Exención de responsabilidad: One Piece, sus personajes, historia, y sus películas, no me pertenecen, son propiedad de Eiichiro Oda y Toei. Escribo esta historia sin ánimo de lucro.

Seguimos avanzando en la historia a toda máquina! Wow wow y simplemente wow! Ya tenemos 150 reviews solo puedo daros las gracias a todos… Karou sensei, Falkner sensei, Dnymp, Erza Scarlet, Luna, Kirika, Uyayun, Lilework, Alina, Joshag… y todos los demás. Muchas muchísimas gracias a todos, el apoyo es algo fundamental para motivarte a seguir escribiendo, y gracias a vosotros yo tengo toda la motivación que se puede tener

ESin más que decir, os dejo con el inicio del fin de este primer arco de la saga de Marine Ford. Es un poco corto, pero por encima de todo quería actualizar cuanto antes, y la falta de tiempo me ha impedido avanzar en el fic. Parece que se acerca el final de la saga de Whole Cake, como os dije la otra vez, asique tengo que ir más rápido con el fic para poder adelantar a Oda sama y que no me joda mis SÚUUUPER originales ideas para Wano! Si mis cálculos no fallan, en agosto estaremos en Marine Ford, y en diciembre, comenzaremos Wano!


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SAGA DE MARINE FORD

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CAPÍTULO 24

ARCO DE LA ISLA ZAFIRO

EL ATAQUE DE LOS PACIFISTAS

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– Qué tremendo poder… Tú ganas… Monkey… D… Luffy – fue todo lo que Marcio pudo decir, mientras Luffy retiraba su puño. Marcio escupió mucha saliva, y cayó de rodillas. Intentó decir algo más, que solo Luffy pudo escuchar, para finalmente poner los ojos en blanco y caer al suelo inconsciente.

"Eres el digno nieto de Garp" fue todo lo que ese Marine había podido decir.

Luffy había ganado la pelea. Pero había ganado mucho más.

Había ganado algo tan importante como el respeto de un Marine de verdad.

Luffy se quedó en silencio después de procesar las palabras de Marcio. Eran unas palabras que en verdad le agradaban, de un tipo que le había demostrado ser distinto a la mayoría de los marines que se había cruzado en su viaje. Eso era algo que la agradaba bastante.

– Buen trabajo capitán – comentó Zoro, mientras se acercaba a él con una de sus katanas apoyada en su hombro – ¿Qué hacemos con él? – añadió como quien no quiere la cosa señalando a Marcio, mientras por el rabillo del ojo observaba a los dos suboficiales del capitán de la Marina, que parecían incapaces de reaccionar, totalmente shockeados por la inesperada derrota de su capitán y el enorme poder de Luffy.

– Nada, es un buen tipo. ¡Oeeee! ¿Oyeron? ¡Nos iremos sin más, asi que aquí les dejo a su capitán! – les gritó Luffy a los dos, que le lanzaron una mirada extrañada con gotas en la cabeza.

– No creo que vaya a ser tan sencillo Luffy – comentó Altazor, mientras se acercaba a él también. Los piratas Fire Tank se habían agrupado junto a Capone, pero Kid y Law se habían situado a unos diez pasos cada uno, formando un triángulo, en el cual se lanzaban miradas de recelo entre ellos y de curiosidad y recelo hacia Luffy. Pero éste no se dio cuenta, su atención estaba centrada en Zoro y Altazor.

– Gracias por la ayuda Alta. ¡Sin ti habría muerto! – comentó Luffy con los ojos cerrados y una gran sonrisa.

– Pero no lo digas tan tranquilo... – murmuró Altazor con los brazos cómicamente caídos. Valoraba ya bastante a Luffy como para dejarle morir, y verle tomarse con esa calma la muerte era algo que le preocupaba y casi deprimía. ¿Cómo podía ser tan tranquilo con su propia posibilidad de morir? – Además, ese ataque no te habría matado. Solo te habría quemado bastante – añadió el peli plateado mientras se quitaba unos mechones de pelo rebeldes del ojo izquierdo.

– Bueno, pues eso que me he ahorrado shishishishi – contestó Luffy mientras se rascaba distraídamente la nuca. Y entonces, por fin, reparó en los otros dos Super Nova – ¿Y vosotros quiénes sois? – preguntó el peli negro observándolos a ambos con cierta curiosidad. "Pero... no acaba de decir super nova shoot... en serio no sabe quiénes son... ahora se da cuenta..." fueron los pensamientos que se cruzaron por las mentes de Zoro y Altazor.

