CAPITULO 25: Scorpius, Rose y… Albus
-Bonito espectáculo.
Scorpius empezó a respirar agitadamente, Rose se mantuvo quieta, sin soltar el brazo del slytherin. Chocar con esa oscura y fría mirada les hizo tiritar de miedo.
-Pro… profesor…
Marcus Flint se mantenía de pie, junto a ellos, luciendo una macabra sonrisa mientras se pasaba la mano por el mentón, regocijándose de lo que pensaba hacer con ellos
-No sé como explicaré este nuevo acontecimiento, muchachos, pero desde luego que no me quedaré sin hacer nada… - soltó una risa malévola.
Rose no supo qué decir. Por su mente se le cruzaron mil cosas: los gritos de sus padres, el encierro que Draco Malfoy le proporcionaría a su hijo para no verla... Ya no se ocultaban de la gente, eso les jugó una mala pasada, deberían haberse preocupado menos por Albus y más por el maldito profesor de pociones Marcus Flint, comparado con él, su primo era todo un ángel. De repente, muy lejos de sus pensamientos escuchó una leve súplica por parte de Scorpius.
-Por favor, profesor, no…
-¡Cállese, señor Malfoy! ¡5 puntos menos para slytherin! ¡Y otros 10 para Gryffindor por este escándalo! No os castigaré – su cruel sonrisa se dibujó de nuevo en su rostro – Eso lo dejaré en manos de vuestros padres. Ahora - Añadió mientras se alejaba del pasillo adoptando una postura menos burlona… -, id a clase, y, señor Malfoy, pásese por mi despacho después de la cena, alguien le estará esperando para ese entonces.
La negra capa de Marcus Flint ondeó cuando se dio la vuelta para caminar en dirección opuesta. Scorpius mantenía la vista desenfocada y la boca entreabierta, se tuvo que apoyar en la pared para no derrumbarse, pero finalmente cayó al suelo jadeando de la impresión. Rose se acercó hasta él, aquello no podría ser tan grave al fin y al cabo, ¿o para él sí? ¿Es que su padre no lo entendería? Se sentó junto a él y le apartó un mechón de pelo para ver sus ojos grises que permanecían asustadizos y con la mirada hacia la pared contraria del pasillo.
-¿Scorpius?
El chico dirigió su mirada hacia ella, ¿había escuchado bien? Después de toda su reconciliación y de las aclaraciones que se dieron en el bosque, aquella vez era la primera que le llamaba por su nombre.
-No te preocupes, todo saldrá bien…
-No… - el chico, temeroso, negó con la cabeza - Estamos perdidos, Rose.
La castaña no apartó el contacto visual, escuchar su nombre en sus labios le había producido tal placer que no dudó en abrazarle. El chico correspondió fríamente, no recuperado del todo a causa del impacto. Rose se apartó levemente de él, le acarició la cara con ambas manos recuperando de nuevo la cálida mirada de Scorpius.
-Estamos juntos en esto. Si ese estúpido profesor pretende arruinarnos con todo esto, está muy equivocado. Hemos avanzado, sabíamos a lo que nos enfrentábamos, no podemos echarnos atrás ahora…
-No es Flint lo que me preocupa – el chico ya se incorporó un poco más y apartó las manos de su cara con suavidad -. Es mi padre. Los tuyos no son como él, a lo mejor en un principio se imponen, pero el mío tiene poder, y mucho. No lo entenderá, nunca lo hará…
Rose meditó un poco.
-¿Lo negarás?
-No, claro que no; si no, no llegaríamos a ninguna parte, ¿no crees? – Rose sonrió con trsiteza.
Se miraron a los ojos un largo instante, se perdió en su mirada. Era la primera vez que los ojos del chico mostraban un terror tan agonizante que hasta Rose se asustó. Retiró sus manos de las de Scorpius y se sentó junto a él, apoyando la cabeza en el hombro de él. Se mantuvieron en silencio, asimilando todo lo que iba a pasar. Rose no tenía ni idea de lo que podía hacer Draco Malfoy, pero la reacción de Scorpius, que era quien tenía que conocerle mucho más que ella, le dio cierto temor que hizo cogerle la mano a su novio, instintivamente. El se la aceptó, la apretó contra la suya y luego se la llevó a sus labios para depositar en ella un dulce beso.
Llegó la hora en que ambos chicos tuvieron que separarse. No era el momento para perder el tiempo, debían estudiar los TIMOS, por mucho que les pesara separarse en esos instantes. Rose le deseó toda la suerte, ya que a lo mejor no se veían a la hora de almorzar. Le reforzó con otro beso y se marchó pensando en Lucy, Cloe y Luke, ya era hora de contarles todo. A pesar de que tenía miedo de que ellos la regañaran por salir con el slytherin, en el fondo sabía que la apoyarían, lo que no se esperaba para nada era que, al entrar en la sala común, viese a los tres chicos reunidos en torno a la chimenea.
Los saludó con un dejado "Hola" sin dejar de observarlos. Los tres permanecían sumisos en sus libros, así que lo soltó todo del tirón:
-Estoy saliendo con Malfoy.
Luke levantó la cabeza rápidamente, dirigiéndole una sorprendida mirada, Cloe fue la segunda en levantarla, pero lentamente, y sin observarla, su vista se fijó en el fuego que crepitaba, anonadada, asimilando la información. Lucy fue la única que no pareció sorprenderse. Sin levantar la vista de su libro, sonrió de lado.
-Ya me lo imaginaba. - Rose la miró con interés y sorpresa a causa de la inteligencia de la rubia. – Veamos… - dijo mirándola y acomodándose en el sofá, apoyando el libro sobre sus rodillas -. Era evidente que te veías a todas horas con alguien, ese alguien era Malfoy, está claro porque a él tampoco lo he visto por ninguna parte, sin contar con la historia que antecedía a todo lo vuestro. Además, esas excusas de no estudiar en la biblioteca y hacerlo en los terrenos no es propio de ti. Y, obviamente, no serías tan tonta de caer otra vez en el mismo juego de Malfoy después de lo que te dijo, está claro que tendría que haber algo más para que te siguieses viendo con él. Deberías saber que ya son 5 años siendo tu amiga, convivo contigo las 24 horas del día, te conozco como si fuera tu madre, Rose. A mí no me puedes engañar, ¿qué te creías?
La castaña sonrió dulcemente. Lucy, su dulce Lucy, estaba claro que eran las mejores amigas. Cloe siempre había estado un poco más distanciada, y sobre todo ahora que su tiempo lo ocupaba con Boone. Luke salió de su ensimismamiento, abrió la boca, la volvió a cerrar, cerró los ojos mientras levantaba el dedo señalando a Rose, giró la cabeza, abrió la boca otra vez, no le salían las palabras, solo balbuceaba…
-¿H-Has… H-has… dicho… que… que… Est-est-estás saliendo con… con… ¡oh dios! Estás saliendo en serio con Malfoy? ¿Me estás… dic-dic… diciendo que… sois… NOVIOS?
