DISCLAIMER: Inuyasha © Takahashi Rumiko.

PREVIAMENTE…

Al quedar a solas. Sesshoumaru tomó la carpeta y tranquilamente la abrió y revisó los documentos.

Inu No Taisho imaginó que le esperaba la segunda batalla más difícil del día.

- Te felicito. Dejaste a Inuyasha satisfecho con la respuesta que le diste…

- Sí…

- Pero YO no estoy satisfecho. Déjame enseñarte algo.

Inu No no imaginó lo que le iba a enseñar.

- Entre los documentos que recibió Kouga, para demostrar la filiación de Kagome con la familia Taisho, está el acta de nacimiento que le enviaste…

Inu No asintió.

- Y esta acta de matrimonio…

Inu No Taisho recibió sorprendido el papel que Sesshoumaru le extendió. Obviamente nunca había visto ése documento.

- … que YO le envié.

CERTIFICADO DE MATRIMONIO, EXPEDIDO EN EL TEMPLO DE LAS MIL LUCES, DE SINGAPUR.

Nombre del contrayente: Sesshoumaru no Taisho.

Nombre de la contrayente: Izayoi Kaijinbo.

- Quieres explicarme, padre… ¿Cómo es que el nombre de MI esposa aparece junto al tuyo, en un acta de nacimiento de una niña que nació hace 17 años, justamente, cuando dejé de verla? – Preguntó Sesshoumaru, sin alterarse.

"Definitivamente… la segunda batalla más difícil del día" Pensó Inu No Taisho.

CAPITULO 25

En la sala de terapia física del hospital, una encantadora chiquilla se equilibraba con gracia sobre una barra horizontal.

Dio un giro al frente, apoyó sus manos en la barra y giró dos veces más en el aire, para caer exactamente en el extremo. Se puso de puntas y preparó el salto para salir del aparato. Giró tres veces sobre sí misma, antes de caer al suelo, con los pies juntos, cual gimnasta en competencia olímpica.

- ¡Bravo Rin! – Dijo la joven novicia, aplaudiendo a la niña, que llegó a sus brazos, feliz y colorada por el esfuerzo. La recibió con una toalla, pero la chiquilla se arrojó a sus brazos, emocionada.

- ¡¡Gracias mam…!! – Rin se interrumpió, repentinamente. Se vió en los ojos achocolatados de la novicia, que le sonrió con amor y corrigió.

- ¡Gracias… madre!

La novicia le correspondió el abrazo y le besó la frente. Se notaba sincero cariño entre la pequeña y la joven. Se separaron y la joven le indicó que debía ducharse, a lo que Rin obedeció de inmediato.

En ése momento, se acercó Suikotsu, con una paleta de dulce en la boca.

- Realmente es una niña extraordinaria… Debes estar orgullosa de ella.

- Lo estoy, Suikotsu.- Le dijo la joven, sin voltear a verlo.

- No deberías estar aquí. Sesshoumaru anda cerca…- Le comentó el médico.

Haciendo caso omiso de la recomendación, la novicia levantó la ropa de Rin y la llevó a su nariz:- Mi pequeña aún huele a bebé… - Comentó, sonriendo con tristeza.

- Aún se puede decir que es un bebé. En realidad, seis años no son muchos.

Los bellos ojos se clavaron en el médico:- Ella… ¿Ya está bien?

- Inmejorable… - Le contestó Suikotsu:- De hecho ya hasta firmé su alta. Su padre se la puede llevar cuando quiera.

El comentario hizo que un velo de tristeza cayera en esos ojos. Ella suspiró.

- Aún así, podré seguir viéndola… Desde lejos.

Suikotsu se fijó en la novicia, quien discretamente se limpió una lágrima. Iba a decirle algo, cuando algo distrajo su atención.

- Ahora vuelvo… - Le dijo, mientras se encaminaba hacia una de las puertas de emergencia "Esto… no me gusta".

Habitación 1-15

Los minutos transcurrían mientras Inu No pensaba en la mejor forma de explicarle a su primogénito la situación.

Sesshoumaru, imperturbable, sólo esperaba.

- Creo… que no soy la persona indicada para decírtelo.- Dijo al fin.

- ¿Puedes decirme entonces "quién" SI es la persona indicada para explicármelo?

- Pues… ella.

- ¿"Ella"?

