Hola a todos de nuevo. ^^

Espero no me maten por la tardanza, pero es que se me habian ocurrido tantas cosas que incluso comence a escribir ya algunas para mi proximo fic el cual pretendo publicar cuando termine este (cosa que creo que aun va a tardar ¬¬). Ahora vallamos a lo principal. ^^

juansorvolopotter:Hola, grax por el review y si, tienes razón, pero ten en cuenta que voldy a estado aumentando su poder y por lo tanto, tambien les a enseñado cosas nuevas a sus mortifagos. ^^

Nocturnal Depression:Hola, grax y tienes razón, nadie esperaba eso (al menos eso creo n_ñU), ojala k t agrade este cap., nos vemos, bye. ^^

Mary Shirou:Hola y grax por el consejo. Se k mi orto es pesima (creo k todos c han dado cuenta T__T) y mientras e escrito este fic, e ido procurando mejorarla, solo espero que no les importe mucho si c me va algo, es k en serio soy pesimo (bendito auto corrector del word n_ñU). Cheke tu comentario del blog y la verdad tengo k decirte que t agradesco mucho la recomendacion. Nunca crei k alguien lo recomendara y hablara así d mi fic. Gracias, espero k este cap. t guste, nos vemos, bye. ^^

Valblack:Grax por el review y no t preocupes, no me paso nada, toy bien ^^ y aki dejo el cap. nuevo k espero t guste, nos vemos, bye. ^^

Kaito Seishiro:Hola Kaito, aki dejo tu comida, espero t guste, nos vemos, bye. ^^

SAETA BLACK:Hola, me gusta tu fic, es muy bueno a mi parecer y gracias por lo d la orto (t digo Mary Shirou, todos se han dado cuenta T__T), c k apenas has leido el cap.2 y espero k pronto leas este, cuando así sea, creo k t gustara ver k e mejorado un poco mi redacción y la forma de escribir, ojala t agrade, nos vemos luego y bye, a y no mandare tu recomendacion mucho por allá, me agrada k me digan cuales son mis errores, así voy aprendiendo ^^, ahora si bye. ^^

Y bueno, como siempre, grax a todos los que leen mi fic y c dan tiempo d agregarlo a favoritos y alerta, eso me da mucho gusto, espero k este cap. les agrade, nos vemos, bye. ^^

Comencemos

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25.-Grandes Sorpresas

Los mortifagos observaban como su amo caminaba de un lado a otro en el salón de la mansión Riddle. Tenia como diez minutos que habían vuelto después del ataque a Hogwarts y Voldemort estaba muy callado, se notaba pensativo y los mortifagos sabían que también se encontraba molesto.

- ¿Por qué la hija de Potter habla Pársel? – pregunto a sus mortifagos.

- Por que es su hija, así que pudo heredar el don – contesto uno.

- Si, puede ser – admitió Voldemort –. Quiero que pongan a sus hijos a vigilar a todos los alumnos de Hogwarts, en especial a los Gryffindor les ordeno.

Todos los Mortifagos asintieron y de inmediato se retiraron del salón. Voldemort vio a uno y antes de que saliera lo llamo.

- Dolohov, espera – le dijo Voldemort – Tu iras a una misión especial, quiero que vallas a Albania. En este pergamino te pongo la información que quiero que consigas. No me falles o morirás – le dijo Voldemort con los ojos centellantes de ira.

Harry se encontraba en la misma situación. Pensaba en como podía ser posible que ella hablara Pársel. Se dijo que tal vez al estar cerca de el y sin que el se diera cuenta le transmitió el don, pero lo descarto, era imposible eso. No encontraba solución alguna. Todos en la sala lo miraban con curiosidad, no sabían que decir, era algo muy extraño lo que había pasado. De pronto apareció un hombre que salio por la puerta del despacho de Harry. El al reparar en la presencia del individuo, se apresuro a ir con el y juntos regresaron al despacho de Harry. Nadie de los presentes dijo nada, solo se limitaron a observar a ambos.

- ¿Te diste cuenta de lo que Sheila hizo? – pregunto Harry preocupado.

