¡Buenas noches, chicos! Muchas gracias por comentar.

Alice: Obrigada pelo seu comentário. Espero que você aproveite este capítulo =)

Nara375: Muchas gracias por comentar. Si, Dolores jugara un rol más o menos molesto jaja y en cuanto a lo que se refiere a la veela habrá que descubrirlo conforme la historia se vaya desarrollando. He dejado algunas pistas e insinuaciones al respecto durante algunos capítulos ;) Pero nada oficial aun. Confió en que unos capítulos más pueda suceder algo referente a eso.

¡Saludos Hamichi!

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Final del Capitulo Anterior:

-Gracias por todo lo que estás haciendo, Hermione.

-Es un gusto poder compartirlo contigo. –Replico la chica observándola.

Había tanto que decir y conocer de la una y otra que el resto de su permiso lo disfrutaron en aquel lugar. Hermione no podía dejar de sonreír mientras que Fleur se aferraba a cada momento para guardarlo preciosamente en su memoria, tenía la esperanza de que esa cita solo fuera la primera de muchas más y que con el tiempo pudieran nombrar de manera oficial lo que estaba ocurriendo. Sin embargo, poco sabía Fleur que su deseo se cumpliría más rápido de lo que pudo llegar a imaginar.

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La multitud de estudiantes que se aglomeraba en el pasillo atrajo la atención de los tres jóvenes Gryffindor, que rápidamente se acercaron al lugar con curiosidad. La voz molesta de McGonagall inmediatamente despertó la preocupación del trió.

-… Solo digo que cuando se trate de mis alumnos, cumpla con las prácticas disciplinarias establecidas.

- Pareciera que estuvieses cuestionando mi autoridad de mi propia clase, Minerva.- Replico Dolores con disgusto.- Y recuerda que cuestionarla, es cuestionar al Ministerio de magia.

-En lo absoluto, Dolores, pero no estoy de acuerdo con sus métodos de enseñanzas medievales. Los jóvenes necesitan aprender y…

-Y lo harán, querida. –Interrumpió la mujer cruzando sus brazos. – Pero si algo no tolero es la deslealtad, y esto solo me confirma que las cosas aquí en Hogwarts están peores de lo que imaginaba.

McGonagall retrocedió sin dejar de observar a la mujer con incredulidad. Hermione apretó la mandíbula al escucharla, y sin dudar dio un paso más cerca de Harry.

-¿Deslealtad? ¿Crees que esto se trata de deslealtad?

-El ministro de magia tomara medidas de inmediato. –Concluyo Dolores, alejándose del lugar sin mirar atrás.

Los murmullos no se hicieron esperar mientras McGonagall permanecía inmóvil, como si apenas estuviera asimilando lo que acababa de ocurrir. Fleur intercambio una mirada con la castaña al ver como Harry se acercaba a la profesora.

-Hermione, debemos hacer algo.

-Lo sé, pero tenemos que ser muy cautelosos. Esa mujer ya ha revelado su verdadero propósito y no es nada bueno. –Afirmo la joven observando a su amigo hablar con McGonagall.

-¿Qué quieres decir?

-Digo que el Ministerio de magia tiene sus propios intereses, y al parecer nuestro bienestar no es uno de ellos. Hablaremos más tarde con Harry sobre esto.

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Hermione cerró el libro que momentos antes sostenía y se limitó a contemplar el pergamino frente a ella. Fleur estaba tan absorta en su tarea que no noto el rostro preocupado de la vampira. La castaña sabía que la francesa estaba tratando de absorber la mayor cantidad de información importante ya que los exámenes estaban a punto de comenzar. Slughorn parecía demasiado entusiasmado con la noticia y prometió que habría muy buenas recompensas para los mejores, pero eso solo logro desconcertarla aún más.

Sus compañeros, por el contrario, parecían haber olvidado el episodio que las profesoras habían protagonizado ese mismo día por la mañana. Era como si de pronto la importancia de la magia cediera ante solo la teoría sin la práctica.

"Evaluare su examen práctico, pero más aún el teórico. Absorban lo más que puedan de conocimiento".

-¿Hermione? ¿Estás bien?

La voz suave de Fleur interrumpió el tren de pensamientos de la castaña, provocando que esta se volviera hacia ella con su rostro inexpresivo.

-¿Crees que Dumbledore permita que esa mujer se salga con la suya?

-No lo creo. –Respondió la ojiazul sacudiendo su cabeza.- Aunque el Ministerio puede intentar utilizar toda su influencia.

La vampira exhalo con pesadez y se recargo contra el respaldo de su silla.

-Algo así pensé.

