Yuri on Ice y sus personajes no me pertenecen.


Cap 24: La leyenda comprende.


San Petersburgo, Mayo 2016

Cap 25: El bailarín intimidado

Ya había conocido al Víctor el ganador. Era al que veía cada vez que sintonizaba el canal para disfrutar de sus programas. Era aquel que hacía maravillas en el hielo, sorprendía al público, los recibía con una sonrisa gloriosa entre las luces mientras la gente se levantaba a venerarlo. Él había estado en medio de esa multitud, aplaudiéndolo con ahínco, con el corazón desbordado de felicidad. Él ya conocía ese rostro.

También, había conocido al Víctor la leyenda. Aquel que no solo aparecía en las entrevistas y con un guiño convencía al mundo de estar a sus pies, sino también aquel que sabía el peso de su influencia y la usaba a su favor. Lo conoció cuando se acercó a ellos en el estudio de ballet y desoyó a Lilia. Allí se creyó con el poder de imponerse sólo porque era Víctor Nikiforov. Allí donde tuvo el valor de negarse, con el corazón latiéndole a punto de abrirle un agujero. Era impensable que después de conocer a ese Víctor, tuviera la oportunidad de conocer a muchos más.

Pero vio al Víctor que ama el hielo, al patinador, sin las estrellas, sin honoríficos, sin las medallas. Al Víctor que necesitando quedarse allí, insistió hasta que logró convencerlo de ayudarlo. Al Víctor falto de inspiración, al artista bloqueado, al genio con necesidad de reinventarse al que se animó a ayudar.

Y conociendo esas nuevas facetas, descubrió que detrás de las máscaras siempre hubo una sola persona. Víctor, Víctor el adulador y el orgulloso, Víctor el caprichoso e infantil, Víctor el de la mirada de llama azul, de las manos de fuego líquido. Víctor el casanova que no era casanova. Víctor el actor que se quedó sin papeles… Víctor, el Víctor que amaba a Makkachin, que se divertía con Yuri, que se fascinaba al mirarlo, quien no quiso dejarlo caer. Víctor… ¿cuántos más Víctor podría conocer si seguía quitándole las caretas? Yuuri quería saberlo, con el corazón en un puño apretado, allí entre sus pulmones llenos de espuma. Quería saber a cuántos Víctor podría sacar, ahora que estaba frente al Víctor enamorado y veía increíble, incluso hasta incrédulo, que pudiera ser por él.

Al llegar al frente de la casa de Lilia, su corazón rebosaba de momentos inolvidables en ese día. El calor de la mano de Víctor sobre la suya, el agradable cosquilleo en su estómago al ser abrazado en medio de las corridas entre la arena, la sensación de confort y bienestar que era alterada por la forma en que el aire se volvía cálido cuando se quedaba viendo sus ojos. Víctor en su máxima expresión, sin papeles que seguir, sin expectativas que cumplir, era la más maravillosa experiencia que él pudiera vivir.

—Ya llegamos. —Anunció el patinador, al aparcar el auto frente a la casa. Sus perros ya estaban cansados, hechos una bola de pelos en el asiento trasero, acurrucados el uno contra el otro. Yuuri los miró con una sonrisa dibujada en su rostro, imaginando, de alguna forma bastante tonta a su parecer, que eso podrían ser ellos dos en el mueble en una tarde lluviosa de julio...

Quizás se adelantaba demasiado.

—¿Yuuri…?

—¿Eh? —dijo sonrojado, mientras Víctor esperaba con la mirada puesta en él—. Oh, sí… lo sé, ya llegamos.

Víctor abrió el seguro de su cinturón de seguridad y se lo quedó viendo, con el brazo extendido hacia él por sobre los asientos, y su mirada en evidente expectativa. Yuuri lo sintió después de desatar su cinturón; notó la mirada de Víctor apreciativa, y el modo en que el tiempo se empezó a cuajar, como si empezara a alentarse. Como si lq arena de un reloj se mojara e impidiera que corrieran los pequeños granos. Su corazón comenzó a doler al latir tan rápido. Con los labios repentinamente resecos, Yuuri dirigió la mirada en los ajenos y comenzó a sentir los dedos de Víctor peinando algunos mechones de su cabello sobre la oreja.

Ciertamente ese día no se habían besado, y percibía en el ambiente un bésame explícito que era incapaz de ignorar. No podría saber la razón por la cual Víctor no lo buscó en las tantas oportunidades que habían tenido afuera y que Yuuri sinceramente las esperó, pero ese momento también se sentía idóneo para ello. Dejó de preocuparse por el golpeteo agónico en su pecho, Yuuri inclinó su rostro hacia la mano que le acariciaba. En instantes así, sentía que no sería capaz de acostumbrarse. Era demasiado, muy bello, impensablemente potente aquello que se movía dentro de él cuando Víctor lo miraba así. ¿Podría en algún momento llegar a sentirse calmado bajo esa mirada llena de fuego de Víctor? No creía poder…

—Me gustó mucho la salida de hoy. —Inició Víctor, con la mirada atenta observándole.

—Me alegra mucho saberlo… —Yuuri relamió sus labios y enfocó los ojos en los de Víctor que se mordieron con ligeros rastros de ansiedad.

