Capítulo 25: Romeo & Julieta Parte 3

Nota: Hola! Realmente no tengo excusa pero estoy acabando la universidad y me requiere mucho, si la estropeo ahora puedo acabar un año después y eso sería mortal!

Espero que os guste. Siento mucho la tardanza.

….

Cuando el telón volvió a alzarse, el escenario sorprendía con un balcón en la parte izquierda de él y en medio del lugar se hallaba una gran piscina. ¿Cómo podrían haber hecho eso? Fácilmente. El escenario ya tenía un gran hueco bajo él y lo prepararon para que sus paredes de alrededor fueran trasparentes de manera que el público pudiera ver también cómo se desarrollaba la historia dentro del agua.

A la derecha del escenario apareció Romeo (Edward) acabando de escalar la muralla que protegía aquel lugar.

El lugar estaba oscuro pero enseguida el lugar se encendió con un millón de pequeñas lucecitas que envolvían las paredes del balcón sobre las enredaderas.

Romeo (Edward) comenzó a intentar esconderse provocando que el ruido de sus torpezas se hiciera más que evidente. Tiraba una silla y luego intentaba taparse con una sábana sin éxito. Después se pegó a la pared del balcón esperando que así nadie le viera pero tirando algo metálico al suelo.

En la pantalla se pudo ver por un momento la imagen de un guarda de seguridad frente a unas pantallas que levantaba su mirada ante el ruido que provocaba Romeo (Edward), pareciendo que mirara hacia el público.

Y cuando la tela de las cortinas del balcón se removió, Romeo (Edward) se acercó hasta ella escalando por las enredaderas.

- Pero calla, ¿qué luz se abre paso por esa ventana? –susurró Romeo (Edward)-. Es el oriente y Julieta es el sol –Romeo (Edward) escaló un poco más hacia la esperada silueta de su doncella y continuó hablando-. Sal bello sol y mata a la envidiosa luna, que ya está enferma y pálida de dolor, porque tú, su doncella, eres más hermosa que ella, no seas su doncella si es tan envidiosa. Su ropa de vestal es de un verde pálido y solo la llevan los locos –Subió un poco más-. Oh, arrójala –susurró cerrando sus ojos-. ¡Ahj! –se quejó cuando alguien salió al balcón y no era su Julieta (Bella) sino Ama (Angela). Y se intentó bajar de nuevo de entre la enredadera y fue cuando apareció Julieta (Bella) al escenario.

- Oh, es mi dama, es mi amor, si ella supiera que lo es –decía él escondido sin que ella pudiera verle.

- Ay de mí –suspiró Julieta (Bella).

- Habla –susurró Romeo (Edward)-. Habla otra vez ángel radiante.

- Romeo, oh Romeo, ¿por qué eres Romeo? –Caminó hacia el centro del escenario cerca de la piscina y miró hacia arriba como si mirara a las estrellas-. Niega a tu padre y rechaza tu nombre, o si no quieres, júrame tu amor y nunca más seré una Capuleto.

- Sigo escuchando o le hablo ahora –sonrió él mirándola embelesado.

- Sólo tu nombre es enemigo mío, tú eres tú mismo aunque no fueras Montesco, y ¿qué es Montesco? –Julieta (Bella) se agachó frente a la piscina y hablaba mirando hacia el agua-. No es mano, ni pie, ni brazo, ni cara, ni ninguna otra parte que forme parte de un hombre. ¡Oh! Llámate de otro modo –Romeo (Edward) se había bajado de la enredadera y comenzaba a caminar hacia su amada sin hacer apenas ruido-. ¿Qué hay en un nombre? Lo que llamamos rosa, con cualquier otro nombre tendría el mismo perfume. Igual que Romeo, si no se llamase Romeo, conservaría esa misma perfección que tiene sin ese título. ¡Oh Romeo! –se levantó y mientras, Romeo (Edward) la seguía desde atrás-. Quítate el nombre, y a cambio del nombre que no es parte de ti, tómame entera.

- Te tomo la palabra –habló por fin Romeo (Edward) asustando a Julieta (Bella) que, dando un grito, hizo que ambos cayeran al agua.

Cuando emergieron del agua estaban ambos empapados. Desde el público se podía ver con toda su perfección como si se tratase de una película.

- ¿No eres Romeo y además Montesco? –gritó Julieta (Bella) mirándolo y respirando ahogada al emerger del agua.

- Ni una cosa ni otra si te disgustan preciosa mía –le contestó Romeo (Edward).

