Solunarox: De verdad que Draco es un insensible... y lo serás aún más... ya esta historia pronto acabara jejeje tratare de act pronto :D gracias por tus comentarios

De vuelta al pasado: Entre Muggles

Después del día de la boda y que las enamoradas parejitas se fueran a disfrutar su merecida luna de miel, Hermione volvía a la rutina del trabajo, era lunes 6:00 am la castaña se movía en su cama pesadamente mientras alguien tocaba la puerta de su apartamento. Lentamente se levantó a rastras gateando hacia la puerta llevando puesta su bata de dormir de ositos.

- Granger… que haces allí abajo – pregunto Draco divertido de ver aquella escena de Hermione caminando a gatas por su apartamento vistiendo una tierna bata de ositos

- La pregunta es qué haces tú acá? – dijo Hermione luchando con el sueño mientras hablaba

- Hay una protesta en el ministerio, a diferencia tuya yo si leo el profeta y me levanto temprano, esta semana Percy comadreja ha declarado que ningún funcionario vaya a trabajar por su seguridad – dijo Draco mientras ayudaba a levantar a Hermione del suelo

- Oh que buena noticia… levantarse temprano es una tortura! – Dijo la chica levantándose – ahora vuelvo iré a darme un baño, ponte cómodo – dijo Hermione dirigiéndose a su habitación

Hermione se metió en la ducha tratando de ser lo más rápida posible para no hacer esperar a Draco, se colocó una salida de baño y se apresuró a salir, se puso un vestido de estampados muy muggle con una chaqueta de jean y unas zapatillas doradas que hacían perfecta combinación con la delgada correa que adornaba su vestido.

- Draco? – dijo Hermione en la sala llamando al rubio que no veía por ningún lado, se sorprendió al verlo salir de la cocina con tostadas, jugo de naranja y mermelada en la mano – que haces con eso? – dijo ella sonriendo

- Te tardaste mucho en la ducha… así que Granger prepare el desayuno, quieres sentarte…? – pregunto el rubio sentándose en el comedor.

- Le llamas desayuno a esto… - exclamo la castaña callándose de inmediato al ver la mirada de amenaza que Draco le lanzó – Digo gracias – dijo Hermione sonriendo

- Y esa ropa Granger… es muy muggle – comento Draco mientras comía una tostada

- Me gusta la ropa muggle… hablando de eso Draco que harás esta semana que no tenemos que ir a trabajar – pregunto Hermione

- No lo sé… supongo que nada porque piensas invitarme a algo… por Merlín! Granger… me estas invitando a salir… - decía Draco partiéndose de la risa mientras Hermione lo miraba con furia

- Eso quisieras tú huroncito… pero ahora que lo dices… visitaré a mis padres esta semana… quisieras venir conmigo? – ya está se lo dije pensó Hermione sonriendo, Draco la quedo mirando pensativo

- Que te hace pensar… que quiero ir al mundo muggle – dijo Draco

- Lo siento… - repuso Hermione triste – fue una locura de mi parte decirte eso

- Granger… que poco me conoces… estoy bromeando! – Exclamo el chico estallando en risas – Te acompañare con una condición – dijo Draco

- Así… cual condición? – pregunto Hermione

- Que me des a probar la comida muggle, Luna y Theodore dicen que es muy buena – comento el rubio

- Está bien trato hecho, haz tu equipaje porque nos vamos en la noche… y prepárate porque no podemos utilizar nada de magia – dijo Hermione sonriendo al ver que su amigo casi se ahoga con una tostada

- Como quieras… - susurro Draco

Draco Malfoy no era una persona que cediera fácilmente ante lo demás siempre mantuvo su orgullo en alto en Hogwarts hasta el final y las cosas no cambiaron en la universidad, hasta el momento no había una sola persona en su vida que lograra dominarlo por así decirlo, pero con Hermione era diferente, ella y sus ojos miel eran los únicos capaces de hacerle ponerse nervioso y terminaba cediendo a sus peticiones, así lo hizo el último año de Hogwarts, en la universidad y ahora que eran independientes lo volvía a hacer… si su yo del pasado lo viera en ese momento cargando equipajes al estilo muggle y montado en un autobús se burlaría de él, y le diría que era un "traidor a la sangre" pero su pasado había quedado atrás y ya no era más aquel chico atormentado que debía vivir bajo los mandatos de su padre y la sombra del gran Harry Potter, ahora era lo que era por sus propios medios y aunque nunca lo dijera estaba muy orgulloso de eso.

