Happiness

Capítulo 25

Roy salió de la reunión, la verdad que se le había hecho eterna. No había forma de hacer entrar en razón a esos vejestorios. Cuando él fuera Führer pondría antes la edad de jubilación.

El hombre miró hacía donde había dejado a su mujer y subordinado y se encontró con que no había nadie allí. Sus ojos buscaron por todo el largo corredor a alguno de ellos. El hombre encontró a lo lejos a su subordinado hablando, por lo que se acerco hacia él.

-Coronel –Havoc hizo un saludo militar al ver a su superior dejando de lado la conversación con su compañero.

-¿Dónde está la teniente? -preguntó al no ver por allí a su mujer.

-Ella estaba sentada en el banco –Havoc se acercó hasta donde había dejado a su compañera, encontrándose con el lugar vacio.

-¿Havoc dónde está? -Roy preguntó esta vez con mucha más dureza que antes.

-Ha debido de ir al baño, mientras yo estaba hablando.

-Havoc me parece que no has hecho para nada bien tu trabajo –le reprendió Roy saliendo de allí en busca de su mujer.

Del gran salón seguían saliendo los militares hablando, el último en salir fue el Führer Gruman junto a un grupo de subordinados, hablando de los resultados de la reunión. Toda su charla fue interrumpida cuando escucharon a alguien correr por el pasillo, los hombre miraron hacía la persona que había entrado corriendo.

Los hombres pudieron ver como corría una mujer rubia, parecía que tenía mucha prisa, al llegar hasta donde se encontraban se paró, normalizando su respiración.

-¿Qué hace corriendo teniente Hawkeye? O perdón teniente Mustang –Grumman se fijó en la mujer, la cual no le había contestado -¿Se encuentra bien teniente? –preguntó el hombre acercándose más a la mujer. Cuando sus ojos se encontraron con los de la mujer Grumman abrió los ojos como platos al ver una mirada asesina –Tú no eres…

La mujer fue rápida y saco su arma disparando sin miramientos contra el hombre mayor. La mujer sonrió con satisfacción al ver al hombre mayor caer al suelo y acto seguido salió corriendo de allí.

-¿Havoc solo te pido que cuides de la teniente y así es cómo haces tu trabajo? –Roy chilló a su subordinado una vez más. No le gustaba todo aquello, no podía encontrar a su mujer y se estaba comenzando a poner nervioso.

-Coronel le vuelvo a decir que la deje sentada frente a la puerta. No sé porque no me ha avisado de que iba a salir.

-¡Havoc ese era tu deber, no ponerte a charlar con tu amigo!

Ambos callaron al escuchar un disparo seguido de mucho bullicio. Roy salió corriendo dirección hacía donde había sonado el disparó, el hombre sentía que casi no podía respirar. No podía ser ella, no podía pasarle nada a ella. No.

Ambos pararon al llegar al pasillo que habían dejado atrás y vieron al Führer tirado en el suelo. Ambos hombres corrieron nuevamente a socorrer al mayor.

-¡Mustang! –Le chilló un hombre señalándolo -¡Tú mujer ha hecho esto!

Roy se quedo petrificado, no entendiendo muy bien lo que había querido decir. Su mujer nunca y bajo ninguna circunstancia heriría al Führer ponía las manos en el fuego y el cuello si hiciera falta por ella.

Roy no volvió en si hasta ver como el hombre que acababa de señalarle ponía orden de encontrar a su mujer y si intentaba resistirse que dispararan.

-¿Se puede saber qué dice? ¿Mayor Henry? ¿Por qué da orden de búsqueda de mi teniente?

-Tu mujer ha disparado al Führer ahora mismo delante de nuestras narices Mustang –chilló el hombre mayor.

-¡Esta loco, mi teniente nunca haría algo como eso!

-¡Pues lo ha hecho!

La conversación acabo con la llegada de los médicos, los cuales se llevaron corriendo al Führer corriendo temiendo por su vida.

En ese instante Roy corrió hacía el teléfono más cercano y llamó a su oficina.