– Trafalgar D Water Law, Mugiwara ya – contestó el joven de la gorra blanca y negra, mientras se colgaba su katana al hombro, imitando el gesto de Zoro.

– Eustass Kid. El que muy pronto será el Rey de los Piratas – dijo de forma arrogante el pelirrojo. Luffy agachó la cabeza y su rostro quedó oculto por el sombrero, pero Zoro y Altazor sonrieron, sabiendo que esa afirmación era del todo imposible.

– Imposible... para empezar, yo seré el Rey de los Piratas. Y además, es un título que le queda grande a alguien tan salvaje como tú – dijo Law, provocando que Zoro y Altazor observaran soprendidos al capitán Super Nova... ¿Cuánta gente quería ser en esa plaza Rey de los Piratas? pensaron.

– ¿Quieres que te mate ahora mismo, Cirujano de la Muerte? – replicó Kid, mientras se dirigía paso a paso hacia Law, que simplemente frunció el ceño y agarró con más fuerza su katana.

– ¿Vosotros me ayudasteis con el ataque contra Marcio? – preguntó Luffy mientras alzaba la cabeza y miraba a ambos con una mirada seria.

– No te ayudé, ahora me debes una idiota – contestó Kid cruzado de brazos.

– No fue un gran esfuerzo para mí, y nos deshicimos de un enemigo potencialmente peligroso – repuso Law de forma lógica.

– Gracias, a los dos. A los tres – añadió mientras miraba de reojo a Altazor, que cabeceó secamente con la cabeza en reconocimiento – Pero... es imposible que el Rey de los Piratas seáis uno de vosotros – añadió Luffy mientras se ponía muy serio, y lanzaba una mirada totalmente retadora a ambos.

"Todos los que me han dicho que no podré ser el Rey de los Piratas... subestimándome... he acabado con ellos" pensó Kid, mientras se preparaba para atacar a Luffy.

– Porque el Rey de los Piratas... seré yo – añadió Monkey D Luffy, en una declaración cargada de potencia, y seguridad. No, no les estaba subestimando. Les estaba diciendo en ese lugar y momento, que él les superaría. Y lo estaba haciendo a la cara. Eso era algo que a ambos les hizo fruncir el ceño, pero al mismo tiempo le miraron con un nuevo respeto.

– Primero lo de Ennies Lobby, antes lo del Tenryuubito, y ahora esta declaración. Eres un tipo interesante. Pero no deberías prometer lo que no podrías cumplir – dijo Law. En ese momento, por un arco de la plaza entró un nuevo torrente de marines, y los tres capitanes los encararon, mientras Altazor y Zoro encaraban a los dos suboficiales de Marcio, que se habían situado desde hacía un rato entre los piratas y su capitán inconsciente.

– Ni de broma, eres todavía un crío. El Rey de los Piratas lo seré yo, el poderoso capitán Kid – dijo el pelirrojo, mientras usaba su akuma no mi para comenzar a cubrir su cuerpo con todas las armas de la plaza y formar una enorme armadura que le hacía parecer un pequeño titán. Él tenía decidido que sería el Rey de los Piratas, por su ambición y su tripulación... pero ese día había conocido a dos verdaderos rivales – ¡En el Nuevo Mundo os derrotaré y os demostraré por qué yo seré el Rey de los Piratas! – declaró.

– Podéis decir lo que queráis, pero os derrotaré a todos. Yo seré la persona más libre de los mares – anunció Luffy, mientras activaba su Gear Second.

Los tres capitanes se lanzaron sobre los marines, que nada podían hacer ante el arrollador empuje de tres usuarios de akuma no mi tan experimentados como ellos. En cuestión de unos minutos, todos quedaron en fuga, heridos o inconscientes. Luffy y los demás quedaron solos en la plaza, a excepción de Marcio, los Marines y agentes del Gobierno inconscientes o heridos, y los dos amigos y suboficiales de Marcio. Las tres tripulaciones se agruparon en la plaza, hablando tranquilamente, pensando que todo había acabado. La mayoría no prestaban mucha atención a los dos guardianes del inconsciente Marcio.

– Arigato Zoro – comentó Robin seductoramente, mientras pasaba junto a él por detrás. Zoro gruñó.

