POR FAVOR LEAN LAS NOTAS DE AUTOR AL FINAL, IMPORTANTES.

Summary: Familias adineradas, un internado prestigioso, drogas, alcohol y sexo. Todo eso es lo que envuelven a Sakura Kinomoto y Syaoran Li. Los chicos más populares de la escuela.

El la desea, ella lo ama, pero sienten rechazo y odio…

Sakura asintió y volvió a tomar el celular de Chiharu que todavía mostraba el mensaje que le había mandado Rika.

"No llamen más a casa, estoy bien, no necesito nada.

Rika"

Capítulo 25: Una noche para los dos.

Sus ojos verdes se abrieron con los rayos del sol que entraban por su ventana. Era viernes, el tan esperado viernes. Sentía mareos. ¿Y si le decía a Syaoran que no podría ir porque no se sentía bien? No, no podría hacerle eso a él.
Se levantó antes sus amigas, que seguían durmiendo como marmotas y se duchó. Esa noche había quedado en ir a la casa de Syaoran, por lo que le había pedido a su padre si podía firmar el permiso para salir del colegio ya que iría a dormir a la casa de Tomoyo, la cual era una absurda y total mentira.
Se puso el uniforme y bajó a desayunar, ya la alcanzarían las demás. El comedor estaba medio vacío, recién eran las seis en punto de la mañana, el horario de desayuno era entre las seis y las siete y media, por lo cual era lógico que nadie se levantara cuando apenas estaba abierto.
Sakura pidió tres facturas y un café cortado, y se sentó junto a un par de compañeras de curso con las que normalmente no hablaba.

Mientras tanto, en la habitación de los varones, Eriol estaba haciendo un terrible alboroto porque no encontraba sus calzoncillos preferidos, y despertó a Syaoran, Takashi y Kerberos.

- ¡Eriol! – Exclamó Takashi tapándose con una almohada la cara. - ¿Tan temprano empiezas a fastidiar?

- ¡No encuentro el bóxer que me regaló Tomoyo! – Gritó Eriol.

- Debe estar por ahí. – Dijo Kerberos semidormido. – Nunca dejas ordenadas tus cosas.

- Syaoran no protestó. Simplemente se levantó de su cama, entró al baño y salió unos diez minutos después con el pelo húmedo y una toalla amarrada a la cintura. Se cambió en silencio sin percatarse de que sus tres compañeros de habitación lo miraban incrédulos.

- ¿No te vas a quejar? – Preguntó Takashi sin recibir respuesta.

- Syaoran… - Susurró Eriol tampoco sin creerlo.

- ¡Estúpido mocoso! – Exclamó Kerberos, quien ya había echo las pases con Syaoran, tirándole una almohada que le dio justo en la cabeza.

- ¿Qué? – Preguntó saliendo de sus pensamientos el castaño.

- ¿En que mundo estás hermano? – Preguntó Takashi divertido.

- ¿Yo?

- No, el vecino Syaoran, más bien que tú. – Dijo Takashi revoleando los ojos.

- Déjalo. – Dijo Kerberos levantándose. – Su cabeza está en Sakura, esta noche ella va a su departamento.

- Oye, al fin lo aceptaste Kerberos. – Dijo Eriol sonriendo. – Así que Syaoran está pensando en las mil cosas pervertidas que hará con Sakura a solas en su departamento eh.

- Eriol… nunca dejarás de ser estúpido, ¿verdad? – Dijo Syaoran.

El castaño terminó de ponerse el uniforme y bajó con el cabello húmedo a desayunar. Sonrió al ver a Sakura concentrada leyendo algo mientras tomaba un café. Le tapó los ojos por detrás, lo cual hizo que ella ahogara un respiro, pero reconoció su perfume al instante, por lo cual se sonrojó.

- Buenos días hermosa. – Le susurró al oído, provocando que se le trabara el cerebro a la castaña.

- M…m… muy b… buenos días Syaoran. – Dijo con un fuerte sonrojo en las mejillas que hizo sonreír a Syaoran.

Un grupo de chicas de primero miraron recelosas a Sakura mientras Syaoran pedía su desayuno y se sentaba junto a ella. Y claro… desde que Syaoran era el capitán del equipo de fútbol, tenía a media multitud femenina del instituto detrás. Y la cosa se ponía peor al él estar con Sakura, la capitana de porristas, por lo tanto, intocable.

- ¿Cómo has amanecido? - Preguntó el castaño intentando sacar conversación ya que Sakura estaba extrañamente muy callada.

- Bien… ¿y tú? – Preguntó sin despegar los ojos del libro que tenía abierto, pero sin leer nada en él.

- Bien también. – Respondió el castaño frunciendo el ceño. - ¿Ocurre algo?

- ¡No! – Exclamó la castaña sonrojándose, sin levantar la vista. – Está todo perfectamente bien. – Syaoran suspiró.

Te conozco Sakura, estás así por lo de esta noche, ¿verdad? – Preguntó el castaño haciendo que Sakura lo mirara avergonzada a los ojos.

- Más o menos. – Respondió mordiéndose el labio inferior.

- Mira, si quieres lo dejamos para mas adelante, pero yo no tengo en la cabeza hacer nada contigo… es decir, al menos que tú me digas lo contrario. Es algo que quiero darte… bah, en realidad quiero estar contigo un rato, hablar sin interrupciones ni nadie que moleste… yo…

- Lo se Syao. – Le cortó la castaña. – Yo… no es miedo lo que tengo, ni mucho menos que se cancele lo de esta noche… solo que no se como reaccionar, no se… es decir, desde que desperté me siento extraña, y no sabía como saludarte esta mañana, no me preguntes el porque. – Dijo con una sonrisa irónica. – Lo estúpida que debo parecerte en este momento…

- Nunca me pareces estúpida. – Dijo Syaoran arrugando la frente en señal de enojo. – Tu no eres estúpida, eres maravillosa, la mujer mas especial y única de este mundo.

Sakura sonrió aún algo avergonzada y le abrazó escondiendo su rostro en el pecho de él. Le dijo un leve "Gracias", quien Syaoran escuchó y le acarició suavemente el cabello.

- ¡Vaya, pero si no se contienen ni cuando están desayunando! – Exclamó una fastidiosa voz a sus espaldas.

- Yukiko… - Susurró Syaoran entrecerrando los ojos. – Otro momento no tenías, ¿verdad?

