N/A: Hola, ya estoy de regreso con un capitulo más de esta historia, tengo que agradecer a las personas que se tomaron el tiempo en darme su apoyo a través de un review en el capitulo anterior para que continuara esta historia. vampireyuuki14, CerezoIntenso , Sakurauzunaki , Naoko0Chan, ahsayuni15f, Adrit126, kittens love, Guest , RogueRaven18.
La semana pasada descubrí que habían publicado mi fanfic "El clon enamorado" en wattpad sin mi permiso, sin que nadie me dijera nada, reporte el plagio y ya fue eliminado. Evítenme la molestia de estar teniendo que pelear por mis derechos de autor con un material del que no gano nada. Ya van varias veces que roban mis historias y las hacen pasar por suyas.
Yo escribo por satisfacción propia, por pasatiempo, no para ser popular, que otros intenten hacerse popular con mi esfuerzo es de lo peor, aparte de ser un crimen.
Prohíbo que esta historia este publicada en algún otro lugar que no sea aquí fanfiction, además que no publico nada bajo otro user que no sea ASUKA02, si quieren que otras personas la lean, pasen el link, no la copien.
"Orgullo Naranja"
By ASUKA02
Cap. 25: Las dudas de Naruto
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Las ganas de pasear se le habían pasado por completo, el buen humor había desaparecido, Sakura podía notar el malhumor de su esposo aunque él no dijera nada, eso le preocupaba, no quería que volvieran a estar peleados. Sabía a que se debía su enfado, pero no quería mencionar al Uchiha por miedo de desatar una discusión.
—¿Tuviste un mal día hoy? —le preguntó ella mientras encendía la estufa.
Trataba de indagar, quizás él estaba enfadado por otra cosa, era muy ilusa en siquiera pensar eso.
—Mucho trabajo como siempre. —respondió en tono agrio.
Ella fingió creerle.
—Intenta olvidarlo por un rato, cuando estás en casa no deberías pensar en trabajo.
Le dijo Sakura mientras sazonaba los filet de merluza, no estaba dispuesta a dejar que Sasuke le dañara el momento.
—Sí, es cierto. —respondió él con seriedad.
Naruto estaba de brazos cruzados sentado frente a la mesa del comedor, desde allí la podía ver cocinar.
No quería que toda su vida fuese así, teniendo que dudar siempre de los sentimientos de su mujer, pero era algo que no podía controlar, los pensamientos y las dudas llegaban a su mente y se instalaban con fuerza en todo su ser.
No podía olvidar tan fácil que ella había pasado casi toda su vida enamorada de Sasuke.
Sakura echo un vistazo al arroz, estaba burbujeando en la olla, ya era el momento para comenzar a cocinar el pescado, añadió aceite al sartén y espero a que calentara.
Desde su sitio Naruto escuchó cuando los filet comenzaron a freírse. "ella parece muy normal" pensó mientras la miraba.
—Naruto lava tus manos y ayúdame con la ensalada.
—Eh, sí.
Durante los siguientes veinte minutos Naruto preparó la ensalada en silencio mientras Sakura hablaba mucho, contándole sobre su día, no mencionaba a Sasuke y eso le parecía muy sospechoso al rubio.
—¿Y Sasuke? —le cuestionó él en tono neutro, tratando de no hacer visible su molestia.
Ella lo miró un momento y después devolvió su atención a la comida mientras decía —ya te lo dijimos, fue para hablar de tú cumpleaños.
—A Sasuke nunca le ha interesado mi cumpleaños. —dijo él haciendo evidente su molestia.
Sakura lo vio con el cuchillo en la mano y sin dudar se acercó a él y se lo quitó mientras avanzaba cerrándole el paso.
—Habíamos quedado en que ibas a confiar en mí.
Naruto desvío la cabeza hacia la pared, pero ella apretando cariñosamente la mandíbula del Hokage hizo que la mirara.
—¿No confías en mí Naruto?
Él apartó la mano de su mujer y entre dientes dijo —Es raro todo este asunto de Sasuke y mi cumpleaños, no me gusta que Sasuke esté cerca de ti.
Ella con una palma en el pecho del Hokage insistió —Ya deja eso, no voy a cambiarte por él, yo te quiero a ti, Sasuke-kun sólo quiere hacer las paces contigo.