- Si y creo que es mejor que comencemos a ver esos recuerdos cuanto antes – le contesto el encapuchado que lo había acompañado el día anterior a ver los recuerdos.

- Tienes razón, prepárate para ver los siguientes – le dijo Harry y de inmediato se dirigió al armario donde ponía el pensadero y lo saco para después sacar la caja de madera con las botellitas que contenían los recuerdos. Vertió el frasquito que tenia el numero dos en romano y al instante la sustancia se arremolino y ambos se sumergieron en ellos.

Aparecieron en un pasillo del segundo piso el cual se encontraba vacío a excepción de dos personas. Se acercaron para ver mejor quienes eran y de inmediato las reconocieron. Se trataba de Tom Riddle y Rebecca Dumbledore, ambos estaban claramente contentos y felices. Rebecca mostraba una sonrisa radiante y Tom le correspondía con otra sonrisa igual. Harry pudo ver que en los ojos de Tom se reflejaba amor, algo que lo hizo que se sorprendiera mucho, ya que Lord Voldemort no creía en ese sentimiento.

- Buenas tardes chicos – dijo Dumbledore.

Ambos chicos dieron un respingo. Ninguno de los dos había visto llegar al profesor y Tom de inmediato tomo una actitud reservada y seria con el profesor de Transformaciones.

- Buenas tardes papa – contesto Rebecca un poco sorprendida aun.

- Buenas tardes profesor Dumbledore – contesto con seriedad Tom.

- ¿Y que hacen por aquí? ¿No deberían estar fuera con sus amigos? La tarde aun es muy bonita – les dijo el profesor.

- Veníamos entrando, solo que nos entretuvimos platicando – contesto la niña.

- Ya veo – dijo Dumbledore pensativo –. Dime Tom ¿Te fue muy difícil hacer la poción de los muertos en vida?, es muy difícil y tu lograste hacerla perfectamente – le pregunto Dumbledore.

- No profesor, fue fácil – dijo Tom con simpleza y al notar la forma de decirlo, agrego –. Además, con un profesor como el profesor Slughorn, es imposible no sacar lo mejor de uno – contesto el chico.

- Si, tienes razón. Horace es un gran profesor de pociones – afirmo Dumbledore con seriedad.

Harry noto que Dumbledore veía fijamente a Tom y este no le quitaba la vista. Supuso que Tom desafiaba a Dumbledore con Oclumancia. Dumbledore debió desistir y volteo a ver a su hija.

- Rebecca, quiero hablar con tigo a solas, ven a mi despacho – le dijo a la niña.

- En un momento papa, deja le digo algo a Tom y te alcanzo allá – le contesto ella y Dumbledore asintió para marchar rumbo a su despacho.

Ya en el despacho de Dumbledore, el espero a que Rebecca llegara. Unos minutos después tocaron a la puerta.

- Adelante – contesto Dumbledore.

- Con permiso papa – contesto Rebecca algo intranquila.

Ella espero de pie mientras Dumbledore leía unos pergaminos. Cuando Dumbledore por fin levanto la cabeza para observar a su hija, se dio cuenta de que ella se encontraba de pie frente a su escritorio.

- Perdona hija. Siéntate por favor – le indico el profesor con pena en el rostro.

- No te preocupes papa. Ya estoy acostumbrada a que siempre estés leyendo algo – le sonrío la niña mientras tomaba asiento frente al director.

El le devolvió la sonrisa, pero al instante se puso serio y la chica supo que vendría el interrogatorio que tanto esperaba desde hace semanas.

- Dime hija ¿Es cierto que tu y el joven Riddle están saliendo? – pregunto el profesor.

Harry y el encapuchado pudieron distinguir algo de frialdad en la voz de Dumbledore al preguntar esto a su hija.

- Así es papa, llevamos saliendo un mes. Hoy cumplimos el mes de ser novios – contesto la chica con entereza y orgullo.

- Eso quiere decir que fue en su primera salida a Hogsmeade – dijo el director más en afirmación que en pregunta.

