Disclaimer: Los personajes pertenecen a Hiro Mashima

Chicos, aquí esta la segunda parte de esta doble entrega :)

Para quienes no hayan tenido la posibilidad de leer el manga Ice Trail les recomiendo que le den un vistazo, antes o después de leer este cap (después de todo, es contenido autorizado por Mashima y forma parte de la historia del protagonista y narrador de esta historia ¿no?)

Disfruten

¿Y dónde nos quedamos?

Ah, si...

He cambiado mucho desde la última vez que me viste, pero me encargaré de recordártelo – dice con una sonrisa arrogante – ¡War zone! – Grita la figura frente a nosotros, dejando bajo de nosotros una zona gigantesca demarcada, en cuyo centro hay un contador – muere, maldita rata...

Esto me es conocido... lo he visto antes...

¡Es una bomba!

- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - o - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - o - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - o - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - o - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -

CAPÍTULO 25: Enemigo

¡Sal! – le grito a Juvia a todo pulmón, pero la zona es demasiado grande como para salir de ella antes de que explote.

No es solo una explosión sino muchas estallando al unísono.

La luz cegadora y el sonido estruendoso de las explosiones consumen todo, haciéndome perder momentáneamente la conciencia. Es breve, pero no tengo noción del espacio, no sé dónde es arriba ni dónde es abajo... Y siento un pitido agudo en los oídos cuando las explosiones se detienen.

Estoy en el suelo, bastante lejos de donde estaba parado, con la sensación de que mi piel arde, igual que si estuviese en carne viva, pero sólo una cosa me preocupa por sobre el dolor.

¿Juvia? – veo a Juvia en el suelo, sujetando su vientre a varios metros de mí, donde la llevaron las explosiones.

Juvia está bien, Gray-sama – dice a pesar de que no se ve en buenas condiciones.

Consideren esto mi regalo de bienvenida. – dice la figura naranja con una sonrisa arrogante.

¿Quién eres, maldito? – Le grito.

Yo soy el hijo del demonio – Dice con una sonrisa torcida – o, como me conociste en el pasado, Nez... Nez Booms.

Nez... lo recuerdo... pero no de esta manera.

No es posible... yo te vi morir... – digo poniéndome de pie tan rápido como me es posible, a pesar del dolor.

Su dedo, o lo que debería ser su dedo, se mueve de lado a lado a modo de negación, mientras chasquea su lengua. Avanza hasta el lugar en el que estoy con paso lento, dejando negras y pegajosas pisadas a su paso, como si se estuviese derritiendo.

Nadie se quedó a ver si estaba muerto... Todos corrieron ¡y me abandonaron a mi suerte! – Dice deteniéndose a un metro, delante de mí, haciendo aparecer otro círculo a mí alrededor, del que alcanzo a escapar gracias a que soy ágil.

Me defiendo de varios ataques reiterados, simplemente porque es más lento, pero su poder es muy grande, dejando grandes explosiones a mi paso.

Intento llevarlo lejos de Juvia, pero creo que ella no tiene la misma idea, porque la veo avanzar con evidente dolor, pero gran determinación, a espaldas de nuestro atacante.

Water Slicer – Esquivo las últimas explosiones y, además, los ataques de Juvia, pero veo como le acierta en medio del torso.

¿Así que atacando por la espalda? – pregunta nuestro enemigo, sin mostrar señas de haber sido herido.

El agua a presión de Juvia no lo ha herido en lo más mínimo, atravesándolo como si fuese mantequilla. Es mi turno de intentarlo.

Ice Make: Lance – Mismo resultado. Su cuerpo parece como el de Juvia, hecho de algún elemento que se reorganiza una vez es cortado.

¡Deja de molestar! – Dice volviéndose hacia Juvia y haciendo aparecer una mano desde el suelo tras ella, de color anaranjado, la cual la sujeta, quemándola al contacto, haciéndola gritar angustiosamente.

¡Déjala! – le grito, congelando la mano que sostiene a Juvia.

Cuando se enfría consigo ver que dentro del hielo hay roca. Juvia se suelta del agarre de esa mano, para llegar a mi lado.

Tiene varias quemaduras en su ropa y en su piel, que se ven bastante mal.

¿Quién es él, Gray-sama? – Pregunta Juvia en un grado de agitación que no le veía hace mucho tiempo.

Alguien a quien me enfrenté hace mucho tiempo. Antes que me uniera a Fairy Tail.

¿Cuándo Gray-sama era un niño? – Pregunta.

Sí. Un gremio oscuro había encontrado el huevo de un demonio, capturaron a una niña que podía hacer que empollara más rápido, y la obligaron a trabajar para ellos.

