Disclaimer: los personajes pertenecen a Stephanie Meyer y la historia es de pattyrose, yo solo la traduzco.
Canción recomendada por la autora: Full Moon- The Black Ghosts (de la banda sonora de Crepúsculo).
Capítulo 24 - Sobre el río y a través de las maderas
EPOV
Habían unos diez grados en Nueva York, el cielo despejado y un sol poniente cuando salimos del JFK. El crepúsculo se reunió con nosotros en el avión, el azul del cielo dio paso a rayas de color rojo, dorado y naranja, todas fusionándose entre sí, como manchas en un lienzo en blanco. Maddie, sentada entre Bella y yo, miraba por la pequeña ventana, encantada con el juego de colores bailando en el cielo, antes de que apareciera la completa oscuridad. Con nada más que ver, cerró la ventana y se volvió hacia la pantalla del televisor personal frente a ella para jugar a videojuegos por un rato, antes de pasar a los dibujos animados. Luego se comió su Salmón Alaska con arroz, jugó con su Crème Brulee y, por último, con su pequeño estómago lleno y su mente cansada, se quedó dormida cómodamente tendida entre nosotros.
Cinco horas después de despegar, el 737 hizo su descenso a Seattle. En algún momento durante el vuelo al oeste, el cielo despejado había dado paso al más oscuro, con nubes grises y una lluvia constante, incluso nos saludó desde los grandes ventanales del aeropuerto mientras nos dirigíamos hacia otro vuelo a un pequeño pueblo al norte de Seattle llamado Port Angeles. Gotas grandes caían sobre las ventanas del avión con insistencia. Una hora más tarde estábamos esperando las maletas mientras daban su vuelta en el carrusel del equipaje.
Yo había estado tranquilo y relajado a lo largo de los dos vuelos, viendo a Maddie disfrutar de la primera clase y luego dormir cómodamente, y hablar con Bella. Pero una vez que tuvimos nuestro equipaje y ella empezó a agitarse violentamente hacia un hombre de pelo oscuro, ligeramente barbudo, de mediana estatura y con un uniforme de policía, mi pulso se aceleró como el de un caballo en las pistas de carreras.
"¡Papá!", gritó, dando unos cuantos pasos rápidos hacia el hombre con una sonrisa y una expresión constante en su rostro. Ella lo alcanzó y le dio un rápido abrazo, que él le regresó con un brazo. Caminé hacia ellos lentamente, Maddie dormía en mis brazos.
"Bienvenida a casa, Bells", dijo sin alterarse, pero detecté una nota obvia de alegría en su voz.
Bella dio un paso hacia atrás y miró a su padre otra vez. "Te ves bien Charlie".
Apartó los ojos de ella, una pizca de colorante rojo se puso en sus mejillas sin afeitar. "Eso dices tú", respondió él en voz baja. Sus ojos viajaron a donde yo estaba detrás de Bella, cogiendo a su nieta.
Bella miró de su padre a mí rápidamente. "Papá, este es Edward", dijo con una voz ligeramente temblorosa. "Edward, este es mi padre, Charlie Swan".
Extendí mi mano libre para dársela. "Encantado de conocerle, señor".
Me tomó la mano y le dio una sacudida firme, mirándome como si estuviera tratando duramente de no ponerme contra el suelo y cachearme. Mi corazón empezó a golpear fuerte en mi pecho. Tenía los ojos de Bella, o más bien, Bella tenía sus ojos, y al igual que la primera vez que ella me miró, me dio la sensación de que los suyos podían ver a través de mí. Iba a ser un fin de semana laaargo.
"Sí, encantado de conocerte también", dijo al fin entre dientes.
Sus ojos se movieron al paquete de dormir en mis brazos, y así, su comportamiento cambió todo. La expresión escrutadora se había ido y sus ojos se encendieron como un árbol de Navidad, transformando su rostro. Detrás de la barba, Charlie era todavía un hombre joven, y ahora podía ver el parecido entre él y su hija.
"¡Ahí está mi nieta!", prácticamente tarareó.
"Está dormida", sonreí en voz baja. "Ha sido un viaje muy largo para ella".
Hizo caso omiso de esa parte de la información y extendió sus brazos para cogerla con cuidado. Dudé por una fracción de segundo antes de soltar mis manos y dejar que se la llevara de mí, su pequeño cuerpo inerte se movió por la sorpresa del cambio entre mí y su abuelo. Él la apartó de él durante dos segundos para mirarla, antes de poner su cabeza sobre sus hombros.
"Hey Maddie Mo", cantó él. "¿Demasiado cansada para saludar a tu abuelo?". Ni siquiera se movió. Se rió entre dientes. "Oh eso está bien. Tenemos todo el fin de semana para ponernos al día".
Parecía que volvía a mirar entre Bella y yo. "¿Tenéis todo vuestro equipaje?"
"Sí, papá", contestó Bella. Yo asentí con la cabeza.
"Bien entonces. Ten cuidado con eso, Edward, y vamos, tenemos otro paseo de una hora por delante", dijo dándose la vuelta y dirigiéndose hacia las puertas correderas de cristal.
Bella se volvió hacia mí y se inclinó para recoger una de las bolsas.
"Ni se te ocurra tocarlas a menos que quieras que me dispare", le susurré, recogiendo las bolsas y caminado con ella hacia la puerta.
Ella se rió con ganas. "Oh, vamos, no ha sido tan malo. Y de todos modos, ha dejado su arma en casa", dijo con una sonrisa torcida. Salimos del aeropuerto juntos.