—Lo sé, —murmuró dejando que sus rígidos hombros se relajaran.
—Eres un baka. —le dijo en tono cariñoso.
Sakura se acercó más a él y Naruto se inclinó para besarla, la pelirosa respondió al beso llevando una mano tras la cabeza del joven para intensificar la unión.
Sentir que a ella le gustaba estar así con él lo tranquilizo más.
—¿Te sientes mejor?
—Sí.
—Entonces vamos a comer, siéntate.
Sakura sacó dos platos y la jarra de agua, cenaron casi en silencio, la pelirosa intentaba mantener una conversación decente con su marido, pero él se mostrada distraído y poco participativo.
Al final decidió darle la noticia sin ningún preparativo especial, sólo quería verlo feliz, recogió los platos y los llevó al fregadero.
Él ya se iba a levantar pero Sakura se lo impidió —no te levantes, tengo algo que decirte.
—¿Qué es? —preguntó acomodándose en la silla para poder verla.
—Resulta que yo, —hablaba acercándose a él, —¿no me ves algo diferente?. —Naruto negó con la cabeza y la pelirosa se sentó en las piernas del ninja, tomó una de las manos del rubio y la colocó sobre su vientre, —vas a ser papá Naruto, ¡estoy embarazada!
Naruto se quedó mudo durante varios segundos, ella sonrió mirándolo a la cara.
—¡Me hice un análisis de sangre hoy aprovechando que Tenten también iba a hacerse uno!, ¡vamos a ser padres Naruto! —Le estiró las mejillas para que espabilará, —¿qué te gustaría que fuese niña o niño?
—Uh, no sé, lo que sea estará bien para mí. —Balbuceó algo mareado.
Él no lucia muy alegre pero Sakura lo atribuyo a que había sido una inesperada sorpresa.
—¡Mañana mismo me pondré en control con una especialista, para que el bebé se desarrolle perfecto!.
Sakura estaba muy feliz, siguió hablando un montón de cosas más sobre cómo les cambiaria la vida, pero Naruto no la escuchó mucho.
Había visto a Sasuke saliendo de la misma oficina que Sakura, habían estado ahí solos, lo que significaba que ella no había puesto distancia con Sasuke, ahora estaba embarazada.
La mente ya antes atormentada del Hokage ahora estaba peor que antes.
—Naruto, Naruto.
—¿Eh?, sí.
—¿No me estabas escuchando? —le cuestionó arrugando la frente, —¿qué te sucede?, ¿por qué no estás feliz?
Angustiado de pasó una mano por la cabeza —si te escuchaba, y si estoy feliz, déjame un momento que tengo que ir al baño. —le pidió haciendo que la pelirosa se bajara de sus piernas.
El ninja se fue al baño y Sakura procedió a lavar los platos mientras fantaseaba imaginando la carita de su bebé.
Dentro del baño Naruto apoyó todo su cuerpo en una pared, se sentía mal y las ganas de vomitar eran fuertes, su organismo reaccionaba de esa manera cuando no estaba bien emocionalmente.
"No voy a cambiarte por él, yo te quiero a ti, Sasuke-kun sólo quiere hacer las paces contigo".
No le quedaba más remedio que confiar en su mujer, ya se lo había preguntado a Sasuke y había negado tener algún tipo de interés en ella. Pensar en eso ayudo a que Naruto se sintiera mejor y las ganas de vomitar desaparecieran.
El Kage se lavó la cara y luego se miró en el espejo, no podía dejar en evidencia sus dudas, no quería que su esposa se enfadara y volvieran a discutir.
"Debo confiar en Sakura-chan"
Lo repitió varias veces antes de salir, ella estaba lavando las ollas sucias cuando él regresó.
Naruto se acercó y la abrazó cariñosamente por la espalda, quería quitarle cualquier preocupación, quería actuar como si Sasuke no existiera para arruinar su felicidad. —te voy a cuidar más que nunca.
Ella sonrió tocando los brazos de su esposo, mojándoselos sin querer —entonces, que tal si terminas de lavar las ollas mientras descanso un poco.
—¿Eh?, eso es abuso Sakura-chan, aun ni tienes barriga —se quejó a manera de broma.