Rose se empezó a reír y Lucy observaba la escena divertida.
-Sí, Luke, te he dicho eso.
-¡Con razón se te veía tan feliz últimamente!
-Ese es otro dato que se me escapaba – observó Lucy.
La morena seguía sin habla, seguía mirando hacia la chimenea, con la boca abierta. Los 3 presentes se asustaron cuando, después de 15 minutos, la chica seguía sin decir absolutamente nada.
-¿Hola? ¿Cloe? – No respondía.
-¡CLOE! – Luke le dio con un cojín en la cara y la chica pareció salir del trance.
Se alborotó los pelos y miró a sus tres amigos.
-Vale, está bien, está bien, ya lo he asimilado… Scorpius y tú… novi… ¡AHHHHHHH!
Rose, Lucy y Luke retrocedieron sobre sus asientos cuando la chica se sacudió en un escalofrío con un grito.
-¿Qué te… ocurre?
-¡ES INCREIBLE! ¡HAS ATRAPADO A SCORPIUS MALFOY ENTRE TUS GARRAS, ROSE! ¿¡Te das cuenta de lo que eso significa!? – La morena se levantó y abrazó a su amiga frenéticamente - ¡Eres la diosa! ¡TIENES A UNO DE LOS CHICOS MÁS GUAPOS DE HOGWARTS COMO NOVIO!
Lucy y Luke se miraron con una cara de confusión mientras Rose reía y le daba palmaditas a su amiga en la espalda.
-¡Después de todas las peleas, después de lo mal que lo habéis pasado! ¡LO HABÉIS CONSEGUIDO! – Parecía que ahora lo que decía Cloe, tenía más sentido - ¡Vais a salir adelante, lo sé, os lo merecéis! ¡Te lo dije, Rose! ¡LOS QUE SE PELEAN SE DESEAN! ¡Y se quieren! ¡OH, SÍ! – la morena la volvió a abrazar sin ocultar su sonrisa.
-Sí, bueno… todo es felicidad, pero pronto se acabará.
-¿¡POR QUÉ!? – Preguntaron todos confusos.
Rose les contó el altercado con el profesor Flint. Después de que Cloe se tapara la boca con las manos, horrorizada y que Lucy y Luke pusieran cara de miedo, comenzó una mezcla de opiniones. Cloe decía que juntos tenían que luchar por su amor y que lo conseguirían, la visión de Luke era más realista y la de Lucy demasiado pesimista.
-¡Estoy agobiada, tengo muchísimo miedo! No sé qué pasará ahora… No tengo ni idea.
Luke se acercó hasta ella y la abrazó.
-Hombre, siempre está la opción de oponerse a todo…
-¿Y qué dirá su padre, su familia, la mía? ¡Diantres! Pensarán que estoy loca, estoy segura de que nunca nos dejarán en paz…
-Eso tenlo por seguro…
Cloe y Luke recriminaron a Lucy con una mirada para que no fuera tan directa. La chica alzó las manos a la altura de su cabeza para indicar que lo que había dicho no tenía ninguna maldad.
-Pues… yo creo que podréis conseguirlo, Rose. ¿Tus padres no ayudaron al suyo en la guerra final? Estoy segura de que les tendrá que devolver el favor y someterse a vuestros deseos.
-Sí, pero mi padre odia todo lo relacionado con la familia Malfoy. Él será el primero en oponerse, seguramente le dé una taquicardia o algo… - la chica suspiró desahogada.
-Quizás, pero él te quiere, y debe comprenderlo…
-Entonces esa misma regla de tres aplícala a Draco Malfoy. También querrá lo mejor para su hijo, ¿no? – observó Luke.
Pero el debate no dio tiempo a dar sus verdaderos frutos cuando Amelie y James se acercaron hasta ella y la apartaron de sus amigos para hablar a solas con ella. Se sentaron en dos sillas más aparte mientras James se quedaba de pie.
-¿No crees que debería estar Albus aquí también? – comentó James.
-Sí, ¿por qué no le avisas?
-De acuerdo.
Rose observaba la escena confusa y cuando el chico desapareció, escrutó a su prima con la mirada, intentando descifrar lo que pasaba.
-¿Qué pasa, Amelie?
-Aguarda…
James no llegaba y Rose se impacientaba, sin dejar de golpear la mesa con las yemas de sus dedos y haciendo constantes preguntas a la pelirroja. Por fin, llegó el chico, y no solo con Albus, sino también con Lily y Hugo, los tres se encontraban en la biblioteca, por suerte.
-Bueno… - Amelie se levantó del asiento y se lo cedió a Albus, cuya cara estaba igual de desconcertada que la de los demás.
La pelirroja se colocó junto a James mientras los dedos de sus manos se entrecruzaban nerviosamente. James tomó la palabra.
-Bueno, ya se lo hemos dicho a mis padres, a Ted y a Vic… cuando vinieron al partido de quidditch. Hasta ahora, no hemos encontrado el momento adecuado para decíroslo, y creímos que era ahora cuando…
-¿Puedes ir al grano, James? – le preguntó Rose impaciente.
James y Amelie enrojecieron cuando los dos dijeron a la vez:
-Estamos saliendo juntos.
Lily y Hugo se miraron mutuamente, Albus abrió mucho los ojos y Rose saltó de su asiento.
-¡NO! – Su gritó capturó la atención de todos los presentes de la sala.
Lucy, Luke, Cloe y Boone que había llegado con Albus y los demás, miraron a la familia sorprendidos. Rose se dio cuenta de que todos les miraban y bajó un poco el tono de voz. Amelie y James parecían asustados.
-Quiero decir… dios, no ¡NO! ¡No podéis! ¡Sois primos! – Exclamó pegando su rostro al de Amelie.
James se rascó la nuca con pesadez mientras fruncía el ceño, Amelie alejaba la cara de la de su prima, temerosa.
-Ya lo sabemos… - añadió James – Pero no nos importa… - Agarró a su novia de la cintura y la atrajo hasta él. Rose abrió mucho la boca, indignada y se volvió hacia su primo Albus.
-¿Y tú qué? ¿No dices nada?
-Pues… sí, son primos, pero supongo que… nosotros no somos nadie para decirles algo, ¿no? Eso deberán decidirlo mis padres y los suyos. – Rose volvió a abrir la boca ofendida, y le señaló con el dedo.
-¡Hipócrita! ¿Estás de acuerdo con su relación, y no de la mía con Malfoy? ¡Esto es el colmo, no hay quien te entienda! ¡No, no, no, no, no! – Gritó exasperada.
Amelie y James estaban sorprendidos, tanto por la reacción histérica de Rose como por la pasividad de Albus.
-¿Qué más te da a ti que los dos estemos juntos si no te hacemos ningún mal? –le recriminó la pelirroja. Rose le miró furiosa.
-¡Ha sido todo muy rápido, no es… creíble! ¡Lo vuestro no va enserio! ¡Es una locura! ¡Vuestra relación es imposible! ¿Por qué lucháis por algo que no puede ser?
