hello~
mucho tiempo sin verles, y sinceramente no tengo explicación para ello mas que lo intente.
bueno, hace mucho que no me meto, pero agradezco a los review unnofre, Katerin939, minf y Yui... gracias por los comentarios. me alegra que les haya gustado el fic, espero que en su totalidad. no se si la continué, dudo que alguien quiera seguir leyendo de esto, pero fue grato que le dieran una oportunidad a mi primera historia.
guiguita, siempre es un agrado leerte, me alegras realmente y que me pongas un siete es hermoso, necesitaba hacerte una mención
guest: lo único que puedo decirte es lo siento, no me pareces borde, al menos no senti agresión en tus palabras, pero si me apena no haber visto esos errores. no tengo escusa mas que decirte que corregir esto sola, dos o tres veces se hace complicado e incluso aburrido. no veo los errores aunque quiera, pero intentare hacerlo mejor si es que hay un próximo fic.
¿Qué pasaría si fuéramos cuatro bailando?
Uno nunca se imagina que llegaría el día en que puedas encontrar todo perfecto, menos cuando eres precisamente Katherine Beckett ¿Qué podía esperar ella de la vida? Nada. Siempre se había comportado como la ocasión lo ameritaba, todo el tiempo buscaba hacer lo correcto, nunca desperdició sus días intentando encontrar el amor verdadero y fue para mejor. De ninguna otra forma lograría estar contenta con Castle si no hubiera sido tan cabezotas todo el tiempo.
Rick la hizo actuar sin pensar, le ayudó a olvidarse de lo correcto, pero, por sobre todo, le impulsó a amar cada uno de sus días como si fueran únicos.
Trabajaba en lo que quería, con quien quería y al llegar a su casa disfrutaba de las simples actividades de una pareja normal a punto de casarse junto al mismo hombre que veía durante todo el día ¿Se cansaba de eso? Para nada, no había forma de que se aburriera de un hombre tan espectacular como Richard. Él lograba hacer que sus días fueran sorprendentes.
Sonriendo, se mordió el labio inferior y observó una vez más el espejo de cuerpo completo que le mostraba su propia imagen. Se encontraba vestida con vestido de novia elegante, corte corazón con un poco de pedrería por unos de los lados en la parte superior y, como había mencionado antes, era de un color durazno pastel. Sinceramente nunca creyó que ese tipo de estilo le sentara bien, de hecho creyó que ningún vestido de novia le venía, pero hoy se sentía conforme con ese hermoso vestido. Sobre todo porque fueron Lanie, Martha y Alexis quienes le aprobaron aquella decisión.
Soltando un suspiro, miró hacia atrás y asintió con la cabeza. Su madre no podía acompañarla en ese día, de hecho ni siquiera pudo conocer al maravilloso hombre que se pondría a su lado en el altar, pero ya no dolía tanto. Posiblemente eso se debía a que Martha la atosigaba con muestras de aprecio, también porque Alexis la hacía sentir como una madre olvidándose de su propia necesidad o lo más seguro es que fuera la presencia de Lanie, su mejor amiga, la que le ayudaba a olvidarse de las tristezas. Tenía muchas variantes para pensar en que era lo que le hacía feliz y cada una era mejor que la anterior, por ello no rompía en llanto ante la falta de su madre.
Ahora que lo pensaba bien, su madre si estaba ahí, ella siempre la acompañaba, ya que de otra forma no habría logrado tanta felicidad en su vida. Esa mujer de seguro la estaba protegiendo donde fuera que se encontrara.
Sabiendo que no podía retrasar más aquella ceremonia, tampoco es que quisiera hacerlo, salió de la habitación y se encontró una vez más con Martha. La mujer volvió a soltar un pequeño grito de felicidad y le abrazó con fuerza diciendo lo mucho que estaba orgullosa de ella. Aquello logró que Kate hiciera lo mismo en silencio con una amplia sonrisa en sus labios, no porque necesitaba escucharlo, sino porque se sentía extremadamente bien oírlo.