El paseo de una hora por la lluviosa ciudad de Forks fue... lento, por decir lo menos. Bella y su padre se pusieron al día rápido en la primera mitad o menos del paseo en coche, algo de información sobre sus amigos: Sam y Emily acababan de tener su segundo bebé, Leah estaba pensando en ir a la escuela veterinaria, aunque ella no quería dejar su trabajo en el garaje, Seth estaba en su último año de universidad y saliendo con una chica nueva en una ciudad llamada Hoquiam. Las conversaciones eran breves y concretas, y ambos parecían muy a gusto con eso.
"¿Cómo va el trabajo?". Preguntó Bella.
"Con trabajo", respondió. "Borrachos madereros, animales salvajes, excesos de velocidad en la lluvia, lo de siempre".
"¿Vas con cuidado?"
"Siempre, Bells".
Bella asintió con la cabeza. "¿Comes bien?"
"Lo mejor que puedo si no estás tú", le sonrió a ella mirándola de reojo. "Pero ya sabes, Sue Clearwater me trae unas pocas de cosas todos los días".
Bella asintió de nuevo.
"¿El pescado es bueno para ti?"
"Siempre lo es", respondió.
Luego fue su turno.
"¿Cómo vas en el trabajo?"
"Bastante bien. Estoy trabajando en algunas cuentas interesantes".
"¿Cómo está el apartamento? ¿Te han aclarado finalmente la tubería de ese súper edificio?"
"En realidad, Edward la aclaró por mí".
Los ojos de Charlie se fueron a mí desde el espejo retrovisor, y de repente me estaba acordando de los eufemismos de Emmett sobre limpiar las tuberías y sobre mis actividades con Bella el último par de noches. Mi cara ardía tan caliente como un radiador, y esta vez yo estaba seguro de que Charlie podría ver a través de mí. Sí, yo había limpiado la tubería de su hija muy bien.
Pensé haberlo visto sonreír. "¿Eres bueno con las tuberías?", preguntó Charlie.
"Uh, puedo manejarlo bastante bien, supongo".
"Mmm", murmuró, mirando hacia adelante una vez más.
"Edward es muy bueno en muchas cosas", agregó Bella, sonriéndome y apretándome la mano.
Por supuesto, los ojos de Charlie se arrastraron de vuelta a mí al oír eso.
"Sí, supongo que allí los crían muy bien", dijo con sus ojos clavados en mí. "¿Mi nieta me ha dicho que pescas?"
Eché un vistazo a Bella rápidamente, pero ella se encogió de hombros, al parecer, tan sorprendida como yo.
"Sí, señor. Mi familia tiene un yate que nos gusta tomar con bastante regularidad". Y entonces sentí que me tenía que patear a mí mismo por cómo de pomposo había sonado eso.
"Mmm", murmuró Charlie de nuevo. "Bueno, yo no tengo un yate ni nada, pero tengo un pequeño barco que hace el trabajo bastante bien".
Oh, mierda, gemí para mí mismo. Buena manera de ganar puntos, Cullen, menospreciando el barco del hombre.
"Oh, yo no quería decir… quiero decir, estoy seguro que su pequeño barco está bien. Es decir, la embarcación ni siquiera es mía, es de mi padre".
Bella apretó mi mano con fuerza otra vez. La miré rápidamente y ella sacudió su cabeza dándome una sonrisa alentadora. Respiré profundamente y cerré la boca.
Charlie cambió de tema.
"¿Vas con cuidado allí, Bells?", le preguntó con seriedad. "¿Cierras la puerta por la noche y todo eso?"
Bella suspiró. "Sí, jefe. Cierro la puerta por la noche".
"No me hables en ese tono. ¿Sabes cuál es la tasa de criminalidad en Brooklyn?".
"Charlie, no es que estuviéramos viviendo en una zona de guerra", respondió secamente Bella. "Y tú y Jake me recordáis bastante a menudo la tasa de criminalidad en Brooklyn. Créeme, no la he olvidado".
"En realidad, señor", la corté, "la tasa de criminalidad en Brooklyn es inferior a la media nacional". Recordé vagamente a Alice diciéndonoslo todo antes de trasladarse a Brooklyn.
Pero al parecer eso no fue lo que Charlie había querido escuchar. Me miró a través del retrovisor. Sí, yo estaba bastante seguro de que eso fue un deslumbramiento.
"En realidad, Edward", dijo en un tono mesurado, "si das una mirada más cercana a las tasas de delitos denunciados, verás que los delitos contra la propiedad de Brooklyn son ligeramente inferiores a la media nacional. Sin embargo, los delitos violentos, son los que me preocupan, son mayores que el promedio nacional".
Santa puta mierda. Yo estaba siendo golpeado aquí y ni siquiera había llegado todavía a Forks.
"Ahora sé que vosotros hacéis publicidad de allí como si fuera un algodón de azúcar", continuó, moviendo los ojos hacia el parabrisas por delante, "pero es lo que es. Y creerme", dijo mirándome a mí otra vez, "yo sé mi realidad".
Si la tierra se hubiera abierto y me hubiera tragado en ese momento, hubiera estado más que agradecido.
Bella le dio a su padre una mirada severa.
"Papá, no te olvides de que yo estoy en la publicidad también, y no hacemos algodón de azúcar con los hechos, al menos no en CCW".
"Señor, yo tenía la intención de asegurarle que Bella y Maddie están a salvo. Yo nunca dejaría que nada les pasase".