Sería necio si seguía conteniéndose de lo que él tanto quería hacer. A sabiendas de ello, Yuuri se impulsó y encontró en el caminó los labios de Víctor abriéndose para procurar el contacto. El beso, distinto a los anteriores, traía ganas acumuladas. Yuuri lo sintió eléctrico, a punto de quemarle las neuronas. Quizás era por el deseo que había estado reteniendo, pero probar los labios de Víctor era la gloria. Yuuri se abocó a disfrutar de ese momento, mientras Víctor lo apretaba con el brazo y su mano acariciaba la mejilla cuadrada del patinador. El beso se extendió y vestía cada labio con su saliva, los absorbía, soltaba y volvía atraer en una danza que casi no le dejaba respirar.

Víctor fue quien se separó, suspirando contra su boca que tiritó ante la distancia. Yuuri entonces soltó una exhalación ahogada y tuvo que tomar mucho aire.

—Cariño, no olvides respirar. —Maldita sea… ¿por qué se sentía como un primerizo en esa ocasión cuando no era su primera vez? Yuuri se avergonzó, sus orejas llegaron a tomar ese tono rojo al igual que su mejilla al tiempo que se tapaba el rostro con ambas manos. Víctor rio, y abrazándolo, le dejó un beso en la coronilla.

—Lo siento… me pongo nervioso…

—¿Pero por qué? Soy solo yo, tal como pediste. —Yuuri destapó su rostro. Quería transmitirle a través de su mirada la emoción que sentía al escucharlo decir que era eso: solo Víctor—. Eres tan impredecible… —le escuchó decir, mientras le dibujaba esa sonrisa encantadora—. A veces siento que quieres ir lento y en otras veces, que me vas a atropellar.

En honor a la verdad, Yuuri no terminaba de decidir cómo quería que se dieran las cosas. Por momentos, no podía ir rápido, temía confundir las cosas y probaba con antelación la superficie que pisaba, como si existiese el peligro que el suelo dejara de estar bajo sus pies y caer en un horroroso abismo. En otros, deseaba volar, saltar, tomar de Víctor todo lo que pudiera darle antes de que llegara a esfumarse de sus manos. Entre esa ambivalencia, Yuuri caminaba dudando y deseando más de Víctor; aquello provocaba sus acciones descabelladas, que luego al pensarlas con detenimiento, fuera del apasionamiento que Víctor creaba en él, comenzaba a juzgarlas.

Esa acción, por ejemplo, ya la juzgaría después. Impulsado por ese inusual poder que Víctor había dejado en sus manos al decir que era solo él quien se encontraba allí, Yuuri le tomó el rostro y volvió a procurar un beso. Sus labios se abrieron con entrega y vistió los de Víctor con sentidos movimientos mesurados, hasta ir profundizando en una danza potente cuyo control lo tenía él. Víctor lo apretó, conforme respiraba y se mantenían unidos, Yuuri se dejó llevar en medio de aquel beso largo para mostrarle lo mucho que le gustaba, y la atracción que le era inevitable ya ocultar. También para decirle que sí, podría llegar a ser torpe, pero también podía buscar sorprenderle. Sobreponerse al nerviosismo que solo él le creaba, para demostrarle que podía y quería darle más.

¿De dónde sacaba él esa fuerza?

Sus dedos acariciaron los pómulos de Víctor, mientras el beso se extendía, y los labios estaban húmedos por cada movimiento. Sintió a Víctor apretarle suavemente el costado y un erizamiento le alertó de lo mucho que se estaba apasionado. Tuvo que dejar ir esos labios mientras sentía los suyos palpitar, junto a su cabeza, sus párpados atrapando la oscuridad que era bañada por colores. Cuando los abrió, los ojos de Víctor le miraban con una pasión parecida a la que le vio durante el baile de Eros. Su estómago se sobresaltó de pura ansiedad pero, al verlo así, sonrojado, sofocado, con ese fuego ardiendo dentro de sus pupilas negras, Yuuri no pudo más que enorgullecerse hasta sentir su corazón hincharse y golpear con sus costillas.

—Wow… —susurró, al recuperar el aliento. Yuuri se mordió los labios con suavidad—. Eso fue…

—¿Te atropellé? —Víctor pestañeó repetidamente. Se mostró un poco perdido con la referencia hasta que lo conectó con la frase dicha antes de besarse. Fue inevitable echarse a reír y abrazarlo con fuerza para disipar esa deliciosa tensión.

Le costó separarse. Fue duro despedirse. A pesar de la promesa de verse al día siguiente, esta vez en la pista de patinaje ya que Víctor no podía volver a faltar a los ensayos, Yuuri sintió que simplemente no quería alejarse. El beso de despedida fue pequeño, Víctor le sonrió de esa forma tan preciosa que Yuuri grabó dentro de sí. Cuando sacó a Vicchan y se despidió con sus manos, su corazón ya estaba lleno de emoción y de alegría, y fue imposible ocultarlo al cerrar la puerta de la casa tras su espalda y su rostro, así como sus ojos, brillaron de felicidad.

—Ey, cerdo. —Escuchó frente a él, volviendo a su inevitable realidad al encontrarse con la expresión de hastío y asco que Plisetsky lanzó hacia su presencia—. Deja de poner esa ridícula cara… ¡recuerda que me prometiste...! —le señaló para iniciar esa retahíla que Yuuri conocía bien.