Cuando por fin el autobús freno, Hermione le hizo señas a Draco que entendió que ya habían llegado, se bajó del autobús ofreciéndole la mano caballerosamente a Hermione, luego tomo los equipajes y caminaron por una calle poco iluminada.

- Falta mucho Granger – pregunto Draco arrastrando los equipajes – que traes aquí a Weasley acaso! – se burló el rubio

- Deja de quejarte Lucius – le llamo Hermione pues ella sabía porque Narcissa le contó que Draco odiaba que lo llamaran así y que su madre solía nombrarlo así cuando estaba enojada con él.

- No me llames así! – grito Draco como un niño malcriado dejando caer el equipaje – Retráctate Granger o no doy un paso más – dijo Draco decidido

- Oh vamos Draco no te comportes como un niño… - decía Hermione sonriente

- Pero mira… qué bonita noche escogieron los noviecitos para pasear – dijo un sujeto que salía de la oscuridad

- Oh no maleantes… - susurro Hermione mientras apretaba fuertemente el brazo de Draco

- Que linda novia tienes… te importaría prestárnosla un ratito, prometemos no dañarla mucho… - dijo un segundo hombre rodeando a los dos chicos.

Hermione temblaba del miedo, pero Draco permanecía tranquilo observando curiosamente a los ladrones que los tenían rodeándolos como si fueran sus presas.

- Escuchen… - se atrevió a decir Hermione – Nosotros no les hemos hecho nada… así que les pido que nos dejen continuar – termino de decir la castaña

- Pero si es valiente la chiquilla – dijo el primer ladrón – vamos a jugar bonita… la vamos a pasar delicioso… - susurro el hombre con un tono grosero y morboso

- Que te hace pensar que dejare que le pongas un dedo encima maldito muggle – soltó Draco dejando a Hermione sorprendida aquel rostro y esa mueca de desprecio era la misma que él le hacía a ella y sus amigos en Hogwarts y por un momento creyó estar al lado de aquel Draco Malfoy grosero, elitista, prepotente y enormemente hiriente.

- Muggle? – Pregunto el hombre – jajaja que les parece muchachos el chico también tiene agallas… veamos qué tantas – murmuro el hombre lanzándose contra Draco intentando golpearlo pero el rubio esquivo fácilmente el golpe.

- Que te pasa estúpido, acaso estas sorprendido? – exclamo Draco sonriendo de medio lado despectivamente

El hombre al sentirse humillado por tan solo un chiquillo que no pasaba los 23 años se abalanzó sobre Draco con un arma blanca sin ningún resultado porque el rubio logro propinarle dos golpes certeros mientras Hermione gritaba que los dejaran en paz, el otro hombre que observaba la pelea la tomo del cuello amenazándola con un cuchillo.

- Deja a mi compañero o tu noviecita paga las consecuencias – dijo el segundo hombre Draco lentamente fue bajando la guardia levantando sus manos en señal de estar desarmado

- Tus manos donde las pueda ver lentamente - dijo el primer hombre con el que minutos antes Draco había peleado

- perfecto… - dijo el rubio que haciendo un rápido movimiento sonrió y Hermione comprendió él porque sus ojos grises se iluminaron, en instantes los dos hombres que los habían atacado ponían caras de confusión cuando el rubio saco lo que parecía un pedazo de madera en forma de varita

- No les hagas daño… Draco… por favor – dijo Hermione sollozando

- Desmaius! – grito el chico apuntando a el hombre que tenía a Hermione y luego al otro quedando los dos maleantes inconscientes, Draco corrió hacia Hermione – estas bien? – pregunto tomándola de los hombros

- Si… gracias por salvarme… les borrare la memoria quédate aquí – dijo la chica colocándose en frente de cada uno de los hombres mientras murmuraba – Obliviate

- vámonos de aquí – dijo Draco tomando el equipaje

- Si… - dijo Hermione caminando a su lado

Los dos chicos caminaron hasta la casa de Hermione, si bien no era lujosa pero tampoco carecía de encanto, Draco observo los jardines perfectamente cuidados que daban paso a una humilde casita no muy grande de dos pisos pintada de color pastel. Hermione saco sus llaves y entró cuidadosamente a la casa seguida de Draco.