- Oh, claro que si querido mío, pero estos son los momentos en los que mas me gusta aparecer. – Dijo con una sonrisa maliciosa. – Por cierto… siempre haciéndote la víctima Kinomoto, algún día dejará de funcionarte la misma táctica, ¿sabes? Yo que tu dejaría de llorar un poco.

- Y yo que tú dejaría de andar ligando con cualquier espécimen que use pantalones Yukiko. – Dijo una voz a las espaldas de la rubia, quien se giró inmediatamente.

- Ya tenía que saltar alguien por la mosquita muerta. – Dijo revoleando los ojos contra Meiling, quien fue la que había hablado antes. – No siempre habrá gente dispuesta a defenderte Kinomoto… no te acostumbres tanto.

Y se alejó meneando la cadera hasta la barra, donde pidió su desayuno y se sentó lejos de ellos, con su fiel perro faldero Naoko.
Meiling se sentó junto a Sakura y Syaoran seguida por Tomoyo y Chiharu que ya se habían levantado.

- ¿Es que nunca dejará de molestar esa chica? – Se quejó la morocha.

- Déjala Mei, es una pobre idiota. – Dijo Sakura.

Luego se les unieron Eriol, Kerberos y Takashi, y a las ocho en punto marcharon hacia sus respectivos salones para dar comienzo al último día de la semana escolar.
La profesora de matemáticas les habló acerca del examen de fin de año, para el que aún faltaban tres meses, pero se irían preparando poco a poco, empezando con un examen que sería la semana próxima y afectaría a la nota del cuatrimestre. Luego, el profesor de historia les habló de lo mismo, y el de biología también, por lo cual, cuando sonó el timbre del receso, Sakura estaba al borde de un ataque de nervios.

- ¡Dios mío! – Exclamó alarmada. - ¿Cómo haré para aprobar esos exámenes?

- Sin contar que todavía falta que nos expliquen como viene la mano el de literatura, el de química, el de física, el de derecho, la de geografía…

- Oh cállate Tomoyo… - Dijo Sakura con voz de drama. – De todas maneras lo que más me preocupa es matemática…

- El joven Li puede ayudarte con eso. – Dijo Tomoyo.

- Si, calculo que Syaoran puede ayudarme con eso pero… ¡Hay Tomoyo, tu sabes como soy de dura con las matemáticas!

- Tranquilízate, yo se que podrás. – Le respondió la amatista con una sonrisa.

Sakura le respondió al gesto y salió junto con su amiga del salón hacia el parque, donde tomaron un poco de aire fresco, y de sol, ya que el calor se iba aproximando a esa altura del año.
Nuevamente, Sakura divisó a Spinelsun hablando con un grupo de chicas de segundo año; al verla a Sakura, su sonrisa desapareció y se despidió de las chicas caminando hacia el lado contrario al que estaban ellas. Tomoyo no lo había visto.

- Tomoyo… ¿Has notado que últimamente Spinelsun tiene muchas amigas en los años inferiores? - Preguntó Sakura intentando sacar tema.

- Si. – Explicó Tomoyo. – Desde que lo han nombrado capitán del equipo de básquet, tiene admiradoras más chicas… como Syaoran, quien desde que es la estrella del equipo de fútbol no deja de tener admiradoras.

Sakura miró al horizonte pensando en Spinelsun, ella no creía que fuera solo eso. Ahí había algo mas, y ella tarde o temprano lo descubriría, así de paso le haría un favor a Tomoyo… y a Eriol, claro.
Volvieron a sus clases, esta vez cursaba con Syaoran, así que se sentó junto a él en lugar de sentarse junto con Tomoyo quien estaba sentada con Meiling. Sakura se sentía como una niña de colegio primario, apenas él le rozaba su mano con la de ella y se sonrojaba, se sentía cohibida, y él se daba cuenta de eso ya que sonreía cada vez que la cara de la castaña se ponía como un rabanito en insolación.
Al terminar el horario de clases después del almuerzo, Sakura fue a su práctica con las porristas, como capitana no podía faltar nunca, aunque hasta ella misma notó que estaba distraída, no podía ni siquiera dar órdenes.

Syaoran a su vez, estaba entrenando con su equipo, pero a diferencia de Sakura, jugó igual que siempre, es mas, Eriol le había dicho que se había lucido mejor que nunca en los entrenamientos… y para que Eriol elogiara a alguien que no fuera él mismo, tenía que ser cierto.

Después del entrenamiento con las porristas, Sakura se dirigió a los vestuarios junto con Tomoyo, Meiling y Chiharu y se ducharon. Las tres chicas hablaban amenamente de un tema al cual Sakura no le estaba prestando el mínimo de atención, y sumergida en sus pensamientos, chocó con alguien que salía de uno de los salones que estaban en el primer piso.

- Lo… lo siento. – Dijo Sakura mirando a la persona con la que había chocado.

- No te preocupes Sakura. – Dijo el hombre con una sonrisa.

- Profesor Terrada. – Susurró la castaña mirando el suelo aún avergonzada.

- Sakura, creo que después del par de charlas que estuvimos manteniendo puedes decirme Profesor Henrry al menos.

- Oh si, claro. – Dijo la castaña mirándolo sorprendida.

Vio sus fríos ojos ámbares, como los de Syaoran, pero mas oscuros aún y sin la dulzura y calidez de los ojos de Syaoran. Pero no pudo mantener por mucho tiempo la mirada, los ojos de ese hombre la intimidaban, la ponían nerviosa.

- Tengo que irme, adiós. – Dijo secamente la castaña sin volver a mirarlo.

- Hasta luego Kinomoto.

Su respiración estaba agitada. ¿Qué le había pasado? ¿Qué era lo que Henrry Terrada le generaba? Se revolvió las manos nerviosa, en algún lugar lo había visto, lo conocía. ¿Pero como podía ser?
Entró en su habitación, las chicas la habían perdido, debían estarla buscando, y seguramente ya llegarían a su habitación. Pero con lo que no contó, fue con encontrarse con un delicado y sensual conjunto de ropa interior color vino, de encaje, muy femenino, algo que ella no habría usado jamás en su vida. Las bragas eran muy pequeñas. Estaban acompañadas por una nota, que Sakura reconoció como la pulcra letra de Tomoyo.

