar lo que está haciendo nuestro padre… -Cayus se dejo caer sobre la mullida cama y miro con sus ojos brillantes a su hermana.
-Si… -Hermione permaneció dormida ajena a la conversación, sin embargo Artemis permanecía escuchando la conversación de los cachorros, información interesante para su ama, el tambien oía a la perfección el lamento de las almas, pero lo hacía porque él era parte de las tinieblas, de toda esa maldad y oscuridad. Sin embargo, esos cachorros eran humanos, quizás eran los hijos de la muerte, pero con qué propósito estaban allí entre los humanos sufriendo esas precarias condiciones, donde eran tratados como despojos de la vida.
El sol salió por el horizonte, el viento helado soplaba contra las ventanas y carpas de los terrenos de Hogwarts, el bosque prohibido silbaba y la espesa bruma aun permanecía deslizándose sobre la hierba humedad, no había canto de aves alguno, todo era un completo silencio. La noche había sido aterradora, y aun los asistentes y criaturas temían salir de sus refugios.
Draco camino entre los cadáveres que comenzaban a destruirse por los rayos del sol. Miro a su alrededor, habían ganado sin sufrir bajas aunque si habían algunos heridos, aun así eso era mejor que muertes que bajarían sus fuerzas, los vampiros por primera vez habían trabajado en equipo con ellos. Aunque la hostilidad aun permanecía entre vampiros y cazadores. En la distancias miro a un aquel extraño hombre que había llevado el cuerpo del emperador de los vampiros en aquella tétrica noche donde le despertaron. Ahora que le miraba con atención había algo siniestro en ese hombre que ocultaba sus intenciones con una cálida sonrisa, no tardo en notar que era carismático e inteligente una combinación muy letal cuando se tiene ambición de poder. Draco continuo mirándole con atención, todos los vampiros se movían con cuidado cuando estaban junto a él, y acataban su ordenes con respeto al igual que con los príncipes, su vestimenta extravagante y finas telas bordadas con oro detonaban riqueza y poderío, un general por el escudo que llevaba en su abrigo de piel de serpiente. Y entonces su objeto de observación se giro y le miro, con una sonrisa en su rostro le miro con ojos carmesí que izo que todos sus miedos se despertaran de su letargo, los recuerdos de su adolescencia volvieron con ímpetu, esa sonrisa el la concia, con una leve inclinación el general que dirigía aquel ejercito de vampiros que comenzaban a desvanecerse ante el acercamiento del amanecer le dio la espalda adentrándose en una espesa bruma.
Draco volvió en sí, cuando Blaise puso su mano sobre su hombro con precaución.
-¿Hay algo que te preocupa Draco? – pregunto contemplando la palidez y sus ojos desorbitado mirando a la nada.
-No… terminemos con esto y volvamos al castillo… necesito una ducha fría. – le comunico retomando algo de color en sus mejillas.
-Con este frio debes estar demente… a demás estamos muy pálido. – Theo contemplo en silencio aquel encuentro entre el pasado y el presento. Acaricio el pelaje de Abismo que se mantenía quieto siempre alerta mirando a sus hermanos trabajar.
-Oigan todos… -Theo hablo atrayendo la atención de todos que aun estaban en el campo de batalla. Draco detuvo su paso y miro a su líder de mirada vacía como dos posos oscuros en el cual no se quería asomar ya que temías a esa oscuridad que podría encontrar en ellos. Para ninguno de ellos era un secreto que Theo se había adentrado en las artes oscuras mas allá de lo que cualquier de ellos se quería imaginar, no sabía hasta que punto estaba inmenso en ellas mientras no dañara a nadie a su alrededor ellos se mantendrían al margen, aunque lo más común seria que ellos le advirtieran, que tratara de alejarle de ese camino hacia su perdición, sin embargo no se involucraban, todos sabían que tan peligrosas eran, así que no tenían nada que decirle porque Theo ya había visto las consecuencias de esta en primera fila y si el había escogido ese camino no se involucrarían.