- Quién está allí? – dijo temeroso el padre de Hermione mientras sostenía un bate de béisbol

- Papá… - susurro Hermione corriendo a los brazos de su padre que instintivamente soltó el bate y abrazo a su única hija… su pequeña

- Mi conejita… has vuelto a casa – dijo el señor Granger y en seguida hizo su aparición la madre de Hermione que sonreía abiertamente

- Mi bebe… regresaste tu padre y yo te extrañamos muchísimo – decía la madre de Hermione abrazándola

Draco no era un hombre de sentimientos a flote no le gustaba demostrar lo que sentía pues consideraba eso una debilidad pero aquella imagen de la familia Granger era enternecedora, inmediatamente unas ideas llegaron a su mente… cuando fue la última vez que se abrazó de esa manera con sus padres… cuando tenía 5 años tal vez y se sintió vacío, aunque su madre era una mujer muy cariñosa antes y durante la guerra no podía demostrar debilidad dejando a su hijo a la deriva en un profundo mar de confusión y por otra parte Lucius no era un hombre muy fraternal y aunque a pesar de los errores que había cometido a lo largo de su vida el último recuerdo que Draco tenía de su padre siendo amoroso con él había sido aproximadamente cuando era pequeño.

Apartando todos los pensamientos que invadían su mente Draco escucho la voz de Hermione hablándole

- Mamá, papá les presento a Draco… Draco Malfoy – dijo Hermione separándose de sus padres

- Oh que hermoso… - exclamo la señora Granger mirando con ternura a su hija – la escuchas cariño nuestra conejita está enamorada… ha traído a su novio - Hermione palideció ante el comentario de su madre

- Mamá no estas equivocada… Draco no es mi novio ni nada por lo parecido, Draco es mi amigo – dijo Hermione

- Mucho gusto señora Granger – dijo Draco besando cortésmente la mano de la aludida – mucho gusto señor Granger – dijo el rubio dándole un fuerte apretón de manos

- pero que muchacho tan caballeroso… - decía la señora Granger maravillada

- Mucho gusto señor Malfoy – contesto fríamente el padre de Hermione que aunque trataba de disimularlo la idea que por un momento paso por su mente de su pequeña conejita enamorada y con novio lo hizo ponerse celoso

- Llámeme Draco por favor… - contesto el chico

- En ese caso deberías llamarnos Jane y Albert – dijo la señora Granger sonriendo Draco asintió

- Conejita que te trajo por acá – pregunto Albert Granger

- Tengo una semana libre en el trabajo… ustedes saben todo lo que le conté en la carta… lamento haberlos dejado solos por 4 meses pero mi situación no estaba bien – dijo Hermione apenada

- No te preocupes conejita – decía su padre – pero adelante tomen asiento… estás en casa dreicou – Draco sonrió en señal de agradecimiento

- papá deja de decirme conejita… ya estoy mayor tengo 22 años! - decía Hermione apenada – además es Draco no dreicou – comento la castaña graciosa

- Draco querido quieres algo de comer, prepare pollo con salsa de champiñones… debieron avisarme que vendrían, Albert querido prepara la habitación de visitantes yo iré a calentar la cena – dijo la señora Granger encaminándose a la cocina

- Bueno… los dejo un momento pórtense bien… una vez más te repito muchacho estás en tu casa – dijo el señor Granger

- Muchas gracias señor – contesto Draco que apenas que el padre de Hermione se perdió por las escaleras él se dirigió a la castaña – Granger porque no les contaste lo que paso – pregunto el rubio

- No quiero preocuparlos Draco, sé que si les digo eso no estarán tranquilos gracias a Dios estamos bien – dijo ella

- Dios? Qué es eso Granger no llevas dos horas en el mundo muggle y ya hablas como ellos – comentaba Draco sonriendo graciosamente – o no es así conejita – dijo el chico estallando en sonoras carcajadas

- Oh calla de una vez por todas si no quieres que lance una imperdonable – decía Hermione sonriendo mientras le daba golpes con un cojín – además yo tengo sangre muggle debo tener algo de ellos, por algo me llamabas sangre sucia no? – el rostro de Draco se puso serio y tomando con sus manos el rostro de Hermione le hablo con el ceño fruncido