Soltándola, vio a su costado y sonrió en cuanto notó a Lanie más ansiosa que ella misma. Se suponía que la mujer debía estar en este momento en otro lado o, en su defecto, dándole todo el apoyo moral necesario para que no se pusiera más nerviosa de lo necesario, pero ¿Qué importaba? Lo único que necesitaba de Lanie era saber que estaba a su lado hoy, no le podía pedir nada más. Por lo mismo caminó hasta donde estaba su padre y le tomó del brazo.
Justo en ese momento sintió todo el peso de la realidad sobre sus hombros.
No había estado demasiado nerviosa en todo el día, pero solo de pensar que al abrir aquellas dos puertas podría ver a su futuro esposo, su mente se descontrolaba. Menos mal su padre estaba ahí para sujetarla porque si no de seguro se pondría histérica, incluso pensaba en la posibilidad de volver por su arma.
Recibiendo un beso en su mejilla. Dejó que las dos mujeres fueran hasta sus puestos mientras ella miraba a su padre. El hombre parecía desear decirle muchas cosas en ese momento, lo más seguro que la mayoría fuera con respecto a su madre, pero no pronunció sonido alguno. Solo se quitó una lágrima de la mejilla, la miró expectante y, en cuanto tuvo la confirmación, abrió la puerta para que pudieran pasar ambos a donde se llevaría a cabo la ceremonia.
Caminando sin ser consiente del entorno y de cómo todos murmuraban cosas, miró hacía el frente. Rick estaba a unos cuantos pasos de ella con un traje hecho a la medida tan hermoso que sus ojos no pudieron moverse a ningún otro lado.
Se suponía que era el hombre quien quedaba prendado ante la bella imagen que representaba la mujer al caminar por la alfombra roja, era él quien quedaba sin aire e incluso con lágrimas en los ojos, pero en este matrimonio no se sentía así. Era Kate quien sentía que pronto le pasaría la cuenta el no poder respirar ¿Cómo hacerlo teniendo tal imagen frente a ella? ¡Se iba a casar con ese hombre! Imposible no perder el aire al verlo.
Tragando con fuerza, terminó de dar los pasos que faltaban para tomar la mano de Rick y quedar a su lado. El nerviosismo había crecido como nunca se imaginó, de hecho se sentía como si el mundo entero empezara a girar, pero no le dio importancia. Si un asesino no le prohibió estar ese día en su boda ¿Por qué sus miedos sin fundamentos si? Era estúpido dejar que eso tomara fuerza, sobre todo cuando veías a Rick con su sonrisa tan tierna y hermosa esperando a que todo terminara para poder besarla.
-estas realmente hermosa… demasiado hermosa
Sonriendo con suavidad, le dedicó una mirada en donde le decía lo mismo en silencio. Al menos podía sentirse orgullosa de que no era la única sintiéndose tontamente acaramelada por toda esa situación.
Empezando a escuchar el discurso típico de toda boda, cerró sus ojos y pensó en el primer día que hablaron, en el primer caso, ¿Realmente se estaba casando con la misma persona? Es decir, se había jurado no tomarle en cuenta nunca más, se dijo que no iba a dejar que le afectara un escritor presuntuoso y arrogante porque su vida era el trabajo y nada más.
-¿Vienen a contraer matrimonio sin ser coaccionados, libre y voluntariamente?
Asintiendo, miró por el rabillo del ojo a su prometido y le devolvió la sonrisa en cuanto este le observó. Eran tan distintos que comprendía porque en el pasado no pensara que pudieran tener un futuro juntos, pero ahora estaban ahí porque creían en el matrimonio. Ambos sabían que sería la última oportunidad para el otro.
Rick tenía claro que Kate era de una sola oportunidad y Beckett era consciente de que Castle no podría amar a nadie más en un futuro. Aun así estaban los dos voluntariamente parados esperando poder decir solo dos palabras, "sí, acepto" porque confiaban en que no tendrían que volver a decirlo con otra persona. Estaban destinados, no había forma de dudar.
-¿Están decididos a amarse y respetarse mutuamente durante toda la vida?