-Oficina del coronel Mustang ¿qué desea? –se escuchó por el otro lado de la línea a Fury contestar.

-¡Fury os quiero a todos aquí ya! ¡Y trae tu radio contigo!

-¿Qué ocurre coronel? –pregunto al sentir la agitada respiración de su superior.

-¡No hay tiempo que perder Fury! ¡Están buscando a Riza por haber disparado al Führer!

-Pero señor eso es imposible, ella nunca…

-¡Fury han dado la orden de disparar contra ella, por el amor de dios corre! ¡Tenemos que encontrarla antes de que lo hagan ellos!

-¡Si mi coronel!

Roy colgó el teléfono con fuerza y se llevo ambas manos a la cabeza. No podía entender nada de lo que acababa de ocurrir allí. Riza no había hecho eso. Pero la habían visto hacerlo ¿cómo? ¿Cómo había podido pasar aquello? Nunca tuvo que permitirle ir allí hoy. Así no hubiera pasado nada. Tenían que haberla obligado, pero ¿cómo? No entendía nada, solo sabía que debía encontrarla lo antes posible. Y si hacía falta la escondería hasta poder encontrar al culpable de todo es. Pero no podían hacerle daño a Riza, le daba igual perder toda su reputación entre los militares, pero no iba a permitir bajo ningún concepto que le hicieran daño a ella. Antes muerto.

Fury escuchaba atentamente todo lo que decían los militares por radio. Había tropas por toda la ciudad buscando a la teniente y ellos solo eran un grupo de seis y porque se les había añadido el Armstrong y Rebecca. Pero deberían tener mucha suerte para encontrarla antes de que la arrestaran.

-¿Situación del Führer? –Escuchó Fury por su radio con atención –parece que está en estado crítico, la bala le ha perforado el pulmón, le están operando de urgencia –Fury le fue transmitiendo a su superior todo lo que iba escuchando por su radio.

Roy escuchaba atentamente todo lo que Fury le iba relatando. Ahora mismo Fury le era de mucha ayuda, ya que necesitaba saber en todo momento todo lo que estaba ocurriendo.

El hombre respiró profundamente, sentía como su corazón estaba acelerado y no era para menos, tenía toda la ciudad para buscar a su mujer y encontrarla antes de que lo hiciera cualquier miembro de la milicia.

Aún no se lograba explicar cómo habían hecho para que Riza hiciera algo así. No era imposible, ella no había sido. Quizás alguien con muy buenas dotes para el disfraz. Roy cerró sus puños al recordar al homúnculo que mato a su mejor amigo. Envy, él era capaz de transformarse en cualquier persona. Pero era imposible que fuera él, ya que el homúnculo se había suicidado.

-Coronel –Fury llamó a su coronel, debía decirle las últimas noticias que había escuchado.

Roy se volteo despacio, cada vez que escuchaba a su subordinado decir algo, se le paraba el corazón de solo pensar que podían haber encontrado a ella. Roy solo tuvo que mirar a su subordinado para saber qué era lo que le iba a decir.

-¿Dónde está? –fue lo único que fue capaz de pronunciar. Él era un hombre fuerte y sabía separar su vida personal de su trabajo, pero esa situación era algo totalmente distinto, ya que su mujer, la cual estaba embarazada de él había atacado al más alto cargo entre los militares y la pena por ello era la muerte.

-La han encontrado cerca del centro de la ciudad, en un callejón, la llevan al cuartel. Esta inconsciente.

-Avisa a los demás sargento –Roy corrió, corrió como nunca había corrido en su vida, debía protegerle, no podía dejar que le hicieran daño, no una vez más.

Al llegar al cuartel Roy fue directo a la sala de interrogatorios donde seguramente habían llevado a su mujer, tras él todos sus subordinados junto con Rebecca y Armstrong.

Al llegar a la sala Roy pasó directamente, encontrándose con la sala vacía a excepción del mayor Henry el cual guardaba unos papeles en una carpeta. Roy pudo ver que la pistola de su mujer también estaba sobre la mesa, metida en una bolsa transparente.

