Ichimatsu seguía en blanco.
-¿Qué hacemos? ¿Lo buscamos? – se preguntó Todomatsu.
-Hmm… ¿Ichimatsu? – Habló el mayor de todos. Él no respondió. Aún no procesaba lo que acababa de pasar. Jyushimatsu se acercó a él e hizo que lo mirara a los ojos.
-Nii-san… - El quinto Matsuno miraba a su hermano mayor. Lo que sea que haya pasado lo turbó profundamente.
-¿Otra vez pelearon, Ichimatsu? – preguntó molesto Choromatsu. -¿Qué demonios les pasa a ustedes dos? – De inmediato Osomatsu colocó una mano en el hombro del otro.
-No, Choromatsu. Déjalo, regresemos… - El tercer hermano miró la seriedad del mayor, y obedeció. Ambos entraron a su hogar. –Tú también, Todomatsu. -
-Si… ¿Jyushimatsu nii-san? –
-Está bien, Totty. Me quedaré con nii-san un rato aquí afuera… -
-Está bien… - También entró a casa.
Jyushimatsu no estaba seguro de qué podría decirle a su hermano. Se le veía… inmensamente mal, pero a la vez… extasiado como nunca antes. Ni siquiera lo miraba parpadear.
De repente Ichimatsu quiso irse corriendo, aún descalzo. El menor corrió tras él y lo interceptó.
-¡Espera! ¡¿A dónde vas?! –
-Voy por él… - respondió agitado el mayor. El menor, al ver la expresión de su rostro supo que no iba a poder detenerlo.
-Está bien… pero antes, cámbiate de ropa, sigues en pijama. – Ichimatsu volteó a ver a su hermano. Esa seriedad tan poco habitual en él lo obligó a hacerle caso. Corrió a su hogar y se cambió de ropa. Ahora sí se puso zapatos; ya no iba a cometer el mismo error de antes. Salió muy rápido y finalmente se marchó.
Cuando Jyushimatsu entró de regreso a su casa, Todomatsu lo cuestionó.
-¿Qué es lo que pasa aquí? No entiendo nada. – La gran sonrisa de Jyushimatsu volvió, no queriendo preocupar a su único hermano menor.
-Hey, Totty. ¡Vamos a preparar el desayuno! – alzó la voz animado.
-¿Eh? – El más joven no entendía nada, pero con eso entendió que su hermano mayor no iba a decirle nada. -… De acuerdo. -
•••
Ichimatsu corrió intentando encontrar a Karamatsu. Desde el amanecer hasta el anochecer. Recorrió varias veces todos los lugares que solía frecuentar, incluso aquellos que no. No lo encontró por ninguna parte. Exhausto y molesto, regresó a casa casi a media noche, desfalleciendo porque no había comido ni bebido nada en todo ese día.
-¡Ese maldito estúpido me hará perder la cabeza!… - Pensó antes de llegar a su hogar, esperando que estuviera allí.
Pero no estaba…
Cuando entró, Osomatsu lo recibió.
-¿Ichimatsu? ¡Te ves terrible! –
-¿Está Karamatsu? –
-Entonces no lo encontraste… –
-No… -
-Ese idiota… Pensé que regresaría en el transcurso del día, pero no lo hizo. Odio que haga esto… Se la pasa preocupándonos a todos. –
-Karamatsu… -
-No… -
-¿Hmm? ¿No qué, Ichimatsu?–
-Él piensa que no nos preocupamos por él… y es culpa nuestra… -
-Ichimatsu… -
-Es mi culpa… - Cansado, se hincó en el piso. No tenía lágrimas para llorar ya. Pero su expresión lo decía todo, y su hermano lo presenció muy bien. Se hincó con él.
-Ichimatsu, no te preocupes. Regresará, ya verás. No creo que se vuelva a ir muy lejos ésta vez… - Entonces, el joven agotado recordó lo que le dijo la primera vez que impulsivamente lo abrazó, poco después de que regresara.
-"Prometo que… dejaré de odiarte si no vuelves a irte nunca más"… - Ichimatsu se preguntó si él lo cumpliría. Le aterraba que no, dado todo lo que había pasado desde ese entonces.
-Oye, ya sé qué podemos hacer, pero no te va a gustar. –
-¿De qué hablas? –
-Sígueme. – Ambos fueron a la sala de estar, donde estaban sus otros tres hermanos.
-Oh, Ichimatsu, regresaste… - dijo el tercer hermano.
-Nii-san… - Se preocupó Jyushimatsu, al mirar lo cansado que se encontraba. Y aún así supo que no lo había encontrado.
-Oye Todomatsu. – preguntó el mayor de los Matsuno. -Hoy ya es muy tarde, pero mañana contacta a la novia de Karamatsu. Tal vez está con ella. – Esas palabras… Ichimatsu las sintió como un puñal clavándosele directo en el corazón… pero era probable que él realmente estuviera con ella. Cuando corrió a buscarlo ni siquiera había contemplado esa idea. Se sintió como un verdadero idiota.
Esa noche, Ichimatsu sólo tomó un vaso con agua y se fue a acostar. Se sentía exhausto… de todo… Ese día no había pensado en nada, tan sólo intentaba concentrarse en encontrarlo… Pero ahora… todos los pensamientos que hasta ese momento habían permanecido inactivos, comenzaron a invadir su mente y su cuerpo.
Casi podía volver a sentir el ardor de los labios de Karamatsu en su rostro empapado por el llanto… Ver su expresión tan dolida le había estrujado el corazón de forma inimaginable…
El joven decaído sentía su cabeza en llamas… Sólo pudo abrazarse a sí mismo, intentando calmar su acalorado cuerpo.
-Maldición… Karamatsu… - Nunca pensó que su hermano mayor haría algo así, pero se culpó por ello. Ahora que pensaba con claridad, recordar ese contacto lo hizo desear haberlo tocado también… Con la yema de sus dedos acarició con lentitud sus labios… recordando el pequeño roce de los de su hermano.
-¿Por qué lo hizo?... – Se preguntó mientras pensaba en cuántas veces lo había besado. Fueron muchas… muchas veces…
-No lo entiendo… - Cada vez que el joven recordaba los labios de su hermano tocando su rostro y su cuello. Ichimatsu se estremecía cada vez más.
-¡¿Por qué lo hizo?! ¿Acaso terminé infectando a Karamatsu con mis deseos enfermizos? ¿Se lo habré pedido en sueños? ¡Maldita sea! ¡No lo entiendo! – Varios minutos después… intentó pensar con la cabeza más fría.
-Seguramente fui yo el que se acercó tanto a él… En ese momento ya no podía dilucidar nada… Sólo… quería tocarlo… besarlo en los labios… besarlo en todas partes… Y que él… a mí… - Al joven agotado le dio escalofríos.
-Debió sentirse asqueado por acercarse tanto a alguien tan repugnante como yo… - Pensaba como un tonto que había sido su culpa que él se hubiera marchado… de nuevo.
-Karamatsu… maldita sea… - Pensar que… podía estar con su novia en esos momentos, lo hacía querer gritar. Pero se sentía muy débil inclusive para eso. Debía intentar dormir…
-Tal vez cuando despierte… Karamatsu estará aquí conmigo. –
No sucedió.
•••
Al día siguiente el segundo Matsuno no se había reportado. Así que en la mañana Totty se comunicó con su novia. Poco después, entró a su habitación, en donde estaban todos en ese momento, cambiándose y preparándose para desayunar.
-Su novia tampoco sabe dónde está. Pero dice que Karamatsu se comunicó con ella. – Escuchar aquello fue agridulce para el cuarto hermano.
-¿Sigue en la ciudad? – preguntó Osomatsu.
-Si, pero él no quiere decir dónde. –
-Entiendo. –
-¿Y bien? ¿Qué hacemos entonces? – inquirió Choromatsu.
-No lo sé. ¿Tú qué propones, Ichimatsu? – le cuestionó el primer hermano. Él no estaba seguro… Se veía demasiado cansado; no durmió casi nada en toda la noche, no había comido y apenas había bebido agua. Su cuerpo y su mente ya estaban fatigados y sólo quería apartarse. Y más… Después de escuchar que su estúpido hermano y su novia seguían en contacto.
-No me sorprende… que me hayas dejado aquí… - pensó con amargura.
-Olvídenlo, regresará cuando tenga que hacerlo, o cuando quiera, no lo sé. Ya no importa. – Enseguida, Ichimatsu salió de la habitación sin decir una palabra, y posteriormente de su casa.
-Ichimatsu nii-san… - Jyushimatsu se preocupó mucho cuando lo vio salir de manera totalmente opuesta al día anterior, que lo había hecho frenético y decidido. En cambio ahora se veía muy calmado y cabizbajo. Sin embargo para el menor, ambas actitudes denotaban nada más que desesperación…
En ese mismo momento, llamaron por teléfono a Totty. Era un amigo, llamaba para pedirle un favor.
•••
Mientras, Karamatsu se encontraba en un hotel a las afueras de la ciudad, atormentándose a sí mismo. Volvió a llamar a su novia. Ya antes le había mentido diciéndole que al menos estaba en la ciudad y ya se sentía mal de por sí.
-¿Karamatsu -san? ¿Te encuentras bien? Uno de tus hermanos me llamó, están muy preocupados por ti. ¿Qué es lo que sucede? – Él no respondió.
-¿Karamatsu -san? –
-Oh, lo siento, beautiful… Escucha… ¿podemos vernos? -
-¿Uh? – se emocionó. -Claro que sí, ¿en dónde? – El joven de ceño fruncido le dio indicaciones a la chica para que se encontraran en un parque no demasiado lejos del hotel donde se hospedaba. Tuvo la precaución de llegar antes. Sabía que ella sospecharía que se estaba quedando en uno de los tantos hoteles colindantes, pero como había varios al menos eso la despistaría.
Cuando se encontraron una hora después, se sentaron en una banca cercana. Ella se veía tan linda como siempre usando otro ceñido vestido corto, ahora de color celeste.
-Karamatsu -san, dime qué ocurrió. – preguntó seriamente. Él se veía demasiado mal, estaba pálido y podría jurar que también muy triste.