Esas eran palabras mayores, amabas tus hijos, a tu padre, tu madre y otros familiares, pero no podías asegurar que ibas a amar a tu marido toda la vida ¿Quién te podría decir que ama a una persona sin miedo alguno? Nadie, pero era precisamente por esa razon que querían intentarlo. Además, si Kate no amaba ni respetaba a Rick ¿A quién si? Solo con Castle se sentía segura de cumplir aquello, aun cuando mucha gente le dijera que esa ballena blanca no era buen partido por sus andadas en el pasado.
Sonriendo un poco más amplio, volvió a confirmar escuchando un leve suspiro por parte de su pareja.
-¿Están dispuestos a recibir de Dios responsable y amorosamente los hijos, y a educarlos según la ley de Cristo y de su Iglesia?
No había pregunta más fácil que aquella. Tal vez no estaban dispuestos a educarlos para ser devotos creyentes si ellos no lo querían, pero si iban a amar y querer los hijos que llegaran a tener. Ya lo habían hablado previamente, incluso llegaron a intentarlo, sin excito alguno, desde hace dos meses.
Con matrimonio o sin él querían poder tener hijos.
-¿Richard, aceptas a Katherine como tu legítima esposa, para amarla y respetarla, de hoy en adelante, en lo próspero, en lo adverso, en la riqueza, en la pobreza, en la enfermedad y en la salud, hasta que la muerte los separe?
-Sí, acepto
-¿Katherine, aceptas a Richard como tu legítima esposo, amarlo y respetarlo, de hoy en adelante, en lo próspero, en lo adverso, en la riqueza, en la pobreza, en la enfermedad y en la salud, hasta que la muerte los separe?
-sí, acepto
- Ustedes han declarado su consentimiento ante la Iglesia. Que el Señor en su bondad fortalezca su consentimiento para llenarlos a ambos de bendiciones. Lo que Dios ha unido, el hombre no debe separarlo.
Lo siguiente fue meramente formalidad. Ninguno de los dos escuchó muy bien lo que decía el sacerdote, solo esperaron a que les dieran la oportunidad de colocar el anillo en la mano de su pareja ¿Qué decir cuando le dieron permiso a besarse? No se vieron durante toda la noche, no pudieron hablar en el día ¡Eso era un martirio! Pero nada era peor que tener al lado tuyo a esa persona escuchando como te acepta completamente sin llegar a poder tocarla, abrazarla ni besarla.
Ninguno de los dos pensó que un matrimonio sería tan difícil de poder llevar.
Ansiosos, se vieron a los ojos y no pudieron evitar sonreírse mutuamente. El beso llegó sin mucha demora al igual que los aplausos a su alrededor. Todos estaban demasiado emocionados viendo como los dos mostraban la mejor imagen del matrimonio sin llegar a percatarse que la ansiedad de ambos los estaba matando.
Separándose, Kate pegó su nariz a la de Rick y soltó una suave risa nerviosa que logró contagiar a su ahora marido. Aquello sonaba demasiado bien, su esposo, su marido.
Todo ese hombre ahora era también suyo. La iglesia, los papeles, TODO lo decía y lo mejor de es que solo lo tenía que compartir con Alexis y Martha quienes la apreciaban demasiado como para llegar a hacerle algún mal.
-esperé todo el día para poder besarte, hermosa – Susurró muy bajo, únicamente para que ella le escuchara – y lo peor de todo es que uno no me es suficiente
-no sé cómo Kevin y Jenny lograron soportar tanto, pero descuida amor, apenas podamos nos arrancaremos – Guiñándole con un ojo, empezaron a escuchar los deseos de que se movieran – yo también quiero poder seguir con nuestro "proyecto"
-¿Nos arrancaremos cómo en la fiesta de ellos? – Ignorando por completo al "publico" la abrazó más a su cuerpo - ¿Seremos prófugos de nuestra propia fiesta?