-Esto no se debe consideran una victoria si no el inicio de la ofensiva, hoy hemos logrado que el enemigo no avanzaran, mañana lo haremos retroceder, este será nuestro propósito. En este lugar montaremos un campamento, descanse y atiendas sus heridas y preparasen para el crepúsculo porque avanzaremos en estas tierras inhóspitas hasta la guarida de esos engendros. –Theo le dio la espalda al grupo de guerreros y se dirigió con pasos silenciosos hacia el castillo.
Hermione recorrió los pasillos en silencio como un fantasma, sin nadie que le viera, sin nadie que le oliera, sin nadie que escuchara sus pasos o respiración, simplemente era invisible a todos los sentidos humanos.
Su vestido lila con destellos purpuras abrazaba cada curva de su cuerpo, sobre su abdomen caía con gracia el relicario de su familia. Sus pies descalzos tocaban levemente la tierra. Tan suave que parecía flotar a unos centímetros del cuelo. Hermione detuvo su paso cuando un rayo del sol naciente toco su rostro como una caricia feroz. Con lentitud se llevo la mano al rostro y la interpuso entre sus ojos y el impertinente rayo. Suspiro y continúo su camino. Unos minutos más tarde se encontró en un lugar oscuro con un penetrante olor a humedad y moho. Unas gotas de aguas caían del techo hasta formar ecos, podía escuchar el castañar de dientes y la respiración dificultosa de algunos prisioneros, supuso que había frio aunque ella no lo sintiera, sabía que estaba allí por la circulación de la sangre que obligaban al corazón a palpitar con dificultad.
Los ojos de Hermione le llevaron hacia la única luz que había en el lugar, una antorcha cerca de la cabeza de un guardia que dormía profundamente cubierto con una pesada capa que le mantenía calientito. Estuvo a punto de asustarlo cuando este abrió sus ojos y le miro confundido por unos segundos, para luego mostrar sorpresa.
-Buen día… - saludo Hermione con suavidad mirando al mago que se tensaba un poco.
-Buen día señorita… me temo que no puede estar en este lugar, no está abierto a los civiles. Y a estas horas no se hacen visitas… - informo el mago algo nervioso acercándose a Hermione quien noto como fruncía el seño al notar que ella iba descalza, sabía que él no podía verla bien porque aun se mantenía en un lugar donde todavía habían penumbras.
-Es lamentable saberlo, sin embargo estoy segura que esa ley no se aplica a mí, ya que solo he venido a castigar unos insolentes refugiados que osaron alzar la mano en mi contra.
-¿No comprendo? – susurro el guardia confundido y atraído por aquella cantarina voz aunque su cuerpo le gritaba alertad.
-Oh dulce Merlín, cada vez son más idiotas… - se quejo abiertamente Hermione mostrándose completamente al guardia que abría sus ojos desmesuradamente callando una maldición.
El guardia inclino su cabeza inmediatamente y se izo a un lado permitiéndole el paso a Hermione que no se inmuto, solo paso de él, frunciendo su nariz ante el hedor a mugre de la ropa de guardia algo obeso y con bigotes abundantes y sucios por la grasa de lo que estaba segura era un bocadillo de media noche.
Hermione se detuvo frente a una puerta de madera pesada que se abrió ante su presencia. Observo con curiosidad el interior de aquel agujero frio y húmedo. Allí en un rincón estaban todos los aldeanos dándose calor, sus rostros estaban bastante desmejorados, los hombres tenían barba de unos días, y las mujeres tenían sus cabellos enmarañados y sucios, los niños parecían que se habían revocado en todo el lugar, y sobre todo se podía observar los estragos del encierro. Sonrió ante la visión. Con un movimiento de su mano un choro de agua helada despertó a los desdichados que gritaron asustados y estremeciéndose ante el crudo frio que atravesó sus huesos como agujas que atacaban si piedad todos sus nervios.