– Tskkk ¿Por qué dices eso ahora mujer? – quiso saber él – No hice nada por ti, solo derroté a tipos demasiado débiles para considerarlos un calentamiento – añadió a la defensiva. Robin le lanzó una mirada divertida.

– Yo no dije nada, Zoro. Solo te di las gracias – dijo ella sin perder la sonrisa cortés.

– Maldita mujer... – comenzó diciendo Zoro – De nada – murmuró finalmente mientras apretaba los dientes.

– ¡Agradécele más alto a mi Robin chwan bastardo cabeza de alga! – gritó Sanji, que parecía todavía lleno de energías, y pateó en la cabeza a Zoro, que gritó furioso, desenvainó sus katanas y empezó una pelea con el cocinero, mientras ambos se insultaban, como siempre.

– Son como niños – dijo uno de los subordinados de Law soltando un suspiro resignado.

– ¡Tú cállate! – le gritaron ambos con dientes de tiburón y sin interrumpir su pelea, provocando que éste se escondiera detrás de Bepo.

– ¿Cómo te atreves a llamar pelea de niños a una pelea de hombres! ¡Eso no es Súuuuuper! – gritó Franky, y Bepo le soltó un capón el cabeza al pobre desdichado subordinado. Y el resto reafirmaron con secas cabezadas la declaración de Franky y el golpe de Bepo.

– Perdón – murmuró, con cómicas lagrimillas en los ojos, el pobre pirata.

– Mina ¿dónde está Nami? – preguntó de pronto Luffy, mirando a su alrededor. No la veía por ninguna parte. Ni a ella, ni a Usopp.

– Yo no la he visto desde que salió de la plaza con los niños, pero claro – comenzó a decir Brook.

– ¡Tú no tienes ojos asi que no puedes ver! – completó la frase Chopper muy ilusionado. Y el esqueleto se cayó de bruces.

– En serio... Chopper... deja de hacer eso... por favor – rogó Brook, derrumbado sobre el suelo de la plaza y con un aura de depresión sobre él.

– Luffy, estoy segura de que está bien. Pero si te quedas más tranquilo, iremos a buscarla en grupos de dos – intervino Robin, mirando a Luffy como quien confirma algo que lleva tiempo sospechando.

– Por muy bruja que sea... es imposible que la hayan vuelto a capturar – comentó Zoro secamente.

– Bueno, Mugiwaras. Despacito, muy despacito, poned las manos sobre la cabeza. Sin tonterías – dijo una voz a espaldas del grupo. Cuatro personas acababan de aparecer.

Luffy comprobó que sus súbitos temores eran ciertos. Los otros dos compañeros de Marcio, habían capturado, al parecer sin grandes dificultades, a Nami y Usopp. Los dos estaban atados con unas cadenas plateadas, situados entre ambos suboficiales, que se encontraban cubriendo a sus otros dos compañeros y a Marcio.

– Perdón Luffy – consiguió decir Usopp. No parecía herido, más bien parecía avergonzado.

– No sé como pudo pasar esto Luffy – dijo a su vez Nami incapaz de alzar la vista del suelo.

– Vuestro capitán no es un mal tipo, pero si tocáis a uno solo de mis nakamas, voy a patearos el culo – amenazó Luffy, muy serio, mientras daba un paso hacia ellos. Y luego miró a Nami, y algo en su expresión se alteró, sacándole un rictus de rabia – Especialmente si os atrevéis a tocarla a ella – y todos supieron que esa era una amenaza seria.

– La pelea ya ha terminado, vuestro capitán ha perdido, y sus tropas también – añadió Law, que para sorpresa de todos, se había acercado a los Mugiwara en un gesto de apoyo aparentemente gratuito.

– No compliquéis más las cosas... todavía no ha salido nadie herido de gravedad, ni tampoco a muerto nadie. Aún estamos a tiempo de parar – dijo también Altazor, que había medio desenvainado la espada, y estaba listo para ayudar a Luffy. A su lado, Zoro había hecho exactamente el mismo gesto con sus katanas, y su fría y decidida mirada, hizo que los dos suboficiales se estremecieran imperceptiblemente.

