Hola, bueno yo aquí como todos los martes en la noche les traje su dosis semanal de Vendo Recuerdos, pero esta vez con capítulo doble si así como lo leyeron, como ustedes fueron tan lindos de ayudarme a llegar a los 200 reviews yo les traje doble capítulo como lo prometí, espero los disfruten.
Muchas gracias a todas las personas que me ayudaron a llegar a los 200 reviews, de verdad estoy muy agradecida, gracias también a los que solo leyeron la historia y a todos los que me agregaron a sus favoritos. Mariposa-Infernal (Si lo se que Senna es eso y mas, a mi su personaje nunca me a agradado siempre la he visto como una vil copia de Rukia, si Ichigo es muy tonto por dejarla quedarse en su casa, yo en lo particular la quisiera lo mas lejos de mis hijos de ser posible, en cuanto no te puedo decir si Senna le ira hacer eso a Ichigo, espero que disfrutes esta doble función que te traje) brendus (Si lo se Senna es una arpía de primera yo tampoco dudaría de romperle la cara y todo lo demás y si la vuelta de esa bruja solo traerá problemas, espero que estos capítulos te gusten tanto como el anterior) yoxxa (Senna es una bruja en su máxima potencia, creo que Rukia tiene métodos mas sutiles para poner su lugar a la culebra, pero yo en el lugar de Rukia no dudaría ni un instante en dejarla sin dientes y si tienes razón de ahora en adelante esto estará movido, espero que disfrutes esta entrega de capítulos dobles) kaolinet (Si lo se Senna es una maldita xxxx(censurado) por ella no tiene escrúpulos por eso se atrevió hacer lo que hizo, yo también espero que Rukia no sufra, espero que te gusten estos nuevos capítulos) Bueno creo que esos son todos a los demás les conteste por PM si alguno se me quedo por fuera mi mas sinceras disculpas no duden que leo cada uno de los comentarios que me dajan y son sumamente valiosos para mi.
Disclaimer: Bleach y sus personajes no me pertenecen son propiedad del grandioso Kubo Tite y Vendo recuerdos es historia original de Naobi Chan.
Sin mas que decir los dejo con el primer capítulo de esta doble entrega.
Vendo recuerdos
Capítulo 25
Presente
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Rukia colgó el teléfono y sintió su sangre hervir. Por un momento se pasó por su mente matar a Senna con sus propias manos para dejarle claro que no podría contra ella, pero no quería pasarse el resto de su vida encerrada en una cárcel solo por hacerle un favor al mundo y matar a una víbora más. Así que respiró hondo y trató de serenarse.
Matsumoto abrió la puerta de la habitación de Rukia y la notó más nerviosa de lo normal, no es que su amiga hubiese pasado muy buena tarde pensando en lo que la arpía de Senna pudiese hacer, pero en ese momento estaba más alterada de lo que había estado a lo largo de las últimas horas.
- ¿Qué pasa? -preguntó intrigada.
Rukia gruñó y se tapó el rostro con la almohada para amortiguar un grito. Alejó la almohada de un empujón y miró un punto fijo de la pared con los ojos entrecerrados. Matsumoto, asustada, se puso frente a ella y movió sus hombros enérgicamente para llamar su atención, pero Rukia parecía no reaccionar.
Sin más, Rukia se puso en pie y se quitó el pijama con violencia, desgarrando uno de los tirantes de su camiseta, pero no le importó. Matsumoto revoloteaba a su alrededor sin saber muy bien que hacer, nunca había visto a su amiga en ese estado y no reconocía muy bien el motivo de sus acciones.
Rukia comenzó a vestirse, utilizó la misma ropa que había utilizado a lo largo del día. Se sujetó el pelo en una cola de caballo y se calzó sus deportivas anudando los cordones con movimientos bruscos.
- Rukia... -la llamó Matsumoto una vez más- ¿qué pasa?
Ella solo gruñó en respuesta.