- los errores de mi pasado no tienen por qué afectar mi presente y mucho menos mi futuro Granger, sé que cometí demasiadas equivocaciones y que jugué en el bando que no era el correcto pero considero que logre al final remediar así sea un poco las consecuencias de mis actos… hay mucho de lo que me arrepiento pero de nada vale ya lamentarse por cosas que ya pasaron, lo mejor que puedo hacer es no repetirlas y escúchame bien nunca, jamás quiero volver a escuchar que te digas sangre sucia porque no lo eres – dijo el chico soltando lentamente el rostro de Hermione que lo observaba con admiración y los ojos apunto de soltar lágrimas

- Draco… en el fondo de mi corazón siempre supe que no eras una mala persona que solo estabas perdido, no habías encontrado tu rumbo y el tiempo me da la razón y no sabes lo feliz que eso me hace, sé que nunca te lo he dicho pero desde aquel último año en Hogwarts pasaste a ser uno de mis mejores amigos… te quiero mucho Draco – dijo la chica sonriendo mientras algunas traviesas lagrimas se escurrían por su rostro

- Lo sé Hermione no seas sentimentalista… - decía Draco entregándole un pañuelo a la chica con las iniciales DM – quédatelo, no lo quiero lleno de mocos – exclamo Draco riéndose de Hermione

- Eres un tonto sin sentimientos – decía Hermione mientras reía junto al rubio y le daba golpes nuevamente con el cojín

Esa noche trascurrió con normalidad, la familia Granger y Draco cenaron y luego el señor Albert le indico cuál sería su habitación que estaba en el ático de la casa, Hermione apenada decidió ofrecerle su habitación pero el chico se negó diciendo que estaría bien allí.

Draco subió las escaleras que conducían al ático de la casa de los Granger la señora jane lo seguía de cerca, pronto entro a una habitación mediana pero acogedora que estaba iluminada por un ventanal en forma de circulo, las paredes estaban pintadas de blanco, en el centro de la habitación se encontraba una cama bastante grande de dos cuerpos y una mesa de noche donde yacía una lámpara, si bien nada comparado con su habitación de Malfoy Manor pero no podía quejarse.

- Estarás bien aquí cariño – le pregunto la señora jane a Draco amablemente – te he traído estas mantas… en esta época suele hacer mucho frío – dijo Jane entregándole al chico unos mantas de color azul oscuro

- Gracias señora Jane, estaré bien no se preocupe – dijo Draco sonriendo

- Bueno eso me tranquiliza, cualquier cosa no dudes en llamarnos… ah se me olvidaba quieres un vaso de leche? – pregunto Jane

- Como dice, un vaso de leche? – pregunto Draco extrañado

- Si hijo, Hermione suele tomar un vaso de leche antes de dormir – confeso la madre de la castaña

- No señora Jane muchísimas gracias – dijo Draco amablemente

- Bueno querido, hasta mañana abrígate bien parece que va a llover… dejare la puerta abierta tal vez recibas visitas con la tormenta – dijo la señora Jane saliendo de la habitación y dejando a Draco desconcertado pero no le prestó atención a los pocos minutos se despojó de su ropa y con solo una pantalón deportivo que le había regalado Pansy se metió en su cama quedándose profundamente dormido.

La señora Granger había previsto la tormenta y esta había llegado, tal vez Hermione tenía más sangre de bruja de lo que él pensaba, eran alrededor de las 2:00 am cuando los relámpagos y truenos lo despertaron levemente pero nada importante para no poder conciliar el sueño, hasta que vio a una pequeña silueta en la puerta de su habitación vestía un pantalón largo de dormir con un camisa manga larga pegada a su cuerpo, Draco dedujo enseguida quien era y también comprendió las sabias palabras que horas antes la señora Jane le había dicho.