-¿Peleaste con tus hermanos? – Él abrió sus ojos con sorpresa, pensando de inmediato en Ichimatsu.
-Yo… no lo sé, eso creo… - Habló muy desalentado.
-Escucha… te llamé para entregarte ésto. – dijo mientras sacaba algo de un bolsillo de su overol azul rey. Era una llave.
-Lo lamento mucho… no puedo aceptarla. – La joven le había dado una copia de la llave de su apartamento, pero él jamás se atrevió a ir.
-Karamatsu –san… -
-En serio lo lamento, beautiful… - La chica se puso triste, y él… se apenaba mucho por ella. –Te juro que alguien como yo no merece tu compañía… - No le creyó.
Guardaron silencio un rato. Entonces ella intuyó lo obvio.
-Hay alguien más… ¿cierto? Karamatsu –san… - El muchacho de largas pestañas se sobresaltó mucho, la joven pudo verlo con claridad.
Y… de nuevo quien se le vino a la mente fue su hermano menor. Cerró sus ojos fuertemente, no queriendo pensar en él, pero era imposible…
-¿Alguien… más?... – En ese momento, sin desearlo, luchando para no hacerlo y sin embargo siendo algo inevitable, Karamatsu… pensó mucho en Ichimatsu…
Imágenes de él llegaban a su mente y como flechas certeras cada una se encajaba en su maltrecho corazón.
Pensaba… en Ichimatsu… y en su fría personalidad que lo desplazaba. En sus golpes que lo herían, en su indiferencia que lo hacía sentirse tan solo… en su extraña actitud agresiva pero al a vez sensible…
-"Kusomatsu…" –
En su tristeza… que siempre lo entristecía también.
-"Karamatsu…" –
En… lo lindo que podía llegar a sonreír…
-"Karamatsu nii-san…" –
En… sus lágrimas… sus grandes ojos claros… su voz…
-Ichimatsu… -
Entonces, la jovencita pudo presenciar cómo el que hasta ese día aún era su novio abrió sus ojos con gran sorpresa, sonrojado por completo… Aquella era la expresión más asombrada y conmovida que había visto en su vida; no sólo en él, sino en cualquier persona. Enmarcaba todo su rostro, imposible no verla. Eso terminó de convencerla.
Ella rio un poco… -Oh… entiendo bien, Karamatsu –san. – La muchacha interrumpió sus pensamientos.
-¿Ah? Yo… umm… No, no es eso… - tartamudeó, evidenciándose solo.
-Je, está bien… olvídalo. Creo que… aceptaré lo que dijiste. No me mereces, Matsuno -san… Eso me hace sentir un poco mejor. – Sonrió, a pesar de que era mentira.
El joven de ceño fruncido entendió lo que ella intentaba decirle. Supo entonces que sería la última vez que la vería…
-Beautiful… Te juro que hasta hace poco yo habría dado cualquier cosa por salir con alguien como tú… Eres bondadosa y hermosa, en verdad yo… –
-Oh, basta, Matsuno -san, me sonrojaré. – La joven parecía estar a punto de llorar.
-Bien. – dijo mientras se ponía de pie. –Ya debo irme. – El joven de ceño fruncido ya no sabía qué decirle. Así que sólo hizo lo primero que tuvo la voluntad de hacer: Inclinarse, tomar su mano y besársela.
-Muchas gracias por todo… -
-Karamatsu –san. – Él la miró.
-¿Podrías al menos… darme un beso? – Le preguntó al ahora sorprendido joven. Él nunca tuvo el valor de darle ni siquiera uno en todo su noviazgo. Karamatsu sabía lo despreciable que eso debió significar para ella. Al menos podía hacer eso… para agradecerle por haberse interesado en alguien tan patético como él…
Ella volvió a alzarse cerrando sus ojos.
-Sólo hazlo… es una bella mujer la que te ofrece sus labios. No pienses en él… no pienses en él… - Se exigió mientras cerraba los ojos también. Pero no lo pudo evitar. La imagen de su hermano llegó a él rápido como un relámpago. Eso lo hizo estremecerse, pero ésta vez siguió adelante; quería corresponderla al menos una vez. Ella abrió sus ojos al ver que estaba tardando mucho y entonces miró el gran esfuerzo que hacía… Demasiado esfuerzo para él.
Estaban a punto de tocar sus labios, cuando ella colocó la palma de su mano en la boca del otro.
-No… ¿Sabes? Lo mejor es guardar nuestros besos para alguien a quien amemos de verdad…
-… ¿Amar?... -
-Entiendo… -
-Adiós, Matsuno -san. –
-Adiós, my beautiful lady… - Después de darse un afectuoso abrazo, ambos separaron sus caminos.
Todomatsu vio ese abrazo…
•••
Una hora antes, uno de los pocos amigos varones que tenía le llamó para pedirle un favor. Quería que fuera a recogerlo a un hotel porque estaba muy ebrio y su amante lo había abandonado. Cuando fue para allá, ayudó a salir al sujeto del hotel, lo ayudó a ocultar su identidad pues se trataba de un importante hombre de negocios y después le pidió un taxi.
-Te juro que es la última vez que hago esto por ti. –
-G… - Tenía hipo. -G… gracias…. –
-Aha… ahora dame lo que me prometiste. –
-Bien. – Al darle un par de papeles plastificados el menor de los Matsuno sonrió. Cerró la puerta del taxi y lo despidió agitando su brazo.
-Je, esto le va a encantar a Jyushimatsu nii-san. – Eran boletos VIP y en primera fila para la temporada de béisbol profesional que se jugaría en la capital. Totty no hacía favores gratis.
-El tipo tiene dinero. Si no están agotados puede comprar más, jeje. – dijo sin un rastro de decoro.
Camino de regreso pasó por un parque cercano para ir a tomar el autobús.
… Entonces, se detuvo en seco, puesto que… podía jurar que estaba viendo a Karamatsu de espaldas; se sorprendió mucho verlo ahí.
-Así que mentiste. No estabas en la ciudad después de todo. - Estuvo a punto de caminar hacia él cuando se dio cuenta de que no estaba solo.
Lo miró con más detenimiento, justo a tiempo para ver cómo abrazaba afectivamente a la que estaba seguro era su novia.
-Y en ésta zona… - suspiró… -Quién lo diría de ti… Karamatsu nii-san. –
Dándose prisa regresó a su hogar. Llegó a las dos de la tarde y casi todos sus hermanos estaban ahí, excepto Ichimatsu.
-¿Dónde está Ichimatsu nii-san? – preguntó.
-No lo sabemos. – respondió Osomatsu. -Todavía no ha regresado. Tal vez está buscando a Karamatsu. -
-Bueno, deberíamos ir por él, porque ya no necesita buscar, yo sé dónde está. –
-¿Qué? – dijo rápidamente Jyushimatsu. Acercándose nervioso a su hermano menor. -¿Y dónde está? ¡Dime! – Lo estaba agitando, ya no sonreía.
-¡Oye! ¡Me lastimas, Jyushimatsu nii-san! – De inmediato éste lo soltó.
-Lo siento, Todomatsu. – Dijo arrepentido. Él menor se molestó un poco, pero sabía que estaba preocupado así que pronto lo olvidó.
-Está bien. Y bueno, como les decía… vi a Karamatsu nii-san cuando regresaba después del favor que tuve que hacer… Está en el distrito hotelero a las afueras de la ciudad… con su novia… - Cuando Totty terminó de decir eso, se escuchó un fuerte golpe afuera de su habitación.
-¿Qué fue eso? – Choromatsu abrió la puerta nervioso e inspeccionó, pero no había nada. Jyushimatsu acertó al sospechar y querer asomarse por la ventana… Entonces pudo ver a Ichimatsu corriendo y alejándose. Después volteó a ver a Osomatsu… quien lo miraba muy seriamente, ambos fruncieron el ceño y en complicidad.
Jyushimatsu asintió con la cabeza.
-Voy a salir… los veo después. –
-¿Ah? ¿A dónde vas, Jyushimatsu nii-san? – Él no respondió y salió rápidamente.
-Y yo que quería darle la sorpresa ahora… - Pensó Totty sobre los boletos que acababa de adquirir.
•••
Ichimatsu sentía que estaba en otra de sus recurrentes pesadillas.
-En un hotel… Con… su novia. -
-¡Maldita sea! -
Corrió, pero no por mucho tiempo. Estaba cansado… demasiado… Había superado su límite desde que podía recordar. Ahora sólo se sentía desesperado…
Al final simplemente… dejó de correr. Después se fue al parque donde Karamatsu y él solían jugar mucho cuando eran niños y fue a acostarse a la sombra de uno de los árboles.
Miraba las ramas y los rayos de sol atravesando los espacios entre las hojas. Ichimatsu estaba en blanco… vacío…
Cerró los ojos, y pensó en Karamatsu. El maldito de Kusomatsu…
-Así que en un hotel… ¡Ja! Al menos podrás alardear de que ya no eres virgen… - Sin darse cuenta, sus lágrimas ya estaban brotando. Siguió mirando las hojas danzantes por el viento, intentando inútilmente desconectar sus sentimientos…
Una horrible idea transitó por su cabeza en ese momento… -Quisiera estar muerto… - Fue lo último que pensó antes de quedarse dormido.
En sueños, miraba a Karamatsu… Miraba su rostro comprensivo, su actitud segura e incólume a pesar de lo mucho que el mundo le hacía daño… Miraba su agraciada sonrisa pero sobre todo… escuchaba su voz.
-"Te prometo que un día lograré que dejes de odiarme". –
-"Créeme cuando te digo que me preocupo mucho por ti, por favor…" –
-"¡No te vayas, Ichimatsu!" –
-"Ichimatsu… No me odies… Te lo suplico…" -
-"Ichimatsu… ¿Qué sientes por mí?" –
-"¡Ichimatsu!" –
-… Karamatsu… Karamatsu nii-san. –
Jyushimatsu estaba viéndolo en ese momento… Escuchaba claramente que su hermano durmiente llamaba a Karamatsu en sueños, llorando con dolor.
•••
El quinto Matsuno no tardó demasiado en encontrar a Ichimatsu. Lo conocía tan bien que no fue difícil dar con él.