"Para que lo uses esta noche con el joven Li Sakura, te amamos y te deseamos la mejor suerte de todas, con mucho cariño

Tomoyo, Meiling y Chiharu"

Sakura sonrió, hasta donde llegaba la imaginación de estas chicas. Aún no había decidido que ponerse, bueno, si, solo su ropa interior.
Tomó una ducha e intentó que quedara impregnado en ella, lo más que pudo, el olor a su shampoo y su jabón. Salió del baño y abrió su placard, buscó entre la ropa sin estrenar que tenía, y encontró un hermoso vestido negro que se amarraba al cuello, estrecho hasta la cintura y con vuelo en la parte de abajo., seguramente un regalo que le había echo Tomoyo y no había tenido la oportunidad de usarlo.

Estaba atardeciendo, el cielo se tiñó de un sutil anaranjado y Sakura aún estaba dándole vueltas al asunto. Esa noche iría con Syaoran… solos, a su departamento, aún no entraba en sí, cuando Tomoyo entró a la habitación. Sakura estaba con el uniforme reglamentario.

- Están esperándonos abajo. – Dijo la amatista. - ¿Tienes todo?

- Claro que sí Tomoyo. – Dijo con una sonrisa al ver tan animada a su amiga.

- ¡Genial! – Exclamó la amatista. – Entonces… repitamos el plan… llegas a mi casa, te pones mas hermosa de lo que ya eres, le pedimos al chofer que nos lleve al departamento de Li y…. ya.

- Tomoyo… creo que se me de memoria el "plan".

- No importa, hay que repetirlo. – Dijo entusiasmada Tomoyo. – ¿A que hora tenías que estar en lo del joven Syaoran?

- A las nueve…

Tomoyo sonrió y abrazó a su amiga. Todo resultaría perfectamente perfecto.
Mientras tanto, en la habitación de los chicos, Syaoran preparaba un pequeño bolso para llevar a su casa mientras que Takashi terminaba de bañarse, Kerberos leía, ya que se quedaría en el colegio todo el fin de semana y Eriol metía como fuera la ropa que llevaría a su casa.

- Así que la pequeña Sakura esta noche dejará de ser "pequeña". – Dijo Eriol intentando meter un pantalón a apretones en el bolso.

- Eriol… realmente eres un estúpido. – Dijo Syaoran mientras tranquilamente cerraba el bolso que estaba haciendo. - ¿Quieres saber sinceramente para que la invito a mi departamento?

- Creo que ya lo sabemos todos. – Respondió Eriol mientras Kerberos revoleaba los ojos y Syaoran buscaba algo dentro de su bolso.

- Esto, es por lo que invité a Sakura esta noche a mi casa. – Dijo el castaño mostrándoles una caja aterciopelada abierta con un anillo en su interior.

Kerberos alzó la vista mirando sorprendido lo que Syaoran les estaba mostrando y cerró el libro lentamente incorporándose sobre la cama, mientras que Eriol miró con la boca abierta, incrédulo.

- ¿Te… te vas… a comprometer… c con… Sakura? – Susurró Eriol entrecortadamente haciendo sonrojar a Syaoran.

- Este… algo así. – Kerberos miraba seriamente el anillo y a la vez el bochorno y vergüenza de Syaoran.

- Yo no lo puedo creer… esto va mas enserio de lo que me imaginaba. – Eriol se tiró el pelo para atrás en señal de frustración.

- Será que no todos son como tú Eriol… yo te apoyo mocoso. – Dijo Kerberos con voz ronca.

Syaoran sonrió y volvió a guardar el anillo en su lugar.
Unos minutos después, Takashi se había unido al grupo y bajaron al hall de entrada, donde cada uno iría directo a su casa.

- Syaoran.

- Dime Kerberos… - El castaño respondió a su llamado dándose vuelta y mirándolo a los dorados ojos.

- Cuídala. – Syaoran sonrió.

- Siempre.

Kerberos se quedó en la habitación mientras que sus tres amigos bajaban las escaleras para encontrarse con el resto de las personas que abandonaban el colegio por ese fin de semana.

Sakura y Tomoyo mostraron sus autorizaciones y efectivamente estaban en la lista que nombraba a los que tenían permitida la salida del instituto, al salir se encontraron con la limusina negra perteneciente a los Daidougi, así que subieron.

Syaoran bajó tarde, por lo cual, mientras esperaba a la larga fila de alumnos que estaban dejando el colegio por el fin de semana, no pudo ver a Sakura, por lo cual supuso que ya había salido. Comenzó a sentir como aumentaban los latidos de su corazón, esa noche sería solo para los dos… después de tanto tiempo.

Llegaron las dos chicas a la enorme mansión Daidougi, donde como siempre, las recibían las empleadas de la casa con una sutil reverencia.

- Odio que hagan eso. – Se quejó Tomoyo subiendo directamente a su habitación con Sakura agarrada de su mano.

- Yo también odio eso de mi casa…- Susurró Sakura.

- Es totalmente innecesario y molesto. – Se siguió quejando Tomoyo mientras doblaban en un pasillo de la segunda planta y entraban en la habitación de Tomoyo.

La amatista tardó poco en obligar a Sakura a sacarse la ropa y enfundarla en el vestido que había elegido la castaña más temprano para ponerse en la noche.

- ¡Ay Sakura! Estás hermosa. – Dijo Tomoyo con estrellas en sus ojos.

- Tomoyo… - Susurró Sakura avergonzada. - ¿No es mucho?

- ¡Para nada! – Exclamó su amiga divertida al ver el dulce sonrojo en las mejillas de Sakura. – Estas divina, a Syaoran se le caerá la baba con ese vestido… ¡y por supuesto! Si te lo he regalado yo para tu décimo séptimo cumpleaños y jamás en la historia de la humanidad lo has usado.

Sakura le sonrió, y luego Tomoyo se ocupó del pelo de Sakura, al cual lo cepillaba y le ponía hebillas con suma delicadeza.
Al terminar, Tomoyo se fijó en la hora y casi se cae del espanto al ver que tenían solo diez minutos para salir y llegar al departamento de Syaoran.
Pidió que le prepararan urgentemente el coche y arrastró a las corridas a Sakura, a quien le costaba correr con los zapatos que Tomoyo le había puesto.
El coche iba sumamente rápido por las calles de Tomoeda, hasta que llegaron a un moderno y lujoso edificio cerca del centro.
Tomoyo abrazó a Sakura y le dio un beso en la mejilla.

- Suerte amiga.

- Gracias Tomoyo.

- ¡Te quiero! Mañana a primera hora te llamo, tengo que saber como te fue, si necesitas algo o a alguien antes también llámame, y si Syaoran se abusa y quiere propasarte y tu no quieres porque no estás segura también me llamas, y si hay algún accidente también llámame y si….

- Ya Tomoyo… entendí.