-¿Quién te ha dado permiso para entrar Mustang? –preguntó descortés el hombre.

-¿Dónde está?

-Esta arrestada.

-¡Quiero verla ahora mismo! –ordenó Roy, golpeando la mesa.

-No puedes verla.

-Dime donde está ¡ahora mismo!

-Tranquilo coronel Mustang –Armstrong le puso una mano en el hombro. Sabía del temperamento de Roy y podría acabar haciendo algo que empeorara las cosas –Mayor Henry cuales son las declaraciones de la teniente Mustang.

-Aquí las tiene –el hombre le dio la capeta donde había guardado la declaración de Riza. Armstrong la observo –ella dice que siguió a un tipo hasta un almacén y allí la golpearon y perdió el conocimiento.

-Han tomado pruebas de su declaración.

-Eso era lo que iba a hacer ahora mismo si me permiten.

-No se moleste, yo tomaré el caso de la teniente Mustang –el hombre tomo también el arma que se encontraba sobre la mesa.

-Pero él no puede tomar parte del caso -el hombre mayor miró a Mustang.

-¿Por qué no puedo llevar yo el caso de mi teniente? –Volvió a preguntar golpeando la mesa.

-Si solo fuera su teniente, por supuesto que podría llevar el caso, coronel Mustang. Pero ella es su mujer coronel –el hombre mayor se levantó de su silla y encaró al más joven –ya se busco sus propias reglas para casarse con un miembro de la milicia coronel Mustang ¿Ahora también creará sus propias leyes para salvar a su mujer de la muerte? Ya no está Grumman para ayudarle con sus caprichos –el hombre salió de la sala de interrogatorios.

Roy cerró los ojos fuertemente, para tomar todo el autocontrol que pudiera y no atacar al vejestorio de Henry y hacerle tragar sus propias palabras. El mayor Henry nunca había sido uno de sus mejores aliados y siempre intentaba por todos los medios posibles desacreditar sus méritos, aunque siempre fueran solo un mero intento.

-Clic –Roy alzó sus manos e hizo salir una chispa de sus guantes quemando la mesa y la silla de la sala de interrogatorios, los únicos muebles de esa sala fría y oscura, en la cual no le gustaba llevar a su teniente, nunca, ni cuando ellos capturaban a alguien y había tenido que sufrir la tensión de estar allí sentada. Sola -¡me importa poco lo que diga ese vejestorio, os quiero a todos trabajando para encontrar pruebas! ¡No pararemos hasta tener a Riza fuera de la cárcel!

Fury caminaba por los oscuros pasillos, Fury observaba las celdas a uno y a otro lado en busca de verla.

-Aquí es –el cadete le indico a Fury la celda.

-¡Teniente! –Fury se acercó a la celda, el cual él había creído que estaba vacía.

Riza se encontraba en una esquina de la celda echa un ovillo. La mujer levantó la cabeza al escuchar su nombre.

-Fury –Riza se levanto y fue hacia las rejas donde se encontraba su compañero.

-¿Teniente se encuentra bien? –pregunto a su compañera, al ver como sus ojos rojos.

-¡Fury soy inocente! ¡Yo no he disparado al Führer!

-Ya lo sé, no hace falta que me lo diga –Fury se dio cuenta de que ella buscaba a alguien más sus ojos no paraban de mirar hacía el amplio corredor tras él –él no está aquí teniente, no le han permitido verte. É me ha mandado a mi e su lugar, me ha dicho que me queda aquí contigo en todo momento. No tardarán en encontrar pruebas para sacarte de aquí.

-Fury –la mujer volvió a sentir como sus ojos se llenaban de lágrimas una vez más y agarrando con fuerza los barrotes de su fría celda comenzó a llorar nuevamente.

-Tranquila teniente, sabe que no está sola –Fury agarró las manos frías de la mujer - Y aunque tenga poner patas arriba Amestris lograra sacarte de aquí.

-Coronel –Havoc entró en el despacho junto con sus demás compañeros –tenemos pruebas corroboran las declaraciones de la teniente.