- Si – contesto la chica y antes de que su padre hablara ella le dijo –. Se que Tom no te agrada papa, pero el es un buen chico y creo que el y yo estamos destinados a estar juntos – decía la chica con convicción e ilusión – Desde el primer día que lo conocí, supe que el era la persona que estaría destinada para mi. Que algún día, el y yo formaríamos parte de algo grande – dijo la niña con una voz que solo reflejaba amor puro.

Dumbledore no pudo evitar dibujar una gran sonrisa al oír a su hija hablar de ese modo tan puro. Después de unos momentos de observarla, cambio de nuevo su expresión por la de seriedad.

- Y es por ese sentimiento que me da pena pedirte esto – Rebecca de inmediato cambio su gran sonrisa por una expresión idéntica a la de su padre – quiero que dejes de verte con él joven Riddle – dijo Dumbledore sin dudarlo.

- No lo are – contesto la niña con seriedad y algo de furia en sus ojos – esta vez no te obedeceré padre. Lo siento – contesto la niña sin inmutarse ni cambiar la mirada de furia que se reflejaba en sus hermosos ojos.

- Ya veo, has tomado tu decisión – dijo Dumbledore y la niña asintió con la cabeza – Muy bien, en ese caso tendré que mandarte a Beauxbatons – dijo con resolución Dumbledore.

- ¡No puedes hacer eso! – grito la niña con desesperación.

- Si puedo y lo are – le contesto su padre.

- Si lo haces… no quiero volver a hablar con tigo – le dijo la niña y Dumbledore cambio su expresión seria por una de tristeza – Así es padre, es algo que jamás te podría perdonar. Si lo haces, olvida que tuviste hija – dijo con odio en cada palabra.

Dumbledore la miro fijamente a los ojos y supo que era verdad lo que decía. Coloco sus manos entrelazadas con los brazos apoyados en el escritorio y después de meditar un momento, le contesto.

- Aremos un trato, terminaras este año en Hogwarts y el próximo lo pasaras en Beauxbatons y si cuando termines tu cuarto año allá sigues sintiendo lo mismo por él y él siente lo mismo por ti, no me opondré a su relación – le propuso Dumbledore.

La niña lo miraba con odio y no apartaba los ojos de los de su padre. Después de unos dos minutos contesto:

- Aceptare y así te darás cuenta de lo que Tom me ama. Jamás podré amar a nadie como lo amo a el y estoy segura que el tampoco – le contesto la niña.

- Entonces esta hecho – dijo Dumbledore y dibujo una gran sonrisa en su rostro – Sabes, tu madre estaría sumamente orgullosa de la manera en que defiendes lo que amas – y una lagrima surco el rostro de Dumbledore.

Al ver esto, Rebecca se levanto de la silla de madera y rodeo el escritorio para poder abrazar a su padre y ella también derramo algunas lagrimas que escapaban de sus ojos.

- No llores papa, sabes que no me gusta verte llorar. Yo también la extraño aun que ya pasaron cinco años aun me duele mucho – y sin poder evitarlo, comenzó a llorar – no te odio papa, no quise decir eso, es solo que no comprendo el por que no quieres a Tom. Yo te amo papa y siempre lo are, perdóname – y la niña rompió en un llanto desconsolador al que Dumbledore se unió.

Harry no pudo sentir una gran tristeza al ver aquella escena. Al verlos, se veía reflejado a si mismo y a su pequeña hija, no pudo evitar darse cuenta de lo parecidos que eran Dumbledore y el y sintió aun mas cariño por él. Él encapuchado observo la escena sin decir nada y volteo a ver a Harry y supo de inmediato que Harry pensaba lo mismo que el. Ambos hombres tenían tanto en común que el encapuchado no pudo evitar una sonrisa triste por el hecho.

- Vámonos, creo que esto es todo el recuerdo – dijo Harry en el cual se notaban las lagrimas secas que había derramado por la escena.

Él encapuchado asintió y ambos volvieron al despacho de Harry. Ya ahí, Harry le indico al encapuchado que tomara asiento y Harry hizo lo mismo detrás de su escritorio.

- Creo que Dumbledore cometió un grabe error al hacer eso – dijo el encapuchado.