—Sí, sí, lo sé. ¿Estás listo para practicar?

Yuri soltó un "hum" de respuesta, al tiempo que se volteaba y empezaba a caminar hacía el salón de prácticas de la casona. Pero antes, comentó:

—Por cierto, ¿dónde te revolcó el anciano que estás lleno de tierra? —Yuuri enrojeció y se sonrió apenado, pasándose una mano por el cabello en verdad despeinado seguro por la brisa marina. Viendo eso, Yuri chistó, y al voltear todo lo que se notó fueron sus orejas rojas—. ¡Mejor no digas!

Y no, no pensaba aclarar nada. Solo rio contento y se apresuró a bañarse para cumplirle la promesa que le había hecho a Yuri, de primero ensayar juntos el ballet de sus dos programas y luego tener varias partidas en su juego de rol. Cuando salió de la ducha se consiguió con el mensaje de Víctor que le provocó soltar una carcajada y considerar increíble que aquello que estaba ocurriendo era real. Le contestó, entusiasmado.

Víctor » Ahora estaré celoso pensando en dónde aprendiste a besar así :(

« No te diré :)

Víctor » :'(

Su emoticón entristecido le sacó una sonrisa.

Al día siguiente, tal como se lo prometió a Víctor, estuvo en sus ensayos acompañando a Lilia mientras ella seguía corrigiendo el programa de Yuri. Para Yuuri fue bastante aterrador la atención repentina que tuvo en la pista nada más al llegar. Mila Babicheba, la conocida patinadora senior de la selección se le acercó emocionada y empezó a hacerle tantas preguntas sobre sus gustos que él se vio atorado al responder. También se le acercó Georgi para presentarse, y de inmediato lo catálogo el "amor" de Víctor, hecho que provocó que sus orejas se pusieron rojas y quisiera desaparecer.

Sorpresivamente, no fue Víctor quien lo liberó de la curiosidad de Mila y la atenta presencia de Georgi, sino Yuri, quien lo sacó a empujadas del círculo aquel para insistirle en que tenía que verlo patinar y debía observar lo mucho que había mejorado, asegurando que le ganaría a Víctor en la competencia. Yuuri solo sonrió divertido mientras se dejaba llevar, tras haberse disculpado con el resto y mientras escuchaba los mandatos de Lilia exigiendo a Yuri iniciar con su rutina. Víctor observaba todo de lejos, desde la distancia le guiñaba el ojo, o lo veía, entregándole más calor que si le hubiese tomado la mano.

—¡Vitya! ¡Concéntrate!

Parecía un sueño. Su corazón revoloteaba intensamente, dentro de su pecho, como si fuera capaz de volar. Reía al ver a Víctor ser regañado por su entrenador por distraerse, sonreía al notar de lejos esos gestos que buscaban su atención. Luego, recibía el reclamo de Yuri, y le alababa las mejoras que había tomado en el programa para ver cómo el adolescente empezaba a hinchar su pecho y aseguraba que era obvio por ser el mejor.

Debía ser un sueño, uno del que no quería despertar. Estar allí con el equipo de elite de patinaje artístico ruso, disfrutando de las señales de atención de Víctor Nikiforov quien no dejaba de verlo desde la pista, de patinar para él, porque Yuuri podía sentir en cada paso una invitación para iniciar un baile que estaba más allá de la pista de hielo, de los tablones del ballet. Un baile que nunca quisiera darle fin...

¡NOTICIA CALIENTE!

NIKIFOROV Y SU NOCHE DE AMOR FRENTE AL RÍO NEVÁ

Es momento de luto para todas las solteras que pensaban tener alguna oportunidad con uno de los solteros más cotizados del país. ¡Víctor Nikiforov parece que por fin ha sentado cabeza! Después del anterior escándalo con el matrimonio de Layla Mijáilovna, no habíamos sabido más de la vida amorosa de nuestra leyenda del patinaje del mundo, conocido a su vez por su increíble carisma y sensualidad que deja a más de uno al borde del infarto. Hasta hace unas noches, donde nuestras cámaras captaron al afamado patinador sospechosamente cerca del teatro Alexandrinsky para comprobar que lo que ha ido a buscar no ha sido, precisamente, una noche de tertulias. Lo vimos salir en compañía de uno de los bailarines estelares del ballet de Bolshoi, el japonés Yuuri Katsuki, a tener una velada romántica.

¡Qué suerte la suya! ¡Todas las mujeres en Rusia daríamos lo que fuera por estar en su lugar! Fue llevado al local Buddah Bar y luego caminaron muy acaramelados por el canal del río Nevá para tener, de esa forma, la corona de su noche de ensueño. ¡Un beso romántico bajo la luz de la luna!

¿Será esto el inicio de una historia de amor?

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Rhoda Liz » Wuaaaaa ¡que hermoso! ¡Dos grandes talentos que más se puede pedir! ¡Daría lo que fuera por ser una mosca en la pared en sus citas!

