Sus mejillas se sonrojaban gracias al alcohol que había tomado horas antes. Al ver al lobo frente a su rostro una explosión de risas llegaban a su garganta, sacándolas con fuerza hasta que le dolía la garganta. Tomados de la mano corrían entre los pasillos chocando con torpeza entre las paredes besándose entre tropezones. Con dificultad sacó las llaves de su bolsa confundiéndose entre tantos llaveros y objetos innecesarios.

-Prometo quitar estas cosas de aquí- dijo tratando de controlar su hipo.

Koga la abrazaba por la espalda dándole húmedos besos en el cuello mientras Kagome se carcajeaba y batalla para meter la llave al cerrojo. Después de poder abrirla, la joven se envolvió en un torpe abrazo del lobo y comenzó a besarlo palpando la pared para encender la luz. Fueron acercándose al sofá para acostarse sobre él cuando la sensación de un tercer cuerpo los sacó de su trance y reaccionaron. Sesshomaru se encontraba durmiendo ahí y obviamente se despertó al sentir a dos borrachos sentarse sobre él.

-¡¿Qué estás haciendo aquí?- preguntó Kagome sorprendida de pronto empujando a Koga lejos de ella.

-Sí, ¿qué es lo que haces aquí?-

Sesshomaru se levantó del sofá arremangándose la camisa y pasando de largo entre los dos.

-La próxima vez que pienses llegar a acostarte con alguien avísame para no esperarte con la cena- y dicho esto tomó el trasto de plástico que sostenía a una deliciosa pizza y se marchó comiendo un pedazo.

Furiosa caminó hacia la puerta y la cerró con fuerza.

-Es un idiota; no tengo que avisarle de nada, es mi departamento-

-Pues aquí tiene su cama- dijo Koga asomándose a la habitación del fondo -¿qué te parece si lo hacemos ahí?- preguntó con una risa maliciosa mientras abrazaba a la joven con fuerza.

-No seas tonto, se dará cuenta y la que va a pagar las consecuencias voy a hacer yo-

El lobo cargó a la joven y la llevó a su habitación, cerrando la puerta mientras reían embriagados por el alcohol mientras tanto, Sesshomaru caminaba por el lobby y le dejó el traste de pizza al guardia de la entrada. Salió y percibió el olor de Koga entre uno de los coches que estaban estacionados frente al edificio, sacó las garras y pasó el filo de ellas sobre la flamante pintura roja provocando un sonido lastimero y dejando unas líneas claras que estropearon la integridad rojiza del coche. Con cierta satisfacción caminó hasta su auto y se dirigió a su casa.

"¿Por qué me siento tan molesto?" pensaba mientras sin darse cuenta se pasaba las señales en rojo de los semáforos "Es mi clienta, mi clienta y nada más; ¿molesto? ¿Yo? ¿Porque está con ese lobo? ¿Qué clase de idiota soy?" De pronto sus pensamientos se vieron interrumpidos por el sonido de una patrulla que llevaba las luces blancas y azules detrás de él, suspiró y se orillo para esperar a que el oficial se acercara levantando su gorra mientras se agachaba hacia la ventana.

-¿Mucha prisa, eh? ¿Es una razón suficiente como para pasarse los altos y casi atropellar a una anciana?-

-Siento lo de los altos- contestó sin darse cuenta que estaba omitiendo tal vez lo más importante.

-Señor, ¿a dónde se dirige?-

-A un instituto mental- respondió, llevándose una mano a la frente.