- Draco… - susurro la chica acercándose a la cama del rubio

- Granger… que haces merodeando la casa a estas horas, acaso no puedes dormir – pregunto Draco levantándose y quedando sentado en la cama, Hermione camino dubitativa y se sentó al lado de él

- Odio las tormentas… me dan miedo los relámpagos, de pequeña cada vez que había una tormenta yo subía al ático y me quedaba aquí acostada en esta cama y cubierta por una gruesa manta – dijo Hermione

- No lo puedo creer Hermione Granger, la heroína de guerra le teme a las tormentas… - decía Draco sonriendo

- No te burles Draco la estoy pasando mal… - dijo la chica pero no pudo terminar cuando se escuchó un fuerte relámpago haciéndola saltar del miedo, inmediatamente la chica se lanzó encima de Draco mientras sollozaba

- Cálmate Granger… ya paso – decía Draco mientras trataba de calmar inútilmente a la chica pasando una mano torpemente por su espalda.

- Puedo quedarme contigo por favor… - suplico Hermione en tono de vez apenas audible

- Si… - dijo el rubio haciéndole un lugar en la cama y la castaña se recostó al lado de él – toma estas muy fría – dijo Draco colocándole encima las mantas que antes había usado él

- Gracias… tenía mucho frío – confeso ella – pero no te salgas de las mantas podemos compartirlas… no quiero que te resfríes – dijo Hermione

- Ahora a dormir Granger… sabes que tienes una promesa por cumplir – dijo Draco dándole la espalda a Hermione

- Te llevare a comer no te preocupes… sabes que cumplo mi palabra – dijo ella sonriendo

- Eso espero… - susurro Draco quedándose dormido

- Draco? – pregunto Hermione luego de 15 minutos de haberle hablado

- Hmmm – contesto el chico volteando hacia Hermione

- Puedo… abrazarte… no quiero que pienses mal es solo que tengo mucho frio – contesto ella con sinceridad

- ven Granger – dijo el chico arrastrando las palabras Hermione supo que estaba muy cansado y deseaba dormir así que se apresuró a acurrucarse en el pecho del chico que desprendía calor mientras él le pasaba una brazo por la cintura – quisiera ver la cara de tu padre… que se le cruzara por la mente al verte así conmigo - decía Draco sonriendo pero Hermione ya no le escuchaba porque se había sumido en un profundo sueño, Draco deposito un tierno beso en la frente de la castaña y susurro un "Duerme conejita" para luego ceder también ante el cansancio.

La mañana llego rápidamente y un brillante sol que entraba por la ventana la hizo removerse en la cama, se estiro quitándose las mantas que la cubrían, abrió lentamente sus ojos castaños encontrándose de frente a Draco que al parecer acababa de salir del baño pues solo llevaba una toalla enredada en su cintura, su cabello más largo que de costumbre caía graciosamente por su frente totalmente mojado y pequeñas gotas de agua se resbalaban por su perfecto torso.

- Buenos días conejita – dijo Draco burlándose mientras buscaba algo de ropa en su maleta – a donde iremos hoy?

- No lo sé Lucius – contesto Hermione triunfante luego de ver la expresión severa que Draco hacía – Creo que desayunaremos acá y luego te llevare a comer pizza o hamburguesa e iremos a cine – dijo la castaña decidida

- No tengo la menor idea de que estás hablando – dijo Draco – y no vuelvas a decirme Lucius

- Pero si el nombre no es feo… además – Hermione iba a alegarle a Draco el aspecto positivo del nombre Lucius pero se quedó de piedra al escuchar a su padre llamando a la puerta de Draco – Oh por Merlín Draco escóndeme… no mejor cámbiate, que pensara mi padre si te viera así – decía Hermione sacando la ropa de la maleta del chico

- Granger deja de hacer eso, yo iré a abrirle tu solo quédate detrás de la puerta quieres – contesto el chico tranquilamente y Hermione asintió dándole a entender que aceptaba su plan

- Dreicou buenos días muchacho… vaya veo que ya te bañaste, Jane quiere que desayunemos en familia así que cuando termines de cambiarte por favor baja – dijo amablemente Albert

- Claro señor Albert me cambio y enseguida bajo – dijo Draco

- Bueno iré a despertar a mi conejita… será difícil como es de dormilona esta niña – dijo Albert alejándose del lugar y Draco cerró la puerta inmediatamente

- Granger debes ir a tu habitación ya… tu padre va en camino – dijo Draco y Hermione cerro sus ojos por unos instantes desapareciendo del lugar y apareciendo en su habitación "Por poco" pensó la castaña

Draco se cambió estaba en el mundo muggle tenía que vestir diferente y lo sabía así que saco un pantalón que los muggle llamaban jean, de color gris, una camisa negra cuello en V acompañado de una chaqueta negra que hacía perfecto juego con sus zapatos negros y una bufanda gris en su cuello se miró al espejo y sonrió complacido hasta la ropa muggle le quedaba bien y pensar que tres años atrás había discutido con Pansy por escoger esa ropa para él, una vez listo decidió bajar las escaleras.