Хлеб » ¡Oh Dios! Definitivamente nuestro príncipe ruso sabe cómo conquistar a quién se le ponga en frente~ estoy ansiosa por ver cómo afecta su nueva relación en el hielo

Mina_00 » Ohhh por dios,¿ Víctor ya no es soltero? ¿Por qué? Yo era feliz de que fuera inalcanzable pero soltero... Aun así no importa Awww Katsuki es adorable si están saliendo con todo el dolor de mi corazón apoyare esa relación, la felicidad de Víctor es primero

Nikiforovbyt'moim » ¡Pagaría por estar en el lugar de Katsuki! Es un chico bonito, pero yo estoy mejor, ¡elígeme Víctor! #VictorHazmeTuya #NikiforovHot #OhYes

Danu startomato » Siento que voy a entrar en un círculo de estrés por Yuri. Lo digo en serio, Víctor es conocido por ser el casanova del hielo, ¡el REY HELADO! me da miedo que utilice a un bailarín tan fenomenal como Yuri y luego lo deje como a todas sus demás conquistas. Solo queda esperar para ver que sucederá con ellos.

Fioreé88 » ¡Lo amo! ¡Hacen una hermosa pareja! ¡Nace el Victuuri! Wiiii~ #VictuuriForever #NewLove #KatsukiKiss

Yurilady » Soy la única que nunca espero algo como esto... Digo... ¿Como paso?! ¡Necesito respuestas!

Ferhys9010 » Anda! ¡No sé qué me gustaría más estar en el lugar de Víctor Nikiforov o de Yuuri Katsuki! ¿han visto las presentaciones de Yuuri? ¡Decir que son bellísimas es poco! #victuuri #nuevahistoriadeamor #meencantaelvictuuri

YUÁNFÈN » Recordaran mis palabras, este pequeño bailarín solo será una más de las conquistas de Víctor, que disfrute sus 5 minutos de atención porque Víctor Nikiforov merece solo lo mejor.

Nargiz » ¡OMG! ¡Ese japonés es tan lindo! Espero que todo resulte maravilloso para los dos mientras Viktor no descuide sus entrenamientos todo perfecto

AnnaBechterev » No sé si sea para sentar cabeza o no... pero definitivamente mal gusto no tiene. Joder, busqué más del chico Katsuki y está como le da la gana; no sé de quién siento más envidia, si de él por estar con Nikiforov, o de Nikiforov por descubrir semejante belleza.

Kitty84 » ¿Sentar cabeza? Apenas se dan un beso, y ya los están casando. Dios, es como si no conocieran quién es Víctor y como ha estado saltando de beso en beso todo este tiempo. xDDD

LalaForov » Es tan frustrante que solo se centren en estas nimiedades y no pongan atención a lo que realmente vale: SU PATINAJE. Lo que haga con su vida privada es exclusivamente cosa de él, y es bastante molesto para quienes sí le respetamos como persona ver que se enfocan en lo que a nadie más que a él debería importarle.

Yuuri_lover » OMG! Yuuri es hermoso, Víctor sería estúpido si lo hubiese dejado ir. He visto un par de las presentaciones de este bello bailarín japonés (por televisión solamente :c) y su danza produce magia aún a través de una pantalla, no puedo imaginar lo que sentirá verlo en vivo. Fueron hechos para estar juntos y quien no esté de acuerdo, ahorita nos arreglamos... Los quiero juntos por siempre, con boda y muchos bebés. Así que apúrense y comiencen a hacerlos :v

LoveVictuury » Kyyyyaaaaa! Me encanta esta noticia, Katsuki es un excelente artista y tan lindo, sería una bella pareja

Glo-chan » OMG! Tengo envidia por ese bailarín, pero no puedo negar que estoy más que contenta porque nuestra leyenda Rusa encuentre el amor. Estoy interesada en saber quién es él * se va a investigar * . Mis gritos se escucharon hasta la otra calle.

SraNikiforova_24 » No sé cómo le hizo ese chico para conquistar al rey del hielo. Hey, Katsoquete, pasa el número del lugar al que fuiste a que te hicieran el trabajito de embrujar a Víctor... Porque ni en un millón de años se podría fijar en tí.

Vickylover20 » Casi me voy de espaldas cuando vi esta noticia, ¡mi corazón de fan duele pero si Victor es feliz puedo soportarlo! ¡Además, ya busqué en la red información de este chico japonés y OMG! creo que subiré fotos de sus presentaciones ¡está como quiere! Creo que este es el nacimiento de algo grande. Disculpen, pero tomaré mis cosas, compraré mi boleto VIP y haré mi maleta porque ¡yo abordo esta nueva ship!

Aria07 » Nooo. TT TT Han descubierto a nuestro principe de la danza. Lo que daria por estar en el lugar de nikiforov! #DanceKing #YuuriKatsuki #NoticeMeSempai

Pytor_Petrov » Veo demasiada mujeres locas aquí. ¿Dónde está el verdadero amor al patinaje? No quiero saber con quién se acuesta Nikiforov, quiero saber sus rutinas y si considera a Yuri Plisetsky una amenaza.

La princesa de Katsuki » Ay no! Mi Romeo ya ha encontrado a su Julieta :'( mi kokoro sufre, tenía las esperanzas de llegar a Katsuki algún día /3

Dangie_gb » Hasta acá llegó nuestro sueño de ser la amada de Víctor. ¡Aunque tuve la oportunidad de presenciar al famoso Romeo de Bolshoi y es realmente intenso! Creo que no puedo encontrar otra palabra para describirlo. ¡¿Víctor tomará cabeza?! Oh Dios... Creo que ya amo esta pareja.

