A la mañana siguiente, de camino a la escuela, Yuuri se acordó de algo.

Sacó su teléfono celular y mandó un mensaje al contacto que respondía al nombre de "King JJ" por pedido del mismo.

Buenos días, señor Jean.

¡JJ!

La respuesta inmediata llegó y Yuuri sonrió levemente.

¡Buenos tardes por aquí, pequeño Yuuri!

Buenas tardes, en ese caso.

Beka me pidió que le dijera "Si continúa mandándote mensajes, no pienso recibirlo cuando viaje a Moscú."

Oh...

¡Otababe es adorable!

Yuuri abrió mucho los ojos y casi se atragantó con su saliva.

¡OTABABE!

¡OTABABY!

¡ARGH!

O TABEK!

¡OTABEEEK!

Otabek, Otabek a secas.

¡Por favor no le digas que usé el apodo con el que lo llamo!

¡No te mandaré más mensajes!

Yuuri parpadeó y rio con suavidad.

Okey. No le diré.

¡OH, GRACIAS AL CIELO!

Que tenga buena tarde, señor.

¡Que me llames solo JJ!

Digo.

Ya no respondo.

Gracias, Yuuri.

Listo.

Es todo.

Un placer chatear contigo estas semanas.

Vale.

Y Yuuri tuvo que recordarle a Jean que ya no debía escribirle durante la hora del almuerzo. Y durante el resto de la semana.

La pareja de Beka era olvidadizo, pero divertido.