James, por primera vez, pensó que Rose estaba completamente chalada y que era una auténtica idiota.
-¡No somos hermanos y podemos estar juntos! ¿Tanto te cuesta apoyarnos en esto? ¡Has estado conviviendo con nosotros, debes entenderlo, Rose, no seas estúpida! – la chica negó con la cabeza
-¡No, no, me niego! ¡Sería otro disgusto para la familia, y con el mío ya tienen suficiente, estáis locos!
-¿Otro disgusto? – preguntó Hugo que había permanecido mudo junto con Lily hasta ese momento.
-¡Sí! Estoy saliendo con Scorpius Malfoy.
-¿¡CÓMO!? – Albus se levantó de su asiento y se enfrentó a su prima - ¡Estás como una puta cabra! ¡No puedes estar hablando en serio!
James se apresuró a detener a su hermano, que parecía que de un momento a otro, iba a pegar a la castaña.
-¡Sí, lo estoy haciendo! ¡Y si a ti no te gusta, te aguantas! – se gritaban ofendidos y desenfrenadamente.
Amelie estaba perpleja. Lily y Hugo se habían levantado, asustados, y se habían puesto junto a ella.
-¡¿Es que nunca aprenderás?! ¡Maldita seas, Rose! ¡Te hará daño, vuestra relación no va a ser posible!
-¿Por qué le odias tanto?
-¡Porque es odioso, es un slytherin!
-¡Te recuerdo que tú podías haber entrado en esa casa! – dijo ella escupiendo las palabras - ¡No me vengas con cuentos de que esa casa es lo peor que le ha podido pasar al colegio! ¡Estás lleno de malditos prejuicios, Albus!
El moreno se soltó del abrazo de su hermano y empujó a Rose, la cual le miró con furia y subió decidida hasta su habitación.
-¡Es una egoísta, nunca pensé que pensara de esa manera! – se quejó Amelie sentándose en la silla.
James miraba a todos los que estaban en la sala común y no paraban de observarlos. Cloe y Lucy habían acudido a ver a Rose mientras que Luke y Boone contemplaban a Albus para ver si se acercaba y les contaba lo sucedido. Amelie levantó la cabeza e intercambió una mirada con Hugo y Lily.
-¿Y vosotros? ¿Qué pensáis?
-Si te decimos la verdad, ya lo sabíamos.
James levantó la cabeza y Amelie dio un brinco sobre su asiento.
-¿C-cómo?
-Obviamente… no os habéis ocultado mucho estas semanas. Después… me fijé en que papá te había dejado de enviar cartas y ni siquiera te mandaba saludos en las mías – reflexionó Lily.
James asentía como atontado. Albus no había abandonado todavía esa conversación y permanecía con la misma cara de sorpresa que su prima Amelie al ver que los pequeños habían sido mucho más inteligentes que ellos, o tal vez menos ignorantes.
-Desde la pelea con Alex, ningún hecho nos pasaba desapercibido… Tal vez vosotros estabais tan ocupados en tantas otras cosas que os habéis olvidado de ocultar vuestra relación… tan… complicada… al resto. – observó Hugo.
-Ahora todo el colegio lo sabe. Raro que Rose y tú no os hayáis enterado antes con los rumores que se oyen por los pasillos.
James se quedó en silencio durante unos instantes.
-¿Pelea con Alex?
Amelie tragó saliva y miró rápidamente a sus primos.
-¿No te acuerdas? – James negó la cabeza, confuso.
-Fue en el patio, James, te pe…
-¡No fue una pelea! – Intervino Amelie como pudo – Fue una discusión…
-¿¡Discusión!? ¡Por favor, Amelie, se pelearon por ti!
James se volvió hacia su novia y señaló con el pulgar a Hugo y a Lily.
-¿De qué están hablando?
-¡Nada, James, nada! – Amelie les dirigió una mirada recriminatoria a ambos y se llevó a James lejos de aquellos tres.
Albus se miró con su hermana y Hugo.
-¿No lo recuerda? – preguntó Lily
-Al parecer… no.
-Algo raro está pasando aquí – añadió el mayor de los tres. – A lo mejor ha sido un fallo de la operación, el recuerdo más reciente…
-Pero entonces…
-Hugo – el pelirrojo miró a la seria cara de su primo -… déjalo así… Es mucho mejor. Ya no habrá problemas…
-Pero entonces, ninguno de los recuerdos de Amelie, de Alex… tendrá sentido.
-Estoy segura de que Amelie se ha encargado ya de eso – después de un intenso silencio, volvió a añadir – Vámonos, Hugo. Creo que Albus debe seguir estudiando.
El moreno se despidió de los chicos que salían por el retrato de la Dama Gorda, cuchicheando como auténticas cacatúas. En ese momento, Luke y Boone se acercaron hasta su amigo.
-¿Estás bien, Al? –le preguntó Luke apoyando una mano en su espalda. El aludido asintió.
-¿Qué ha pasado?
-Veamos… - dijo Albus frotándose la frente con la mano y despejándose así el pelo de ella -. Amelie y James están saliendo… - apretó los puños con furia – Y Rose con… con… él, el estúpido de Malfoy, también están juntos.
Luke tragó saliva. Eso de ser tan amigos de dos que están peleados es muy duro. Apoyaba a Rose, pero también a Albus, cuyo odio que conservaba hacia el slytherin era mutuo. James vio de lejos a los tres amigos, supuso que estaban hablando de Scorpius y Rose, a pesar de las quejas que puso su novia para que no fuera, el chico se acercó hasta su hermano y se sentó junto a él.
-Bueno… - intervino Boone mirando a James, aceptándolo en la conversación – Piénsalo bien, es lo que ella quiere, son sus sentimientos, no los puedes cambiar, no tienes más remedio que aceptarlos.
OooooooOoooo
-¿Yo, Cloe? ¿Por qué tengo que ser yo la que tiene que aceptar sus sentimientos? ¡Que acepte él los míos! Si quiero estar con Malfoy, así lo haré.
oooooOOooo
-Si quiero odiar a Malfoy, así lo haré, no tendrá más remedio que aceptarlo.
-¿Tanto te cuesta… no odiarlo? Piensa por el bien de Rose. – le dijo James
OooooOoo
-¡No! Que el piense por el mío, Lucy. Yo no voy a ceder, ni mucho menos, ¿es que es tan difícil que lo entienda? ¡Joder! Tiene que apoyarme. Yo no puedo enfrentarme sola a toda mi familia. Él solo me está complicando las cosas, así no iré a ninguna parte. Y lo que más me duele es que le quiero con locura y no me puede entender.
OoooooOooo
-La quiero, y ella me quiere a mí, pero es que… es que… ¿Por qué tiene que ser él? ¿Por qué no uno de GRyffindor, Ravenclaw o Hufflepuff? ¡No, tenía que ser de Slytherin y encima MALFOY!
-Si te digo la verdad… él es el único slytherin que me parece diferente que puedes encontrar entre toda esa mugre.
-¿Diferente? ¡Sólo es un hipócrita más, Luke!
