¿Dónde más?


Santo cielo, cuanto sin actualizar, y peor aún cuanto sin responder reviews. Bueno aquí vamos:

Heartless Itsuke: El concepto de un Ed mujeriego es interesante, tal vez debería usarlo

Arual17: Gracia y Hughes no tienen suficientes apariciones en mi opinión, por eso es que ese tema es uno de mis favoritos. Originalmente iba a ser más triste pero no me atreví. Me gustaría hacerle una continuación. El tema 23 también debía ser más dramático, pero me estaba extendiendo demasiado, y si la guerra es horrible, por eso me encanto el final. El tema de teléfono fue algo difícil porque tenía como tres finales diferentes, y la paliza a Kimbley fue algo inesperado. Y qué bueno que te gusto mi trabajo

Cherry Baudelaire: No sé por qué, pero el de Cenicienta es el favorito de muchos

Corazón de Dragón Dorado: Pues si te gusto ese hay 24 más para leer, que los disfrutes


Tema 25: Promesa


Esa noche entro al bar completamente desanimado. Su equipo acababa de ser separado, sus fieles colaboradores reubicados en los extremos del país; y su primer y segundo tenientes completamente fuera de su alcance, uno incapacitado y la otra prácticamente un rehén del enemigo si a eso le sumamos la muerte de su mejor amigo, Roy no era un hombre feliz

Y Madame Christams fue capaz de notar todo eso con solo escuchar. Escuchar como al entrar al bar cerró la puerta un ligeramente más fuerte que como de costumbre, el desgano con el que se dejó caer en el asiento frente a la barra, la forma en que apoyo su cabeza sobre esta, si prestarle la menor atención a ninguna de las chicas en todo el trayecto

-Quita esa cara, Roy- dijo mientras le preparaba un trago- ¿Por qué no estás jugando con Elizabeth?'

-Elizabeth está ocupada por otro hombre- respondió él

-¿En serio? Qué raro- comento la Madame- yo juraría que la vi en su habitación, sola-

Eso hizo que Roy levantara la mirada

-¿Esta en su habitación?- sin esperar respuesta se puso de pie y se encamino a las escaleras

El segundo piso del local de Madame estaba lleno de cuartos, exactamente tres pasillos de puertas y puertas tras las cuales los clientes conseguían entretenimiento que normalmente el baile y el alcohol no cubrían.

Las habitaciones estaban decoradas con diferentes y exóticos temas y los clientes tenían libre acceso a ellas, siempre que no estuvieran ocupadas, claro.

Solo una puerta estaba siempre cerrada. La última puerta del segundo pasillo estaba fuera de límites, ninguno de los clientes entraba nunca allí y ninguna de las chicas parecía siquiera tener llave

Era precisamente a esa puerta a la que Mustang se dirigía, sacó sus llaves del bolsillo, selecciono la correcta y abro la puerta, entro volviendo acerrar tras de él. Avanzó por el oscuro pasillo, subió unas escaleras y recorrió otro pasillo que terminaba en una puerta.

Entro

Había llegado a una sala que parecía salida de una revista de decoración, flores en la mesa de centro, carpetitas de punto en los respaldos de los sillones una linda alfombra mullida y la chimenea encendida. A su lado derecho un comedor de madera, la mesa ya puesta para la cena y más allá la cocina desde donde una serie de sonidos le indicaban que alguien estaba cocinando, el olor de comida empezaba a llenar el ambiente.

Lentamente se acercó a la cocina, de inmediato vio a la mujer responsable de los ruidos y el olor. Un par de ladridos llamaron la atención hacia él.

-Ya llegaste- dijo ella- estoy un poco retrasada, pero la cena estará lista en un minuto-

-Estas aquí-

-¿Y dónde debería estar?-

-Es que yo pensé que…bueno con todo lo que está pasando-

-¿Esperabas que no viniera a mi propia casa?

-Para serte sincero, ya nos e que pensar, Riza-

-¿Qué clase de esposa seria si dejara que simples nimiedades como una transferencia me impidieran atender a mi familia?-

Sin saber que responder se dejó caer en el sofá. Black Hayate se sentó a sus pies y lanzo un ladrido antes de dirigirse a la cocina

-¿Te retuvieron mucho tiempo en la oficina?- pregunto el

-No, de hecho salí temprano. Tuve visitas-

-¿Ah, sí?- inquirió Roy volteando ligeramente al lado izquierdo donde estaban las puertas de las habitaciones y la entrada al pasadizo que comunicaba la casa con el departamento falso de Riza, que normalmente les servía para guardar cajas. Todavía le costaba creer que nadie hubiera notado que su Teniente vivía a la vuelta del bar de Madame

-Edward vino a regresarme el arma que le preste- esto era interesante

-¿La uso?-

-Solo que haya sido para golpear a alguien- dijo Riza sentándose junto a él- le conté sobre Ishbal- dijo tras unos minutos de silencio

-¿Y cómo lo tomo?- pregunto un poco dudativo

-Es un chico inteligente- no necesito más respuesta

-Supongo que es bueno tenerlo de nuestro lado- dijo fingiendo despreocupación tú sigues a mi lado ¿verdad?- pregunto juguetonamente

-Para bien o para mal ¿recuerdas?-

El tomo la cadena que ella traía al cuello de la que pendían dos alianzas

-Para bien o para mal- repitió