- Yo también lo creo. No tomo en cuenta los sentimientos de su hija ni los de Tom – decía Harry – Pude darme cuenta que Riddle en verdad estaba enamorado de Rebecca, el conoció el amor, no es como siempre dijo Dumbledore. Tom Riddle si conoció el amor, aun que creo que lo que hizo Dumbledore cambio muchas cosas y fueron esas decisiones que tomo, las que ayudaron a surgir a Lord Voldemort – decía Harry con seriedad.

- Si, creo que Dumbledore cometió el más grande error de todos. Es necesario ver el otro recuerdo para poder entender lo que sucedió – dijo el encapuchado.

Harry asintió y se levanto de su asiento, tomo la tercer botellita con recuerdos y la vertió en el pensadero. Los recuerdos se arremolinaron dentro y un segundo después, ambos hombres se sumergieron en ellos.

Ambos se encontraban en medio de una sala bastante lujosa. Lograron ver varios cuadros enmarcados en oro cerca de la chimenea, unos sillones muy lindos de terciopelo rojo y acabados en madera de color oscuro, un librero con varios libros que se notaban bastante antiguos. La sala estaba pintada de un color salmón muy bonito y en el techo una figura rectangular en Tirol, muy bella, el piso era de mármol blanco y reluciente, en medio de la sala había una mesita de centro que era de madera de roble, muy bonitamente acabada.

Harry y el encapuchado pudieron observar lo bella que era la sala y cuando Harry volteo a ver a la chimenea, encima de la pestaña que tenía esta, se encontraban unas fotos. Harry se acerco para verlas mejor y pudo ver claramente a las personas que salían en ellas. Se trataba de Dumbledore y Rebecca, ambos abrazados y felices, ella tendría en la foto unos diez años y saludaba a la cámara, en otra salían ellos dos y Rebecca se notaba mas grande, de unos doce años, pero en medio de ambas había una donde se encontraba Dumbledore junto a una mujer que tendría mas o menos la edad del profesor, pero a pesar de eso, se notaba que era una mujer muy bella. Ambos se encontraban parados unos junto al otro y Harry pudo ver en los ojos de aquellas fotos, que se tenían un gran amor. Después de un momento Harry se dio cuenta que en la foto, en los pies de ellos, se encontraba una niña de no menos de cuatro años, Harry la reconoció al instante, era Rebecca y se le veía muy contenta, mas que cuando Harry la había visto con Dumbledore, volteaba a ver a su padre y a la que Harry supuso que era su madre y ellos la voltearon a ver con grandes sonrisas y después se vieron entre ellos y se besaron con mucho amor. Harry vio como la niña se tapaba la boca y reía con alegría y picardía.

Harry y él encapuchado oyeron voces que se acercaban a la sala, se oía que era una plática acalorada, ya que casi gritaba una de ellas. Harry creyó reconocer una, al parecer eran tres personas. Después de unos segundos entraron a la sala y Harry pudo ver de quienes eran.

- No Albus, no estoy de acuerdo con esa decisión ¿Por qué mandarla a Beauxbatons?, si en Hogwarts puede recibir la mejor educación mágica del mundo y lo sabes – decía un hombre que era tan alto como Dumbledore y tenia los mismos ojos de este. Harry creyó verlo en otra parte.

- Ya te lo dije Aberforth, no pienso cambiar de opinión. Rebecca se ira a Beauxbatons y es mi ultima palabra – decía Dumbledore con paciencia.

- Eres un necio Albus. Siempre crees tener la razón y no es así, acepta que te equivocas como todos los demás – le dijo Aberforth.

- Lo acepto, pero esta vez no pienso cambiar de opinión con respecto a mi hija y aunque seas mi hermano, no voy a permitir que interfieras en mi decisión – contesto Dumbledore.

Harry se quedo pasmado, no sabía que Dumbledore tuviera un hermano. Volteo a ver al encapuchado y este le asintió, después volteo a ver de nuevo al hermano de Dumbledore y fue entonces cuando lo reconoció. Era el camarero de cabeza de puerco, el Pub de Hogsmeade.

- Albus – dijo el otro hombre que había entrado junto con ellos. Hasta ese momento Harry no se había percatado de una cosa. Aquel hombre se parecía mucho a el, excepto por los ojos, que eran muy parecidos a los de su padre – solo quiero que me digas la razón y no quiero evasivas. Siempre te quieres salir por la tangente – le dijo el hombre.