Al buscar en el parque, que era uno de los primeros lugares que se le ocurrió para buscarlo, inspeccionó un poco los alrededores y no lo vio. Hasta que pasó entre la arboleda.
Y ahí estaba… Recostado a la sombra de un árbol; dormido, llorando… llamando a Karamatsu.
Suspiró.-Ichimatsu nii-san. – Quería dejarlo descansar, sabía que le hacía falta, sin embargo, sentía que no había tiempo que perder, así que lo movió con cuidado para despertarlo.
El cuarto hermano sintió el movimiento y lentamente abrió los ojos. Sorprendido miró a Jyushimatsu con una expresión muy preocupada. Casi de inmediato sintió su rostro mojado, sus ojos le dolían… Rápido se incorporó, se volteó y se limpió las lágrimas.
-Maldita sea… - Se odiaba tanto a sí mismo en esos momentos.
-¿Qué haces aquí, Jyushimatsu? –
-¿Puedo sentarme? – Estaba serio. El mayor sabía que era por su culpa…
-Está bien… -
Hubo silencio…
-El día de hoy se siente muy fresco, mira las nubes, probablemente lloverá en la noche. –
-¿A qué viniste, Jyushimatsu? – Preguntó de nuevo sin rodeos. Su seriedad lo ponía muy nervioso.
-¿Escuchaste en dónde está Karamatsu nii-san, ¿cierto? – Ichimatsu se sorprendió al principio, pero después pensó que la impresión y la conmoción del momento debieron haberle hecho perder toda la cautela. Entendió entonces porqué su hermano se encontraba ahí.
-¿Y qué con eso? – El joven aún con sus ojos rojos y vidriosos ya no pensaba permitir que su hermano menor lo pusiera en evidencia. Pero él no se detendría.
-Pienso que… la única manera en la que podrás estar en paz contigo mismo es si le dices a Karamatsu nii-san lo que sientes por él. – Dijo el menor, muy franco.
-Maldita sea, no otra vez… - Pensó el mayor. En eso momentos tenía ganas de correr y escapar de sus palabras, pero ahora sabía más que nunca que iba a ser imposible.
-¿Qué crees que siento por Karamatsu? – preguntó directamente. Jyushimatsu lo pensó un poco, mirando al cielo.
-Lo que siempre has sentido, nii-san. En realidad lo quieres mucho, ¿no es así? – Ichimatsu abrió sus ojos, perplejo. Era la primera vez que le decían eso.
-¡Tch! ¿Por qué dices eso? ¿Es que acaso no has visto lo cruel que he sido con él? –
-Nii-san es nii-san… Él entiende eso... Y sé que Karamatsu nii-san también te quiere mucho. –
-No… -
-¿Uh? –
-No lo entiendes… - El mayor abrazó sus rodillas, ocultando su rostro.
-¿A qué te refieres? –
-Es imposible que Karamatsu sienta lo mismo que yo… - Su voz se le entrecortaba. –Y jamás podré decírselo. Además… él se largó… y ahora está… - Ni siquiera quería pronunciarlo. Saber que estaba en quién sabe qué hotel con su novia en esos momentos…
Jyushimatsu se acercó a su hermano mayor y se recargó en su hombro.
-Ichimatsu nii-san… Hemos estado juntos toda la vida, y quiero pensar que nos conocemos lo suficiente. ¿Sabes? Si a Karamatsu nii-san no le importara cómo te sientes, no se habría marchado. – El mayor se sorprendió por esas palabras.
Después, Jyushimatsu se puso de pie.
-Me iré ahora. – Su hermano no dijo nada, ni lo volteó a ver tampoco.
-Espero que ya sepas esto, nii-san… Pero sólo tú puedes traerlo de regreso a casa. – Luego se marchó.
Ichimatsu se quedó en la misma posición pensando en las palabras de su hermano menor. No se levantó de donde estaba hasta una hora después… con un solo pensamiento… uno que no había querido admitir hasta ese momento y sin embargo lo consumía desde hace mucho.
-Quiero verlo… maldita sea. Sólo… quiero verlo… -
•••
Mientras tanto, Karamatsu había regresado al hotel donde se hospedaba. Pero no fue a su habitación… fue directo al bar del lugar y empezó a beber.
Lo hizo por varias horas.
-Sírvame otro, por favor. – Le dijo a la bartender. Después de preparar su bebida y al sólo tener tres clientes en ese momento la mujer quiso hacerle plática. También lo consideraba parte de su oficio después de todo.
-Perdone si me entrometo… Se ve deprimido… Adivinaré, ¿mal de amores, cierto? – le preguntó casual mientras limpiaba su estación de trabajo.
-¿Hmm? ¿Cómo lo supo? –
-Oh bueno… años de conocer a toda variedad de clientes me ha dado la visión para detectarlo, al menos en éste bar. La mirada en sus rostros y que normalmente pidan las bebidas más fuertes de nuestra selección los delata muy bien. –
-Entiendo. –
-¿Quiere hablar sobre ello? –
-Sinceramente, "Non, non…" -
-¿Eh? –
-Ah… lo siento, dije que no. Creo que ya estoy ebrio. –
-Sírvame otro, por favor. –
-Sí, joven. –
Un par de horas después, ya había anochecido. Karamatsu ya tenía su frente recargada en la barra.
-Joven, ¿llamo a alguien para que lo ayude a llegar a su habitación? –
-No… - respondió mientras se ponía de pie. -Aunque no lo parezca, tolero bien el alcohol, sólo necesito tomar aire fresco. –
-Muy bien, Matsuno -san, muchas gracias por su visita. – Dijo la bartender inclinándose cortésmente.
-¿Hmm? Mi nombre… -
-Ah, el nombre queda registrado en su llave-tarjeta, joven. –
-Oh… sorry. –
-Espero no verlo de nuevo por aquí pronto. – bromeó la mujer. Refiriéndose a su "mal de amores".
-Jhm… - Después salió del hotel.
•••
Al tiempo que sucedía lo anterior, Ichimatsu ya estaba a las afueras de la ciudad… preguntándose qué diablos estaba haciendo ahí.
¿Desde cuándo era tan impulsivo? Al llegar a la zona que escuchó de Todomatsu no fue difícil encontrar el susodicho complejo hotelero. Cuando vio los hoteles a la distancia empezó a asustarse.
-¿Qué demonios estoy haciendo? – pensaba como un tonto mientras se preguntaba si debería arrepentirse y regresar a casa…
Sentía que necesitaba pensarlo más. Cuando pasó por un parque cercano fue hacia ahí y se sentó en una de las bancas mirando a las personas pasar. La gran mayoría eran parejas que se seguramente se estaban hospedando o se hospedarían en cualquiera de esos hoteles. A Ichimatsu le dieron náuseas.
-Fui un estúpido al haber venido aquí… Jyushimatsu me metió ideas absurdas en la cabeza… -
-"Si a Karamatsu nii-san no le importara cómo te sientes, no se habría marchado." –
-Quisiera que eso fuera verdad… -
-"Sólo tú puedes traerlo de regreso a casa." –
-¡Tch! Al menos quiero saber si va a volver… -
-Quiero verlo… -
La sobrecarga de emociones le habían hecho perder su sentido común, o eso fue lo que pensó en ese instante.
-Maldita sea, soy todo un imbécil… me largo de aquí. – Se volvió a poner de pie.
Pero…
Apenas dio unos cuántos pasos caminando de regreso, cuando inesperadamente lo vio… tan sólo a unos diez metros de él. Ichimatsu se asustó tanto que rápido se fue a esconder detrás de un árbol. Sentado en una banca, estaba Karamatsu.
-No puede ser… - Vistiendo una camiseta negra de manga corta y sus jeans azules habituales, no cabía duda, era él. También usaba sus lentes oscuros y por ende el joven decaído no sabía a qué dirección estaba mirando. No estaba sentado erguido y tenía la cabeza recargada en la banca. Y lo más importante… estaba solo.
En se momento Ichimatsu se debatió internamente… Ir con él y preguntarle todo lo que quería preguntar… o dejarlo ir, pues aún cabía la posibilidad de que su novia estuviera cerca.
Se quedó mirando a Karamatsu por varios minutos que parecían ser horas… hasta que lo vio moverse. Sacó algo de su bolsillo; eran sus cigarrillos. Encendió uno y comenzó a fumar.
-Tienes que dejar ese hábito, Kusomatsu… -
Pasó otra media hora. Su hermano mayor ya se había fumado tres cigarrillos. El muchacho espía aún se disputaba si ir con él o no…
Entonces el joven de camiseta negra se quitó los lentes. A pesar de que estaba a una considerable distancia, Ichimatsu podía ver una seriedad poco frecuente en él. Además, casi parecía tener la mirada completamente perdida.
El cielo tronó, comenzó a llover. Jyushimatsu tenía razón.
Todas las parejas en el lugar corrían a refugiarse, sin embargo ninguno de los dos Matsuno se movió de donde estaba.
El agua apagó el que era el quinto cigarrillo de Karamatsu. Cerró los ojos, suspiró, se levantó… tiró el cigarrillo mojado y se marchó. Cada pequeño movimiento… Ichimatsu lo veía, aún sin saber qué hacer. Desde antes de ir a ese lugar ya no estaba pensando con claridad, así que su cuerpo se movía automáticamente. Como la lluvia era casi torrencial, Ichimatsu no tenía especial cuidado al seguirlo, después de todo, el ruido opacaba sus pasos y su agitación. Lo siguió hasta verlo entrar a un hotel en particular.
-Con que aquí es donde te quedas. –
Cuando Karamatsu entró, el joven de sudadera púrpura se quedó mirando hacia a la entrada por varios minutos; nervioso… asustado y mojado de la cabeza hasta los pies… Su mente era una tormenta peor que la que se desataba en esos momento. Entonces empezó a caer granizo, e Ichimatsu no tuvo otra opción más que entrar.
Se quedó parado en la entrada preguntándose qué iba a hacer. Hasta que el portero se acercó a él.
-¿Matsuno -san? – No supo la razón por la que lo reconoció.
-¿Hn? – volteó a ver al portero con su mismo rostro de pocos amigos de siempre.