"Bueno, por desgracia, nadie puede garantizarlo totalmente, por lo que estoy seguro de que vas a entender si sigo preocupándome".
"Por supuesto. Quiero decir, por supuesto que puedo entender su preocupación. Yo también me preocupo cuando no estoy con ellas". Que mierda soy, ¿por qué no me callaba?
"Hmm", murmuró otra vez.
Bella, sintiendo mi tensión, lentamente puso sus dedos entre los míos y apretó aún más fuerte. Y luego, en un esfuerzo por darme un respiro, volvió la conversación a algunas de las últimas travesuras de Maddie, transformando a Charlie una vez más y dándome la oportunidad de recuperar el aliento.
Volví la cabeza hacia las oscuras ventanas de la patrulla de policía, viendo como nos conducía lentamente por los caminos de los sinuosos y oscuros bosques de la región olímpica. La lluvia cubría las ventanas como una cortina pesada, Bella me había advertido que no esperara a que fuéramos a muchos sitios durante nuestra corta estancia. Ella también había tratado de advertirme sobre Charlie, y al parecer, no había sido broma. Me estaba ahogando en este momento y necesitaba desesperadamente a alguien que me tirara un salvavidas.
Me volví a meter en la conversación de Bella con su padre.
"... tuvimos una buena cena de Acción de Gracias ayer por la noche con Edward y su familia. La celebraron temprano para que pudiéramos estar con ellos", dijo Bella con orgullo. Me volví a sonreírle ampliamente y a ella le brillaron los ojos en mi dirección. Sí, por ella valía la pena esta tortura.
"Bueno, eso fue sin duda algo bueno de su parte", respondió Charlie, sonando realmente impresionado.
"¿Qué hacen tus padres Edward?". Preguntó Charlie, en un tono que implicaba que él lo sabía pero ahora no podía recordarlo.
"Mi madre está en el consejo de varias organizaciones benéficas por causas que son importantes para ella, el cáncer de mama, el bienestar infantil, el hogar de la ciudad".
Charlie parecía auténticamente asombrado.
Gracias Esme Cullen por ser filántropa.
"Y mi padre es cirujano en cardiología".
"Oh, eso está bien", me cortó Charlie. "Carlisle Cullen, ¿verdad?"
"Sí, señor".
"Hm", asintió con la cabeza. "Entonces, ¿cómo es que tú no seguiste los pasos de tu padre?"
"El campo de la medicina no era para mí, señor".
Otro lento guiño.
"Supongo que no es un campo en el que puedas entrar si no hay disciplina y dedicación".
"Charlie", le advirtió Bella con los dientes apretados.
Me apretó la mano esta vez. "Está bien, amor", le susurré con un guiño.
"En realidad, señor, yo fui a la escuela de médica un par de años antes de pasar a la escuela de negocios. Supongo que... no es un gran secreto que no he sido la persona más disciplinada en los últimos años, pero creo que eso es porque yo no sabía lo que quería".
Charlie enarcó una ceja a través del espejo retrovisor. "¿Y lo sabes ahora?"
"Sí, señor. Ahora lo sé".
No hubo movimiento de cabeza ni murmullo entre dientes en esa ocasión. Él simplemente me miró durante dos segundos que se sintieron más como dos vidas, antes de que el hecho de que él estaba conduciendo le obligara a desviar su atención de nuevo a la carretera.
"Edward es dedicado y disciplinado", Bella me defendió. "De hecho, él y su grupo han ganado varios premios de publicidad en los últimos años".
Charlie me dio otra mirada rápida. "Bueno, sí" – murmuró- "supongo que será un trabajo duro", admitió.
Medio siglo o media hora más tarde, dimos la vuelta a la esquina de una zona tranquila a orillas de un puñado de casas pequeñas, y Charlie se detuvo delante de una casa pequeña y blanca, descolorida pero en buenas condiciones.
"Bueno, ya estamos aquí", anunció.
Charlie cogió a Maddie y yo saqué las maletas mientras Bella y su padre entraban en la pequeña casa. Él encendió las luces mientras caminábamos, y luego se detuvo al llegar a una pequeña sala de estar. Yo dejé las maletas en el suelo.
Bella hizo un giro de ciento ochenta grados. La seguí con los ojos hacia una habitación descolorida pero limpia, con un pequeño televisor de pantalla plana a lo largo del manto de la chimenea, unas cuantas fotos a cada lado de ella, y un sillón y un sofá en el medio. Un conjunto de sábanas dobladas y una almohada estaban perfectamente puestas en el sofá.
"¿Has limpiado?". Bella le preguntó con las cejas arqueadas.
Charlie parecía que iba a sonrojarse bajo la barba. "Sue puede que me haya ayudado un poco".
"Fui al mercado y recogí todo lo que me dijiste que necesitabas y algunas fresas para Maddie también. Yo sé que a ella le gustan".
Se aclaró la garganta. "Tu habitación está lista arriba. He puesto sábanas limpias y toallas en el baño". Sus ojos se movieron hacia el sofá y volvieron hacia mí antes de volver rápidamente a Bella. "Yo... eh... supuse que Maddie estaría durmiendo contigo, y es una pequeña… habitación", se frotó la nuca con una mano, "por lo que he bajado algunas sabanas y cosas para Edward..."
"Esta bien, señor, gracias", dije rápidamente, sintiéndome tan torpe como lo parecía. Miré a Bella y su rostro era de color rosa brillante.