-Te escucho Havoc –Roy se acomodó en su silla, parecía que la investigación iba rápida y podría sacar de la cárcel a su mujer antes del alba.

-La teniente declaró que había ido tras el líder de la banda rebelde hasta un almacén, donde la encerraron, pero ella pudo herir a uno de sus opresores. Hemos encontrado sangre en el almacén y un casquillo de bala que coincide con el arma de la teniente. Después de que la golpearan la sacaron del almacén y la dejaron tirada en un callejón cercano a la calle peatonal para que la encontraran. Y hemos encontrado restos de sangre del opresor herido por la teniente durante todo el trayecto –Havoc le dio a su coronel la carpeta con las pruebas.

-Perfecto. Ya tenemos vuestras pruebas y la huella que hemos encontrado en la pistola de Riza.

-¿Qué huellas coronel?

-En la pistola de Riza se encuentran las huellas dactilares de líder de la banda rebelde. Además de que la mejor prueba que tenemos en todo esto es la puntería Havoc.

-¿La puntería señor?

-Si la puntería. Supuestamente dijeron que Riza había disparado para matar al Führer, el cual lo tenía a un escaso metro. Si ella hubiera disparado a matar, lo hubiera matado en el acto disparándole en el corazón. Pero parece que la bala se desvió y perforo el pulmón de Grumman –Mustang se levanto de la silla y miró por la ventana, el cielo comenzaba a clarearse, en seña que en unas horas comenzaría a amanecer –pero todavía necesitamos algo más. Por ello quiero hacer una visita por la prisión, para tener una charla con los rebeldes que tenemos en prisión. Balzár y… .Necesitamos pruebas que prueben que el líder de la banda rebelde tiene grandes dotes para el disfraz. Por lo que démonos prisa muchachos

Roy salió de la oficina seguido por todos sus subordinados y Rebecca y Armstrong, los cuales le habían ayudado mucho en su investigación. Sin ellos seguramente todavía estarían esperando los resultados de las pruebas.

Roy aligero el paso. Había pasado demasiado tiempo ya desde que habían capturado a Riza y no quería que pasara ni un minuto más encerrada. Pero sabía que eso no iba a acabar ahí, en el momento que pudiera sacar de la cárcel a su mujer el mayor Henry iba a pagar por todo lo que le había hecho, se eso podía estar seguro. Quizás una temporadita con la reina de hielo le vendría muy bien.

-Señor tenemos la situación del Führer –un cadete le entrego unos informes al hombre mayor el cual los leyó atentamente.

-Señores la situación del Führer es crítica, han logrado salvarlo de la muerte pero está en coma y luchando por su vida, las siguiente veinticuatro horas son cruciales –el mayor Henry fue pasando los informes médicos que le habían entregado entre sus cuatro compañeros –han osado de atacar al Führer en nuestras propias narices. Ese Mustang y su mujer se crean que pueden hacer los que le venga en gana y por supuesto la forma más rápida y fácil para que Mustang ascienda a Führer ¡Son unos niñatos que solo ansían un poder que no merecen señores! Y creo que todos estáis de acuerdo conmigo, con que Mustang no merece ese puesto

Todos los hombres presentes en la sala asintieron fervientemente, dándole toda la razón al hombre más mayor de todos en la sala.

-Por ello y por su falta de respeto y de ataque directo contra la milicia sentencio que la teniente primera Riza Mustang sea ejecutada al alba.

-Teniente debería de tomar algo –Fury se encontraba sentado junto a la reja al igual que Riza.

La rubia había tomado la mano del hombre, para no sentirse tan sola, esa oscura y fría celda le hacía sentirse muy vulnerable, como si nunca fuera a salir de allí.

-No tengo hambre.

-Debería de tomar algo, aunque solo sea por su bebe.

-Ahora mismo lo que coma lo vomitaría igual.

-Estoy seguro que dentro de poco estarán aquí y podrás irte a casa.