Por su parte Hermione que ya se había bañado opto por ponerse un pantalón negro que en opinión de Ginny se le veía hermoso porque le quedaba muy pegado, un camisa de tirantes negra y una chaqueta de cuero que Pansy le había regalado, todo esto acompañado de unas hermosas zapatillas negras. Así luego de unos minutos bajo a desayunar encontrando a Draco sentado junto a sus padres y vestido muggle "Merlín porque tiene que verse jodidamente bien con todo lo que se pone…" pensó Hermione mientras se sentaba a comer.

- Como dormiste anoche Draco… - pregunto la señora Jane

- Muy bien señora Jane – contesto Draco mirando a Hermione

- Qué bien! Pensé que mi conejita iría a el ático con eso de que siempre va allí… le teme a las tormentas – dijo Jane

- Tenía miedo mamá pero decidí mejor tomarme un vaso de leche… y no molestar a Draco – dijo Hermione antes de que el chico dijera algo no debido.

- Jane… nuestra conejita ya supero ese miedo… además no se ve bien que ande durmiendo con un hombre – dijo severamente Albert

- Oh vamos cariño no seas severo, la juventud de hoy en día es diferente dormir juntos no tiene nada de malo, aparte los chicos nos acaban de decir que para tu dicha cada uno durmió en su habitación – dijo jane sonriendo divertida

- Es lo correcto… además nuestra niña ya nos aclaró que el muchacho no es su novio, no veo razón para que acuda a él si tiene miedo – dijo Albert visiblemente celoso

- Draco tienes novia… estas saliendo con alguien? – pregunto Jane tomando un poco de su café

- Mmm mamita… Draco no tiene por qué contarles de su vida privada – dijo Hermione con una sonrisa forzada

- No pasa nada Hermione… no señora Jane… no tengo novia – contesto Draco tranquilamente mientras terminaba su delicioso desayuno

- Alguien tan guapo como tú… que pesar – contesto jane – y a donde piensan salir hoy, se ven muy guapos los dos

- Creo que almorzaremos afuera mamita y luego iremos a cine - contesto Hermione terminando su desayuno

- Está bien conejita diviértanse – dijo Albert – y tu dreicou cuida mucho a mi princesa… pero sin sobre pasarte

- No se preocupe señor Albert está en buenas manos – dijo Malfoy sonriendo

Draco y Hermione salieron de la casa de los padres de Hermione a pasear por el gran Londres, la chica se lo debía pues se lo había prometido.

- A donde iremos – pregunto Draco con sus manos dentro del bolsillo pues hacía un poco de frio

- A comer Pizza sé que te gustara… oye en cuanto a tu ropa te ves… - dijo Hermione

- Sexy, provocativo, hermoso, jodidamente bien – complemento el rubio sonriendo de manera sexy

- Eh solo iba a decir que te quedaba bien pero sacaste a relucir tu lado Malfoy – dijo Hermione

- Te equivocas mi lado Black… - dijo el chico enarcando una ceja – mi madre es más orgullosa y vanidosa que mi padre

- Mmm si tú lo dices… llegamos – dijo la castaña entrando a un centro comercial gigantesco y dirigiéndose específicamente a un restaurante en donde según ella hacían la mejor pizza del mundo.

Tomaron asiento mientras una apuesta camarera les tomaba su orden.