– Si dais un solo paso, o hacéis un gesto, acabamos con ellos... piratas – dijo el oficial musculoso, casi escupiendo la última palabra. Se había desecho de la capucha azul, y su pelo gris le caía en mechones desordenados por la frente. Tenía la cara cuadrara, cejas gruesas, y unos ojos negros duros y decididos. A su lado, el muchacho de unos veinte años y pelo azul, sonreía divertido, aparentemente con muchas ganas de pelear contra todos ellos. tenía rasgos semi felinos en la cara, como una especie de bigotes de gato, orejas semi puntiagudas, y la cara muy afilada. El pelo azul le caía por debajo de la capa, como indicando que su pelaje seguía por su espalda.

– No lo permitiré – fue la respuesta de Luffy, que apretó el puño aún más.

– Yo tampoco – contestó el oficial más grande y musculado, mientras colocaba su espada en la nuca de Usopp, que puso los ojos en blanco.

– ¡BASTA! – gritó alguien a espaldas de los cuatro. Los dos se giraron, y del mismo modo todos los piratas miraron hacia quien había hablado.

Se trataba de nada menos que de Marcio, que rechazando la ayuda de sus dos nakamas suboficiales, se sostenía en pie por pura fuerza de voluntad, pero las piernas le temblaban.

Piratas como Zoro, Law, Altazor y Luffy, entre otros, abrieron los ojos sorprendidos y admirados por el pundonor de ese bravo capitán de la Marina. A duras penas se mantenía consciente, sangraba por sus heridas, tenía quemaduras, y el impacto del puño de Luffy habría dejado a cualquiera inconsciente durante horas... pero sin embargo, él era capaz de recuperarse en unos minutos y volver a estar de pie, aunque por poco.

– Señor... ¿qué quiere decir? – preguntó el musculoso sin entender.

– Burgiundus, yo... no te acepté en mi equipo para que te dedicaras a hacer lo que estás haciendo ahora mismo – reprochó Marcio, señalando a Nami y a Usopp, de rodillas en el suelo, y luego lanzando ese mismo dedo hacia el tal Burgiundus, el oficial musculoso. Éste, asombrado, abrió primero la boca, con idea de replicar, para luego cerrarla y asentir secamente con la cabeza – Y lo mismo... va por ti, Yargoth – añadió, mientras daba otro paso y señalaba al joven peli azulado. éste se relamió los labios, y asintió, con una sonrisa divertida.

– Será mejor que les soltemos entonces – reconoció, para luego hacer desaparecer las cadenas que sujetaban a los dos Mugiwaras.

– Nos... marchamos. Con vuestro permiso... – dijo Marcio, mientras sus cuatro nakamas se agrupaban con él. Los dos oficiales que todavía no habían intervenido se quitaron las capuchas. Se trataban de una mujer de pelo violeta muy guapa y un hombre apuesto de pelo rubio corto. Marcio se apoyó en ambos, y Burgundius y Yargoth se quedaron cubriéndoles a los lados.

– Shishishishi, peleemos de nuevo, en otra ocasión, ossan – dijo Luffy, mucho más tranquilo, mientras saludaba con el brazo en alto. Marcio no pudo evitar sonreír levemente mientras cerraba los ojos.

– Si tan solo hubiera más piratas como tú, y tus nakamas... entonces, nosotros no seríamos necesarios – fue la misteriosa frase de despedida de Marcio. A continuación, usando el Soru y el Gepo, los cinco se largaron de la plaza, sin ni siquiera preocuparse por el Tenryuubito, que seguía inconsciente en una esquina de la misma, olvidado por todos.

– ¿Señor, que hacemos con los heridos? – preguntó la mujer.

– Regresaremos al barco, y... avisaremos a los demás. Cuando nos hayamos reagrupado, y tengamos medicamentos... y camillas... suficientes, volveremos a la plaza – explicó Marcio mientras jadeaba por el simple esfuerzo de hablar. Unos segundos más tarde, los cuatro se dieron cuenta de que había quedado nuevamente inconsciente.

– Así se hará, querido capitán – contestaron en voz baja los cuatro mientras esbozaban pequeñas sonrisas tristes por la derrota de su nakama y capitán, pero al mismo tiempo, alegres por tener a alguien así como su superior.

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Marco paseaba por las playas de la Isla Gyojin, mientras los demás Comandantes de Sirohige organizaban el re aprovisionamiento de la enorme flota combinada del Yonkou. El propio Rey Neptuno había salido a recibirles, y centenares de sus soldados tenían ya todo preparado, pues algunos aliados de Sirohige se habían adelantado días antes para avisar de que iban a ir allí, y de lo que iban a hacer.