- Tu… esposa.

El breve diálogo hizo que Sesshoumaru sonriera muy levemente. Se dirigió nuevamente hacia la ventana y observó un punto inexistente en el cielo.

- ¿Sabes cuándo fue la última vez que la ví?

- No.

Se giró a ver a su padre. Ya no sonreía, mas su rostro asomaba un leve dejo de nostalgia.

- La última vez que ví a Izayoi Kaijinbo, fué sumergiéndose en medio de las aguas del mediterráneo, huyendo de los cazadores del grupo "Thorwald", justamente mientras me ayudaba a escapar con su recién nacida… La bebé que acababa de parir.

Inu No se quedó callado. Esa parte de la historia no la sabía, pues su hijo siempre se había reservado todo lo sucedido con su vida romántica… por llamarle de algún modo.

- Entonces… ¿Fue así como llegó Rin a tus manos?

- Así fue padre… - Murmuró mientras bajaba levemente la vista. Un youkai como él jamás demostraría debilidad ante nadie, ni siquiera ante su padre:- Por eso me interesa saber sobre esta niña.- Dijo mientras sujetaba la carpeta con los documentos y volteaba a verlo:- Tantas coincidencias deben conducir hacia una verdad… Quiero saber la verdad.

- Lo siento hijo, no puedo decírtelo. – Le dijo, muy serio.

- ¿Lo prometiste?

- Sí.

- ¿A ella?

- Sí.

- ¿Puedes decirme cuándo la viste?

- Hace… poco más de 17 años.

- Supongo… que aún no nacía Kagome.

- Supones bien.

Sesshoumaru suspiró levemente. Su padre no estaba dispuesto a romper su promesa.

- Según escuché, mañana te darán de alta. Parece que tuviste mucha suerte al contar con una atención oportuna.

- No tuve suerte… Tuve una nieta maravillosa que me ayudó cuando lo necesité.

- Eso sin contar que hubo quien te protegiera del clan Houkyuu…

- ¡Ah sí! Eso también cuenta…

- Y… ¿Quién los ayudó, padre?

- ¿Ehh? ¿Quién?

Sesshoumaru le había dado cuerda suficiente. El sólo se había ahorcado.

- N-No sé… - Respondió Inu No, dándose cuenta de su error…

- ¿No sabes?

- No.

- No te creo.

- Pues no me creas. Yo ya estaba inconsciente. Lo último que ví fué cómo arrastraban a Rin hacia el dojo. Después de eso no supe más.

Sesshoumaru suspiró. Por éste día dejaría vivir a su padre un día más con sus secretos.

En ése momento, Suikotsu entró a la habitación de Inu No.

- ¡Qué bueno que te veo! – Le dijo a Sesshoumaru:- Necesito que pidas refuerzos.

- ¿Refuerzos? – Preguntaron al mismo tiempo padre e hijo.

- Acabo de ver a dos rastreadores del grupo de ninjas que usa Naraku, infiltrados entre el personal del hospital. Seguramente atacarán esta noche.

- ¿Atacarán? ¿A quién? – Preguntó Inu No Taisho.

- Probablemente vienen a terminar el trabajo que no concluyeron en la casa. – Dijo Sesshoumaru, volteando a ver a su padre:- Te mandaré un par de guardias.

- ¡No necesito niñeras! ¡Soy Inu No Taisho!

- Por eso mismo. Saben quién eres y por eso te atacarán. También pondré seguridad para Rin y para Kagome.

- Harás bien. Yo me comunicaré con Bankotsu para informarles.- Dijo Suikotsu.

- No los involucres. Ustedes están para los operativos especiales y esto es cosa de niños… ¿Acaso no te gustan los niños?

Las shawdas resplandecieron en las manos de Suikotsu, sonriendo éste de forma maléfica.

- Me encantan…

Habitación 2-14

Kouga observaba a Kagome, mientras desayunaba. La chica comía sola y eso le provocaba admiración al agente. No imaginaba que fuera tan "independiente".