- Bueno, por las dudas. – Sakura abrazó a Tomoyo y ambas intensificaron el abrazo.

- Te quiero Tomoyo.

- Y yo a ti. ¡Suerte!

Sakura sonrió y bajó del auto. El portero le abrió la puerta, giró para ver a Tomoyo quien la saludaba desde el auto, y al cruzar la puerta de vidrio, el auto arrancó.

- ¿A que piso se dirige señorita? – Preguntó el amable anciano.

- Hum… - Sakura buscó en su cartera un papel en el cual Syaoran le había dado su dirección. – Décimo piso.

- Al departamento de los Li… vaya subiendo, que yo le comunico por el teléfono.

- Gracias.

Sakura entró al elevador y apretó el número nueve. Las manos le transpiraban y sentía que el corazón se le iba a salir por la boca. Ya no había vuelta atrás, y hasta el momento se había dado cuenta que ella tampoco deseaba que la hubiera.
Tocó el timbre, y esperó solo cinco segundos hasta que Syaoran abrió la puerta con una sonrisa de satisfacción en el rostro.

- Bienvenida Sakura, estás hermosa. – Dijo Syaoran dejando pasar a Sakura a su departamento.

- Igual tú. – Respondió la castaña sonrojándose ante Syaoran, quien vestía un pantalón de jean azul oscuro y una camisa negra, con sus tres primeros botones desabrochados, haciendo contraste con su piel, su pelo aún estaba mojado, muestra de que acababa de darse una ducha. Sakura entró y echó un vistazo al enorme piso de Syaoran.

- Pasa, espero que te guste… y la comida también, intenté destacarme lo mas que pude siendo chef por una noche. – Syaoran dijo acompañado con una risa que mostraba un poco su nerviosismo.

- ¿Cocinaste tú? – Preguntó Sakura sorprendida, intentando hacer una conversación fluida, en la cual no sabía si estaba teniendo mucho éxito.

- Por supuesto, una situación especial, requiere una cena especial. – Respondió Syaoran con una amplia sonrisa, mostrando sus relucientes dientes. Pero Sakura iba a replicar.

- Syaoran…

- No, no. – La interrumpió el chico. – esta noche no quiero quejas, reclamos, ni remordimientos… esta noche es nuestra, Sakura.

Él la tomó de la cintura y la introdujo en la casa. Tenía un living muy grande, de piso de madera recién lustrado, o al menos eso parecía, unos sillones negros de cuero y un módulo donde había un par de objetos de decoración, una televisión enorme lcd y un dvd. El equipo de música estaba encendido reproduciendo una canción muy tranquila que a Sakura le encantó, como fondo en el ambiente.
Un arco separaba el living de un espacio donde se lucía un esplendoroso piano negro de cola, rodeado de las enormes ventanas del departamento que mostraban las luces en la oscuridad de la ciudad.

- ¿Qué canción es la que está sonando? – Preguntó curiosa la castaña.

- Ah, este… se llama Flightless Bird… y bueno, la estaba escuchando porque me hace acordar a ti. – Syaoran se sonrojó.

- Es hermosa. – Confesó Sakura apretando más su cuerpo contra él.

Syaoran la condujo hacia el comedor, donde había una mesa de madera con dos velas y dos platos con cubiertos bien puestos, y un centro de mesa con flores, un detalle muy lindo departe de Syaoran.
Después el chico le mostró donde quedaba uno delos baños por si quería ir, la cocina y una puerta cerrada, la cual pertenecía a Wei, quien en ese momento no estaba en la casa. Por último, al final del pasillo que conectaba todos los ambientes del departamento, estaba la habitación de Syaoran, cuyo piso era de madera también al igual que el resto del departamento, y las paredes eran de un color verde bastante oscuro. Tenía unas ventanas desde el piso hasta el techo que daba hacia la misma dirección que los enormes ventanales del living, dándole una plena vista hacia la ciudad. A un costado de este, contra la pared, se encontraba la cama de Syaoran, la cual era de dos plazas, de madera negra, muy moderna, cubierta con un cubre cama verde y almohadones verdes de diferentes tonos.
El placard estaba empotrado en la pared, pero sus puertas eran negras también, al igual que la cómoda que estaba enfrente de la cama con una tele lcd más pequeña que la del living en la pared.

- Es muy bonita tu habitación. – Dijo Sakura.

- Am… la decoraron a mi gusto. – Declaró Syaoran. – Es… toda verde con negro, mis colores preferidos. – Tosió para disimular su incomodidad. – Pero el verde que más me gusta es el de tus ojos.

Sakura se sonrojó y miró al suelo con el rostro aún encendido, Syaoran le levantó el rostro con un dedo en su mentón y la besó dulcemente en los labios.

- Te amo bonita. – Susurró contra sus labios.

- Yo también te amo. – Respondió la castaña sonriendo contra los labios de él.

Syaoran apagó las luces de su habitación y llevó a Sakura hacia el comedor, donde le corrió la silla y le indicó que se sentara mientras él iba a buscar la comida que estaba en la cocina.

- Espero que te guste. – aclaró cuando volvió con una bandeja en sus manos.

- Cualquier cosa que hagas me va a gustar Syao… - Declaró Sakura. – Al menos que le hayas puesto cianuro, cosa que no creo… - Syaoran sonrió.

Le sirvió a Sakura un poco de fideos con salsa mediterránea y carne con una salsa media extraña, pero que se veía delicioso.

- ¿La salsa está echa por vos? – Preguntó Sakura sorprendida por el aroma que esta emanaba.

- Si, ambas… nada comprado, todo hecho con estas manos.

- ¡¿En tan poco tiempo?!

- Bueno… no fue tan poco tiempo, apenas llegué empecé a cocinar, por eso cuando llegaste me encontraste con el pelo húmedo, apenas tuve tiempo de bañarme.

- Wow… muchas gracias Syaoran.

Ambos comenzaron a comer, hablaron de temas triviales, como los exámenes en el colegio y algo de la vida de Eriol y Tomoyo, como buenos chusmas y amigos que eran de la pareja, hasta que terminaron su comida, la cual estaba acompañada de un excelente vino, elección de Syaoran.

- Así que también tocas el piano. – Dijo Sakura tomando su copa para echar un trago. – Te veía más con la guitarra.

- No se si se me da muy bien el piano. – Declaró Syaoran. – Me gusta la música en general… a veces… a veces compongo canciones… pero la mayoría que compongo son con la guitarra, no tengo mucho tiempo para dedicarle al piano.

