Hooooooola a todos! Aquí os traigo un nuevo capítulo! Cuando hice lo de las curiosidades en los dos capítulos pasados, se me olvidó poner otra: la motocicleta de Shiho. Los que habréis visto la película crossover de Detective Conan y Lupin III recordareis que Shiho declaró que en el pasado ella tenía una Harley. Sé que las películas no deberían ser consideradas canon, pero aquello me encantó (aún deseo que Gosho nos dibujé de manera oficial a Shiho con una Harley XD). Como en ese caso no revelaron que tipo de Harley montaba, decidí escogerla por mi cuenta. Como no soy un especialista en motos, busqué alguna que no fuera muy grande, ligera y rápida, y creo que la Wide Glide fue la que mejor impresión me causo. Eso sí, si sabéis de motos y queréis otro tipo, decidme en los comentarios cual os gustaría que fuera su Harley. Si me gusta, puede que la cambie (mientras no haya una confirmación oficial, claro). Y ahora, sin más demora, que comience el capítulo!
Capítulo 25:Mole
-Que horror!-exclamaba afectada Sato.
-Como han sido capaces de hacer algo así?-decía Takagi, también afectado por lo visto en la pantalla.
-No creo que haya podido sobrevivir alguno de los nuestros-decía Kuroda siendo realista, mientras mantenía una imagen de dureza a pesar de lo sucedido.
-Maldita sea!-exclamaba frustrado Megure golpeando su puño contra la pared-Como ha podido suceder un suceso tan catastrófico!?
-Joder!-expresaba frustrado Kansuke-Vaya mierda…!
-Chicos, se que esto es horrible-hablaba Matsumoto a sus compañeros-Pero no debemos lamentarnos. Estos valientes hombres han sacrificado sus vidas para proteger a gente inocente de ese bastardo y su grupo. Ahora es nuestro turno de devolveres el favor. Localizaremos a sus compañeros y acabaremos con ellos.
-Estoy de acuerdo con Matsumoto-san-decía Heizo haciéndose manteniendo la seriedad-Tenemos que ir a por ellos.
-Claro, les devolveréis el favor yendo a por ellos para que os maten, y así os iréis a acompañarlos al otro mundo, verdad? Que mierda de plan!
Quien soltó ese sarcástico comentario con veneno fue Marc, el cual había sido olvidado tras lo sucedido. Enseguida todos se concentraron en volver a apuntarle.
-Es verdad, casi nos habíamos olvidado de ti…-decía Komei.
-Maldito!-decía Kansuke molesto-Que querías decir con ese comentario!?
-Crees que no valemos nada como policías!?-decía enfadada Sato-No nos subestimes!
Heizo seguía apuntando a Marc, cuando vio algo que le desconcentró.
-Tú!?-reaccionaba sorprendido a la vez que preocupado-Que demonios haces tú aquí!?
Cuando Shiho se giró, reconoció a la persona que iba hacía ellos.
-Pero si tú eres…!-decía también sorprendida-No, espera, no le ataques!
-Te lo dejó a ti, Luffy-soltaba Marc.
-AAAAAAAHHHHHH!
Heiji estuvo a punto de atacar a Marc con el shinai (la katana de kendo de madera) que llevaba encima. Pero Luffy paró la katana con sus brazos, protegiendo a Marc. Él ni se inmutó. Enseguida, los brazos de Luffy se cubrieron de negro, algo similar a lo que hizo Marc contra Akai. La fuerza con la que arremetió fue tal que destruyó la katana.
-Que!?-exclamaba sorprendido Heiji.
Enseguida Luffy se dirigió hacia él. Aun siendo más pequeño que él, pudo cogerle de la camisa del cuello y lanzarlo al suelo.
-Gah!-exclamaba dolido Heiji tras recibir el impacto del suelo.
Luffy alzó el brazo en forma de dar un puñetazo para así inmovilizar a Heiji. Claramente se vio la superioridad que había entre los dos.
-Heiji!-gritaba preocupada Kazuha al verlo en peligro.
-Kazuha!?-exclamaba sorprendido su padre-Tú también te escapaste!? No te acerques, es peligroso!