OoooooOoooo
-¡Es diferente! Debe verlo, además es que es Malfoy, no es ningún zoquete como todos los de su casa. ¡Es él, es únicamente, Malfoy!
-Entonces házselo entender.
OooooooOooo
-¿Cómo?
-Habla con ella – le propuso Luke -. Dile las razones de por qué le odias. Porque las tendrás, ¿no?
OooooOooo
Rose se quedó pensativa ante la pregunta que le hizo Lucy.
-Bueno… me gusta porque es diferente.
OooOoooo
-Es como todos los slytherins.
OoooooOooo
-Cariñoso
OoooOooo
-Frío y calculador
OoooooOooo
-Sincero conmigo.
Ooooo
-Mentiroso, hipócrita, embustero.
OooooOOoo
-Amable.
OoooOoo
-Desagradable.
OoooOoo
-Astuto
Ooooo
-Estúpido
OoooooOooo
-Es guapo, besa bien y me hace sentir cosas… inexplicables.
-Bueno… - dijo Cloe inclinando la cabeza convencida -. Son buenos argumentos, ahora solo tienes que decírselos a tu primo y que lo comprenda.
-Y si no lo hace, es que es tonto.
OoooOooo
-No es odio lo que sientes hacia él; sino, un instinto repulsivo que sientes hacia los de slytherin. – El aludido miró a Boone mientras se encogía de hombros.
-Entonces tengo que meditar…
-No, tienes que comprender a Rose, Al. Sea como sea, intenta entenderla.
El moreno asintió ante lo que le propuso su hermano. Y Boone y Luke se miraron mutuamente. James dio por terminada la conversación, los chicos querrían estar solos. Al menos, entre él, Boone y Luke habían dado a entender a Albus que se tranquilizara con respecto a ese tema. Golpeó la espalda de su hermano y ambos se sonrieron levemente.
-Si tanto te preocupas por ella, apoya su relación, porque ten por seguro que por tu reacción egoísta no los vas a separar. Incluso tienen pensado luchar contra papá y mamá y el estúpido de Draco Malfoy. Pero… si es más fácil para ti, pasa de todo, ¿ok?
El chico asintió con el ceño fruncido y James se retiró. Después de un largo silencio, una sonrisa traviesa se asomó en los labios de Boone
-¿Por qué no… nos despejamos un rato por el bosque?
-Tenemos que estudiar, los exámenes son dentro de tres semanas.
-No pasa nada, Luke. Vamos, quince minutos y volvemos.
-Siempre dices lo mismo, cuando al final se convierte en media hora. – Albus y Boone rieron ante el comentario del cantante.
A pesar de todo, aquellos dos siempre conseguían sacarle unas cuantas risas. Los tres amigos se levantaron y se encaminaron hacia el bosque prohibido en busca de unos minutos de nuevas aventuras.
ooooOooo
Scorpius acudió al despacho de Marcus Flint. Llamó dos veces a la puerta y escuchó la oscura voz del profesor dándole permiso para entrar. El chico se lo pensó antes de abrir, tembló un poco, sacudido por un escalofrío, pero finalmente se decidió y giró el pomo de la puerta. Lo primero que vio fue una silueta negra de espaldas, desdibujada contra las llamas de la chimenea que crepitaban por detrás del escritorio de donde la figura se apoyaba. Esta se dio la vuelta, haciendo ondear su capa. Draco Malfoy estaba allí, con el pelo engominado y peinado hacia atrás, dejando ver sus dos entradas. Los cuellos de la capa que le ocultaban su blanquecino cuello y su cara pálida y a la vez oscurecida por la poca luz de la habitación le hacían conservar el aspecto de un vampiro. Scorpius se cohibió ante su altanera presencia y se encogió un poco sobre sus propios hombros. El joven fijó su mirada en el escritorio, detrás de este se encontraba su profesor de pociones luciendo una macabra sonrisa, esperando disfrutar de la escena que acontecería.
El slytherin cerró la puerta tras de sí, y no le dio tiempo a contemplar otra vez a su padre cuando este se acercó hasta él con grandes zancadas, alzó la mano y estrelló una gran bofetada contra su mejilla derecha.
-Flint, déjanos solos, por favor.
El profesor sustituyó su siniestra sonrisa de regocijo a una dura expresión de asco. A su pesar, tuvo que abandonar su propio despacho y resignarse a que siempre había estado bajo las órdenes de Draco Malfoy. Pero, no satisfecho, se quedó espiando detrás de la puerta. Dentro, Scorpius se frotaba el cachete que estaba enrojecido. Draco Malfoy empezó a caminar de un lado a otro por el pequeño despacho.
-¡Imbécil! ¡Mi único hijo! ¡Saliendo con esa guarra! ¡Pobretona niña Weasley! – Se acercó otra vez hasta él mordiéndose tanto el labio de la furia que se hizo hasta daño. Le cogió de los hombros y lo sacudió - ¿En qué estabas pensando, estúpido? ¡WEASLEY! ¡WEASLEY! – gritó arrastrando cada palabra – Se dirigió hacia el escritorio y lo golpeó con el puño – Weasley… - susurró otra vez - ¡WEASLEY! ¡WEASLEY! –Descargó un rugido de furia y se volvió hacia su hijo - ¿¡Qué!? ¿No tienes nada que decir? ¿Qué explicarme? ¿Cómo? ¿Por qué me has hecho esto? ¿Por qué con una Gryffindor? ¡UNA WEASLEY, hija de la estúpida comadreja Ronald Weasley y del estúpido castor de Hermione Granger! ¡Asquerosa sabelotodo! ¡Esa zorra me lo ha arrebatado todo! - Avanzó hacia su hijo y, cuando le fue a dar otra bofetada, Scorpius le retuvo la mano. Draco se sacudió – ¿¡Lo saben ellos!? – El chico negó. - ¡Bien, entonces espero que estén de acuerdo conmigo por una única vez! ¡No! Esto debe ser una broma… - recapacitó de nuevo rascándose la frente – O es que… - una sonrisa maliciosa asomó por las comisuras de los labios - … ¿la has conquistado por medio de una apuesta… y no sientes nada por ella? – terminó con un toque de esperanza.
La insinuación le hizo avergonzarse tanto de su padre que perdió el miedo, estaba tan furioso por aquella humillación, que se olvidó del terror que sentía hacia su padre.
-No soy como tú. Eso deberías haberlo sabido ya, padre.
Draco frunció el ceño, arrugó la nariz, y apretó labios y puños conteniendo la ira.
-¡Miserable! – Le dio otra cachetada, pero Scorpius no se detuvo, era hora de hacerle frente.
-Me da igual lo que pienses de mí. No voy a cambiar, ni cambiaré mi relación por ella solo porque a ti te disguste. Seguiré saliendo con Rose Weasley, aunque ello signifique renunciar a toda mi herencia.
Draco Malfoy soltó otro alarido y le señaló con el dedo.
-¡Eso tenlo por seguro, niño! ¡Ya vendrás suplicándome de rodillas cuando ella te abandone por otro! ¡Y te arrepentirás de todo!
