Esta vez he tardado un poquito más por que no tenía muy claro como continuar y obviamente no creo que esté a la altura de los dos/tres anteriores, sin embargo, la historia tiene que continuar...
Espero que os guste. Muchisimas gracias a los que leeis y a los que además comentais. Mil gracias.
Este capítulo va dedicado a NancyVW y a MaxGaliciangirl, animo ;-)
Cuando Martha vio salir a su hijo de su despacho con esa sonrisa imborrable en su rostro supo que algo importante había sucedido.
Hacía tiempo que no le veía sonreír y mucho menos de esa forma… Y por supuesto supo quien era la culpable de esa sonrisa… No por nada llevaban media hora al teléfono.
-Madre… -Sonrió- ¿Cuándo has llegado?
-Hace un buen rato-dijo acercándose hasta el sofá con una copa de vino para Richard y la suya propia. Se acomodó dejando ambas en la mesita del centro y sonrió cuando su hijo la saludó como siempre, con un beso en la mejilla.- Alexis me dijo que estabas ocupado hablando en tu despacho… Ella ha subido a estudiar.
Rick asintió y dio un sorbo a su copa de vino casi atragantándose cuando escuchó la pregunta que su madre le realizó en ese preciso instante.
"¿Estás en una relación con Katherine?"
¿Había escuchado bien?
Dejó la copa sobre la mesa y encaró a su madre, quien le observaba atentamente con una mano en su rodilla, como cuando era un crío y le quería sonsacar alguna travesura.
De todas formas, en su adolescencia había sido mucho peor cuando le preguntaba si se había acostado con alguna chica…
Suspiró y agachó la vista al suelo.
-Richard… Oh Richard, hijo-sonrió- Entonces… ¿Si?
-No-contestó rápidamente pero se arrepintió- No… No sé-dijo confuso.
Martha no pudo evitar sonreír. No recordaba haber visto así a su hijo en años… Incluso no recordaba haberlo visto así con Meredith. Se mordió el labio y agarró la mano de él, entrelazándola con la suya.
Su pequeño hombrecito hacía años que se había convertido en un gran hombre. En padre… Sin embargo para ella siempre sería su pequeño gran hombrecito.
Ese que había estado con ella en todo momento, en las buenas y en las malas… Ellos dos solos.
Lo había criado sola y no había hecho tan mal trabajo, sin embargo, incluso en sus dos matrimonios fugaces y obviamente fallidos supo que Rick había necesitado una buena figura paterna como lo estaba siendo en ese momento él para el hijo de la detective.
-¿Estabas hablando con ella, no?
-Perspicaz madre… Pero sólo llamaba para preguntar cómo estaba Tommy.
-¿Cómo se encuentra Thomas?
-Está mejor, sólo se aburre de estar en casa y aún le cuesta respirar-sonrió.
-¿Y esa respuesta es para una llamada de más de veinte minutos?
Richard se sonrojó y suspiró. No había forma de engañar a su madre… Probablemente ni siquiera en su época de adolescente cuando tantos dolores de cabeza le provocaba había sido capaz de hacerlo.
-Está bien, te lo contaré… Pero como siempre madre, por favor…
-Sisi… No diré nada-contestó rodando los ojos y haciendo aspavientos con sus manos.
Castle a duras penas consiguió encontrar las palabras exactas para explicarle todo lo que había sucedido hacía un par de días cuando había acudido en medio de la noche a la llamada de Kate.
Le explicó que se habían besado mientras su madre escuchaba atenta y cuando llegó el momento de explicarle como se sentía al respecto, no se vio capaz de continuar…
-Es complicado… Yo… Madre… Esto es-suspiró mirando su copa sobre la mesa.
Martha se terminó el contenido de la suya y acarició de nuevo la mano del escritor para alentarlo.
-Oh Richard, cariño…-le miró con comprensión. Nunca le había visto así y mucho menos por una mujer. Sólo le costaba hablar cuando realmente era importante. Y tal vez lo que sentía por esa chica era realmente importante… A la par que complicado. Tal vez la detective no se lo estaba poniendo nada fácil…
-Esto es importante madre.
-Lo sé, cielo. Me alegro muchísimo que estéis intentando algo –alzó la mano- Lo que sea, es importante para ambos y para vuestros hijos-dijo recordándole que esta vez no sólo se trataba de él, sino también de sus hijas y de otro niño.
Rick asintió.
-Ella me gusta…Siento algo realmente importante por ella… Y el niño-sonrió- Tommy es… -suspiró sin encontrar las palabras exactas para definir su relación con el pequeño.