-si
Impulsados por la emoción de sus invitados, los dos caminaron por el pequeño pasillo sin llegar a mirar nada más que los anillos en sus dedos. Aquel objeto era una atadura muy fuerte. Era la clara demostración de que se perdía la libertad, pero también demostraba que desde ese día su única felicidad seria la familia que conformaba. Quizás en ocasiones quisieran estar solos, pero aquella necesidad nunca seria para siempre.
Gozando de la comodidad de una fiesta en el mismo lugar donde se llevó a cabo la ceremonia, todos se fueron hasta la playa que daba a la casa de los Castle-Beckett. Esos lugares siempre estaban desocupados y libres de cualquier visitante, por lo que pudieron lograr colocar las mesas, al dj, el bar y un pequeño escenario sin que nadie los molestara hasta que todo terminara. Ninguno de los invitados podría quejarse de falta de espacio u comodidad, eso era un hecho.
Siguiendo el mismo patrón de la fiesta de los Ryan; Kate y Rick esperaron ansiosos al baile principal. Habían practicado demasiado como para perder la oportunidad ahora. Beckett seguía dudando de aquel baile frente a trecientas personas, pero deseaba hacerlo por Richard, además si se centraba lo suficiente en su pareja no tendría porque tener miedo. Solo debía pensar que ellos eran los únicos ahí.
Pasando al centro de la pista, Kate miró al pequeño escenario montado donde una chica, desconocida para ella, se puso al medio con un violín. A pesar de ser joven se veía como toda una profesional por lo que trago fuerte y volvió a ver los ojos de su esposo para decirle que estaba lista.
Ya no había marcha atrás, tenía que actuar como una verdadera esposa y hacerle frente a ese obstáculo para poder observar la hermosa sonrisa de su pareja.
-descuida, si cometes un error yo lo arreglare – Guiñando con un ojo, escuchó el instrumental de "In my veins" y comenzó a bailar lento – solo mírame a mí, tu compañero de por vida
-me pregunto cuanto esperaste a poder decir eso – Riéndose, vio el gesto divertido, pero culpable de Rick – te lo prometo, desde un inicio solo e desviado la mirada una vez – Sonriendo con la misma suavidad, le siguió en los pasos sin ser muy consciente de lo que los demás decían, incluso la letra de la canción había quedado en el olvido – con ese traje es casi imposible sacarte los ojos encima… ni siquiera vi a mi padre bien
-será difícil ¿No? Lo hablamos, pero será difícil
-bueno, aunque no podamos bailar con los suegros correspondientes, Martha quiere hacerlo conmigo, distraeremos a los invitados con eso – Dijo un tanto divertida y nerviosa. Una cosa era bailar con Rick, pero otra muy distinta era hacerlo con Martha
-no sé cómo bailar con Jim… es decir, ya sabes, lo aprecio, pero – Riéndose leve, hizo girar a su esposa- siento que me matara si lo llego siquiera a mirar
-hmm puedes saltártelo – Dejándose guiar, cerró los ojos mientras su nariz se apegó al hombro de su pareja- me encanta tu aroma
-ya se me ocurrirá algo, si tu bailas con mi madre no quiero dejarte sola, seria de mal gusto – Ampliando aún más la sonrisa, hizo girar nuevamente a su esposa. Aquello no estaba en la danza aprendida – y a mi verte girar con ese hermoso vestido
-creí que te gustaba verme en otras condiciones… quizás solo deba dejarte con esto – Riéndose de manera traviesa, se alzó lo suficiente como para mordisquear su mentón – te tenía preparado una buena sorpresa, lastima
-no empieces Beckett, que ya sabes en qué condiciones me gusta verte y tenerte – Acercando sus labios a los de ella, la beso sutilmente ya que su verdadera intención era morder su labio inferior – serán las mismas en las que te tendré esta noche, absolutamente toda la noche
-solo si los invitados se van amor – Bajándole los humos, posó una de sus manos en el hombro ajeno y miró hacia donde estaba su padre. Muy pocas veces podía jurar que lo vio orgulloso y esta era una de esas – aun así nos quedarían papá, Alexis y Martha
-o~ nosotros nos vamos al mejor hotel de los Hampton – Con actitud de engreído presumido, se encogió de hombros antes de bajar a Kate para sujetarla únicamente por su espalda y mano – nada me detendrá a tenerte toda la noche
-¿Reservaciones? – Alzando una ceja, negó con la cabeza – tenías todo listo
-tienes un esposo completamente preparado
-y tu una esposa sumamente dispuesta
Riéndose nuevamente, ambos siguieron bailando entre risas y conversaciones sin ser conscientes de su alrededor. Valoraban que sus amigos, familiares y conocidos estuvieran ese día con ellos, pero habían esperado tanto aquel momento que les resultaba difícil poder concentrarse en otra cosa que no fueran ellos mismos. Menos cuando la palabra "esposo" o "esposa" salía a la luz, porque nadie los podía sacar de su ensoñación, ni mucho menos quitarles la sonrisa boba que se instalaba en sus expresiones.