-Oye, todo va estar bien, estamos juntas. –La voz de Fleur se desvaneció, al mismo tiempo que sus ojos se abrieron en par. El balbuceo nervioso no se hizo esperar al darse cuenta de sus palabras.- Mejor dicho juntos, quise decir nosotros…

Hermione no pudo evitar sonreír y tomar la mano temblorosa de su compañera.

-Entiendo, y me gusta cómo suena eso. –Dijo inclinándose para tímidamente depositar un beso en su mejilla.

Si Fleur había empezado a balbucear incomprensiblemente, ese pequeño –casi imperceptible- beso la había hecho parar abruptamente.

-Fleur, ¿te gustaría…tu… te gustaría ser mi novia?

Una pregunta –aparentemente sencilla- pero que había requerido de todo el valor que Hermione creía ya no poseer, había invertido los papeles. Su cita había sigo mágica; muy especial, pero al final del día no había tenido la valentía de hacer la pregunta. Harry inclusive parecía que iba a golpearla cuando se lo dijo, pero ella no se rendiría fácilmente. Solo bastaba escuchar la voz suave, las risas alegres y sentir la mirada intensa de Fleur para saber lo mucho que la quería. La rubia ahogo un grito de felicidad a sabiendas que Madame Pince la echaría rápidamente del lugar si no lo hacía, sin imaginar que su santuario de ahora en adelante formaría parte de la historia que Hermione y ella hicieran.

-Sí, me encantaría.

Hermione no pudo evitar suspirar de alivio y rápidamente la atrajo en un abrazo. Fleur merecía lo mejor de ella y nada del pasado iba alejarla, no ahora que finalmente una nueva oportunidad para amar les permitía estar juntas. Fleur se separó un poco de ella y sin importar las miradas indiscretas deposito un beso tímido en sus labios.

El contacto envió un escalofrió por todo el cuerpo de la rubia mientras que para Hermione fue como si por un instante pudiera revivir la sensación acelerada de su corazón. Las voces y crujidos de los estantes desaparecieron. Las reacciones que la vampira provocaba hicieron que la veela se regocijara internamente, disfrutando mucho de la lentitud y suavidad del beso.

Al separarse la rubia trato de recuperar el aliento y no pudo evitar sonreír al ver el rostro emocionado de Hermione. De verdad le fascinaba.

Una hora más tarde, cuando los deberes y el estudio termino, Hermione y la rubia se dirigieron a la torre de Gryffindor. Las dos chicas caminaban tomadas de las manos mientras platicaban amenamente, uno que otro alumno que se toparon ensancho sus ojos al ver el gesto íntimo entre ambas, pero continuaron su camino sin atreverse a decir alguna palabra.

Hermione no podía borrar la sonrisa de sus labios al igual que Fleur, ni siquiera cuando se adentraron en la sala común y observaron a Ronald hablando con Harry. Ambas ignoraron la rigidez que embargo al pelirrojo, y se acercaron, no sin antes dejar sus bolsos a un lado. La castaña moría por compartir la nueva noticia, pero considero demasiado imprudente el momento, ya que Ron sentía atracción por Fleur y lo último que quería era recibir algún tipo de reclamo o acusación debido a ello.

-Harry, Ron… ¿está todo bien? –Pregunto la francesa.

La mirada que ambos chicos intercambiaron no pasó desapercibida para ninguna, y por un momento Hermione imagino lo peor. Pero al ver la mueca de preocupación de Harry decidió mantener la calma, después de todo él sería la última persona en tener algún problema con su reciente relación.

-Necesito hablar con Sirius. Todo lo que está sucediendo con la profesora no está bien.

-Hace unas horas pensaba hablar contigo,… ustedes respecto a eso. –Apresuro a corregir Hermione, apretando ligeramente la mano de Fleur. – No quiero sonar paranoica, ni nada parecido pero si Dolores logra manipular al Ministerio, Dumbledore no podrá hacer nada…

-¿De verdad piensas que Dumbledore se quedara de brazos cruzados y resignado?

El tono mordaz en la voz de Ron revivió la tensión que ya empezaba a desaparecer. Hermione frunció el ceño mientras trataba de mantener la calma, ni siquiera sabía porque el pelirrojo estaba ahí aun.

Harry y Fleur inmediatamente reaccionaron dispuestos a intervenir, ya que era de conocimiento público lo explosivo que Ron podría llegar a ser. Sin embargo, la vampira aparento no verse afectada por la interrupción y concentro su atención solo en Harry.

-Sé que el profesor Dumbledore no se quedara de brazos cruzados y tratara de restaurar la educación mágica como deber ser, pero Cornelius esta cegado por el temor de perder su puesto.

-Por favor, cualquiera con sentido común sabría que Dumbledore no está tratando de afectarlo. –Replico el joven con burla.- Sino de hacer su trabajo.