- Es muy hermoso el piano que tienes aquí.

- Si, lo compró Wei cuando estuvimos viviendo en Inglaterra… al mudarnos lo trajo para que no perdiera la costumbre de tocar.

- Wei cuida de ti como un padre a un hijo… ¿estuviste viviendo en Inglaterra? - Preguntó sorprendida Sakura.

- Un tiempo… cuando apenas me fui de Hong Kong decidieron que lo mejor era Inglaterra, así que perfeccioné el idioma, y bueno… estuve unos años hasta que decidí venir a Japón. – Confesó Syaoran absorto en sus pensamientos mirando su plato.

- ¿Y porque Tomoeda? - Preguntó Sakura mirándolo fijamente.

- Porque era un lugar seguro. ¿Quién pensaría que el gran Syaoran Li estaría viviendo en un lugar tan poco poblado como Tomoeda? Era más lógico que fuera a Tokio u Osaka.

- Claro…tiene sentido - Respondió Sakura echándole una ojeada al piano, con ganas de oír a Syaoran tocar. - ¿Tocarías algo para mi?

Syaoran parpadeó varias veces por el asombro de la repentina pregunta de Sakura y sonrió en forma de asentimiento, por lo cual se levantó de la mesa y la guió de la mano hacia el piano.
Se sentó en el banco y subió la tapa de madera barnizada negra, acarició suavemente las teclas e indicó a Sakura que se sentara a su lado. La miró dulcemente, con los ojos anhelosos, observando todo el rostro de Sakura, anheloso, dulce y brillante.
Sus dedos se deslizaron por las blancas teclas y tocaron la primera nota, luego otra, era una melodía dulce, tranquila que fue subiendo de tono. Parecía como si no fueran solo dos manos las que tocaban el piano, sino como si hubiera muchas manos tocando junto con las de Syaoran. En una parte la canción se volvió un poco triste, al menos Sakura tuvo esa sensación, sentía su corazón latiendo a toda velocidad, sus ojos se humedecieron, esa canción de Syaoran le transmitía tantas cosas… una sensación inexplicable
Los dedos de Syaoran seguían moviéndose sobre las teclas del piano produciendo esa música que tanto le agradaba a Sakura, hasta que con unas delicadas notas terminó. Sus ojos se encontraron y Sakura notó que los orbes ambarinos de Syaoran estaban más transparentes y cristalinos que nunca.

- Esa canción… la compuse pensando en ti. - Le confesó.

- S… Syaoran… - Sakura no pudo evitar que se le escapara una lágrima.

- No llores amor. – Le dijo Syaoran abrazándola, por lo cual Sakura enterró su rostro en su pecho. - ¿Qué es lo que he hecho que lloras?

- Idiota… - Susurró Sakura con un sollozo haciendo sonreír a Syaoran – Es lo mas hermoso que he escuchado en mi vida.

- Me alegra que te haya gustado.

- ¡Mas que gustado, fue hermoso! – Syaoran sonrió y la besó.

- Te amo más que a nada en el mundo Sakura.

- Nunca quiero perderte Syao… no soportaría alejarme de ti… jamás.

Ambos se besaron aún sentados en frente del piano, con las luces de la nocturna ciudad del otro lado de las grandes ventanas.
Luego, Syaoran llevó a Sakura nuevamente a la mesa, dónde comieron helado comprado por Syaoran, quien después de excusarse un buen rato por no haber tenido tiempo de hacer un postre él mismo, aceptó servirse junto con Sakura.
Cuando terminaron Syaoran se puso tenso, Sakura lo notó, algo iba extrañamente mal en Syaoran.

- ¿Estás bien? – Preguntó Sakura preocupada.

- Ssi, estoy… bien. – Dijo Syaoran mirando hacia abajo. Sakura frunció el ceño.

- ¿Algo fue mal con el helado? – Preguntó. – Ya te dije que no había problema, es mas, prefiero el haber comido el helado antes que algo echo por ti, ya con la cena fue demasiado y no era necesario que te esforzaras tanto…

- Si era necesario. – Le cortó el castaño.

- Amm… bueno, si tú lo dices… - Respondió Sakura algo fastidiada y confundida. Vio como Syaoran metía la mano en el bolsillo de su pantalón y apretaba el puño.

- Sakura… - Murmuró casi inaudiblemente.

- ¿Si?

- Este… amm… hay una razón por la cual organicé todo esto. – Dijo Syaoran intentando contener su nerviosismo. Sakura se tensó.

- ¿Y cuál es?

- Bueno… yo… pensé tal vez posponerlo hasta nuestra fiesta de graduación… pero creo que es mejor que sea esta noche… porque hoy hace exactamente ocho meses que bueno, nos conocemos. – Sakura se sorprendió ante la confesión de Syaoran.

- No pensé que recordaras la fecha…

- Siempre lo recuerdo. – Corrigió Syaoran con una sonrisa nerviosa – por eso… estuve pensando en… bueno, en darte esto.

Syaoran sacó de su bolsillo lo que su puño estaba apretando hasta hace un momento y puso en las manos de Sakura una caja aterciopelada negra. Sakura atajó la respiración, no podía ser lo que estaba pensando.

- Ábrelo.

Con las manos temblorosas, Sakura abrió la caja y se encontró con un hermoso anillo cuyas piedras formaban una hermosa flor de cerezo, abrió los ojos como platos.

- Creo que te une más a mí. – Declaró el castaño. – Encontré algo que me hiciera verte a ti reflejada… y no se… espero que te guste. – Confesó avergonzado.

- Es… es… oh por dios Syaoran, no tengo palabras…

- Tal vez sea un poco pronto, o seamos muy jóvenes para esto… pero es una forma de demostrarte lo que realmente siento por ti y… lo que quiero… lo que quiero para nuestro futuro. – Por cada palabra que agregaba Syaoran iba poniéndose mas colorado.

- ¿Nuestro futuro? – Preguntó Sakura.

- Si… mph… Sakura… ¿te comprometerías conmigo? – Los ojos de Sakura se dilataron por la sorpresa.

- ¿Com… comprometernos dices?

- Yo entendería si aún no estás lista…

- ¡Si! – Exclamó la castaña llena de entusiasmo. - ¡Si estoy preparada Syaoran! Nunca… nunca me imaginé que eras tan serio… y formal.

- Es así como nos crían en China… - Dijo Syaoran. – Entonces… ¿aceptas ser la futura señora Li?

- Se… señora Li… ¡Eso suena muy fuerte aún! – Exclamó con una sonrisa. – Pero en un futuro me encantaría, ¡sería mi sueño!