Al terminar la canción, la mayoría aplaudió, aunque no pudieron concentrarse en celebrar demasiado aquella danza, porque Martha había salido al centro de la pista con su despampanante personalidad.
Llevaba un traje de hombre con algunos brillos para hacer como si fuera el padre de Rick, pero aun así no dejaba de mostrar sus características femeninas. Era simplemente Martha siendo ella misma por mucho que cualquier persona se riera de ella.
En cinco segundos la mujer se había robado toda la atención, e incluso cambio el ambiente enternecedor por uno mucho más divertido y animado.
-puede ser que su padre no esté aquí, de hecho ni siquiera sé si está vivo, pero Kate, querida… permíteme bailar contigo de esta forma – Con una sonrisa suave, empujó un poco a su hijo para molestarlo un poco – te aseguro que se bailar mejor que Rick
-Martha, será todo un honor para mí hacerlo – Acercándose a Martha, no pudo evitar reír ante la cara de su esposo. Podrían pasar años, pero esa mujer siempre sorprendería a Richard
-¿En serio madre? ¿Un traje? – no se sentía avergonzado, pero no se lo esperaba
-cállate tu Rick, soy actriz y Kate me dio el permiso desde mucho antes, así que no tienes voz
-dios – Viendo como su madre se llevaba a Kate para bailar, se rió junto a la mayoría de los invitados antes de sentir como tocaban su hombro - ¿Jim? – Sorprendido, vio rápidamente su vestimenta, gracias a dios llevaba el traje pulcro de la ceremonia o estaba seguro que le daría un ataque
-no quiero bailar contigo Rick, soy más conservador que tu madre – Mostrando una leve sonrisa, se encogió de hombros – pero si lo aceptas de un viejo como yo, me gustaría enseñarte beisbol… no pretendo suplantar a tu padre, pero es lo único que puedo ofrecerte
-¿También a pescar? – Sonriendo amplio, le dio la mano al hombre. Últimamente habían conversado más debido a que estaban preparando la boda, por lo que Jim se ganó su cariño rápidamente. Padre o no, era lo más cercano que tenía a una figura paterna y lo apreciaba– no tengo paciencia para eso, pero me gustaría aprender, quizás hasta enseñarle a Alexis
-por supuesto que sí, ya eres de la familia… además – Mirando como su hija se ría mientras bailaba con Martha, sonrió agradecido – si soportaste a mi hija, te prometo que puedes soportar una pequeña pesca… de hecho todo es posible
-lo escuchara ella, Jim… estoy seguro que tomaría acciones legales
-sería igual que Johanna, seria vilmente castigado e ignorado por una semana – Negando con la cabeza, no despegó sus ojos de ella – gracias por todo Richard, nos has hecho feliz a Johanna y a mí, de verdad lo has hecho
-la verdad Jim, Kate es quien ha logrado hacerme feliz a mí – Sin dudar de su acción, abrazó al hombre de manera familiar. Se sentía demasiado contento con todo lo que estaba viviendo ahora. Tanto por el sentimiento paternal como por la aceptación y su reciente matrimonio
-cuenta conmigo Rick, de hoy en adelante cuenta para todo conmigo
-muchas gracias, Jim y tú sabes que, en cualquier cosa, estaré feliz de ayudarte
-entonces empieza a trabajar, estoy viejo ya y quiero nietos a los cuales cuidar
Sin darle tiempo a responder, Jim se fue hasta donde estaba su hija acompañado de una leve risa que únicamente dejó intrigada a Kate. Por el contrario, Rick se quedó mirando todo con la boca abierta sin poder creérselo. Ya estaban "trabajando" en ello, y con muchas ganas debía admitir, pero nunca creyó que el hombre sería tan directo con respecto a ese tema. Definitivamente su esposa solo conocía una parte de su padre.