Si hubiera alzado la vista se hubiera encontrado con la mirada emocionada de su madre, quien pensaba que para haberse criado rodeado de mujeres, Rick estaba algo perdido.
-Iremos lentamente... Sin presiones… Sin decirle nada aun a los niños.
-Es lo mejor, cuando se trata de algo así, con hijos de por medio-Martha hizo una mueca.
Rick miró a su madre y no pudo evitar reír y aportar su comentario acido para relajar el ambiente.
-A ti no te importó con tu segundo marido, madre…
-Tenías trece años, Richard, ya eras mayorcito.
-Tardaste un mes en comprometerte-se quejó.
-No me lo recuerdes-suspiró- Así salió.
-Madre.-Richard se sintió responsable de aquellos comentarios, de hacerle recordar a su madre que el bastardo de su segundo marido le había robado hasta el último de sus ahorros- Ahora tienes tu escuela… Tu apartamento pero si en cualquier momento necesitas regresar aquí… Por lo que sea…
Martha sonrió y negó con su dedo índice.
-No lo creo, probablemente en un tiempo en adelante aquí seáis dos más…-le guiñó el ojo.
Martha se despidió de su hijo y al salir por la puerta no pudo evitar sonriera, satisfecha ante aquellos avances. Al fin y al cabo lo poco que conocía a la detective, le encantaba y ya era hora que Rick empezara a rehacer su vida y no a tener sólo esas relaciones fugaces o de una sola noche que no llevaban a ningún sitio. Era hora de empezar posiblemente una nueva familia, lo cual no sólo sería beneficioso para él sino también para sus nietas.
Beckett miró con seriedad a su mejor amiga cuando esta, soltó un gritito de emoción que tuvo que callar con sus propias manos antes de que Tommy se despertara.
Le había costado horrores que el niño se durmiera después de la improvisada visita de 'tía Lane' que lo había llevado a un estado de excitación casi permanente.
Le había mostrado sus nuevos juguetes y un par de dibujos que compañeros de clase le habían enviado a través de Sophia y lo más importante, le había mostrado los moretones que los pinchazos le habían dejado en el brazo por culpa de la extracción de sangre.
-Pero tú eres un pequeño campeón-le había dicho Lanie para después convencerle que tenía que usar los inhaladores antes de dormir.
Si ahora por culpa de ese gritito de exaltación causado por su confesión despertaban al niño, Beckett no dudaría en usar su glock en contra de la forense.
-¡Os besasteis!
-Sí, lo hicimos…-contestó Kate algo avergonzada por la reacción de su amiga. A ella aún le costaba no sonrojarse cuando pensaba que ella y Richard Castle se habían besado.
El odioso padre de Sophia.
Sonrió cuando pensó en él de esa forma… Hacía tiempo que había dejado de ser el molesto padre de una niña listilla que dejaba mal aparcado el coche y la molestaba siempre que podía. Después de todo, había pasado a ser su casero, su sombra, su compañero de trabajo, el escritor que se estaba inspirando en ella, su amigo y ahora… ¿Su novio?
Kate se mordió el labio y enfocó su mirada en Lanie que no dejaba de hablar.
-¿Por qué no me lo contaste antes? ¡Antes me contabas todo Katherine Beckett! ¿Qué ha pasado contigo?
-Pasa que he estado cuidando de mi hijo que tiene neumonía y por eso no va a la escuela y me está volviendo loca…
Lanie no pudo evitar reír y se acomodó en el sillón, bebiendo el vino que Kate había servido en su copa.
-¿Peor que un sospechoso?
-Mucho peor-contestó la detective mordiendo un trozo de su porción de pizza.-Pero lo peor viene ahora…
Lanie alzó una ceja.
-Las vacaciones de Navidad.
-¿Tienes fiesta esos días?
-Después de todo-contestó Beckett con un claro agotamiento- Si.
-Tommy estará contento.
Lanie sabía que el niño adoraba pasar las vacaciones de Navidad con su madre y su abuelo, aunque Kate –adicta al trabajo- No estaba tan contenta. Los mejores casos se daban en esa época del año.
-Sí, pero está como loco por volver al colegio para ir a la función…-Cosa que no iba a ser posible- Y salir con Sophia y su padre…
-No le culpo-contestó Lanie- Sois una familia adorable…
-Lane-Beckett le miró con advertencia. Odiaba esos comentarios comprometedores de su amiga… Y siempre hacía lo mismo.
Ambas amigas se echaron hacia atrás, apoyando su espalda en el respaldo tras servirse una copa más y disfrutaron de la pizza entre risas.