-¡Exacto Harry! Pero Cornelius no lo tiene. Ante la amenaza que conlleva el regreso de Voldemort y tus insistentes declaraciones, la comunidad mágica está más alerta y atenta que nunca. Solo es cuestión de tiempo antes de que todo se salga de control.

-… Y si Dumbledore continua respaldando tu declaración sobre Voldemort, no solo el puesto de Cornelius está en juego, sino también su credibilidad. –Agrego Fleur comprendiendo.- Él tiene una reputación mucho mayor que la del ministro, su compromiso con la comunidad mágica es reconocido en todo el mundo.

Harry permaneció en silencio procesando toda la información, quizás solo parecían teorías u ideas absurdas, pero después de presenciar la disputa entre las profesoras sobre la nueva modalidad de enseñanza, estaba seguro de que algo malo estaba ocurriendo. Agradeció mentalmente que sus compañeros ya se encontraran en los dormitorios, de lo contrario su conversación sería mucho más difícil de tratar.

El reloj en la sala marcaba ya cerca de la una de la mañana y su reunión con Sirius en cualquier momento podría comenzar. Sus ojos se posaron en los rostros frente a él en busca de alguna señal de incomodidad, pero no encontró nada más que preocupación y curiosidad en ellos.

-Vamos, Sirius dijo que permaneciéramos cerca de la chimenea.

Hermione y Fleur tomaron asiento sin soltar sus manos e ignoraron la mirada interrogante del pelirrojo. No era el momento ni el lugar adecuado para hablar aun.

Varios momentos antes de que Ronald empezara a cuestionar sobre como hablarían, un extraño movimiento en las brasas de la chimenea atrajo la atención de todos. Harry se acercó lentamente y observo con un poco de incredulidad la forma del rostro de Sirius en ellas.

-Me da mucho gusto verte, Harry. –Saludo el hombre entrecortadamente.

-¿Sirius? ¿Cómo es que…?

-Escúchame Harry, no tengo mucho tiempo pero espero que hayas cumplido con lo que te pedí. –Interrumpió tratando de observar a su alrededor.

Harry asintió e hizo una seña para que sus compañeros se acercaran, los tres Gryffindors parecían un poco sorprendidos al verlo, pero trataron de superarlo cuando recordaron las palabras del hombre.

-Hola chicos, me da gusto verlos nuevamente… sanos y a salvo. –Dijo con una pequeña sonrisa.

Fleur apretó el agarre de su mano entrelazada con un poco de desconfianza al recordar el porqué de esas palabras, mientras que Ron se movió con incomodidad desviando su mirada. Hermione fue la única permaneció estoica en espera del porque Sirius quería hablar con ellos.

-Le he pedido a Harry traerlos porque deben saber que los tiempos oscuros han vuelto. –Continuo.- Sé que el Ministerio está intentando controlar Hogwarts, muchos de los que tienen a sus hijos ahí no están de acuerdo con las nuevas modalidades que están imponiendo. Pero tienen que saber que esta no es la primera vez que lo intentan.

Harry frunció el ceño y se inclinó un poco más, tratando de asimilar.

-¿Qué quieres decir con que no es la primera vez?

-Mi padre ha comentado un poco sobre ello… -La voz de Ron se desvaneció ante la realización.- Pero Dumbledore no ha hecho nada para convocar a su ejército.

-¿Dumbledore tenía un ejército? –Cuestiono Harry volviéndose hacia el pelirrojo con cierta molestia.- ¿Por qué nunca me lo habías dicho?

Hermione exhalo por lo debajo y posteriormente aclaro su garganta.

-Chicos, por favor, escuchemos lo que Sirius tiene que decirnos antes de entrar en conflicto.

Sirius sonrió agradecido y una ligera llamarada deformo su rostro por algunos segundos.

-No me queda mucho tiempo, pero es importante decirles que estamos tratando de levantar una oposición por lo que Cornelius está haciendo. El ejército de Dumbledore volverá, y debemos estar preparados para ello… si es que quieren unirse, por supuesto.

Los chicos inmediatamente estuvieron de acuerdo y acordaron que muy pronto buscarían la manera de entrenar.

-Permanezcan unidos. –Susurro Sirius antes de desaparecer.

Esa noche cuando Hermione se detuvo junto a Fleur afuera de su dormitorio no pudo evitar abrazarla con fuerza durante algunos segundos, la rubia lo había interpretado como un gesto romántico pero para la vampira era algo más que eso. Algo que odiaba pero que no podía evitar hacerle a su compañera.

-Aunque no estemos juntas siempre velare tu sueño.

