Disclaimer: Los personajes y lugares pertenecen a JoTaKa Rowling, y la historia es una traducción autorizada del fic: "Changing the Future: Reading the Deathly Hallows" de Choice HP.

Summary:Harry Potter se encuentra en su quinto año cuando de repente es absorbido por un hechizo y trasladado hacia una sala (la sala de los menesteres) pero no está solo, Hermione, los Weasley, Remus, Sirius, Tonks, Dumbledore, McGonagall, Severus y Draco, se encuentran con él para leer un libro que ha sido traído desde el futuro por TRL...


Capítulo 25.

El Fabricante De Varitas

Ron y Hermione encontraron a Harry en una habitación, él tenía la cabeza gacha mientras sostenía su mano derecha.

- Harry -Hermione dijo en voz baja, pero Harry no hizo ninguna señal de haberla escuchado. Miró a Ron, no muy segura de cómo actuar. Él se encogió de hombros, y luego fue a sentarse al lado de Harry, sin decir palabra alguna. Hermione suspiró y fue a sentar al otro lado de Harry.

Cuando se sentó, Hermione se dio cuenta que los nudillos de Harry estaban manchados con un poco de sangre (de seguro había golpeado la pared nuevamente), ella tomó su mano y lo envolvió en un trozo de tela, deseando hacer algo más por él, pero no supo qué. Harry la miró, abriendo la boca para decir algo, pero parecía incapaz de formar palabras, pero supo que ella lo entendía. Se quedaron así durante un largo rato en silencio, sin saber que decir, pero sin incomodidad.

Fue entonces que Ron se levantó de repente y fue hacia el otro costado de Hermione, tirando de ella a sus brazos, ella pudo sentirlo temblar. Suspiró sabiendo que lo que habían oído había sido duro para Ron, también. Se preguntó porque a ella no le afectaba tanto, pero suponía que ella tenía ya lo suficiente al lidiar con el cuidado de sus chicos… además que en realidad esto no había sucedido.

- Lo siento… solo necesitaba… -dijo Ron con una voz que sonaba rara en una sala silenciosa.

- Lo sé -interrumpió Harry, apartando la mirada de ellos, con una expresión de dolor en su rostro.

- Harry… -intentó de nuevo Hermione.

- Él vino a salvarnos -Harry dijo con voz gruesa-. Él vino a salvarme… y murió por mí.

- Él no ha muerto, Harry… aún no, y no lo hará si todos ayudamos -dijo Hermione.

- Lo sé -dijo Harry-. Pero… solo me hace sentir… enojado, que todos estén muriendo por mí… o por causa mía… mis padres… Cedric… quizás Sirius y Dumbledore… Ojo loco… y ahora… D-dobby… todo es culpa mía…

- Bueno, eso debe significar que eres el sujeto -dijo Ron, quien parecía estar recuperado ahora que tenía la mano de Hermione.

Harry lo miró con incredulidad. -. ¿Crees que me gustaría que alguno de ellos…?

- ¡No! -dijo Ron firmemente-. Pero sé que hubieras hecho lo mismo por cualquiera de ellos… incluso Dobby… tu estarías encantado de haber sido el primer mago en la historia que hubiera muerto por un duende.

Harry parpadeó, tomado por sorpresa ante este argumento.

- Sé que no pediste este problema, pero no es realmente tu culpa -dijo Ron.

- Este fue… Soy la razón por la que estaban en peligro -dijo Harry con tristeza, otra vez sin mirarlos-. Fui la razón por la cual Hermione fue torturada.

- No, no -dijo Hermione con firmeza-. Cometiste un error… pero eso no significa que seas responsable de todo lo que pasó. Además, preferiría ser yo la torturada…

- No digas eso… -dijo Harry, tan de repente y con tanta fuerza que sobresaltó a Ron y Hermione-. No lo sabes… no puedes saberlo… es la peor cosa que puedas imaginar sentir… nunca quise que pasaras por eso…

- ¿Y crees que me sentiría diferente si tú tomaras mi lugar? -dijo Hermione tan acalorada como Harry lo estaba, se giró hacia Ron y agregó: -. Cualquiera de los dos.

- No -dijeron ambos, pero podían ver que pensaban lo mismo, que con gusto lo hubieran hecho.

- Pero viendo que fue mi culpa… -comenzó Harry.

- Nunca hubiéramos salido de esa manera si no estabas en el sótano -señaló Ron.

- ¿Quieres decir que si no venía…? ¡Solo vino para que él muriera! -Harry corrigió fríamente.

--dijo Ron con gravedad-. A todos nos hubieran matado en vez de…. Tu… yo… Hermione, ¡Ninguno de nosotros hubiéramos logrado salir con vida!

Harry se estremeció con violencia, con la verdad detrás de esas palabras. No podía soportar la idea de que cualquiera de los dos, sea Ron o Hermione… muriera. Era demasiado doloroso y temió a eso más que a otra cosa. ¡Ellos eran tan cercanos a él! ¡Harían cualquier cosa por él! ¡Y los ponía en constante peligro! ¡Y ellos nunca le permitirían que él los alejara, incluso sabiendo que era lo más seguro para ellos… jamás lo abandonarían!

Estaba agradecido, pero tan preocupado de perder a uno de ellos…o ambos… y sabía que era algo de lo que jamás podría recuperarse.

- Harry -dijo Hermione en voz baja y tiró de él en un abrazo, y lo sintió relajarse. Se quedaron así, Hermione abrazaba a Harry, mientras Ron la abrazaba, hasta que Ginny entró en la habitación preguntándoles si estaban dispuestos a continuar con la lectura.

- Supongo que estoy tan listo como podría -dijo Harry poniéndose de pie.

- Solo unos minutos -dijo Ron, Harry y Ginny salieron de la habitación.

- Ron… que… -comenzó Hermione, pero Ron se inclinó y capturó sus labios en un beso tan impresionante como desesperado.

- Lo siento… Solo necesitaba hacerlo por unos minutos -dijo Ron, tratando de recuperar el aliento.

- Entiendo -dijo Hermione, jadeando por igual, mientras apoyaba su cabeza en el pecho de él-. Pero creo que debemos unirnos a los demás.

Cuando llegaron a la sala donde leían, todos estaban allí esperándolos. Había unos sándwiches en la mesa frente al sofá donde estaban sentados (Ron tomó algunos de inmediato) y Severus sostenía el libro.

- Supongo que esto significa que todos estamos listos -dijo Severus y cuando nadie dijo nada, leyó: -.El fabricante de varitas.

Fue como hundirse en una vieja pesadilla; por un instante Harry estuvo otra vez arrodillado junto al cuerpo de Dumbledore al pie de la torre más alta de Hogwarts,

- ¿De verdad estás comparando la muerte de un elfo con la de Dumbledore? -Draco no pudo evitar de preguntar, a pesar que se le advirtió no decir nada sobre ello.

- Dobby fue… ¡es… mi amigo! -dijo Harry con voz ronca.

pero en realidad estaba mirando a un pequeño cuerpo acurrucado sobre la hierba, perforado por el cuchillo plateado de Bellatrix.

La voz de Harry todavía estaba diciendo, -Dobby... Dobby...- a pesar que sabía que el elfo se había ido a donde ya no podía llamarle de regreso.

Harry frunció el ceño mientras se frotaba la tela que envolvía su mano derecha, le era mucho más difícil escuchar la reacción de su yo del libro… puro dolor a esto.

Después de un minuto o algo así se dio cuenta de que, después de todo, habían llegado al lugar correcto, allí estaban Bill y Fleur, Dean y Luna, reuniéndose alrededor de él mientras se arrodillaban sobre el elfo.

-Hermione, -dijo de pronto-. ¿Dónde está?

La mayoría contuvo el aliento, necesitaban saber que ella estaba bien.

-Ron la ha llevado adentro, -dijo Bill-. Se pondrá bien.

Soltaron el aire, aliviados.

Harry bajó la mirada hacia Dobby. Extendió una mano y tiró de la afilada hoja arrancándola del cuerpo del elfo, luego tomó su propia chaqueta y cubrió a Dobby con ella como si fuera una manta.

El mar se precipitaba sobre las rocas en algún lugar cercano; Harry lo escuchaba mientras los demás hablaban, discutiendo temas en los que él no podía interesarse, tomando decisiones. Dean llevó al herido Griphook dentro de la casa, Fleur se precipitó tras ellos. Ahora Bill estaba entendiendo realmente lo que Harry le decía. Mientras lo hacía, miraba fijamente al diminuto cuerpo, y su cicatriz punzó y ardió, y en una parte de su mente, visto como por el extremo equivocado de un largo telescopio, vio a Voldemort castigando a aquellos que habían quedado atrás en la Mansión Malfoy.

- Bien -dijo Ron amargamente.

Severus, sin embargo, le dio a Draco una mirada comprensiva, sabiendo que, también, el niño sentiría la ira del Señor Oscuro. Draco pareció darse cuenta de eso también, ya que se veía muy pálido.

Su rabia era terrible y aunque el dolor de Harry por Dobby parecía atenuarla, se convirtió en una tormenta distante que alcanzó a Harry a través del vasto y silencioso océano.

Dumbledore frunció el ceño, sabiendo ahora que el dolor era el arma más poderosa de Harry contra los pensamientos de Voldemort, pero sabía que no era momento de hablar de esto.

-Quiero enterrarlo como es debido -fueron las primeras palabras que Harry fue consciente de haber pronunciado- Sin magia. ¿Tienes una pala?

- ¿Vas a cavar una tumba para él? -murmuraron varios en voz baja, ya que esto era algo tan impactante para hacer.

- ¿Por qué no? -dijo Harry, observándoles desafiante-. ¡Dobby merece una sepultura digna como cualquier otro!

- Lo sabemos querido -dijo Molly amablemente, sus ojos estaban rojos y Harry se dio cuenta que debía de haber estado llorando durante el tiempo que había estado en la otra habitación junto a Ron y Hermione.

- Es solo que… no creo que un elfo doméstico haya sido enterrado antes -dijo Remus.

Y poco después se había puesto a trabajar, solo, excavando la tierra en el lugar que Bill le había mostrado al final del jardín, entre los arbustos. Cavó con cierta furia, disfrutando el trabajo manual, glorificándose en la falta de magia que había en aquello, cada gota de su sudor y cada ampolla los sentía como un regalo para el elfo que había salvado sus vidas.

Su cicatriz ardía, pero era dueño del dolor, lo sentía y a la vez era ajeno a él. Había aprendido a controlarlo al fin, aprendido a cerrar su mente a Voldemort, la única cosa que Dumbledore había querido que aprendiera de Snape.

Tal como Voldemort no había podido poseer a Harry cuando Harry estaba consumido de dolor por Sirius,

Harry no pudo evitar estremecerse ante esto, la sola idea de Sirius yéndose… sobre todo que ya sufría por Dobby… era insoportable.

Sirius, sin embargo, fue palideciendo ante el hecho de que Harry debió de haber estado cerca de Voldemort cuando había muerto… odiaba la idea de que Harry estuviera cerca de ese monstruo.

así sus pensamientos no podían penetrar la mente de Harry ahora que velaba a Dobby. La tristeza, al parecer, expulsaba a Voldemort... aunque Dumbledore hubiera dicho que era el amor.