-Oh, lo siento mucho, debo estar trabajando demasiado. Podría jurar que acabo de verlo entrar hace muy poco. ¿Se siente bien? ¿Quiere que llame a un botones para que lo ayude a llegar a su habitación? – Ichimatsu entrecerró un ojo… y se le ocurrió algo.
-No recuerdo cuál era mi habitación. –
-¿Hmm? Ja, descuide, aquí pasa más frecuentemente de lo que se imagina. – respondió el hombre, muy confiado de que era Karamatsu con quien estaba hablando. -Es la habitación veinticuatro, en el segundo piso. ¿En serio no quiere que lo ayuden a llegar? – El portero estaba recordando que cuando creyó haberlo visto la primera vez se le miraba tambaleante y desorientado, pero ahora parecía verse un poco mejor, aunque mucho más cansado. En verdad creyó haberse confundido. Por el hotel transitan tantas personas que bien podría equivocarse de vez en cuando.
Claro que, no se equivocaba ésta vez, pero Ichimatsu aprovechó la oportunidad.
Ahora que sabía el número de la habitación de Karamatsu, otra lucha interna comenzó para él. Ir o no ir… Pero de nuevo… su cuerpo se movía por inercia. Fue directamente al segundo piso y notó que el corredor estaba mojado, definitivamente Karamatsu había pasado por ahí.
Al llegar a la habitación veinticuatro, Ichimatsu se quedó parado sin hacer nada frente a la puerta… No contó los minutos… Estaba en blanco por completo. Así fue por casi media hora.
El muchacho no sabía qué hacer, pensó que tal vez se quedaría esperando a que alguien lo echara del lugar… porque no se atrevía a hacer nada…
-Maldita sea, ¿qué estoy haciendo aquí? - Aunque haya visto al mayor entrar solo al hotel, eso no significaba que estuviera solo… Tal vez su novia lo estaba esperando dentro de su habitación.
-¡Tch! – Y sin embargo… tampoco se atrevía a marcharse…
•••
No mucho antes, Karamatsu entró a su habitación. Empapado, cansado y triste...
Tomó una ducha y luego sólo se vistió con una bata de baño blanca. Después se recostó en su cama. Aún se sentía muy mareado.
-Terminé bebiendo demasiado… -
Mirando al techo… el joven de cejas fruncidas pensaba sobre el día que había tenido.
-Ni siquiera estoy seguro si ella terminó conmigo o yo terminé con ella… Lo único que sé es que me lo tengo bien merecido… Fui tan estúpido al pensar que salir con una chica me bastaría para olvidarme de Ichimatsu… -
Su nombre…
-Ichimatsu… - Su imagen le llegaba a la mente de manera tan recurrente que era casi agonizante. Estaba cansado pensar… por eso había bebido tanto en primer lugar.
-No puedo estar aquí siempre, pero no sé qué hacer… - Aunque ebrio, aún le quedaba un poco de discernimiento. Mismo que le decía que tarde o temprano llegaría el momento en el que tenía que ver a su hermano menor frente a frente. Pero le aterraba la idea.
-Después de lo que le hice pasar… No creo que quiera verme… O tal vez sí, pero sólo para matarme… - Rió un poco, sus pensamientos eran muy contrastantes después de tantas copas de licor.
-Me pregunto si… Ichimatsu estará en casa. Estoy preocupado por él… -
Sólo su hermano en su mente…
-¡Jhm! Y pensar que… me prometí a mí mismo que siempre cuidaría de él… Desde que éramos niños… siempre me lo prometí y aún así… - Se cubrió el rostro con su antebrazo…
-Ichimatsu… soy un inepto… No sé qué me sucede… ¿Por qué ya no puedo verte igual?… Estoy seguro que crees que soy un depravado… -
-No, no puedo… - dijo mientras se levantaba de la cama. – Necesito otro trago. – Iba a pedir servicio a la habitación, pero no quería estar allí, por lo que decidió regresar al bar. Se puso otros jeans azules y camiseta negra… Antes de llegar a hospedarse en el hotel había comprado un par de cambios de ropa.
Giró la perilla… abrió la puerta y al salir lentamente… por el rabillo del ojo pudo ver a alguien… sentado en el piso al lado de la entrada.
Lo que sintió después fue una extraña mezcla de sorpresa, confusión y miedo.
-¿Ichi… matsu? – El muchacho sentado rápido se puso de pie, aterrado también… Quería correr lejos al no saber cómo diablos reaccionar. Pero, completamente inesperado, vio cómo Karamatsu se sentó en el piso… Sus piernas ya no lo sostenían. El joven de sudadera púrpura lo miró extrañado.
-Esto debe ser una alucinación. He tenido varias últimamente. – Dijo el mayor, riendo forzado y con ironía.
Ichimatsu se le quedó mirando sin decir nada, aún asustado.
El muchacho sentado señaló con su dedo índice al otro con brusquedad.
-¿Eres real? ¡Responde! – El menor lo miró escéptico.
-No puedo creerlo. El idiota está ebrio. –
-Si… soy real, Kusomatsu… -
-¿Cómo me encontraste? –
-Pura casualidad… - Gran mentira, pero ni loco iba a decirle la verdad.
-Entonces ya sé por qué estás aquí, Ichimatsu. – Habló más calmado, bajando su mano acusadora.
-¿Estás ebrio de nuevo, verdad? Por eso estás aquí… -
-… ¿Qué? –
-¡Si! ¡Ebrio! Y no importa lo que pase, mañana no recordarás nada… - Karamatsu con dificultad se puso de pie. El otro joven seguía inmóvil, no alcanzaba a procesar qué demonios le estaba diciendo.
-Te juro que eres la última persona a la que esperaba ver. Pero ya que ninguno de los dos está en condiciones, ¿quieres quedarte? Ya es tarde… -
Ichimatsu luchó en su mente… eufórico en ese momento. ¿Qué podía hacer? ¿Dejarle pensar que estaba tan briago como él o decirle la verdad con la posibilidad de que no le creyera?
-¿Dónde está tu novia? –
-¿Eh? –
-Lo que oíste. –
-Ah… Hoy terminó conmigo. O terminé con ella, no sé. – Ichimatsu abrió sus ojos con sorpresa.
-¿Cómo?... – Escuchar eso lo satisfizo mucho más de lo que su escasa expresión demostraba. Esperaba que no le estuviera mintiendo.
-Entra primero… Estás mojado, te vas a resfriar. – Con mucho nerviosismo, obedeció.
La impersonal habitación era la típica de cualquier hotel. Lo único bueno era la vista, ya que estaban en el penúltimo piso en orden ascendente. Las cortinas estaban abiertas y podía verse parte de la ciudad. Aún llovía mucho.
El cuarto no era grande, ya que era una de las tantas habitaciones estándar del lugar. Una cama, un sofá, una televisión y un baño. En cuanto entró Ichimatsu empezó a sentir una extraña claustrofobia. De repente el lugar parecía mucho más pequeño de lo que en realidad era y el saber que se quedaría ahí con su hermano a solas hacía que le doliera el pecho y el estómago.
Karamatsu estaba a sus espaldas, al entrar después que él. Cerró la puerta tras de sí y encendió la luz… el menor casi podía sentir su calor cerca de él, por lo cuál se apartó más, agitado.
-Toma una ducha, Ichimatsu. –
-No tengo ropa. –
-Compré dos cambios ésta mañana. Puedes usar uno. – El menor pensó en la horrible ropa vistosa que debió haber comprado. Pero tenía frío, y al menos podía encerrarse en el baño y estar alejado de él lo suficiente para ordenar su mente.
•••
Mientras Ichimatsu se duchaba, Karamatsu se volvió a recostar… Presionaba tanto sus puños que las uñas de sus dedos se quedaban marcadas en sus palmas. Estaba excesivamente nervioso.
-¿Qué hace Ichimatsu aquí? No lo entiendo… tiene que estar ebrio de nuevo. Jamás se me acercaría después de haberlo atacado así… - Se sentía igual de mareado, pero consciente… Odiaba eso…
Estaba pensando en su hermano… duchándose. Y toda clase de pensamientos impuros atacaron su cabeza. Se volvió a sentar y tomó los cigarrillos del buró al lado de su cama, luego comenzó a fumar. Los nervios lo estaban matando.
Entre tanto, en el baño, Ichimatsu pensaba igual o peor que él.
-No puedo creerlo. Así de fácil su novia terminó con él… debió ser un amante patético… -
-Amante… -
-Amor… -
-¡Ahh! Necesito agua fría… - Cerró el paso de agua caliente e intentó enfriar su cuerpo.
Un rato después, al salir de la regadera, miró que el idiota de su hermano no le había dado el cambio de ropa que le prometió. Tomó la primera bata de baño que vio, se la puso aunque estaba húmeda y salió… aún muy nervioso pero intentando actuar con sangre fría.
Karamatsu había apagado las luces de la habitación y sólo la sutil luz de la lámpara de noche encima de la cómoda iluminaban tenuemente la habitación.
-Hey, Kusomatsu, la ropa, ¿dónde está? – Karamatsu estaba sentado al borde de la cama, todavía fumando. Cuando lo llamaron y éste volteó, miró a su hermano con la bata y… pasó de estar en la cama… a dejarse caer y sentarse directamente en el piso, tirando su cigarrillo, que se apagó al contacto con el suelo.
-Por todos los cielos, Ichimatsu… -
Cuando hizo eso, el joven decaído no lo tomó nada bien. Se sentó en el extremo opuesto de la cama. -Estúpido borracho. -
-Karamatsu. –
-¿Qué pasa? – respondió sin moverse de lugar, dándole la espalda.
-¿Por qué dijiste eso antes? ¿Qué sólo estando ebrio podría haber venido aquí? – La duda lo carcomía y no quería esperar para preguntar.
-Depende, ¿estás ebrio ahora? –
-Hmm… - Una pregunta capciosa, no cabía duda que su hermano a pesar de todo era un ebrio lúcido.