Topita chan » OMG cuando vi la noticia no lo podía creer , Víctor saliendo con un chico del ballet me hizo darme cuenta que por ser tan perezosa perdí la oportunidad de conocer a cualquiera de los dos. Porque dejé las clases de ballet después de una semana

Yurylove » Obvio que no, Víctor. Solo a Yuri

En la tarde, retomó los ensayos correspondientes a su actuación de Romeo y Julieta,, ya que esa noche volvería a presentarse. Mientras estiraba en la barra, Yuuri notaba la mirada insistente de varios de sus compañeros, aunque nadie decía nada ante la atenta presencia de Lilia, dando las respectivas instrucciones para ese día.

Al acabar con los estiramientos, empezaron a formarse los grupos para practicar las escenas de cada uno de los actos. Yuuri se apartó mientras esperaba su turno, y sintió el peso de Irina en su brazo, abrazándolo emocionada como si hubiera ocurrido algo muy importante.

—¡Yuuri! ¡Quiero todos, todos los detalles! —insistió Irina agarrada de su brazo. Yuuri sabía a lo que se refería, pero no tendría suficiente sangre en la vena como para relatar todo lo que había acontecido con Víctor en cuestión de días—. ¿Víctor besa muy bien? ¡Me imagino que sí! —chilló, aunque se tapó los labios al notar la mirada asesinada de Lilia desde su lugar. Yuuri la miró de reojo—. Dime, se ve que debe besar muy bien.

—¿Qué te hace pensar que nos besamos? —Irina rodó los ojos, como si fuera lo más evidente.

A ojos de Yuuri, ¿qué de evidente podría tener que la leyenda del patinaje ruso se hubiera fijado en él y se hubieran besado ya?

—Yuuri, mi vida, toda Rusia lo sabe. —Los ojos de Yuuri la miraron como si fuera la locura jamás escuchada en su vida—. Salió en la prensa esta mañana y ha rodado por internet desde hace días. Solo quería esperar a vernos para preguntarte los detalles.

—¿Qué...? ¿La prensa qué…? —azorado, se alejó de Irina para buscar en su mirada alguna señal de que se trataba de una muy mala broma, pero el rostro de su amiga reflejó desconcierto. No podía ser… Yuuri no podía dar crédito a aquello y sacó su móvil para revisar en las redes sociales que había estado abandonadas por estar al pendiente respondiendo los mensajes de Víctor.

Palideció en cuestión de segundos, como si toda su sangre hubiera bajado a sus pies. Yuuri se pasó la mano angustiada a su cabello, despeinándolo en el proceso, mientras sentía su boca seca. Leyó algunos comentarios, uno entusiasmado con la idea, otro quejándose, pero no prestó mayor atención al revisar la fotografía. Era claramente después del Buddha Bar, cuando Víctor lo besó… ¿cómo no lo pensó? ¿Cómo no imaginó que esa era una terrible posibilidad?

—Oh Yuuri. —La voz de una de las bailarinas, Regina, resonó con falsa suavidad. Irina inmediatamente arrugó el ceño—. Veo que estás muy entretenido distrayendo a nuestra estrella de patinaje. Ojalá que eso no llegue a afectar su desempeño. Si no, toda Rusia te va a odiar.

—¡Calla, Regina! —Contestó Irina al salir a su defensa—. Es pura envidia lo que te mueve.

—¡Yuuri! —El llamado impaciente de Lilia lo rescató de aquel agujero donde estuvo a punto de meterse. Se separó de ambas chicas con prisa, y caminó casi como autómata hacía su maestra, tratando de regular la respiración—. ¿Qué es lo que ocurre? —apremió.

—Es… salieron… s-salieron fotos con Víctor. —No podía dejar de temblar. Lilia aguzó su mirada, mostrándose indiferente a la turbación de su bailarín.

—¿Y? ¿Qué esperabas que sucediera, Yuuri? —Se sintió como una bofetada de realidad. Yuuri abrió los labios como si intentara decir algo, pero se halló sin ninguna palabra—. Ahora quiero que practiques para que todo lo que hablen de ti no sea tu salida con Nikiforov. Te toca ensayar.

Como si hubiera caído lluvia helada, Yuuri se quedó quieto, mirando a los ojos de su mentora con todo atorado en la garganta. Lilia era como una flama incandescente, no le permitiría ningún momento de debilidad, no de nuevo, no iba a tolerárselo; todo eso podía verlo a través de esos ojos verdes y se vio obligado a tragar todo. Volvió la mirada al centro del estudio. Tenía que practicar.

Fue casi por inercia que pudo ensayar en ese momento, que pudo bailar después. Encerrado en una especie de cámara de aire, escuchaba todo lejano, como si se dieran las voces allá a lo lejos. Siguió cada indicación, y encontró en la danza, el único momento en que pudo respirar. La voz de Lilia se perdía en la distancia que existía de su cabeza hasta la realidad, llena en ese momento de un molesto zumbido. Yuuri lo relacionaba con haber tenido una larga caída y golpear la cabeza en el suelo para darse de golpe contra la realidad.

¿Qué esperaba? Ciertamente no podía esperar otra cosa que eso mismo; Víctor era una figura pública, un soltero codiciado por mucha gente en Rusia que no había logrado captar su atención. Y de repente, un bailarín apenas saliendo de la oscuridad aparecía en su vida, ¿qué esperaba que ocurriera con semejante noticia?