-¡Eso nunca pasará! Ella me corresponde, y siempre lo hará, estoy seguro, y si eso pasara, antes de arrastrarme ante un tirano como tú, haré uso de mi orgullo, al menos eso lo he heredado de ti, yo creo que esa es mi razón de estar en slytherin! ¡Pero desde luego no soy como tú, ni siquiera consideras lo que es mejor para mí!
Scorpius atacó con un toque moral y Draco pareció menos enfurecido, pero eso no mejoró las cosas, aunque, tal vez, sí una parte de la conversación.
-¡¿Cómo te atreves a decir que no quiero lo mejor para ti si precisamente de lo que te estoy previniendo es de una mala vida junto a esa WEasley?!
-¡No! Sabes perfectamente que siempre te has movido por tu egoísmo. Al fin y al cabo... has salido como el abuelo. No quieres que sea feliz junto a la chica que… quiero…
Scorpius se ruborizó, deteniéndose en esa palabra que no se había dado cuenta de su significado y valor hasta ese momento. La quería, sí, estaba seguro, porque si no, en ese momento, él no estaría peleando contra su padre, al que siempre le había dado la razón ciegamente. No, todo lo que estaba haciendo, era por ella. Draco se sentó en una silla, sofocado por el golpe que le había dado su único hijo, se quitó el sudor de la frente mientras que con la otra aferraba al apoyabrazos mullido y aterciopelado.
-Definitivamente ella te ha dado una pócima de amor. – Scorpius rió y su padre le observó con desagrado -. A mí no me hace ninguna gracia.
-Entonces llevaría tres años tomando pócimas de amor, incluso en vacaciones cuando no la veía.
Draco se levantó de un salto y abrió los ojos como platos mientras se sujetaba del pelo. Por primera vez desde que entró en esa habitación, Draco Malfoy aparecía despeinado.
-¿TRES AÑOS?
-Sí, bueno… - Scorpius se volvió a arrinconar – Tres años… me lleva gustando, siempre ha sido un sentimiento no correspondido, tú mejor que nadie deberías saber que siempre la he odiado hasta que…
-¡Basta! Esto se ha ido de mis manos… - Empezó a caminar de un lado a otro de la habitación – Es q-q-q-que… ¡ARG! – gruñó – ¡no lo entiendo! ¡NO LO ENTIENDO! ¿¡Qué he hecho mal!? - rugió agitando a su hijo por los hombros - Está bien – se detuvo cuando se serenó y le habló serio y con imponencia – Hablaré con sus padres, y con tu madre.
-¿Ella no lo sabe?
-Vine aquí en cuanto me enteré, ¡claro que no! – Scorpius sonrió para sí, seguramente su madre le haría entender a su padre todo el tema. - ¡FLINT! –La puerta se abrió urgentemente apareciendo por ella el profesor – Esta vez no quiero favoritismos en tus clases. A partir de ahora quiero que lo mantengas vigilado a todas las horas del día, y a ser posible, lejos de Rose Weasley. Si lo ves junto, réstale puntos… - una sonrisa macabra se asomó en los labios de ambos adultos – Siempre muchos más a Gryffindor, por supuesto.
Marcus Flint hizo una reverencia y Draco se dio la vuelta para dirigirse hacia la chimenea. Después de coger unos polvos flu y pronunciar "Al Ministerio", desapareció envuelto entre las verdes llamas. Scorpius se volvió hacia su profesor, le dirigió una mirada de asco y salió del despacho, no sin antes decirle:
-Me voy a dormir a la sala común ¿quiere cantarme una nana mientras lo hago?
-¡Esta vez no te aguantaré más insolencias, Malfoy! Una más y quedas castigado, ya has oído a tu padre, ¡no más faltas de respeto!
El chico bufó y salió pitando hacia el vestíbulo, no sin antes fijarse en que el profesor no le seguía. Subió las escaleras apresuradamente y se dirigió hasta la torre de Gryffindor. Se quedó fuera, esperando a que alguien entrara o saliese para que avisaran a Rose. Tenía que informarle de todo, contarle lo ocurrido. Estaba deseando verla, después de ese encuentro tan desafortunado, necesitaba su cariño. Iba a subir los últimos peldaños de escalera que le quedaban cuando escuchó unas risas provenientes de un piso más abajo: Potter, Ford y Pritchard venían riendo, como si sus vidas fueran felices y sin ningún problema por delante que los molestara, ni siquiera los odiosos TIMOS que estaban a la vuelta de la esquina. Cuando llegaron y miraron hacia el frente, sus risas se detuvieron.
Luke borró su sonrisa por una de temor, no hacia el slytherin, sino al problema que se avistaba acontecer entre él y su amigo. Albus estaba entre sus dos amigos, sus ojos chocaron con los de su enemigo, notando como Boone y Luke se miraban por detrás de su espalda. Scorpius no sabía qué hacer, presentía que iba a ver otro duelo más de los muchos que ya habían tenido a lo largo de esos 5 años.
-¿Qué haces aquí? –gruñó el gryffindor.
-Buscar a Rose – contestó sin tartamudear.
Albus pareció sorprendido al escuchar el nombre de su prima en sus labios por primera vez, pero, realmente, era lo obvio. El moreno, sin decir nada, se adelantó y entró por el retrato de la Dama gorda tras susurrar la contraseña. Boone le siguió mientras que un Luke y Scorpius se quedaban más rezagados. El rubio resopló y se dirigió al chico.
-¿Podrías avisarla tú de que estoy aquí, Pritchard?
El moreno lo miró lentamente, y tras fruncir el ceño asintió, no dio ni un paso más cuando el retrato se abrió de nuevo y por él, una chica de pelo castaño, corriendo, salió a abrazar a Scorpius desesperada. El slytherin le devolvió el abrazo mientras dirigía una mirada hacia dentro del cuadro, dándole tiempo a ver unos ojos verdes esmeraldas ocultos en la sombra. El rubio sonrió a esos ojos mientras sentía el cuerpo de la chica temblar de emoción entre sus brazos. Sintió como Luke se retiraba y los dejaba solos, lo agradeció. Ahora lo único y que más quería era estar con Rose.
La chica se retiró despacio, le cogió del rostro y lo empezó a besar por todos lados.
-¿Estás bien? – Añadió preocupada deteniéndose y mirándole a los ojos, los suyos estaban ligeramente brillantes – Estaba muy preocupada, no conseguía estudiar, Albus me ha avisado de que estabas aquí fuera.
-Nunca me esperaba esa reacción por parte de tu primo, la verdad.
-Con este gesto, ya me ha pedido perdón.
-Pues a mí no me parece bien, Pritchard te hubiera llamado también, solo era un gesto de… - pero ella le calló con un dedo en los labios.
-No me importa eso ahora, ¿cómo estás?
El chico se encogió de hombros mientras observaba los celestes ojos de la chica.
-Tenemos que vernos a escondidas, Flint me perseguirá a todas horas a partir de ahora. Debemos quedar en algún sitio, es más, estar aquí ya es peligroso, ven.