- Es el amor, Harry -dijo Dumbledore suavemente, impresionado y complacido de que Harry se hubiera dado cuenta de eso por sí mismo-. O por lo menos es causado por el amor.

Harry cavaba, cada vez más profundamente en la dura y fría tierra ahogando su desconsuelo en el sudor, negando el dolor de su cicatriz. En la oscuridad, con nada más que el sonido de su propia respiración y el agitado mar por compañía, las cosas que habían pasado en la casa de los Malfoy volvían a él, las cosas que había escuchado volvían a él, y la comprensión floreció en la oscuridad...

- ¿Qué comprendiste? -preguntó Ron.

Nadie le respondió, pero el resto de la sala parecían estar muy interesados en lo que Harry tenía que pensar. Ellos tenían tiempo para hablar de todo lo que se dijo en la Mansión Malfoy, mientras que el trío estaba siempre yendo y viniendo con cada teoría interesante.

El constante ritmo de sus brazos batía al ritmo de sus pensamientos. Relíquias… Horrocruxes… Relíquias… Horrocruxes… pero ya no ardía con ese extraño y obsesivo anhelo.

- Eso es bueno -dijo Remus, pensando que la obsesión de Harry hacia las reliquias no era nada saludable.

La pérdida y el miedo lo habían extinguido. Se sentía como si le hubieran despertado de nuevo. Harry profundizaba más y más la tumba, y mientras, sabía dónde había estado Voldemort esta noche, y a quién había matado en la celda más alta de Nurmengard, y porqué.

- Debe de haber sido Grindelwald -dijo Sirius, golpeando su frente como si esto hubiera sido obvio.

- ¡¿Recién estás llegando a esa conclusión, Black?! -Severus se burló a la ligera.

- Perdóname si yo…

- Es suficiente -dijo Dumbledore suavemente, con una expresión triste y ellos recordaron que él era amigo (y enemigo en ese momento) con Grindelwald.

Severus comenzó a leer.

Y pensaba en Colagusano, muerto a causa del pequeño e inconsciente impulso de piedad... ¿Dumbledore había previsto eso?... ¿Cuánto más había sabido?

- Bueno no exactamente eso -dijo Dumbledore con tristeza.

- ¿Qué puedes saber entonces? -preguntó Sirius, tratando de no pensar en cómo Colagusano había muerto.

- Yo sabía que Harry había salvado su vida y que algo así no acaba ahí -dijo Dumbledore simplemente.

Harry perdió el sentido del tiempo. Sólo supo que la oscuridad se había aligerado algunos grados cuando se reunió por fin con Ron y Dean.

-¿Cómo esta Hermione?

-Mejor -dijo Ron-. Fleur se está ocupando de ella.

Ron suspiró, sabiendo que él no hubiera querido dejar a Hermione, no después de lo que había pasado, pero él también quería mostrar su respeto a Dobby.

Molly por otro lado dirigía una mirada de aprecio a Fleur por cuidar de la chica que empezaba a querer como otra hija.

Harry tenía su réplica preparada para cuando preguntaran por qué no había creado simplemente un sepulcro perfecto con su varita, pero no la necesitó. Bajaron al agujero que había hecho con la pala y comenzaron a trabajar juntos en silencio hasta que el agujero pareció lo bastante profundo.

Harry envolvió al elfo más cómodamente en su chaqueta. Ron se sentó en la orilla del sepulcro y se quitó los zapatos y calcetines que colocó en los pies desnudos del elfo.

- Gracias Ron… él… él hubiera apreciado eso -dijo Harry tratando de no quebrarse nuevamente, pero él sabía que tanto Dobby amaba los calcetines… él podría suponer la cara iluminada del elfo con la idea de lo que habían conseguido.

Ginny silenciosamente tomó su mano dándole un apretón en señal de apoyo.

Dean produjo un sombrero de lana que Harry colocó cuidadosamente en la cabeza de Dobby, cubriendo sus orejas de murciélago.

-Deberíamos cerrarle los ojos.

Harry no había oído a los otros aproximándose a través de la oscuridad. Bill vestía un abrigo de viaje, Fleur un largo delantal blanco, de uno de sus bolsillos sobresalía una botella que Harry reconoció como una Poción Crece-Huesos.

Hermione estaba envuelta en un vestido prestado, pálida e inestable sobre sus pies.

- ¡Dios mío, realmente no deberías estar andando! -se inquietó Molly de manera maternal.

- Tenía que estar allí -dijo Hermione con firmeza, sin importar que estuviera adolorida o débil, ella odiaría no estar ahí para esto.

- Tiene razón -dijo Ron gravemente, poniendo su brazo alrededor de ella.

Ron la rodeó con un brazo cuando ella le alcanzó.

- Hey… Ronnie la está rodeando… ¿Crees que esos dos por fin ya han captado? -dijo Fred, con la esperanza que Ron lo tomara como una broma como lo había previsto.

- ¡Fred, no es momento para bromear! -Molly le fulminó con la mirada.

- Lo siento -suspiró Fred al notar a otros mirándolo fijamente.

Luna, vestida con uno de los abrigos de Fleur, se agachó y posó los dedos tiernamente sobre cada uno de los párpados, deslizándolos sobre su mirada cristalina.

-Ya está -dijo suavemente-. Ahora podría estar durmiendo.

Harry colocó al elfo en el sepulcro, acomodó sus pequeños miembros como si estuviera descansando, luego salió y lanzó una última mirada al pequeño cuerpo. Se obligó a sí mismo a no desmoronarse mientras recordaba el funeral de Dumbledore, y las filas y filas de sillas doradas, y al Ministro de Magia en la fila principal, la enumeración de los logros de Dumbledore, la magnificencia de la blanca tumba de mármol. Sentía que Dobby se merecía un funeral tan grandioso como ése, y el elfo yacía entre los arbustos en un agujero precariamente cavado.

- Hm… yo estaba pensando que podría haber tenido un funeral como el de Dobby -dijo Dumbledore amablemente-. Solamente rodeado por quienes me aprecian.

-Creo que deberíamos decir algo, -dijo Luna-. Yo lo haré primero, ¿puedo?

Y puesto que todos la miraban, dirigió su discurso a los pies de la tumba del elfo muerto.

-Muchas gracias Dobby por rescatarme de ese sótano. Es injusto que tuvieras que morir cuando eras tan bueno y tan valiente. Siempre recordaré lo que hiciste por nosotros. Espero que ahora seas feliz.

Harry cerró los ojos cuando Luna había empezado hablar, y aunque las palabras lo entristecieron, era agradable en cierto modo, también.

Se dio vuelta y miró expectante a Ron, que se aclaró la garganta y dijo con voz ronca.

-Sí... gracias Dobby.

- ¡Qué hermoso discurso, Ron! -dijo George.

- Déjame en paz… -se quejó Ron, nunca le gustó expresarse y estaba seguro que menos aún en un momento en el cual estaba preocupado y afligido.

-Gracias -murmuró Dean.

Harry tragó.

-Adiós Dobby -dijo, era todo lo que podía hacer, ya que Luna lo había dicho todo por él.

- Si… ella realmente lo hizo -dijo Hermione.

Bill alzó su varita y la pila de tierra que había junto al sepulcro se elevó en el aire y cayó limpiamente sobre él, en un pequeño montón rojizo-. ¿Les importa si me quedo aquí un momento? - preguntó a los demás.

Murmuraron palabras que no alcanzó a oír; sintió gentiles palmadas en la espalda, y luego todos volvieron a la casa, dejando a Harry solo junto al elfo.

- Hm… me dejaron solo entonces, ¿Por qué sintieron la necesidad de seguirme momentos atrás? -preguntó Harry mirando a sus amigos. Ron se limitó a señalar con la cabeza hacia Hermione, lo que la hizo rodar los ojos.

- Sentí que nos necesitabas -explicó Hermione-. ¿Me equivoqué?

- No… -suspiró Harry.

Miró alrededor. Había un buen número de grandes piedras blancas, pulidas por el mar, que marcaban el linde de los lechos de flores. Tomó una de las más grandes y la colocó como si fuera una almohada sobre el lugar donde ahora descansaba la cabeza de Dobby. Luego tanteó en su bolsillo en busca de una varita. Tenía dos allí. Lo había olvidado, perdido el rastro; ahora no podía recordar de quien eran esas varitas; podía recordar arrancarlas de la mano de alguien. Eligió la más corta, la que sentía más cómoda en su mano,

Dumbledore alzó una ceja ante eso sabiendo que esto significaba que Harry tenía la lealtad de la varita y que iba a servirle bien… aunque no tanto como lo hacía su vieja varita.

Draco por otro lado tenía la sensación de que era de su varita de la que Harry estaba hablando, y lo único que podía pensar era Quita tus manos de mi varita.

y apuntó a la roca.

Lentamente, bajo su susurrada instrucción, profundos cortes aparecieron en la superficie de la roca. Sabía que Hermione podía haberlo hecho más limpiamente, y probablemente más rápidamente, pero quería marcar él la piedra como había querido cavar el sepulcro.

- ¿No crees que Dobby merezca algo más que tus desaliños? -preguntó George.

- Creo que a Dobby le hubiera encantado, siendo que Harry es el único que haría eso por él - dijo Ginny, fulminando a su hermano.

Cuando se detuvo de nuevo, leyó en la piedra: AQUÍ YACE DOBBY, UN ELFO LIBRE.

Examinó su trabajo un par de segundos más, luego se alejó, la cicatriz todavía le dolí un poco, y su mente estaba llena de esas cosas que habían llegado a él en el sepulcro, ideas que habían tomado forma en la oscuridad, ideas tan fascinantes como terribles.

Estaban todos sentados en la sala de estar cuando entró al pequeño salón, su atención se concentró en Bill, que estaba hablando. El cuarto estaba pintado luminosamente, bonito, con un pequeño fuego de madera ardiendo brillantemente en la chimenea. Harry no quería dejar barro en la alfombra, así que se quedó en la puerta, escuchando.

- Creo que no me hubiera importado -dijo Fleur con amabilidad-. Pero es bueno saber que eres tan considerado incluso… en esos momentos -. Terminó con tristeza, Ginny le había informado antes del inicio del capítulo, que Dobby fue quien había ayudado a Harry a pasar la segunda tarea. Se le hizo triste oír hablar de lo que había pasado con el duende que había ayudado, de cierto modo, a salvar a su hermana.

-... por suerte Ginny estaba de vacaciones. Si hubiera estado en Hogwarts, podrían haberla cogido antes de que la alcanzáramos. Ahora sabemos que también está a salvo

Varios jadearon y Molly gimió. No había pensado en lo que le pasaría a Ginny si aún hubiera permanecido en Hogwarts en aquel momento, pero sabía que era algo nada agradable. Harry gimió y agachó la cabeza. Hubo una persona más a quien podía haber puesto en peligro a causa de su error.

- ¡Ay! -se quejó Harry cuando sintió un fuerte golpe (aunque no de dolor, sino por la sorpresa) en la parte posterior de su cabeza.

- No seas una reina del drama, no me pasó nada -dijo Ginny rodando los ojos.

- Intentaré recordarlo -Harry casi sonrió.

- Díselo Ginny -dijo Sirius, riendo y feliz de que ella parecía romper la creciente depresión de Harry.