Eso es despreciable, Gray-sama

Sí, pero fue hace muchos años... Yo rompí el huevo, pero de ahí salió una cosa espesa y caliente que comenzó a derretir todo a su paso, incluyéndolo a él – digo apuntándolo.

Yo sigo aquí. – Dice pausadamente, con una cadencia anormal – Mi odio por ti fue lo que me mantuvo con vida. Mi odio fue escuchado por un alma que buscaba asentarse en este mundo, un alma sin cuerpo. Cuando me vi cubierto por ese viscoso contenido caliente del huevo de demonio en vez de quemarme y derretir mi cuerpo, me aceptó y me fusioné con él. Desde ése momento somos uno, dos almas en un solo cuerpo.

Una risa siniestra comienza a salir de la figura frente a nosotros. Una risa que eriza la piel, una risa que no es humana en lo absoluto. Y su calor, es como estar sobre una cocina encendida. No se compara con las llamas de Natsu, pero definitivamente no es algo deseable.

Por culpa de tu intromisión los odié, odié a todo mi gremio, pero sobre todo te odié a ti, por haberte interpuesto en mi camino... en mi destino.

No puedo perdonar a alguien que quiera hacerle daño a Gray-sama – le escucho decir a Juvia, quien comienza a arremeter con golpes de agua a presión contra nuestro objetivo.

Nez ni siquiera necesita esquivar sus ataques, puesto que no consigue hacerle ningún daño. Sólo el vapor que desprende su cuerpo da cuenta de que le ha atinado.

Nuevas bombas son esparcidas a nuestro alrededor mientras tratamos de esquivarlas y atacarle, en infructuosos esfuerzos.

No comprendo sus habilidades – digo pensando en voz alta, mientras intento apartarme del radio de las explosiones que deja a nuestro paso.

Es tierra... se siente como la magia de Jura-san – oigo decir a Juvia – Pero a alta temperatura.

Ya veo... – como la lava... tierra y roca fundidas. Eso explica por qué parece estar deshaciéndose, y goteando y dejando residuos a su paso.

¡Ya para de una vez! – Oigo gritar a Nez antes de que el piso a mis pies se funda, atrapando mis pies en un calvario hirviente.

No tardo en congelar la tierra, pero eso le da el tiempo suficiente para llenar de explosiones a mí alrededor.

Veo los contadores en rápida cuenta regresiva, pero cuando llegan a 1 desaparecen. Junto con la luz anaranjada que ha rodeado todo nuestro combate.

Juvia ha encerrado a Nez en una de sus prisiones y le mira con agresividad. El agua ha apagado la superficie de su cuerpo momentáneamente, mostrando su figura real. Parece humano, pero sus ojos ya no son como solían ser, son completamente negros y me miran fijamente antes de que vuelva a recuperar su apariencia anaranjada. El agua hierve alrededor de Nez antes de evaporarse.

Veo a Juvia intentar nuevamente su trampa, pero esta vez es detenida por él, quien la envuelve en un manto de roca fundida, cual doncella de hierro.

¡No! – ¡La va a matar!

Juvia, se convierte en agua a tiempo para salir de la manta de roca fundida, pero va a caer a un campo minado.

¡Maldito, deja a Juvia en paz! – Le grito, saliendo del piso congelado para abalanzarme sobre él – Ice Make: Ice Bringer.

Alcanzo a oír un par de explosiones, pero no es hasta que dejo de atacar a Nez que me doy cuenta de que Juvia se encuentra mal herida en el suelo, a varios metros de nosotros.

Mis ataques no han conseguido hacer mucho para que se enfríe el maldito y estoy preocupado por el estado de Juvia, porque parece estar encogida en posición fetal.

Mis fuerzas también comienzan a flaquear, principalmente por todo el poder mágico que utilicé para llegar hasta aquí en la motocicleta. Me siento un poco mareado, pero no puedo aflojar, debo mantenerme firme.

¿Juvia, estás bien? – No consigo respuesta, pero si me detengo a mirarle de cerca y dejo a Nez descubierto podemos morir ambos, así que no insisto.

Así que lo que te preocupa es la mujercita... – dice Nez sumiéndose en el suelo, como si nunca hubiese estado allí, para reaparecer junto a Juvia – Entonces sería una lástima que algo le ocurriese a...

Water Cane – No alcanza a terminar la frase cuando veo que Juvia lo lanza de un solo latigazo fuera de su camino.

Juvia está sólo de rodillas, como si no pudiese ponerse en pie y, repentinamente, veo que el lugar donde estuvo tendida hace unos momentos tiene una profusa mancha rojiza... está sangrando.