La cogió del brazo y la arrastró por las escaleras móviles hasta el séptimo piso, que estaba a un tramo de escalones de donde ellos estaban.
OOOooOOO
-¿Por qué has hecho eso? – le preguntó Luke desconcertado a un Albus que permanecía gruñón sentado en el sofá de la sala común.
-Bueno… me dijisteis que la entendiera, ¿no?
-Con eso… le has demostrado a Rose que la apoyas – dijo Boone con los ojos fijos en el moreno, el cual levantó el dedo chistándole.
-No, no, no, yo acepto su relación, pero no la apoyo. Si tienen un enfrentamiento con mis tíos yo no intervendré… no tengo ningún interés en decidirme por qué bando estar, aunque la verdad, estaría en el de mis tíos… pero Rose es mi prima, ¿no? Llevamos… 15 años juntos, la ayudaré sin meter cizaña cuando se lo diga a los demás.
Luke y Boone asintieron y después de un silencio no incómodo, el cantante se despidió de sus amigos porque tenía que ir a ensayar, Boone se fue a la biblioteca y Albus se quedó solo en la sala común. Con el libro de Transformaciones entre sus manos, apoyadas en el regazo. Suspiró y se escurrió un poco, haciendo que el uniforme se arrugara un poco y que su pelo, ya despeinado, quedara aún más alborotado al estar apoyado en el cojín del sofá. Resopló lentamente… mientras su mente se olvidaba de la asignatura de la rpofesora Patil y viajaba por los recovecos de sus recuerdos…
OooooooOOoo
FLASH BACK
-Adios, Al, -dijo Harry mientras su hijo le abrazaba-. No olvides que Hagrid te ha invitado a tomar el té el próximo viernes. No te metas en lios con Peeves. Nada de duelos con nadie hasta que hayas aprendido como hacerlo. Y no dejes que James se meta contigo.
-¿Y si acabo en Slytherin?
El susurro era solo para su padre, y Harry sabía que solo el momento de la partida podría haber obligado a Albys a revelar lo grande y sincero que era su temor.
Harry se agachó para que la cara de Albus estuviera ligeramente por encima de la suya. Solo Albus entre los tres hijos de Harry, había heredado los ojos de Lilly.
-Albus Severus, -dijo Harry quedamente, para que nadie más que Ginny pudiera oirle, y ella tenía suficiente tacto como para fingir que estaba escuchando a Rose, que ya estaba en el tren-, te pusimos ese nombre por dos directores de Hogwarts. Uno de ellos era un Slytherin y fue probablemente el hombre más valiente que nunca haya conocido.
-Pero y si...
-... entonces la Casa Slytherin habrá ganado un excelente estudiante, ¿verdad? A nosotros no nos importa, Al. Pero si a ti te importa tanto, podrás elegir Gryffindor en vez de Slytherin. El Sombrero Seleccionador toma en cuenta tu elección.
-¡De veras!
-Lo hizo en mi caso, -dijo Harry.
El tren empezó a moverse, y Harry caminó junto a él, observando la delgada cara de su hijo, ya sonrojada por la excitación. Harry siguió sonriendo y saludando, incluso aunque era un poco embarazoso, observando cómo su hijo se alejaba de él...
Albus se dio la vuelta en cuanto el tren dobló la esquina y perdió de vista a su padre. Aunque su consejo le había tranquilizado en parte, no pudo evitar cierto escalofrío al imaginarse en la fría sala común de Slytherin, de la que tanto su padre había hablado contando sus aventuras de pequeño, vistiendo de verde, luciendo una serpiente en su pecho y menos… convivir con aquel Scorpius Malfoy, que seguramente, sería igual que el dichoso de su padre…
-Albus… ¿vamos? – su prima Rose le tendió la mano y se la cogió.
Se internaron en un vagón que estaba vacío, quedándose ahí durante largas horas hasta que por él aparecieron sus primos. Primero llegaron James y Amelie, felices y contentos, diciéndoles que ojalá entraran en Gryffindor, aunque James le metía miedo a su hermano pequeño con amenazas de que pudiera pertenecer a la casa verde. Albus estaba temblando de rabia… y miedo. Lo peor que le podía pasar era que le destinaran a Slytherin. Tenía un terror supremo, un instinto repulsivo a pertenecer a esa casa y no sabía por qué. A lo mejor era por los muchos casos de magos que se han echado a perder y por las historias que contaba su tío Ron sobre Malfoy… Malfoy… Seguramente tendría que ser destinado hacia Slytherin.
-James… ya vale – le reprendió Victoire que entraba por el compartimento junto a Mark, el hijo mayor de Percy. – Si se enteraran tus padres, estoy segura de que ya habrías tenido un buen castigo.
-Sí, bueno, pero ellos no están aquí – refunfuñó mientras se desplomaba sobre uno de los asientos del vagón cruzándose de brazos.
-No te preocupes, Albus. Seguro que no irás a Slytherin.
-De todas formas, sabes que esa casa no es tan mala.
Mark, Victoire, Amelie y James miraron a Rose como si lo que acabara de decir fuera una locura. Albus no se dio cuenta de esas miradas, pero era perfectamente consciente de que aquella casa… estaba podrida.
El trayecto duró unas horas, y pronto, tuvieron que embarcarse en el bote, cruzar el lago mientras observaban las maravillosas luces que lucían aquel gran y antiguo castillo del que tanto sus padres y primos le habían hablado. Las mejillas de Rose y Albus estaban ardiendo a causa de la excitación. El algo tembló levemente, produciendo suaves ondas en la oscura agua. Rose encogió sus piernas por puro instinto.
-Es el calamar gigante… - murmuró Fred Jordan a su lado, entre asustado y curioso.
Entraron en el colegio, sin parar de observar a su alrededor: paredes, luces, velas, candelabros, antorchas… cuadros que se movían y hablaban. Todos estaban pendientes de los alumnos de nuevo ingreso.
De repente, un hombre muy, pero que muy bajito, de pelo canoso, nariz respingona, barriga pronunciada y con una túnica verde jaspeada se les presentó.
-Soy el profesor Flitchwick, subdirector del colegio de Hogwarts ¡Bienvenidos a todos! Ahora pasaréis a la ceremonia de selección.
-… ¿alguno sabe qué nos hará? – preguntó un chico moreno con rizos y ojos azules, temeroso. En ese momento, los dos primos, no se dieron cuenta de que aquel era Luke Pritchard.
Albus tiró de la manga de Rose y le susurró algo al oído, ignorando al pequeño profesor.
-… Mis padres me dijeron que había un sombrero… pero James dijo que habían cambiado la forma de seleccionar, Rosie – La castaña lo miró temerosa y ambos tragaron saliva.
-A mí me dijo James que también era algo doloroso…
-¿Te comentó otro detalle? – Rose negó con cara asustadiza.
-Solo dijo que a él le dolió mucho… una prueba o algo así y que por eso le destinaron a Gryffindor, porque soportó el dolor como un valiente. – Albus frunció el ceño.