-Si, eso espero –Riza se pegó contra la fría reja. Si solo tenía que esperar a que su marido le sacara de allí. Aunque temía de lo que Roy pudiera hacer para poder conseguirlo.

-Necesito información y la necesito ahora mismo. Tengo mucha prisa así que quiero que me respondáis y no me hagáis enfadar, porque si no os la sacaré por las malas –Roy sonrió a Balzár y …

-Mire coronel, ya nos intentó sonsacar información y no pudo así que ¿por qué lo quiere volver a intentar? –Balzár se recostó en la silla mirando a Roy fijamente.

-Seguro que el líder le ha hecho algo a la zorrita rubia. Ya sabes que la odia y mucho.

Ambos rieron a carcajadas mientras miraban a Roy, el cual ya había les había dado, según él el tiempo necesario para que el contestaran y no lo habían hecho.

Roy se levanto de su silla fue directo hacía Balzár y lo tomó de la cabeza golpeándolo fuertemente contra la mesa. Cortando así las risas de los rebeldes.

-Veamos, ya os he dicho que no tengo tiempo y me importa poco lo que os pueda pasar si me dais información de vuestro líder. Yo solo os digo que de aquí solo podéis salir de dos formas. O bien como unos niños buenos y responden a lo que se os pregunta o muertos –Roy se puso a la altura de los ojos de Balzár, sus ojos negros mostraban los ojos de un militar experimentado – ¿Y bien que decides? –le susurró al hombre que tenía bajo su mano, haciendo que este sintiera un escalofrío por su tono y sus ojos, claramente los de alguien dispuesto a matar.

-Prefiero morir a rebajarme a ser un sucio perro de los militares.

-Respuesta equivocada Balzár. Si crees que morir es lo fácil me parece bien, pero recuerda que soy el alquimista de fuego ¿No quieres saber cuánto puede aguantar una persona con quemaduras de tercer grado antes de desmayarse. Esto va a resultar interesante –Roy sonrió a Balzár haciendo que este sintiera un escalofrío por todo su cuerpo –Havoc, Breda.

Ambos hombres cogieron a Balzár lo levantaron y lo agarraron bien, de forma que no pudiera moverse. También les ayudada bastante el hecho de que los rebeldes estuvieran esposas y grilletes en los tobillos.

-Bien comencemos –Roy chasqueo sus dedos haciendo que Balzár chillara fuertemente.

Un grupo de hombres caminaban todos juntos haciendo que resonaran sus pasos por el largo pasillo. Todos se acercaron decididos hacía la celda, haciendo que las personas que estaban allí se percataran de su presencia.

-Teniente primera Riza Mustang por el delito del intento de asesinato al Führer de Amestris, será condenada a muerte. La ejecución se llevara a cabo esta misma mañana, por lo que será trasladada, para la ejecución.

Tanto Fury como Riza no sabían muy bien cómo reaccionar. Todo eso parecía una broma de mal gusto, porque eso no podía ser posible. Solo reaccionaron cuando un militar abrió la puerta de la celda para poder sacar a la mujer.

-¿Un momento, pero que está diciendo? –Riza retrocedió instintivamente al ver a un hombre acercarse hacia ella –yo no he sido. Además, sin un juicio y sin nada ¿Quién ha sido quien ha tomado esa decisión? ¿Dónde está mi marido? Si el Führer no es apto para tomar decisiones mi marido como su sucesor es el encargado de tomar las decisiones y no creo

-Hazla callar –ordenó el mayor Henry a su subordinado y acatando la orden le dio un golpe limpio en la nuca dejando a la mujer inconsciente.

-¡No pueden hacer esto! ¿Pero quién se cree usted para tomar decisiones como esa? –Fury retó al mayor Henry. No podía permitir que se llevaran a la teniente. Pero es que se habían vuelto locos matar a una persona sin un juicio ni siquiera darle la oportunidad de defenderse.

-¡Esta mujer ha intentado matar al Führer y no se quedara impune por ser la mujer de Mustang!