Había sido un descenso accidentado, pero los monstruos del fondo del mar no habían podido hacer frente al poder de toda la flota y pronto habían salido huyendo. El viejo había sido especialmente efectivo, ya que su akuma no mi funcionaba perfectamente dentro del agua.

Marco se acercó finalmente hacia el lugar donde los dos debatían sobre los próximos pasos a seguir por la flota

– ¿Asique Jinbe kun sigue desaparecido? – preguntó Sirohige al Rey Neptuno. Éste negó con la cabeza, y soltó un suspiro resignado.

– Por lo poco que sabemos, la Marina lo tiene retenido, pese a ser un Shichibukai. Creemos... que es porque se negó a luchar contra ti, Edward – explicó Neptuno. Marco apretó los dientes con rabia: conocía desde hacía mucho tiempo al maestro del kárate gyojin, Jinbe, y se llevaba muy bien con él. De hecho, eran amigos, y los Piratas del Sol, comandados por el Shichibukai, eran aliados de la flota de Sirohige. Pero sin saber el paradero capitán, ellos no se atrevían a ir a la batalla, y Sirohige les había prohibido pelear, para proteger a Jinbe de posibles represalias. Por eso, se habían limitado a protegerles y ayudarles en el viaje hacia la isla, y harían lo mismo en el trayecto que en unas horas comenzarían.

– Mmmmmpphhh... los mocosos de la Marina están siendo realmente molestos. Puede que nosotros, los Yonkou, les hayamos dejado actuar a sus anchas durante demasiado tiempo – comentó Sirohige, mientras se atusaba el blanco bigote.

– ¿Realmente crees que podéis ganar? – preguntó el Rey Neptuno. Le preocupaba su amigo, pero también el futuro de su país. Y es que la isla estaba bajo la protección del Yonkou. Si a él le pasaba algo, otros podrían intentar tomar ese enclave estratégico por la fuerza, y mucha gente moriría.

– No lo sé. No lo sabremos hasta que lo intentemos, Neptuno – explicó Sirohige, después de un corto silencio – Pero lo que si te puedo asegurar, es que a la Marina no se le volverá a capturar a uno de mis hijos nunca más. Esos bastardos van a saber lo que puede hacer este viejo – fueron las declaraciones del considerado hombre más fuerte del mundo, que además de decir eso, añadió unas palabras finales.

"Los idiotas de la Marina todavía no saben lo que es mi furia"

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De regreso en la Isla Zafiro, Luffy fue el primero en llegar junto a Usopp y Nami. Ayudó a Usopp a ponerse en pie sin muchos miramientos, y luego para sorpesa de muchos, ayudó a Nami a ponerse de pie de forma gentil. Incluso Nami se sorprendió.

– ¿Nami estás bien? – quiso saber Luffy. Ésta asintió, para luego regalarle una sonrisa. Luffy asintió, y volvió a ser el idiota que todos conocían al poner una gran sonrisa llena de dientes blancos y reírse como siempre.

– La verdad es que no sé muy bien cómo nos capturaron – comentó Usopp, mientras se rascaba la nuca.

– Eso no es de hombres, Usopp. ¡Debiste haberles pateado AU! – comentó Franky haciendo toda clase de poses.

– ¡Maldito seas Usopp, pusiste en peligro a mi Nami swan! – dijo Sanji furioso, mientras avanzaba hacia él. Usopp, asustado, se escondió detrás de Zoro, que chascó la lengua molesto.

– No me gusta que te escondas detrás de mí, pero menos aún me gusta la cara, pervertido payaso. Desaparece – dijo Zoro. Usopp alzó los pulgares, en gesto de victoria, pero Zoro le golpeó en la cabeza y le estampó contra el suelo – No te ibas a librar por intentar usarme Usopp – añadió, mientras sonreía con un poco de crueldad.

– Shishishishi – se reía Luffy muy divertido.

BOOOOOOOOOOOOOOOOOOM

De pronto, casi todos los Mugiwara, y todos los subordinados de Kid y Law rodaron por el suelo e incluso salieron volando por el violento impacto de una misteriosa fuerza, que desgarró el suelo de la plaza, lanzando nubes de rocas y polvo en todas direcciones. Algunos, consiguieron mantenerse en pie, pero fueron arrastrados por la onda expansiva en cualquier caso.

– ¡Luffy! – gritó Nami, mientras le extendía su mano. Luffy alargó el brazo y la agarró con fuerza, para luego encojerlo y estrecharla contra su cuerpo, en un gesto inconscientemente protector. Nami tragó saliva, pero no dijo nada, el ruido, el polvo y las esquirlas de roca la tenían asustada y bloqueada.