Yuuri comenzó a llenarse de dudas, como el panal golpeado que se llena de agitadas abejas. Porque ciertamente, estas dudas siempre habían estado allí, dormidas, mientras disfrutaba del adormecimiento que la seguridad de tener la atención de Víctor le dejó. Allí estaban, alborotadas; sus pensamientos azorados con cada palpitar que se escuchaba como un eco seco en su cabeza. No contestó los mensajes, no contesto las llamadas, no pudo estar seguro del tiempo que transcurrió sobre él mientras seguía las indicaciones y estaba escondido allí dentro, con la presión haciendo un pitido.

Angustiado, después del ensayo, caminó hasta el parque cercano con la ansiedad bulleando en su cuerpo. Se sentía exasperado, asustado, sin haber imaginado que la situación pudiera llegar a ese punto y preocupándose porque no sabía si Víctor ya estaba al tanto. ¿Y si no era así? ¿Qué pensaría Víctor cuando viera esas fotografías? ¿No sentiría que es mejor ocultarlo? Se pasó las manos en la cabeza; aún con el fresco de la tarde, su cuerpo sudado por el ensayo resentía en cambio de temperatura y sus piernas temblaban, ya no sabía si fruto de la descompensación que sintió al ver la noticia o el miedo que experimentó al sentirse expuesto.

—¡Yuuri! —Escuchó la voz de Irina cerca y volteó al verla correr hacia él. Con su cabello rubio despeinado por el baile, ella se abalanzó a su encuentro con un abrigo que intentaba ocultar su leotardo y las medias que usaba para bailar. El aludido volteó a mirarla, y sintió de inmediato el peso de la chica al guindarse a su cuello—. Dios, lo siento, pensé que ya sabías.

—N-no te preocupes… —tartamudeó, al sujetarla. Irina se separó solo un segundo para mirarle a los ojos y al notar allí el miedo afilado en sus pupilas, volvió a apretarlo con vehemencia—. Ira…

—¿Hablemos sí? —Le tomó el rostro para dejarle un gesto manso en su mejilla. Yuuri, cediendo por fin al miedo, la abrazó—. Hablemos… —insistió.

Ella le sujetó de la mano para llevarlo a una banqueta, donde Yuuri se sentó cabizbajo. Con su mente aún atestada de alarmas le era incapaz de pensar con claridad. Irina se enredó en su brazo, inclinándose con él mientras el cabello rubio caía de la cola desordenada. Primero se dedicó a solo acariciarle el pelo negro, luego la espalda tensa, y al final, cuando Yuuri recobró la voz, escuchó lo poco que se animó a confesar.

Le gustaba Víctor, sí habían salido juntos, sí se habían besado, no esperó algo así. Le hubiera gustado reservarse toda esa tribulación, pero la experiencia le había enseñado que afectaría su función en la noche. Irina era una persona idónea para soltarla, aunque fuera solo una parte de ella.

—A él le gustas mucho —aseguró, con tono confidente—. Pude notarlo. En la fiesta, que estabas borracho él me dijo que no te haría algo que no pudieras recordar. Eso no lo hace cualquiera.

—Lo sé, pero tengo miedo… Miedo de que todo esto se convierta en una pesadilla. No creo que Víctor hubiera querido eso.

—Yuuri… la vida es como bailar frente a un escenario. Hay cientos de personas mirando que esperan el mínimo error para recalcarlo. Y pocos, aplaudiendo cada uno de tus aciertos. La única forma de que el baile valga la pena es disfrutar el momento.

Con un suspiro enajenado, Yuuri dejó escapar el aire envenenado que había mantenido atorado desde que lo supo. Necesitaba tiempo para pensarlo, para acostumbrarse a eso. Necesitaba espacio para meditar en lo que sucedía y si sería capaz de soportarlo. Necesitaba alejarse de todos por un instante, callar… Irina entendió eso y atoró la mandíbula. Yuuri bajó la mirada con desosiego. Entonces, apagó el móvil que vio llenarse de cientos de mensajes, mayormente desde Japón donde pareció haberse esparcido la noticia y decidió estar desconectado del mundo.

Cuando llegó la hora de presentarse, Yuuri miró las tablas que le esperaban, el telón caído. Observó los bailarines que se movían, las telas que se deslizaban mientras el escenario cambiaba… su sueño allí, cumplido. Esa también era su realidad, una que creyó en algún tiempo lejana e inalcanzable, una que a punta de sudor logró alcanzar. Y en las tablas él era fuerte...

"Baila primero. Piensa después. Es el orden natural"

El arte siempre fue un analgésico en su vida y esa no fue una ocasión diferente. Yuuri sintió que las preocupaciones se disiparon cuando enfocó a su cuerpo sentir la música, y dejó a su mente apagarse en un manso letargo. Toda aquella energía acumulada se convirtió en pasos diestros, en fuerza y fluidez. La desesperación de Romeo alcanzó la cúspide de la dramatización al soltar la desolación ante el cuerpo de su amada.

¿Qué esperaba Romeo al enamorarse de Julieta? No podía dejar que la pasión y el deslumbramiento los cegara, al punto de no darse cuenta del alrededor y no medir las consecuencias. Romeo, en su inexperiencia, cometió errores que llevaron a su amor a una tragedia. Yuuri no podía llegar a cometer lo mismo.