-Entonces yo también seré valiente y soportaré el dolor que sea…
Pronto, se adentraron en el gran Comedor, notando que todas las miradas de los mayores se posaban en ellos. La selección, pronto empezó, y los chicos respiraron aliviados al ver que el sombrero seguía siendo el que seleccionaba a cada niño… Albus y Rose buscaban a James con la mirada, pero no lo encontraron, el nombre que dictó Flitchwick les sacó de su distracción.
-Malfoy Scorpius – Anunció el profesor Flitchwick con su característica voz de pito.
-Es el hijo de los Malfoy – le susurró Albus a Rose que contemplaba al chico mientras este subía al taburete para colocarse el sombrero.
El muchacho tenía la tez pálida y parecía muy nervioso. Sus ojos grises y casi transparentes se escondían débilmente bajo unos finos mechones rubios rebeldes. Era un poco más alto que Albus y la túnica le llegaba hasta los tobillos.
-¡Slytherin! – anunció el sombrero.
-¡Lo sabía! Como nos dijeron, todos los Malfoy van a parar a Slytherin.
-Pero… Albus, el sombrero ha tardado bastante en decidirse.
-Pero finalmente lo ha hecho… será mejor que le evitemos… - Rose asintió.
Cuando él mismo fue nombrado, subió por las escaleras, temeroso… Se sentó en el banquito y cerró los ojos fuertemente al sentir cómo el sombrero era colocado sobre su cabeza.
-¡já! – Albus dio un pequeño brinco – Otro Potter… ¿eres como tu padre, eh? Tranquilo, no tienes nada que ver con la casa de Slytherin. ¡GRYFFINDOR!
Albus sonrió y saltó del taburete para dirigirse hasta su mesa que aplaudía fuertemente. James Potter, que estaba ya en su segundo año despeinó a su hermano.
-¿Ha sido malo? ¿Te ha dicho algo de Slytherin?
-No – contestó Albus muy digno mientras miraba el resto de su generación.
Una vez que Rose también fue destinada a su casa y que la ceremonia hubo terminado, empezó la cena. En ella, conoció a Lucy, Cloe, Boone y Luke, entre otros. Cuando iban saliendo para dirigirse a sus respectivas salas comunes, siguiendo a los prefectos, perdió a su prima… se dio la vuelta para buscarla entre el barullo que se concentraba en la puerta, alumnos de Slytherin y Grryffindor se estaban mezclando… A lo lejos, vio una corta melena castaña.
-¡Rose! Venga, vamos – Albus, su primo, le agarró del brazo y la arrastró no sin antes fijarse con quien hablaba su prima. Cuando estuvieron solos en el vestíbulo y siguiendo a la fila le preguntó-: ¿Te ha hecho algo?
La castaña negó extrañada.
A Albus no le pasó desapercibido el detalle, si aquel inútil pretendía molestar a su prima, primero tendría que enfrentarse a él. No estaría dispuesto a que ningún slytherin se entrometiera en su vida, y menos aquel Malfoy, del que tanto su tío y su padre le habían hablado. A lo mejor, Rose era más inteligente que él, pero… a la hora de juzgar a la gente… siempre miraba el lado positivo, sin ver la parte oscura que se podía esconder en ella, en este caso a los integrantes de Slytherin.
FIN FLASH BACK
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Albus meditó sobre su forma de pensar. A lo mejor se había precipitado a la hora de juzgar a Malfoy. A lo mejor, tenía tanto miedo de pertenecer a esa casa que la crucificó para siempre, marcándola como una casa malvada y cruel, hipócrita, traidora y despótica, tachándola de todos los sentimientos que involucraban a los alumnos de esa casa, tachándolos de personas humanas. Se asustó por un momento… de ser una persona así, de pensamiento tan cerrado, incluso se le pasó por la cabeza que él mismo estaba siendo una persona racista… racista de los que pertenecen a Slytherin. Ese pensamiento le asustó se estaba convirtiendo en un slytherin, discriminando a cierto grupo de personas por ser como eran, por culpa de que el sombrero seleccionador les nombraran componentes de la casa verde
Eso le dio el empujón para que Scorpius y ella pudieran estar tranquilos sin su intervención. Se había pasado con Rose, y ahora lo reconocía. Quizás, Malfoy no fuera tan malo del todo… ¿o sí? Golpeó el cojín del sofá con impotencia, no sabía si se había equivocado… pero de lo que estaba seguro es que, al meditar sobre la pelea que tuvo con su primo, se dio cuenta de que había sido un egoísta, solo estaba molestando más a Rose y haciendo que ellos dos se unieran más, y contra él. Lo que menos quería es que su prima le dejara de hablar, la quería mucho, era como su hermana, su mejor amiga, le contaba todo, sabía que le apoyaba en todo. De todas formas, lo que ella quería era mucho. Aceptaría su relación con aquel slytherin, de acuerdo, pero no la apoyaría, de ninguna manera.
Algo en su interior, se lo impedía, cierta repulsión… y aún no sabía el por qué de ese sentimiento. Quizás… fuera por el miedo que sentía de pertenecer a esa casa, si aquello hubiera pasado… ¿qué hubiera sucedido entonces? ¿Sería amigo de Scorpius? ¿Qué dirían sus padres? Recordó a Severus Snape, Harry le había hablado muy bien de él… le tranquilizó diciendo que era el hombre más valiente que jamás había conocido, y se acordó de Scorpius… el muchacho estaba siendo valiente… se estaba enfrentando a su familia por el amor que sentía hacia Rose… Albus sonrió, a lo mejor… no era tan malo después de todo, Respiró un poco más aliviado. Debería reprimir ese instinto, aceptaría a Scorpius, sí… lo aceptaría por Rose y por su felicidad. A lo mejor… ellos dos estaban destinados, desde el día que se conocieron.
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Mientras, ella le pedía explicaciones de lo sucedido, pero Scorpius no hablaba, le chistaba, temeroso de que fueran encontrados. Se escondían en cada esquina, asomando la cabeza antes que su cuerpo para ver si por aquellos sitios había alguien rondando. A Rose le parecía absurda aquella situación pero Scorpius tomó todas las precauciones a pesar de sus protestas, hasta que por fin, entre recovecos y pasillos, encontraron la Sala de los Menesteres. Tras pensar en una habitación cómoda, ambos chicos entraron y respiraron aliviados cuando cerraron la puerta tras de sí. El rubio estiró sus articulaciones mientras notaba la mirada interrogativa de su novia.
-¿A qué viene todo esto?
-A lo que ya te he dicho.
-¿Cómo te va a estar persiguiendo a todas horas? ¡Flint tendrá cosas que hacer!
-Bueno, pues me perseguirá las horas que yo tenga libre para poder verte, - le explicó con un deje de impaciencia en su voz - y no nos podemos encontrar en los pasillo así como así. Nos quitarán puntos, nos castigarán o lo que sea, pero no quiero más problemas… Aunque tengamos que tomar estas medidas – dijo colocándose delante de ella y cogiéndole las manos -, prefiero verte antes que no hacerlo, ¿está bien?