Negando con la cabeza, volvió a ver tanto al padre como a la hija sin dejar de sentirse enternecido. El tiempo que pasaban los dos juntos fue muy reducido en el pasado, mientras menos se veían era mejor para ellos, pero ahora parecía ser que habían vuelto a ser familia. No era que se creyera la razón de todo, pero se sentía orgulloso de saber que el renacer de los "Beckett" era gran parte gracias a él.
En esos momentos era cuando más orgulloso se sentía de no haber dejado de pelear por ella.
Sonriendo enternecido vio unos momentos como Jim y Kate bailaban ya sin llamar la atención, típico de familia Beckett. Por lo mismo, como típica familia Castle, Rick le extendió la mano a su madre con galantería sin preocuparle demasiado que ella aun llevara un traje. Si Martha deseaba seguir siendo su madre-padre, pues que lo fuera.
Él solo deseaba bailar con la mujer que lo estuvo acompañando todo ese tiempo. Sin ella nada de esto hubiera sido posible.
-te veo mucho más feliz que en mis anteriores matrimonios, madre – Danzando con extravagancia, le guiñó con un ojo – cualquiera diría que hasta prefieres a Kate que a mí, eso me dolería
-ohh~ no seas tonto hijo, tu sabes que te amo más que a nadie, al igual que Alexis – Bailando con la misma emoción de Rick, le dio un beso en la mejilla antes de mirar en dirección a Kate- es solo que me alegra que al fin la hayas encontrado, me refiero a la correcta
-yo también, me alegra que ella este aquí y que me haya escogido en vez de seguir buscando lo fácil – Dirigiendo su mirada a la mujer que ahora era su esposa, soltó un suspiro de enamorado – me hizo volverme más suave, pero no me quejo… estoy demasiado feliz para hacerlo
-la gente cambia y crece, era obvio que te iba a escoger si tú también cambiaste para bien, Cariño – Tomando de las mejillas a su hijo, le acarició suavemente con sus dedos – estoy orgullosa de ti Rick, siempre te lo digo, pero hoy más que nunca lo estoy
-no sé si siempre lo dices, pero me alegra escucharlo madre – Bromeando, frenó su baile extraño y llevó a su madre a una esquina para no interferir con los invitados que querían bailar o felicitar a la novia. Algunas personas también se acercaron a Rick, pero no les tomó mucha importancia, ya que ahora su única preocupación era su madre – realmente lo estoy
-espero que ustedes cuatro puedan formar una familia muy bonita, se lo merecen
-¿Cuatro? ¿Te estas excluyendo o no?
-claro que no, pero con él bebe que viene en camino necesitaran privacidad– Riéndose por lo rápido que Rick miró a Kate, negó con la cabeza – ella no lo sabe, aun no lo descubre querido
-claro… y tu si – Entrecerrando los ojos desconfiado, le dedicó una mirada de molestia y decepcionado. Él más que nadie quería tener un hijo con Kate y que su madre jugara así con sus sentimientos no lo encontraba justo – no me des eso sustos madre, tu más que nadie debería saber cuánto queremos a ese niño
-¿Se te olvida que somos una familia de adivinadores? Ella está esperando, hagan la prueba, yo sé que es así – Molesta por la desconfianza de su hijo, le dio un leve golpe en el hombro
-¿Qué sabes abue? – Riendo, Alexis los abrazó a los dos – yo también quiero bailar con mi papá, luego con Kate
-¿Saben que nos están viendo todos? – Preguntó divertido por la cara de quien se acercaba a ellos. Quizás la mayoría seguía pensando cómo es que Kate terminó envuelta en esa familia de locos, pero no importaba. Ella ya era de la familia
-pronto tendrás un hermanito Alexis – Ignorando a su hijo, se rió cuando la pelirroja boqueó sorprendida - ¿No estas feliz?