-. Miró alrededor y vio a Harry allí de pie-. Los he estado sacando a todos de la Madriguera -explicó-. Los trasladé a la casa de Muriel.

- ¡OH querido y dulce Merlín, no! -dijo Fred-. ¿Qué carajos hicimos para merecer esto?

- ¡Frederick Weasley, modera tu lenguaje! -dijo Molly-. Y no es un castigo, tía Muriel, obviamente, nos está ayudando cuando necesitamos protección así que hay que mostrarle un poco de respeto.

- Vamos mamá, ni siquiera tú desearías realmente vivir con tía Muriel - Dijo George.

- Como sea, yo prefiero a mi familia a salvo -contestó con vehemencia.

- Cálmate Molly, querida -dijo Arthur, lanzando una mirada que advertía a los gemelos a no decir nada, su madre no necesitaba más parloteo-. Estamos a salvo… todos lo estamos ya, no tienes por qué preocuparte.

- Lo sé, lo sé -dijo Molly estremeciéndose en los brazos de Arthur, sin embargo ella podía ayudar pero pensar en lo que pasaría si…

Los mortífagos saben ahora que Ron está contigo, se limitaron a marcar a la familia…

Harry y Ron gruñeron a esto.

- No se preocupen muchacho -dijo Arthur hacia ellos en el mismo tono tranquilizador que usó con Molly-. Estamos bien y también ustedes y eso es lo que realmente importa.

no te disculpes -añadió al ver la expresión de Harry-. Siempre fue una cuestión de tiempo, Papá lleva meses diciéndolo. Somos la mayor familia de traidores de sangre que ha habido.

- Y eso también -dijo Arthur viéndose casi divertido t sin duda orgullo de ello.

-¿Cómo se les ha protegido? -preguntó Harry.

-Encantamiento Fidelius.

El Guardián Secreto es Papá. Y nosotros lo hemos hecho aquí también, yo soy el Guardián Secreto aquí. Ninguno de nosotros puede ir al trabajo, pero eso no tiene mucha importancia. Una vez Ollivander y Griphook estén lo suficientemente bien, nos mudaremos a la casa de Muriel también. No hay mucho espacio aquí, pero ella tiene mucho.

- Sin embargo… es bastante cruel que tú les hagas vivir eso -murmuró George.

- Pero sería bueno para ustedes tener más personas para amortiguar los insultos de ella -dijo Charlie, agradeciendo a Merlín que viviera fuera del país y no estar con ellos… bueno, al menos no con tía Muriel.

Estamos curando las piernas de Griphook. Fleur le ha dado Poción Crece-Huesos, así que probablemente podamos moverlo en una hora o…

-No -dijo Harry y Bill pareció asustarse-. Los necesito a ambos aquí. Necesito hablarles.

- ¿Lo haré? -dijo Harry desconcertado, pero todos lo que estaban en la habitación no… o al menos no tan sorprendidos como Harry lo estaba.

- Sí Harry, creo que descubrirás que hablando con ellos, va a ser de mucha ayuda para ti -dijo Dumbledore.

- Realmente… ellos… yo pensé que… -Sirius comenzó a decir, pero Severus le interrumpió leyendo.

Es importante. -Oyó la autoridad en su propia voz, la convicción, la voz de la determinación que había llegado a él mientras cavaba la tumba de Dobby.

Dumbledore sonrió, contento de ver que Harry reaccionaba de esa forma… descubriendo lo que debía de hacer.

Ron y Hermione mirando a Harry con curiosidad, porque en realidad no sabían lo que el Harry del libro tenía en mente, pero captaron que sea lo que sea, era algo importante.

Todos los rostros se giraron hacia él con aspecto confundido.

-Voy a bañarme -dijo Harry a Bill mirándose las manos todavía cubiertas de fango y de la sangre de Dobby

Harry se estremeció.

–. Después necesitaré verles, inmediatamente.

Bill hizo una mueca, no estaba seguro de como sentirse… o iba a sentirse… sobre el que un niño casi diez años menor que él le ordenara algo. Probablemente tendría que hacer mucho de esto… pero reconoció que había algo en Harry que lo haría escucharlo, aunque no le gustara.

Caminó hacia la pequeña cocina, el fregadero bajo la ventana tenía vistas al océano. El ocaso se perdía en el horizonte, un color entre rosado y dorado. Mientras se lavaba, seguía otra vez el tren de pensamientos que había llegado a él en el oscuro jardín.

Dobby ya nunca podría decirles quién le había enviado al sótano, pero Harry sabía lo que había visto. Un penetrante ojo azul le había mirado a través del fragmento de espejo, y entonces la ayuda había llegado. Hogwarts siempre ayudará a aquellos que lo pidan.

- Harry… ¡No estás en Hogwarts! -le informó Fred-. ¿Piensas que fue Dumbledore quien envió a Dobby?

- Parece que así es -Harry frunció el ceño, no le parecía probable eso al Harry de la habitación, pero no podía pensar en otra explicación.

- Creo que tiene razón al pensar que fue Dumbledore quien envió a Dobby -dijo Dumbledore viéndose casi divertido-, pero no soy yo.

- ¿Qué…? -empezó Harry.

- ¿Crees que fue Aberforth? -suspiró McGonagall, tenía sentido, pero aún él no era conocido como para que participe en estas cosas.

- Creo que le ha tomado cierto cariño a Harry después de la reunión en el bar -sonrió Dumbledore-. Llamó a Harry un tonto por reunir un número de estudiantes para luchar con él…

- Su hermano estaba ahí… -empezó Harry.

- Él es el cantinero -dijo Hermione, sabía que el tipo le había resultado familiar.

--afirmó Dumbledore.

- No me extraña que hubiera cabras ahí -comentó Fred, hubo varias personas resoplando, a sabiendas del cariño de Aberforth hacia las cabras.

Harry se secó las manos, indiferente a la belleza de la escena que se desplegaba fuera de la ventana y a los murmullos de los demás en la sala. Miró hacia fuera más allá del océano y sintió más cerca, este atardecer, más que ninguna otra, más cerca al corazón de todo. Y su cicatriz todavía dolía, y sabía que Voldemort estaba sacando las mismas conclusiones.

Harry lo entendía pero no lo entendía. Su instinto le decía una cosa, su cerebro otra.

- Escucha a tu instinto Potter, no creo que tu cerebro te haga algún bien -dijo Severus.

Sirius gruñó y varios lo fulminaron con la mirada.

- Yo iba a decir lo mismo, en realidad -suspiró Remus-, bueno, no la parte sobre tu cerebro… pero creo que debes confiar en tus instintos.

El Dumbledore de su cabeza sonreía, examinando a Harry sobre la punta de sus dedos unidos en un ademán de rezo.

Dumbledore rió a eso y algunos se unieron a él, era raro de imaginarlo así.

- Tengo fe que vas a tomar la decisión correcta -dijo entonces.

Le diste a Ron el Desiluminador... le entendías... le diste una salida...

Ron hizo una mueca, y Hermione frotó su brazo reconfortándolo.

Y entendías a Colagusano también... sabías que había un atisbo de

remordimiento allí, en alguna parte...

- Solo pequeños pedazos -bufó Sirius, habría sido mucho más fácil para él si Colagusano no hubiera demostrado ese poco… entonces no sentiría aquel pequeño dolor porque haber perdido a su amigo mucho antes que muriera.

Y si los conocías a ellos... ¿Qué sabías acerca de mí, Dumbledore?

Dumbledore sonrió al ver que Harry lo veía con una ceja alzada.

¿Estoy destinado a saber pero no a buscar? ¿Sabías lo que sentiría al respecto? ¿Por eso me lo pusiste tan difícil? ¿Para que tuviera tiempo de pensarlo?

- De hecho… creo que tienes razón al pensar eso -dijo Dumbledore.

- Creo que hubiera sido más fácil si tan solo me lo hubiera dicho… que me dijera que no quiere que los consiga desde un inicio -se quejó Harry para sí.

Harry estaba inmóvil, sus ojos congelados, observando el lugar donde un brillante rayo de luz dorada del sol se alzaba en el horizonte. Luego miró sus manos limpias y estuvo momentáneamente sorprendido de ver el aspecto que tenían. Las bajó y regresó al salón, y mientras lo hacía, sintió su cicatriz palpitar furiosamente, y luego correr rápidamente a través de su mente, veloz como el reflejo del vuelo de un dragón sobre el agua, el contorno de un edificio que conocía extremadamente bien.

Dumbledore suspiró, y todos le observaron, no esperaban que contestara las preguntas que en sus ojos se veían pero aún se preguntaban dónde estaba Voldemort y porque le parecía a Harry tan familiar el sitio. Molly sintió un poco de miedo al pensar que Voldemort pudiera dirigirse a la Madriguera… ella no creía que pudiera manejar que su casa fuera destruida, aunque su familia estuviera a salvo.

Bill y Fleur estaban a los pies de las escaleras

-Necesito hablarles a Griphook y Ollivander -dijo Harry.

-No -dijo Fleur-. Vas a teneg que espegag Haggy. Ambos están muy cansados…

-Lo siento -dijo él calmadamente, -pero no puedo esperar. Necesito hablarles ahora. En privado… y por separado. Es urgente.

-Harry, ¿qué demonios está pasando?- preguntó Bill

Bill rió entre dientes, así que en realidad no le iba a gustar recibir órdenes de Harry. Todos lo miraron extrañados de que riera de esto, pero él solo se encogió de hombros.

-. Llegaste aquí con un elfo doméstico muerto y un duende semi-inconsciente, Hermione esta como si la hubieran torturado, y Ron acaba de negarse a contarme nada…

- Oh cielos -dijo Molly, obviamente, se dio cuenta de todas las cosas que habían pasado, pero conocer los detalles era duro de ver lo difícil que había sido para Bill… sobre todo al escuchar que el trío estaba con Bill… sin decir nada. Sin embargo, sabía que solo estaría aliviada de ver que los tres estuvieran bien… pero sabía que estaban a salvo por un momento.

-No podemos decirte lo que estamos haciendo -dijo Harry llanamente-. Estás en la Orden, Bill, tú sabes que Dumbledore nos dejó una misión. Se supone que no podemos hablar acerca de eso con nadie más.

Fleur hizo un ruido de impaciencia,

- Obviamente a ella eso no le parece una buena excusa -señaló Fred.

- Al igual que no lo sería para mamá -agregó George.

- Y ella ha hecho bien -concluyó Molly con firmeza.

pero Bill no la miró; estaba mirando a Harry. Su profundamente asustado rostro era difícil de descifrar. Finalmente, Bill dijo:

-Está bien. ¿Con quién deseas hablar primero?

Harry dudó. Sabía lo que pesaba su decisión. No había tiempo; era el momento de decidir; ¿Horrocruxes o Reliquias?

-Griphook -dijo Harry-. Hablaré con Griphook primero.

Dumbledore sonrió, Harry había tomado la decisión correcta, y sabía lo difícil que era tomar una decisión de este tipo… lo difícil que era alejar a las reliquias.

- Supongo que eso significa que he tomado la decisión correcta -dijo Harry mirando a su director, quien le dirigió una sonrisa de vuelta.

El corazón le latía como si hubiera hecho una carrera y acabado de evitar un enorme obstáculo.

-Aquí arriba- dijo Bill, enseñándole el camino.