- Dime, ¿cómo has venido hasta aquí, y para qué? La tapia del jardín es alta y difícil de trepar, y este lugar es mortal siendo quien eres –Romeo (Edward) y Julieta (Bella) daban vueltas en el agua el uno frente al otro mientras Julieta reprendía a Romeo.

- He saltado la tapia con las alas del amor. Porque no existe ninguna barrera de piedra para el amor; y como el amor hace lo que puede, tus parientes ¡no podrán detenerme! –gritó finalmente Romeo sacando medio cuerpo del agua.

En la pantalla del escenario volvió a verse la imagen del guarda mirando hacia fuera con las cámaras de seguridad. Julieta (Bella) metió a Romeo (Edward) bajo el agua y fue entonces cuando el guarda apareció en persona mirando hacia la piscina donde se hallaba Julieta (Bella) sonriéndole. Cuando éste desapareció de nuevo del escenario comprobando que no hubiera nadie importunando a Julieta (Bella), Romeo (Edward) emergió del agua tosiendo por haber estado bajo el agua tanto tiempo.

- Si te ven aquí te matarán –le susurró Julieta (Bella) mirando hacia los perfectos ojos de Romeo (Edward).

- El manto de la noche me esconderá de ellos –murmuró Romeo (Edward) suavemente-, con tal de que me quieras, que me encuentren aquí. Más vale que acabe mi vida por su odio que prorrogar la muerte –Julieta (Bella) y Romeo (Edward) iban caminando dentro de la piscina hacia atrás hasta que Julieta subió uno de los escalones laterales quedando más alta que Romeo (Edward)-, sin tener tu amor.

Julieta (Bella) lo miraba fijamente. Los ojos de Romeo (Edward) miraban con amor a los ojos de su amada y ambos se acercaban mirándose mutuamente los labios, hasta que finalmente Romeo (Edward) rozó sus labios con los de ella en un casto beso y separándose, volvieron a besarse, esta vez más profundamente haciendo que Julieta (Bella) volviera a bajarse del escalón para acercarse más a él.

- La máscara de la noche oculta mi rostro, sino, el rubor cubriría mis mejillas por lo que me has oído decir esta noche, quisiera guardar las formas, quisiera negar todo lo que he dicho, pero adiós a los cumplidos… -señaló Julieta (Bella) una vez que se separaron de aquel apasionado beso donde el público se había quedado embobado, caminando hacia atrás como en un baile el uno frente al otro-. ¿Tú me quieres? –Romeo (Edward) intentó besarla como respuesta-. Sé que vas a decir sí y yo te creeré, y si lo juras quizá lo hagas en falso. Oh dulce Romeo si me quieres dilo sinceramente.

- Señora, lo juro por esa bendita luna que tiñe de plata las copas de esos frutales –señaló Romeo (Edward) con su cabeza hacia algún punto del escenario.

- No jures por la luna –se alejó Julieta (Bella) de él no deseando ese juramento-, la luna inconstante que cambia cada mes en su esfera circular, no sea que tu amor resulte tan variable.

- ¿Y por qué quieres que jure? –rió Romeo (Edward).

Julieta (Bella) sonrió.

- No jures por nada, o si quieres jurar, jura por tu misma persona que es Dios de mi idolatría y te creeré.

- Si el amor… de mi corazón… -murmuró Romeo (Edward) acercándose cada vez más a ella y finalmente volviendo a besar a su amada.

- No jures –sentenció Julieta (Bella). Mientras le daba la espalda a Romeo (Edward)-. Aunque eres mi alegría, no me alegra el acuerdo de esta noche –Y Romeo (Edward) consiguió alcanzarla y se colocó de nuevo frente a ella-, es muy rápido, insensato, repentino como el relámpago que se acaba antes de poder nombrarlo. Buenas noches –le dio un casto beso a Romeo (Edward)-, este brote de amor, con el aliento del verano, puede dar una bonita flor cuando volvamos a vernos –consiguió decir Julieta (Bella) mientras Romeo (Edward) no cesaba de darle besos sobre su cara y su cuello-. Buenas noches. Buenas noches –y salió de la piscina totalmente empapada.

- ¿Vas a dejarme tan insatisfecho? –gritó Romeo (Edward) desde dentro de la piscina totalmente indignado.

- ¿Qué satisfacción quieres esta noche? –le preguntó ella esperando que no fuera lo que parecía.