Bajó las escaleras a toda velocidad y se metió en la cocina sin saber muy bien que hacer. No podía quedarse quieta, si lo hacía comenzaría a llorar y maldecir en todos los idiomas que sabía, solo era uno, pero suficiente para dejar a Senna con un buen dolor de cabeza si llegase a escucharla. Matsumoto continuaba dando vueltas a su alrededor, parecía su sombra controlando cada uno de sus movimientos. Rukia se giró bruscamente hacia ella y Matsumoto dio un respingo y un grito salió de sus labios por el susto.
- ¿Puedes cuidar a Dais? -preguntó en un gruñido.
- Sí... -Matsumoto titubeó- Pero... ¿A dónde vas?
- A deshacerme de la bruja del norte -gruñó de nuevo.
A Matsumoto se le escapó una risita nerviosa pero después comenzó a negar con la cabeza.
- No sé de que hablas... -susurró- ¿quieres que llame a Gin por si puede tranquilizarte hablar con él?
Gin... pensó Rukia con ironía, si no tenía un arma bajo su almohada y se la fuese a dejar, hablar con Gin no le serviría de nada.
- Dile que vaya preparando unos papeles diciendo que sufro enajenación mental transitoria... los necesitaré -masculló Rukia dirigiéndose hacia la puerta de salida.
- Rukia -Matsumoto la detuvo colocándose frente a ella- ¿me vas a decir que está pasando de una vez? -era una orden, pero el temblor en su voz lo hizo sonar como una pregunta.
- Voy a caminar... aquí dentro me... me ahogo -dijo con voz ronca.
Sin más Rukia salió de la casa y dejó a Matsumoto paralizada frente a la puerta viendo como su figura se perdía entre las sombras de la noche.
Rukia caminó sin rumbo fijo, o eso creía ella, pero sus pies irremediablemente la llevaban a la casa blanca junto al río. Cuando la divisó de lejos sintió como su corazón se encogía al no ver ninguna luz encendida, eso podría ser tan malo como bueno.
Las palabras y los gemidos de Senna al teléfono no dejaban de repetirse una y otra vez en su cabeza taladrando su mente, no sabía que pensar. Por un lado confiaba en que Ichigo no fuese capaz de acostarse con ella, la odiaba, le había hecho daño a Ayaka, pero por otro un hombre siempre sería un hombre y Senna era muy hermosa.
Sintió una punzada de culpabilidad por desconfiar de él, quizás Senna solo estaba haciendo una de sus triquiñuelas para salirse con la suya y hacerla desaparecer del mapa. Pero no se lo permitiría, aunque no sabía si sería capaz de colocarse frente a ella y cantarle sus cuatro verdades a la cara, aunque merecer se merecía eso y muchísimo más.
Avanzó temerosa hacia la casa y subió las tres escaleras del porche con sus rodillas más débiles de lo normal, creía caer al suelo de un momento a otro si no se afianzaba a algo. Miró el pomo de la puerta recelosa, pero se aventuró a girarlo solo para comprobar que estaba cerrado con llave. Rodó los ojos... era lo más lógico, ¿quién en su sano juicio dejaría la puerta de la entrada abierta? Pero de repente recordó algo...o más bien a alguien: Kaien. Él siempre entraba por la puerta de la cocina porque Ichigo siempre se olvidaba de cerrarla.
Casi fue volando hacia la parte posterior de la casa, tropezó con uno de los juguetes de Dais pero en seguida se puso en pie y fue hacia la puerta para girar el pomo y... ¡voila! Estaba abierta. Una sonrisa surcó su rostro y entró lentamente. Todo estaba demasiado oscuro, pero en la poca penumbra que había, lograba distinguir las siluetas de los muebles y taburetes para no estrellarse contra uno.
Llegó hasta las escaleras y las subió lentamente, su corazón latía fuerte en su pecho, podía contar los latidos que retumbaban en su cabeza. Tenía la respiración levemente acelerada, pero era solo la ansiedad de lo que podría encontrarse en el piso superior.