La chica asintió, conmovida por sus palabras. Después de un silencio en que los dos se dedicaron a mirarse a los ojos, se besaron. Se besaron como si ese beso fuera el último. Scorpius abrazaba a Rose con fuerza, temiendo que si no lo hacía, ella se iría, para siempre. Mientras tanto, la gryffindor, que saboreaba los dulces y fríos labios del chico, su mente estaba lejos, pensando en cómo habían ido a parar a aquella situación. Estaba claro que su relación había avanzado mucho más de la cuenta. Cinco años odiándose, cuatro mirándose, tres atrayéndose, dos buscando una excusa para estar cerca, un año para pelear sin motivos, 8 meses besándose, 6 meses jugando sin saber el peligro que eso acontecía, 4 meses preocupándose por el otro, 2 meses de celos, 1 semana de novios… 1 día luchando por su amor, aquello parecía un cuento de hadas.
Se separaron con delicadeza, sin alejarse de los labios del otro. El chico puso el flequillo de ella por detrás de la pequeña oreja y le dio un pequeño beso en la nariz. Rose se rió con los ojos cerrados mientras él la observaba divertido, hasta que, sin previo aviso, el chico la levantó y la colocó sobre sus hombros a pesar de sus protestas y de los golpes que ella le daba y la soltó en la cama que había en la Sala, empezando a hacerle cosquillas. La risa de Rose alegraba los oídos de Scorpius, que también, sin parar de reír se desplomó junto a ella y la abrazó. La castaña apoyó la cabeza sobre su pecho y agarró la suave mano de él. Notaba cómo el chico le hacía delicadas cosquillas en el pelo. Ambos permanecían con los ojos cerrados disfrutando del momento…
-Mañana es sábado, ¿no?
-Sí… - contestó ella adormilada – Por la noche es el concierto…
-Rose…
-¿Humm? – el chico sonrió ante la capacidad de sueño de la chica.
-¿Dormirías aquí conmigo esta noche?
Rose levantó la cabeza y lo miró un poco asustada. Scorpius le sonrió y le acarició la mejilla con suavidad.
-Solo dormir…
Le dio un pequeño beso en los labios y ella asintió, sofocada por el cariño que él le daba. Adoptó la postura de antes y poco a poco, el sueño les fue atrapando…
Scorpius se despertó en mitad de la noche, notando los breves escalofríos que recorrían el cuerpo de la chica. Perezoso, se levantó son cuidado de no despertarla. Abrió la cama y miró a la gryffindor. Hasta ese momento no se dio cuenta de la postura tan incómoda en que estaban durmiendo: En mitad de la cama, sin poder recoger los pies, sin arroparse y con los zapatos puestos. Estaban tan sumidos el uno en el otro que, al parecer, la comodidad era lo menos importante. Se acercó hasta Rose, la atrapó entre sus brazos, como si fuera una princesa, ella lanzó un débil gemido al notar que era transportada, pero apoyó la cabeza en el hombro de él y siguió descansando. Scorpius la metió dentro de las sábanas, no sin antes quitarle los zapatos del uniforme, y la arropó. Después de observarla un rato, sumido en una especie de trance y contemplando lo hermosa que a él le parecía, él la siguió, estrechándola entre sus brazos. Le besó la frente, cerró los ojos y murmuró:
-No sabes lo increíblemente feliz que soy ahora… Buenas noches, Rose…
Rose sonrió, no sabía si era un sueño… en tal caso… respondió como pudo:
-Buenas noches, Scorpius…
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Continuará:
Princesa Gryffindor: Jeje, si te gusto lo de antes con Rose y Scorpius creo que en este capitulo te van a gustar mas jiji, Gracias por comentaaaar y siento la tardanza!
Natys: Muchas gracias, me alegro de que te gustara la escena de Amelie y James, la verdad es una de las que mas me gusto, jeje... En cuanto a Rpse y Scor... ya sabes quien los descubri jeje Besitos y siento haberme retrasadoo
Jos Back: Vaya... aqui hay mucho apra contestarte. Para empezar, mil gracias por la critica, me encantan las constructivas para q me enseñes... pero bueno,me voy a justificar ^^:
La verdad es que hay demasiados personajes nuevos y entiendo que eso líe las cosas, pero bueno hay que tener en cuenta que son otra generacion y que hay nuevas caras... si te refieres a la historia de Gusdrish me parecio interesante para expnerla porque leugo creo que va a ser un poco más importante ^^ Lo de las canciones... ya sé que es absurdo leerlas, es más yo misma si fuera una lectora las pasaría pero esq... la idea de crear un grupo me cautivo tanto que cuando escuxo las canciones me imagino a The Charmed Lions cantandolas y no puedo evitar escribirlo para imaginármelo... pero eso es algo mío... una obsesion tal vez. Lo siento pero creo que las seguire poniendo, me gusta demasiado como para suprimirlo.
Lo del colegio.. homrbe, es parte de la historia, TIMOS, Aparicion... si no lo incluyo me parece q es como si no estuvieran en Hogwarts, y lo de la magia... es verdad hay poca... intentare cambiarlo! ^^
A lo que sí te gustó: Muchas gracias, la verdad que lo de la "visión casi cinematografica" me ha subido la moral jaja. La pareja Amelie y James me encanta, la verdad... creo que estan muy bien personalizados, tanto ellos solos como pareja ^^ Rose y Scorpius... la verdad es que no tienen nada que ver con los otros dos... tan solo estan empezando, pero aun asi, no creo que nunca sean como los otros dos fogosos
Jajaja, lo del "joder" no me di cuenta, espero no haber cometido otro de estos errores con la bronca que le echa Draco a Scorp pero bueno... Como dices, es inevitable que se escriban regionalismos ^^
Muchisimas gracias por tu critica y espero que te guste el resto que queda del fic!!
Sol: Jejeje, me alegro de que te gustara!! Pero a lo mejor este capitulo te gusta mas, ya se desvela por fin todo. Y desde luego el cómo se concoen Scor y Rose sí.. la frase es... "Tan ellos..." jaja En cuanto a Alex... al fin y al cabo, con lo testaruda q es Amelie... la conoce mucho como apra saber q no se va a dar x vencida en descubrir que pasaba y decidio contarselo. Al fin y al cabo, es una de las personas que mas quiere y con la que tiene mas confianza ^^ Espero que se resuelva el problema de Lola o Lía!! un besooooo enrme y gracias x comentar!
Maria: Jajaja, no, no fue Draco, pero al fin y al cabo, fue como si lo fuera... Se ha enterado igualmente! Me alegrod e que te gustara
MakiMalfoy:Perdoooname la tardanza, es que... se me está atrasando el proximo capitulo porque no sé como seguirlo!! Jaja, pero bueno, ahi tienes tu cpaitulo, espero que te guste el cpaitulo, Rose y Scorpius y los demás jaja Gracias y un beso!! ^^