-Maldito!-exclamaba furioso Heizo-Ahora vais a usarlo de rehén?
-No, no necesitamos algo así-le decía Marc-Pero ya habéis podido comprobar que no sirve de nada apuntarnos con las pistolas. Mi mocoso lo ha vencido fácilmente, y eso que no está en su verdadera forma. Además, estoy yo, que soy mucho más fuerte.
Los policías se quedaron sorprendidos e inquietos por oír aquello.
-Luffy, suéltalo-le ordenaba Marc-No es nuestro enemigo.
Luffy le dejó y volvió junto a Marc. Kazuha se acercó a Heiji para socorrerlo.
-Heiji, estás bien!?-exclamaba preocupada Kazuha.
-Más o menos-le respondía Heiji, aún dolido por el impacto, para luego dirigirse a su padre-Quien demonios son esos dos!?
-Te encuentras bién?-le preguntaba Shiho, acercándose a los dos.
-Perdona, nos conocemos de algo?-preguntaba extrañada Kazuha, ya que al verla se le hizo familiar su rostro.
-Sí, tranquila-le decía Heiji-Pero tú no eres la niña que va con Kudo? Como es que has vuelto a la normalidad? Y sobre todo, porque te has aliado con estos tíos? Kudo me dijo que ellos eran una amenaza.
-Dejando aparte lo de que he recuperado mi aspecto normal, tras ciertos acontecimientos, he decidido confiar en ellos-le decía Shiho-Ellos no me parecen mala gente, y con ellos confío en que puedan ganarles. Ellos podrán salvar a Kudo y a los demás.
Heiji vio que Shiho decía la verdad, no la controlaban ni nada parecido. Así que Heiji decidió darles la oportunidad de hablar.
- Oye, oyaji-le decía Heiji a su padre-Será mejor que les hagas caso! Estos tíos pueden hacernos algo si no hablamos con ellos.
Los policías, tras dudar unos segundos, bajaron un poco las armas.
-Bien, a eso llamo razonar-celebraba Marc.
-Dinos a qué demonios has venido a parar aquí, bastardo!-le exigía Kuroda.
-Bueno, si hemos querido parar aquí, es para ofrecerles una proposición que espero que la acepten-les contaba Marc.
-Que es lo que quieres? Dinero, armamento?-le preguntaba Chiba.
-Acaso quieres una manera de escapar del país?-le preguntaba Shiratori.
-Nada de esas cosas me importan-les explicaba Marc-Lo que quiero es que me ayuden a mí y a mi grupo dirigidos por este mocoso.
-Ayuda? Qué tipo de ayuda?-preguntaba Matsumoto.
-Quiero que luchen en nuestro bando para la guerra que habrá dentro de poco.
Esa frase impactó a todos los presentes.
-Guerra!?-exclamaba Heizo con sorpresa-De que tipo de guerra estás hablando!?
-Os daremos los detalles de todo más tarde, pero os lo resumiré: nuestro equipo ha declarado la guerra a cierta organización criminal que dirige la mayoría del crimen en el globo, y dado que cada bando tiene algo de vital importancia para el otro, hemos decidido luchar por ello aquí, en Japón.
Los del FBI, al oír el nombre de "cierta organización criminal", supieron de inmediato quienes eran.
-Espera un momento, Marc!-exclamaba sorprendido James-Les habéis declarado la guerra a esos bastardos!?
-Ah, hola James-le saludaba Marc tras ver a su antiguo amigo-Pues sí, todo sucedió mientras no estabais.
-James-san, sabe usted de lo que está hablando!?-preguntaba Megure sorprendido.
Al darse cuenta de que no podían esconderlo más, tuvieron que decir la verdad.
-Es verdad, la Organización de la cual habla existe-revelaba James-Organismos de la justicia como el FBI y la CIA les hemos investigado desde hace mucho tiempo.
-James-kun, no puedes hablar de esto!-le advertía Jodie.
-Lo siento, Jodie-kun, pero dadas las circunstancias, tenemos que explicárselo-le contestaba James, para luego dirigirse a los otros policías-A ellos se les conoce como "la Organización", y dado su nivel de peligrosidad, lo hemos ocultado a todos ustedes.