- Quisiera el juramente mutuo de amor fiel –él le contestó haciendo feliz a Julieta (Bella) con su respuesta.

- ¡Te he dado el mío sin que lo pidieras! –exclamó ella contenta y lanzándose de nuevo hacia él en el agua y besándolo de nuevo.

- ¡Julieta! –se escuchó de pronto a Ama (Angela) como la llamaba.

Ambos, Romeo y Julieta salieron de la piscina y se escondieron.

- Tres palabras Romeo y ya buenas noches –comenzó a hablar Julieta (Bella) mirando hacia el balcón esperando que Ama (Angela) apareciera en cualquier momento-. Si tus intenciones son honradas y piensas en boda, envíame recado mañana por alguien que mandaré en tu busca de donde y cuando será la ceremonia. Y pondré todo mi destino a tus pies. Y te seguiré como mi señor por el mundo –sonrió Julieta (Bella).

- ¡Julieta!

- ¡Que sí, que sí ama ya voy! –Gritó y se dirigió de nuevo hacia Romeo (Edward)-. Pero si no tienes buenas intenciones te pido…

- ¡Julieta!

- ¡Que sí que sí ya voy!... –y continuó-: Que abandones tu empeño y me dejes con mi pena –caminó hacia las escaleras alejándose de él-. Mañana te mandaré a alguien.

- Para salvar mi alma –suspiró Romeo (Edward) y ella volvió a sonreír.

- Mil veces buenas noches –se despidió Julieta (Bella) desde su balcón.

- Mil veces malas por faltar tu luz –le contestó él y se besaron de nuevo.

- ¡Julieta! –gritó de nuevo Ama (Angela) esta vez apareciendo por la ventana.

Julieta (Bella) se apartó de Romeo (Edward) y con una sonrisa se despidió de él antes de entrar a su habitación a través del balcón.

- Buenas noches.

Romeo (Edward) comenzó a alejarse mirando sin cesar el lugar por donde había desaparecido su amada.

- El amor corre al amor como el colegial huye del libro. Y como el que va a clase se aparta de él con cara triste.

Y justo antes de que él se diera la vuelta y desapareciera del lugar, Julieta (Bella) apareció de nuevo.

- ¡Romeo! –él se giró hacia ella-, ¿a qué hora te envío mañana el mensajero?

Y el sonriente le contestó:

- Hacia las nueve.

- Allí estará. Aún faltan veinte años –suspiró Julieta (Bella)-. Buenas noches.

Romeo (Edward) saltó de nuevo hacia el balcón y Julieta (Bella) le pasó una cadena con una cruz que guardaba en su mano.

- Buenas noches. Buenas noches –se despidió de nuevo y Romeo (Edward) desapareció del escenario corriendo-. La separación es tan dulce pena, que diré buenas noches hasta que amanezca –susurró.

- ¡JULIETAAAAAAAAA!

El telón se cerró de nuevo y durante tres segundos en la sala solo había oscuridad. Cuando volvió a abrirse, la imagen del profesor de literatura interpretando a Fray Lorenzo se personificó hablando hacia el público.

Sostenía entre sus manos un pequeño bulbo de una planta mostrándolo hacia el público mientras hablaba:

- Grandioso es el poder curativo que reside en las plantas, hierbas y piedras. Y todas sus virtudes. Pues no hay nada tan vil que viva en la tierra, sin dar a la tierra algún beneficio especial. Ni hay nada tan bueno que desviado de su buen uso, no se revele contra su origen haciendo daño. La virtud se vuelve vicio al ser mal aplicada. Y el vicio se dignifica algunas veces en la acción. En la tierna corteza de esta débil flor, residen veneno y potente medicina. Pues al olerla da alivio con cada parte a cada parte y al probarla mata los sentidos al corazón. Dos reyes así enfrentados acampan en el hombre igual que en las hierbas. La virtud y la baja pasión. Y cuando predomina lo peor. Pronto el gusano mortal, devorará esa planta.

De unas escaleras que aparecieron a un lado del escenario, Romeo (Edward) apareció con las mismas ropas que había usado en el baile con Julieta. Desde arriba saludó a Fray Lorenzo.

- Buenos días padre.

- Venedicite –alzó la mano Fray Lorenzo hacia Romeo (Edward)-. Qué lengua tan madrugadora me saluda –giró la cabeza éste hacia el público mientras Romeo bajaba las escaleras con premura y aparecía frente a Fray Lorenzo.