Avanzó hacia la habitación de Ichigo y giró el pomo lentamente, la puerta se abrió sin ninguna dificultad y agracias a la cortina abierta pudo ver la silueta del hombre que amaba bajo las sábanas, un nudo se formó en su garganta al ver que había otra silueta a su lado, pero al dar un paso más corroboró que era Ayaka.
Un suspiro de alivio abandonó sus labios... en ese momento se sintió estúpida, estúpida y mala persona por desconfiar así de Ichigo. Estaba más que claro que allí no había pasado nada, ella mejor que nadie sabía el aspecto que tendría Ichigo después de una sesión de sexo, su cabello más revuelto de lo normal, sus mejillas sonrojadas, sus labios hinchados... Ichigo no parecía así, aun con la poca luz que se colaba por la ventana pudo comprobar eso.
Ayaka se removió intranquila y balbuceó algunas palabras incoherentes, eso hizo que Ichigo abriese los ojos y la arropara un poco antes de volver a cerrarlos y continuar durmiendo. Rukia esbozó una sonrisa al presenciar eso, nunca abría dudado de lo buen padre que era Ichigo, pero escenas como esa, solo se lo confirmaban una vez más.
Se giró sobre sus talones dispuesta a irse, salió al pasillo y cerró la puerta con cuidado de no hacer ruido. Caminó hacia las escaleras y una puerta se abrió a su espalda, se giró para encararla, sabía exactamente quién era y lo que diría.
- ¿Sueños húmedos con tu ex marido? -preguntó Rukia a Senna inocentemente y con una sonrisa.
Senna se envaró y miró a Rukia con odio.
- ¿Qué haces aquí? ¿Cómo has entrado? -gruñó.
- Tengo llave -mintió encogiéndose de hombros.
- ¡Eres una descarada! -ladró Senna acercándose hacia ella amenazadoramente- ¿cómo te atreves a aparecerte aquí a estas horas de la noche?
- ¿Cómo se te ocurre a ti contestar una llamada que no era dirigida a ti? -preguntó Rukia de vuelta.
- Ichigo lo estaba pasando muy bien y tú nos interrumpiste, reconoce lo obvio - dijo con suficiencia.
Rukia rió secamente y negó con la cabeza.
- ¿No te parece patético tener que recurrir a juegos tan sucios para conseguir lo que quieres? -preguntó alzando un poco la voz- tú te fuiste hace años, te olvidaste de tu hija y de tu marido... ¿con que derecho vuelves reclamando tu lugar?
- Eso a ti no te importa -masculló entre dientes- lo que pase entre Ichigo y yo no te incumbe.
- Entre tú y yo no pasa nada Senna... ni lo pasará -dijo Ichigo desde la puerta de su habitación- Rukia, ¿puedes pasar a la biblioteca que debo hablar contigo?
Rukia asintió y comenzó a avanzar hacia el fondo del pasillo, donde estaba la biblioteca.
- Ahora te pondrá en tu lugar... buscona - murmuró Senna cuando pasó por su lado.
Rukia solo la miró con desprecio y sonrió de lado mostrando que no le tenía miedo, que sus palabras no le afectaban.
Rukia entró en la biblioteca e Ichigo lo hizo tras ella cerrando la puerta, sin darle tiempo a nada se abalanzó sobre los labios de Rukia y la besó con urgencia. Ella intentó sonreír, pero la insistencia de Ichigo en profundizar el beso no se lo permitió y solo pudo entreabrir los labios para dejar que su lengua se adentrase en su boca y batallase contra la suya.
Sus rodillas temblaron y tuvo que afianzarse de sus hombros para no perder el equilibrio, e Ichigo se alejó de ella riendo entre dientes.
- Me explicas lo que estaba pasando allí fuera... ¿por favor? -preguntó con su frente apoyada en la suya.