Fury vio como todos los hombres se alejaban llevándose con ellos a la teniente inconsciente. El hombre salió a correr de allí tenía que informar urgentemente a su coronel de eso. Fury corrió por todo el pasillo y bajando los escalones casi de tres en tres llego hasta la zona de secretaria, donde una chica le miro raro al verle llegar corriendo y casi sin respiración.

-¡Tengo que hacer una llamada! ¡Es urgente!

-Lo siento, no puede realizar llamadas desde aquí.

-Creo que no me ha entendido señorita, no le estoy pidiendo permiso, solo le informo que tengo que hacer una llamada.

-No creo que eso sea muy apropiado para usted. Además saliendo del cuartel encontrara una cabina telefónica y así no me dará problemas.

-¡Tengo que llamar ahora mismo! ¡Pero es que no me entiende! –Fury levanto la voz y golpeo la mesa de la secretaria, haciendo que esta se asustara -¿Dónde está el teléfono? –Fury entró en la sala y comenzó a buscar con la mirada el aparato.

-Le he dicho que no que se vaya –la mujer comenzó a jalarle del brazo al sargento.

-¡Van a matar a mi compañera! ¡Entiende! –chillo con todas sus fuerzas Fury, haciendo que se asustara nuevamente la secretaria.

-¿Se puede saber que ocurre Fury? –preguntó Roy curioso de ver a su subordinado tan nervioso, cosa rara en él ya que él siempre era una persona muy calmada y pacífica.

-¡Señor! –Fury no pudo evitar mirar hacía el pasillo por dónde se llevaban a dos hombres en camilla, ambos chillaban de dolor.

-Sargento ya tenemos todas las pruebas para sacar a la teniente de aquí. Los rebeldes –Roy indicó a los hombres en camilla –acaban de dar la declaración de que su líder es una alquimista y el cual puede modificar sus músculos, pudiéndose pasar por cualquier persona.

-¡Coronel! –Chilló el sargento haciendo callar a su superior -¡Se han llevado a la teniente, van a matarla!

-¿Qué estás diciendo Fury? –Roy se acercó hasta el sargento con los ojos muy abiertos. -¿Dónde se la han llevado? –preguntó Roy tomando a Fury por su chaqueta y levantando la voz

-No lo sé. Y aunque lo preguntara no me lo iban a decir –chilló también el sargento.

-Yo –la secretaria habló haciendo que los dos hombres la miraran – el campo de ejecución tres junto al antiguo laboratorio cinco.

Ambos hombres salieron deprisa de allí, encontrándose con sus demás compañeros, acompañados de Armstrong y Rebecca, los cuales les habían ayudado en todo momento.

-Se han llevado a Riza al campo de ejecución tres ¡Moveos! –ordenó Roy saliendo deprisa del cuartel.

Todo eso parecía un mal sueño, seguro que si se pellizcaba se despertaría y todo eso solo sería una mala pesadilla, no podía estar ocurriendo eso no a él, no a ella, ya había tenido suficientes malos momentos. Solo sabía una cosa, si cuando llegara su mujer junto con su hijo estaban muertos Amestris entera se entraría de quien es el alquimista de fuego.

Continuará

^0^

Como siempre gomen por la tardanza, a mi favor puedo decir que no puedo actualizar todas las semanas porque no siempre tengo internet gomen.

Muchas gracias por su apoyo con sus review a Andyhaikufma! ^0^ : si al malo lo he puesto súper traumado de la vida XD, la culpa de ello fue una peli donde salía un niño igual que Eliot y vi que era el perfil perfecto para ser una psicópata XD Havoc y Gracia son monos siii *0* y lo sé es rara, pero las he visto peores, en serio vi un Shieska x Havoc y pensé "bien hay alguien que hace peores parejas que yo XD" . Riza solo quería ayudar a Roy y al final ha acabado mal. Bueno espero que no te este desesperando mucho con mi tardanza ^^. Por cierto hecho de menitos tus fic *0*

Y gracias a la gente que sigue leyendo mi fic ^^

Y sin más me despido hasta el siguiente capi. Xaiitoooooooooo