"Bueno, es bastante tarde y probablemente será un largo día mañana, así que ahora voy a decir buenas noches... Bells, ¿quieres que lleve a Maddie a tu habitación por ti?", le preguntó.
Ella le sonrió. "Sí, papá, gracias. Y gracias por recogernos. Subiré enseguida".
Charlie miró entre su hija y yo, y asintió con la cabeza.
"Está bien, os veré mañana". Y con eso se volvió y subió por la estrecha escalera que conducía a las habitaciones de arriba.
En cuanto escuchamos un crujido en la parte superior de la casa, solté un bufido, tirándome en el sofá que sería mi cama para las noches siguientes. Bella vino a sentarse a mi lado.
"Bueno, esto no es tan malo", dijo con ironía, mirando al frente.
Me volví hacia ella. "¿Estábamos en el mismo coche en el mismo camino?"
Ella me dio una risa gutural, recogiendo mi mano con la suya y descansando ambas entre nosotros. "Podría haber sido peor".
Yo arqueé una ceja. "¿Quieres decir que él podría haber sacado su revólver, haberme disparó directamente al corazón, y haberme enterrado en el bosque?"
Ella se rió. "¡Ya te lo he dicho antes, él no tenía su revólver con él!"
"¿Se supone que ese es mi consuelo aquí? Tu padre me odia".
"No", exclamó en voz baja, poniéndose en mi línea de visión. La miré dubitativo.
"De todos modos, no te preocupes. En el momento en que nos vayamos el domingo, serás su limpiador de tuberías favorito, su persona con un yate favorita, un manipulador de hechos y el superhéroe universitario de este lado del Pacífico".
Le sonreí. "Ja. Qué graciosa".
Ella se rió y me dio un beso rápido antes de regresar y morderse los labios.
"¿Qué?"
Ella me estudió. "¿Cómo han sido... las otras veces que has conocido… a los padres de tus novias?"
Sostuve su mirada y me encogí de hombros, moviendo la cabeza. "Nunca he conocido a los padres de nadie", le dije con sinceridad.
Ella se mostró sorprendida. "¿Ni siquiera... a los de Tanya, en el par de años que estuvisteis juntos?"
Negué con la cabeza lentamente, levantando un hombro hacia arriba y hacia abajo. "Conocí a su padre una vez en una fiesta a la que me llevó. Durante la mitad de la noche presumió demasiado del precio inflado de las acciones de sus hoteles, y luego trató de comerme el cerebro con los consejos gratis de marketing. Su madre... no, nunca conocí a su madre".
Ella asintió con la cabeza.
"¿Por qué estamos hablando de Tanya?"
Ella se encogió de hombros y luego inclinó su cuerpo hacia mí, descansando el codo en el respaldo del sofá y utilizando su mano para apoyar la cabeza. Su cabello oscuro estaba suelto en cascada en la parte delantera de su hombro. Me volví e imité su postura.
"Sólo estoy pensando..." -resopló- "que realmente te hayas arrepentido de subir a ese avión con nosotras esta noche... sólo para venir a esta pequeña ciudad lluviosa y ser insultado por el espejo retrovisor de un coche de policía. Sólo es que no puedo evitar pensar lo fácil... que debería haber sido".
La miré durante un largo tiempo antes de suspirar y poner nuestras manos en alto, besando el dorso de la suya. "He tenido una vida de mierda y vacía. ¿Fácil? Tal vez. ¿Mejor que esta? Nunca".
Miré de nuevo hacia ella y me sonrió, sus ojos color chocolate me miraban pensativos.
"Y en cuanto a arrepentirme de venir aquí", sonreí con satisfacción. "¿Sabes lo que probablemente estaría haciendo ahora si no hubiera venido?"
"¿Qué?"
"Probablemente estaría en casa mirando el techo, preguntándome lo que tú y Maddie estaríais haciendo, y haciendo tratos con Dios acerca de lo que yo estaría dispuesto a hacer solo para estar con vosotras dos. Y confía en mí, un padre, posiblemente de gatillo fácil, no estaría más allá de los límites de mi lista".
Ella se echó a reír. "Edward, mi padre es un buen tipo. Supongo que él sólo-"
"Bella, no tienes que dar excusas por tu padre. ¿Realmente no puedo culparle, verdad?"
"Él no debería haber-"
"Sí, él debería. Mira, querías que viniera contigo para que pudiera conocerme, conocer al verdadero yo. Bueno, yo no sé si le gustará mi verdadero yo, Bella, pero estoy dispuesto a mostrárselo. Quiero conocerlo, porque parece que estamos de acuerdo en al menos una cosa. Tú y Maddie sois las más... preciosas de esta Tierra. Espero que eso sea suficiente para que pueda por lo menos respetarme cuando este fin de semana se haya terminado. Si no es así", me apreté los labios, "por lo menos sabré que lo he intentado".
Ella asintió con la cabeza, pensativa.
Ahora era mi turno de preguntar. Me quité la mano desde donde estaba acunada en mi cabeza y la moví hasta el pelo largo de Bella para acariciarlo.
"¿Cómo le fue… con Paul?". Me quedé mirando la forma en la que mis dedos se perdían en su pelo mientras hablaba. "Quiero decir, sé que ahora le odia, pero él fue-"
Ella se rió sin humor. "Nunca le gustó Paul. Lo toleró por un tiempo, por mí, pero...", sacudió la cabeza con fuerza, "nunca hubo amor entre ambos".