Hermione soltó una improvista sonrisa ante el espectáculo de aquellos cuerpos temblando. Con otro movimiento ligero de su mano creó una ventisca que estremeció aun más del frio aquellos desdichados. Hermione observo los grilletes que controlaban sus magias brillando ante cada intento de hacer algún hechizo que les permitiera ser libres o atacarla.
-¡Tú maldita… déjanos ir…! - grito una anciana que le faltaban algunos dientes y de labios secos, estaba muy estropeada y Hermione estaba segura que no sobreviviría si les permitía estar allí por mucho más tiempo. –Hermione sonrió con un ánimo oscuro.
-Al parecer el castigo aun no disminuye la insolencia. Me temo que tendré que hacer algo con ello, quizás unas o dos muertes les harán entrar en razón. – un jardeo colectivo y algunos sollozos se dejaron escuchar.
-¡Monstruo…! -grito un hombre abrazando a su hijo que lloraba aterrado.
-Quizás debería empezar por ustedes dos ya que son que han estado desafiándome… -Hermione se apareció frente al hombre al terminar su oración, el grito aterrado no se izo esperar cuando abrió su boca.
Hermione rio a todo pulmón, se alejo rápidamente de hombre y se recostó del marco de la puerta. Tomo un mechón de su cabello rizado para jugar con él.
-Por esta vez les perdonare su insolencia para vean que soy benevolente, sin embargo una insolencia mas, un mal trato hacia mis mascotas será castigado severamente, y crearme cuando les digo que las muerte será un regalo muy dulce que no estaré dispuesta a darles rápidamente. Ahora ratas asquerosas regresen a sus agujeros…- Hermione se desvaneció del lugar sin despedirse, aquellos corazones bombeando sangres le hicieron recordar lo deliciosa que era el elixir que prolongaba su existencia.
Theo se puso de pie al ver a Hermione aparecer en su antigua habitación bajo el lago negro. Hermione barrio su mirada por el lugar hasta posarse en Theo, miro con curiosidad unos estantes con libros y otros con pergaminos, había un escritorio con una daga y seis libros en el, donde cuatro estaban abiertos. Pudo leer rápidamente las paginas bajo la luz de la vela, sus ojos se enfocaron en Abismo que no se había inmutado por su presencia, sonrió y camino hacia un mueble grande cerca de la ventana que daba a las oscuras y heladas aguas de aquel misterioso lago.
Theo se mantuvo en silencio manteniendo sus ojos fijos en Hermione sin llegar a ser insolente. Hermione cruzo sus piernas y dejo caer su cabeza hacia atrás cerrando sus ojos.
-Es un hermoso amanecer… aunque debería estar durmiendo a estas horas… es curioso no lo crees… que este despierta, me han puesto a dormir… alguien con ese poder sobre mi es peligroso ¿no lo crees querido Theo…? Pero ese será un asunto que trataremos mas tarde. Quiero que me digas que está pasando… que has visto y cuál es tu conclusión… -
Theo se desplazo por la habitación hasta quedar frente a Hermione, izo la correspondiente reverencia que refirmaba el respeto que él sentía hacia ella. Manteniendo su mano derecha en su corazón abrió sus labios delgados para dar su reporte.
Hermione escucho atentamente, meditando los posibles errores de aquel extremo plan. Había llegado la hora de inicial con el ataque, todos habían esperando mucho tiempo para actual. Y ahora ella se encontraba en una disyuntiva…
-Theo… - susurro Hermione interrumpiendo a Theo quien la miro atento. – cuida de mis protegidos, sé que no es justo para ti, cuando termine toda esta guerra cumpliré tu deseo.
-Porque no ahora, con un nuevo poder podría ser más útil mi dama.