-¡Tch! Sólo contesta la estúpida pregunta… - Fue lo que se le ocurrió decir. Recordó que sus hermanos solían decirle que cuando está ebrio es mucho más agresivo con Karamatsu…
-Bien, te creo. – respondió el otro. - Probablemente no recordarás esto después, pero ya sucedió una vez. -
-¿Qué? ¿De qué hablas? –
-Jaja… - rió nervioso. -Fue en la playa… Después de echarme el vodka encima fuiste a mi habitación… -
-¿C… cómo? – El menor intentó sonar firme sin éxito.
-Si… fuiste a darme pastel de cumpleaños… ja… -Ichimatsu tragó saliva.
-Y vaya que sí me diste… -
-¿De qué demonios hablas? – Karamatsu, tambaleante, se puso de pie con dificultad. Cuando volteó miró a su hermano menor sentado en su cama, con su cabello aún mojado. Gotas de agua escurrían por su torso semidesnudo y se dio cuenta de que estaba usado la misma bata de baño que él usó antes. Dejó de parpadear… su corazón latía aceleradamente.
Tuvo que retroceder. Karamatsu le dio la espalda de nuevo, mirando hacia la ventana.
Pero… casi de inmediato se giró para volverlo a ver. -Ichimatsu… me has hecho sentir muy extraño últimamente… -
Esas palabras… hicieron que al joven recién bañado le recorriera un tremendo escalofrío por todo su cuerpo.
-De… ¿De qué… hablas? – Notaba que Karamatsu estaba hablando casi sin despegar sus labios, claro indicio de que estaba más ebrio de lo que quería aparentar. Podía ver a través de los cristales la lluvia caer a espaldas de su hermano. Éste lo miraba con decadencia… lo estaba poniendo muy nervioso. Quería levantarse de la cama pero su cuerpo no le respondía.
-Estoy exhausto, Ichimatsu… - dijo mientras lo veía con una expresión muy penosa. Luego se dejó caer, deslizándose en la ventana y enseguida en la pared, sentándose de nuevo en el suelo. Ahora la ventana estaba sobre su cabeza; se podía ver la ilusión de la lluvia cayendo sobre él.
-Quisiera ser un ebrio como tú. Te vuelves tan sincero… Yo lo único que hago es cansarme y volverme más estúpido. – El menor guardó silencio.
-¡Jhm! ¿Sabes? Siento un terrible dejavú. La última vez que estuvimos solos en una habitación… Tú… Hmm, no… olvídalo. – sonrió con pesadez, desviando su mirada.
-¿Yo qué? – Ichimatsu se puso de pie al fin, intrigado. Quería saberlo a como dé lugar. ¿Qué sucedió? –
-No… quiero decirlo. –
-No importa, hazlo de una vez. –
-No… -
-¡Vamos! ¡Responde, imbécil! – gritó. Karamatsu, en su estado, estaba prácticamente seguro que su hermano menor también debía estar ebrio, su actitud tan agresiva lo delataba. Pero en realidad el joven despeinado sí se estaba enojando.
El muchacho en el piso recargó su cabeza en la pared, con sus ojos aún más decaídos de lo que Ichimatsu solía tenerlos. Sonrió, mirándolo profundamente…
-Me besaste, Ichimatsu… Me diste mi primer y único beso… - respondió como se lo exigía… tranquilo.
Silencio total…
Lo que Ichimatsu sintió en ese momento no se podía describir con palabras… Todo ese tiempo…
-¿Be… sarte…? ¿Cómo es… que yo?... – Ya estaba tartamudeando y sudando frío. Sus grandes ojos claros estaban tan abiertos como dos lunas llenas. Karamatsu había estado ocultando ese hecho de él. ¿Por qué? A pesar de que ya lo había hecho una vez, podría jurar que él estaba inconsciente. Además… ¿el primero? Tenía que estar mintiendo… si recién tuvo una novia eso era imposible.
El joven sentado recargó su cabeza en su propio hombro, todavía aturdido y repleto de alcohol en sus venas. Pensando…
-El día de nuestro cumpleaños, fuiste a mi habitación, me llevaste pastel y me hiciste pedir un deseo… - Ichimatsu no decía nada, no podía.
-¿Te digo cuál fue mi deseo? Recuerdo que fue… hacerte algunas preguntas, porque deseaba saber más que nada en el mundo porqué te veías tan infeliz. –
-Karamatsu… -
-Dijiste que era mi culpa… -
-¿Tu culpa? –
-Si, lo recuerdo claramente. Y creo que tiene sentido… Después de todo sólo te ves así de infeliz cuando estoy cerca de ti. –
-Kara… - El joven oyente quería decir algo, pero el mayor no lo dejó hablar.
-Lo que no entiendo es lo que pasó después. Dijiste que querías ensuciarme… por ser buena persona… - Ichimatsu no podía creer lo que estaba escuchando. -Y lo hiciste, de hecho, me dispersaste todo el pastel por la cara, jaja. –
-No puede ser… - sólo eso podía pensar el menor.
-¿Sabes? Me hiciste demostrarte que no soy buena persona en absoluto. Porque… después me limpiaste… igual que un gato… usando tu lengua, y yo… – La impresión por escuchar eso inclusive hicieron que el menor se inclinara, su estómago le ardía y le punzaba.
-No, olvídalo. – dejó de relatar cuando vio esa reacción en el menor. -Aunque… luego lo pensé… No es la primera vez que besas a alguno de nosotros después de todo… Pero yo… no reaccioné como un buen hermano. En realidad… fue todo lo contrario, Ichimatsu. - El joven de pie, sonrojado como nunca, se puso una mano en el pecho. Sentía que su corazón saldría volando en cualquier momento.
-¿Debes pensar que soy asqueroso, cierto? - Karamatsu comenzó a lagrimear. –A pesar de que me pude detener… aún así pensé en hacerlo… Ichimatsu… lo lamento tanto. – Sus balbuceantes palabras apenas se entendían, pero el menor lo comprendía fuerte y claro.
-Por si fuera poco, antier en el pasillo, yo… - Cabizbajo, se puso la palma de su mano en el rostro intentando ocultar sus ojos. –Ichimatsu… ¿me odiarás por lo que te hice? ¿Por qué me siento así? –
-Ka… Karamatsu… -
-Yo… en verdad quiero que seas feliz… protegerte de todo… verte sonreír siempre, como cuando éramos niños… - Sollozaba sin parar.
-Karamatsu… - ¿Eso en verdad estaba pasando? Aquello era como la apoteosis inversa de su propio dolor… Ichimatsu ya estaba temblando descontrolado.
-Estás ebrio… no sabes de lo que estás hablando. – dijo estúpidamente, intentando convencerse incluso a sí mismo de que aquello no podía estar sucediendo. Si su hermano seguía así, el menor estaba seguro de que no iba poder controlarse un segundo más.
-Jaja… supongo que tienes razón. Pero hablo en serio… - El mayor intentó ponerse de pie, pero no podía.
-Por favor, ¿quieres vestirte ya? Me estás poniendo nervioso. – Éste no le hizo caso… El joven con la bata blanca se acercó a él, se agachó un poco y le ofreció su mano…
-Díselo, idiota, vamos… ¡Díselo!… - Ichimatsu sabía que, dadas sus estúpidas acciones en todo ese tiempo, ya no tenía nada que perder… Pero igual seguía sin atreverse… -¡Maldita sea! ¡¿Por qué no puedo?! ¡¿Qué me detiene?! – La respuesta era claramente, el miedo. El miedo a un muy posible rechazo… algo tan obvio, tan políticamente correcto… pero que aún así le hacía pedazos el alma.
Karamatsu pudo ver la expresión en el rostro de su hermano menor. También estaba llorando, pero él no se daba cuenta todavía.
-Ichimatsu… - Ahí estaba él… su querido hermano menor, llorando con él… ofreciéndole su mano temblorosa; con esa expresión tan dolida en su rostro. -Y siempre por mi maldita culpa… - Todo el tiempo tuvo tantos deseos de verlo, incluso ese mismo día cuando estaba con su ex novia le fue imposible sacárselo de sus pensamientos… y ahora lo tenía justo frente a él. -A pesar de lo que te hice… No sé cómo y por qué… pero estás aquí… -
Sus instintos impulsivos fueron más fuertes que Karamatsu mismo… Tomó la mano del menor y lo jaló hacia él, abrazándolo con ahínco. Ichimatsu cayó de rodillas, se conmocionó mucho.
El mayor lo rodeó en sus brazos, atrayéndolo tan cerca como fue posible. Luego recargó su frente en su hombro, llorando sin detenerse.
-Ichimatsu… No me odias, ¿verdad? Por favor… dime que no me odias… - le dijo sollozante mientras cerraba sus ojos. El otro joven mostraba un semblante de completa estupefacción.
-Karamatsu… -
-Prometiste dejar de odiarme si no me iba… Te juro no volver a marcharme jamás… pero por favor, Ichimatsu… no me odies… te lo imploro… no me odies… - El mayor lloró con más intensidad, el aire se le entrecortaba como si fuera un niño. Ichimatsu tenía su cuerpo hincado paralizado, pero su mente era un caos.
Pensó que… Karamatsu estaba seriamente embriagado… -Cuando bebes demasiado te vuelves muy llorón y molesto… - Sin embargo, anhelaba que todas sus palabras fueran la verdad.
Podía percibir el olor a champú en su cabello, a jabón en su piel… a alcohol y tabaco en su aliento… Ichimatsu sentía que iba a enloquecer. Como una ráfaga, sus sentimientos por él invadieron totalmente su ser. Karamatsu… su estúpido hermano… Lo abrazaba, lloraba con él… sufría con él… le suplicaba no odiarlo… Justo como él imploraba a cualquier deidad que lo escuchara todos los días exactamente eso, que su hermano mayor no lo odiara... Ichimatsu tenía tanto miedo de que se fuera, y sin embargo… su tonto hermano mayor le estaba jurando que no lo haría nunca, sin tan sólo dejara de despreciarlo.
-No tienes idea. En serio… no la tienes. – Pensó con la mayor tristeza que fue capaz de sentir. Ichimatsu al fin correspondió el abrazo, ya nada importaba. El mayor saltó de hombros… sorprendido.