Harry había subido varios escalones cuando se paró y miró atrás.

-¡Los necesito a ustedes dos también! -les dijo a Ron y Hermione, quienes se habían estado escondiendo, medio cubiertos, en el camino a la puerta de la sala de estar.

Ambos se movieron hacia la luz, muy aliviados.

Harry rodó los ojos.- Sinceramente creo piensan que a mí no me gusta que vengan conmigo.

- Parece que sí -dijo Ron riendo-. No sé lo que estábamos pensando.

- Estabas actuando de una forma… diferente… -dijo Hermione.

- Oh, por favor, venga, Potter no puede atarse los cordones de los zapatos sin que ustedes dos peleen por lo modo correcto de hacerlo -bufó Draco.

Fred y George tuvieron que taparse la boca para tratar de no mostrar su risa ante este comentario.

- Odio tener que admitirlo, pero tiene razón -dijo Ginny viéndose tan renuente a reír al igual que los gemelos.

-¿Cómo estás? –le preguntó Harry a Hermione-. Estuviste sorprendente… contando esa historia con el daño que te estaba haciendo esa bruja.

- Realmente lo estuviste Hermione -dijo Remus que no quería mencionarlo para sí, no quería hacer a ninguno vivir ese hecho, pero había estado muy impresionado con esto.

- Estoy de acuerdo -dijo McGonagall-. Sé cuán difícil es pensar de forma racional cuando… -hizo una pausa, y comenzó de nuevo con una frase distinta-. Es impresionante que tuvieras la valentía para hacerlo.

- Eh… gracias -dijo Hermione contenta y triste a la vez.

Hermione esbozó una débil sonrisa mientras Ron le daba un apretón de una mano.

-¿Que vamos a hacer ahora Harry? -preguntó.

-Ya verás. Ven.

Harry, Ron y Hermione siguieron a Bill escaleras arriba hasta un pequeño piso que daba a tres puertas.

-Aquí -dijo Bill, abriendo la puerta que daba al cuarto de él y Fleur.

También tenía vista al mar, ahora la puesta de sol de un vivo dorado. Harry se dirigió hacia la ventana, y dio la espalda a la espectacular vista, y esperó, sus brazos cruzados, su cicatriz punzando. Hermione se sentó en una silla junto al vestidor; Ron se sentó en el reposabrazos.

Bill reapareció, trayendo el pequeño duende, a quien sentó cuidadosamente sobre la cama. Griphook gruñó un gracias, y Bill se fue, cerrando la puerta sobre ellos.

-Siento sacarlo de su cama -dijo Harry-. ¿Cómo están sus piernas?

-Doloridas -replicó el duende-. Pero sanando.

Harry suspiró, no le gustaba que el duende estuviera más adolorido, pero tuvo que obligarse a hablar con él.

Todavía asía la espada de Gryffindor, y tenía un aspecto extraño: medio enfadado, medio intrigado.

- Lo has impresionado Harry -señaló Bill un poco sorprendido y luego sonrió-. No es que sea realmente sorprendente ahora que lo pienso...

Harry notó la piel enfermiza del duende, sus largos dedos delgados, sus oscuros ojos. Fleur le había quitado los zapatos: sus grandes pies estaban sucios. Era más grande que un elfo doméstico, pero no por mucho. Su curva cabeza era mucho más grande que la de un humano.

-Usted probablemente no recuerde…- comenzó Harry.

-…¿que yo fui el duende que te guió a tu cámara, la primera vez que visitaste Gringotts? -dijo Griphook-. Lo recuerdo Harry Potter. Incluso entre los duendes, eres muy famoso.

- Justo lo que querías oír, ah Harry -Fred rió entre dientes.

- Sin embargo yo creo que fue una manera muy buena de iniciar la conversación -agregó Bill-. Griphook, estaría impresionado de que lo hayas recordado… muchos magos no lo hubieran hecho.

Harry y el duende se miraron, examinándose el uno al otro. La cicatriz de Harry todavía punzaba. Quería terminar la entrevista con Griphook rápidamente, y al mismo tiempo estaba temeroso de hacer un movimiento en falso.

- Bueno, el que corras con prisa sin duda te haría dar un paso en falso -dijo Remus.

- Él se ofendería si pensara que no es importante -agregó Bill-. Sobre todo después de que le han obligado a hablar con ustedes esa noche.

Mientras trataba de pensar la mejor manera de hacerle su petición, el duende rompió el silencio.

-Tú enterraste al elfo -dijo, sonando inesperadamente rencoroso-. Te vi desde la ventana del cuarto que esta junto a este.

-Sí- dijo Harry.

Griphook lo miró por el rabillo del ojo.

-Eres un mago inusual, Harry Potter.

- No podría haberlo dicho mejor -bromeó Ron.

- Cállate -se quejó Harry.

- No es malo ser inusual Harry -dijo Tonks-. Prefiero disfrutar un poco de mí.

- Ella tiene razón -convino Sirius.

- Ahora no solo te hacen querer ser inusual -dijo Fred viéndose divertido-. ¡Puedes ser igual que ellos!

Harry rió entre dientes mientras Sirius y Tonks lanzaban miradas airadas.

-¿En qué sentido?- preguntó Harry, rascándose la cicatriz inconscientemente.

-Cavaste el sepulcro.

-¿Y?-

Griphook no respondió. Harry pensó que estaba siendo despreciado por actuar como un Muggle,

- Él no se está burlando de ti -dijo Bill-. Solo sorprendido de ti… a ningún mago se le ocurriría hacer algo así… por un elfo.

pero no le importó si Griphook aprobaba el sepulcro de Dobby o no. Se decidió a pasar a la ofensiva.

-Griphook, necesito preguntarle…

-También rescataste a un duende...

-¿Qué?

-Me trajiste aquí, me salvaste.

-Bueno, ¿le debo una disculpa? -dijo Harry un poco impaciente.

Varios se rieron débilmente de él.

- El hombre está tratando de ser agradecido… no tienes que estar a la defensiva -rió Ginny.

-No, Harry Potter- dijo Griphook, y con un dedo torció su delgada barba negra sobre su barbilla-, pero eres un mago muy extraño.

-Bien -dijo Harry-, Necesito algo de ayuda, Griphook, y usted puede dármela.

El duende no dio ninguna señal de perturbarse, pero continuó con el ceño fruncido hacia Harry como si nunca hubiera visto algo como él.

-Necesito abrir una cámara de Gringotts.

- ¿Qué? -exclamó Hermione.

- ¡Lo sabía! -dijeron algunos.

- ¡¿Qué?! -les dijo Harry.

- Estoy seguro que lo veremos Harry -dijo Fred-. Aunque es un poco decepcionante que no lo hayas supuesto… es bueno saber que vas a ser más inteligente en el futuro.

Harry frunció el ceño mientras Severus le sonreía a Harry, siguió leyendo.

Harry no había tenido la intención de decirlo tan mal: las palabras salieron forzadas de él como un disparo de dolor a través de su cicatriz y vio, otra vez, el contorno de Hogwarts. Cerró su mente firmemente. Necesitaba hacer el trato con Griphook primero. Ron y Hermione miraban a Harry como si se hubiera vuelto loco.

- Yo no les culpo… quién en su sano juicio podría pensar en irrumpir en Gringotts -dijo Charlie.

- Me pregunto si lograron hacerlo -murmuró George-. ¿Quieres hacer una apuesta Fred?

- Claro, apuesto a que lo consiguen -dijo Fred.

- Hm… eso es lo que iba a decir -George frunció el ceño.

- ¡USTEDES NO VAN APOSTAR SOBRE ESO! -les gritó Molly de repente, haciendo que la mayoría diera un brinco.

- Bueno, obviamente, no mamá, si lo dos estamos de acuerdo… ¿Cómo podríamos hacer una apuesta? -dijo Fred con bastante valentía, ya que Molly los miraba con fiereza.

Severus comenzó a leer, particularmente no queriendo escuchar a Molly gritar de nuevo.

-Harry… -dijo Hermione, pero fue interrumpida por Griphook.

-¿Abrir una cámara de Gringotts? -repitió el duende, haciendo una mueca mientras se acomodaba en la cama-. Eso es imposible.

- Tal vez si no tienes a un duende trabajando contigo, él te dirá todos los secretos sobre sus defensas.

- Aún así no me gustaría intentarlo -dijo Bill negando con la cabeza, sabiendo un buen número de esas defensas de sí mismo.

Esto solo hizo a Molly gemir miserablemente.

-No, no lo es -dijo Ron-. Ya lo han hecho

-Sí -dijo Harry-. El mismo día en el que le conocí, Griphook. Mi cumpleaños, hace siete años.

-La cámara en cuestión estaba vacía en ese momento -impuso el duende y Harry entendió que incluso aunque Griphook hubiera dejado Gringotts, estaba ofendido con la idea de sus defensas siendo violadas-. Su protección era mínima.

- Es cierto… ¿Sabes lo que significaría que realmente logres esto? -preguntó George.

-eh… ¿Qué? -preguntaron algunos.

- Que vas a hacer algo que el viejo Voldy no será capaz de hacer a pesar de que lo intente con todas sus fuerzas, robar algo en Gringotts -respondió George con una sonrisa.

-Bueno, la cámara a la que queremos llegar no está vacía, y adivino que su protección debe ser muy poderosa -dijo Harry-. Le pertenece a los Lestrange.

- Oh -dijeron Ron y Harry, comprendiendo recientemente.

- Eso es lo estaba empezando a pensar -dijo Hermione.

- ¿Ya sabían esto? -Ron preguntó al resto de la habitación.

- Si… nosotros estuvimos hablando del porqué Bellatrix parecía tan desquiciada por la bóveda -dijo Remus.

- ¿Cree en verdad… que un horrocrux puede estar ahí? -preguntó Harry.

--afirmo Dumbledore.

Vio a Ron y Hermione mirarse el uno al otro, asombrados, pero ya habría tiempo para explicárselo cuando Griphook hubiera dado su respuesta.

-No tienes ninguna posibilidad -dijo Griphook llanamente-. Ninguna posibilidad en absoluto. Si buscas bajo nuestros suelos, un tesoro que nunca fue tuyo…-

-Mago, has sido advertido, cuidado…sí, lo sé, lo recuerdo -dijo Harry

Harry se estremeció al recordar la lectura del poema en Gringotts… pareciera increíble que quisiera ir a robar algo ahí.

-. Pero no estoy tratando de coger ningún tesoro, no estoy tratando de coger nada como ganancia personal. ¿Me crees?

- No… solamente vas a robar algo para salvar al mundo -dijo Fred automáticamente.

- Merlín Harry, incluso logras ser noble cuando estas actuando como un ladrón -agregó George.

- Es un don -Harry rió.

El duende miró a Harry, y la cicatriz en forma de rayo en la frente de Harry ardió, pero lo ignoró, negándose a reconocer el dolor o su invitación.

-Si hay un mago del que creería que no busca una recompensa personal –dijo Griphook finalmente-, ese serías tú, Harry Potter.

Bill se vio un poco sorprendido, pensó que Harry podría tener alguna oportunidad de ayuda por parte de Griphook, pero no creía que fuera tan pronto. Harry realmente debía haberlo impresionado.