- ¿Me dejas ponértelo?

Sakura no necesitó responder para darle a entender a Syaoran que sí, que aceptaba, que le encantaba la idea, que lo amaba, que era uno de los momentos mas felices de toda su vida.
Cuando Syaoran le puso el anillo, depositó un delicado beso en una de las suaves manos de Sakura, y se fundieron en un fuerte abrazo, al que le siguieron los besos. Sakura suspiró, lo que hizo que Syaoran la apretara más contra él y la besara con más pasión. Ella respondió a la exigencia de Syaoran.

Los labios del castaño se deslizaron lentamente por su mentón hasta llegar a su cuello, besando cada centímetro de piel que encontraran en el camino. Sintió a Sakura temblar debajo de sus brazos, lo que lo hizo detenerse.

- ¿Estás bien? – Le preguntó Syaoran mirándola con preocupación, pero con los ojos hundidos en deseo.

- Mejor… mejor que nunca. – Respondió la castaña mordiéndose el labio inferior en signo de nerviosismo. – Siento cosas que nunca antes había sentido Syaoran, ¡¿Qué clase de beso es ese por todos los cielos?!

- ¿Quieres que pare? – Preguntó dulcemente Syaoran acariciándole el cuello.

- ¡¿Estás loco?! – Exclamó la castaña aferrándose a la camisa del chico. – Te mataría si te detienes.

No hizo falta mas nada para que Syaoran sonriera y decidiera continuar con lo que había empezado. Siguió besándola hasta que sintió las suaves manos de Sakura meterse debajo de la camisa que llevaba puesta, lo que lo hizo sonreír sobre los labios de ella, quien también sonrió.
Sus manos se movían delicadamente acariciando la espalda de Syaoran, hasta que él le rozó el cuello con su lengua y las uñas de Sakura se enterraron sin tanta fuerza en la espalda de Syaoran, quien suspiró ante la reacción de Sakura, nunca la había visto tan sofocada.
Él seguía acariciando suavemente sus cabellos, y su mano marcaba el recorrido de la espalda de ella, pero no sabía si seguir o no, si Sakura querría o no. Se besaban desesperadamente, la ropa les sofocaba.

De repente, para asombro de Syaoran, las pequeñas manos de Sakura comenzaron a desabrochar la camisa de él, quien con el movimiento se cayó sobre una silla y arrastró a Sakura arriba de él.
Los besos continuaban, cada vez más exigentes. Una de las manos de Sakura, delicadamente, tomó una de las manos de Syaoran y la apoyó en uno de sus pechos. Syaoran comprendió que era el permiso que ella le daba para continuar. Sus manos masajearon expertamente los pechos de Sakura, haciéndola suspirar bastante fuerte por el placer.
La escuchó gemir y vio como se mordía el labio inferior arqueándose completamente hacia atrás. Él notó como se habían endurecido sus pezones a través de la tela del vestido, lo cual aumentó su excitación.

Lentamente, las manos de ella recorrieron el brazo hasta situarse nuevamente en la espalda de él y seguir acariciándolo. Syaoran intentó colar una mano por debajo de la parte superior del vestido de Sakura para poder tocar sus pechos sin la tela del vestido, ella gimió. Bajó su otra mano por la cintura y la cadera, sintiendo como las piernas de Sakura se tensaban alrededor de él.

- Es… espera Sakura. – La frenó Syaoran, utilizando toda su fuerza de voluntad y alzándola mientras ella mantenía sus piernas enredadas en la cintura de él.

- ¿Qué ocurre? – Preguntó la aludida con los labios hinchados.

- Aquí no, no en una silla, vamos a ponernos más cómodos. – Le dijo con una seductora sonrisa.

Sakura se sonrojó; se dejó llevar por Syaoran aún enredada en él hacia la habitación, donde sin prender la luz y solo iluminados por la luz del exterior, la depositó suavemente sobre la cama sin dejar de besarla.
El corazón le latía a mil por hora a ambos, las manos de Syaoran se escurrieron hasta el comienzo del vestido y subieron hasta llegar a los muslos de Sakura. Syaoran sentía que sufría un frenesí, ya no podía parar, disfrutaba de esa sensación, la piel de Sakura era tan suave…

Necesitaba seguir, su cuerpo se lo pedía, necesitaba explorarla. Subió sus manos por las piernas y trazó un camino hacia la zona, aún no explorada por él, de Sakura.
Sintió un gemido, lo cual lo incitó a seguir, y los estremecimientos de Sakura lo embriagaron hasta dejarlo ciego del deseo que sentía en ese momento.
Llegó a las bragas de Sakura, la cual tocó con sumo cuidado, sintiendo la humedad de su novia, ella lo deseaba tanto como él a ella. Escuchó un jadeo profundo, separó sus labios de los de ella y la miró con fuego en sus ojos, ella respondió de la misma manera. Antes de volver a besarla, profundizó sus caricias haciéndola jadear, suspirar y gemir de una manera casi contagiosa para él. Syaoran sintió las bragas de Sakura se humedecían aún mas incitándole a sacar ese impedimento que no permitía tener un contacto directo. Syaoran decidió detenerse por el momento, y despojó a Sakura de su vestido lentamente; ella le proporcionaba suaves caricias por la espalda, caricias que le hacían suspirar y estremecer como nunca antes le había pasado hasta el momento.

Él la contempló solo con su ropa interior, deslumbrándose con lo hermosa que se veía con las mejillas sonrojadas y las piernas levemente flexionadas.

- Es incómodo ser la única sin ropa. – Confesó Sakura mirando hacia otro lado aún mas sonrojada si eso era posible.

Syaoran sonrió y se terminó de desabrochar la camisa que Sakura había comenzado en el living dejando su torso desnudo. Sakura se sentó en la cama y besó a Syaoran, abrazándolo y acariciando su piel. Syaoran deslizó sus manos por la espalda de la castaña y le desabrochó el braisser que llevaba. Sus respiraciones estaban muy agitadas y sus cuerpos muy acalorados.