-¡Claro que sí! ¡Siempre he querido ser hermana mayor! – Mirando a su padre ilusionada, lo felicitó con besos en toda su mejilla - ¿Cuándo lo ibas a decir? No se le nota para nada ¿Kate será de esas madres?
-¿Qué tipo de madres? – Curioso, se dio cuenta de que eso no era lo verdaderamente importante en ese momento – son suposiciones de tu abuela, Alexis… Kate no está esperando – Negando con la cabeza, vio la decepción en los ojos de su hija por pocos segundos
-¿Suposiciones de adivina o de abuela? – Enarcando una ceja, la pequeña miró a su abuela mientras decía que eran de adivina– será genial cuando al fin ustedes se den cuenta de que están esperando~ debes decirle a Kate que se haga el test
-¡Alexis!
-¿Qué pasa aquí? – Llegando sin su padre, Kate se reunió con sus nuevos familiares sin dejar de sonreír – Rick, los chicos quieren sacarse una foto en la playa, los del grupo… te están esperando
-claro amor… y ustedes, silencio, no lo digan más – Amenazándolas para que no salieran con ninguna otra burrada, soltó un suspiro. Eso se estaba volviendo más difícil de lo que creía
-cuando vengas a confirmarlo espero un buen regalo, de compensación
-buena suerte Kate~ - Animada, Alexis movió su mano de un lado a otro despidiéndose de ambos, como si eso fuera chistoso
Cansado de las palabras de su madre e hija, Rick se llevó a Kate hasta la orilla del mar donde estaban los del grupo. Obviamente todos felicitaron a los recién casados con bromas y abrazos amistosos. Incluso la capitana Gates, quien seguía sin pasar del todo a Castle, se permitió darle sus más sinceras felicitaciones por estar con una mujer como Kate, aunque eso no negó que también le advirtiera de sus estupideces. No iba a dejar que Richard arruinara la vida de una detective tan buena como lo era Beckett.
Una vez terminaron de conversar sobre lo bueno que fue la ceremonia, Gates tomó la cámara y se ofreció a sacar la primera foto. No fue porque se sintiera excluida del grupo o incomoda, sino porque como capitana quería cumplir con la misión de fotografiar al mejor equipo de detective que tenía. Era una forma de decir lo feliz que se encontraba trabajando con Kevin, Javier, Kate y Richard. Sí, a él también lo había incluido en el grupo aun cuando nadie más se creyera que Gate pudiera hacerlo.
Teniendo un poco más de tiempo, le pidieron a otro invitado que les sacara una foto más general. En ella apareció Jenny, Kevin, Gates, Kate, Rick, Lanie y Javier antes de que una tercera foto, mucho más desordenada que las anteriores, tuviera que ser tomada por la intromisión de Alexis y Martha.
Cuando por fin permitieron a los recién casados tener un momento de privacidad a la orilla del mar, Richard no dudo en abrazar a su detective preferida por la espalda mientras veía la luna reflejada en el agua. Era un momento precioso, sobre todo si con quien la compartía era con Beckett y su exquisito perfume a cerezas inundando sus fosas nasales.