Los elfos y los duendes no han sido tratados con la protección o el respeto que tú has mostrado esta noche. No de gente con varitas.

-Gente con varitas -repitió Harry: la frase sonó extraña a sus oídos

- En realidad nunca hiciste caso sobre Historia de la Magia -Hermione negó con la cabeza murmurando para sí, le había mencionado por lo menos un centenar de veces en las clases estos años.

mientras su cicatriz ardía, mientras Voldemort situaba sus pensamientos hacia el norte, y mientras Harry ardía de curiosidad por preguntarle a Ollivander, que estaba en la puerta de al lado.

-El derecho a llevar una varita -dijo el duende tranquilamente-, ha sido una larga pelea entre duendes y magos.-

-Bueno, los duendes pueden hacer magia sin varitas -dijo Ron.

- ¡Ron! -gimió Bill.

- Ese no es momento para discutir ese punto -agregó Remus.

-¡Eso es insustancial! Los magos rehúsan compartir los secretos de la sabiduría de las varitas con otros seres mágicos, nos niegan la posibilidad de extender nuestros poderes.

-Bueno, los duendes tampoco comparten nada de su magia -dijo Ron-. Ustedes no nos dirán cómo hacer espadas y armaduras como las que hacen. Los duendes saben trabajar el metal de una forma en la que un mago nunca…

- En serio, Ron ¿Crees que eso va ayudar a que Griphook acepte si discuten sobre eso? -Ginny rodó los ojos.

- Bueno, yo solo estaba diciendo que los duendes eran mejores que los magos en algo -se quejó Ron a la defensiva.

- Es verdad… podría haber sido peor, supongo-suspiró Bill.

-No importa -dijo Harry, notando la cara de Griphook subir de color-. Esto no trata acerca de magos contra duendes, o algún otro tipo de criatura mágica…

Griphook hizo una sucia risa.

-¡Pero es eso! ¡Es precisamente eso! Según crece el poder del Señor tenebroso, su raza se afirma con más fuerza sobre la mía. Gringotts cae bajo el imperio de los Magos, los elfos domésticos son asesinados, ¿y quién entre los que llevan varita protesta?

-¡Nosotros lo hacemos! -dijo Hermione.

Severus rodó los ojos al leer la siguiente línea.

-¡Nosotros lo hacemos! -dijo Hermione.

- No estoy seguro… ¿Tú crees que nosotros protestamos? -preguntó Fred y Hermione rodó los ojos.

Se había sentado erguida, sus ojos brillantes-. Nosotros protestamos. ¡Estoy tan asustada como cualquier duende o elfo, Griphook! ¡Soy una Sangresucia!

- ¡Hermione! -dijo Ron mientras varias personas se quedaron sin aliento a esto-. No te llames así.

Draco sonrió para sí en un principio, escucharla admitir su verdad no llegó a conformarlo por alguna razón.

- Señorita Granger usted es una de las brujas más brillantes a las que he enseñado -dijo McGonagall-. No importa de qué procedencia sea tu magia, así que no quiero escuchar eso de usted, ¿Está claro?

- Si profesora McGonagall -dijo Hermione, viéndose complacida de que su profesora favorita pensara tan bien de ella-. Pero creo que estoy intentando mostrar un punto… creo que el mismo punto que acabo de mostrar, creo.

-No te llames así… -murmuró Ron.

-¿Por qué no puedo hacerlo? -dijo Hermione-. ¡Sangresucia, y orgullosa de serlo!

Severus suspiró, -Lily hubiera dicho lo mismo -

Remus y Sirius lo vieron extrañado (junto con los demás en la sala) antes que ellos sonrieran.

- Probablemente lo hubiera hecho -rió Remus-. Ella estaría orgullosa de dónde provenía.

- Y no importa quién lo supiera -añadió con una sonrisa triste.

Draco pensaba en esto, así que eso era por lo que se sentía raro, porque Granger lo había torcido de alguna manera para que esa palabra fuera algo por lo cual sentirse orgulloso. Sí, eso debía ser… pero porque aún no lo tranquilizaba del todo.

¡No tengo una posición más alta que usted bajo este nuevo orden, Griphook! ¡Es a mí a quien eligieron torturar, en casa de los Malfoy!

- ¿Tienes que decir eso, verdad? -murmuró Ron, tirando de Hermione.

Mientras hablaba, echó a un lado el cuello del vestido para revelar el pequeño corte que Bellatrix le había hecho, rojo en contraste con su garganta.

Varios se estremecieron.

- ¿Por qué te curaron eso? -preguntó Harry, viéndose apenado.

- No me extrañaría que Bellatrix haya maldecido el cuchillo por lo que no podían sanar las heridas infligidas -dijo Severus sombríamente-. Eso tendría que curarse de forma natural.

- Perra -murmuró Ron.

- ¡Ronald! -reprendió Molly-. No quiero escucharte hablar así.

- Pero es verdad -Ron la miró desafiante, no iba a retractarse.

- No pongo en duda eso, pero no significa que quiero escucharte hablar así -dijo Molly.

-¿Sabía que fue Harry quien liberó a Dobby? –preguntó-. ¿Sabías que buscamos la libertad de los elfos durante años?

- Eh… Hermione sabes que eres la única que quiere eso, ¿Verdad? -dijo Ron incómodo.

- ¿Sigo siendo la única en quererlo? -preguntó Hermione.

- eh… bueno… yo… estoy de acuerdo en que hay que hacer algo… -dijo Ron aún más incómodo-. Pero no estoy seguro que liberarlo sea bueno para ellos…

- ¡Pff! -resopló Hermione.

- Miren… ahora no es momento para hablar de los derechos de los elfos -dijo Harry-. Estoy seguro que pueden discutir sobre esto mucho más tarde.

-(Ron se sintió incómodo en el brazo del sillón de Hermione)- ¡Usted no puede desear que Quién-Ud-Sabe sea derrotado más que nosotros, Griphook!-

El duende miró a Hermione con la misma curiosidad que había mostrado por Harry.

- Y soy ignorado como siempre -dijo Ron, pero parecía no importarle mucho.

- Bueno , tal vez si no hubieras insultado al duende quizás te habría mirado con curiosidad también -dijo Ginny.

-¿Qué buscan en la cámara de los Lestrange? -preguntó abruptamente-. La espada que se encuentra en el interior es una copia. Esta es la real -Miró a cada uno de ellos-. Pero creo que eso ya lo saben. Me pediste que mintiera por ti allí.

-Pero la falsa espada no es lo único que hay en la cámara, ¿verdad? –preguntó Harry-. A lo mejor ha visto otras cosas allí.

- No es una buena pregunta -Bill sacudió la cabeza, sería ir en contra del orgullo del duende decir lo que Harry había dicho y recordarle que él estaría traicionando a su gente si aceptaba ayudar a Harry.

Su corazón latía más fuerte que nunca. Redobló sus esfuerzos para ignorar el ardor de su cicatriz.

El duende giro su barba alrededor de su dedo nuevamente.

-Va contra nuestro código revelar los secretos de Gringotts. Somos los guardianes de fabulosos tesoros. Tenemos un deber con los objetos puestos bajo nuestro cuidado, los cuales muy menudo han sido hechos por nuestras propias manos.

El duende movió la espada, y sus negros ojos vagaron de Harry a Hermione y a Ron y luego de vuelta.

-Tan jóvenes -dijo finalmente- para pelear contra tantos.

Molly asintió con la cabeza en acuerdo con eso, ellos eran demasiado jóvenes para luchar de esa forma… pasar por tortura (literalmente en el último capítulo, pero trató de no pensar en ello)

-¿Nos ayudará? -dijo Harry-. No tenemos esperanzas de entrar ahí sin la ayuda de un duende. Usted es nuestra única posibilidad.

-Yo… lo pensaré -dijo Griphook exasperadamente.

- Y eso es más de lo que deberías esperar de un duende -dijo Remus.

-Pero… -comenzó Ron furiosamente; pero Hermione le dio un golpe en las costillas.

-Gracias -dijo Harry.

El duende arqueó su gran cabeza curva en reconocimiento, luego flexionó sus cortas piernas.

-Pienso -dijo, acomodándose a sí mismo ostentosamente sobre la cama de Bill y Fleur- que la poción Crece-huesos ha terminado su trabajo. Por fin podré dormir. Si me disculpan...

-Sí, claro -dijo Harry, pero antes de dejar el cuarto se inclinó hacia delante y cogió la espada de Gryffindor del lado del duende. Griphook no la reclamó, pero Harry creyó ver resentimiento en los ojos del duende mientras cerraba la puerta tras él.

- ¿Tuve razón? -preguntó Harry.

--dijo Bill-. Y creo que por cómo trata la espada sería la clave para garantizar su ayuda.

- ¿Qué quieres decir? -preguntó Harry, viéndose confundido.

- Aún no estoy seguro, pero sé que va a ser importante

-Pequeño tonto -murmuró Ron-. Disfruta haciéndonos esperar.

- Podría -Bill tembló ante la idea-. Pero apuesto a que también está pensando en lo que pedirá a cambio de su servicio.

-Harry -musitó Hermione, llevándolos a ambos lejos de la puerta, al medio del piso medio iluminado- ¿estás diciendo lo que creo que estás diciendo? Estas diciendo que hay un Horrocrux en la cámara de los Lestrange.

-Sí -dijo Harry-. Bellatrix estaba espantada cuando pensó que podríamos haber estado allí, estaba fuera de sí. ¿Porque? ¿Qué creía que habíamos visto? ¿Qué más pensó que podíamos haber cogido? Algo de lo tenía miedo que Quien-Tu- Sabes se enterase.

- ¿Realmente ella tenía que preguntarles sobre ello… no hubiera sido más fácil que solo convoque a Voldemort allí lo más pronto posible? -preguntó Tonks

- Teniendo en cuenta lo que ha sucedido, sí, probablemente hubiera sido mejor para ella, y ellos, si lo hubieran convocado -dijo Dumbledore-. Sin embargo, la ira de Voldemort hubiera sido insoportable si Harry y los demás ya hubieran robado el horrocrux de su bóveda y ella no tuviera respuesta alguna para él.

-Pero pensé que estábamos buscando lugares donde Quien-Tu-Sabes había estado, lugares donde hubiera hecho algo importante -dijo Ron, pareciendo anonadado-. ¿Alguna vez estuvo dentro de la cámara de los Lestrange?

-No se siquiera si ha estado alguna vez en Gringotts -dijo Harry-. Nunca tuvo oro allí cuando era joven, porque nadie le dejó nada. Quizás vio el banco desde fuera la primera vez que fue al callejón Diagon.

La cicatriz de Harry palpitó, pero él la ignoró; quería que Hermione y Ron entendieran lo de Gringotts antes de ir a hablar con Ollivander.

-Creo que debe haber envidiado a cualquiera que tuviera una llave de alguna cámara de Gringotts. Lo debe haber visto como un símbolo de que pertenece al mundo Mágico.

Dumbledore sonrió ante el razonamiento de Harry. -Tienes un punto cierto, Harry, yo debería de haber pensado en eso.

- Bueno… eh… yo no lo habría pensado si no hubiera escuchado a Bellatrix -dijo Harry, sintiéndose incómodo con cada halago de Dumbledore… incluso más de lo que lo hacía.