Asentí con la cabeza y me pregunté si yo parecía ser otra versión de Paul para Charlie Swan. Desde que podía recordar, me importaba una mierda lo que el padre de mi novia pensara de mí, y ahora estaba sorprendido de querer que él hiciera algo más que sólo tolérame por el bien de su hija.
Bella y yo asentamos la cabeza contra el sofá.
Había sido un día largo, entre el viaje y luego la pareja de fotógrafos que nos había visto. Pero Bella honestamente parecía haber tomado la parte de los fotógrafos bien. Quiero decir, era evidente que había estado nerviosa, pero yo me aferré a ella, y luego, cuando finalmente nos embarcamos en el vuelo, la miré a los ojos, buscando el recelo que utilizaba para protegerse ella misma. Pero yo no lo encontré.
"¿Te ha gustado la primera clase?". Le pregunté, cambiando a un tema de conversación más ligero.
Ella frunció los labios y rodó los ojos. "Ha estado bien, supongo".
Levanté las cejas. "Pensaba que era un vuelo bastante bueno. Fluido y silencioso, y los asistentes eran atentos".
Ella soltó un bufido y me dio una mirada de reojo. "Sí, para ti. Suerte que la azafata ha terminado cuando ha acabado el vuelo. Me estaba preparando para ir a la cubierta de la operadora".
Me reí de buena gana. "Bella, ella tenía unos sesenta años".
Bella sonrió. "No ella".
Fruncí el ceño. La otra azafata asignada en la primera clase había sido-
"¿El tipo?". Le pregunté, levantando mí cara hacia la suya directamente.
Ella arqueó una ceja, y comenzó a imitarlo. "Oh, señor Cullen, ¿puedo ofrecerle otra manta? ¿Me necesita para ahuecar la almohada? ¿Sr. Cullen, le ha gustado el vino, le sirvo otra copa? ¿Sr. Cullen, puedo pelar camarones para usted?"
Me atraganté con una sonrisa. "¡No era más que atento, es su trabajo! Y él nunca se ha ofrecido a pelar camarones para mí. Yo probablemente no le hubiera permitido eso".
"Hmph, atento con mi culo", se burló ella, dejando caer mi mano y cruzando los brazos frente a ella. "¿Es por eso que te ofreció un masaje en la espalda?"
"Espera, espera", dije poniendo mis palmas hacia arriba. "Lo que dijo fue-", le aclaré con mi dedo índice para arriba, "que si había alguien que necesitara un masaje en la espalda. No me ofreció uno personalmente".
Ella me dio una mirada de 'tienes que estar bromeando'. "Sí, es por eso que estaba mirándote cuando lo estaba ofreciendo".
"Bueno, sinceramente no hace falta decirte que no necesitas preocuparte por nada de eso. De lo contrario, estoy haciendo algo muy mal aquí".
Eso la hizo reír. "Maldita sea Edward, si algunas personas pudieran desnudarte con sus ojos, estarías caminando desnudo todo el tiempo".
Descrucé sus brazos y levanté su mano otra vez. "Bueno, vamos a estar agradecidos de que no puedan hacer esa mierda con sus ojos, de lo contrario tendría bastante frío".
Ella rodó los ojos. "De todos modos, si ese es el tipo de atención extra de la que estabas hablando en primera clase, tengo que decirte que no he estado muy impresionada".
Me reí en voz alta. "Está bien, entonces, si no has disfrutado de eso, siempre podemos alquilar un-"
"Ni se te ocurra decir un avión privado de regreso a casa". Maldita sea, ahora esta mujer me estaba leyendo la mente. "Con eso tienes que ir despacio conmigo. ¡No puedo ir de clase turista a aviones privados en una noche!".
Le di una sonrisa torcida, bajando mi cabeza a su cuello y pasando mis labios hacia arriba y hacia abajo, lamiendo el punto justo detrás de su oreja y luego succionándole ésta suavemente. Ella jadeó y sentí sus hombros temblar, como si fueran masilla en mis manos. Sonreí en su cuello.
"Apuesto a que podría convencerte si realmente quisiera", murmuré. "Tengo una arma secreta que tú conoces".
"Sí... lo sé todo sobre tu arma secreta", susurró con voz temblorosa. "No estás jugando limpio".
Volvió el rostro para que su boca se encontrara con la mía y entonces abrió sus labios y su lengua comenzó a bailar frenéticamente con la mía. Y así se me olvidó que habíamos estado viajando todo el día, y que su padre estaba en el piso de arriba. Yo estaba animado y ahora quería más. Chupaba su lengua en mi boca con avidez, haciéndola gemir, ese sonido me puso duro de inmediato y entonces la recogí de donde ella estaba en el sofá y la tiré sobre mí. Se sentó a horcajadas con una pierna sobre cada lado mío y sus manos desaparecieron en mi pelo, haciéndome gemir. Mis manos frotaron su culo perfectamente redondo y todo su alrededor hacia arriba y hacia antes de descansar directamente contra él y empujarlo hacia abajo contra mí.
"Uhhh Edward", susurró ella con sus labios en mi oído. La lujuria en su voz aumentó aún más mi necesidad, por lo que la empujé más profundamente en mí, moviendo mis caderas contra ella y obteniendo más gemidos y quejidos de su hermosa boca. Ella movió su boca a mi cuello, chupándolo y lamiéndolo con fuerza mientras cogía un puñado de mi pelo en cada mano.
"Jesús Bella". Nos movimos entre nosotros rítmicamente, besándonos y lamiéndonos, con los muelles del viejo sofá debajo de nosotros sonando junto a nosotros en cada movimiento.