-Tal vez está lo suficientemente ebrio para no recordar nada mañana… Y… siendo así… -
Con lentitud, el menor se liberó de los brazos de su hermano y, para sorpresa del otro, se sentó en sus piernas, mirándolo de frente. Se recostó sobre él y mientras lo abrazaba se recargó en su hombro…
-Karamatsu… - Por la posición en la que quedó, le susurraba al cuello. El mayor se estremeció mucho. Pensaba que su mente estaba jugándole otra nefasta broma.
-Kusomatsu, eres tan estúpido… Te confieso que siempre quise odiarte… odiarte tanto… Pero es imposible para mí… ahora lo veo… – El responsable de esas palabras se quedó boquiabierto.
-Ya no puedo… Karamatsu…-
¿Qué tanto Ichimatsu quería estar cerca de su hermano mayor? ¿Qué tanto deseaba besarlo? ¿Qué tanto deseaba tocarlo? ¿Y qué tanto… deseaba ser tocado por él? No hubo la necesidad de responderse…
El olor de Karamatsu…
El cuerpo de Karamatsu…
Ambos hermanos no podían estar más cerca el uno del otro, pero para Ichimatsu ya nada era suficiente…
-No puedo más… - volvió a pensar el menor. Su límite lo había rebasado desde hace mucho… pero ahora… estaba peor que desesperado, si es que era posible.
-Karamatsu… - El joven se sentó para mirarlo de frente y le rodeó la cintura a su hermano con sus piernas, igual que el día de su cumpleaños. La única prenda que tenía puesta, esa precaria bata de baño… se abrió un poco, descubriendo aún más su cuerpo desnudo.
-Karamatsu… - Después, pegó su cuerpo contra él, jadeante y ansioso. Tomó la cabeza de su hermano con ambas manos y se acercó a él, totalmente.
-Quiero tocarte, Karamatsu… - Con suavidad le besó la frente. El joven ebrio pudo escuchar el sonido de sus labios contra su piel. Era como si la lluvia se hubiera detenido.
-Quiero besarte, Karamatsu… - Y así, pasó sus labios por todo su rostro empapado de lágrimas, justo como el mayor lo había hecho antes. El sabor de las lágrimas de su hermano… hacía que el menor perdiera aún más la razón.
-Quiero tenerte, Karamatsu… - Al fin se rindió a su deseo. Anhelaba esos labios como nunca en su vida.
-Por favor no recuerdes nada mañana, Karamatsu... – Finalmente, lo besó.
•••
Karamatsu ya estaba muy mal desde mucho antes. Lo abrazó sin pensar, tal vez era el alcohol, tal vez no, pero sentía más que nunca que no debía… y sobre todo no podía dejarlo ir ya.
Para el joven de cejas fruncidas era imposible poner en palabras coherentes lo que sentía por su hermano menor. Sólo sabía que quería estar con él… que no podía sacárselo de su mente y de su corazón… que tenerlo cerca siempre lo hacía perder la cordura.
Mientras le suplicaba que no lo odiase, intentaba aferrarse a él como si fuera la última vez que lo abrazaría.
-Ichimatsu… -
No sabía por qué razón su hermano apareció justo al lado de su puerta. Tampoco porqué como un verdadero idiota terminó confesándole lo que sucedió en su cumpleaños, aquello que tanto trabajo le costó ocultar. O porqué Ichimatsu le dijo que era imposible odiarlo a pesar de que deseaba tanto hacerlo.
-¿Por qué quieres odiarme, Ichimatsu? -
Pero más que nada… no sabía por qué lo estaba besando justo en ese momento…
Los besos de Ichimatsu…
Eran tal y como los recordaba. Aquellos labios sedosos y fríos que lo hicieron estremecerse tanto la primera vez ahora volvían a él. El muchacho pensaba que estaba delirando.
Su hermano menor estaba haciendo justamente lo que él mismo le hizo hace dos días.
-¿Por qué?... ¿Por… qué… Ichimatsu? –
Estaba sucediendo otra vez… la excitación venía a él como una enorme ola de calor.
El tonto de Karamatsu pensaba que su hermano menor estaba ebrio también. Pero la realidad era que él mismo estaba tan alcoholizado que ese olor invadía a ambos y ya no podía discernir de dónde provenía, así que fue más sencillo para él llegar a esa conclusión.
-Ichimatsu… - Entonces… su hermano lo besó en los labios, y a Karamatsu se le vino el mundo encima.
Esto no podía estarle pasando de nuevo. Desde que vio al menor en bata, Karamatsu ya había empezado a perder el control. Después… cuando se sentó sobre él… Cuando lo empezó a besar, todo empeoró… La ansiedad se acrecentaba cada vez más y más.
Aún así se sentía tan bebido que estúpidamente todavía se preguntaba si su mente estaba jugándole una muy pesada broma.
Pero no…
Ichimatsu realmente lo estaba besando. El toque de sus frescos labios contra los suyos lo excitaron de inmediato, a pesar de que fue un beso muy tímido y sencillo, nada comparado a lo que había pasado ese día en la playa.
Pero a pesar de eso… algo se sentía diferente. Y era el mismo Ichimatsu esa diferencia.
La exaltación de Karamatsu no duró mucho, porque en cuanto su hermano lo besó en los labios, de inmediato él lo correspondió.
-¿Qué estoy haciendo? – Pensó alguno de los dos, o ambos, seguramente.
El joven de ceño fruncido pronto sintió que el toque de los labios de Ichimatsu no era suficiente, así que lo hizo abrir más la boca… quería sentir más dentro de él. Lo necesitaba… lo deseaba…
-Ichimatsu… Ichimatsu… -
•••
Karamatsu y sus besos… eran extrañamente familiares. Eso al final lo convenció de lo que le dijo antes.
-Seguro no mintió al contarme que lo besé en nuestro cumpleaños. –
La boca de Karamatsu… el sabor de Karamatsu era embriagador, y no era por el fuerte sabor a alcohol y tabaco que degustaba en él, sino por la intensidad de sus besos. Aquellos… lo estaban dejando en blanco, pronto comenzó a perder su mente…
Se estaba dejando llevar. Su hermano movía su lengua, atrapando la suya, acariciándola, haciéndola propia. Karamatsu era tan apasionado que le estaba costando trabajo respirar.
¿Un beso… puede embriagarte? Ichimatsu sentía que sí. Ya estaba mareado…
Al comienzo de ese día… nunca imaginó que las cosas terminarían así. Hasta hace poco Ichimatsu pensaba que su hermano estaba con su novia, y ahora estar en esa posición lo hacían tan feliz y tan infeliz al mismo tiempo que seguía sin poder creerlo…
-Aunque seas tú y no yo el que está ebrio, aún así soy quien siempre termina aprovechándose de ti… - Ninguno de los dos se daba cuenta de que seguían llorando.
•••
Al fin separaron sus labios, y por un breve momento a la punta de sus lenguas aún las unía un hilo de su saliva. Karamatsu deslizó la lengua sobre su propia boca, saboreándola. Ambos jadeaban con descontrol.
Pero para el joven ebrio seguía sin ser suficiente. Volvió a besarlo y antes de poder razonar, comenzó a lamerlo… Ichimatsu saltó de hombros.
Lo lamía lentamente… en sus labios, en su cuello, en sus orejas… El menor se estremecía…
-Ahh… Ka… ra… - decía trepidante y acalorado. –Kara… mat… su… - Su respiración cada vez se aceleraba más.
Ichimatsu se excitó mucho, era inevitable. Con su hermano tocándolo de esa manera resultaba inútil controlarse.
Entonces…
Ambos sintieron la rígida virilidad del otro… El menor, exaltado… se sorprendió al sentir que Karamatsu estaba en la misma situación que él.
Pero Karamatsu estaba mucho peor en ese momento.
Su hermano estaba sentado sobre él, totalmente desnudo bajo aquella bata… Además, él fue quien lo besó… De nuevo fue él quien lo comenzó todo.
Mientras lo besaba y lamía por su fría y tersa piel, Karamatsu podía saborearlo… Sabía a lluvia, sabía a lágrimas… sabía a… Ichimatsu… ¿Cómo podía describirlo? Era adictivo.
Ya no podía seguir así… quería más… mucho más…
Dejó de abrazarlo.
Lo tomó de la bata entreabierta y… colocó suavemente sus dos manos en el pecho desnudo del otro. Ichimatsu soltó un leve grito ahogado. El mayor resollaba… su descontrolado libido se había apoderado de él. Necesitaba más de Ichimatsu… lo deseaba demasiado.
Lento y delicado acarició el suave torso de su hermano. El menor se estremeció tanto que su postura encorvada desapareció.
Ichimatsu ya no resistía.
-Kara… - jadeaba rápidamente. -Karamatsu… -
Casi era como si se lo estuviera pidiendo… La mirada apasionada de su hermano menor prácticamente parecía una invitación para que lo tocara más y más…
Karamatsu iba a hacerlo.
-Date cuenta de lo que vas a hacer. – Entonces el subconsciente del mayor se lo hizo ver.
-¿En serio vas a hacerlo? – Se detuvo, temblando. Ichimatsu pudo ver cómo cambiaba su semblante. Su hermano... ahora se veía asustado. No… peor que eso… se veía en pánico.
-No… -
-¿Kara?... – Ni siquiera terminó de decir su nombre cuando el joven aterrorizado intentó quitárselo de encima.
-¡No! – Con la fuerza con la que disponía, Karamatsu hizo a un lado a su hermano menor, dejándolo sentado en el piso. La bata se desató por completo y ahora todo su cuerpo desnudo estaba a la vista del mayor.
Karamatsu miró su cuerpo…
El cuerpo de Ichimatsu…
Su delicada piel, su miembro excitado… sus piernas abiertas… Era tan…
Tan…
•••
-¡No! ¡No puedo! – Gritó. Karamatsu dejó de mirarlo e intentó ponerse de pie. Ichimatsu tenía una extraña mezcla de emociones. Algo entre confusión y mucha molestia.
Como el segundo hermano estaba demasiado ebrio para levantarse, se empezó a arrastrar. El menor sólo se quedó mirando su patético esfuerzo… ahora sí, bastante enojado.