La veela se derritió por dentro al escucharla y se aferró al abrazo unos momentos más, antes de separarse con desgano. Era demasiado pronto para suplicarle a Hermione que le permitiera quedarse en su habitación, pero confiaba ciegamente en sus palabras haciéndola sentir protegida. Sus manos se posaron en ambas mejillas de Hermione y las acaricio con ternura para después inclinarse y besar sus labios. Las manos de la castaña se posaron en la cintura de Fleur para atraerla más cerca de su cuerpo, al mismo tiempo que la intensidad del beso iba en aumento.

Solo unas horas, solo unas horas… Se repetía Hermione mientras se separaban. Una vez que la rubia se adentró al dormitorio, la vampira se dirigió a su habitación con un propósito en mente. Nunca antes había estado tan agradecida de toda la experiencia que había adquirido durante su existencia.

-Hermione entiendo que estés asustada pero debemos continuar.

-¿Qué sentido tiene que continúe, Mulciber? –Replico la joven con tristeza.- Me convertí en esto por ellos… para ellos.

El vampiro la observo durante varios minutos sin atreverse a contradecirla, ya que nadie mejor que él sabía el porqué la familia de la castaña lo había buscado. La desesperación de formar una familia y mantener a su hija con ellos, provoco que los Grangers no contemplaran claramente las consecuencias de sus acciones.

-Lo hiciste. –Afirmo.- Pero ahora tienes la libertad de elegir tu camino.

-No quiero elegir nada, solo… solo quisiera regresar el tiempo y…

-¡Basta! Ni siquiera te atrevas a terminar, ¿acaso no te das cuenta de que esto solo ha sido un error?

-Un error, una equivocación… Lo que sea que haya sido casi provoca que pierda el control. –Espeto Hermione fulminándolo con la mirada.- Le hice daño a mis padres.

-No tanto como ellos te lo hicieron a ti.

Las palabras del hombre resonaron en la mente de la chica profundamente. Mulciber inmediatamente se arrepintió y se maldijo por dejarse llevar por sus impulsos.

-Puedes quedarte a lamentar tus errores, o puedes empezar de nuevo lejos de aquí.

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Fleur sostuvo la carta con varios sentimientos encontrados; alegría y nerviosismo en su mayoría, sus manos temblaban ligeramente mientras su respiración se aceleraba cada vez más. Momentáneamente sus ojos se desviaron hacia el campo de Quidditch donde Hermione entrenaba junto a sus compañeros. Aparentemente la vampira parecía no darse cuenta del casi ataque de pánico que estaba experimentando, pero la rubia mejor que nadie sabía que era todo lo contrario.

¿Qué era lo peor que podía suceder? Sus padres no eran rencorosos ni tampoco vengativos, Fleur estaba segura de la inmensa cantidad de preguntas que harían intentando comprender su repentina falta de comunicación. Principalmente su madre debido a cierta situación que había empezado a experimentar.

La joven exhalo profundamente y procedió a romper el sello azul con la insignia de su familia, rogándole a Merlín que nada osado contuviera.

"…Dime que es lo que está sucediendo, Fleur. Confía en nosotros. Somos tu familia y siempre tendrás nuestro apoyo. Tu felicidad es la nuestra y deseamos lo mejor para ti…".

Hermione concluyo con la práctica e inmediatamente se dirigió a guardar su escoba. Fleur todavía permanecía sentada en las gradas y por lo que la castaña alcanzo a ver, parecía muy concentrada leyendo la carta que durante el almuerzo había recibido.

Sus compañeros se apresuraron a regresar al castillo mientras que ella se dirigió hacia la rubia, conforme se acercaba la vampira noto que la francesa parecía estar llorando. Sin importar si hubiese alguien alrededor, Hermione inmediatamente se colocó a su lado con preocupación. Fleur ni siquiera noto su presencia hasta que la abrazo.

-¿Qué sucede Fleur? ¿De qué manera puedo ayudarte?

La rubia se aferró aún más a ella sin responder, apretando la carta con fuerza entre sus manos. Es demasiado pronto, aun no es el momento... No puedo hacer esto., pensaba tratando de ignorar el temor que embargaba su corazón.

Los minutos transcurrieron y poco a poco los sollozos de Fleur cesaron. La vampira permaneció en silencio acariciando el cabello rubio de su novia tratando de consolarla. Sea lo que sea que había leído, logro provocar una pérdida de control en ella que nunca pensó llegar a presenciar. Hermione trato de mantener la cabeza fría, si la francesa había hablado sobre su relación con sus padres, quizás ellos no estaban de acuerdo y por eso Fleur había reaccionado de esa manera.

Lentamente la asimilación se abrió paso en la mente de Hermione, ahora podía comprender todo.

-Hermione, eres y siempre serás lo mejor que me ha pasado.