Los labios de Syaoran fueron cubriendo cada centímetro de piel haciendo el recorrido por su cuello hasta llegar a la clavícula y de ahí, tortuosamente lento, fue descendiendo hasta los pechos de Sakura, los cuales besó haciéndola gemir y estremecerse.
Él sintió unos fuertes temblores en todo el cuerpo cuando las suaves manos de Sakura bajaron al cinturón de su pantalón y se apañaron para desabrocharlo, dulces, temblorosas, la forma lenta en la que lo hacía lo torturaba desquiciadamente. Syaoran sonrió contra los labios de ella.
Él se encargó de deshacerse de las bragas de Sakura, al igual que ella del bóxer de él, por lo que quedaron totalmente desnudos, uno frente al otro. Sus cuerpos un poco sudorosos se encontraron, y ambos corazones latieron a mil por hora, a la par. La recostó lo mas delicadamente que pudo, conteniendo sus impulsos, contra la cama, sin dejar de besarla. Sakura tenía sus brazos enredados en el cuello de él.

- Sakura… ¿estás segura de esto amor?

- Por supuesto, no hubiera llegado hasta acá. – Respondió la castaña. – Te amo Syaoran, mas que a nada, y quiero que me enseñes… ser tuya de una vez por completo, darte lo máximo que yo puedo darte.

- No es sexo lo único que puedes darme Sakura… hay cosas mucho mas importantes que…

- Lo se. – Le interrumpió Sakura mientras Syaoran le acomodaba un mechón detrás de la oreja. – Pero esta es la mayor entrega que yo puedo hacer para ti. Creo que con esto demuestro lo mucho que te amo y lo que confío en ti.

Syaoran la besó vorazmente en los labios y le sonrió. Se separó un poco para inclinarse y abrir el cajón de su mesita de noche de donde sacó un condón.

- ¡No pienses que los tengo porque pensé desde el principio hacerlo contigo! – Exclamó el castaño al ver la cara de sorpresa de Sakura. – Los compré hoy cuando fui a hacer las compras para la cena… por si las dudas… no sabía si… es decir… - Sakura lo besó. – Cielos…

- Confío en ti Syao… además siempre es bueno estar… preparado… - dijo Sakura con una tímida sonrisa. – Solo que no imaginé reaccionar así ante un condón, sigue.

Syaoran asintió, y sonrió al ver como Sakura inevitablemente miraba hacia un costado totalmente sonrojada mientras el se ponía el condón. Se acomodó entre las piernas de Sakura y la miró con los ojos dilatados por la excitación que sentía en ese momento.

- Si te lastimo tú…

- Te aviso Syaoran. – Completó Sakura con una sonrisa nerviosa. – Además tú no vas a hacerme daño.

Syaoran la besó y se acomodó para comenzar. Intentó ser lo mas preciso y lento para no hacer doler a Sakura, quien se tensó y apretó las sábanas con sus puños mientras Syaoran apoyaba su peso con sus brazos e iba metiéndose cada vez más.
Sakura suspiró fuertemente y acarició la espalda de Syaoran con sus manos, con los ojos un poco llorosos hasta que se acostumbró a tener al castaño dentro de ella.

- ¿Te estoy lastimando? ¿Quieres parar?

- Amor, no seas paranoico, no estoy llorando de dolor. – Explicó Sakura. – Ni que lo estuvieras haciendo con una virgen.

- No puedo creer que estés siendo irónica en este momento… - Dijo Syaoran con el ceño fruncido – Y creo que tendría más precauciones y atenciones contigo en este momento, y no afecta en mi forma de ser contigo eso… eso que pasó, para mi eres mas delicada que cualquier virgen o que cualquier otra mujer, yo te amo Sakura, así como eres, sin mas ni menos…

Sakura le sonrió y lo besó dándole un te amo antes de que Syaoran decidiera continuar, enterró su rostro en el cuello de Sakura y repartió besos por todo su cuello mientras se movía dentro de ella haciendo que se arqueara contra él. Ella nunca se había sentido tan libre… tan mujer en su vida, sonrió feliz mientras sentía a Syaoran unido a ella. Él por su parte, se sentía arder, no quería que eso terminara nunca, la quería para siempre con él, buscó con sus manos las de ella y las tomó acostándose sobre ella, siguiendo con movimientos mas fuertes, entrando mas en ella, quien le apretó las manos con dulzura. Sakura gimió con fuerza, y su respiración se volvió más frenética, mas acelerada. Syaoran sentía tocar el cielo con las manos, con el deseo de que esa sensación no terminara nunca, aunque sabía que terminaría, pero tenía que aguantar hasta que ella explotara primero.

Sakura comenzó a temblar y se arqueó mas que antes, pero Syaoran ya no podía frenar, simplemente no podía, y llámenlo egoísmo, pero la embistió con todas sus fuerzas una, dos, tres veces hasta que Sakura lanzó un gritó de placer, clavó sus uñas fuertemente en la espalda de Syaoran y él cayó sobre ella convulsionándose, maravillándose por esa terrible sensación que sintió en ese momento.
Quedó derrumbado sobre Sakura, mientras la siguió sintiendo temblar rendida bajo su cuerpo.

La sensación de adrenalina, vértigo, placer intenso que ambos sintieron en ese momento aún no había pasado, pero él, con toda la fuerza de voluntad que le quedaba, decidió ponerse al lado de ella para descansar, y dejarla a ella recobrar el aliento. Aún sentían continuos espasmos en sus cuerpos, la piel más sensible, los músculos contrayéndose y aflojándose.
Le costó un buen rato a Syaoran recobrar el aliento y sentir nuevamente el aire en sus pulmones, Sakura ya estaba un poco mas tranquila, pero no decía ni una palabra.

Utilizando sus últimas fuerzas, Syaoran se levantó para deshacerse del condón que aún envolvía su miembro, pero Sakura lo detuvo tomando una de sus manos. Él le señaló el condón puesto, aún con las mejillas sonrojadas por el calor, y ella lo dejó ir, pero enseguida regresó a la habitación, deteniéndose en la puerta para observarla y deleitarse con ella, a quien extrañamente ni le importó que el la viera completamente desnuda, aún estaba híperventilando.
Syaoran se recostó al lado de ella y entrelazó sus dedos con los de ella, quien sonrió aún mirando el techo. Con la otra mano, la tapó, y a si mismo también; comenzó a acariciarle dulcemente el cabello.

- Nunca antes… - dijo Sakura después de un largo momento de silencio. – me había sentido tan libre y feliz en mi vida.

- Yo tampoco. – Confesó Syaoran ya con la voz normal. – fue… increíble.

- Pienso lo mismo. – Sakura se abrazó a Syaoran y lo miró desde su posición un tanto más abajo que él, quien tenía la cabeza apoyada contra la cabecera de la cama.

- No te he lastimado, ¿verdad?

- Para nada… todo lo contrario. – Respondió Sakura. – Me encantaría estar así… por el resto de mi vida contigo.