-¿No puedes qué, Kusomatsu? –
-¡No quiero atacarte! ¡Por favor! No… quiero hacerlo… yo… -
-¡Tch! Idiota… - Aún en su estado estaba teniendo demasiadas consideraciones con él… -Jamás vas a cambiar… -
-Sólo… necesito ir al baño un momento… - Ichimatsu rechinó sus dientes, furioso. Se levantó y se acercó a él, aún con la bata abierta.
-¿Para qué? ¿Vas a jalártela? – dijo con desdén.
-¡Ichimatsu!… -
-¿Qué? – respondió mientras se acercaba todavía más a él.
-¡¿No lo entiendes?! Yo… no puedo controlarme… por favor, sólo déjame ir. No quiero hacerte daño… -
-Karamatsu… Eres tan estúpido… que me dueles… -
-¿Por qué te preocupa tanto hacerme daño? ¿Es porque crees que no sé lo que estoy haciendo? – Lo miraba con frialdad.
-Ésta vez no voy a dejarte ir… Karamatsu… - El menor terminó perdiendo el pudor.
¿Hasta qué punto Ichimatsu deseaba a su hermano? ¿Hasta qué punto deseaba poseerlo?
El joven de la bata se hincó junto al mayor. Aún tenía miedo, mucho miedo… pero su lascivia era mucho más grande.
Ichimatsu se fue al piso y se acercó gateando a Karamatsu, le hizo las piernas a los lados y se colocó justo en medio de él.
Y le lamió los labios.
-Karamatsu… - Él lo miraba con la boca abierta. Su hermano era demasiado… sensual…
Demasiado…
-¿Piensas que estoy ebrio? –
-Nh… ahh… - El mayor no podía hablar.
-Piensa así si te hace sentir mejor. A mí ya no me importa nada. –
-Ichi… mat… su… -
•••
El joven en gatas lo miraba con una lujuria que Karamatsu nunca había visto en su vida. Paralizado, presenció cómo su hermano le desabrochaba el cinturón. El mayor respiraba cada vez más rápido.
-Estás muy duro… Karamatsu… - El ardor en su pecho era insoportable.
Le desabrochó el cierre y colocó la palma de su mano sobre su ropa interior, tocando justo en la insondable rigidez de su hombría.
-Ichimatsu… no… -
-Cállate… - le ordenó a la vez que le retiraba lo suficiente la ropa interior. Su falo se alzó con violencia, húmedo y palpitante. Ichimatsu se sorprendió al verlo… Estaba consciente de dos cosas… Lo primero es que era verdad que él lo tenía más grande que los demás, y lo segundo que… jamás lo había visto tan de cerca.
-Quiero tocarlo. –
-Karamatsu… -
-Quiero… tocarlo… - Y lo hizo. Lo tomó en su mano… Karamatsu se sobresaltó tanto que intentó apartarlo.
-¡No! – Forcejeó un poco con él, pero Ichimatsu se lo presionó un poco… Dolía, lo tenía a su merced.
-Ggh… ¡Ahh!… - gimió el mayor con violencia. ¿Qué clase de placer era ese? Era su hermano quien lo estaba tocando… ¡Su hermano!
-¿Te duele, Karamatsu? – dijo lujurioso mientras empezaba a mover con lentitud su mano obscenamente de arriba a abajo y viceversa. -Sé lo que es ese dolor… Necesitas descargarte, ¿verdad? –
Comenzó a agitarlo vigorosamente, a la vez que su propia excitación se acrecentaba más y más.
Entonces Karamatsu lo tomó de la muñeca, deteniéndolo.
-Ichimatsu… déjame tocar el tuyo también. – El mayor lo necesitaba. Ya no podía ni entenderse a sí mismo.
-Karamatsu… - No se opuso. Dejó que lo jalara hacia él, y éste se sentó justo en la posición idónea para juntar sus miembros.
Cuando se tocaron, ambos gimieron… Jadeaban muy cerca el uno del otro y eso los excitó mucho más.
Cuando Karamatsu tocó a Ichimatsu, éste no se contuvo y gritó, asustando un poco al otro al principio, pero después, al ver su rostro sonrojado y su lengua ligeramente fuera de su boca, supo lo excitado e impaciente que se sentía en realidad.
Ambos comenzaron a moverse, intentando sincronizarse, motivándose… dándose placer el uno al otro. Ichimatsu quiso besarlo mientras lo hacían, y así lo hizo.
Sus lenguas estaban tan dentro de ambos que se les dificultaba respirar, la saliva de uno descendía por la boca del otro.
-Kara… matsu… me vengo… - dijo el menor, sin separar la boca de su hermano.
-Espera… un poco más, Ichimatsu… -
-No puedo… ¡No puedo! – Gritó de placer… al mismo tiempo que contraía todo su excitado cuerpo y su esencia se derramaba sobre su propio abdomen.
El orgasmo fue tan intenso que el menor se agotó momentáneamente. Soltando a su hermano, que no quiso correrse aún.
-Ichimatsu… -
Como un tigre salvaje… Karamatsu recuperó toda su lucidez… O tal vez sólo perdió la poca cordura que le quedaba; o ambas cosas, no importaba.
Con una fuerza anormal, rápido se puso de pie y tomó al agitado Ichimatsu en sus brazos, sorprendiéndolo.
Lo llevó a la cama y le quitó desesperado la bata de baño, lanzándola lejos… descubriendo todo su precioso cuerpo desnudo.
-Ichimatsu… eres… - Dijo sumamente sonrojado. -You are… wonderful… - Susurró, mirándolo con inigualable lujuria.
Ver a su hermano mayor con esa imponencia lo intimidó y estremeció al mismo tiempo. Se contrajo un poco en sí mismo; de repente la timidez lo atacó al saberse totalmente expuesto frente a él. Sabía bien que no era la primera vez que Karamatsu lo veía desnudo… Pero ahora todo era diferente.
-Idiota… - musitó desviando su mirada, más ruborizado.
Para Karamatsu verlo así fue demasiado…
Necesitaba sentirlo, necesitaba tomarlo… ya no podía aguantar ni un sólo segundo más.
•••
-Ichimatsu… - Se abalanzó sobre él. Besándolo apasionadamente.
Quería saborearlo… quería sentirlo… quería devorarlo completo.
Después del beso empezó a lamerle el cuello y las orejas, mordiendo también. Ichimatsu volvió a excitarse mucho…
-Ahh… Karamatsu… - Gemía y se retorcía… Su nombre salía por sí solo de sus labios.
Enseguida… el mayor quiso besarle todo el cuerpo… besaba, lamía y mordía… Su pecho, su abdomen…
-Ichimatsu… voy a… - Ni siquiera terminó de decirlo, y ya estaba besándole uno de sus bellos pezones rosados. Pensó en la vez que Totty dijo que Ichimatsu tenía pezones de mujer… En parte era cierto y en parte no… Obviamente no eran de mujer… pero… para él eran aún más hermosos.
No perdió tiempo, quiso lamérselos y así lo hizo… El menor abrió mucho sus ojos.
-Ichimatsu… - Dijo su nombre, antes de tomar su otro pezón entre sus dedos, acariciándolo, presionándolo, jalándolo… Al mismo tiempo que dejó de lamer y empezó a morder el otro.
-¡Ahh…. ahhh! - Ichimatsu se agitaba en la cama… Estaba demasiado excitado, su órgano viril se contraía… Sabía que su hermano estaba alcoholizado y casi podía sentir cómo lo embriagaba a él también.
-Ichi… mmm… matsu… - Decía su nombre aún, mientras succionaba, lamía y mordía su otra tetilla. El menor abrió sofocado la boca, su lengua se movía sola y su saliva se escapaba entre la comisura de sus labios.
-Nnh… ahhh… Kara… Karamat… su… - Gemía sin control, agitado y a merced del toque erótico de su hermano.
Entre tanto, Karamatsu quería más… mucho más… Dejó de lamerme el pezón para hacerlo con su abdomen… le fascinaba la sensación. Podía saborear los restos de semen que habían ensuciado su cuerpo.
-Ichimatsu… - Poco después de decir su nombre… bajó todavía más… El joven sin ropa ahora estaba poniéndose muy nervioso.
Entonces… su hermano le abrió las piernas y para sorpresa del otro, se llevó su miembro erecto a la boca.
-¡No! ¡Karamatsu! – dijo asustado, sentándose en la cama. El mayor se retiró un poco y lo miró a los ojos…
-¿Qué? – Preguntó con frialdad. Ichimatsu se paralizó. Su hermano se veía fuera de sí.
¿En verdad ese era Karamatsu? ¿Qué clase de libidinosa mirada era esa? El joven de ceño fruncido estaba en blanco. En su mente sólo había lugar para ese instinto primigenio que lo hacía querer tomar todo de Ichimatsu.
No pudo responderle, así que Karamatsu continuó con lo que estaba haciendo.
Era la primera vez que el segundo hermano hacía algo así. Jamás pensó que fuera posible… O tal vez si… puesto que a Ichimatsu no lo veía como a una persona cualquiera. Todo en él le parecía en extremo sensual, inclusive saborear su miembro lo excitaba también.
Ichimatsu gemía fuertemente, no podía controlarse, perdió toda la fuerza y se volvió a recostar. Sudaba, todos sus músculos crispaban con violencia… El mayor le tenía aprisionadas las piernas en sus brazos.
- ¿Por qué siento que algo no está bien? -
-Karamatsu… no… por favor… - Pero él seguía succionando y lamiendo. La boca de su hermano, haciéndole la primera y única felación que había tenido en su vida.
-No… ya no… - Y él seguía sin escucharlo.
-¡¿Por qué?! ¡¿Por qué siento que nada está bien?! -
-¡No más!… ¡Por favor!… - Se había asustado demasiado, sentía que se volvería loco. Karamatsu se retiró y se hincó en la cama.
-Perdóname, ¿te lastimé? – Ichimatsu lo miró… Su hermano se lamía los labios, aún saboreando lo que acababa de hacer.
-No es eso… yo… - Entonces, sin sentirlo siquiera comenzó a llorar de nuevo. Karamatsu volvió en sí y se aterró.