¿Dejaría que los prejuicios de la gente llegara a asfixiarlos? ¿Permitiría que su impulsividad fuera a ahogarlos? ¿Se dejaría vencer por ira, por el miedo? ¿Perdería…?

Cuando los aplausos cayeron, extendiéndose, en medio de las alabanzas del final de la función; Yuuri respiró. Allí estaba, en uno de los teatros más grandes de Rusia, miembro del ballet más emblemático del país, siendo el premier danseur, alumno de Lilia, el protagonista de esa obra. Con la mente despejada, miró la sombra amplia que su cuerpo proyectaba por las luces hacia el público, y los cientos de rostros de pie ahora aplaudiéndole.

Si recordaba su habitación a oscuras en su departamento, miraría los panfletos que había estado coleccionando de Víctor desde que se volvió su seguidor. Resultaba un sueño en ese tiempo pensar en siquiera estar en el mismo lugar donde Víctor respiraba, conformándose con la idea de poder verlo de lejos, en vivo, patinar. Ahora había sido capaz de darle de su propio aliento a Víctor cada vez que éste jalaba aire después de uno de sus besos. Era surreal pensar que algo que jamás pensó desear ahora lo anhelara con tanta fuerza que era capaz de romperle las costillas. Porque Víctor había llegado como Lilia, rompiendo el esquema de sus posibilidades para abrirle los ojos a un horizonte desconocido. Abriéndose paso entre sus dudas e invitándolo a dar ese salto lleno de esperanzas.

Miró sus pies descalzos y lastimados por el ejercicio y esfuerzo constante al cambiarse en el camerino. Recordó el viento que corría, el mar que sonaba frente a ellos y sus pies allí dibujados contra el horizonte, con los ladridos de sus perros. Esos eran los pies de los soñadores… De los que logran convertirlo en algo real.

Salió del teatro en compañía de Lilia y se detuvo en los escalones al notar la presencia de Víctor esperándolo. No lo tenía contemplado, no habían llegado a ninguna clase de acuerdo, pero miró a Lilia y la vio continuar su camino mientras se acercaba al auto que la llevaría a casa. Fue inevitable para Yuuri mirar a todos lados como si hubiera algo capaz de captarlos con la cámara. Luego miró a Víctor, y notó lo apretada de su mandíbula, hecho inequívoco que mostraba que no, no había ido solo a visitarlo. Se acercó mientras veía de antemano esa posibilidad… por supuesto, ya debió haberse enterado de todo. Con el miedo aun navegando en su sangre, Yuuri se movió a enfrentarlo, porque ya era más el coraje que lo empujaba a dar esos pasos.

—Necesitamos hablar. —Víctor inició el intercambio y Yuuri asintió—. Intenté hacerlo por el teléfono, pero lo tienes apagado.

—Necesitaba pensar. —Levantó la mirada con solo eso de justificación, y por fortuna, Víctor no preguntó más al respecto. Solo le abrió la puerta del auto, para invitarle a pasar.

Dieron vueltas con una música suave de Elton John sonando mientras las luces de la ciudad se difuminaban en el vidrio. San Petersburgo tardaría aún en anochecer. Apenas se veían unos colores negruzcos y violetas asomándose en el cielo, pero predominaba el gris y el naranja en la línea del horizonte. Yuuri se enfocó en esa maravilla que a veces era cubierta por la fachada de los edificios, mientras se diluía el tiempo, y lo escuchaba respirar a su lado.

—Yuuri… ¿Te ofendí en algo? —Víctor preguntó, al aparcar el automóvil. Yuuri siquiera se preocupó a notar en dónde, sólo renegó—. ¿Entonces…?

—Necesitaba pensar porque vi las fotos de la prensa… y las publicaciones en internet.

—¿Te incomoda? —Víctor sonaba bastante acartonado, como si cada palabra sufriera para salir.

—¿No te molesta a ti? —Yuuri preguntó de vuelta. En respuesta, Víctor pasó una mano sobre su cabello, apartándose los mechones claros antes de apretar a su nuca.

—Siempre ha sido molesto, pero he acabado acostumbrándome. Me enfocó en sorprender suficiente con la temporada para acallar a los rumores, cuales quieran que sean.

Hubo un silencio tenso entre ellos, mientras las palabras se acomodaban. Yuuri jugaba con sus dedos, apretándolos y soltándolos como si quisiera así liberar pedacitos de ansiedad. Si hubiera tenido una servilleta de papel en mano, seguramente la hubiera hecho añicos allí.

—Yuuri… —Víctor volvió a hablar—. Entonces… ¿en qué pensaste?

—En que es precipitado —soltó sin filtro—, que tengo miedo, que no sé cómo me voy a acostumbrar a esto. Que hay gente que seguro dirá que puedo afectarte, que seré más bien una distracción.

—No eres una distracción, Yuuri —se apresuró a interrumpir—. Tú me inspiras.

Yuuri volvió a sentir esa convulsión dentro de él. Esa felicidad galopando que había dejado abandonada, horas atrás, volvía a él ahora que su mente se había apagado y su corazón tomaba control de sí. Él también lo inspiraba, también sentía que con Víctor las cosas en su vida habían dado un vuelco inesperado, y le gustaba. Tenía miedo porque no quería fallarle, miedo de lastimarse, miedo de tantas cosas y aun así, si solo se enfocaba en recordar aquellos cortos momentos que habían pasado juntos en esas últimas noches, se encontraba seguro de no querer soltar esa mano nunca.