– ¡EXTENDED SHIELD! – gritó la voz de Altazor, desde algún punto, y una pantalla azul de gran tamaño detuvo el empuje del viento provocando por tan tremendo impacto – ¿¡Estáis bien!? – gritó de nuevo el peli plateado, para hacerse oír por encima del estruendo.

– Mujer, ¿estás bien? – preguntó Zoro con voz seria, mientras soltaba de su agarre a la peli negra. La había agarrado al sentir el impacto de una fuerza tremenda, y gracias a eso había evitado que saliera volando o rodando por el suelo. Robin descruzó sus brazos, e hizo desaparecer los brazos fleur con los que se habían sujetado.

– Sí... gracias Zoro – logró decir ella, con el corazón latiéndole a mil por hora, y no precisamente por la cercanía del peli verde. Más bien era por la súbita explosión, que les había cogido a todos por sorpresa.

– ¿Que ha pasado? – quiso saber Franky, que había logrado aguantar sin ser muy arrastrado por el suelo. Los demás Mugiwara se habían sujetado a sus hombros, y gracias a eso no habían salido volando más por los aires.

– Esto solo puede ser una cosa... – dijo Luffy, mientras activaba su Gear Second.

– Enemigos – confirmó Sanji, mientras saltaba al aire y de tres potentes patadas despejaba los restos de humo que ocultaban la presencia de los atacantes.

Al ver lo que tenían delante, todos los piratas de la plaza tragaron saliva, totalmente aterrorizados la mayoría, y algunos, los más valientes, como mínimo un poco asustados.

– Las armas humanas de la Marina... – murmuró Law, mientras comenzaba a contar lentamente, mientras se ponía en pie con cierto esfuerzo. Uno, dos tres...

– No puede ser... estos son los Pacifistas de los que oí hablar – gruñó Capone, al que se le había caído el puro de la boca. Cuatro, cinco...

– Seis. Han traído a seis de esas malditas cosas, ¿quién había planeado todo esto? – susurró Altazor, mientras desenvainaba sus dos espadas y se preparaba para atacar.

– Imposible... ¿cómo puede haber seis Kumas? – murmuró Zoro, y el dolor de las heridas sufridas en Thriller Bark regresó con fuerza. Robin se dio cuenta, al verle doblarse sobre sí mismo mientras apretaba los dientes, y le sujetó con firmeza del cuerpo. Y por una vez, Zoro no la rechazó, ni dijo nada.

– Es imposible. Deben ser las máquinas de las que ese Shichibukai habló. Los PX – explicó Robin intentando tranquilizarle a él, y a todos.

– ¿Son Cyborgs? – preguntó Franky.

– Son robots, Mugiwaras. Pero no son poca cosa... cada uno de ellos, tiene la fuerza suficiente para acabar con tripulaciones enteras – explicó Law, mientras alargaba su mano para crear un room que cubriera el máximo espacio posible.

– Luffy... tú no luchaste contra Kuma. Si son tan fuertes como él... tenemos un problema – explicó Nami, muerta de miedo. Por toda respuesta, Luffy la puso su sombrero en la cabeza.

– Cuídalo por mí – murmuró él, mientras la dirigía una rápida mirada – ¿Es simple no? Esas cosas son enemigos, y son robotos ¿no? ¡Somos más que ellos! ¡Somos un montón de piratas, y cuatro capitanes maldita sea! ¡Vamos a patearles el culo! – gritó Luffy a todo el mundo en la plaza, y luego se preparó para atacar – Alta, Zoro, Sanji... no os contengaís. Id con todo – añadió el capitán.

La batalla contra los seis Pacifistas, estaba a punto de comenzar.

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Hasta aquí el capítulo MUAHAHAHAHA

Me encanta dejar las cosas justo en el mejor momento

Y ahora, vamos con las reviews anónimas

Kirika: muchas gracias! A mí también me encantó crear esa escena, aquí tienes la continuación. El próximo es más fácil de imaginar, pero todavía quedan sorpresas!

Guest: muchas gracias, me alegro que te gustaran las peleas!

Uyayun: Gracias! La espera ha terminado, aquí tienes el siguiente jejeje

Guest "wow" Sugoi!

Gracias a todos! Espero como siempre vuestras reviews!