Fuertes pasos directamente encima de nosotros hicieron que Bella se fuera de mi regazo en una fracción de segundo. Ellos iban y venían con determinación, a propósito. Rápidamente puse la almohada sobre mi muy notable erección.
Respirando con dificultad, miré a Bella. Su cara estaba enrojecida, sus labios estaban hinchados y su pecho subía y bajaba en gran medida con su respiración.
"Creo que sería una buena idea si mantengo mi arma secreta enfundada este fin de semana, en caso de que tu padre decida usar la suya en mí".
Bella frunció el ceño. "Por favor, dime que no has comparado el arma de mi padre con la tuya. ¡Uf!". Ella se estremeció. Su reacción evocó imágenes extrañas y desagradables en mi cabeza. Me estremecí también.
"Está bien, entre las pistola no muy sutil de Charlie y tu juego de palabras extrañas, el estado de ánimo definitivamente ha muerto". Ella se levantó del sofá rápidamente. "Ahora voy a verter un poco de Clorox en mi mente antes de irme a la cama".
Me tiré en mi nueva cama. "Sí, guarda la mitad de la botella para mí", yo estuve de acuerdo con otro estremecimiento. Ella se rió y se inclinó para darme un casto beso en los labios antes de girarse y marcharse por las escaleras.
"Que duermas bien, Edward", dijo en voz baja.
"Sí, no tan bien probablemente", murmuré para mí mismo.
oooooooooo
A pesar de haberme ido a la cama temiendo por mi vida y con otro caso de bolas azules, no me moví en toda la noche, hasta que un par de pequeñas manos calientes dieron un golpe a mis párpados cerrados.
"¡Buenos días, Edwood!", una dulce voz musical me saludó. "¡Feliz Acción de Gacias! Mi abuelo nos está haciendo el desayuno. ¡Vamos! ¡Levántate!".
Me senté lentamente, vagamente consciente de mi entorno.
Maddie sonrió ampliamente, sentándose junto a mí con su pijama, con sus piernas debajo de ella.
"Buenos días, princesa", finalmente murmuré con voz ronca. "¿Dónde está mamá?"
"Ella todavía está dumiendo. El abuelo dice no la despiete poque está cansada".
Asentí con la cabeza.
"¡Vamos!". Maddie repitió, saltando de la cama y tirando de mi mano. "¡El abuelo nos está haciendo el desayuno!".
Dejé que me tirara hacia arriba y la seguí hacia la cocina, donde podía escuchar pisadas y el ruido de cubiertos y platos golpeando todo. Entré en la luminosa cocina, mis ojos se entrecerraron por la luminosidad de los armarios de color amarillo, un millar de veces más brillantes que la vista desde la ventana, donde una profunda oscuridad parecía estar dando paso a una oscuridad no muy profunda y, no demasiado sorprendentemente, la lluvia.
El abuelo de Maddie estaba junto al fregadero, jugando con una máquina de café y poniendo mantequilla en una pila de tostadas. Estaba vestido con una camisa de franela y pantalones impermeables de pesca.
Se dio la vuelta cuando nos escuchó. "Edward, buenos días. Feliz Día de Acción de Gracias", dijo en voz baja.
"Buenos días, señor", le contesté. "Feliz Día de Acción de Gracias". Me quedé con torpeza en el umbral mientras que Maddie iba a sentarse a la mesa.
"El café está listo", dijo sacando una taza del armario delante de él y vertiendo líquido negro en ella. Se volvió con su mano hacia mí.
"Gracias", dije, caminando y llegando a él.
Él asintió con la cabeza. "La leche y el azúcar están sobre la mesa".
Me acerqué a la mesa mientras él se daba la vuelta, cogía el plato con la pila de tostadas y luego lo colocaba en el centro de la mesa
"Aquí tienes, Maddie Mo", dijo Charlie alegremente.
Vi la cara de Maddie mientras yo vertía el azúcar y la leche en mi taza. Ella miraba la pila de tostadas expectante, como si estuviera esperando que por arte de magia se transformaran en otra cosa.
De repente, levantó la vista hacia mí con una expresión de optimismo en su carita. "Edwood, ¿puedo tené queps de fesa pa desayuná?"
Mis ojos se abrieron como platos. "Maddie, yo-"
"Maddie Mo, ¿qué pasa con las tostadas?". Charlie le preguntó.
Ella se encogió de hombros. "Quieo queps de fesa. Edwood siempe me hace queps de fesa cuando dueme en casa".
Y el día comenzaba.
Charlie frunció los labios y me miró. "¿Los haces?", preguntó en voz baja.
"Bueno, no siempre. Quiero decir, no estoy siempre… y cuando lo hago, por lo general…" - ¡Maldita sea, por lo general no significa siempre!- "quiero decir-"
Charlie puso una mano, como si él no quisiera oír más. Él negó con la cabeza. "No tengo fresas, pero creo que tengo algo de mezcla instantánea de crepes en alguna parte". Hizo un gesto con el brazo hacia los armarios, con aire resignado. "Venga, ven y hazlos tú mismo".
Volví a mirar a Maddie. "¿Po favó, Edwood?", declaró con sus grandes ojos inocentes de color marrón y su pequeña boca.
Me las arreglé para sonreír. "Claro princesa".
Ella se rió alegremente, y de alguna manera, ese sonido me tranquilizó.
Encontré la caja, todavía cerrada, de mezcla para crepes, riéndome entre dientes internamente mientras pensaba en el ataque que tendría Esme si supiera que estaba usando una mezcla instantánea en este momento. De cualquier manera, Maddie rebuscó en sus crepes con alegría una vez que estuvieron listos, a pesar de que las fresas habían sido reemplazadas por arándanos.
