Mostramos lo que Deseamos..

Temari se despertó algo alterada, se oía un gran ajetreo que si ordenes por ahí, ordenes por allá… De repente la puerta del cuarto se abrió de un golpe, enseguida identificó a la sombra de la figura del umbral.. Itachi avanzó hasta ella y la cogió con fuerza por una muñeca con una cara que asustaría hasta al mismísimo diablo.

Temari: ¿I-Itachi? Me haces daño (tratando de liberarse la muñeca)

Itachi: ¡No! ¿Por qué hiciste eso? (empujándola contra la cama ruinosa del cuarto dejándola tumbada boca arriba)

Temari: (le miró) ¿Tienes que preguntarlo? (doblando un poco la pierna izq. Provocando que el corte del yukata hiciese que cada parte de este quedase a uno y otro lado de la pierna dejando ver la pierna casi al completo) Itachi… si no lo hubiese hecho nunca te hubiera podido volver a ver… y eso es peor que la propia muerte..

Itachi: ¿Y me condenas a mi a seguir viviendo sin ti? (subiéndose a la cama sobre ella adaptándose a la perfección a la postura del cuerpo de ella)

Temari no pudo resistirse a esa cercanía, elevó los brazos cruzándolos en la nuca de él atrayéndolo hacia sí, acercando sus labios de sabor naranja.

Itachi terminó la unión entre ambos labios, los labios de sabor melocotón de ella lo llevaban a un mundo increíble en el que podía disfrutar de ella hasta la saciedad.

Las caricias entre ambos sobrepasaban ya los límites que la ropa marcaba, despojándose de ella con rapidez e impaciencia por sentir la cercanía de la piel del otro, al menos, una vez.

Ella permanecía bajo él, con el cuerpo algo tembloroso al verse despojada de su ropa, incluso de su malla, solo la ropa interior morada. Y ante su mirada el torso desnudo de Itachi, sus piernas enlazadas con las suyas… solo cubierto por ese bóxer negro que le marcaba tan buen culo y bueno… el paquete. El calor empezaba a aumentar entre los dos, las caricias por parte de él no cesaban, por parte de ella eran interrumpidas por pequeños gemidos que le provocaba su acompañante al mordisquearle l cuello, el escote del pecho..

Él observaba los resultados de sus caricias, empezó a notar como de nuevo su miembro empezaba a endurecer, la miró a los ojos y vio profunda calma en ellos, le sonrió y como respuesta ella le beso. También ella había notado el aumento notable de la entrepierna de Itachi, algo que la puso más nerviosa todavía, sin embargo ella fue la que tomó la iniciativa. Con un ligero movimiento colocó a Itachi bajo sí, con manos temblorosas desabrochó el sostén manteniendo los ojos fuertemente cerrados, la situación la superaba, pero era su última oportunidad de demostrarle lo que sentía.

Itachi observaba sin perder detalle, delineando con la vista el perfecto cuerpo de la mujer que tenía ante él, esa mujer que lo transportaba a lugares que nunca esperó llegar a conocer, le provocó deseos de sobrevivir por verla un poco más. Notó como ella se alza brevemente unos cm. de sus caderas y poco después nota como sus bóxers son deslizados y finalmente arrojados a una esquina de la estancia..

Temari estaba temblando, vio la prominente entrepierna de Itachi... su cuerpo rogaba por sentirlo dentro y ella cumplió. Con una mano se sirvió para centrar el miembro ya erecto de Itachi y poco a poco fue descendiendo hasta que entró plenamente en ella. La pobre se mordió el labio para evitar un grito de dolor y contuvo unas lágrimas.

Itachi cerró fuertemente los ojos al sentirse dentro de ella, era una sensación extraña, pero sumamente deliciosa, la que ambos habían estado anhelando.

Tras unos segundos en que Temari se acostumbró a la intromisión esta empezó a moverse, pero enseguida Itachi fue el que tomo el control colocándola de nuevo bajo él, entreteniéndola con suaves besos en el cuello, para que el dolor fuese menor que el placer.

Y así entre caricias y gemidos ahogados por besos de pasión ambos alcanzaron el clímax juntos, Itachi se separó de ella y se recostó cansado a su lado, ella se giró a mirarlo y l besó acurrucándose a él, y él abrazándola acercándola más a él.

Esa fue su primera noche en que ambos se profesaron su amor, un amor que se manifestaba imposible por todo aquello que los rodeaba, un amor que sabían solo terminaría en sufrimiento y desolación al verse separados por la eternidad del tiempo.