- Charlus, jamás ha sido mi intención mentirles – decía Dumbledore.

- Pero lo has hecho y varias veces – le dijo Aberforth.

- Muy bien, si tanto quieren saber la razón la diré – les dijo Dumbledore y ambos hombres pusieron suma atención – es por Tom Riddle – les dijo.

- ¿Y que tiene que ver Riddle? – pregunto Aberforth.

- Bueno, a mi me gustaría saber primero ¿quien es Tom Riddle? – pregunto Charlus.

- Es un joven mago que entro el mismo curso que Rebecca y es muy inteligente. Todos los profesores de Hogwarts lo tienen en alta estima y creen que llegara muy lejos. Además de que es muy amable y gentil – le decía Aberforth a Charlus – También es de Slytherin – termino Aberforth.

- Ya veo ¿Y por que no te agrada Albus? – pregunto Charlus.

- Yo fui el enviado para decirle que era mago – comenzó a relatar Dumbledore – pero la forma en que tomo las cosas me causo gran interés. Acepto todo al instante "sabia que era diferente" fue lo que me dijo en cuanto le conté que era mago. Me dijo que podía dañar a los que les hacían daño y al decirme esto, vi en sus ojos satisfacción, no pudo evitar sentirse poderoso, lo disfrutaba. También me contó que el podía hablar con las serpientes, que lo buscaban. Desde entonces decidí vigilarlo y creo que se ha dado cuenta. Cada vez que estoy junto a el, se pone serio y me ve con desafío, aun que lo intenta disimular – dijo Dumbledore.

- Así que es eso – contesto Aberforth –. Si lo pones de ese modo, creo que debería de cuidarlo más. Yo lo vigilare cuando este por Hogsmeade – le dijo su hermano.

Eso estaría bien Aberforth, pero creo que si en verdad estuviera tan mal el chico, ya habría mostrado algún indicio – decía Charlus –. Dime algo Albus ¿Cómo se comporta el chico cuando esta con Rebecca? – le pregunto.

- Hasta donde e visto, él chico la respeta mucho y siempre esta atento para ella y es eso lo que me confunde – dijo Dumbledore con seriedad.

- ¿Te confunde? ¿Por qué? – volvió a preguntar Charlus.

- Una vez cuando caminaba por un pasillo del tercer piso, alcance a oír la voz de Tom que decía "te he dicho que no quiero que vuelvas a meterte en mis asuntos, si lo haces, te juro que te pesara… sangre sucia inmundo", así que decidí hacer acto de presencia y en cuanto me vieron, todos saludaron con respeto y como siempre, el solo me miraba con recelo – dijo Dumbledore.

- Has dicho "todos" ¿Había más con el? – pregunto Aberforth.

- Si, eran unos tres chicos más los que lo acompañaban – contesto Dumbledore.

- ¿Y a quien amenazo? – pregunto Charlus.

- A un chico llamado Erick que es hijo de muggles y pertenece a Hufflepuff – contesto Dumbledore con aprensión.

- Entonces creo que cometes un grabe error Albus – le dijo Aberforth.

- Yo igual – lo secundo Charlus.

- ¿Por que? – pregunto el aludido.

- Me parece que gracias a Rebecca el chico se ha contenido – le dijo Aberforth.

- Lo mismo pienso. Me parece que el en verdad esta enamorado de ella y es por eso que se a controlado – le dijo Charlus – no pienso oponerme a tu decisión, pero ten en cuenta lo que te hemos dicho hoy. No cometas un error irreparable amigo – le dijo Charlus con seriedad.

- Lo tomare en cuenta – les contesto Dumbledore.

En eso, el timbre de la entrada sonó y unos segundos después entro a la sala Rebecca. Al entrar, tanto Harry como el encapuchado vieron en su mirada algo de tristeza, pero al ver a los visitantes, ella corrió hasta ellos gritándoles.

- ¡Tíos! – les llamaba la niña con una gran sonrisa - ¿Por qué no me dijeron que venían?, de haber sabido les preparo algo rico – dijo la niña feliz.