- Te llamé antes -Rukia se detuvo para reordenar sus ideas, el beso las había dejado algo descolocadas- Senna contestó y fingió tener sexo contigo.
- ¿Qué? -preguntó alejándose de ella.
- Ahora no importa... -dijo Rukia poniéndose de puntillas y besando su mandíbula- solo ven aquí, quiero demostrarte lo arrepentida que estoy.
- ¿Por qué estás arrepentida? -preguntó Ichigo con un jadeo cuando Rukia mordió su cuello.
- He venido aquí en mitad de la noche... dispuesta a arrancarle la cabeza a Senna... -susurró de nuevo.
- Calla -dijo Ichigo atrayéndola hacia su cuerpo y besándola profundamente.
Rukia gimió cuando la excitación de Ichigo golpeó en su bajo vientre. Ichigo no le dio tregua y comenzó a quitarle el suéter y la camiseta que tenía bajo él, gruñó cuando se dio cuenta de que ella no tenía sostén. Rukia metió la mano en los pantalones de dormir de Ichigo y apretó su miembro más que excitado ganándose otro gruñido de su parte.
Ichigo la hizo girar sobre su cuerpo y acarició sus pechos lentamente bajando por su abdomen hasta llegar a la cintura de los jeans donde los abrió y los deslizó por sus caderas acompañados de su ropa interior, entre tanto estaba besando y mordisqueando al piel de su cuello haciendo que Rukia gimiese audiblemente.
La volvió a girar y la sentó sobre un escritorio y le quitó por completo los pantalones. Se acercó a ella de nuevo, la besó haciendo que su lengua entrase de nuevo en su boca explorando cada centímetro de ella.
No esperó a preliminares... Rukia sujetó su miembro y lo llevó a la entrada de su sexo. Ichigo no se lo pensó y la penetró de golpe haciendo que ambos gimiesen el nombre del otro. Ichigo se mantuvo inmóvil unos segundos, acostumbrándose a su estrecha cavidad. Después comenzó a mecerse lentamente, incrementando el ritmo poco a poco, hasta que sintió como las paredes de Rukia se cerraban en torno a él. La apretó con fuerza de la cintura pegándola más a su cuerpo y Rukia enterró las uñas en su espalda cuando el primer espasmo de su orgasmo la azotó sin piedad. Ahogó un grito en la boca de Ichigo y este gruñó mientras su orgasmo también se acercaba. Sintió como su vientre se apretaba y se liberaba enviando miles de descargas eléctricas a lo largo de todo su cuerpo y por fin se derramó dejando caer sus brazos flácidos a los lados de su cuerpo.
Ambos acabaron con la respiración entrecortada. Después de unos segundos sonrieron y comenzaron a darse leves besos mientras no dejaban de mirarse a los ojos.
Unos minutos después Rukia salía de la biblioteca completamente vestida pero con su cabello un poco revuelto. Entró en la habitación de Ichigo y arropó a Ayaka dándole un beso en su frente. Salió al pasillo e Ichigo la estaba esperando para besarla una vez más.
- ¿Seguro que no quieres quedarte? -preguntó en un susurro contra la piel de su cuello.
Rukia se estremeció y sonrió.
- Dais está en casa e mi padre y no quiero que despierte solo -dijo con la voz entrecortada- además, tienes una ocupa en tu cama.
Ichigo rió entre dientes y la volvió a besar profundamente. Rukia se alejó después de unos segundos y sonrió.
- Hasta mañana -se puso de puntillas para besar sus labios fugazmente y salió corriendo escaleras abajo.
Al llegar al primer piso Senna estaba sentada en el sofá de la entrada con los ojos entrecerrados y bufando por la nariz como un toro enrabietado. Rukia sonrió con suspicacia.
- Adiós señora Kurosaki... ups lo siento... -se tapó la boca con una mano inocentemente- ex señora Kurosaki. Que pase una buena noche.
Bueno hasta aquí el primer episodio pero no digo mas que ya viene el segundo.