- Hijo, despedirse de la cama a estas horas indica una mente preocupada –dejó la planta sobre una mesa a su lado-, o si no es eso imagino que quizá nuestro Romeo no se ha acostado esta noche –recalcó mirando de nuevo hacia el público de la obra, haciendo que éstos se rieran.

- Eso es verdad –contestó Romeo (Edward)-, pero estoy descansado.

- Dios perdone el pecado –se exaltó Fray Lorenzo-. ¿Has estado con Rosalina?

Mientras hablaban, se iban encaminando hacia la parte derecha del escenario donde se hallaba parte del despacho de la iglesia.

- ¿Con Rosalina? No, reverendo padre, he olvidado ese nombre y sus penalidades.

- Buen hijo mío, pero ¿dónde has estado?

- He estado de fiesta con mi enemigo, donde de pronto alguien me ha herido y yo le he herido. La curación de los dos está en tu ayuda y tu sagrada medicina.

- Habla claro hijo mío y procura ser más conciso –alzó las manos Fray Lorenzo-. La confesión de enigmas solo absuelve enigmas.

- Pues entonces escucha. Todo mi amor es para la hija del gran Capuleto –se apoyó en una columna y miraba al imaginario cielo. Fray Lorenzo lo miró como si hubiera escuchado algo tremendamente difícil de ocurrir-. Ya te diré como nos vimos. La cortejé y nos juramos amor.

Pronto Fray Lorenzo comenzó a ponerse la camisa para oficiar misa que había colgada sobre un perchero.

- ¡Todo eso ya te lo contaré por el camino! Pero te ruego que nos cases hoy mismo –dijo Romeo (Edward) serio. Su rostro no podía ser más serio en aquel momento.

- San Francisco bendito, ¿qué cambio es ese? ¿Tan pronto has conseguido olvidar a Rosalina, a la que tanto querías? –le preguntó a Romeo (Edward) indignado-. Entonces es que el amor de los jóvenes no está en su corazón, sino en sus ojos.

- Me reñías mucho por querer a Rosalina –le refutó Romeo (Edward).

- No por quererla, sino por adorarla –contradijo Fray Lorenzo y comenzó a caminar hacia fuera del escenario después de santiguarse frente a una Virgen.

- Por favor –él se santiguó también y después comenzó a seguir a Fray Lorenzo-. No me riñas, la que quiero ahora me paga interés con interés y amor con amor –le rogó ayudándole a ponerse la sotana-. La otra no lo hizo.

- Porque sabía que tu amor decía de memoria, lo que no podía leer.

Una música coral comenzó a sonar en el escenario y de la pantalla del escenario apareció un coro cantando una canción.

Maybe I'm just like my mother : Puede que sea como mi madre.

She's never satisfied : Ella nunca está satisfecha.

Why do we scream at each other? : ¿Por qué nos gritamos los unos a los otros?

This is what it sounds like : Eso es lo que suena.

When doves cry : Cuando las palomas lloran.

Después, mientras la canción continuaba de fondo, la voz de Fray Lorenzo se escuchaba aunque éste no hablaba y periódicos que mostraban una alianza entre Capuleto y Montesco se mostraban en la pantalla.

- Esta alianza puede resultar buena, para convertir el odio de vuestras familias en amor.

Eso había terminado de convencerlo.

- Ven muchacho peleón, anda ven conmigo. Te ayudaré por un solo motivo. Para que esta alianza resulte tan feliz, que convierta el rencor de vuestras familias en puro amor.

Romeo (Edward) se emocionó y sonrió feliz.

- ¡Vámonos ya, que tengo mucha prisa! –y salió corriendo tropezando y cayendo al suelo.

- Con prudencia y despacio, quien mucho corre… tropieza –y salió del escenario dejando a Romeo (Edward) tirado en el suelo y sonriendo.

La música coral de antes comenzó a convertirse en algo más pop y finalmente se cerró el telón aún sonando la música.

Maybe I'm just too demanding: Puede que sea demasiado exigente.

Maybe I'm just like my father, too bold: Puede que sea como mi padre, demasiado atrevido.

Maybe I'm just like my mother: Puede que sea como mi madre.

She's never satisfied: Ella nunca está satisfecha.

Why do we scream at each other?: ¿Por qué nos gritamos los unos a los otros?

This is what it sounds like : Eso es lo que suena.

When doves cry : Cuando las palomas lloran.

This is what it sounds like: Eso es lo que suena.

This is what it sounds like: Eso es lo que suena.