Y no olviden que confiaba en Bellatrix y su esposo,

- Aún no puedo creer que alguien se haya casado con esa bruja loca -dijo Sirius haciendo una mueca.

- He oído que está lo bastante loco como ella -dijo Tonks-. Por lo menos es lo que mamá siempre dice.

eran sus sirvientes más devotos antes que cayera, y fueron en su busca cuando desapareció. Lo dijo la noche que regresó, yo lo escuché.

Harry se frotó la cicatriz.

-Aunque no creo que le haya dicho a Bellatrix que era un Horrocrux. Él nunca le dijo la verdad sobre del diario a Lucius Malfoy.

Quizás le dijo que era una posesión valiosa y le pidió que la guardara en su cámara. El lugar más seguro del mundo para cualquier cosa que quieras esconder, me dijo Hagrid... excepto Hogwarts.

Cuando Harry terminó de hablar, Ron sacudió su cabeza.

-Tú realmente le entiendes.

-En parte - dijo Harry.-En parte... me gustaría haber entendido a Dumbledore tanto como a él.

Pero veremos. Vamos…Ahora Ollivander.

Ron y Hermione se sentían desconcertados aunque muy impresionados a medida que lo seguían a través del pequeño piso y golpeaba la puerta que se encontraba en dirección opuesta a la de Bill y Fleur.

- Bueno que esperaba… los meses anteriores a esto ha estado actuando despistado y obsesionado -dijo Severus-. Debe de haber sido bastante inesperado que de repente entienda tanto… parece saber lo que tiene que hacer.

- Eh… ¿Se está burlando de Harry, o no? -Fred susurró a George.

- Yo que sé… no parece que estuviera burlándose -susurró George de vuelta.

- Creo que el viejo Sevy podría estar cambiando su opinión con respecto a Harry -agregó Tonks, sin molestarse con el falso susurro, Severus les fulminó con la mirada a los tres.

Un débil -Pasen- les respondió.

El fabricante de varitas estaba tendido en la cama más alejada de la ventana. Había estado prisionero en aquel sótano durante más de un año y había sido torturado, Harry lo sabía, en al menos una ocasión.

"Y probablemente, más que eso" pensaban todos, pero nadie lo dijo en voz alta.

Estaba muy delgado, los huesos de su cara sobresalían notoriamente contra su amarillenta piel. Sus grandes ojos plateados parecían divagar entre sus párpados. Las manos que yacían sobre la manta podían haber pertenecido a un esqueleto.

Harry se sentó en la cama vacía, junto a Ron y Hermione. El sol naciente no se veía desde allí. El cuarto daba al jardín sobre el acantilado y la tierra fresca del sepulcro.

-Señor Ollivander, siento molestarlo -dijo Harry.

-Mi querido muchacho -la voz de Ollivander era débil-. Tú nos rescataste. Pensé que moriría en ese lugar, nunca podré agradecerte... nunca podré agradecerte... lo suficiente.-

-Estuvimos contentos de hacerlo.

La cicatriz de Harry palpitó. Sabía, estaba seguro, de que no tenían tiempo para apartar a Voldemort de su meta, o al menos para tratar de frustrarlo. Sintió un brote de pánico... pero había tomado una decisión al hablar con Griphook primero.

Dumbledore hizo una mueca, eso sería algo muy temerario de hacer.

Fingiendo una calma que no sentía, tomó a tientas la bolsa alrededor de su cuello y tomó las dos mitades de su varita rota.

Hubo unos cuantos suspiros compasivos, sabiendo que lo que Harry quería que sucediera era imposible.

-Señor Ollivander, necesito ayuda.

-Lo que sea, lo que sea,- dijo el fabricante de varitas débilmente.

-¿Puede repararla? ¿Es posible?- Ollivander alzó una temblorosa mano, y Harry colocó las dos mitades apenas conectadas en su palma.

-Acebo y pluma de fénix -dijo Ollivander con voz trémula. -Once pulgadas. Agradable y flexible.

-Sí -dijo Harry-. ¿Puede…?

-No -susurró Ollivander-.

Ahora Harry suspiró, aguijoneado de escuchar que su varita no podía ser reparada por Ollivander.

Lo siento, de verdad lo siento, pero una varita que ha sufrido este grado de daño no puede ser reparada de ninguna manera que conozca.

Harry se había preparado para oír esa respuesta, pero aún así fue duro escucharla. Volvió a coger las mitades de la varita y las volvió a colocar en la bolsa alrededor de su cuello. Ollivander se quedó mirando el lugar donde la varita rota había desaparecido y no dejó de mirar hasta que Harry tomó de su bolsillo las dos varitas que había traído de la casa de Malfoy.

-¿Puede identificar estas? -preguntó Harry.

- Estás con el tipo correcto… -dijo Fred.

- No creo que Ollivander alguna vez haya fallado en identificar una varita mágica… -añadió George.

- Supo el núcleo de mi varita sin que él la haya fabricado -añadió Fleur, también.

- Creo que estaba preguntando si podía decirme de quién era y cosas así -se quejó Fleur.

El fabricante tomó la primera de las varitas y la sostuvo cerca de sus pálidos ojos, girándola entre sus dedos, flexionándola suavemente.

-nuez y nervio de dragón –dijo-. Doce pulgadas y tres cuartos. Inflexible. Esta varita pertenecía a Bellatrix Lestrange.

- Debería haber sabido tan pronto como dijo inflexible que era de ella -murmuró Sirius sombríamente.

-¿Y ésta?

Ollivander la examinó de la misma forma.

-Espino y pelo de unicornio.

Draco gruñó y fulminó a Harry con la mirada.

- Creo que reconoció esa varita -rió George.

Diez pulgadas justas. Moderadamente flexible. Esta era la varita de Draco Malfoy.

- Sí… definitivamente lo hizo -dijo George, ocasionando que algunos rieran con él.

-¿Era? -repitió Harry-. ¿Acaso no sigue siendo suya?

Los ojos de Draco se abrieron… realmente había perdido su varita cuando Potter lo tomó.

-Quizás no. Si tú la tomaste…

-…lo hice…

-…entonces puede ser tuya.

- ¡Solo porque no pudiste mantener segura tu varita Potter, no significa que puedes tomar la mía! -gruñó Draco a Harry.

Claro, la forma de ver las cosas depende mucho también de la varita en sí misma. En general, si una varita ha sido ganada, su lealtad cambiará.

- Para algo con lo cual tienes que formar un vínculo, parece extremadamente fácil que su lealtad cambie -señaló Charlie.

Hubo un silencio en el cuarto, excepto por el distante rugir de las olas.

-Habla de las varitas como si tuvieran sentimientos -dijo Harry-. Como si pudieran pensar por sí mismas.

- Oh, ahora entiendo, el sentimiento de la varita ha sido herida cuando fue arrebatada y por eso no le importa trabajar para un nuevo amo -rió Charlie.

- Idiota -dijo Tonks a su amigo-. Tenías que arruinar la única cosa inteligente que has dicho desde que hemos llegado aquí.

- Bueno, ya sabes lo que opino sobre la profunda inteligencia -Charlie se encogió de hombros-. Eso es para Bill o Percy.

-La varita elige al mago -dijo Ollivander-. Eso siempre ha sido obvio para los que hemos estudiado la sabiduría de las varitas.

-¿Pero una persona puede usar una varita que no lo ha elegido? -preguntó Harry.

-Oh sí, si eres mago puedes movilizar tu magia a través de casi cualquier objeto. Pero los mejores resultados siempre aparecen con la mayor afinidad entre varita y mago. Estas conexiones son complejas.

Una atracción inicial, y luego un mutuo deseo debido a la experiencia, la varita aprendiendo del mago, el mago aprendiendo de la varita.

- Fascinante -dijo Hermione.

- Creo que sabemos lo que Hermione va a buscar en la biblioteca -sonrió Ron y ella hizo una mueca que lo hizo reír.

- Quizás tengas razón.

El mar iba hacia delante y de vuelta; era un triste sonido.

-Tomé esta varita de Draco Malfoy por la fuerza -dijo Harry-. ¿Es seguro usarla?-

-Así lo creo. Las leyes que gobiernan al propietario y la varita son sutiles, pero la varita conquistada tiende a ir hacia su nuevo maestro.

-¿Así que yo debería usar esta? -dijo Ron, sacando la varita de Colagusano fuera de su bolsillo y pasándosela a Ollivander.

Sirius resopló.

- Sirius, ellos necesitan una varita -dijo Remus-. No importa de quién haya sido.

- Argh… ¡eso significa que tendré que usar la de Bellatrix! -gimió Hermione.

-Castaño y nervio de dragón. Nueve pulgadas y un cuarto. Frágil. Me forzaron a hacer esta tras mi secuestro, para Peter Pettigrew. Sí, si la ganas, es más que probable que haga tus peticiones, y que las haga bien, mejor que otra varita.

-¿Y esto es cierto para todas las varitas?- preguntó Harry.

-Así lo creo -replicó Ollivander, sus protuberantes ojos sobre el rostro de Harry.- Hace profundas preguntas, Señor Potter. La sabiduría de las varitas es una parte de la magia compleja y misteriosa.

-¿así que no es necesario matar al anterior propietario para tomar la posesión de una varita?- preguntó Harry.

Ollivander tragó.

-¿Necesario? No, no debería decirse que sea necesario matar

- Nunca es necesario matar -dijo Molly.

- Creo que es necesario matar a alguien como Voldemort -respondió Sirius, y luego añadió por si acaso-. Y el mundo también sería mejor sin Bellatrix.

Harry palideció, sabiendo que él era quien iba a tener que enfrentar a Voldemort y no veía como se suponía que tenía que matarlo.

-Aunque hay leyendas -dijo Harry, y las palpitaciones de su corazón se aceleraron, el dolor de su cicatriz se hacía más intenso; estaba seguro de que Voldemort iba a poner su idea en acción-, leyendas sobre una varita…o varitas…que han ido pasando de mano en mano por asesinato.

Ollivander se volvió pálido.

- Parece que sí… sabe que le estás preguntando sobre la varita que él le dijo a Voldemort -dijo Remus razonando…se preguntó que tenía que ver con los deseos de Harry de frustrar a Voldemort… y hacia donde Voldemort iba…miró disimuladamente a Dumbledore, preguntándose si tenía algo que ver.

Contra la blanca almohada su tono era gris, y sus ojos enormes, rojos, y llenándose de lo que parecía ser temor.

-Sólo una varita, creo -susurró.

-Y Usted-Sabe-Quien está interesada en ella, ¿no es así? -preguntó Harry.

-Yo…¿cómo? -croó Ollivander, y se volvió hacia Ron y Hermione en busca de ayuda-. ¿Cómo saben eso?

- Yo puedo ver dentro de la cabeza de Voldemort -respondió Fred en tono grave, sonando muy similar a Harry.

-Él quería que le dijera como superar la conexión entre nuestras varitas –dijo Harry.

Ollivander parecía aterrorizado.

-¡Él me torturó, debes entenderlo! Usó la maldición Cruciatus, yo... ¡yo no tenía más opción que decirle lo que sabía, lo que creía!

- ¡Ninguna opción, Hmph! -resopló Molly.

- Fue torturado durante más de un año… la voluntad de cualquiera se rompería después de eso -dijo Dumbledore con tristeza.

