Y. yule ball
Draco detestaba la idea del maldito baile entre las tres escuelas. Por supuesto no era por el dilema de encontrar pareja, eso a él no le hacía falta. Tendría a la chica que quisiera a sus pies con sólo lanzarle una mirada significativa. Bueno, a todas menos quizá a una. Pero eso no era importante ahora.
Se miró al espejo de cuerpo entero que se hallaba en la habitación de los chicos de cuarto curso de Slytherin, orgulloso de cómo se veía. Sin duda alguna, la túnica de gala que su querida madre le había enviado, había sido elegida con el exquisito gusto de un Malfoy. Se recolocó el pelo, el cual estaba púlcramente peinado y se sonrió a él mismo.
-Malfoy, esta es tu noche.
Después de una última sonrisa arrogante al espejo, Draco salió de la habitación y se encontró con Pansy escaleras abajo. No es que le entusiasmara mucho la idea de ir con aquella chica, puesto que era pomposa como ninguna, pero debía mantener ciertas tradiciones. Todos esperaban de él que fuera con ella, y eso fue lo que hizo.
Lo primero que hizo cuando entró al salón fue mofarse junto con Pansy y el resto de sus amigos Slytherin de la capa de gala que llevaba el pobretón Weasley. Podía decirse que el resto de sus hermanos iban más o menos decente, pero lo de la comadreja ya era un caso aparte. Continuaron entre risas y bromas hasta que Dumbledore anunció la llegada de los vencedores, por lo que se encaminó al frente del pasillo que se formó para que los elegidos pasaran.
Vió a Delacour pasar la primera de la mano de un chico de la misma escuela que ella. A Draco no le parecía tan guapa como todos insinuaban que era. Sólo una más del montón. Bufó al mirar a su alrededor y ver a casi todos los chicos babear al verla pasar.
Le seguía Krum de la mano de una chica. Pero vaya chica era. Draco no supo de donde había salido, porque si él mismo la hubiera conocido, hubiera mandado a la mierda a Pansy, aunque juró que la chica le sonaba familiar, no supo ponerle nomnbre. Hasta que alguien lo dijo. Y quiso orir por las cosas que habían estado cruzando su mente.
-¿Es esa Hermione Granger?
Todas las chicas la miraban con envidia y admiración mientras los chicos habían experimentado algo parecido a lo que le había pasado a Draco unos instantes antes. Aquella precisidad no podía ser ratón de biblioteca Granger. Pero sí que lo era. Era la misma Granger, sólo que con el pelo más liso (ojalá Draco pudiera pasar sus dedos por él), un vestido que le hacía un gran tributo a las insinuadas curvas de su cuerpo, y una sonrisa angelical.
El verla pasar junto a Krum era como ver en directo a los protagonistas del cuento muggle de la Bella y la Bestia.
Draco no pudo prestar atención a Diggory y a Potter y escuchó las mofas de sus amigos burlándose de él, pero estaba demasiado ocupado pensando en otra cosa. O en otra persona.
El resto de la noche transcurrió más o menos con total normalidad y Draco estaba centrado en sus amigos, hasta que ocurrió.
Draco se había excusado para ir a por unas bebidas cuando vió a Granger teniendo una acalorada conversación con el Weasley menor. Los vió salir a ambos y juró que pensó que iban a darse el lote en un lugar en el que Krum no los viera hasta que divisó una lágrima correr por la cara de Granger. Se dispuso a seguirles, pensando que quizá así encontraría una forma de burlarse de ella y olvidarse de sus tet… cómo se veía.
Se escondió detrás de una columna para no ser visto y fue presente de lo que él llamó como "la gran cagada de Weasley". Y finalmente, la comadreja dejó sola a Hermione sentada en las escaleras de la entrada del Gran Comedor llorando a lágrima viva.
Este hubiera sido un buen momento para burlarse de ella por semanas, pero algo en el interior de Draco se removió. Sacó su varita, maldiciéndose internamente por lo que estaba apunto de hacer. Y en nada que terminó se fue de ahí para no levantar sospechas.
Hermione estaba llorando. No podía creer que le hubieran arruinado la noche de esa manera. Algo más calmada, se pasó un pañuelo cuidadosamente por la cara, para quitarse el surco de lágrimas de su cara. Y, de repente, algo cayó en su regazo.
Un papel pulcramente doblado.
Procedió a desdoblarlo encontrando que en realidad se trataba de una nota dirigida a ella. Y, al leerla, un atisbo de sonrisa apareció en su boca.
Granger,
Estás demasiado bonita cómo para pasarlo mal por ese imbécil.
Vuelve dentro a divertirte, disfruta de tu noche.
Tenía razón. Se levantó del escalón con fuerzas renovadas y entró al Gran Comedor, buscando a Viktor con la mirada. No dejaria que Ron le arruinara lo que le quedaba de noche.
Y una cabellera platinada sonrió, al ver que cierta leona había seguido sus consejos.
Sobra decir que, a partir de ese día, Malfoy no volvió a pensar de la misma manera sobre Hermione.
Nota de la autora: ¡penúltimo capítulo del fic! Me da mucha pena acabar con esto, ¡por eso no quiero actualizar! El próximo capítulo será el desenlace de esta bonita historia. ¿Algunas ideas para la Z? Serán bienvenidas, puesto que no tengo muy seguro que palabra escoger.
Muchos besos, ¡os leo en reviews!