-¿Y ahora qué?
-¿Qué de qué?
-¿Estáis juntos?
-No lo sé.-Kate se encogió de hombros- Sólo fue un beso… ¿No?
-¿Sólo un beso?-replicó Lanie casi ofendida.-No ha sido sólo un beso… ¿Cuánto hace que os conocéis?
Kate miró a su amiga mientras pensaba.
-Pues… ¿Te refieres cuando nos odiábamos? Si es así… Pues desde que Thomas empezó la escuela, hace un año y algo.
-Eso no cuenta-contestó Lanie frunciendo el ceño- ¿Cuánto lleva siguiéndote…?
-¿En la doce? Un mes.
-¿Y antes? –Lanie empezó a cansarse de las evasivas de su amiga- Antes te dejó dormir en su casa…
-Fue por un huracán… Cualquiera lo hubiera hecho.
-¡Beckett! Lleváis dos meses tonteando… Por dios… ¿No has leído la escena que ha escrito de ti?
Beckett no dijo nada.
-Hasta yo me he puesto cachonda…-Kate derramó parte del vino sobre la mesa ante el comentario-.
-¿Qué escena?-preguntó limpiando la superficie.
-¿No la has leído?-Lanie alzó las cejas sorprendida-Pero tienes el borrador de los diez primeros capítulos…
-Voy por el ocho-se quejó Beckett mirando el borrador que Castle le había dejado hacía dos días para que se entretuviera y que por lo visto también le había dejado a Lanie. Aquello le hizo pensarse menos especial-¿Eso era un Spoiler?
-Déjate de Spoilers… Es más estoy segura que pronto lo vivirás en primera persona.
-No vayas tan rápido, Parish-contestó Kate, rojísima por la vergüenza- Así que a ti también te lo ha dejado…
-Me pidió consejo por el tema anatómico… No por otra cosa… -Hizo una pausa y declinó el ofrecimiento de otra copa, normalmente su límite estaba en dos.- Amiga, cuando leas esa escena… Es literalmente… Una masturbación verbal.
La temperatura corporal de Beckett ascendió por todo su cuerpo concentrándose en su rostro. Por un segundo su mente voló al momento vivido días atrás con su vibrador como protagonista.
Agazapó su mirada, sin ser capaz ni siquiera de replicarle a su amiga ante aquel comentario.
-Vamos, en tu cumpleaños te salvó de aquél baboso y ha cuidado de Tommy dejándole bien claritas las cosas a Ethan…
Kate asintió y comprobó que su amiga ya había conseguido su cometido de la visita, ponerla en evidencia, sonsacarle información y disfrutar de una pizza y un buen vino.
No era tan así…Realmente disfrutaba su compañía con Lanie y además, ella también podía ponerla en apuros cuando se trataba de hablar de Javi.
Beckett acompañó a Lanie a la puerta y se despidieron con un abrazo.
-Ya me contarás que tal todo-sonrió Lanie y Kate asintió- Que tu no veas lo que ocurre no significa que los demás no lo veamos, Beckett.
La detective cerró la puerta tras ese comentario y se apoyó en ella pensando si su amiga tenía razón… Si tan evidente era lo que estaba sucediendo entre ella y el escritor…
Se mordió el labio y se adentró en el salón para buscar su móvil…
Beckett se cruzó de brazos y miró a su hijo. Se estaba poniendo rojo por culpa de la tos y el llanto. No había forma de hacerlo entrar en razón… Cuando Tommy tenía una pataleta no había quien lo parara durante un buen rato.
Ella ya era inmune a ello… Había aprendido la lección y no pensaba dejarle hacer lo que quisiera siempre.
Thomas podía patalear, llorar, gritar, podía mirarla ofendido pero no iba a ceder a su petición… Ya había decidido que no iba a ir a la escuela y no tenía pensado cambiar de opinión.
Tom se había salido muchas veces con la suya gracias a alguna pataleta y a la perdida de paciencia de su madre, pero esta vez era diferente.
Aun no estaba recuperado del todo como para salir con el frío que hacía… La tos aun no había remitido del todo.
-Thomas ya basta, no vas a ir a la escuela…
-¡Pero es el último día…! ¡Iba a hacer la función!
-Aún no estás recuperado del todo cariño…Si sales y te vuelves a enfermar no disfrutarás las vacaciones de Navidad-contestó Kate, quedando de cuclillas delante de él mientras el niño hipaba y su madre deslizaba sus dedos debajo de sus ojos para secar sus lagrimas. La piel de sus mejillas ardía y estaba enrojecida debido al disgusto.