Ella se carcajeó soltándose del abrazo, con ambas manos en la cintura lo reto —¿qué?, ¿te retrocedes a tú palabra?, si me vas a cuidar también tienes que ayudarme en todo lo que necesite.
Él sonrió con diversión, —¡jo, que unas ollas sucias no son nada para mí!
Ella se quitó el delantal y se lo colocó a su esposo, —entonces te dejare para que luches contra la suciedad, —besó la mejilla del rubio y salió de la cocina.
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Los rayos del sol filtrándose sobre un manto de nubes grises anunciaban la llegada de un nuevo día en Kirigakure, un grupo de treinta hombres llevaban cinco carretas llenas de comida, reían burlándose de lo fácil que había sido robar la mercancía que se suponían tenía que entrar a la aldea.
Ellos apenas eran uno de los muchos grupos de delincuentes que habían sido contratados por el asistente del señor feudal del país del agua, su misión era causar caos en la aldea. Sabotear el gobierno de la quinta Mizukageera el objetivo principal.
—Es una lástima destruir toda esta comida.
—Deberíamos venderla, ya seriamos ricos si lo hiciéramos desde el principio.
La conversación fue interrumpida abruptamente por un temblor en el suelo, los arboles de la zona de pronto parecieron tener vida propia, se movieron a una velocidad asombrosa estirando sus ramas y cerrando el paso de los hombres.
—¡¿Qué demonios?! —Se quejó el líder de la banda, aquello no podía ser natural —¡es una emboscada, a la izquierda todos! —gritó con voz fuerte.
Intentaron huir por el camino libre, pero fueron interceptados por un ninja de pelo corto y castaño, llevaba el uniforme característico de la aldea oculta entre las hojas.
—¡Ríndanse y entreguen sus armas!
—Es el esposo de la Mizukage. —dijo uno de los delincuentes.
—¡Jaja, un sólo hombre no puede derrotarnos, somos treinta contra uno!. —dijo el líder al verificar que Yamato estaba solo.
—No necesito ayuda, esto servirá para ejercitarme. —respondió Yamato con emoción mientras se colocaba en posición de combate.
Podía atraparlos muy rápido si usaba su Mokuton, pero entonces no podría divertirse.
—No estoy a favor de la violencia, pero ustedes están entorpeciendo el gobierno de la Mizukage, además esa comida debe llegar a su destino.
—¡Cállate infeliz!, nos estás haciendo perder el tiempo, ¡vamos, todos contra él!
Yamato sólo hizo uso de su taijutsu, fue atacado por varios a la vez con toda clase de objetos filosos, pero él era un ANBU, estaba muy bien entrenado, patadas y puñetazos fueron suficientes para dejarlos fuera de combate, viendo pajaritos alrededor de su cabeza.
—¡Mokuton!
Una serie de maderas emergieron de la tierra rodeando a los agotados hombres, una jaula, esa era la apariencia de la caja que los mantenía cautivos. Yamato se lamentaba de que todo hubiese sido tan fácil.
—¿Ya podemos salir?
Varios ninjas de Kirigakure salieron de la espesa neblina, habían permanecido ocultos siguiendo las órdenes de Yamato.
—Llévenselos, estarán en prisión preventiva hasta su juicio, manténganlos vigilados.
La seguridad con que hablaba, los arboles que habían cobrado vida y la demostración asombrosa de haber derrotado a tantos hombres armados con su taijutsu lo hizo ganarse la admiración de los ninjas que lo habían acompañado.
Mientras tanto en Konoha Naruto llegaba a su oficina con cara de no haber dormido mucho, apenas saludó a su grupo de trabajo y ocupó su asiento, había pasado gran parte de la noche con insomnio y la cabeza llena de pensamientos negativos.
Por otra parte Sakura llegó a su trabajo muy feliz, y a pesar de tener que familiarizarse con su nuevo trabajo de oficina eso no le amargó la existencia, si tardo en concentrarse, pero sólo porque se ponía a pensar en todo lo que tenía que hacer para cuidarse y cuidar a su bebé mientras estuviera embarazada.
A la hora del almuerzo Sakura salió del hospital y se fue a casa de su amiga Ino, necesitaba contárselo a una de sus amigas, Karin y Yamanaka eran las más cercanas en comunicación y confianza con la pelirosa.