El menor se recargó de lado… no podía dejar de llorar. Cerró sus puños y los puso sobre sus ojos, casi golpeándose…
-¡Ichimatsu! – El mayor se atemorizó mucho más al presenciar cómo su hermano se colocaba en posición fetal… Y entonces rió…
-Jaja, mírate… Karamatsu nii-san… Éste no eres tú… -
-¿Qué?... – se preguntó incrédulo el mayor.
-Si tú… no estuvieras ebrio… jamás me tocarías… ¿cierto? Y para colmo piensas que yo también lo estoy… ¿Así qué caso tiene? –
Karamatsu se quedó boquiabierto… ¿Por qué diablos pensaba así? Y por si eso no fuera suficientemente malo, no podía contradecirlo… No con la peste a alcohol que emanaba de él… Debió ser asqueroso para su hermano… y apenas se daba cuenta.
-Ichimatsu… Maldita sea… - Sabía bien que no había podido controlarse. Pero ésta vez… no lo tomó con tranquilidad... Tal vez por el mismo estado que Ichimatsu le estaba reclamando. Después de todo, lo había dejado llegar tan lejos…
Estaba furioso… Y ahora con Ichimatsu, no pudo evitarlo.
Se acercó a él e intentó quitarle las manos de su rostro. Forcejearon un poco pero el mayor lo tomó de las muñecas y lo inmovilizó.
Ambos se miraron directamente. Karamatsu ya estaba llorando también, pero ésta vez por su furia reprimida. Su expresión lo demostraba muy bien.
Sus lágrimas caían sobre la piel de su hermano menor, quien yacía debajo de él… temeroso y dolido.
Se maldecía… estaba harto de ver llorar a su hermano… Pero ésta vez la postura de Karamatsu era muy diferente.
-Si no estuviera ebrio… ¡Tsk! ¿Sabes, Ichimatsu? Tal vez tengas razón y no me sienta como yo mismo ahora… Pero también es tu culpa. – Lloraba y reía al mismo tiempo.
-¿Mi culpa? -
-¡Si! ¡Es tu culpa por provocarme!… - Al escuchar eso Ichimatsu frunció el ceño estupefacto.
-Lo hiciste en la playa, y también lo hiciste hace dos días… Siempre… estás provocándome… Con tu maldita indiferencia… con tus palabras… - Karamatsu temblaba.
-Con… tu sonrisa… con tu llanto… Con… esa boca tuya… Con… todo tu cuerpo… - Liberó del agarre a su hermano y presionó sus propios puños con fuerza, intentando controlar su ira.
-¡¿Por qué me haces ésto, Ichimatsu?! – Levantó la voz, trémulo… dolido y sumamente molesto, sus lágrimas no dejaban de brotar. -¡¿Qué quieres de mí?! ¡Maldición! ¡¿Qué acaso no piensas?! ¡¿Cómo pudiste dejarme llegar hasta aquí entonces?! ¡¿Querías que te violara?! ¡¿Es eso?! –
-Ka… ramatsu… -
-Yo… ¡Yo no quiero hacerte daño! Pero… ¡Mírate! ¡Ya deja de incitarme así! – Lo señaló completo. -¡Deja de mirarme! ¡Deja de abrazarme! ¡Deja de besarme! ¡Te lo suplico! ¡Ya no me hagas ésto! – Su voz se quebró por completo… -Por… favor… por favor ya no me hagas ésto… por favor… ¡Por favor! -
Se rindió…
Se dejó caer sobre su desnudo hermano… Abrazándolo… llorando como un infante.
-Ichimatsu… Perdóname… por favor perdóname… Perdóname… perdóname… - Decía sin parar.
E Ichimatsu… por fin lo entendió… y se rindió también.
Rodeó a su hermano mayor en sus brazos con ternura… e hizo que se recargara en su pecho desnudo. Karamatsu no podía dejar de gimotear…
-Eres tan llorón, Karamatsu nii-san… – Dijo sonriendo, llorando también con tristeza.
-Tienes toda la razón… es culpa mía que estés de ésta manera. Tardé demasiado en darme cuenta… Lo lamento tanto…- Sonrió con resignación.
-Pero es porque… te quiero demasiado… Karamatsu nii-san… - No lo soltó en ningún momento… No pasó mucho tiempo para que su hermano fuera vencido por su estado alcohólico; quedándose dormido en el regazo de Ichimatsu.
No dejó de llover en toda la noche.
•••
Llegó la mañana, y Karamatsu despertó en la cama de la habitación, solo… y con un dolor de cabeza terrible.
Ichimatsu no estaba… Se levantó y revisó el lugar, confirmando que se había marchado, llevándose puesta su ropa mojada de ayer.
-Ichimatsu… -
Karamatsu lo recordaba todo. Cada palabra y cada pequeña acción de Ichimatsu, así como las suyas propias… las veía tan claro como la luz del día. Se asomó a la ventana y miró el cielo azul, ya se había despejado.
No pensaba absolutamente en nada… su cuerpo se movía de forma automática.
Se dio una ducha, se lavó los dientes, se vistió, recogió sus cosas, y llegó a la recepción para firmar su salida.
-Oh, Matsuno –san. – Era la bartender. Pluriempleada, tal vez. -Creerá que perdí la cabeza pero podría jurar que usted salió temprano en la mañana. -
El joven Matsuno sospechó de inmediato a quién había visto de seguro.
-No sé qué decirle, debió ser su imaginación. –
-Sí, seguramente. – Enseguida el muchacho le entregó la llave tarjeta.
-Espero que haya disfrutado su estancia, gracias por su visita. – La mujer se inclinó con respeto.
-Gracias. – Y se marchó.
•••
Karamatsu regresó a casa; agotado, adolorido y ansioso.
Cuando entró, Jyushimatsu lo recibió eufórico, era el único que estaba en la planta baja.
-¡Karamatsu nii-san! ¿Estás bien? ¿En dónde estabas? ¿Y dónde está Ichimatsu nii-san? ¡Hemos estado muy preocupados! –
Cuando escuchó eso, el semblante de Karamatsu denotó una gran aflicción.
-Entonces no regresaste a casa… -
-¿Karamatsu nii-san? - Volvió a preguntar, más intranquilo. Su hermano no se veía nada normal. Estaba demasiado serio… como si su mente estuviera en otro mundo…
-Bien… sólo vine a cerciorarme de que Ichimatsu no estuviera aquí. Me voy. – dijo mientras volvía a salir por la puerta.
-¿Vas a buscarlo? –
-Si… -
-Pero… no sabes dónde está. ¿Y si le pasó algo? Mejor te ayudamos, voy a llamar a los otros. –
-No… -
-Pero, Karamatsu nii-san… -
-Está bien, Jyushimatsu, yo lo traeré a casa. – El temple seguro e incorruptible en su hermano mayor asombró al menor. El segundo Matsuno le sonrió mientras le daba la espalda.
-No importa que esté en el mismo fin del mundo… Te aseguro que lo encontraré… y lo traeré a casa… - después volteó para ver al joven de sudadera amarilla, sonriéndole con cariño.
-Te lo prometo… Además, tengo una ligera idea de dónde puede estar. –
-Karamatsu nii-san… - El menor no lo pudo evitar, su hermano lo hizo sonreír también, devolviéndole su siempre afable buen humor.
-¡Bien! ¡Te deseo suerte, hustle hustle! – gritó sacudiendo sus brazos mientras su hermano se marchaba de nuevo.
Un poco a la distancia, Jyushimatsu le hizo un último llamado.
-¡Oye, Karamatsu nii-san! – gritó para que alcanzara a escucharlo. El mayor volteó.
-¿Hmm? ¡¿Qué pasa?! – alzó la voz también.
-¡¿Vas a decírselo, Karamatsu nii-san?! –
El joven de chaqueta negra abrió más sus ojos, sorprendido al principio. Luego esbozó una sonrisa y suspiró.
-Bueno, es Jyushimatsu después de todo. –
-¡¿Lo harás, Karamatsu nii-san?! – preguntó de nuevo con su grande y afectuosa sonrisa.
El hermano mayor, correspondió esa sonrisa con otra igual, muy segura de sí misma.
-Si… lo haré. -
•••
Anotaciones: Uff, ésta vez tengo varias, de nuevo. Primero, como habrán notado, el capítulo es muy largo, al menos cuatro veces más largo que mis primeros capítulos (y si me pongo a pensar, en realidad no ando mal con los tiempos. Sí, me auto consuelo ûwû). Entre más avanzaba, más quería escribir y bueno, me salí de control, jeje. Espero que eso haya compensado la tardanza. Segundo, cuando dije que el capítulo iba a ser R-18 no dije que ellos iban a tener… ustedes saben. Vamos, seamos realistas por un momento, ninguna pareja homo sensata tendría relaciones sin la debida preparación, o al menos es lo que yo digo. Así lo estuve pensando desde antes de comenzar con el fic y así lo dejé. Y hablando de eso, en verdad quiero agradecerles. Quiero pensar que quienes me leen no son unos pervertidos que sólo andan buscando lecturas eróticas ocasionales. Yo amo el romance y el cómo se desarrolla, y si ustedes han llegado hasta aquí es porque también les interesa eso y no se la pasan exigiendo leer sólo sobre sexo como si eso fuera lo único importante. Gracias por eso.
¿Saben por qué la novia no tiene nombre? Porque quería que se imaginaran el nombre que quisieran, o el suyo, o no sé, jeje. Cuando escribí a la bartender (un bartender es quien prepara los tragos en los bares, la explicación viene implícita en la historia pero lo digo por si acaso) me estaba imaginando a mí misma emborrachando a Kara. XD
Mis pequeños son tan testarudos que sólo ebrios se sinceran más, lo sé. Pero no siempre será así, lo aseguro, de hecho ésta fue la última vez. Si la escena para adultos te recuerda a algún yaoi que hayas visto, en algún lugar, un millón de veces antes… déjame decirte que eres un(a) fujoshi/fundashi profesional. ûwû
Y por último… lamento los errores. Repito que es la primera vez que escribo éstas cosas. Lamento si fui demasiado técnica, o si erré en la narración, o cualquier fallo que hubiese tenido. Ya iré aprendiendo. ñ_ñ
Muchas gracias por leer.