Tommy rompió a llorar de nuevo abrazándose a su madre, quien armada de paciencia le acarició la espalda con ternura.
-Yo… Yo quería ir…-se quejó enfadado y aun entre lágrimas.
Realmente a Kate le dolía más que a él… Verlo así aun le costaba no ceder… Sin embargo con el tiempo había aprendido hacerlo… Era lo mejor que podía hacer para él. Educarlo. No consentirlo de manera exagerada.
-Cariño…-suspiró. Aquello le costaba tanto como cuando tantas otras veces ella se había ido a trabajar y él se quedaba en casa después de implorarle que no fuera e incluso agarrarse a su pierna para impedirle que lo hiciera- Escúchame…-el niño la miró con tristeza-.
Kate pasó su mano por el cabello, echando sus rizos hacia atrás y despejándole la frente. No iba a decirle más que quería cortarle el pelo, pero realmente le hacía falta un buen corte…
El niño, cabezota como su madre no esperó a que su madre hablara que volvió a esconder su cara en el cuello de ella, humedeciéndoselo por culpa del lloro.
Kate se mordió el labio sin saber realmente que hacer… Hasta que su móvil vibró en el bolsillo de su vaquero.
Kate sonrió y rápidamente posó su dedo índice en sus labios cuando vio a Sophia que iba a gritar. La niña cerró la boca y miró a Kate y luego a su padre, éste asintió y Sophia caminó en puntas de pie intentando hacer el menos ruido posible.
-¡No te quites la venda!-le advirtió al niño que estaba sentado en el sofá con un pañuelo cubriéndole los ojos.
-¡Ayyy pero quiero ver…! ¿Qué pasa?
Beckett cerró la puerta con cuidado y luego se acercó hasta donde estaba Sophia, maquillada como un hada. Le dio un abrazo cariñoso y posteriormente miró a Castle con ternura, pero aguantando una risilla que amenazaba con escapar.
Le musitó un gracias sólo gesticulando y él hizo un gesto quitándole importancia.
Lo miró de arriba abajo –prestando atención a sus piernas anchas y ceñidas a la licra negra del disfraz de Pirata- haciendo que se sonrojara y apartó la mirada antes que la niña se diera cuenta.
-Mamáaa…
-¿Estás listo?-preguntó a su lado
Tommy asintió y Kate no esperó más para quitarle el pañuelo.
-¡Sorpresa!-exclamó Sophia con su tono agudo, acompañada de su padre que miró a Tommy con una sonrisa.
El niño parpadeó varias veces al ver a su mejor amiga y su papá, disfrazados de campanilla y el capítan Garfio como en la función del colegio.
-Vas a tener tu propia obra…-le informó Sophia- Venga, tú también tienes que participar…
Tommy no tardó en unirse a ellos mientras que Kate los miraba desde el sofá y aplaudía contenta, sobre todo al ver la ilusión y la alegría del pequeño.
Un rato después al acabar la función – la segunda para Sophia- los dos niños se entretuvieron contemplando el cuaderno de dibujos del trimestre de Tommy que Sophia había traído para él.
Mientras tanto, Castle y Beckett disfrutaban de un café en la cocina, sin dejar de observar a los pequeños…
-Esperemos que hoy no haya ningún percance…
Kate alzó la ceja.
-Con ningún cactus-comentó sonriendo con sus labios casi tocando el borde de la taza y ganándose un golpe en el pecho por parte de Kate-Auch.
-Te lo tienes merecido-murmuró avergonzada y se giró repasándole de nuevo, fijando su mirada en el poco pecho de él que podía ver a través de esa camisa blanca y algo ancha con el cuello abierto, típica de piratas.
Kate sonrió clavando su mirada en los ojos azules de él, esta vez delineados de negro al más puro estilo de Jack Sparrow.
-Gracias por hacer esto… Lo de disfrazarte y…
En ese momento Sophia y Tommy se acercaron para ir a la nevera y agarrar dos zumos como si nada.
-A papá le gusta disfrazarse, Kate-intervino Sophia- Le encanta hacer la fiesta del té conmigo vestido de hada o de princesa.
Kate apretó sus labios y sonrió intentando imaginarse a Castle tan masculino, con unas halas de hada en la espalda o una tiara de princesa en su pelo.
-Es cierto, me encanta-se encogió de hombros- Y tu señorita-dijo mirando a su hija, haciendo que se detuviera- ¿Has pedido permiso para abrir la nevera y buscar un zumo? Eso es de mala educación, Sophi.