Apretó sus labios, con ahínco. Quiso decirle muchas cosas, pero atorado, no se halló con la frase precisa y tampoco sintió necesario darla. Víctor le sujetó la mano que temblaba sobre su pierna y la extendió hacia él, abrazándola con la suya.

—Yo estoy seguro… —Le hizo saber, con la mirada empujando a través de esos irises llenos de colores gracias a la luz, todos esos sentimientos que Yuuri sentía demasiado pronto para pronunciar, pero cuya existencia estaba allí patente, y que no hacían falta nombrarlo—. ¿Tú lo estás?

—Yo solo sé que quiero seguir comiendo tazones de cerdo contigo.

Víctor se sorprendió, pero de inmediato comenzó a reír. De ese modo, ambos soltaron la tensión en una carcajada animada tan necesaria para liberar los músculos densos y la presión de sus pechos del miedo que se había formado ante una posibilidad innombrable. Las manos aún tomadas, eran la perfecta conexión que necesitaban en un lazo que se formaba más allá de las palabras. Yuuri se relajó, como si acabara de deshacerse de un enorme peso de encima, y aún a sabiendas que las publicaciones no iban a acabar, se vio con la fuerza para enfrentarlo.

Eso no era un sueño, era una realidad… Y esa clase de oportunidades tenían un precio.

Yuuri quiso transmitirle a través del beso que Víctor inició y él secundó, que estaba dispuesto a pagarlo.

¡NOTICIA CALIENTE!

¿NIKIFOROV TIENE RIVAL DE AMOR?

Parece que no todo será miel sobre hojuelas para nuestra leyenda del patinaje. Porque, es posible que su actual idilio con el bailarín Yuuri Katsuki dure menos que sus programas cortos. El bailarín japonés y premier danseur del ballet de Bolshoi con sede en San Petersburgo, fue encontrado sospechosamente acaramelado con su compañera, Irina Petrova, en las adyacencias de la academia de Bolshoi, la prima ballerina del ballet.

¿No se ven preciosos juntos? Ese abrazo, esa compenetración… cabe destacar que ambos debutaron en el ballet del Lago de los Cisnes siendo catalogados en el año pasado como una de las parejas de ballet con más química en el set.

¡Parece que el camino al corazón del japonés no será sencillo para nuestro patinador! ¿O ya estará en la friendzone?

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Notas de Autor:

Estoy tan pero tan feliz. Hoy acabaron las premiaciones de los Grand Fanfic Final. De verdad, a pesar de que hice toda la publicidad que pude, no esperaba ganar en todas las categorías en las que quedé en el podio. Ha sido una sorpresa alucinante, he tenido ganas de llorar cada vez que salía una nueva mención y los veía a ustedes comentando y etiquetándome. Estaba en chat con varias amigas escritoras y todas ellas me avisaban cuando estaba en medio de reunión, y debo admitir que me la pasé todo el trabajo con un nudo bonito en la garganta. Estoy consternada, pero feliz, no tengo palabras para expresar estos niveles de felicidad.

Solo puedo decir que estoy muy agradecida tanto por los que me nominaron en cada categoría, como los que me votaron en ellas. Es gracias a ustedes que yo puedo decir hoy que he ganado. Y es que el hecho de que me hayan tomado en cuenta en cada categoría, y hayan votado por ella, me demuestran el enorme cariño que le tienen a mi trabajo y por ende a mi persona, ya que cada uno de estos escritos vienen impregnados de mí. De mis pensamientos, de mis sueños, de mis ideas, ¡de mis dedazos incluso! Están tejidos de tiempo, de lágrimas de risas, de muchas expectativas. Y no sé, tengo un nudo en la garganta que aún no puedo soltar porque me siento inmerecidamente feliz.

Esto lo voy a escribir igual en el grupo de lectores porque de verdad siento que todos merecen leerlo, aun si no leen esta actualización. Pero estoy sumamente agradecida, ¡tengo los mejores lectores que he podido pedir! Tanto los que aman a Matryoshka y han seguido creyendo en él pese a toda la montaña de emociones que significa, hasta los que me han seguido en las locuras más descabelladas como Juicio de Alfas. Desde los que se enamoran del Víctor y Yuuri de esta historia sencilla como lo es Iridiscencia, hasta los que suspiraron por el amor de Víctor y Yuuri de Escogidos. Los que se atrevieron a leer a fondo a Reminiscencia, a experimentar con el Emilcky Aqui estoy, o a reír con Golpes de Suerte de JJxYuuri. Porque cuestionan, analizan, se emocionan, ríen, lloran, y están allí conmigo… mil gracias.

No necesitaba estos premios para saber que cuento con lectores valiosísimos a los que quiero preservar para siempre, pero ustedes prácticamente me lo han gritado con júbilo a la cara. Y no sé, no puedo dejar de tomarme el rostro como Yuuri y decir: esto debe ser felicidad.

Espero que sigamos juntos y pueda seguirles entregando trabajos que les guste. Me comprometo a seguir mejorando y a culminar mis trabajos para poder cumplir con sus expectativas. ¡Gracias por todo su amor!