Cualquier enojo o molestia que hubiera sentido durante esa velada quedo fuera de juego por ese exquisito olor
-Lanie se ha puesto a bailar con Javi y no lo ha soltado hasta la foto, parece ser que entre ellos pasara algo muy pronto – Cerrando los ojos, Kate, apoyó su nuca en el pecho de Rick antes de soltar un suspiro de relajación – quizás ahora si quieran ir en serio en vez de seguir dando vueltas
-¿Paris no atrapó los ojos de Lanie? – Sorprendido, negó con la cabeza – Javi tiene que aprovechar
-ya sabes, Paris no es lo mágico, sino las personas que van allá
-entonces ¿Tú me hubieras seguido esperando aun si encuentras al hombre perfecto? – Enarcando una ceja, esperó a que ella le dijera cuan perfecto era
-no lo hubiera encontrado, lamentablemente para mi tu eres perfecto– Riéndose, sintió las manos de su pareja acariciar su cintura – cuidado con el vestido Rick
-que va, lo ocuparas una sola vez~- Besando su mejilla, cerró los ojos –me alegra que estemos aquí señora Katherine Castle
-bueno señor Richard Beckett – Disfrutando como él arrugaba la nariz, le acarició el cabello tanto como la posición se lo permitía– el sentimiento es mutuo, no existe ningún otro lugar en el que quiera estar
-hey… ¿Ahora postularas? – Ante el asentimiento de cabeza de ella, miró hacia arriba - ¿Podré seguir trabajando con ustedes una vez seas capitana? ¿No me hecharas cierto?
-¿Pensabas huir? Tengo sabido que no importa el capitán que se encuentre en la silla de la comisaria, siempre llaman los superiores para que tú te quedes trabajando
-sí, soy un mal necesario… además esa nueva información será muy útil para mis futuros libres
-lo sé, por eso aunque sea capitana no dejare el trabajo de campo
-y… ¿Cuándo lleguen los bebes?
-no han llegado Rick – Desviando la mirada molesta, arrugó el entrecejo. Ella era de las personas que querían las cosas ya, por lo que no encontraba razón de que en dos meses se le hiciera imposible el embarazo ¿Qué tan difícil tenia ser tener un bebe?
-recién comenzamos esto Kate, relájate… aunque – Llamando la atención de ella, le sonrió – podríamos probar a ver si sale positivo
-¿Si sabes que este vestido es difícil de quitar y poner? Tardare un mundo en volver a colocármelo como para que vuelva a salir negativo
-bueno yo no pensaba en eso – Llamando la atención de la detective, la giró para que se vieran frente a frente - ¿Qué pasaría si te lo quitaras – Jugando con el hombro descubierto de ella, le miró directamente a los ojos – probaras si funciona el test y jugáramos a algo? si quieres los dos desnudos, para que sea en igualdad de condiciones
-¿No prefieres jugar antes? La prueba puede esperar
-creo que no, no sé por qué pero puede que tengamos suerte hoy
-si lo dices así, tendremos suerte todos los días – Sorprendida por sus palabras, asintió con la cabeza un poco más confiada. Era increíble la manera en que la alentaba a confiar
Sin quitar la mirada del contrario, ambos iniciaron un beso lento y suave que solo se vio interrumpido por Alexis rogando porque ambos volvieran a la pista de baile, era el turno de ella para bailar con su nueva familia.
Cuando Kate se puso a bailar Alexis olvidándose completamente de su presencia, las palabras de su madre volvieron a retumbar en su mente. La sola idea de que su esposa estuviera embarazada le emociona a preguntarse diferentes cosas: ¿Qué pasaría si realmente estaban esperando? ¿Qué pasaría con el cargo de capitana? ¿Qué pasaría con ellos? Tenía demasiadas preguntas que contestar, aun así no se preocupó, tenía tiempo para todo.
-Rick, ven a bailar
-si papá, quiero hacerlo con los dos, como familia
-¿Qué pasaría si fuéramos cuatro bailando?
Riéndose, por la expresión confusa de Kate, se unió al baile sin explicar sus palabras. Ya pronto sabrían si fueron tres o cuatro personas bailando juntas como una familia
hasta aquí llegamos
una vez mas, gracias por los review, por tomarse el tiempo de leer y dejarme un comentario. no saben cuanto lo aprecio.
espero verlos pronto con mi otro fic.
sin mas que decir, me despido esperando sus comentarios.
se me cuidan, un beso y un abrazo
atte
Zack Engel~