Pero Ino no simpatizaba con Karin por un problema con Sai que Sakura aun no comprendía bien, pero que se hacía a la idea, ya que Sai y Karin tenía una relación y Yamanaka durante un tiempo estuvo interesada en el pelinegro.
Por ese motivo no podía citarlas a las dos para darle la noticia juntas, conocía a Ino, sabía que si la rubia no era la primera en enterrarse la llamaría traidora.
—¿Embarazada? —repitió Yamanaka sorprendida.
—¡Sí!, ¿no te parece grandioso?, vas a ser tía.
Ino parpadeó mientras la miraba aun sorprendida, Sakura irradiaba felicidad y su alegría contagió a la rubia y la hizo sentirse feliz por su amiga.
—¡Felicidades! —Exclamó la rubia dándole un fuerte abrazo, —no creo estar lista para ser tía, pero haré mi mejor esfuerzo.
—Tonta, ni que la embarazada fueses tú. —se mofó Sakura mientras reía.
—¡No te rías!, el trabajo de una tía también es importante, tendré que sacarlo a pasear y mostrarle un mundo diferente, que conozca gente normal, mira que el pobre tendrá unos padres que no son muy normales.
El ceño fruncido en la cara de la pelirosa la hizo reír más, —¡tenemos que ir a comprar ropa para bebés!.
—Oh, sí, la idea me encanta, pero primero deja que vaya con Naruto, ya sabes es nuestro primer hijo y quiero darle la exclusiva de que compre la primera ropita.
Ino rodó los ojos, —te pasas de romántica Sakura, pero como sea, ese idiota capaz y se enfada conmigo por esa tontería, después de que vayas con él me avisas y compramos media tienda.
—Eso seguro.
—¿Que te dijo Naruto del embarazo?, cuéntame todo.
Como dos cotorras comenzaron a hablar, no sólo de Naruto sino también del futuro bebé más otros chismes de la aldea que Sakura aun no se enteraba.
—¿Te recuerdas del señor Takumi y su esposa? —le preguntó con un vaso de limonada fría entre sus manos.
—¿Los dueños de la cafetería? —respondió Sakura mordisqueando un pan.
Había comido en casa de la rubia junto a la madre de Ino, pero ahora estaban solas nuevamente.
—Sí, esos mismos, se están divorciando. —dijo Ino en tono de crítica.
La noticia sorprendió a la pelirosa ya que siempre vio a la pareja de ancianos como un ejemplo a seguir. Como un matrimonio aparentemente perfecto.
—Vaya, creí que se amaban, —replicó Sakura algo incrédula por la noticia. —¿ya no están muy viejos para divorciarse?
Eran una pareja de ancianos que desde que Sakura los conocía ya eran viejos, de ese tipo de personas que nunca los viste jóvenes.
Ino rió por el comentario de Haruno, —en realidad no sé ni cuantos años tengan, quizás cien o trescientos, —dijo haciendo reír a la pelirosa, —pero se van a divorciar, es increíble, parece que se les acabo el amor.
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La noticia de los delincuentes capturados y la comida recuperada llegó rápido a oídos de la Mizukage, los aldeanos pudieron adquirirla y eso le quitó una preocupación a Mei, pero sabía que aún faltaba mucho por hacer.
Eran más de las doce del mediodía cuando Yamato llegó al palacio, la Mizukage estaba almorzando en compañía de algunos de sus subordinados más cercanos a ella, entre ellos Chojuro.
Al castaño le sorprendió encontrarla comiendo allí en vez de en su oficina como era habitual.
—Buen provecho, —saludó Yamato entrando al comedor, su ropa estaba sucia, ya iba a irse para ponerse ropa limpia cuando ella le habló.
—Acompáñanos Tenzō. —le dijo Mei señalándole la silla a su lado.
—Lady Mei, no estoy presentable, iré a cambiarme de ropa.
—Para cuando regreses ya abre terminado de comer y tendré que regresar a la oficina, tuve noticias tuyas, parece que dejaste sorprendidos a nuestros ninjas.
Yamato aceptó ocupar la silla al lado derecho de su esposa, desde que la conocía no había visto a nadie sentarse en ese lugar, y por la cara de sorpresa de los demás era la primera vez que ella ofrecía esa silla a alguien.