"¡Edwood, has hecho el más delicioso desayuno!", exclamó con entusiasmo mientras ella se metía en la boca otro bocado. Yo acaricié su cabello y le sonreí, obligándome a comerme un segundo trozo de pan tostado de la pila que Charlie había preparado con tanto cuidado. Sentí sus ojos en mí desde el otro lado de la mesa.
"¡Abuelo, Edwood es mi mejó amigo!". Maddie le dijo a su abuelo con la boca llena de crepes.
"¿Lo es?". Preguntó Charlie.
"Él pinta conmigo, me lee cuentos a la hoa de domí, y canta pa mí. Y también es amigo de mamá", dijo ella, sonriendo hacia mí.
Le devolví la sonrisa débilmente.
"Mmm hm", murmuró Charlie.
"Él está con mamá y la hace soneí. Abuelo, ¿dónde está el dibujo de floes que tenías en esa pared?", preguntó, señalando con su dedo meñique. Dejé escapar un tranquilo suspiro de alivio de que su atención se hubiera desviado.
"Se cayó y se rompió, Maddie", dijo Charlie con sus ojos aún en mí.
"Oh. Edwood, ¿cuando mamá se despiete podemos í a la playa? Quiero enseñáte todas las bonitas conchas mainas. Y me puedes ayudá a elegí algunas bonitas piedas cuando vayamos al paque".
Pasé la mano por su pelo largo. "Maddie, princesa, yo creo que hace demasiado frío para ir a la playa. Y está lloviendo..."
Ella se rió. "Tonto, Edwood. Siempe llueve en Fowks".
"Bueno, tal vez cuando mamá se despierte-"
"Maddie, Edward y yo nos vamos de pesca esta mañana, y luego Sue, sus hijos, Billy y el tío Jake vendrán a cenar. Así que tal vez mañana..."
Le di a Charlie una mirada desconcertada. "¿De pesca, señor?"
Él asintió con la cabeza.
"¡Abuelo yo quieo í a pescá también! ¿Po favó abuelo?"
El rostro de Charlie se suavizó como un malvavisco por la súplica de su nieta, pero respiró hondo antes de contestar.
"Maddie, te prometo que te llevaré de pesca antes de que regreses a Nueva York, pero este es un viaje de pesca de mayores, sólo para Edward y para mí. ¿De acuerdo?"
Maddie miró hacia abajo, con el ceño fruncido por la decepción en su rostro. "Muy bien, abuelo".
"Ahora vas a ir arriba y quedarte con mamá hasta que se despierte, y estaremos de vuelta en poco tiempo".
"Está bien", ella estuvo de acuerdo de nuevo. Se levantó de la mesa y dio unos pasos antes de darse vuelta la vuelta y correr hacia mí.
"Edwood, no te vas de casa, ¿vedad? Vas a volvé".
"Por supuesto que voy a volver, princesa. Nos vemos en un rato, como ha dicho tu abuelo".
Ella sonrió ampliamente, con sus ojos de un chocolate espumoso. Luego se acercó y puso sus brazos a mí alrededor. "¡Te quieo, Edwood!".
Sí. Todo esto valía la pena.
Tomé su pequeña cara entre mis manos y besé la parte superior de su cabello. "Yo también te quiero, princesa", murmuré.
Entonces ella se apartó y salió fuera de la cocina.
"¡Adiós Abuelo! ¡Nos vemos después!", ella gritó, y entonces oí sus pasos pequeños corriendo por las escaleras. Me volví hacia Charlie. Él me estaba mirando pensativo.
Después de un torpe segundo, dijo: "Bueno, será mejor que vayas a lavarte y a cambiarte para que podamos seguir adelante y volver temprano. Puedes utilizar el baño del pasillo".
"¿Debemos dejar que Bella sepa-"
"Ya he escrito una nota para ella. No tardaremos mucho tiempo".
Asentí con la cabeza y fui a cambiarme, con la esperanza de que pudiera mantener mi promesa a Maddie y regresar después de nuestro 'viaje de pesca'.
oooooooooo
Charlie y yo nos sentamos en silencio en los extremos opuestos de su pequeño barco de pesca. Habíamos estado sentados con nuestras cañas en el agua, a la espera de que los peces mordieran. Durante la mayor parte de una hora, ninguno de nosotros rompió el opresivo silencio.
La lluvia caía con insistencia - aunque no tan fuertemente como lo había hecho antes o la noche anterior - desde el cielo oscuro. A lo lejos, las altas montañas eran alcanzadas por la densa niebla, como Bella me había descrito una vez. Si no fuera por la lluvia fría y pegajosa y por el silencio angustioso que me rodeaba, en realidad estaría disfrutando de la vista.
Charlie finalmente rompió el silencio, pillándome por sorpresa. "Así que Edward, probablemente te estarás preguntando por qué estamos aquí esta mañana de Acción de Gracias en lugar de estar en casa con... nuestros seres queridos". Mantuvo la mirada fija en su caña mientras hablaba.
"Sí, señor. Supongo que me lo estoy preguntando", le respondí con honestidad.
Se quedó en silencio otra vez por un tiempo, y pensé que, después de todo, tal vez había cambiado de opinión acerca de hablar.
"Mi hija estaba muy molesta cuando la llamé la otra noche".
Mierda.