Todos se quedaron en silencio tras oír la verificación de las palabras de Marc.
-Y bien, que sucede con esta Organización?-preguntaba Matsumoto-Si es tan peligrosa, tendremos que llamar a todos los hombres para que les atrapemos.
-Es un esfuerzo inútil-le decía Marc-Todo refuerzo no servirá para acabar con ellos. Ustedes solo pueden reunir a 200 o 300 policías, pero ellos son mayoría: calculo que serán unos 10.000.
-10.000!?-exclamaba asustado Yamamura-Tantos hombres tienen!?
-Y no solo eso: cada uno de los agentes que la forman son personas capaces de matar a sangre fría. Quienes mandan sobre ellos son criminales buscados por todo el globo, con recompensas bastante gordas. Y sobre todo, la persona que está detrás de todo, la cual tiene un poder sobrehumano, y que ningún ejército podría derrotarlo. Por no hablar del antiguo mocoso al que entrené, que podría representar una amenaza mucho peor en el futuro. En resumen: son enemigos a los cuales les será imposible derrotar.
Todos se quedaron impactados por lo que había relatado Marc. Por sentirse tan impotentes y no poder hacer nada.
-Eso sí actuasen por ustedes mismos-continuaba Marc-Pero con nosotros no pasaría esto.
Los policías se quedaron confusos al oírlo.
-Qué diferencia habrá con añadir unos mocosos con nosotros?-le cuestionaba Kogoro.
-Pues mucha: les podemos ofrecer armas, una estrategia y a luchadores capaces de acabar con ellos.
-Todo lo que dices es un sinsentido-le decía Jugo-No podéis tener todo eso.
-Lo que sea y más-le finiquitaba Marc.
-Aunque nos ofrezcas eso, no podemos aceptarlo!-le decía Megure-Somos policías! Jamás colaboraremos con criminales como tú!
-Bien, pues les daré dos razones de peso para que lo hagan. La primera: El premio por el que vamos a luchar son sus amigos.
-Que amigos!?-reaccionaba Takagi al oírlo.
-El mocoso al que conocéis como Conan Edogawa, el profesor Agase y los mocosos que van con él han sido secuestrados por esos hombres, y según mi ojeador, también a esa chica llamada Ran.
Todos se impactaron al oír esa revelación. Especialmente Kogoro.
-E-e-espera un momento!-exclamaba Kogoro muy preocupado-El mocoso y Ran están atrapados por ellos!? Como es posible!?
-Pues porque ellos les pusieron las manos encima antes que nosotros-le respondía Marc-Pero tranquilo, déjalo en nuestras manos para que la rescataremos. Así, las probabilidades de que mueran serán más bajas.
-Cómo puedes decirlo de esa forma tan despreocupada!?-le gritaba cabreado Mouri.
-Mouri-kun, tenga un poco de cuidado!-le susurraba Sango preocupado.
-Si algo le sucede a mi hija, juro que lo lamentarás, niñato creído!-le amenazaba Kogoro
-Pues entonces déjanos a nosotros, o sinó ella morirá de seguro-le decía Marc con una mirada más seria.
Kogoro se calló, pero murmurando de rabia.
-Y no solo ellos están en peligro, en esta guerra también se verán involucrados ciudadanos normales y corrientes-continuaba Marc hablando a los policías-Por lo que nadie podrá salvarse. Así que, confíen en nosotros y dejen que les guiemos para lo que se avecina.
-Dices que, si seguimos tu plan, salvaremos a toda la gente?-le preguntaba Matsumoto.
-Yo no he dicho nada de podremos salvarlos a todos-les contaba Marc con dureza-Yo solo digo que podremos reducir bastante la cantidad de muertes, no ser capaces de proteger a todos. Es inevitable que en una guerra muera una o dos personas. Por ahora, llevamos ya 30 muertos, contando a esos soldados. Así que, aunque ganemos, ya es imposible decir que lo conseguimos sin ninguna baja.