El latigazo ha conseguido apagar parte del cuerpo de Nez nuevamente, pero sigue moviéndose.

¡Ya veo! debe hacerse de una sola vez.

No importa si parte de él se apaga en un momento, debe hacerse en todo su cuerpo y con suma rapidez. Sólo Juvia podría conseguir apagarlo y yo podría bajar su temperatura lo suficiente para que no se volviese a encender más en su vida.

Cuando Nez intenta volver a acercarse a Juvia ella vuelve a atacarle.

Double Wave – Dos olas chocan contra él, por ambos lados, pero no duran lo suficiente. Escucho un gruñido de dolor proveniente de Juvia y las olas se deshacen.

Ella está sufriendo y juro que ya no soporto verla así.

Juvia – le digo tratando de animarla – podemos hacer esto juntos. Debes darme tiempo para enfriarlo.

S-s-sí... Sí, G-g-gray-sama – Está mal herida y sigue perdiendo sangre, aunque no consigo ver de dónde.

La veo respirar con dificultad mientras intenta ponerse de pie y en su cara se refleja el esfuerzo que le significa moverse

¿Así que van a seguir intentándolo? – Dice Nez, burlándose.

¡No nos podemos rendir ante alguien como tú! – Le digo atacándolo cuerpo a cuerpo, nuevamente, a pesar de que sigo vigilando a momentos el estado de Juvia.

Veo que ella respira profundamente y se prepara para atacar así que hago lo posible por desviar la atención de Nez hacia mí, concentrándome en coordinarme con ella todo lo posible para el ataque en conjunto.

¡Water Lock! – oigo la voz de Juvia y me aparto un poco de Nez, para verlo apagarse. Intenta volver a encenderse dentro del agua, pero parece que le toma tiempo. – ¡No-no va a aguantar mucho! – Dice Juvia en evidente dolor.

Concentro toda mi energía restante en un último ataque y congelo la burbuja de agua, atrapándolo sin retorno dentro del hielo.

Los ojos de Nez están fijos, muertos, como creo que no he visto otros antes.

Considerando que estamos en el Monte Hakobe imagino que podría estar aquí encerrado por el resto de la eternidad sin que pueda derretirse.

Todo queda en calma y oscuridad, demasiado en calma y oscuridad.

Juvia cae de rodillas en la nieve, o lo que queda de nieve en este sector, y veo con mayor detalle como la sangre ha manchando su falda abundantemente. Tiene varias heridas menores pero me preocupa su estado, se ve demasiado pálida.

¿Juvia, cómo estás? – Le pregunto, a pesar de que es una pregunta estúpida.

Ju-ju-juvia ti-tie-ne frío – dice temblando, encogida hacia adelante.

Tengo que sacarte de aquí ¿Puedes moverte? – le pregunto abrazándola de frente.

N-no l-lo sé – dice recargándose en mí, exangüe.

No-no importa – digo tomándola como puedo, acomodándola lentamente para llevarla en brazos.

Tirita, preocupándome aún más. Si la pérdida de sangre es grave el frío no hará más que empeorarlo todo. No podría enfrentar un shock* en estas condiciones, sin ayuda médica cerca.

G-gray-sa-sama, lo... – Dios, no ahora... no digas te amo ahora, Juvia. No es el momento.

Ya lo sé, tranquila... ahorra tus energías.

Sigo caminando, cuesta abajo, en la soledad de la montaña sin más que la blanca vista a donde quiera que veo. La luz de la luna ilumina este lugar, lo suficiente para caminar, pero no lo suficiente como para hallar con rapidez el camino que nos trajo hasta aquí.

Los ojos de Juvia se mantienen fijos en mí, hasta que ya no lo hacen y comienzo a desesperarme.

Juvia, no te duermas... maldición, Juvia, despierta – sus ojos deambulan hasta volver a mirarme pero parece confundida, somnolienta.

Debo encontrar a alguien, a cualquiera que pueda ayudarme, pero el silbido del viento en la montaña es todo lo que nos acompaña.

- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - o - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - o - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - o - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - o - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -

*El estado de shock se da cuando no hay suficiente oxígeno en la sangre para que los órganos realicen sus funciones. En este caso sería hipovolémico (cuando se pierde 1/5 o más de la sangre del cuerpo). Ante él se supone que se debe abrigar a las personas, porque les baja la temperatura hasta darles hipotermia. Si no se soluciona a tiempo el tejido comienza a morir por falta de oxígeno, dando como resultado la falla de los órganos y, por último, la muerte.

- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - o - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - o - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - o - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - o - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -

Siguiente Capítulo: Agonía