- ¿Como? ¿Ya sabes cocinar? – dijo Charlus – Albus ¿Por qué no me dijiste que ya sabia cocinar? – le pregunto Charlus al profesor.

- Ni yo lo sabia – contesto este divertido.

- Ya no se burlen, claro que le iba a decir a Tofty que cocinara en mi lugar por favor – dijo la niña con algo de vergüenza.

Los tres hombres rieron y a ellos se les unió Harry y el encapuchado.

- Ya decía yo que era muy bueno para ser verdad – dijo Charlus – Igual a tu madre. ¿Te he dicho que mi hermana tampoco sabía cocinar? – le pregunto a la niña y esta negó – Así es, no sabia cocinar, es por eso que busco un elfo domestico. Ella odiaba la esclavitud de los elfos, pero como no sabia cocinar y quería que tu papa comiera algo rico todos los días, decidió buscar uno – le dijo divertido su tío.

- Esa historia no la sabia. Fuiste muy tramposa mama – la niña volteo a ver un retrato que se encontraba justo arriba de la chimenea.

Harry no le había puesto atención hasta ese momento y vio a la mujer que se encontraba en el retrato. Era la misma mujer que había visto el las fotos, solo que en este, ella llevaba puesto un vestido azul celeste muy bonito, al puro estilo del siglo diecisiete, con collares y uno de ellos era un sol y una luna unidos y en medio de ambos se encontraban una esmeralda y un rubí. Era hermoso y muy fino, o por lo menos eso pensó Harry. La señora del retrato le sonrío a la niña y le guiño un ojo.

- Tío Aberforth ¿Por qué no te has casado de nuevo? – le pregunto la niña –. Así podrías darme un primo o prima para jugar – dijo Rebecca con una gran sonrisa.

Este comentario puso serios a Charlus y Dumbledore que voltearon a ver a Aberforth con tristeza.

- Para que quiero tener hijos si ya te tengo a ti – le contesto a la niña mientras la cargaba y le daba una vuelta en el aire –. Tu eres mi princesa y por ti aria cualquier cosa – le dijo a la niña mientras la bajaba y sin que ella se diera cuenta se limpio una lagrima que se le había escapado.

Esto no paso desapercibido para los otros cuatro hombres.

- Bueno Albus, creo que es mejor que me retire. No hay quien cuide el negocio, mientras estoy aquí lo cerré – dijo Aberforth.

- Lo comprendo hermano – esto sorprendió a Rebecca y Harry lo noto – cuídate y por favor, perdona – le dijo Dumbledore mientras le ponía una mano en el hombro.

- Descuida, lo se – le contesto este con una ligera sonrisa y dándole unas palmaditas en la mano.

Unos minutos después, Aberforth desapareció por la chimenea.

- Yo también me retiro Albus, debo revisar algunos asuntos de las acciones – le dijo Charlus y luego volteo a ver el cuadro de su hermana y dibujo una sonrisa alegre, pero Harry pudo notar que en los ojos se reflejaba melancolía – además Sheila me ve muy feo por contarle su secreto a su hija – y soltó una carcajada.

- Eres un tonto Charlus – le dijo el retrato mientras le sacaba la lengua y se hacia la ofendida.

- Y tu un basilisco – le contesto Charlus y el retrato le volvió a enseñar la lengua – te amo hermanita – y soltó de nuevo una sonrisa melancólica y una lagrima se le escapo.

El retrato también mostró una sonrisa melancólica mientras el se acercaba a la chimenea.

- Tío, ya quiero Primo, así que apúrate – le dijo divertida Rebecca.

- ¿Pues que crees tu? si no son empanadas de calabaza – le dijo divertido – nos vemos amor, cuídate mucho y cuida al viejo de tu padre, recuerda que ya no es el de antes – y le guiño un ojo mientras se desaparecía por la chimenea.

- Adiós, enano Potter – dijo el retrato de la hermana de Charlus con unas lagrimas en sus ojos mientras veía como desaparecía su hermano entre las llamas esmeraldas que distinguía por el reflejo de un espejo que se encontraba justo frente a la chimenea.