-Lo entiendo -dijo Harry-. ¿Le dijo algo acerca de los núcleos gemelos? ¿Le dijo que había tenido que pedir prestada la varita de otro mago?

Ollivander parecía horrorizado, transfigurado, por la cantidad de información que tenía Harry. Asintió lentamente.

-Pero no funcionó –continuó Harry-. Mi varita todavía vencía a la varita prestada. ¿Sabe por qué pasó eso?

Ollivander sacudió su cabeza lentamente tal como había asentido.

-Yo nunca... había escuchado tal cosa. Tu varita hizo algo único esa noche.

- Gracias, no sorprender… si Harry es inusual entonces su varita también deber ser única -rió entre dientes Tonks.

La conexión de varitas hermanas es increíblemente rara, pero porqué tu varita habría vencido a la varita prestada, no lo sé...

-Estábamos hablando acerca de la otra varita, la varita que cambia de manos por asesinato. Cuando Quien-Usted-Sabe se dio cuenta que mi varita había hecho algo extraño, volvió y le preguntó acerca de la otra varita, ¿cierto?

-¿Cómo sabes esto?

Harry no respondió

- La mejor manera de obtener información de él, es actuar misterioso para mantenerlo intrigado -murmuró Dumbledore.

-Sí, lo preguntó -susurró Ollivander-. Quería saber todo lo que pudiera decirle acerca de la varita también conocida como La Varita Mortífera, La Varita del Destino, o la Varita de Saúco.

Harry miró de soslayo a Hermione. Parecía horrorizada.

- Bueno, obvio que sí, esto confirma que tenías razón y no es algo reconfortante para mí -Hermione rodó los ojos.

-El Señor Tenebroso -murmuró Ollivander en un silencioso y temeroso tono-siempre había estado feliz con la varita que le construí…sí, pluma de fénix y trece pulgadas y media… hasta que descubrió la conexión de las varitas gemelas. Ahora busca otra, una varita más poderosa, como la única forma de conquistarte.

- Así que básicamente todo lo que han hecho para defenderse de Voldemort es privarlo para hacerse más fuerte… vaya gracia por eso -dijo Fred.

-Pero sabrá pronto, si es que todavía no lo sabe, que la mía está dañada sin poder repararse -dijo Harry tranquilamente.

- ¿Cómo podría saber eso? -preguntaron varios.

- Dado que los Malfoy tienen la varita que Potter ha estado usando -gruñó Severus, ni siquiera lo había pensado, pero Potter tenía razón, por supuesto.

- Esto apesta… apuesto que el viejo Voldy aún estaba temeroso de enfrentarse a la varita que lo había derrotado dos veces -suspiró Ginny.

-¡No! -dijo Hermione pareciendo asustada-. Él no podría saber eso, Harry, ¿Cómo podría…?

-Priori Incantatem -dijo Harry-. Dejamos tu varita y la varita de espino en casa de Malfoy, Hermione. Si las examinan adecuadamente, haciéndolas recrear los hechizos que han hecho previamente, podrían ver que la tuya rompió la mía, verán que fallaste tratando de repararla, y se darán cuenta que he estado usando la varita de espino desde entonces.

El poco color que había ganado desde su llegada se había retirado de su rostro.

- ¿Tenías que decirlo, cierto? -Ron fulminó con la mirada a su amigo.

- Lo siento… solo intentaba mostrar mi punto -suspiró Harry.

Ron le echó a Harry una mirada reprobadora, y dijo:

-no nos preocupemos por eso ahora…

- Ah Ron, siempre un caballero en armadura brillante, ¿Eh Mione? -bromeó George mientras la cara de Ron se ponía de un rojo brillante.

- Estoy totalmente de acuerdo contigo, George -dijo Hermione mirando radiante a Ron, que parecía más rojo que antes, pero ahora tenía una sonrisa tonta en la cara.

Pero el Señor Ollivander intervino.

-El Señor Tenebroso ya no busca la Varita de Saúco solo para destruirle, Señor Potter. Él está decidido a poseerla porque cree que lo hará realmente invulnerable.

- Oh Merlín… justo lo que queremos escuchar -dijeron los gemelos juntos. Todos en la sala estaban de acuerdo en que esto era lo último que querían escuchar.

-¿Y lo hará?

-El propietario de la Varita de Saúco siempre debe temer el ataque –dijo Ollivander- pero la idea del Señor Oscuro de poseer la Varita Mortífera es, debo admitirlo, formidable.

Harry de pronto recordó cuan inseguro estaba, cuando se conocieron, de lo que le gustaba a Ollivander. Incluso ahora, siendo torturado y aprisionado por Voldemort, la idea del Mago Oscuro en posesión de la varita parecía cautivarlo tanto como le causaba repulsión.

- Arg… eso es preocupante -dijo Sirius.

-Usted… ¿Usted realmente piensa que esa varita existe, entonces, Señor Ollivander?- preguntó Hermione.

-Oh sí -dijo Ollivander-, sí, es perfectamente posible seguir su curso a través de la historia. Hay espacios en blanco, por supuesto, y muy largos, donde desaparece de la vista, temporalmente perdida o escondida; pero siempre vuelve a surgir en la superficie. Tiene características certeramente identificables que aquellos instruidos en la sabiduría de las varitas reconocen. Se han escrito tratados, algunos de ellos oscuros, que yo y otros fabricantes hemos hecho nuestro objeto de estudio. Tiene el anillo de la autenticidad.

-Así que… ¿usted no cree que pueda ser un mito o un cuento de hadas? –preguntó Hermione esperanzadamente.

- Termina con eso ya Granger… ¡La varita existe! -Draco rodó los ojos-. ¿Acaso es difícil para ti entenderlo?

- Dudo que esto no sea la varita con la tengo problemas para creer al leer -dijo Hermione fríamente.

-No -dijo Ollivander-. Si es necesario que pase mediante un asesinato, no lo sé. La historia es sangrienta, pero eso puede ser simplemente debido al hecho de que es un objeto muy deseable, y despierta pasiones entre los magos. Inmensamente poderosa, peligrosa en las manos equivocadas, y un objeto increíblemente fascinante para todos aquellos que estudiamos el poder de las varitas.

-Sr. Ollivander -dijo Harry- Le contó al Innombrable que Gregorovitch tenía la Varita de Saúco, ¿no?

Ollivander se puso, si era posible, todavía más pálido. Se veía fantasmagórico mientras tragaba saliva.

-¿Pero cómo… cómo sabe…?

-no importa cómo lo sé -dijo Harry, cerrando los ojos momentáneamente porque la cicatriz le quemaba, y vio, durante unos segundos, una visión de la calle principal de Hogsmeade,

- ¿Él va a Hogwarts? -preguntó Remus, mirando sagazmente a Dumbledore. No fue el único, varios ya habían estado cultivando acerca de dónde podría estar la varita-. Fuiste tú quien derrotó a Grindelwald.

- Y usted fácilmente podría haber sabido de la varita que él pudiera haber tenido -añadió Severus.

- Y tú eres una de las pocas posible personas que podría poseer la varita y no alardear de ello -habló McGonagall.

- Todos son buenas razones -dijo Dumbledore, viéndose divertido-. Ahora Severus, ¿Seguirías leyendo?

Severus rodó los ojos, pero tomó lo dicho como confirmación de que era Dumbledore quien poseía la varita por lo que hizo lo que él le dijo.

- Espera… ¿… -Sirius intentó preguntar, pero Severus empezó a leer.

todavía oscura, porque estaba mucho más al norte-. ¿Le contó al Innombrable que Gregorovitch tenía la varita?

-Era un rumor, -susurró Ollivander-. Un rumor, de hace muchísimos años, mucho antes que ustedes nacieran, creo que Gregorovitch mismo lo inició. Pueden ver cuán bueno sería eso para el negocio; ¡que él estaba estudiando y reproduciendo las cualidades de la Varita de Saúco!

- ¿Funcionó? -preguntó Remus.

- Sus varitas son indiscutiblemente las mejores que han existido, pienso incluso que las de Ollivander -respondió Dumbledore.

- O la actual varita de Sauco -dijo Sirius, pero Dumbledore se limitó a sonreír ante ese comentario.

-Sí, puedo verlo -dijo Harry. Se levantó-. Sr. Ollivander, una última cosa, y luego le dejaremos descansar un poco. ¿Qué sabe usted sobre las Reliquias de la Muerte?

-Las… ¿las qué? –preguntó el fabricante de varitas, pareciendo completamente desconcertado.

- Obvio nada -rió Sirius.

- Poca gente sabe de las reliquias de la muerte -dijo Dumbledore-. Aunque la mayoría, si no todos, los fabricantes de varitas saben acerca de la varita de sauco.

-Las Reliquias de la Muerte.

-Lo siento no se de lo que me está hablando. ¿Es algo que se hace con las varitas?

Harry examinó la cara hundida y creyó que Ollivander no estaba actuando. No sabía nada sobre las Reliquias.

-Gracias -dijo Harry-. Muchas gracias. Nos marcharemos ahora para dejarle descansar un poco.

Ollivander parecía afligido.

-¡Me torturó! –jadeó-. La Maldición Cruciatus… no tienen idea…

-La tengo -dijo Harry-, ciertamente la tengo.

Todos hicieron muecas hacia Harry… habían acabado de escuchar a Hermione ser torturada, pero eso era algo que aún no pasaba, y esperaban que jamás pasara. Pero la tortura de Harry ya había sucedido… y no había nada que pudieran hacer para cambiar eso.

Por favor descanse un poco. Gracias por contarme todo esto.

Encabezó a Ron y a Hermione escaleras abajo. Harry les echó un fugaz vistazo a Bill, Fleur, Luna y Dean sentados en la mesa de la cocina, con tazas de té frente a ellos.

- Hablando de ustedes, estoy segura -dijo Ginny-. Preguntándose qué es lo que estaban haciendo.

- Puede que sea cierto -dijeron Bill y Fleur.

Todos ellos alzaron la mirada hacia Harry cuando apareció en la puerta, pero simplemente les inclinó la cabeza y continuó hacia el jardín, Ron y Hermione detrás de él. Harry caminó hacia el montículo rojizo de tierra que cubría el lugar de reposo de Dobby, mientras el dolor en su cabeza se hacía más y más poderoso.

Ahora era un esfuerzo enorme bloquear las visiones que se le imponían, pero sabía que debería resistir solamente un poco más. Se rendiría muy pronto, porque necesitaba saber que su teoría era correcta. Debería hacer sólo un pequeño esfuerzo más, para poder explicárselo a Ron y Hermione.

-Gregorovitch tuvo la Varita de Saúco mucho tiempo atrás -dijo-. Vi al Innombrable tratando de encontrarla. Cuando la localizó, se encontró con que Gregorovitch ya no la tenía: le fue robada por Grindelwald.

Cómo Grindelwald averiguó que Gregorovitch la tenía, no lo sé… pero si Gregorovitch fue tan estúpido de difundir el rumor, no pudo haber sido tan difícil.

- No en realidad no lo fue -suspiró Dumbledore, deseando que el fabricante de varitas no hubiera dicho nada. Pero nuevamente, era la varita de sauco, y la mayoría de la gente no podía resistirse de presumirlo.