Kagome, por su parte, se sentía un poco molesta. Había escuchado toda la charla entre Inuyasha y Kouga y eso la había inquietado un poco, pero lo que más le molestó, fue la actitud arrogante de Kouga, cuando la enfermera le llevó el desayuno. Éste empezó a recriminar a la enfermera porqué no atendían a Kagome con más solicitud, si se trataba de una "inválida".(Recuerden que Kagome tiene un brazo con una férula debido a una fisura en el hueso, así que no puede mover más que una sola mano)

Kagome, muy enojada, tomó la bandeja y empezó a desayunar sin ayuda, no sin antes, arrancarse ella misma el suero del brazo. La enfermera sólo se disculpó con Kouga y se retiró, dejándolos solos.

Kouga no entendía la actitud de Kagome. Él sólo quería "ayudar".

Cuando Kagome terminó de comer, retiró la bandeja y la dejó en la mesita de servicio. Se limpió los labios y se dio la vuelta. Esperaría a que regresara Inuyasha dándole la espalda a Kouga.

De pronto unos suaves golpes en la puerta llamaron su atención. Un sutil perfume a gardenias llamó su atención y se incorporó. Kouga trató de ayudarla pensando que deseaba bajarse, pero sólo ocasionó que Kagome se incomodara aún más. Inconscientemente, Kagome movió los dedos rápidamente mientras trataba de alejar a Kouga de ella.

- "¡Aléjese de mí! ¡No necesito su ayuda!" – Dijo una voz femenina.

Kouga se volvió con sorpresa a observar a la chica que entró a la habitación. Vestía un traje sastre color café claro, zapatillas doradas y joyería discreta. Tenía el cabello rojo fuego y hermosos ojos verdes.

- ¿Cómo dice? – Le preguntó Kouga, mientras se separaba de Kagome.

- Es lo que dice la chica: "¡Aléjese de mí! ¡No necesito su ayuda!" – Respondió la joven.

- ¿Y usted cómo lo sabe? – Le preguntó el agente.

- Es mi trabajo saberlo. Soy Ayame Sein, su nueva asistente en este caso.- Se presentó la joven mientras le extendía la mano.

- ¿Asistente? Ya tengo dos asistentes.- Le dijo Kouga, observándola con desconfianza. Había algo en ella que le resultaba extrañamente familiar.

- El joven Ginta y el joven Hakkaku no saben el lenguaje de señas. Yo sí. Me asignó el jefe del servicio de Protección al Menor, el capitán Takahashi, para asistirle en este caso en particular, agente Kouga. – Dijo Ayame, mientras retiraba su mano extendida. Obviamente a Kouga no le había gustado la interrupción.

Kouga se volteó a ver a Kagome, quien había empezado a sisear con desconfianza. "Esta niña intuye algo" Pensó. "Será mejor que tenga cuidado."

Ayame abrió su portafolio y sacó unos documentos, los que le extendió a Kouga. Éste los revisó y volvió a observarla con detalle. Esta vez no se contuvo.

- Ya sé quién eres pero… ¿Por qué siento que te he visto antes? – Le preguntó.

Ayame sonrió muy coquetamente:- Creí que nunca lo preguntarías… Tú y yo ya nos conocíamos.

- ¿Ah sí? ¿De dónde? – Le preguntó el agente.

- De la Fundación Miasma. Fui una de las primeras chicas adoptadas por el señor Naraku. Gracias a él tuve estudios, ropa y un lugar dónde vivir…

Kouga se puso muy serio. "Seguramente es agente de Naraku" Pensó "Viene para vigilarme. Lo primero que haré será alejarla de Kagome. Podría hacerle daño".

- Bueno, en ése caso, lo mejor será que nos retiremos. Esta niña debe descansar. Iremos a entrevistarla una vez que regrese a su hogar temporal.- Le dijo a Ayame, quien asintió sin dejar de sonreírle.

Se volvió hacia Kagome y le tomó su mano. Kagome no pudo retirarla a tiempo. Kouga le besaba el dorso, justo cuando entraba Inuyasha.

- ¡¡MALDITO LOBO ABUSIVO!! – Gritó, apenas lo vió y se arrojó sobre él. Ambos se enfrascaron en un intercambio de puños y golpes. Los gritos de Ayame atrajeron la atención de los médicos y enfermeras.

- ¡Detente Hanyou! – Gritó Takemaru mientras sujetaba a Inuyasha. Miroku, quien llegaba justo en ése momento, sujetó a Kouga.

- ¿Acaso no puede uno dejarlos solos sin que traten de matarse? – preguntó molesto Miroku.