—Lady Mei tiene a sus servicios excelentes ninjas. —dijo Yamato siendo honesto.
—¿Como lo sabe?, no los dejo hacer su trabajo, sólo porque quería lucirse ante ellos. —dijo Chojuro visiblemente enfadado con la presencia de Yamato.
Yamato fijo su atención el joven, casi había olvidado que ese muchacho lo odiaba por haberse casado con la Mizukage.
—Chojuro, recuerda cuál es tú lugar, si Tenzō quiere demostrar sus habilidades no veo ningún problema siempre que logre cumplir con éxito su misión. —lo reprendió Mei sin perder la calma.
Chojuro tuvo que reprimir su rabia, su propia maestra lo había mandado a callar, su lugar era el de alumno y guardaespaldas cuando era necesaria su presencia, siempre se creyó el favorito de Mei, pero ahora ella le había dado a Yamato la silla que durante mucho tiempo había esperado ocupar.
—No me estaba luciendo, sólo no vi la necesidad de poner en riesgo a mis compañeros con una tarea que podía realizar yo solo. —aclaró el castaño.
Mei sonrió levemente al ver la mirada rabiosa de su alumno, Tenzō no parecía en lo más mínimo alterado ni enfadado, esa era una buena actitud para demostrar quién era superior.
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Ya en la alcoba Yamato se duchaba mientras pensaba en el siguiente plan para combatir los saboteos a la aldea, su piel estaba pegajosa por la neblina y el ajetreó de la mañana, era reconfortante poder quitarse esa incomodidad.
Mei entró en el dormitorio cuando Yamato estaba buscando que ropa ponerse, de nuevo ella lo encontraba con sólo una toalla atada en su cintura, lo miró un momento en silencio.
Y cuando le habló el castaño enrojeció levemente, —insisto en que tienes el mejor trasero que he visto Tenzō.
El ninja se volvió para verla, la Mizukage estaba junto a la puerta con una expresión divertida en su rostro, le gustaba hacerlo incomodar.
—Pensaba que estaba en su oficina. —respondió él poniéndose una camisa manga larga.
Mei avanzó hacia Yamato mientras hablaba tranquilamente —decidí tomarme la tarde libre, —detuvo las manos del shinobi cuando este comenzaba a abotonar su camisa, —para pasarla contigo Tenzō.
—¿Lady Mei quiere salir a pasear? —le preguntó manteniéndole la mirada.
Ella sonrió con diversión, aunque Yamato la desesperaba a veces, también le resultaba interesante que él mantuviera esa caballerosidad todo el tiempo.
—Lady Mei va a concederte pasar la tarde y la noche en su cama, —le respondió ella en tono mordaz.
Sin darle tiempo a decir nada lo besó en la boca iniciando un beso apasionado, mientras lo retenía del nudo de la toalla, pero Yamato no pensaba huir, ni detenerla, estaban casados y aceptaba su recompensa por haber desmantelado la primera banda de traficantes.
Acarició los costados de la mujer hasta lograr encontrar la manera de quitarle el vestido. Pero no lo hizo, no todavía, tenía algo más en mente.
—Espere Lady Mei quiero hacer algo.
A ella le resultó molesta la interrupción, se quejó cuando Yamato la alzó en sus brazos. —¿qué demonios?, ¡Tenzō esto es ridículo!
El castaño la ignoró y caminó con ella en brazos hasta la otra ala de la enorme habitación, se detuvo frente a la cama y la miró al rostro, ella estaba algo ruborizada por la vergüenza de estar de esa manera con él.
—¿Ahora qué Tenzō?, ¿me vas a dejar en la cama o lo hago yo misma? —replicó incomoda por la extraña situación.
Él sonrió levemente y dijo —desde que nos casamos quería hacer esto.
La depositó con delicadeza en la cama y la besó en los labios de una manera diferente, dejando en evidencia el amor que sentía por la Mizukage, Mei lo atrapó entre sus brazos para ya no dejarlo ir.
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Algunos días después en la aldea oculta entre las hojas, Naruto había decidido buscar ayuda exterior, y recordando a la terapeuta que él y Sakura habían visitado hace varios meses fue a verla, ya que la situación con Sasuke y sus dudas lo superaban y le provocaba insomnio.