Los policías y los que acompañaban a Marc oyeron aquello que, aún a su pesar, era verdad. Se quedaron en silencio, o murmurando algo entre ellos.
-Y bien, cuál es su respuesta?-preguntaba Marc a los policías-Se aliaran con nosotros para acabar con tal amenaza?
Tras unos segundos de deliberación y murmurio entre los pesos pesados, Matsumoto expresó la decisión de todos:
-Aunque nos prepararemos para acabar con esos criminales, no queremos vuestra ayuda. No podemos confiar en unos criminales como vosotros.
-Bien dicho, Kanrikan!-le felicitaba Chiba por su decisión.
-Vaya, vaya, así que, por orgullo a la policía, no quieren colaborar con nosotros, eh?-decía Marc-Bueno, pues os haré un favor para mostraros que podemos cooperar entre nosotros. Os diré quién es el posible topo que ha estado revelando información al enemigo.
Esa revelación descolocó a la vez que sorprendió a todos.
-Topo!?-exclamaba sorprendido Matsumoto-De que demonios estás hablando!?
Entre todos los policías, uno de ellos sudaba y estaba muy nervioso.
-No es obvio?-les explicaba Marc con confianza en lo que decía-Cuando tienes un mercado negro a escala internacional, necesitas a alguien de la policía que te cubra ante cualquier tipo de sospecha. Un policía o agente de alto nivel, corrupto y que solo se mueve por el dinero es el perfecto blanco.
-En eso tiene razón-decía Sato-Y de quien sospechas de todos nosotros?
-Pues bien, si tenemos en cuenta que el mayor rango de acción de los intercambios se produjo en Estados Unidos y Japón, eso significa que nuestro topo tuvo que actuar en esos países. Pero antes de que trasladaran sus mejores hombres a Japón, su cuartel general se encontraba en América, el cual lo destruimos nosotros hace tiempo. Por ello, aunque hubo mucho cambio en ella, no creo que pudieran perder el contacto con un alto cargo de la ley. Así que supongo que el topo de hace tres años es el mismo que actúa ahora en Japón.
-Y bien, según tú, sabrás quien es ese hombre, verdad?-le preguntaba Shiratori-Si actuasteis hace tres años, sabréis quien es.
-En esa época, nos importaban un comino los topos-explicaba Marc-Además de ellos, teníamos a la policía y a varias agencias del gobierno en nuestra contra, por lo que no nos aliábamos con mucha gente. Pero cuando volvimos a la acción hará unos cuatro meses, supimos a través de miembros de la organización fuera del territorio que había alguien protegiéndolos. Supimos en ese momento que, para acabar completamente con ellos, tendríamos que pillar también a los infiltrados. Así que, gracias a mis contactos y a varios datos, encontré a nuestro sujeto.
-Y bien, según tú, quién es?-preguntaba Kogoro, esperando a oír ya la respuesta y así que se centraran en el rescate de su hija.
-Vale, vale, no voy a demorarme más-mentía Marc para añadir más intriga en sus palabras-Según toda esa información, busqué a alguien que tuviera su radio de acción en Estados Unidos y Japón. Teniendo en cuenta que la Organización empezó en América, tiene que ser originario de allí. Además, si tiene que cubrir tanta mercancía, un típico policía no podría hacerlo. Por tanto, la posibilidad de que sea un alto cargo de una organización internacional es bastante alta. Y tras buscar, lo pude encontrar.
-Pues dilo-le ordenaba Matsumoto-Quien es?
-Pues bien. Como era un agente fuera de la organización, se le dio el nombre en clave "Mole". Y la persona que tiene ese sobrenombre es…
Y antes de que pudiera acabar, se oyó el sonido de un disparo. Marc miró a todos lados, y cuando se puso la mano en la cara, se dio cuenta de que le habían disparado en la cabeza.
-Parece que estas negociaciones van a tomar un poco más de tiempo de lo que me esperaba-decía Marc sonriendo mientras se desplomaba al suelo.
-Marc!?-preguntaba un poco preocupado Luffy.
-Cierra ya la boca, maldito demonio…-decía el hombre que le había disparado, con su pistola aun echando humo.