- Buenas tardes que desean ordenar – pregunto la chica amablemente

- También viene incluido en el pedido hermosas damas como usted – dijo Draco esbozando una hermosa sonrisa ladina mientras la camarera se derretía

- Solo tráiganos una pizza de pollo y champiñones para el señor y una hawaiana para mí – dijo Hermione molesta deseando que aquella chica fácil se marchara del lugar

- Oye Granger tranquilízate – dijo Draco sonriendo – solo trataba de ser amable…

- Pues te agradecería que no lo seas tanto… no pienso apoyarte tus ligues – dijo la castaña molesta

- cualquiera diría que estás celosa – comento Draco en broma para hacer enojar a Hermione

- Pues no… pero por lo menos deberías intentar dejar de amanecer en camas ajenas por lo menos 1 semana! – dijo la chica furiosa con Draco y con ella misma por no ocultar sus sentimientos

- Tranquila Hermione, mejor vamos a comer – dijo Draco buscando los cubiertos lo que provoco la sonrisa de Hermione

- Se come con la mano tonto… así – dijo la chica enseñándole cómo se comía pizza, Draco palideció por un instante pero luego se llenó de valor y empezó a comer.

2 horas después

Parecían una pareja de enamorados o al menos así opinaba la gente que los veía, Hermione y Draco caminaban ella agarrada de su brazo mientras entraban y salían de diferentes locales comerciales, se reían de cualquier tontería y en ocasiones se sonrojaban por los comentarios que les decían los que a su lado pasaban "Mira que hermosa parejita", "Tendrán hijos hermosos… no es así Rudolf" menciono una anciana a su esposo produciendo que Draco y Hermione se aguantaron una carcajada y que metros más adelante se desplomaran en el suelo de la gracia que les causo.

- Hijos… que te parece – dijo Hermione recordando lo que la anciana había dicho mientras comía de su helado

- Lo más absurdo que me han dicho en mi vida – contesto el rubio sentado a su lado

- Porque? Acaso no quieres tener pequeños mini- Draco corriendo por la casa… - dijo Hermione confundida nadie que ella conociera no le ilusionaba la idea de tener hijo

- Quiero tener un solo hijo… no un equipo de Quidditch – dijo Draco divertido

- Oh eso es otra cosa… pues yo quiero tener por lo menos dos – contesto la castaña sonriendo

- Con "por lo menos dos" te refieres a…? – dijo Draco abriendo desmesuradamente sus ojos

- A todos los bebes que vengan… quiero tener una familia numeros bebes no estaría mal – dijo Hermione burlándose de la cara de el ex-Slytherin – Lo que sí tengo seguro es que si tengo una niña se llamara Rose

- Por lo menos no tienes mal gusto en los nombres – dijo Draco – Mi hijo se llamara Scorpius

- Porque estas tan seguro que será un niño… - dijo Hermione

- No lo sé, en el hipotético caso que tenga un hijo se llamara así – dijo Draco

- Me imagino que Pansy ya pidió su puesto como madrina – dijo Hermione

- Podría ser… pero dudo mucho que yo Draco Malfoy me case por ahora… así que las chicas pueden estar tranquilas – dijo el rubio alzando una ceja mientras sonreía coquetamente

- Conmigo no te funciona huroncito, ahora vámonos… tenemos tiempo de ir a el parque de diversiones – dijo Hermione tomándolo del brazo mientras lo llevaba a rastras

Parque de diversiones

Una Hermione más feliz de lo normal caminaba por las atracciones de aquel parque de diversiones arrastrando a un chico rubio que miraba sorprendido todo a su alrededor.

- Y dices que todo esto funciona sin magia – dijo Draco boquiabierto – vaya los Muggles no son tan estúpidos como pensaba

- Draco por favor… - le dijo Hermione con el ceño fruncido – que te parece si subimos a la montaña rusa…

- Mmm vamos – dijo el chico sin saber a qué se refería la castaña

Hermione subió junto a Draco a todo tipo de atracciones desde carros chocones hasta las tazas, el chico no protestaba para nada se estaba divirtiendo aunque fuera al estilo muggle al finalizar el día estaban tan cansados que solo deseaban llegar a dormir.

Así pasó el tiempo, en un abrir y cerrar de ojos Draco solo se quedó en casa de Hermione dos días pues el resto de la semana se la paso con sus padres. Hermione paso el fin de semana visitando a Molly y Arthur que se sentían muy solos con los gemelos trabajando, Ron en su trabajo de Auror, Ginny en su luna de miel, Bill con su esposa Fleur, Charlie en Rumania y Percy como ministro la madriguera estaba más sola que nunca, así que la compañía de cierta castaña fue muy bien recibida.