Sophia hizo una mueca.
-Está también es tu casa Sophia ya lo sabes-Kate le guiñó un ojo- No te preocupes.
Sophia asintió y siguió a Tommy con el zumo hacia el sofá. Beckett se giró y volvió a mirar a Castle. En su cabeza resonaron las palabras de su hijo sobre la proporción del cuerpo del escritor en el momento en que su mirada pasaba por aquella zona.
Apartó la mirada.
Las mallas eran demasiado ceñidas.
-Gracias, de verdad-musitó- Aunque te encante disfrazarte-alzó una ceja.
-Sabes que haré cualquier cosa por vosotros-dijo seriamente, agarrando su mano y acariciando el dorso con suavidad.
Kate sintió un escalofrío en su nuca cuando escuchó las palabras del escritor, con tanta sinceridad, haciendo que su corazón se acelerara, provocando una sonrisa infinita… Recordándole que estaba haciendo lo correcto al darse una oportunidad.
Se acercó lentamente, mirando hacia donde estaban los niños –ocupados en dibujar y beber zumo- y rápidamente le robó un beso.
Castle sonrió sobre sus labios sin soltar su mano y tras ser él quien le robó el beso, se unieron a sus hijos para dibujar y pintar con ellos, entre risas, sin ser conscientes de lo que sucedía entre los adultos.
Horas después y tras muchas quejas, ambos intentaban separar a los niños quien se habían agarrado el uno al otro como lapas, sin querer separarse. La estaban pasando demasiado bien.
-Otro día te quedas a dormir, Sophia, te lo prometo-le dijo Kate, tirando del cuerpo de Tommy.
-Es que siempre se queda él… -se quejó mientras su padre tiraba de ella.
-Si, por eso, algún día puedes venir tú a dormir…-sonrió la detective- Que te parece un día de estas vacaciones, ahora que no tenéis colegio…
-Impozible-inquirió la pequeña de los Castle, ceceando- Nos vamos a los Hamptons.
Kate miró a Castle. Él no le había dicho nada de aquello. Rick hizo una mueca sabiendo que debía habérselo dicho antes, sobre todo al estar iniciando algo…
-Ya…-contestó Kate con algo de decepción, pensando que si bien no pasarían las fechas más señaladas para pasar en familia juntos, podrían compartir alguna sesión de cine en uno de sus tantos días libres.-Pues… otro día…
Castle consiguió despegar a la niña mientras Kate le evitaba mirar y suspiró. Intentó buscar en su mirada una pista, algo que le indicara que si la invitaba no metería la pata... Algo que le diera la valentia suficiente para invitarla a su casa de la playa.
Kate instó a Tommy a que se despidiera de Sophia ya que no se verían hasta después de las vacaciones navideñas y tras eso, el niño corrió al sofá ya que era la hora de sus dibujos animados favoritos.
La detective acompañó a Castle –con Sophia en brazos- a la puerta.
-¿Quieres darle al botón del ascensor?
-¡Siii!-dijo Sophia con inocencia, sin percatarse de que su padre quería un momento a solas con Kate.
Rick miró de reojo al ascensor viendo como Sophia le daba al botón y habló rápido.
-Lo siento, cariño, de verdad…-puso cara de perrito abandonado.-Tenemos planeado ir a mi casa de los Hamptons desde hace meses…
Beckett no dijo nada, haciéndose a la idea de que ahora si tenía algo que reclamarle y sobre todo haciéndose a la idea de que él la llamaba cariño con total naturalidad.
-No te preocupes, nos veremos a la vuelta…-comentó, aunque esperaba que la invitara.
-No…Yo… Es que quiero verte… Tú querrías...Quiero decir...
-¡Papá, el ascensor!-exclamó Sophia cruzándose de brazos.
-Ve con ella, hablamos luego ¿Ok?
Rick suspiró y asintió. Deseó besarla con todas sus ganas, sin embargo, no era el momento menos con su hija llamándole todo el rato. Se colocó mejor la casaca del disfraz y el sombrero de pirata haciendo sonreír a Kate y acarició su mano con el pulgar mirándola a los ojos, tal como si fueran sus labios quienes acariciaban los de ella.
-Te llamaré luego, detective.
Kate asintió.
-Nos vemos pronto, Castle.
-Capitán Rick Castle para ti preciosa-dijo alzando el mentón y dándose la vuelta caminando con la misma arrogancia que un pirata de verdad, haciendo reír a ella y a Sophia.
Beckett suspiró cuando los vio desaparecer… El darse esa oportunidad era más complicado de lo que parecía.