Voldemort estaba a las puertas de Hogwarts; Harry podía verlo allí de pie, y veía también la luz oscilante del pre-amanecer, acercándose más y más.

-Y Grindelwald utilizó la Varita de Saúco para hacerse más poderoso. Y en la cima de su poder, cuando Dumbledore supo que era el único que podía detenerlo, se batió en duelo con Grindelwald y le ganó, tomando la Varita de Saúco.

- Exactamente Harry -dijo Dumbledore.

- Hmph… solo respondes cuando Harry está en lo correcto -Sirius hizo un mohín.

- Wow… cuando lo dices así esto suena increíble -dijo Arthur-. ¿Cómo derrotó a Grindelwald si él poseía la varita?

- No fue fácil -dijo Dumbledore sus ojos mostrando gravedad-. Sentí que él no quería pelear conmigo más de lo que estaba haciendo… Sé que no estaba dispuesto a matarme… -se interrumpió allí, recordando que la lucha había sido dolorosa.

McGonagall puso una mano en el hombro, silenciosa. Severus decidió leer para romper aquel incómodo silencio.

-¿Dumbledore tenía la Varita de Saúco? –dijo Ron-. Pero entonces… ¿dónde está ahora?

-En Hogwarts -dijo Harry, luchando por permanecer con ellos en el borde del acantilado del jardín.

-¡Pero entonces, vamos! –dijo Ron con urgencia-. ¡Harry, vamos y la obtendremos antes de que él lo haga!

- ¡NO! ¿Estás loco? -dijo Molly-. ¡No hay razón para que ustedes vayan a Hogwarts como están las cosas! ¡Y no hay forma para que estés corriendo contra tú-sabes-quien por nada, no me importa que tan poderosa se suponga que sea esa varita!

- Especialmente ahora, cuando aún hay horrocrux que destruir -agregó Remus-. E incluso no tienen posibilidad de destruir.

- ¡Pero es la varita de sauco! -dijo Ron-. ¡¿Puedes imaginar lo que Voldemort haría con ella?!

Varios se es estremecieron ante la idea, pero Harry rió y dijo: - ¿Te diste cuenta que lo llamaste Voldemort, amigo?

- ¿Qué?... oh, supongo que lo hice-dijo Ron viéndose sorprendido.

- Sé que es difícil de creer, pero Harry tuvo razón para no ir tras la varita de sauco, sr. Weasley, estoy seguro -dijo Dumbledore sonriendo.

-Es demasiado tarde para eso -dijo Harry. No podía ayudarse a sí mismo, pero podía agarrarse la cabeza, intentado ayudar a su resistencia-. Sabe dónde está. Esta allí ahora.

-¡Harry! –dijo Ron furiosamente-. ¿Hace cuánto que lo sabes… por qué hemos estado perdiendo el tiempo? ¿Por qué hablaste con Griphook primero? Podíamos habernos ido… podríamos irnos todavía…

-No -dijo Harry, hincándose de rodillas en la hierba-. Hermione esta en lo cierto. Dumbledore no quería que la tuviera. No quería que la tomara. Quería que consiguiera los Horrocruxes.

-¡La varita invencible, Harry! –gimió Ron.

- Dale un descanso, Ron -Fred rodó los ojos.

- Esto es más fácil de decir que de hacer… Soñé con apoderarme de la varita de sauco por un año -Ron suspiró-. Sería genial tenerla…

- Supongo que Dumbledore debe cuidarse las espaldas ahora, porque vas intentar quitársela -rió Fred, pero Dumbledore parecía un poco incómodo por lo que se dijo. No creía que nadie de la sala quisiera robarle la varita pero sabía lo tentador que era.

-No, se supone que yo... se supone que destruiré los Horrocruxes...

Y ahora todo era frío y oscuro: El sol era apenas visible sobre el horizonte mientras planeaba sobre Snape, atravesando los jardines por encima hacia el lago.

-Me reuniré en el castillo contigo en breve -dijo en voz alta y fría-. Déjame ahora.

Snape se inclinó respetuosamente y rehízo el camino de regreso, la capa negra ondulando detrás de él.

Harry caminaba lentamente, esperando que la figura de Snape desapareciera. No lo haría por Snape, ni por nadie más, ver a dónde iba.

- Síguelo Snape… eso lo pondría loco -alentó Sirius.

- Y enfrentarme a su ira, no lo creo -Severus sacudió la cabeza.

-Oh… solo estás haciendo que me guste más la idea de que lo sigas -rió Sirius.

Pero no había luces en las ventanas del castillo, y se podía ocultar… y en un segundo se había lanzado sobre sí mismo un Encantamiento Desilusionador que lo ocultaba incluso de sus propios ojos.

Y siguió andando, alrededor de la orilla del lago, asimilando los contornos del querido castillo, su primer reino, su legado…

- Wow… supongo que tenías razón Harry… ¡Él realmente ama a la escuela! -dijo Ron.

Y aquí estaba, al lado del lago, reflejada en las oscuras aguas. La tumba de mármol blanco, una mancha innecesaria en el familiar paisaje.

- Mmm -resopló McGonagall, no era innecesario, Dumbledore pertenecía ahí después de todo lo que había hecho por esa escuela.

Le hizo sentir de nuevo esa corriente de euforia controlada, ese embriagador sentido de destrucción a propósito.

- Ese tipo está tan pagado de sí mismo -dijo Fred-. Realmente odio ver las cosas desde su perspectiva.

- Dímelo a mí -gruñó Harry, tratando de no pensar en su última visión… el ataque de Arthur…

La tumba se abrió de pies a cabeza. La figura envuelta era tan larga como delgada había sido en vida. Alzó la varita otra vez.

McGonagall apretaba los dientes. ¡Monstruo insolente!

Los sudarios cayeron abiertos. La cara estaba traslúcida, pálida, hundida, todavía conservada casi perfectamente. Habían dejado las gafas en la nariz encorvada: Se sintió ridículamente divertido. Las manos de Dumbledore estaban dobladas sobre el pecho, allí yacía, agarrada entre ellas, enterrada con él.

Hubo un leve vacilar en la voz de Severus mientras leía esto, no le gustaba que alguien lo notara, pero le era difícil leer sobre cómo estaba Dumbledore.

¿Se había imaginado ese viejo tonto que el mármol o la muerte protegería la varita? ¿Había creído que el Señor Oscuro se asustaría por violar su tumba?

Dumbledore levantó una ceja ante eso, dudoso. Sabía que a Voldemort, obviamente, poco le importaba el respeto que uno debía tener para con los muertos, pero sabía que la misma muerte en sí lo asustaba.

La mano arácnida bajó en picado y soltó la varita del agarre de Dumbledore, y cuando la tuvo, una lluvia de chispas voló de su punta, centelleando sobre el cadáver de su último dueño, preparada por fin para servir al nuevo amo.

- Ese es el final del capítulo -dijo Severus.

- ¿Y estás seguro que es correcto que él tenga la varita? -preguntó Remus, con aspecto pálido ante la idea.

--afirmó con simpleza Dumbledore, conociendo a la varita no trabajaría para Voldemort sin diferencia alguna de lo que lo haría una varita normal-. Entonces, ¿A quién le gustaría leer el siguiente capítulo?

- A mí -dijo Tonks y Severus le tendió el libro.


N/A: ¡Hi! ¿How R U? jajaja, A que no me esperaban tan rápido, ¿eh? Bueno, esto es mi record, ¡menos de un mes! Como vosotros ya saben, estoy liada en casa con mucha visita, pero pues intentando he logrado traerles un capítulo. Ya les conté que estoy yendo al gym… ¡Pf! ¡Joder! He sudado todo lo del 2012 :'( jajajaja.

Bueeeeno,

Con respecto a la historia, ¿Cómo va?

Sinceramente me encanta cada reacción de los personajes, y sobre todo la actitud que Draco empieza a tomar mientras se va leyendo el libro, ¡Es que no saben cómo termina! Jajaja… no os pico de la curiosidad más. Y ¿El Ronmione? No soy muy fanática de esa pareja, yo adoro el Dramione, pero va bien, ¿no? Y pues a nosotras las Hannys (porque lo soy) pues hasta la segunda parte no hay nada… ¡Harry tiene la culpa! Él con que no sabe que sentir por Ginny y Cho… ¡Hombres! Jajajaja…

¡Eeeeeeeeeennnn Fiiiiiiinnnn!

Me despido, hasta otra semana :D y bueno… ¡Tomad la leche! ¡Comed verduras! ¡Haced ejercicio! ¡Y no dejen que un gnomo os muerda! Jajaja.

Ahora les respondo los comentarios: ¡SI!

Gelygirl: Me alegro que te guste. Y pues, yo soy de Perú, y acá estamos en pleno verano con 30 grados… ¡JO! A ver si me traes un poquito de frío porque adoro el invierno. Bueno, tienes un cap más con el cual desvelarte. Te espero en el sgte, ¡Bye wapa!

Sakhory: Igualmente. Dumbledore tiene una mente muy brillante, quizás sea manipulador, pero no niego que es un personaje con mucha sabiduría. Gracias, espero tu sgte coment. ¡Alamos!

Lobita22: ¡Sí! Estoy mejor de mi gripa… ¡Aquí la tienes! Bueno el trío supera siempre sus problemas, es una gran amistad la que ellos poseen y por más peleas o situaciones de muerte que atraviesen, estarán bien. :D ¡JA! Vas a flipar con lo del Dragón… Ya quiero que leas a Charlie. Bueno, terminando el libro verás lo que planean y en la 2da parte lo que harán. ¡T espero en el sgte cap!

Kuki-Chan: Dobbyyyyyy… :'( ¡Don't fucking crying! Yo tambien lloré con eso. Me alegra saber que te gustó, eso motiva mucho :D ¡Aquí lo tienes!

Katsa C.P: ¡Pero que alias más largo! Jajaja, por eso lo he resumido. Gracias :D Disfruta este, y nos vemos pronto…

Yukimenoneko: ¡GRACIAS! ¿Quién no llora con la muerte de Dooobby? :'( Espero que te guste este capítulo, y sigas comentando. ¡HAKUNA MATATA! Amo El Rey León… y vengaré a Mufasaaa… :D soy una pirada…ajajaja…

Severus: ¡Gracias! Lo estoy… pues no esperes más, aquí está. Lo siento, cuando estudiaba matemáticas en otra universidad esto no se me hacía tan complicado, la verdad esa carrera era muy fácil para mí. Pero como me he cambiado de universidad y de carrera (Diseño Gráfico) está sí que me ha tocado pero bien tocado… como dije, casi ni dormía y paraba en mi facu toooodo el puto día… vamos a ver, como ando este semestre, e intentaré subir capítulos cada quincena. Pero no aseguro nada.

Izayoi: ¡Bienvenida! Aquí lo tienes, disfruta… jajaja, aún falta para la historia de Sev, y ni lo recuerdo porque lloro a moco tendido. Disfruta el cap, espero tu review.

Elle:Todos lloramos, querida, todos. ¡Con este no lo harás!

Guest: ¡Genial! disfruta este, y nos vemos…

Karly: ¡Gracias! En serio, tus palabras me alegran mucho. Con esto no gano dinero, y el saber que les gusta me complace mucho. ¡Pronto! :D

Runystifler: ¡Aquí tienes un cap nuevo!

Phoenix: ¡listo y servido!