"Lo sé, señor", le dije con sinceridad una vez más. "Tuvimos una desacuerdo... pero le prometo que-"
"¿Me prometes, qué?", bufó. "¿Qué no van a haber más desacuerdos? Hijo, siempre habrá desacuerdos en una relación. Lo que importa es cómo manejarlos. Yo no te he traído aquí para que me prometas que siempre estarás de acuerdo con mi hija".
Se quedó callado otra vez.
"¿Bella te ha hablado de Paul?"
"Sí, señor".
Él asintió con la cabeza, pero mantuvo sus ojos en el agua. Luego dio una respiración profunda.
"Tú eres un hombre joven, Edward", comenzó. "Tal vez algún día serás… padre". Suspiró. "Cuando Bella comenzó a salir con Paul, yo esperaba que fuera sólo una fase. No sé si te has dado cuenta, pero Bella es diferente de otras mujeres".
"Por supuesto que me he dado cuenta, señor", le interrumpí.
Se volvió a mirarme con una sonrisa, y luego volvió a su caña.
"De todos modos, lo que yo estaba tratando de decirte es que ella siempre fue más…madura que la mayoría de las chicas de su edad. Yo no podía ver como tomaba a Paul tan seriamente, y no quería interferir porque me imaginaba que ella sería lo suficientemente mayor como para arreglarlo por su cuenta. Supongo que no pude ver que aun así, todavía era una chica adolescente. Pero después de un mes, se convirtieron en dos, y dos se convirtieron en seis, y cuando me di cuenta de que debería haber hecho algo, ya era demasiado tarde. Ella se había enamorado y si yo hubiera tratado de interferir entonces, ella se hubiera alejado de mí, y no de él. Yo no quería perder a mi hija, Edward".
Sonaba como una disculpa. Pero yo no respondí. No sonaba como él quería que sonara. Se quedó en silencio otra vez, ya fuera perdido en sus pensamientos o dándome tiempo para tratar de averiguar lo que estaba tratando de decirme.
"Yo no voy a contarte nada sobre ese miserable perdido. Bella te dirá todo lo que ella quiera que sepas, eso no es asunto mío. Estoy aquí para decirte una cosa".
Ahora él se volvió hacia mí y yo me volví hacia él. Sus ojos marrones -igual a los de su hija y su nieta – se pusieron en los míos.
"No voy a cometer el mismo error, Edward. El otro día le dije a mi hija que yo confiaba en su juicio, y lo hago, de corazón. Todos cometemos errores, todos ignoramos nuestro mejor juicio en algún momento de nuestras vidas, pero eso no significa que debamos dejar de confiar en nosotros mismos o en otros. No hice caso de mi buen juicio cuando no traté de alejarla de Paul desde el principio".
"Señor, yo nunca le haría daño a Bella de esa manera. Yo sé que probablemente está preocupado, por lo que ha visto en los medios de comunicación-"
"Sí, lo estoy", asintió con la cabeza. "Pero como he dicho, confío en el juicio de mi hija. Si ella piensa que tú has cambiado, bueno, entonces... iré adelante con ello". Sus ojos se estrecharon. "Pero voy a estar vigilándote, hijo. Puede que estés a kilómetros de distancia, pero... esta vez... si veo algo o escucho algo con lo que Bella no está contenta... si esa mirada con la que ella llegó a casa ayer o si la cara de mi nieta esta mañana se desvanece, entonces te diré algo, y tú me escucharás. ¿Nos entendemos?"
Tragué saliva espesa, pero le miré a los ojos directamente. "Sí, señor. Pero Charlie, eso no va a pasar. Quiero a Bella y a Maddie", le dije con una voz clara y firme, "y ellas me quieren".
No había ningún motivo para ser ambiguos, o darle vueltas al asunto con él. Bella había dicho que Charlie era un hombre de pocas palabras, y como tal, me di cuenta de que él apreciaba la franqueza más que nada. Tenía la esperanza de que algún día fuera más que tolerado por este hombre, pero tampoco iba a pedir disculpas por estar enamorado de su hija.
Charlie me miró a los ojos por lo que pareció una eternidad, y yo le dejé. Lo que fuera que estuviera buscando, o lo que necesitaba encontrar, podría estar allí o no. Después de unos minutos, su expresión cambió, y las líneas duras alrededor de sus ojos parecieron suavizarse minúsculamente. Una vez más, Charlie se parecía a un hombre joven.
Él asintió con la cabeza. "Bien entonces", dijo simplemente, manteniendo sus ojos en mí.
Nos miramos el uno al otro durante mucho tiempo. "Ahora tira de tu caña", dijo bruscamente, "has cogido algo".
Parpadeé. "Oh. Está bien". Me volví hacia mi caña, y me tambaleé de forma rápida.
"Y Edward".
"¿Sí, señor?"
"Deja de llamarme señor. Me estás haciendo sentir como un viejo".
Reprimí una sonrisa. "Sí, señor. Quiero decir, sí jefe".
"Eso está mejor".
Le eché un vistazo mientras me tambaleaba con mi caña, y podría haber habido espesa niebla que jugara con mi visión, pero podría haber jurado que vi uno de los bordes de su boca contraerse en el borde de su barba.
Charlie no dijo nada más durante el resto de nuestro 'viaje de pesca', pero de repente, el silencio no fue tan incómodo.
... ...
Bueno, me parece que vais a tener que esperar al siguiente capítulo para "asistir" a la cena con Jake y Edward, primero era necesaria una charla suegro/yerno ;)
Muchas gracias por comentarme:
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