-No, no lo es… por mucho tiempo solo querrás zacear tu sed, los humanos en estos días son escasos y tu único lugar de casería seria en los terrenos de Hogwarts, no puedo vigilarte todo el tiempo, tambien está el motivo que no se cuanto la trasformación afectara tus habilidades mágicas y tu comunicación con tu lobo, debemos ser mas cauteloso y no arriesgarnos, yo te protegeré a ti… así que te aseguro que sobreviras a esta guerra. – afirmo Hermione apareciendo a unos centímetros de Theo, le rodeo con sus brazos y acurruco su cabeza sobre su pecho y cerro sus ojos aspirando su perfume, era tan confortable sentir unos brazos cálidos rodearla como lo estaba haciendo Theo en aquel momento.
-Si ese es su deseo mi ama, esperare hasta que usted crea el momento oportuno… - susurro correspondiendo a ese gesto de cariño, comprendiendo lo hambrienta que se encontraba Hermione de afecto. Theo perdió la noción del tiempo, su cuerpo se comenzó a entumecer por el tiempo que había estado allí parado en la quietud de aquel lugar frio. El cansancio de su cuerpo le comenzó a pasar factura, cerró sus ojos por unos segundos.
Hermione dejo a Theo sobre su mullida cama, roso su colmillos por su piel horas más tarde arrancándoles de sus profundos sueños. Theo le ofreció una sonrisa y acaricio la mejilla de Hermione que estaba junto a su rostro.
-Theo… -susurro Hermione cerrando sus ojos.
-Eres hermosa, pequeña y dulce Hermione, ¿por qué? Por qué quieres fingir ser una mujer fría y distante, porque aun te refugias bajo esa gélida mirada. Quien ha osado enjaularte en la tristeza, tus alas han desaparecido y te encuentras encadenada a este mundo frio y marchito…. Hermosa y frágil Hermione, princesa de la muerte, mensajera tenebrosa, tus enemigos son mis enemigos, tus amigos mis amigos y tus aliados mi aliados, te soy fiel… mi alma te pertenece y mi cuerpo obedece.
-Tu devoción me es grata, llena mi cuerpo de una sensación calidad Theo, hice bien en tomarte…- Hermione deslizo sus colmillos por los dedos de Theo que le acariciaban ocasionando leves rasguños por sus filosos colmillos y lengua suave.
-¿Theo, no te sientes solo…? se por buena fuente que no tienes esposa, enviudaste hace mucho tiempo y aun eres joven y hermoso, abra muchas mujeres dispuestas a formar una familia contigo, solo tienes un hijo y dos nietos, es una familia aun muy pequeña. Si yo pudiera tener descendencia tendría cientos de hijos… sería divertido no lo crees… todos corriendo por doquier y mis hermanos sufriendo sus travesuras, serian como los gemelos Weasley o los merodearos… los profesores me escribirían cartas a diario informándome sus malos comportamientos y las felicitaciones por su inteligencia, y sobre todo podría escucharle llamarme mamá con mucho cariño y amor… pero es imposible solo es un sueño ingenuo que destruye mi ser. – Hermione se puso de pie y arreglo su cabello y desvaneció unas pocas arrugas de su vestido. – bien me tengo que ir, y recuerda Theo que eres afortunado, yo desearía tener la vida que tú tienes… desearía ser más humana… desearía tener más que un cuerpo humano… -susurro desvaneciéndose…
Continuara…
N/A:
Hola… aquí de nuevo, lamento lo tarde… estoy aquí aun, tratando de escribir lo mas que puedo para todos ustedes… espero que haigan disfrutado de este capítulo, aunque es muy corto, me disculpo por ello… pero el factor tiempo no es mi aliado en estos momentos. Aprovecho para agradecerles por sus comentarios y buenos deseos, espero seguir contando con todos ustedes queridos amigos…
Vanessa me ama para siempre
WALIXELA
Caroone
Serena Princesita Hale
Muchas gracias chicas este capítulos es para ustedes… besos…