- ¡Éste maldito lobo estaba abusando de Kagome! – Gritó Inuyasha:- ¡Es un pervertido!

- ¡Tú eres el pervertido! ¡No puedes ver con ojos de amor a tu propia hermana!

El comentario hizo que Miroku aflojara el agarre. Pero Takemaru no soltó a Inuyasha.

- ¡Cálmate hanyou! ¡Sabes que no es cierto! – Le dijo, tratando de calmarlo.

- ¿Cómo que no es cierto? – Dijo Kouga:- ¡Tengo los papeles que lo prueban!

- ¡Ésos papeles no significan nada! ¡Kagome no lleva nuestra sangre! ¡Mi padre me lo dijo! – Le respondió Inuyasha.

- ¡Lo que te diga tu padre no es válido! ¡Aquí lo que valen son los papeles! – Dijo Kouga, quien ya era atendido por Ayame, pues un hilo de sangre empezaba a escurrirle de la boca.

- ¡Entonces éstos son los papeles que valen! - Le dijo Takemaru a Kouga, mientras levantaba del suelo la carpeta que había soltado por sujetar a Inuyasha. Inuyasha abrió los ojos al escucharlo:- Son los resultados de ADN, que prueban que Inu No Taisho NO es el padre biológico de Kagome.

Kouga tomó la carpeta. Tragó el nudo que tenía en su garganta. Su esperanza por llegar algún día a acercarse a Kagome, con fines románticos, se esfumaba.

- N-No importa… - Dijo, casi murmurando:- Por lo pronto, aún es una Taisho… y no pueden ser novios. – Le dijo, casi retándolo.

- Dejará de serlo en cuanto cumpla la mayoría de edad y eso será… en un par de meses. – Le respondió Inuyasha, feliz y triunfante. Miroku, quien no entendía, se acercó a felicitar a Inuyasha, palmeándolo.

- Ya me contarás todo… ¿Verdad amigo? – Le dijo.

Inuyasha asintió y se volvió a ver a Kagome, quien lucía preocupada desde la cama. Inuyasha fue hacia ella y la tranquilizó. Al sentir el aroma de Inuyasha lo reconoció y lo abrazó con fuerza. Sólo ella sabía lo que sentía realmente por el joven.

- Vámonos… Ayame.- le dijo Kouga a la pelirroja, quien lo ayudaba a caminar, pues el último golpe lo había dado Inuyasha con la rodilla, acertando justo en las costillas de Kouga. La pelirroja no pudo evitar ver con cierta envidia a Kagome… Y suspiró, llevando a Kouga afuera del hospital.

El resto del día transcurrió sin contratiempos. La noticia del alta de Rin hizo que sólo llegaran dos guardias para Kagome y dos para Inu No Taisho. Aún así, Sesshoumaru pidió a Sango que cuidara de su hija en la casa, junto con Satoshi, mientras él coordinaba el operativo de vigilancia en el hospital, junto con Suikotsu.

Inuyasha no se separó de Kagome, más que para ir a comer y visitar una vez más a su padre, quien guardó un absoluto hermetismo respecto a la prueba de ADN de Kagome, cuyos resultados, Takemaru no dejó ver a Inuyasha, dejándolo malhumorado a éste último.

Mientras tanto, ya organizada la vigilancia en el hospital, Sesshoumaru disfrutaba en la cafetería del hospital, una taza de su té favorito, preparado exclusivamente para él, por su asistente Jaken.

El hermoso crepúsculo pintaba de bellos colores el cielo, el cual podía verse a través de los ventanales de la cafetería del hospital, haciendo recordar a Sesshoumaru la charla de la mañana con su padre…

-"… La última vez que ví a Izayoi Kaijinbo, fué sumergiéndose en medio de las aguas del mediterráneo, huyendo de los cazadores del grupo "Thorwald", justamente mientras me ayudaba a escapar con su recién nacida… La bebé que acababa de parir…"

- "Izayoi…"

- "…Desde entonces, te dí por muerta…"

- "…Hasta ahora."

CONTINUARA…

TRIVIA: En cuanto me lleguen más de 10 reviews diciéndome cuál es el brazo en el que Kagome tiene la férula, subo el capítulo que sigue… ¡Ya está escrito! ¡Saludos y Besitos a todas y todos mis lectores! ¡¡Los amo!!