A causa de la tardanza, vengo dejando otro capítulo más! Espero que les guste y muchas gracias por los comentarios, principalmente a Sku, Jacque y a mi querida En Partes :3
Disclaimer: Digimon no me pertenece.
Summary: Hasta la luz más pequeña puede brillar en la oscuridad más profunda. Ahogadas en dolor, la luz de la otra puede hacerlas salir de aquel abismo que parecía no tener fin.
Nombre de la imagen: Niños en campo siguiendo silueta gigante.
Propuesta por: BlueSpring-JeagerJaques.
Enlace: en el perfil.
Cantidad de palabras: 461.
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Noches de frío y dolor
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Jun colocó su despertador a las siete de la mañana y se metió bajo la fina sábana. Aquella noche hacía calor, así que la ventana la dejó abierta. La frialdad de su cama le ayudó a guardar un poco la calma de su cuerpo. Nueve de la noche y ella no quería conciliar sueño alguno.
El brillo del exterior entraba tenuemente a su cuarto, iluminando el suelo. Se enfocó en apreciar ésa pequeña luz y echó un suspiro fuera. Sería difícil dormir con aquella tormenta dentro suyo. Cerró los ojos e hizo el esfuerzo.
Palpitante en su frente, la cabeza le daba un poco de vueltas. Había tomado el medicamento de la noche, pastillas rojas que la ayudaban a controlar su ansiedad nocturna y permitían que duerma sin interrupciones. A pesar de la droga, Morfeo no llegaba.
Pensó en Hikari, como también en la amiga de ésta, la de lentes que había dejado en claro su desagrado a su presencia. Abrazó su almohada y puso todo su esfuerzo por dormir. Una imagen de antaño llegó a ella.
Su hermano menor, el chico cálido que solía ir a verla cada fin de semana. Era un buen chico con un restaurante muy exitoso cerca de allí, servían los mejores fideos que ella haya probado. Entonces, las imágenes fueron cambiando de dirección y sus memorias de época.
Vio a su hermano menor con su abrigo rojo saltando fuera del pórtico de sus abuelos, dispuesto a ganarle en una carrera. Jun era tan buena en deportes como lo era su menor; a sus diez años, eso no era distinto. Ella llevaba el mismo abrigo que Daisuke pero en verde, pantalones de mezclilla marroles y la tenacidad que su fiera personalidad siempre poseyó. Ambos amaban visitar a sus abuelos porque se encontraban aislados de las ciudades y muy metidos en prados, bosques, en naturaleza. Les gustaba salir a pasear con sus abuelos. Esa vez no habia sido diferente.
O quizá sí lo fue.
―¡Mira eso, Daisuke! ―Había dicho Jun cuando, entre el pasto, veía una gran huella abrirse paso. Su hermano no veía lo mismo, pero intentaba dar lo mejor de él para apreciarlo. Ella sonrió y tomando su mano, bajaron hasta el gran pastizal otoñal que tenían, mientras sus abuelos no notaban―. ¡Apresúrate, que se está marchando!
―¡¿Qué cosa? ¿Qué ves, Jun?! ―Preguntó Daisuke tratando de llevarle el ritmo a su mayor.
Ella no podía creer que él no pudiese ver al gigante que emanaba una luz blanca y que caminaba a paso lento y tonto. De hecho, nadie más que ella podía verlo, por más que lo gritase. Entonces, el pastizal acabó por convertirse en asfalto y el gigante no dejaba de avanzar. Jun tampoco, a pesar de encontrarse sobre la carretera y un gran camión acercándose a ellos.
Gritos. Asfalto caliente. Explosión
Jun abrió los ojos llenos de lágrimas y vio su despertador marcando las siete de la mañana.
Sentada en su cama, comprobó los efectos de aquella pastilla.
Del recuerdo y del dolor.
Y así empezamos con la historia de Jun. Espero que les haya gustado :) La próxima actualización la subiré en la siguiente semana :3
Nos leemos~