El Kage se sintió aliviado cuando entró al lugar donde la mujer ofrecía sus consultas y no había ningún paciente, sólo estaba una chica de pelo negro tras un escritorio, la muchacha se agitó apenas lo vio.
—¡Por favor Hokage-sama, siéntese aquí, enseguida le aviso a la doctora de que esta aquí!.
—Er, dígale que sólo quiero hablar un momento.
La muchacha entró en la oficina donde la terapeuta atendía un paciente y la rubia la regañó. —Estoy ocupada Miko.
—Es importante. —insistió la menor.
La terapeuta, una mujer rubia de lentes negros y ropa elegante pidió permiso al paciente y se acercó a su hermana. —¿qué pasa?
—Es él, el Hokage está aquí.
Naruto estaba pensando en la posibilidad de largarse cuando la terapeuta apareció con una sonrisa en sus labios. —Hokage que sorpresa, no pensé que lo volvería a ver por aquí.
Naruto se levantó y la saludó con un apretón de manos —sí, no esperaba volver aquí, ¿podemos hablar?
—Sí, deme un minuto.
La mujer entró en su oficina, allí tenía al paciente de hace un momento sentado en la silla reclinable, era un hombre mayor, calvo y gordo.
—Señor Lombat, terminamos por hoy.
—Pero aun no termina la hora, aun tengo cosas que decirle —replicó el paciente.
—Seguiremos esta terapia la próxima semana, hágame caso, lo mejor es que se divorcie. —le dijo ella ayudándolo a bajar de la silla.
—Pero amo a mi esposa, aún tiene que haber alguna esperanza. —insistió con preocupación el hombre.
La sonrisa amable del rostro de Kikyo se convirtió en una mueca de fastidió —señor Lombat por favor salga, hablaremos sobre eso en la próxima sesión.
Al paciente no le quedo más remedio que obedecer a la terapeuta, el hombre salió y vio al Hokage. Saludó cortésmente al Kage entendiendo la razón por la que terminaron repentinamente su terapia y se marchó, Naruto hubiese preferido que nadie lo viera allí, no quería que nadie le fuera con el chisme a su esposa.
—Lord Hokage puede pasar. —le indicó la secretaria abriendo la puerta de la oficina y saliendo ella para dejarlo a solas con la terapeuta.
Naruto entró y se sentó frente al escritorio de la mujer. —¿qué le trae por aquí? —le preguntó ella en un tono de voz muy profesional.
—No vengo para ser paciente, sólo vengo por un consejo, pagare por él.
Ella sonrió por el disparate que el acababa de decir, si pagaba por un consejo ya se convertía en un paciente.
—No se preocupe por pagarme, si es un consejo lo que quiere eso lo puedo hacer rápido, ¿sigue teniendo problemas con su esposa?
—Está embarazada.
—¡Felicidades! —dijo ella sonriendo. —¿entonces por qué vino si su matrimonio marcha bien?
En contra de su voluntad, ya que no quería que más gente lo supiera, Naruto le contó que había visto a Sasuke saliendo de la oficina de su esposa el mismo día que ella le contó que estaba embarazada.
—¿Entonces duda de la fidelidad de su esposa?
Naruto se cruzó de brazos —Sospecho que hay algo más, que me está mintiendo, no me creo eso de reunirse para planear mi cumpleaños.
Ella pensó un momento antes de apoyar los codos en la mesa y decir.
—Es posible que tenga la razón, mi consejo es que hable con su esposa, enfréntela y hable sobre sus dudas.
—¿Es la única solución?, a ella no le va a gustar saber que otra vez tengo dudas —explicó muy preocupado.
Ella suspiró y dijo con simpleza lo que más el rubio había pensado —Puede simplemente creer en su esposa y seguir su vida sin volver a pensar en engaños y traiciones, pero en el fondo no habrá solucionado nada, vivir con la duda de si está criando al hijo de otro hombre lo atormentara siempre.
Enfrentar a Sakura-chan y exigirle la verdad o vivir engañado, ninguna de las opciones le gustaban.
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N/A: Esto fue todo por hoy, no sé si lo había dicho antes, pero este fanfic está basado en las inseguridades y miedos de Naruto, que se han activado gracias a varias situaciones. No se enfaden tanto con él, jaja.
Me voy, pero volveré :-)