- Sería mi situación ideal. – Concordó Syaoran. – Aunque creo que me quedaré escondido aquí contigo, con tal de no volver al colegio y enfrentarme a la ira de Kerberos. – Sonrió.

- Kero… siempre se preocupa tanto por mí, es tan buen amigo. – Dijo con nostalgia.

- Te adora.

- Lo se. – Afirmó Sakura con una sonrisa. – Él estuvo conmigo en los momentos mas difíciles de mi vida, y no sabes cuanto le agradezco por ello… aunque a veces me dan ganas de matarle, mas después de lo que te ha hecho los otros días… que por cierto aún tienes un par de moretones en el brazo.

- Neh, no te preocupes, ni duelen. – Dijo el castaño restándole importancia.

- De todas maneras, fue un bruto, mira como te ha dejado... – Dijo Sakura dándole un pequeño beso en el brazo que no la rodeaba donde todavía había una marca de color morado. – me gustaría saber que haría si tu reaccionaras así cuando él decida tener algo con Meiling.

- No soy un celoso obsesivo compulsivo con mi prima. – Respondió Syaoran sonriendo. – aunque claro, si ella hubiera pasado por todo lo que tu has pasado, creo que si lo sería.

- Pobre Kero… me pregunto cuando tardará para decirle a Meiling lo que él siente por ella…

- Lo más probable es que Meiling lo haga primero. – Confirmó Syaoran haciendo bucles con el dedo en el pelo de Sakura. – Dudo que Kerberos confiese sus sentimientos.

- Lo se… pasa que él… bueno, tuvo una mala experiencia con una chica con la que salía… que terminó enamorándose de su hermano. – Dijo Sakura mordiéndose el labio inferior. – Era la hermana de Yukiko…

- ¿Kerberos estaba enamorado de la hermana de Yukiko? – Preguntó Syaoran incrédulo.

- Así es… ella era la capitana de las porristas… no se si sabías, era dos años mas grande que nosotros, y se hizo amiga de Kerberos en una competencia intercolegial de idiomas en la cual participaron. Él se fue enamorando de ella… pero claro, el tenía catorce años y ella dieciséis… - Sakura suspiró. – De todos modos ella le dio bola cuando él le declaró sus sentimientos.

- No me imagino a una Yukiko dos con Kerberos.

- La hermana de Yukiko no tenía nada que ver con ella… bueno, en realidad solo se parecían en lo rubia y en el odio que tienen hacia mí. – Confesó Sakura con una risa irónica.

- ¿También te odia? Vaya… es un mal de familia.

- No. – Respondió la castaña. – La hermana de Yukiko me odia porque le quité el puesto de capitana. – Syaoran rió y Sakura siguió relatando la historia. – Ella era muy orgullosa de su puesto, y yo como recién ingresada en la secundaria, y amante de los deportes, me metí, inmediatamente quedé y… bueno ella se fracturó una mano por cuatro meses… los cuales la suplanté a pedido del profesor de gimnasia, pero al reincorporarse ella ya no le dieron el puesto, el profesor estaba muy conforme con mi rendimiento como capitana por lo cual le negó el regreso… y por consecuencia me odia a mi.

- Las mujeres se odian por idioteces, no las entiendo sinceramente. – Dijo Syaoran mirando el techo. - ¿Y que pasó entre Kerberos y la hermana de Yukiko?

- Bueno, él la invitó a la casa… y conoció al hermano mayor de Kero, que se llama Yue, ahora está estudiando en el exterior… y ella se enamoró de él, al igual que él de ella… por lo cual ella dejó a Kero… por Yue.

- Uh, duro.

- Si lo fue… desde ese entonces la relación entre Kero y Yue no es igual…

- Y no. – Dijo Syaoran alzando las cejas. Sakura suspiró. - ¿Estás cansada?

- Bastante. – Respondió Sakura besando levemente los labios de Syaoran.

- Entonces duerme…

- No tengo ganas de dormir… quisiera quedarme así, contigo por siempre… - Dijo susurrando a causa del sueño que la iba invadiendo poco a poco.

Syaoran sonrió y le dio un beso en la frente a su novia, que ahora respiraba acompasadamente con la cabeza apoyada en el pecho de él.
Se acomodó y siguió con ella abrazada a su cintura, mientras él le acariciaba suavemente la espalda, y contemplándola dormir fue como el también se quedó dormido.


LEAN POR FAVOR, IMPORTANTE.

Notas de la autora.

EJEM EJEM EJEM. Primero, lo mas importante...

¿Les gustó mi intento de lemon? No les puedo explicar lo que me costó hacerlo por ¡¡todos los cielos!!

Y LA OTRA CUESTIÓN, PERO NO POR SER LA SEGUNDA, MENOS IMPORTANTE ES... ¿Que pasó con el fic? Yo comprendo que tardé mucho en actualizar la ves pasada, voy a intentar que no pase taaanto tiempo... pero... ¡La cantidad de reviews que venía recibiendo a comparación de los que recibí en el último capítulo me dejó pasmada! La verdad que toda una desilución... porq sinceramente me estoy esforzando lo mas que puedo para continuar con mis fics, ya que tengo que ir a la facultad y también voy a danza, tengo clases de piano e inglés...
Creo que voy a limitarme a terminar la historia y los que estén interesados que me dejen su mail y yo les mando la historia finalizada y ya... así no me apuro para actualizar en la página... porque sinceramente, para apurarme y darme cuenta que mi historia dejó de gustar... prefiero no seguir haciendo el esfuerzo... así que no se, veré como va avanzando esto a medida que pasan los días...

Muchas gracias a todos los que me dan su apoyo capítulo a capítulo, sobre todo a los que están desde el principio del fic.

Un beso enorme a todos y.... espero que entiendan un poco mi desilución...

Próximo capítulo...

- ¡Sakura por todos los cielos! ¡Cuentame ya!

- Hay Tomoyo, no da que te lo cuente por teléfono.

- ¡Oh claro que si, porque cuando nos veamos me lo volverás a contar con mas detalles!

- ¡Tomoyo!

- Al menos dime que tal fué...

- Fue... fue increíble Tomoyo... no puedo explicarte lo que sentí, es tan...

- ¡Hay que emoción! Y se cuidaron... ¿verdad?

Bueno... en el próximo capítulo, Tomoyo bombardea a Sakura a preguntas, Jajaja no me gustaría estar en el lugar de ella, es muy bochornoso.

Hasta el próximo capítulo!

un beso

chau chau